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Esta entrada se podría haber llamado “La avaricia rompe el saco II” (aquí la I), “Pasarse de listos III” (aquí el I y el II) o “Hay quienes quieren ser numismáticos profesionales II” (aquí la I). Pero como es un poco de todo la he titulado “denarios como canarios”, que además rima.

Resulta, que hace poco apareció un tipo por el foro de Imperio Numismático que tenía cierto dinero aburrido y quería invertir en monedas (empezamos mal). Lo primero que nos contó fue que había comprado un lote de antonianos falsos, y que estaba pensando en monedas de oro falsas como inversión en oro. Pero eso fue hasta que descubrió el subforo de subastas numismáticas y se le abrieron los ojos: se montó un plan y empezó a pujar como un loco. Os dejo citas suyas para que descubráis su modelo de negocio.

Su objetivo:

si ganase todos los lotes, estimo que las ganancias de esos 13000 euros serian un minimo de 30000, al final me veo dedicandome a esto

Su plan:

No creo que me lleve apenas nada de por lo que estoy punjando pk estoy tirandome a chollos y con unas pujas similares a las de salida, ademas ya he puesto en marcha un plan B, anoche sali con un amigo por ai, le gusta tambien este mundillo y le comente todo esto del foro y de las subastas, total que estaria interesado en ir a medias conmigo en estos lotecillos.

Si ganase esas pujas la mayoria me saldrian por menos de 15 euros y mi intencion no seria venderlos por 50, la mayoria las venderia entre 30 y 40, luego habria algunas que venderia bastante mas caras podrian ir desde los 40 asta los 200 por unidad, pero dejadme obrar y vereis como no digo ningun disparate, en el peor de los casos volveria a venderlas por esos 15 que me han costado a mi y no perderia dinero

si las compro a 15 claro que soy capaz de sacarles minimo el triple de lo que me han costado, no se trataria de engañar a nadie, esas monedas si tendrian el valor por el que me las comprarian a mi e incluso mas, pero no es lo mismo comprar en lote que comprar de una en una, todo negocio se basa en el comprar mucha cantidad para que salga mas varato y poder vender luego con mejores beneficios.

como estoy en paro y no tengo cosa mejor que hacer tampoco se me daria mucho y seria una distraccion, ademas podria quedarme con las que mas me gustasen para mi coleccion.

Experiencia con la que cuenta:

Perdonad mi ignorancia nunca habia pujado en un sitio de estos, no sabia nisiquiera que se hacian estas subastas, he visto varias monedas romanas que me interesarian, pero supongo que luego subiran bastante el precio cuando empiecen las pujas, como se compra en este sitio he querido pujar pero parece que hay que registrarse antes.

la cosa es que parece que esto no es como ebay y no sabes si alguien ha metido una puja mas alta no, esque entonces no sabes si meter mas o no….. aqui parece que funciona de otra manera y tienes que meter directamente lo que tu pagarias por la moneda como mucho no…

Aunque no entienda mucho solo por estar como he estado tanto tiempo mirando precios por aqui y por alli, pues mas o menos se valorar cuando algo es varato.

alomejor se ha creado una burbuja engañosa en ebay con estas monedas y realmente estamos engañados los que nos basamos en ese mercado, yo por ejemplo llevo tiempo mirando en cuanto acaban las subastas de ebay y no pillas un denario por menos de 30 euros…

Por poner un ejemplo hice lo mismo con los canarios que son otra aficion que tengo, compraba lotes a 10 euros, me quedaba con los que me gustaban y los demas los vendia a 15, al final todos se vendian, unos tardaban mas que otros pero todos se vendian y el resultado era que los mios me salian gratis, aunque claro el coñazo de tener 40 bichos mientras se vendian eso no me lo quitaba nadie, pero los mas guapos eran para mi y gratis.

Cómo proporciona un valor añadido a sus cliente:

Aunque no tenga fama como vendedor puedo dar con cada moneda certificados que crearian esa confianza, al comprar en subastas te daran facturas que puedan utilizarse como certificados de procedencia que den confianza al comprador.

Cantidad invertida y capital disponible:

Entre unas subastas y otras por 13000 euros estoy pujando yo mas o menos en total…….
tampoco me hago muchas ilusiones, creo que no me voy a llevar casi nada, para que os hagais una idea tengo en el banco 1400 euros, para el que no se lo crea le mando escaneo de mi libreta

No os vayáis a pensar que desde que nos preguntaba si lo de las subastas numismáticas era igual que eBay hasta que nos contó lo que había pujado pasó mucho tiempo. De hecho, todo esto ocurrió en menos de una semana. Vamos, que una semana ha sido suficiente para que este hombre se entere de la existencia de subastas numismáticas y puje en ellas 13.000 euros, 10 veces más del dinero que tiene en la cuenta. El resto de foreros se llevaban las manos a la cabeza por cada mensaje que escribía y le explicaban que se estaba equivocando muchísimo y que así podría perder muchísimo dinero. Pero el colega hacía caso omiso a los consejos y sigue erre que erre con su plan: comprar a 15 para vender a 40, igual que hacía con los canarios.

Hay gente en el foro que le desea tener suerte y que no se lleve absolutamente nada, porque va listo si se cree que un particular novato puede vender al mismo precio que venden las subastas, que son de todo menos baratas. Yo en cambio creo que el problema no radica en haber pujado mucho, porque lo más normal es que se lleve muy pocas monedas, o incluso puede que ninguna. En mi opinión, su problema radica en que se cree que hay alguna posibilidad de comprar a 15 y vender entre 30 y 40 las baratas y entre 50 y 200 las caras. ¡Claro! Y por eso los cientos de miles de aficionados a la numismática somos todos gilipollas y seguimos levantándonos a las 7:00 todos los días para ir a trabajar cuando podríamos dedicarnos a vender denarios por 4 veces más de lo que los hemos comprado y multiplicar por 3 nuestro capital en unos pocos meses. ¡Qué mejor manera de acabar con la crisis en España que poniéndole a este hombre de ministro!

Yo lo que le deseo es que se lleve unos cuantos lotes. No demasiados, pero sí algunos. Que le salgan en total por 2.000 euros o así. Una vez que los tenga se dará cuenta de que no es capaz de venderlos más que por la mitad de lo que ha pagado por ellos. De esa manera perderá un dinero que le escocerá y le hará reflexionar. Quien no atiende a razones por las buenas lo acaba haciendo de forma dolorosa, siempre pasa igual. Pero, si tiene la desgracia de no llevarse nada, o peor aún que le salga su plan a pequeña escala, entonces es carne de cañón. No tardará en presentarse algún supuesto amigo para hacerle el timo de los denarios búlgaros*.

Básicamente esto es como si me siento yo un día a jugar al poker con profesionales, me enseñan las reglas y como son reglas sencillas y las entiendo rápido pongo encima de la mesa 1.000 euros para empezar a jugar. Los otros jugadores se estarán rifando a ver quién me despluma, y lo normal es que los 1.000 euros me duren en la mano un cuarto de hora. Pero si por casualidad gano la timba y salgo de allí con 6.000 euros y una golfa de cada brazo, a la siguiente me pensaré que eso es un chollazo y volveré con 50.000 euros, así que la pérdida será mayor.

