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Si algo en algo se ha caracterizado España, casi como una constante a lo largo de los siglos, es de tener nefastos políticos. Eso sólo tiene como ventaja que cuando pensamos que es absolutamente imposible hacer peor política que la que han hecho los diferentes gobiernos que hasta ahora se han sucedido en el siglo XXI, no tenemos más que echar la vista atrás y ver que estábamos equivocados: hay quienes lo hicieron peor.

Concretamente, desde mi ignorante opinión, considero que no ha habido jamás un mandatario tan horrorosamente nefasto como Fernando VII. Un absoluto gañán al que el nacionalismo español le puso otra vez en el trono después de las vergonzosas Abdicaciones de Bayona. Su obtuso cerebro no le permitía comprender que España no podía seguir viviendo de las américas y no hizo otra cosa que borrar el poco pensamiento ilustrado que habían traído consigo los franceses, dar una marcha atrás hacia un absolutismo rancio y poner trabas a cualquier intento de industrialización del país. Tampoco era un hombre de palabra, ni siquiera con los que habían sido sus aliados, y si no que se lo digan al Empecinado. Por si fuera poco, lo más grave fue que España perdió la mayor parte de sus inmensas colonias y su mandato acabó en una Guerra Civil.

Con semejante currículo no parece digno de hacerle ningún homenaje, pero la verdad es que desde el punto de vista numismático no se dio mal este gobierno. De hecho, las acuñaciones de Fernando VII son muy amplias, habiendo una gran cantidad de cecas tanto en la Península como en las colonias, muchas de ellas debido a la Guerra de la Independencia de México. Lo mejor es que es un periodo en el que se pueden encontrar bastantes monedas a precios muy razonables a la vez que hay muchísimas rarezas que se ven en subastas una vez cada mil años. Eso hace que coleccionar a Fernando VII esté al alcance de muchos, pero completar su colección sea prácticamente imposible. Además, muchas de sus monedas esconden “una historia detrás” (bueno, ¿y qué moneda no la esconde?) lo que hace que más gente se interese por ellas.

Dicho todo esto, lo que propongo es enumerar los tipos de monedas de 8 reales en los que sale el retrato de Fernando VII. Me fijo en los duros porque suelen ser los que más gustan, porque son donde mejor se ven los rostros y porque son los suficientes como para hacer una entrada interesante, mientras que si lo extiendo a todas sus módulos la entrada saldría kilométrica. No tengo en cuenta ni los duros en los que aparece el rostro de Carlos IV o de Pepe Botella, ni tampoco aquellos duros en los que no se representa su rostro.Vamos por cecas, empezando por la península y sin repetir los rostros que aparezcan en las anteriores (o sean muy muy semejantes):

BARCELONA


Este rostro está en la ceca de Barcelona, madrid y Sevilla en los duros de 1822 y 1823. Es el busto del monarca durante el Trienio Liberal.

CÁDIZ

Éste es el busto más común en los duros de Fernando VII, llamado “busto laureado”. El muy gañán debía verse guapo con la corona de laureles tipo emperador. Aparece en todos los duros de Cádiz (1810-1815), también en la ceca de Cataluña (1812), en la de Madrid (1814-1830), Sevilla (1809-1820), Cuzco (1824), Chiloe (1818-1822), Chihuahua (1814-1821), Durango (1811-1822), Guadalajara (1812-1823), Guatemala (1808-1821), Guanajuato (1812-1822), Lima (1810-1824), México (1811-1821), Monclova (1811-1812), Potosí (1808-1825) y Santiago (1811-1817).

CATALUÑA

Este busto se usó para las primeras acuñaciones en las cecas de Cataluña (1809-1810).

Este otro se usó para las últimas 1812-1814.

GERONA

Aparte del famoso duro de Gerona de 1808 (en el que no se retrata al monarca), en 1809 se acuñó esta rarísima pieza.

LÉRIDA

Otras dos rarísimas piezas acuñadas en Lérida en el mismo contexto que la de Gerona.

MADRID

Los primeros duros de Fernando VII en Madrid (1812-1814) se acuñaron con este rostro.

Este busto sólo se acuñó en Madrid en 1833 y personalmente es el busto de Fernando VII que más me gusta. Claro que no es un duro precisamente barato, así que creo que no me lo podré permitir si no es que algún lector del blog me lo regale.

