Dicen en las noticias que los españolitos de a pie invierten su dinero sin tener ni la más remota idea y fiándose de la opinión de los bancos. Luego resulta que les venden un paquete de preferentes hechas un asco al precio al que estaban tres años atrás. Y claro, se quedan sin un duro. Bueno, pues esta misma idea también ocurre mucho con la numismática: hay gente que se dedica a comprar piezas sin tener mucha idea del valor de las mismas, asesorado sólo por su numismático, que gracias a las pérdidas de sus clientes saca un buen sueldo. Ya vimos un caso extremo.

Todo esto viene dado porque el que teóricamente asesora al inversor, bien sea el numismático o el empleado de banca, tiene más intereses que los del propio inversor que son los intereses del banco o de su propio negocio. Esto hace que los teóricos consejos acaben siendo unas milongas para quedarse ellos con las pelas.

Una de las falacias más repetidas es “Compra sólo moneda buena”. En general esto es cierto, suele ser mejor comprar moneda buena que chatarra, pero lo que pasa es que nadie te dice a qué precio se tiene que comprar esa moneda. Es decir, si voy a un numismático y me ve con intenciones de soltar un buen dinerillo por una moneda sin que yo tenga mucha idea, pues me ofrecerá una buena pieza por 2.000 euros cuando quizá cueste 1.500; si a los tres meses por lo que sea necesito dinero y la tengo que revender, podré hacerlo rápidamente (porque es una buena pieza), pero quizá no saque de ella más de 1.000 ó 1.200 euros. Las pérdidas son considerables. Si me gasto 500 euros en chatarra (y eso da para mucha chatarra), quizá si necesito dinero rápidamente no me den por ella más de 150 euros, pero habré perdido menos pelas. Es decir, que si aunque es preferible hacerse con moneda buena (eso te lo dirá cualquier profesional), no hay que pagarla a cualquier precio (eso no te lo dirá ninguno).

Otra cuestión es el qué coleccionar. Ya se ha comentado que hay diferentes tipos de colecciones y existen muchos factores que influyen en qué colecciona cada uno. En cualquier caso, cada cual que reflexione sobre su colección y sea él quién decida. Los profesionales siempre te van a empujar hacia las monedas que ellos controlan más (generalmente se acaban especializando): unos te dirán que lo mejor es coleccionar piezas de Franco, otros moneda de las monarquías europeas, otros moneda americana, otros euros, otros monedas romanas… todos te querrán ganar como cliente, pero no porque sea lo mejor para ti, sino porque es lo mejor para ellos. Lo que está claro es que ninguno te dirá que no te centres en ningún tipo de colección, que simplemente te dediques a comprar moneda que te guste y esté barata.

Hay un par de remedios para cubrirnos de este tipo de cosas. El primero es hacer un contrato explícito de asesoría numismática con un profesional, de forma que si él no vela por tus intereses le puedas denunciar (si eres capaz de demostrarlo). En cualquier caso, esto sólo lo podrá hacer gente que quiera invertir cantidades ingentes de dinero en numismática, para el resto de los mortales sólo nos queda una solución: hablar con muchos numismático, hablar con aficionados, leer revistas, blogs, libros… reflexionar nosotros mismos, sacar nuestras propias decisiones y actuar en consecuencia.

Para finalizar la entrada, os dejo una conversación que tuvieron Enrique (E) y un numismático profesional (NP) hace poco:

NP – ¡Mira qué pieza! se la ofrecí el otro día a un coleccionista amigo mío por 1.100 euros y me dijo que sacía que valía ese dinero pero que no me daba por ella más de 1.000 ¿Tú te crees?

E – Bueno, es normal, si vale 1.100 euros y el la paga a ese precio ¿qué gana él con la compra?

NP – Un momento, que aquí el comerciante soy yo, y el que tiene que ganar dinero es el comerciante y no el coleccionista.

E – Pues yo todas las monedas que te he comprado las he revendido más caras, y ten por seguro que si no pudiera venderlas más caras no te las huiera comprado.

NP (arrugando el entrecejo) – Es que tú eres muy listo…

Las fotos son de la próxima subasta de Aunktionshaus. Se tratan de un denario de Nerón, otro denario de Vespasiano y otro de Trajano. No es que entienda de moneda romana, pero los retratos que tuvieron estos emperadores en ases, denarios y sestercios son una maravilla.