Por cierto, cuando le dije que nos mantuviera informados de sus resultados y que con gusto escribiría una entrada al respecto me dijo lo siguiente:

…. alomejor la entrada la haces poniendo como un novatillo se hizo su coleccion gratis, compraba lotes de 30, se quedaba con las 5 que le gustaban y vendia las otras 25 por el triple de lo que se habia gastado jajajaja, nunca se sabe hombre.

Las tres preciosidades de monedas que ilustran la entrada son un dragma de oro de Siracusa de época púnica, un aureo de Julio César y otro aureo de Adriano. Las tres son de la próxima subasta de Lanz.

*”El timo de los denarios búlgaros” será el título de la próxima entrada.

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En el blog se ha debatido largo y tendido sobre si se puede entender la numismática como una inversión y si ésta es rentable. Tras algunas entradas (una y dos) dedicadas al tema, creo que quien vea la numismática exclusivamente como un mercado en el que obtener beneficio económico lo mejor es que se retire y se dedique a otros mercados en los que sacará más dinero. Pero hoy quiero incidir en un caso muy particular: las inversiones en piezas realmente raras o de una calidad asombrosa. ¿Son rentables esas inversiones?

El consejo que suelen dar los comerciantes y también muchos aficionados es que se compren monedas de calidad, aunque ya di mis motivos por los que seguir esa práctica no es necesariamente una buena idea desde el punto de vista económico. De hecho, en mi opinión en muchos casos ese consejo atiende fundamentalmente a un conflicto de intereses entre el que quiere vender la moneda y el que la quiere comprar, puesto que comprando moneda de calidad se suelta más dinero y el comerciante, por lo general, gana más. Pero aquí no vamos a hablar de monedas de calidad, como puede ser un duro de 1871 (18-73) o un sestercio de Nerón curioso, aquí hablamos de monedas realmente raras, únicos ejemplares o los mejores conservados de su tipo. Esas que las mejores colecciones desearían tener.

Vamos a poner un ejemplo muy muy raro: un cuño castellano medieval. Antonio Roma, en su libro “Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media” indica que sólo hay un ejemplar conocido y está en manos privadas. Así pues, ¿cuál es el precio de ese cuño? ¿1.000 euros? ¿10.000 euros? ¿100.000 euros? ¿1.000.000 euros? Si decíamos que las monedas raras tienen precios muy volátiles, os podéis imaginar que una pieza única en su especie y que además nunca ha sido subastada tiene un precio extremadamente volátil.

Imaginaos que, por lo que sea, un comerciante se hace con ese cuño y se le convence a Enrique de que lo compre por 50.000 euros, precio que a mí me parecería razonable. El argumento que le da el comerciante para comprarlo es el siguiente: “es un ejemplar totalmente único. Ahora vale 50.000 euros, pero en cuanto esté en tus manos costará lo que tú quieras porque serás el único que lo tenga. Si aparece un ricachón caprichoso y quiere añadir a su colección un cuño medieval le podrás pedir lo que quieras por él, quizá cuatro veces más de lo que tú has pagado”.

El argumento parece razonable, pero hay una cosa que falla: ¿cómo sabe el supuesto “ricachón caprichoso” que Enrique tiene ese cuño? ¿Acaso se va a anunciar? Justamente ahí es donde está el truco y es lo que va a hacer a Enrique perder dinero. Evidentemente, el ricachón no sabe ni siquiera de la existencia de ese cuño, y ningún comerciante va a decir a Enrique a quién vendérselo por cuatro veces más de lo que él ha pagado.  Más que nada porque si supiese quién lo pagaría más caro no se lo vendería a Enrique.

Ahora imaginémonos que Enrique, una vez que lo ha comprado, quiere venderlo. ¿A quién se lo vende? Hay muy poca gente que estaría dispuesta a soltar más de 50.000 euros por una pieza española, y conocer a esa gente es justamente lo que hace que un profesional pueda ganar dinero donde un aficionado no puede.  De hecho, Enrique no conoce ni siquiera a quién le pagaría 20.000 euros por ella. Bueno, sí que conoce a alguien: los museos públicos o las fundaciones privadas; pero para que esos te compren algo hay que tener contactos muy altos y hay que poder responder a los favores, algo que Enrique no tiene ni puede tener. Así pues, sólo quedan dos opciones: o se vende el ejemplar a otro comerciante o se subasta.

Cuando un comerciante compra una pieza de tal rareza lo que quiere es ganar dinero. Y ganar dinero él, porque las facturas no se pagan solas y su familia come de ello. Así pues, y teniendo en cuenta que el comerciante sabe perfectamente que Enrique no conoce a quién poder vender la moneda, el comerciante le ofrecerá a Enrique en torno a un 20% de lo que él pueda sacar en la venta. Es decir, que si él estima que otro coleccionista que él conoce se la puede comprar entre 35.000 y 70.000 euros, le ofrecerá a Enrique 10.000 euros por ella. Si os parece poco pensad varias cosas: el comerciante tiene un conocimiento muy escaso (contactos que se la puedan comprar) y ese conocimiento hay que pagarlo; además, es posible que él no lo sepa, pero conozca a otro comerciante que sí, y tenga que repartir el beneficio con él; por último, no deja de ser arriesgado, puesto que si no encuentran comprador quizá tenga que retener la pieza durante meses o años, y un comerciante necesita dinero líquido para manejarse.

La segunda opción sería subastar la moneda y que se la lleve el que más puje. La casa de subastas no está ahí para incluir el cuño de Enrique en su catálogo y no sacar ni un duro de él, lo que quiere es que se venda, así que le pondrá un precio de salida muy bajo. Luego puede ocurrir que apareciesen dos coleccionistas caprichosos y se picasen pujando; pero es muy raro que pase. También puede ocurrir que haya una remate “razonable” (digamos entre 20.000 y 40.000 euros) y Enrique reciba lo del remate menos lo que se lleva la casa de subastas. Por último, también puede ocurrir que se lo lleve el mismo comerciante de antes por los 10.000 euros que estaba dispuesto a pagar y Enrique se lleve un 36% menos de lo que le daba en privado. Sólo en el más raro de los tres casos Enrique ganaría dinero; lo normal es que lo pierda. Y bastante.

De igual manera que he puesto ese ejemplo, puedo poner el duro siguiente, que se remató en Vico por 12.500 euros hace ya dos años:


Una preciosidad de duro, posiblemente el mejor ejemplar que se conozca. Pero si lo tuviese en mis manos me costaría encontrar quién me lo comprase por 2.000 euros.

Para finalizar quisiera incidir en un pequeño consejo que di hace un tiempo: “compra sólo las monedas que seas capaz de vender por el mismo precio a medio plazo”. Está claro que hay que saber mucho para poder manejarse con piezas de semejante rareza o de semejante calidad; para eso hay que ser, como mínimo, un comerciante profesional.