SEVILLA

Las primeras acuñaciones de Fernando VII (1808-1809) portaban este busto. Las siguientes, de 1810 y algunas en 1811, portaban el llamado “busto diademado” (lleva una diadema en vez de una hoja de laurel), que es el siguiente:

El resto de los bustos de la ceca de Sevilla ya los he puesto antes.

VALENCIA

En Valencia sólo se acuñaron duros en 1811, todos con este busto.

CHIHUAHUA

Las acuñaciones de Chihuahua tenían todas el busto laureado, pero los primeros años de la ceca (1810-1813), las piezas eran fundidas y tenían este pseudo-retrato.

GUADALAJARA

En Guadalajara, además de con el busto laureado, se acuñaron con este busto algunas variantes.

LIMA

Los primeros años de acuñaciones en Lima se utilizaron el llamado “busto indígena”. El de arriba entre 1808 y 1809, y el de abajo entre 1809 y 1811.

Los años posteriores Lima acuñó con el busto laureado desde 1810 hasta 1824. Además, en 1824 se acuñaron monedas con otro busto laureado, que aunque es semejante no es igual, como bien apunta Miguel en un comentario.

MÉXICO

Las primeras acuñaciones de México con Fernando VII (1808-1811) tenían este busto, luego pasaron de nuevo al laureado.

SANTIAGO

Las acuñaciones de duros de Santiago entre 1808 y 1811 presentan dos variantes: cabeza cubierta, como el de arriba, y cabeza desnuda, como el de abajo. En ambas aparece Fernando VII vestido de almirante. Luego se pasa el busto laureado.

ZACATECAS

Este es el primer busto de Fernando VII usado en Zacatecas, entre 1811 y 1813. Siempre se encuentran así de malas… cuando se encuentran. El siguiente busto usado, entre 1813 y 1818 es el de abajo. Después se usó el busto laureado.

Bueno, pues estos son todos… o no. Porque si nos ponemos a buscar matices y pequeñas diferencias entre bustos, sacamos una lista el triple de grande. Me vais a perdonar que no la haga. Todas las fotos están sacadas de Aureo y de Cayón. Los tres ejemplares que no he visto subastados (Lérida y Gerona) los he sacado del archi-conocido libro de Calicó. Por supuesto, si veis errores o que se me haya pasado alguno avisadme en los comentarios.

Vemos en el catálogo de la subasta de Marti Hervera y Soler y LLach que se celebra hoy mismo que los lotes 3862 y 3863, que ilustran la entrada, se describen como sigue:

ESTADO ESPAÑOL. 100 Pesetas. 1966 (*19-67). AR. Variante leyenda del canto. EBC.“. Su precio de salida son 90 euros.

Fíjaos que a estas alturas de la película, y después de haber dedicado varias entradas a las monedas de 100 pesetas de Franco (una y otra), me entero de que hay una variante que no conocía. Eso es lo mejor de creerte que tienes algo controlado: descubrir que todavía te falta por aprender.

Estuve haciendo algunas investigaciones y resulta que esa variante consiste en que la leyenda del canto de las 100 pesetas, que pone UNA GRANDE LIBRE, se encuentra desplazada. Detectarla es sencillo: basta con fijarse en la primera palabra que aparece al lado de la fecha. Si se trata de la palabra “UNA”, entonces es la variante normal, en cambio si es la palabra “LIBRE”, entonces se trata de la variante de leyenda en canto.

Ahora es cuando me pregunto si alguna de las cientos de monedas que pasaron por mis manos hace poco presentaba esa variante y la dejé correr por puro desconocimiento. Está claro que el conocimiento es el que hace que unas monedas valgan más en unas manos que en otras.

Cuando se ven los catálogos de subastas o las listas de variantes aparecen muchas veces unos números separados por una barra. Por ejemplo, 1882/1 o 1892/89. Estos números se refieren a ciertas variantes que no aparecen en algunos catálogos (supongo que a estas alturas no hace falta que repita las carencias de los catálogos). No obstante, cuando los coleccionistas se enteran de que existen estas variantes suelen querer tenerlas, y de hecho son muy apreciadas.

Las variantes por sobrefecha se deben a la reutilización de los cuños de una fecha para hacer los de otra. Por ejemplo, para hacer algunos de los cuños de los duros, pesetas y pesetones de 1882 se utilizaron los cuños de 1881 y se grabó el 2 sobre el 1. Al acuñar moneda con esos cuños reutilizados la fecha reflejada es, evidentemente, 1882 pero se observa un pequeño exceso de plata correspondiente al 1 que estaba grabado antes. Evidentemente, según el cuño va siendo utilizado y se va produciendo un mayor desgaste en el mismo, el exceso de metal producido por la fecha inicial es mayor y la variante más clara.

