La sonrisa más célebre de la historia de la pintura es, sin duda alguna La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa. El cuadro, como todos sabéis, fue pintado por Leonardo da Vinci y está expuesto en el museo del Louvre. La calidad técnica del cuadro es de la máxima calidad, el paisaje y las manos de la dama son una delicia, pero La Gioconda no sería la misma si no fuese por su sonrisa.

La gracia es que al ver el cuadro no se sabe bien si realmente está sonriendo o no, y si sonríe no se sabe si presenta alegría o amargura. Dicen los expertos que esto se consigue a base de un juego de claroscuros que generan una ilusión óptica que hace que veamos mejor la sonrisa con la parte periférica de nuestro ojo, es decir, cuando no nos fijamos en ella. La siguiente foto está obtenida de Wikipedia.

No es tan fácil elegir la sonrisa más célebre del cine, pero por mi parte lo tengo claro: está en la última escena de “Some like it hot” (“Con faldas y a lo loco”, en castellano).  La película, también por todos conocida, es una excelente obra maestra de Billy Wilder y cuenta con tres actores de primerísimo nivel: la súper sexy Marilyn Monroe y la pareja de oro Tony Curtis y Jack Lemmon.

No obstante, la sonrisa la realiza un actor casi desconocido, J. E. Brown, al decir la mítica frase de “Nobody is perfect“. La sonrisa esbozada en el último fotograma de la película enmarca la escena perfectamente y la dota de un significado totalmente diferente a si esa sonrisa no existiese. De hecho, yo diría que el personaje de Osgood (el que sonríe) se transforma en los últimos dos segundos de la película, pasando de ser un viejo timado a un degenerado sexual. La siguiente imagen está tomada de aquí.

Todavía me tengo que mojar más para indicar la mejor sonrisa de la numismática, pero para mí no hay duda: la posee Atenea. Los búhos de Atenea son unas piezas míticas donde las haya que se acuñaron en Atenas desde el Siglo V antes de Cristo hasta el Siglo I. De acuñaron monedas de diferentes tipos, pero sobre todo tetradragmas, como los que se presentan aquí, sacados todos ellos de la subasta del 24 de junio de 2010 en Cayón.

A la cuestión histórica que conllevan estas monedas se la podrá dedicar otra entrada, ahora sólo quiero indicar el aspecto artístico. La moneda se acuñó con gran relieve y un realismo soberbio, representando en un solo rostro la belleza y la firmeza de Atenas. Atenea está decorada con pendientes y collar de perlas para mostrar la riqueza de la que gozaba la ciudad, así como con un casco empenachado, símbolo de la victoria en la batalla de Maratón.  Por último, la sonrisa de Atenea dota de felicidad a toda la moneda, felicidad de la que gozaban los griegos en aquellas épocas.

En el reverso se observa un búho también en relieve. El búho era el animal de Atenea, en el que solía transformarse. Por otro lado, suelen aparecer diversas leyendas que cambian según la época en la que se acuñase la moneda y también ramas de olivo, otro de los símbolos de Atenea y de la ciudad de Atenas. Según la leyenda Atenea hizo brotar un olivo en el Partenón durante una contienda; además, la exportación de aceite era uno de las fuentes de ingresos de los antiguos atenienses. Por último, aparece una luna al lado del búho, de nuevo símbolo de la batalla de Maratón.

Casi nada, ¡cuánto significado en una moneda de plata de 2,5 centímetros!!!