Un lector del blog me hacía la siguiente consulta por correo electrónico:

hola, [….] desde hace un tiempo estoy pensando en invertir en oro, una pequeña inversion […] en un lingote, pero tengo un monton de dudas:

-de cuantos kilates es mejor invertir

-he solicitado precios en las tiendas de compra venta y el de 18 kilates (un lingote) me lo venden a unos 35 euros/g ???.
¿porque si en el mercado esta a 43 euros gramo, lo venden a 35 euros?. Entiendo que este tipo de tiendas jueguen o especulen con los cambios de compra/venta, pero de que sirve entonces el precio de cotización?.

-Existe una bolsa u organismo oficial donde se pueda comprar y vender al precio del momento?, donde, como?

-Este precio oficial de cotización a que tipo de oro se refiere, de 18, 24, … kilates.

Te estaria muy agradecido si pudieras aclararme estas dudas y algunos consejos personales que a mi se me escapan por mi inexperiencia en el tema.

Muy agradecido por tu colaboracion, un saludo.

Yo no me considero ningún experto en el asunto pero me aventuré a darle una respuesta. Aquí os la dejo:

El precio “oficial” del oro es el precio al que se cotiza ese oro en el mercado internacional. Otra cosa es que en las compras y ventas privadas se pague al precio que sea, ya vimos que no siempre se hacen buenas ofertas. En general, los comerciantes a los particulares comprarán oro más barato de su cotización oficial y lo venderán más caro; pero ya te digo que esos son tratos privados.

El oro está ahora a unos 40 euros/gramo. Pero eso es el oro puro, no el oro de 18 quilates, que está pensado para joyería y que es un 75% de oro. Así que, en realidad el oro de 18 quilates costaría 30 euros/gramo, si te lo venden a 35 euros te están metiendo 16% de sobreprecio. Yo, en cualquier caso, de tener que invertir lo haría en oro puro, es decir, oro de 24 kilates porque es el oro que se suele comprar y vender como inversión. El oro de 18 kilates supongo que sólo se lo pudieses vender a joyeros o a fundidores que luego te cobrarían un sobrecoste importante.

Otra cuestión a tener en cuenta al comprar oro físico es a quién se lo compras y a quién se lo vas a poder vender. Si sólo comercias con comerciantes, ellos tienen que ganarse un margen de beneficio. Si ese margen suyo es de un 10% por cada transacción (es un ejemplo, esto es algo que tendrás que calcular tú) entonces pagarás un 10% más caro el oro al comprarlo y lo venderás un 10% más barato al venderlo. Eso hace que el oro tenga que subir un 20% para que tú lo puedas vender al mismo precio que lo compraste. Con las subidas que tiene ahora el oro parece que un 20% no es nada y que lo vas a ganar en una semana; es posible que lo hagas, pero ten en cuenta que los valores volátiles son volátiles para arriba y para abajo, y si ganas no vas a ganar todo lo que suba el oro y si pierde perderás más de lo que baje el oro.

Te pongo un ejemplo: imagínate que compras 10.000 euros de oro pero pagas un sobrecoste de un 10% (es ficticio, vuelvo a repetir). Habrás pagado 11.000 euros.
Situación A: al cabo de un tiempo ha subido un 50%, así que tu oro cuesta 15.000 euros. Lo vendes con un coste de un 10% y recibirás 13.500 euros. Ganancia bruta = 2.500 euros.
Situación B: al cabo de un tiempo ha bajado un 50%, así que tu oro cuesta 5.000 euros. Lo vendes con un coste de un 10% y recibirás 4.500 euros. Pérdidas brutas = 6.500 euros.

A las pérdidas brutas habría que sumar el coste del seguro que contrates por tener el oro en tu casa (si es que contratas alguno). A las ganancias brutas habría que restar el coste del seguro y el pago a Hacienda (recuerda también que un lingote de oro no da dividendos).

Se me ocurren dos maneras de conseguir reducir el sobre coste. La primera sería no comprar oro en lingotes, sino comprar monedas de oro de inversión. Hay muchísimas monedas de oro que se venden por su peso en oro o incluso por menos. Su peso oscila entre unos pocos gramos (6 gramos, por ejemplo las de 20 francos de Napoleón) hasta una onza. Rara vez son más grandes. Pero tienen una ventaja que no tienen los lingotes: son más baratas y es posible que puedas encontrar a particulares con los que comerciar con esas monedas. La razón es muy simple: si compras un kilo de oro es muy raro que encuentres a un particular buscando invertir 40.000 euros en oro comprando tu lingote. Al final se lo venderás a un comerciante y el sobre coste será importante. En cambio, en monedas cuyo precio oscile entre 200 y 1500 euros es relativamente fácil encontrar a particulares que te las quieran comprar. De igual modo, a la hora de invertir en oro podrás comprárselas a otros particulares, y así podréis hacer las transacciones con un menor coste asociado. Digo menor, no digo que sea nulo.

La segunda opción es que no compres oro físico, sino que compres ETF relacionados con el oro o acciones de empresas extractoras de oro. ETF hay muchos, cada cual tiene sus particularidades y yo no me siento capacitado ni siquiera mínimamente como para poderte aconsejar o explicar de qué va el asunto. Lo bueno de esos ETF es que no tendrás que tener el oro físico en tu casa, con lo cual el coste asociado al almacenaje es nulo. Por otra parte el coste de la compra-venta será muchísimo menor, en tiempo real y al precio que se cotice en cada momento, teniendo que descontar sólo el corretaje de tu gestor (que desde luego será muchísimo menor que en el caso del oro físico). Esto yo lo recomendaría sobre todo si lo que quieres no es invertir en oro (es decir, comprar oro para que a largo plazo le puedas sacar un rendimiento) sino que quieres especular con oro (es decir, sacar un rendimiento a corto plazo). De hecho, yo si quisiera especular lo último que haría sería comprar oro físico.

Por último, quisiera decir que el oro actualmente no lo veo barato. Hablo en términos de inversiones. Es decir, que si compras oro y esperas 30 años lo más normal es que saques menor rendimiento que si hubieses comprado un fondo referenciado a un índice bursátil, por ejemplo. Pero puedo estar equivocado, por supuesto.

En este blog se ha hablado mucho de las posibilidades de invertir en numismática, así como en los peligros que ello conlleva. Hay a quienes les ha parecido bien (al fin y al cabo no hay muchas publicaciones en castellano al respecto) y a quienes les ha parecido mal, porque entienden que cuando se hace algo sin ningún interés económico es preferible o más meritorio que cuando se hace con dicho interés; algo que yo no comparto, pero para eso podemos opinar todo el mundo.