En las monedas de El Centenario la reutilización de cuños se da en varias fechas (echad un vistazo a las siguientes listas de variantes: duros, más duros, platas, cobre, oro y otros). Son monedas rarillas y cotizadas, siendo las más corrientes las de 1882/1, tanto en peseta como en dos pesetas y duros. La siguiente imagen muestra una clara variante de un duro de 1882/1

Fijaos en el exceso de metal que aparece en la panza del 2 y que se corresponde con una línea recta procedente del 1 inicial. Hay veces que lo que cambia es la estrella, siendo 1882 (18-81), como en la siguiente pieza:

En las monedas de El Centenario aparecen sobrefechas, además de en la fecha, en los dígitos de las estrellas. El motivo es exactamente el mismo: la reutilización de los cuños para generar la otra moneda. Ahora bien, hace falta que la acuñación de la moneda haya sido muy buena para que se aprecie con claridad la variante, y aún así es necesario que el observador tenga buen ojo para verla.

Aparte de las monedas de El Centenario también aparecen sobrefechas en monedas de Isabel II (en el catálogo de la colección Anastasia de Quiroga aparecen bastantes) e incluso algunas piezas anteriores, tanto en cobres como en platas y oro de la monarquía española. Por ejemplo, la siguiente imagen es una pieza de 80 reales de 1844/3 acuñada en Sevilla y subastada por Aureo en la colección de Anastasia Quiroga.

Con esta ya son tres las entradas que dedica esta bitácora a las 100 pesetas de Franco. En la primera describía las diferentes estrellas que pueden aparecer, mientras que en la entrada anterior describía un lote de monedas que ha pasado hace poco por mis manos. En esta entrada simplemente voy a dejar unas cuantas fotos que me ha pasado un lector del blog. En ellas se aprecia perfectamente los dígitos de ambas estrellas.

Allá van:

1966 (19-66)

 

1966 (19-67)

 

1966 (19-67) variante uno en punta

 

1966 (19-68)

 

1966 (19-69) palo recto

 

1966 (19-70)

Para concluir dejo un texto que aparece en la página 86 de la revista numisma del año 1972 (más sobre Numisma).

Como busto del Caudillo se hicieron troqueles con los escultores don Juan de Avalos y de nuestro grabador don Manuel Marín, cuya reproducción fotográfica incluimos.
El reverso fue obra del dibujante don Teodoro Miziano, elegido por el señor Jiinistro de entre varios realizados por el Departamento de Grabado de esta Fabrica y el citado dibujante.
La labor fue totalmente realizada en nuestros talleres, constituyendo un gran esfuerzo de todo el personal, que se esmeró en vencer todos los obstáculos que se fueron presentando para poner a punto esta fabricación en tan escaso tiempo.

Hace poco que ha pasado por mis manos un lote de 315 monedas de 100 pesetas de plata de Franco. Dedicamos una entrada a esas monedas hace casi un año, en la que se explicaba las diferentes variantes que se presentan en sus estrellas y la forma de reconocerlas. Ahora lo que me propongo es indicar algunas conclusiones que se pueden sacar de haber analizado el lote. Si bien 315 monedas están lejos de las necesarias para la ley de los grandes números, sí que puede considerarse una muestra suficientemente representativa como para ver qué podemos encontrarnos en un lote como éste.

Se trataban de monedas usadas, con muchos golpes, sucias y en relativo mal estado que habían sido guardadas por un tendero con la finalidad de invertir en plata. Las estrellas que tenían las monedas eran:

1966 (19-66) = 146 ejemplares. (Tirada oficial de 15.000.000)

1966 (19-67) = 40 ejemplares. (Tirada oficial de 35.000.000)

1966 (19-67) variante uno en punta  = 11 ejemplares

1966 (19-68) = 90 ejemplares (Tirada oficial de 24.000.000)

1966 (19-69) = 0 ejemplares

1966 (19-70) = 28 ejemplares (Tirada oficial de 995.000)

Por otra parte, todas las piezas del lote estaban en tal estado de conservación que no merece la pena meter ninguna de ellas en una colección. También es de destacar que a pesar de que tenían muchos golpes y suciedad en todas ellas se veían perfectamente ambas estrellas. Tampoco se han encontrado giros ni variantes de cóspeles rotos o rieles en mal estado. Ya se sabe que el gobierno franquista se esmeró en acuñar estas monedas.

En cuanto a estas monedas, un par de apuntes para finalizar. Estas piezas está bien para aprender a limpiar plata. Como son monedas muy baratas que no tienen especial valor numismático son unas candidatas perfectas para ser usadas de conejillo de indias.  El otro apunte es que, como ya he dicho más veces, los metales preciosos están carísimos últimamente así que es un buen momento para desprendernos de este tipo de monedas. Evidentemente esta es mi opinión, hay lectores que me llevan la contraria en los comentarios y creen que la plata seguirá subiendo a medio plazo; que cada cual haga lo que quiera, faltaría más.

En la anterior entrada se comentaron algunas monedas de la próxima subasta de Cayón, entre las que destacaba el duro de 1871 (18-72). Podéis pasaros por la entrada para ver una descripción del mismo y una interesante discusión al respecto, al igual que en el foro de Imperio Numismático, donde también hemos estado discutiendo sobre el tema. Ha habido bastante revuelo y no han faltado varios correos en los que se me pedía opinión sobre la tasación de semejante pieza y de alguno que me ha comentado que iba a realizar una puja muy importante.

Adolfo Cayón ha leído la entrada y se ha puesto en contacto conmigo para indicarme, entre otras cosas, que el duro de 1871 que tiene en subasta está descrito como (18-72) por error, realmente es un duro de 1871 (18-71). Así pues, fin de la historia: el duro de 1871 (18-72) no existe, y de existir no se conoce ningún ejemplar. También puede darnos para reflexionar sobre el enorme peso que tiene Cayón en la comunidad numismática española; confiamos tanto en Cayón que un simple error tipográfico genera tanto debate.

He de añadir que  me ha solicitado que “corrija urgentemente cualquier alusión a la falsedad de la moneda y se lo notifique por escrito de manera inmediata”, indicándome que también da garantía de la autenticidad del duro de forma vitalicia. Yo he modificado una frase en la entrada anterior, si bien no he eliminado ni modificado ningún comentario porque entiendo que su propiedad intelectual y la responsabilidad de los mismos pertenecen a su autor. Así pues, si alguien quiere modificar algún comentario que haya realizado que me lo diga, pero hasta entonces así quedan.

La moneda de la imagen es el duro en cuestión que se subasta.

Una de mis monedas favoritas son los 50 céntimos de 1892, porque a la vez que es una moneda humilde que todo el mundo se puede permitir tener en buena calidad, es una moneda que presenta bastantes variantes, algunas no tan fáciles de ver. Digamos que tiene su truco, y esta entrada se va a dedicar a explicar ese truco.

La moneda normal ya la conocéis todos, pero por si acaso os la presento.


Su estrella derecha es un 9, pero la grafía es bastante redondeada, con un rabito tan largo que casi llega a cerrarse. Es importante conocer bien esa grafía porque es justamente la estrella izquierda la que presenta las variantes más comunes. Digamos que el 9 tiene más o menos la siguiente forma (yo soy un horror dibujando):

El trazo suele ser bastante grueso (en comparación con el tamaño de la estrella y del dígito) y casi parece un 8, pero no lo es. En esa diferencia radica justamente la primera variante, la de 1892 (8-2). En este caso la primera estrella es un 8, exactamente igual al de los 50 céntimos de 1889 (8-9).  Para esa variante no es tanto la cuestión de intentar dejarnos los ojos para ver si se llega a cerrar el rabito del 9 y en la estrella aparece un 8; si se trata de la variante 1892 (8-2) se nota. La primera estrella sería como la siguiente:

Las otras dos variantes de la estrella izquierda son mucho más fáciles de ver. La primera de ellas es la de 1892 (2-2), en la que ambas estrellas tienen el dígito “2”, viene a ser como la siguiente:

La otra variante es la de 1892 (6-2), también llamada 1892 (G-2). Viene a ser lo mismo: la primera estrella no es ni un “6” ni una “G”, sino un “9” al revés. Un 9 al revés suele parecer un 6, pero como en este caso el grafo es muy redondeado y muy cerrado casi parece más una G. En cualquier caso, detectarlo es bien sencillo porque está el número al revés.