Sea como fuere, todavía no he dado el consejo más importante relacionado con las inversiones en numismática. Es un consejo que daría a todo aquel que quiera acercarse a la numismática para obtener beneficios, viéndolo exclusivamente como una manera de sacar rédito a su dinero. Bueno, pues el consejo es el siguiente:

NO INVIERTAS EN NUMISMÁTICA

Me juego un duro a que a más de uno le ha descolocado el consejo, pero que conste que los de The Coin Show opinan unánimemente lo mismo: la numismática en general es una mala inversión desde un punto de vista exclusivamente económico. Yo extendería la afirmación al resto de inversiones en bienes muebles y artísticos.  La razón de fondo para esta afirmación es que una moneda (o un cuadro) no produce nada. Si compras una moneda no importa cuánto tiempo esperes, seguirás teniendo única y exclusivamente una moneda. En cambio, en otro tipo de inversiones puedes comprar elementos que generen un beneficio y en las que “cada vez tengas más cosas”. Voy a poner un ejemplo comparativo:

Imaginémonos que Pepe y Juan tenían 10.000 euros cada uno en julio de 2006. Se apostaron a ver quién era capaz de obtener mayor beneficio en su inversión y para ello Pepe compró una moneda de 10.000 euros (alto valor numismático) y Juan se gastó todo el dinero en acciones de Telefónica con la idea de realizar un interés compuesto (esto es para poner un ejemplo, es evidente que habría que diversificar la inversión. Tomo Telefónica por ser una de las mayores empresas españolas y conocida por todos). Juan compró en total 761 acciones de Telefónica puesto que en julio de 2011 cotizaban a 13,13 euros. Según iba cobrando dividendos Juan compraba más acciones de Telefónica. Al pasar el tiempo nos podemos fijar en lo que tiene cada uno.

La diferencia es evidente: mientras que el valor de la inversión de Juan permanece constante, la inversión de Pepe se revaloriza exponencialmente. Ahora ya sé por dónde me van a llegar las críticas: resulta que las plata ha subido mucho de precio y el oro también y posiblemente esa moneda cueste ahora más que las 1005 acciones de Telefónica. Pues no. Porque resulta que estamos hablando del valor numismático de la moneda, no de su valor como material; es decir, que estamos comprando una moneda por su valor histórico/numismático, no por lo que pesa en plata. En el segundo caso ya hemos discutido bastante sobre si es buena o no una inversión en plata o en oro. También me podéis decir que una moneda se revaloriza con el tiempo. ¿Es que las acciones de una empresa no? Una acción de Telefónica se ha revalorizado en los últimos 5 años pasando de 13,13 euros a 16,86 euros, pero es que al tener ahora más cantidad de acciones Juan siempre tiene ventaja sobre Pepe en su inversión.

Además, hay que tener en cuenta que el coste asociado a pagar un seguro por tener una moneda en casa es mayor que el de custodia de una cartera de acciones de semejante precio. Eso por no contar que si compras una moneda a un comerciante honrado te la venderá en torno al doble de lo que él la compraría (50% de coste de venta), si la compras en una subasta los costes son de un 36% de lo que paga el comprador a lo que se lleva el vendedor, y si la compras en la calle a cualquiera que aparezca se corren muchos riesgos. De hecho, las únicas ventajas que veo a la inversión de Pepe es entenderla como valor refugio o como metodología sistemática para aquellas personas que tienen bastantes billetes de 500 euros y que no los pueden llevar al banco sin tener problemillas con Hacienda; ya me entendéis, no digo más no vaya a ser que algún lector se sonroje.

Entonces, ¿significa esto que comprar monedas es siempre una mala inversión? No. Sólo que a priori es peor inversión que en otros bienes, y que hay que saber mucho para poder sacar dinero de la numismática. Hay profesionales que se dedican a comprar y vender monedas, pero llegar a ese punto no es nada sencillo. Si alguien se quiere meter en este mundillo sólo por dinero mi recomendación es que lo deje y que mejor se dedique a la bolsa o a los mercados de intangibles, que seguro que saca más y aprende más rápido.

Este blog lo que pretende no es enseñar a nadie a ganar dinero con la numismática. No lo sé hacer yo, así que difícilmente os puedo decir cómo se hace. Lo que pretende es dar algunos consejillos para no perder demasiado dinero y no verse engañado. Si alguien compra una moneda, la observa y la disfruta en su casa durante 10 años y después la vende por el mismo precio que la compró ¿el hecho de haber disfrutado de esa moneda durante 10 años es pago suficiente a su inversión? Si pensáis que sí entonces os animo a comprar monedas y a disfrutarlas; si pensáis que no, lo mejor es que lo dejéis a tiempo.

Os dejo un precioso búho de Atenea rematado en 1500 euros en la última subasta de Aureo.

En la entrada de hoy voy a ser valiente y voy a hablar de un tema del que no tengo ni pajolera idea. Vamos, que hablo por hablar y voy a dar mi visión del mundo como si de un tertuliano de la radio se tratase. Pero mi escasa experiencia sobre el asunto me indica que el sentido común funciona bastante bien, que no es otro que la economía, concretamente de la plata. Así pues, hablo por simple y llano sentido común, cualquiera que entienda del asunto seguro que encuentra 10 mil argumentos en mi contra (que los puede dejar en los comentarios, claro está).

Como todo el mundo ya sabrá la plata ha experimentado un aumento de precio espectacular en los últimos meses, habiéndose duplicado el precio en siete meses y cuadruplicado en unos dos años y medio. Muestro abajo el gráfico del precio de la plata (en dólares) en los últimos 10 años.

Por lo que veo, hay dos tipos de interpretaciones de este gráfico que se pueden encontrar en cualquier medio de comunicación. La primera se resume como “compra ahora que la plata no va a volver a bajar porque la están acaparando los chinos. Seguirá subiendo un tiempo y luego se mantendrá estable”. La segunda opinión es: “la plata está carísima y comprarla ahora es un riesgo enorme; mucho cuidado”.

Yo soy de la segunda opinión. Si voy al supermercado y veo que el rodaballo vale el doble que hace seis meses, lo que hago es comprar pescadilla porque el rodaballo está muy caro. Pues aquí lo mismo: yo la plata a estos precios no la pago. Con esto no quiero decir que no pueda ser interesante una inversión especulativa en plata intentando jugar con su volatilidad; se puede ganar mucho dinero así, pero también se puede perder: son inversiones de riesgo. Si alguien se anima aquí tiene unas fuentes donde encontrará información y recomendaciones de como hacerlo: 1, 2 y 3; también hay un documento bastante interesante sobre empresas y CFDs del mercado de la plata.

Claro que también hay quien dice que el oro y la plata son valores refugio que nunca bajan y bla bla bla. Todo falso. No hay más que ver el gráfico siguiente del precio del oro en los últimos treinta años.

El que compró una onza de oro en el año 1980 tuvo que esperar 25 años para recuperar el dinero puesto, mientras que a un plazo fijo al 3% su dinero se hubiera duplicado durante ese periodo. En mi opinión la situación actual es muy semejante a la que había hace treinta años y mi apuesta es que a medio plazo bajará el precio del oro y de la plata considerablemente y habrá que esperar hasta otra crisis de las grandes para que se vuelva a recuperar la inversión. No soy el único que opina así, claro que también podemos estar equivocados.

Tampoco faltarán los que vengan a decir que la situación ya no es como era porque ahora ocurre un no-sé-qué que resulta que… no los hago ni caso. Creerse la frase “esta vez es diferente” es el primer paso (y el más grande) para arruinarse, puesto que aunque cambien muchas cosas los principios de la economía capitalista siguen siendo los mismo hace 30 años, hace 60 años, ahora y (previsiblemente) dentro de 30 años. He aquí un documento que profundiza sobre este asunto.