Tengo que decir que a esta variante la tengo especial cariño porque quizá haya sido la compra numismática que más me haya pensado. No hacía mucho que empezaba yo en el mundillo de las monedas y me ofrecieron la pieza que pongo en las fotos que siguen por 110 euros. Es un precio estupendo, pero yo no controlaba el mercado y dudaba muchísimo. Además, por aquellos años gastarme 110 euros en una moneda me parecía un pastón. Intentar que mi novia me entendiese después fue todavía más difícil. La compré, ahí sigue y sigo muy contento con la moneda. Ahora me pienso muchísimo menos cuando hago compras de 1.000 euros (mi novia no sé si me entiende todavía pero creo que ya se ha acostumbrado).

Después de este paréntesis, seguimos:

Otras variantes se dan en las fechas del 1892, debido a la reutilización de cuños de 1889, dando lugar a la variante 1892/89(9-2). Para detectar la variante basta con fijarse bien en el 9 y ver si aparece un exceso de metal en la panza, debido a que hay un 8 debajo. Se observa algo como esto:

Aparte de las variantes en fechas, una que se suele olvidar todo el mundo de comprobar es la variante de cambio de ensayador, que se da por reutilizar cuños de los ensambladores anteriores. En este caso es PGM/MPM. Si nos fijamos es fácil de ver, tan solo con observar la presencia de un exceso de metal alrededor de la “P” y de la “G”. En la imagen de abajo se observa perfectamente el trazo de la “P” bajo la “G”.

Con esta pequeña entrada se pueden detectar todas las variantes que yo conozco en la moneda de 50 céntimos de 1892. Hay que notar que pueden aparecer varias variantes a la vez. En global yo conozco las siguientes:

1892 – PGM (2-2)
1892/89 – PGM (2-2)
1892 – PGM (8-2)
1892 – PGM/MPM (8-2)
1892/89 – PGM (6-2)
1892/89 – PGM (9-2)
1892/89 – PGM/MPM (9-2)
1892 – PGM/MPM (9-2)

Todas las fotos que hay en la entrada provienen de mi propia colección.

Dentro de los diferentes duros de plata de Amadeo I se pueden encontrar las siguiente variantes, tal y como fueron citadas en el blog hace ya algún tiempo:

1871 – SDM (18-18)
1871 – SDM (18-71) Sin punto después de G
1871 – SDM (18-18) Base de columna derecha más corta
1871 – SDM (18-18) oreja rayada
1871 – DEM (18-18)
1871 – SDM (71-18)
1871 – SDM (18-73)
1871 – DEM (18-73)
1871 – DEM/SDM (18-74)

Como se ve, todos los duros de Amadeo tienen fecha de 1871 y son las diferentes estrellas y los ensayadores (Eduardo Díaz Pimienta y Julio de Escosura Tablares en el caso de DEM y Donato Álvarez Santullano y Eduardo Díaz Pimienta en el caso de SDM) los que dan más o menos valor a la pieza. Sin duda alguna, la variante más común es la de 1871 (18-71), las de estrellas (18-74) y (18-75) hasta hace poco eran también muy sencillas, pero ahora parece que escasean bastante. En cualquier caso, claramente la más difícil es la moneda de 1871 (18-73) DEM, a la que hoy se dedicará la entrada.

El duro de Amadeo I de 1871 (18-73) (o “duro del 73”) es la típica moneda que falta en muchas colecciones durante bastante tiempo, pero que si se busca al final se puede encontrar por un precio razonable. Eso sí, la mayoría de nosotros sólo podemos aspirar a conseguirla en calidad MBC-. Esto es debido a la escasez de esta pieza de la que, según Cayón y los Hermanos Guerra, sólo se acuñaron 46.000 ejemplares, que pueden parecer muchos, pero no son nada si se comparan con los casi 25 millones de duros que emitió Amadeo.

Ya os podéis imaginar, si no es que lo supieseis ya, que el duro del 73 es una de las piezas más buscadas de El Centenario, y como sólo se distingue por un pequeño detalle de otra moneda muchísimo más barata, hay multitud de duros falsos obtenidos a partir de troquelas las estrellas de un (18-71). Sin ir más lejos, yo mismo he recibido al menos media docena de correos de gente diciéndome que tiene un duro del 73 herencia de su abuelo, y cada poco he visto a gente preguntando lo mismo en foros, dando por supuesto que son buenos y pidiendo que alguien se los tase. De toda esta gente nadie ha podido confirmar que tenga un duro del 73 auténtico.