En cuanto al aspecto numismático, lo hemos estado debatiendo por aquí. El asunto no está afectando en gran medida a mi colección. La gente está ahora tan obsesionada con comprar y vender plata barata al doble de lo que se vendía hace un año que se olvidan de las monedas de más calidad. Compran duros en BC a 15 euros y no les interesa pagar 100 euros por uno en EBC. Pues estupendo, ya me quedo yo el bueno. En mi opinión ahora es un buen momento para adquirir monedas de calidad media, o al menos no es un mal momento para hacerlo porque no han subido de precio; en cambio mi apuesta es que habrá mejores épocas para comprar monedas baratas.

Acabo con una de mis frases favoritas: que cada cual haga con su dinero lo que crea conveniente, pero que después no se queje ni tenga envidia.

Lo normal para todo coleccionista de monedas, sobre todo al principio, es coleccionar alguna serie. Algo que venga ya cerrado, que tenga un principio y un fin, como si fuera una colección sacada por una editorial. El caso extremo de esto, como nos decía Roberto en un comentario, es el coleccionismo de euros, en el que muchos caen en un “coleccionismo por fascículos” yendo a la numismática igual que los niños van a comprar cromos al kiosko. Otro tipo de series muy típicas son las monedas de Juan Carlos I, del Centenario de la Peseta, las bimetálicas del mundo… son series de las que hay catálogos donde te explican cuáles tienes y cuáles te faltan. Es muy fácil, y justamente en esa facilidad reside su ventaja.

Pero resulta que a muchos nos pasa que llega el día en el que nos damos cuenta de que tenemos una parte importante de nuestro patrimonio invertido en monedas y nos viene nuestro Pepito Grillo particular a preguntarnos si realmente lo estamos haciendo bien o si estaremos perdiendo dinero a manos llenas. Una de las preguntas puede ser ¿está correctamente diversificada la inversión? ¡Dios mío! Puedo sentir que algunos de los lectores del blog han agarrado con ambas manos la mesa porque nunca se habían hecho esta pregunta. En mi opinión, al igual que cuando se tiene una cartera de acciones no se deben tener todas en el mismo mercado, puede resultar peligroso tener todas las monedas en la misma serie, por mucho que nos guste. Y parece ser que no soy el único que opina así. Ahora mismo hay mucha gente que colecciona la moneda de El Centenario de la Peseta, pero ¿qué pasa si se pasa la moda? ¿y si se vuelve a poner de moda la moneda medieval como hace unos años? ¿y si la plata baja y se pone a mitad de precio (no es descabellado)? ¿y si resulta que las monedas rusas dejan de cotizarse a los precios que están ahora? No es que vayan a ocurrir todas estas cosas a la vez, pero alguna puede pasar, y en el caso de que ocurra deberíamos estar cubiertos para no perder demasiado dinero en ello (recordemos que parto del supuesto de que una parte importante de nuestro patrimonio está invertido en monedas).

Claro que la solución no puede ser comprar una moneda de cada y tener una “colección ultra-diversificada” en la que quepa una de 8 escudos de Carlos III, un sestercio de Nerón, una peseta de 1884, un rublo de 1830… no tiene sentido porque es totalmente imposible que un aficionado controle todos esos mercados y sepa a quién vender las piezas en caso de ser necesario. No se puede ser experto en todo y no es razonable pensar que seremos capaces de saber a qué precio comprar y a qué precio vender cualquier moneda que aparezca, tanto si es babilónica como si es un Holey Dollar.

Así pues, para evitar esta tesitura mi propuesta sería diversificar la colección, pero atendiendo siempre al mercado en el que nos movemos y a la posibilidad de poder deshacernos de las piezas a medio plazo sin perder demasiado dinero. Una forma de diversificar se propone en el número de marzo de 2010 de la revista “The Numismatist“. Consiste en no intentar abarcar una serie entera, sino quedarnos sólo con ciertas monedas representativas, de manera que estén todos los tipos, todas las cecas y todos los ensayadores representados. Esto tiene la ventaja de que podríamos hacernos una colección suficientemente amplia de una serie sin caer en dejarnos un dineral para completarla. Amén de que hay series que son prácticamente imposibles de completar, como pueden ser los reales de a 8 de España y colonias. De esta manera podríamos tener una colección de moneda española que contemple 8 medios escudos, 15 reales de a 8, 10 duros de plata, 8 monedas de 2 reales, 9 pesetas y 50 cobres variados; y luego podríamos tener moneda francesa, inglesa, romana…

Otra opción sería la de estudiarnos bien ciertas series concretas pero dispersas. Por ejemplo podríamos convertirnos en expertos de las monedas de 2 escudos de cecas peninsulares, de los denarios bajo imperiales, de los jinetes íberos, de las pesetas de Franco, de los silver dollars y de cobres de Napoleón. Se tratan de series dispersas, abarcables una a una para el largo plazo y poco correladas entre sí, de forma que si pasa la moda de algunas de ellas o si el valor de un metal se desinfla su repercusión en el global de la colección no será dramático.

Finalmente, hay que subrayar que un el gusto personal es crítico a la hora de seleccionar una serie en la que coleccionar, pero también es importante tener en cuenta factores de mercado. Por ejemplo, hoy en día no recomendaría a nadie ponerse a coleccionar moneda de oro porque creo que está muy caro (aunque algunos lectores opinen lo contrario con el mismo criterio, o mejor, que el mío). Además, hay que mirar de reojo la cantidad de coleccionistas que hay de esas monedas y nuestras estimaciones para el futuro. Por ejemplo, todas las series que he dicho anteriormente serían muy fáciles de vender a buen precio en caso de necesidad, puesto que hay mucho mercado tanto dentro como fuera de España; pero si alguien se aventura a coleccionar piezas almohades se encontrará con serias dificultades para encontrar compradores, por lo que teniendo en cuenta la rareza de esas piezas (y su consiguiente volatilidad) es muy probable que pierda mucho dinero si necesita vender su colección.

 

Las monedas que ilustran la entrada están sacadas de la última subasta de Stack’s New York, que se celebró el pasado 10 de enero. Se tratan de una estátera del Imperio Indio de Gupta, un doble táler de Leopoldo I de Austria, 10 ducados de Transilvania, 8 reales de Perú y 5 pesetas de Perú. Los precios que alcanzaron fueron de 375, 1300, 37500, 3000 y 1200 dólares respectivamente.

Hace mucho que no se habla en este blog de la excelente bitácora de A.C. Dwyer, pero para el tema de hoy viene estupendamente, igual que otro de los mejores blogs numismáticos que conozco, el de Susan Headley. Concretamente, en esta entrada y en esta otra se hace una reflexión muy buena sobre el modelo de negocio seguido por diferentes vendedores y cómo esto puede influir en lo que ellos nos ofrecen y el precio al que nos lo ofrecen. En la presente comento mi punto de vista sobre el asunto, entendiendo a los profesionales como revendedores, es decir, que no analizo el valor añadido que dan a su producto (lo cual se discutirá en otra entrada).

Básicamente, el modelo de negocio de cualquier numismático profesional tiene como objetivo comprar monedas a un precio, venderlas a un precio mayor e intentar no arruinarse mientras tanto. Pero la manera de llevar a cabo esta compra/venta varía significativamente de unos profesionales a otros. Yo creo que se podrían hacer dos grandes grupos de comerciantes: el que retiene moneda y el que intenta no retenerla.

En España los numismáticos que retienen moneda suelen ser profesionales que se dedican a comprar y vender moneda muy barata (actuales, monedas del Rey y de Franco…), por lo que no dejan de ser numismáticas pequeñas. En España hay pocas numismáticas grandes que “tengan de todo” para cuando alguien se lo pida, pero en otros países sí que hay algunas. Su negocio está claro: compran moneda buena y rara a un precio barato y esperan el tiempo que haga falta hasta que aparezca un interesado, momento en el que se la venden a un precio significativamente mayor. Son empresas grandes con un capital de varios millones de euros, que tienen empleados y que gastan dinero en publicidad.

Otro tipo de numismáticos, mucho más comunes en nuestro país, no tienen ningún interés en retener moneda durante mucho tiempo. Ellos lo que buscan es comprar una pieza y deshacerse de ella en un periodo muy corto de tiempo obteniendo un margen que en principio es menor que las empresas del caso anterior. El volumen de la empresa es mucho menor y también el flujo de dinero, pero como se tratan de microempresas que muchas veces no tienen empleados y escatiman en gastos todo lo posible, pueden obtener beneficios interesantes también.

Yo recomendaría a cualquier aficionado a la numismática que se relacione con profesionales de forma habitual a que conozca su modelo de negocio. Hay que saber en qué está pensando el profesional cuando quiere hacer un trato contigo, así no estarás en desventaja a la hora de cerrar el acuerdo; y también aceptarás las limitaciones de unos y de otros y sabrás si estás dispuesto a aceptarlas o no.

Por ejemplo, imaginémonos que Enrique quiere comprar el precioso didragma que se muestra arriba (¡quién lo pillara!). Para ello  fácilmente puede encontrar la dirección de una gran empresa de monedas americana, puesto que sólo tendría que ojear alguna publicación de la American Numismatic Association (ANA) y ahí tiene información y publicidad más que de sobra. Puede ponerse en contacto con algunas de esas empresa que tienen decenas de millones de euros retenidos en monedas y seguramente le proporcionen la moneda que busca o una similar, teniéndola en su casa en una semana.

La segunda opción que puede barajar Enrique es  buscar a un numismático más pequeño pero que conozca el mercado y se mueva en él para que le busque la moneda. La primera dificultad será encontrar al numismático, puesto que éste busca la reducción de costes y no gasta mucho en publicidad, y la segunda en dejarle claro que se conoce la pieza y tenemos un precio estimado para la misma. Es altamente improbable que este numismático vaya a tener esa moneda, o alguna muy semejante, en stock; recordemos que su negocio consiste en comprar y vender rápido y no le interesa retener mucha moneda, por lo que quizá sólo tenga unas pocas decenas de miles de euros retenidas en monedas. Pero la promesa está en que la buscará e intentará encontrarla a un precio razonable, de manera que pueda ofrecerla barata ganando él un porcentaje. Claro, que quizá haya que esperar varios meses, o incluso algún año, para hacerse con la moneda.

Dwyer resume muy bien la controversia: paciencia y buen precio contra inmediatez y precios más altos. Que cada cual elija lo que quiera.

Un último apunte es que muchos aficionados también tienen una estrategia de inversión numismática definida que no está de más conocer cuando hacemos tratos con ellos. Esa estrategia se puede resumir también en los dos casos anteriores: gente que tiene de todo (o de todo de un periodo determinado) y caro, gente que tiene poca cosa pero que te lo puede dar barato. Yo claramente me comporto como el segundo tipo, más que nada porque no tengo mucho capital para tener retenido en monedas. Cuando me preguntan si tengo algo, pues generalmente les tengo que decir que no pero que consultaré a algunos amigos a ver si se lo pueden dejar barato. Para tener que ofrecerlo caro mejor no lo ofrezco. Cada cual tiene su estilo.

Las monedas que se muestran se subastaron el pasado día 12 de octubre en Gorny and Mosch. Se tratan de un didragma de Herakleia, un tetradragma de Azbaal, un dupondio de Nerón y un aureo de Vitelio.

Con esta entrada quizá me meta donde nadie me llama, porque ni entiendo de economía ni tengo la suficiente experiencia como para poder dar muchos consejos. Aún así en mi opinión creo que el oro está ahora muy caro y que por ello es un buen momento para venderlo y esperar a comprarlo más barato más adelante.

Las razón que me hace creer esto es fundamentalmente que ha habido un incremento espectacular del precio del oro en los últimos meses, lo que viene a ser una burbuja, vaya. Fijémonos en la gráfica del precio del oro en el último año:

Un espectacular aumento del 25% con respecto al año pasado. ¡Y el oro a 1000 dólares la onza ya me parecía carísimo hace un año!. Si nos fijamos en la gráfica de los últimos diez años se ve que el aumento de precio se ha agudizado con la crisis:

Es clarísimo el punto de inflexión en 2005 y otro aún más pronunciado en 2008, creciendo a un 25% anual desde esa fecha. Desde mi punto de vista este crecimiento es totalmente insostenible, porque es imposible que un valor crezca a esa velocidad de forma continua. En otras palabras, yo creo que con el oro se está generando una burbuja que antes o después estallará. No sé cuándo ni sé qué precio se alcanzará, pero en algún momento tiene que bajar considerablemente el precio; hace poco que he visto pagar 280 euros por una moneda de 20 pesetas de 1890, cuando hace un par de años costaba 160. Eso no es normal.

Otro síntoma bastante claro de la burbuja es que han proliferado las tiendas de “compro oro(quienes, por cierto, siguen pagando lo mismo que el año pasado a pesar de que haya subido mucho el oro). ¡¡Sólo en Valladolid hay 26 tiendas de esas características!!  Esto me recuerda a cuando en 2006 paseabas por cualquier ciudad y no se veían más que inmobiliarias.

En esa misma línea, muchos países se apuntan a la burbuja y han aumentado la acuñación de moneda de oro. Hablo de países como Canadá, Inglaterra, Sudáfrica, Australia… saben que el oro está caro y están sacando lo que tienen.

Así pues, en mi opinión es mal momento para empezar una colección de monedas de oro, y sin embargo es bueno para vender aquellas monedas o lingotes que se tengan. Eso sí, hay que vendérselo a gente seria y formal. Si no conocéis a nadie de confianza no me importa que os pongáis en contacto conmigo y os doy el contacto de un comerciante serio (yo no me llevo nada por el favor, no os creáis). Y ya para quien quiera apostar de verdad, he aquí un ETF llamado SBUL en el que invertir a corto sobre el oro; es cosa vuestra si os metéis en algo de eso.

Éste es la segunda entrada dedicada a las TIC en la numismática. En la primera, que se puede ver aquí, comentaba mi opinión de la escasa introducción de la tecnología en las numismáticas españolas. Pero lo que no se ha dicho es para qué quieren las numismáticas utilizar las TIC. Si el negocio iba bien sin utilizar la Web ¿por qué se ha de utilizar ahora?