Esto hace que haya que ser muy precavido a la hora de adquirir uno de estos duros, porque es fácil que lo que nos ofrezcan sea un duro troquelado. Para detectar la autenticidad del mismo sólo sirve estudiar con sumo cuidado la segunda estrella; pero este examen es difícil porque al ser un duro que ha circulado carecerá de brillo en la estrella sea auténtico o troquelado. Por eso no nos podemos fiar del brillo original como se hacía en otros casos (un ejemplo y otro ejemplo), aquí no queda más que conocer de memoria la forma del 3 y la profundidad del trazo y saber identificar si el dígito es bueno o si lo han hecho con un punzón. La imagen de abajo muestra en detalle una estrella auténtica (la moneda es mía).

El 3 tiene que estar formado en la mitad de arriba por dos trazos rectos, y luego tener una panza redondeada. El trazo superior del 3 debe estar alineado con el del 7, y la posición del dígito debe estar centrada con respecto al inicio de los dos picos de la derecha de la estrella. El grosor del punzón debe ser del mismo grosor que el del 7 y también que los dos dígitos de la otra estrella. Aún así, sólo recomendaría comprar esta pieza a vendedores de mucha confianza y (a poder ser) teniendo factura.

Un último apunte es que en la entrada se ha hablado del duro de 1871(18-73) DEM y Cayón también cita un duro de 1871 (18-73) SDM por error. Yo incluí esa variante citada por Cayón en la lista de variantes de duros, pero a decir verdad nunca he visto ese error, ni en mano ni en una subasta. No estaba ni tan siquiera en la subasta Hispania. Así que por mi parte, y como dicen los expertos, se trata de “una variante no confirmada”.

En cuanto al precio, el duro que se muestra justo arriba está en calidad MBC+ y se remató en la subasta Hispania por 850 euros. El resto de fotos son de un duro del 73 que tengo yo.

Las monedas que más me gustan de Franco son las humildes piezas de aluminio de 5 y 10 céntimos de peseta que abundaban en el bolsillo de nuestros abuelos. Se trataban de monedas de aluminio, de muy mala calidad y que en cuanto pasaban por dos manos estaban hechas un asco; este hecho, unido a que la mayoría se acuñaron en los años 40 y no eran épocas de que nadie coleccionase monedas (suficiente tenían con intentar comer todos los días), hace que encontrar estas piezas en calidad sin circular sea complicado, aunque no imposible.

Si me gustan estas monedas es principalmente por el motivo del anverso. En vez de poner la cara del patas-cortas, que ya tenemos más que vista todos los coleccionistas de su numismática, se remontaron 2000 años para buscar el principal motivo de la numismática íbera: el jinete íberico. Estos jinetes aparecen en muchos ases y denarios acuñados en las diferentes cecas de la hispania antigua. Como muestra, encima de este párrafo está un as de Bursau y debajo un as de Calacoricos-Calagvrris, donde se representa este motivo (imágenes sacadas de la próxima subasta de Jesús Vico). Si lo pensamos la selección del motivo es muy inteligente, puesto que es una clara alegoría propia del pueblo íbero, denotando todas esas historias del orgullo nacional y racial propias de muchas ideologías de la época, mientras que no se hace ningún guiño explícito a la ideología ni a los símbolos fascistas; en el año 40 no estaba claro quién iba a ganar la Segunda Guerra Mundial.

Dicho esto, vamos a ver la serie propiamente dicha. Veamos primero los cinco céntimos, que constan de cuatro fechas: 1940, 1941, 1945 y 1953. Los que aparecieron en la subasta Hispania se remataron en 55, 17, 12 y 85 euros; se muestran a continuación:




En el reverso se presenta un escudo precioso y abajo los símbolos del Yugo y las Flechas, propios de los Reyes Católicos pero apropiado por la simbología de Franco. A ambos lados se indica el valor de la moneda abreviando “céntimos” por “cents”. Un tema interesante en el que fijarse es que en las columnas de Hércules se indica PLUS ULTRA, pero escribiendo PLUS y ULTRA con una V, es decir PLVS VLTRA. Es importante notar que en todas las monedas de 5 céntimos el PLVS se escribe con “V”, y no con “U”.