Algunos nos llevamos las manos a la cabeza cada vez que escuchamos semejante argumento, pero hay que tener claro que hasta que el empresario no vea una ventaja clara en el uso de una nueva tecnología no la utilizará. Yo aquí no estoy para convencer a nadie, ¡faltaría más! simplemente voy a comentar las ventajas que veo en el uso de las TIC y las dificultades que se me ocurren para su adopción. Vuelvo a decir, como ya dije antes,  que mis palabras se deben tomar con cuidado porque un estudio serio sobre el tema llevaría meses de trabajo por parte de alguien mucho más versado que yo en temas empresariales.

Empezamos por las ventajas del uso de las TIC:

–  La primera ventaja, y quizá la más evidente, es el acceso a nuevos compradores y vendedores. Internet es un medio de comunicación excepcional y se puede publicar un anuncio de venta de unas monedas y que lo vean cientos de personas de todo el mundo. Esto es totalmente inviable sin utilizar Internet.

– Otra ventaja, relacionada con la anterior, es que se  puede acceder de forma sencilla al mercado internacional. Se puede vivir en un pueblo perdido en la meseta castellana y vender monedas en el mercado ruso. Claro, que para eso hay que ser un especialista en monedas rusas y hay que saber tratar con los coleccionistas ex-soviéticos. Y eso no es fácil.

– El acceso a gran cantidad de información también es una ventaja evidente. Desde un despacho se puede acceder a casas de subastas de todo el mundo, e incluso a los históricos de sus remates. Esa información es valiosísima si se sabe procesar.

Pero claro, ya me dirán los profesionales que a ellos hace veinte años ya les llegaban catálogos de decenas de subastas, que eso no es un avance. La respuesta es que ahora no hay que ser un profesional para tener acceso a esa información y que es de esperar que no se tarde mucho en tener un acceso más eficiente a la información de las subastas numismáticas.

Hoy en día el acceso a la información en la Web es un problema. Es decir, que aunque hay muchísima información sobre multitud de temas, tiene que ser un humano quien la lea, la comprenda y relacione la información de diferentes fuentes. Hay diferentes propuestas para superar esta carencia, entre ellas la Web Semántica. La idea es que se pueda componer información de diferentes fuentes de forma automática. En mi opinión no se tardará demasiado en poder crear una aplicación a la que se le indique una moneda (o incluso con una foto quizá valdría) y sea capaz de indicarte cuántas veces se ha subastado en los últimos años, qué calidad tenían y qué precio han alcanzado. Igualmente, podrán indicarte de forma automática qué vendedores profesionales tienen esa moneda en venta, a qué precio, opiniones sobre los vendedores, reseñas históricas de la moneda…

– Finalmente, otra de la ventajas importantes que considero es que se pueden gestionar los contactos de un comerciante. Uno de los aspectos que hace que un profesional gane dinero es que conoce a mucha gente interesada en comprar y vender monedas, haciendo él de intermediario entre ellos. Esto no deja de ser un proceso de gestión de información, el que saca pasta es el que si le ofrecen una moneda por 50 conoce a alguien que le paga por ella 70.

Bueno, pues ¿por qué no utilizar las TIC para dar soporte a esa gestión de información? Se podría tener una base de datos con una descripción de los clientes de forma que si me llega cierta moneda pueda tener de forma instantánea la lista de clientes potencialmente interesados en ella.

Pero la cuestión de fondo no es simplemente ser capaces de utilizar estas aplicaciones (aunque sin duda utilizarlas ya es en sí mismo un avance) sino modificar el modelo de negocio de la numismática  con base a las posibilidades que brida la tecnología. Eso es mucho más complicado, sin duda alguna.

Los inconvenientes que se me ocurren para la inclusión de la tecnología en el negocio numismático son las siguientes:

– Es un mercado formado fundamentalmente por PYMES. Esto hace que no haya empresas grandes que sean capaces de tirardel carro haciendo inversiones millonarias en tecnología.

–  Es un mercado pequeño, donde no hay un gran número de empresas, lo que hace que no sea viable que una empresa de desarrollo de software se dedique en exclusiva a vender productos a empresas numismáticas. Esta cuestión junto con la anterior hacen que muchas veces sea más interesante reutilizar software que no está diseñado específicamente para la numismática y utilizarlo con fines numismáticos.

El comprador que adquiere productos a través de Internet es diferente al que los adquiere en una tienda física. Son (o somos) gente mucho menos impulsiva, que analiza el mercado antes y generalmente sólo compra lo que necesita. Solemos reprimir mucho más nuestros impulsos de compra, y eso hace que los vendedores tengan que ajustar más sus precios. Además, a través de la Web no “se siente la moneda en la mano”. Es decir, que no la tienes físicamente, no dices “¡Qué preciosidad!” a la vez que el profesional te está comiendo la oreja para que la compres diciéndote que es rarísima o que es la oportunidad de tu vida. Por otro lado, ya se dijo que es más complicado valorar las monedas a través de fotografías.

–  La última gran barrera que veo, y la más grande también, es la obsolescencia tecnológica de la mayor parte de la gente en el mundillo de la numismática. Ya se ha comentado que el perfil típico de los aficionados a la numismática es de hombres de mediana o avanzada edad. Pocos somos los jóvenes en este mundillo y es más que sabido por todos que somos los jóvenes los que nos desenvolvemos como pez en el agua por la red.

No se puede generalizar, pero es un hecho que para mucha gente de edad avanzada la Web es un mundo hostil y casi desconocido. Esto redunda en que hay una gran parte de los aficionados y profesionales a la numismática que tienen ciertas dificultades para usar las TIC. El profesional debe demostrar al cliente que es un profesional, como bien decía Pedro, y la forma de hacerlo es tener una conversación con él y demostrar que se sabe más (igual que los verdaderamente entendidos en los mercadillos). Quizá a los más acostumbrados a la Web nos convenzan de la sabiduría de alguien el hecho de que haya escrito algún artículo revisado sobre el tema o que sea el editor de algún libro. No nos hace falta hablar con nadie, simplemente ves su Web y ya ves de qué pie cojea.

Ídem al tratar con los clientes, no es necesario ver a una persona cara a cara para poder sacar todo su perfil psicológico y saber qué le puedes vender y a qué precio. Yo mismo he tratado a través de la Web (sobre todo en foros) con cientos, diría miles, de personas. Leo un párrafo escrito por cualquiera y ya sé dónde catalogarlo.

Con todo esto quiero decir que somos cada vez más la gente capaces de comunicarnos a través de la Web con tanta naturalidad como cara a cara, pero ese perfil de gente no es el perfil del aficionado a la numismática. Además, el simple hecho de ser joven ya es una desventaja en este mundo: los profesionales suelen decir una y otra vez que ellos llevan más de treinta años en la profesión, y eso se considera un valor añadido muy importante, mucho más que ser una persona joven con gran agilidad de ideas. Eso también es una barrera importante.

Bueno, pues con esto yo creo que ya está todo dicho por mi parte. Ahora que cada cual saque las conclusiones que quiera y que se siga el debate en los comentarios. Por supuesto, si alguien se anima a montar una numismática con base tecnológica que nos lo haga saber 🙂

Las monedas de las imágenes pertenecen a la subasta de Aureo y Calicó . Las cinco primeras son de los Reyes Católicos y se tratan de un real, ocho reales, dos dobles excelentes y un cuádruple excelente. La última moneda es una de 8 reales acuñada en Méjico en 1760. Se remataron por 125, 1300, 1850, 1510, 2100 y 290 euros respectivamente.

Llevaba un tiempo dando vueltas a escribir una entrada dedicada a la adopción (o mejor, la falta de adopción) de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en las empresas numismática, y el comentario de Pedro, junto con el siguiente debate en este hilo me ha animado a hacerlo pronto. Como va a dar para bastante, y para no cansar en exceso, lo dividiré en dos entradas. La de hoy la dedico a echar un vistazo a las características de la numismática y cómo algunos empresarios utilizan las TIC en este mundo. Evidentemente, mis comentarios hay que tomarlos con cuidado: esto no es más que una pequeña reflexión, no es un plan de empresa ni mucho menos. Un estudio serio sobre la materia supondrían meses de trabajo dedicado.

Lo primero que hay que decir, y en eso me imagino que estemos todos de acuerdo, es que la Web ha cambiado el mundo y lo seguirá cambiando en los próximos años. Miles de kilómetros, que hasta hace poco eran una distancia insalvable ahora están a distancia de un gesto con la mano; es posible comunicarse con millones de personas en todo el mundo; es posible acceder a tal cantidad de información que no podemos absorber ni la millonésima de la millonésima parte; es posible publicar información de forma gratuita y que te lean cientos de usuarios a diario…

Pero la Web no sólo ha supuesto un cambio tecnológico, sino también un cambio cultural sin precedentes. Hay gente, como yo, que usamos los ordenadores para trabajar y para el ocio, de forma que entre una cosa y otra pasamos tanto tiempo delante de una pantalla como fuera de ella. Somos una generación para la que comunicarnos a través de Internet es tan natural como hacerlo cara a cara; sin ir más lejos, muchísimas veces mando un correo electrónico para dar un recado a gente que veo a diario.

Todos estos cambios tecnológicos y culturales dan lugar a cambios en los modelos de negocio que ya han conseguido transformar totalmente y de manera irreversible muchas industrias. El mejor ejemplo y el más cercano es la industria discográfica, y otra que se transformará radicalmente en los próximos años es la comercialización de libros, gracias a los libros electrónicos (por mucho que el Ministerio de Cultura se empeñe en poner puertas al campo). También han aparecido empresas radicalmente nuevas, que no eran imaginables hace pocas décadas y que han supuesto beneficios para unos y pérdidas para otros de auténticas millonadas: eBay, Facebook, Terra, Google, WordPress

Pero esto no significa que adoptar las TIC en una empresa sea una cuestión sencilla. No hace falta más que hacer una pequeña búsqueda para darse cuenta de la cantidad de barreras que hay para introducir las TIC en las PYMES. Como la inmensa mayoría de las empresas numismáticas son PYMES, o incluso microPYMES,  pues conseguir que se adapten a las TIC no se hace en una tarde.

Pero, a todo esto ¿Es realmente conveniente que las numismáticas utilicen las TIC? ¿tiene sentido un cambio en el modelo de negocio? ¿es más lo que se gana que lo que se pierde? Pues mi opinión es que sí, pero la opinión de otros es que no. A ver si entre esta entrada y la siguiente sacamos suficiente discusión como para llegar a alguna conclusión.

Lo primero que hay que hacer es diferenciar entre las numismáticas. A groso modo las dividiría en dos, dependiendo de los clientes en los que se centra: en el primer grupo estarían las numismáticas que venden moneda actual (euros, conmemorativas, países extranjeros) a precio de catálogo a pequeños coleccionistas; en el segundo grupo entrarían las que se dedican a la venta de moneda antigua a coleccionistas más avanzados. Evidentemente, el perfil de cliente al que acceden es totalmente diferente y eso hace que sus empresas difieran muchísimo.

Mi opinión es que las numismáticas que entran en el primer grupo van a desaparecer de las calles casi en su totalidad. Se dedican a vender a gente que no conoce el mercado, ni accede a la Web para conocerlo, y hacen pequeñas compras. También dan de vez en cuando el palo a algún cliente incauto. Este modelo de negocio está abocado a la extinción porque ¿qué ventaja tiene para el cliente comprar una moneda conmemorativa en la numismática del barrio en vez de comprarla a mitad de precio en una Web? Creo que esta cuestión está clara, pero lo interesante son aquéllos numismáticos que venden moneda antigua, la cual no es tan fácilmente comparable.

Los numismáticos que venden moneda antigua son gente que conoce muy bien el mercado y conoce muy bien a los clientes. Sabe qué quiere cada uno y sabe cuánto está dispuesto a pagar, así que sacará de cada uno lo máximo que pueda. La venta es totalmente personalizada, el trato también y el comportamiento también. No es lo mismo que les vaya un joven que cobra unos mil euros y está empezando una colección de duros de plata que si va un cliente de toda la vida que tiene bastante dinero y cuenta con una buena colección de sestercios. A cada uno habrá que hablarle y aconsejarle de una manera, y siempre en beneficio del numismático.

Hay algunos numismáticos de este estilo que directamente no quieren saber nada de la Web, y te dicen hasta con cierto orgullo que ellos no trabajan por Internet pero que van a muchas convenciones. Yo realmente me quedo sorprendido con este tipo de comentarios, es como si un general de la Segunda Guerra Mundial hubiera armado con mosquetes a sus tropas porque no le gustan las nuevas tecnologías. De hecho, visitar la web de la Asociación Española de Numismáticos Profesionales (AENP) es desolador, tanto por la web en sí como si se ve la lista de numismáticos y se descubre que muchos de ellos ni siquiera tienen correo electrónico. ¡Madre mía! En cualquier caso, todo hay que decirlo, hay muchos numismáticos que se han apuntado a vender por eBay, si bien suelen poner ahí sus piezas más baratas por motivos que ya se han comentado. También algunos tienen una página web, como ésta o ésta, pero se pasan meses sin actualizarlas por lo que supongo que mucha importancia no les darán.

En otras palabras, se puede ver que hoy en día hay numismáticos que no  hacen uso para nada de la Web en sus negocios y otros que, aunque sí lo hacen, no es algo nuclear en su empresa, sino un medio de comunicación más. Una más que digna excepción es Pulifil, donde se mantiene un blog que se actualiza cada poco y de esa forma se atrae a posibles compradores, digo yo.

Las imágenes que ilustran la entrada son todas macedonias y están tomadas de la subasta de Helios Numismatik del próximo 25 de junio. Se tratan de un estátero de oro de Philipo II,  un tetradragma de Philipo II, un tetradragma de Alejandro III y un estátero de oro de Alejandro III. Salen por 4500, 3000, 600 y 1500 euros respectivamente, por si alguien se anima…