Vamos a ver ahora las de 10 céntimos, que tienen las mismas fechas y se remataron en Hispania en 18, 35, 20 y 22 euros. Son las siguientes:




Las piezas son muy semejantes a las anteriores. La única diferencia es que éstas son un poco más grandes e indican 10 cent. Además, hay un detalle muy sutil, y es que en las columnas de Hércules se indica PLUS VLTRA, pero esta vez la palabra PLUS está escrita con “U”. ¿Siempre? No.

Existen dos conocidas variantes en las que el PLUS de las columnas de Hércules está escrito con V, al igual que en las monedas de 5 céntimos. Estas variantes se dan sólo en las monedas de 1940 y de 1941 de 10 céntimos. Esas también se subastaron en Hispania, alcanzando los 170 y 28 euros respectivamente:


Para que quede claro, dejo aquí un zoom de PLUS escrito con U y de PLVS escrito con V.

Además de estas variantes existe otra, mucho menos conocida y que no se incluía en la subasta Hispania. Se trata de una variante de la de 10 céntimos de 1940 con PLVS con V y VNA (de “UNA GRANDE Y LIBRE” en la leyenda superior) también con V. Esta moneda se subastó en Herrero el 10 de diciembre de 2009 en calidad sin circular, rematándose en 180 euros. En cualquier caso, es bastante más rara que las anteriores.

 

EDITO (1 – XI – 2010)

 

Dice Antonio en el primer comentario de la entrada que en el libro de Aledón citan la variante PLVS VNA para la moneda de 10 céntimos de 1941. Yo no tengo ese libro ni he visto esa variante, así que no puedo corroborar la existencia de esa moneda.

En el blog ya se han dedicado un par de entradas a las variantes de los duros de plata (una y dos), pero éstas consisten básicamente en una enumeración de las variantes que conozco. Creo que hay algunas variantes que merecen mayor atención porque son comunes y aún así poco conocidas porque no vienen en los catálogos más generales. Una de esas variantes es la tercera pieza que presentamos en esta entrada. Pero para ello la comparo con otros dos duros “pelones” de 1888, así se ven mejor las diferencias.

Duro de 1888 MSM

Este es uno de los duros más difíciles de El Centenario, y mucha gente me escribe diciéndome que le falta y que si se lo puedo encontrar. Yo siempre les digo que por poder podría, pero que el precio de la pieza es para pensárselo dos veces. El ejemplar que aquí se presenta se subastará en Madrid el 23 de octubre por la casa Marti Hervera y Soler y Llach (va a dar bastante que hablar esa subasta). Su precio de salida son 10.000 euros, lo cual no me parece mucho para un ejemplar de calidad sin circular; las pujas deberían incrementar bastante el precio de remate.

La mayoría de los lectores del blog ni siquiera se plantearán comprar una pieza de estas, aunque nunca hay que descartarlo porque pueden aparecer ocasiones. En caso de querer adquirir una hay que fijarse bien en dos cosas: primero que el busto sea como el que tiene la imagen de arriba, que difiere levemente con la siguiente variante en el pico del cuello, y segundo que las letras de los ensayadores no hayan sido manipuladas (concretamente la S), porque es justamente ese ensayador el que multiplica por 100 el valor del duro; para eso lo de siempre: ver que la forma de la “S” sea exactamente la que debe y ver que no haya arañazos ni marcas alrededor. En caso de duda no comprar al no ser que venga de parte de un profesional solvente y éste dé factura y garantice autenticidad.

Duro de 1888 MPM

Ésta es la segunda variante de las que vienen en los libros, y a diferencia del anterior, ésta es muy barata. Se suelen encontrar estos duros en lotes o se pueden comprar en cualquier sitio por poco más de lo que vale la plata del duro. Concretamente, el ejemplar de la foto lo tengo yo por casa.

Duro de 1888 MPM cuello redondeado

Ésta es la tercera variante de la moneda y, como no viene en los catálogos, la gente no la conoce. Se trata de un duro igual que el anterior pero con una pequeña variante del busto de Alfonso XIII. Esa variante también se presenta entre los dos duros anteriores, y es que el duro MSM tiene el cuello redondeado, mientras que en el MPM el cuello acaba más en punta. Digamos que esta tercera variante mezcla las dos anteriores: tiene los ensayadores MPM pero el busto presenta un cuello redondeado.

Para que se vea bien, aquí dejo un detalle de un cuello en punta

Y este otro es un detalle de un cuello redondeado

La diferencia es bastante sutil, pero yo creo que se aprecia. Esta tercera variante es también bastante barata, pocos euros más cara que la anterior, así que es un duro que todos nos podemos permitir.