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Las monedas que más me gustan de Franco son las humildes piezas de aluminio de 5 y 10 céntimos de peseta que abundaban en el bolsillo de nuestros abuelos. Se trataban de monedas de aluminio, de muy mala calidad y que en cuanto pasaban por dos manos estaban hechas un asco; este hecho, unido a que la mayoría se acuñaron en los años 40 y no eran épocas de que nadie coleccionase monedas (suficiente tenían con intentar comer todos los días), hace que encontrar estas piezas en calidad sin circular sea complicado, aunque no imposible.

Si me gustan estas monedas es principalmente por el motivo del anverso. En vez de poner la cara del patas-cortas, que ya tenemos más que vista todos los coleccionistas de su numismática, se remontaron 2000 años para buscar el principal motivo de la numismática íbera: el jinete íberico. Estos jinetes aparecen en muchos ases y denarios acuñados en las diferentes cecas de la hispania antigua. Como muestra, encima de este párrafo está un as de Bursau y debajo un as de Calacoricos-Calagvrris, donde se representa este motivo (imágenes sacadas de la próxima subasta de Jesús Vico). Si lo pensamos la selección del motivo es muy inteligente, puesto que es una clara alegoría propia del pueblo íbero, denotando todas esas historias del orgullo nacional y racial propias de muchas ideologías de la época, mientras que no se hace ningún guiño explícito a la ideología ni a los símbolos fascistas; en el año 40 no estaba claro quién iba a ganar la Segunda Guerra Mundial.

Dicho esto, vamos a ver la serie propiamente dicha. Veamos primero los cinco céntimos, que constan de cuatro fechas: 1940, 1941, 1945 y 1953. Los que aparecieron en la subasta Hispania se remataron en 55, 17, 12 y 85 euros; se muestran a continuación:




En el reverso se presenta un escudo precioso y abajo los símbolos del Yugo y las Flechas, propios de los Reyes Católicos pero apropiado por la simbología de Franco. A ambos lados se indica el valor de la moneda abreviando “céntimos” por “cents”. Un tema interesante en el que fijarse es que en las columnas de Hércules se indica PLUS ULTRA, pero escribiendo PLUS y ULTRA con una V, es decir PLVS VLTRA. Es importante notar que en todas las monedas de 5 céntimos el PLVS se escribe con “V”, y no con “U”.

Vamos a ver ahora las de 10 céntimos, que tienen las mismas fechas y se remataron en Hispania en 18, 35, 20 y 22 euros. Son las siguientes:




Las piezas son muy semejantes a las anteriores. La única diferencia es que éstas son un poco más grandes e indican 10 cent. Además, hay un detalle muy sutil, y es que en las columnas de Hércules se indica PLUS VLTRA, pero esta vez la palabra PLUS está escrita con “U”. ¿Siempre? No.

Existen dos conocidas variantes en las que el PLUS de las columnas de Hércules está escrito con V, al igual que en las monedas de 5 céntimos. Estas variantes se dan sólo en las monedas de 1940 y de 1941 de 10 céntimos. Esas también se subastaron en Hispania, alcanzando los 170 y 28 euros respectivamente:


Para que quede claro, dejo aquí un zoom de PLUS escrito con U y de PLVS escrito con V.

Además de estas variantes existe otra, mucho menos conocida y que no se incluía en la subasta Hispania. Se trata de una variante de la de 10 céntimos de 1940 con PLVS con V y VNA (de “UNA GRANDE Y LIBRE” en la leyenda superior) también con V. Esta moneda se subastó en Herrero el 10 de diciembre de 2009 en calidad sin circular, rematándose en 180 euros. En cualquier caso, es bastante más rara que las anteriores.

 

EDITO (1 – XI – 2010)

 

Dice Antonio en el primer comentario de la entrada que en el libro de Aledón citan la variante PLVS VNA para la moneda de 10 céntimos de 1941. Yo no tengo ese libro ni he visto esa variante, así que no puedo corroborar la existencia de esa moneda.

En la entrada de hoy me limitaré a dar mi opinión sobre un libro que acabo de terminar de leer: “La moneda de oro en los reinos de Castilla y León. Siglos XII – XV”, de Manuel Mozo Monroy y Manuel Retuerce Velasco y publicado por la NRT – Asociación Española de Arqueología Medieval.

Me enteré de la publicación de este libro gracias al foro de Imperio Numismático y como me encanta la moneda medieval castellana no pude resistirme a ponerme en contacto con uno de los autores del texto para que me enviase un ejemplar. Su lectura me ha resultado muy entretenida y al leerlo he aprendido mucho no sólo de la preciosa numismática  castellana sino de la historia medieval de Castilla y de León.

Según se indica en su prólogo, el libro nace del estudio hecho por los autores para la catalogación de las monedas medievales castellanas que  formaron la colección Caballero de las Yndias. Este análisis se completó con un profundo estudio bibliográfico del resto de piezas de oro castellanas y leonesas que no formaban parte de esa colección y se consiguió así publicar, por primera vez, un estudio monográfico de todas las monedas de oro castellanas y leonesas anteriores a los Reyes Católicos conocidas hoy día.

Desde mi punto de vista la completitud del estudio es su mejor característica junto con la seriedad investigadora que queda patente en la redacción del texto: las citas bibliográficas son muy frecuentes y en los casos en los que no se puede asegurar la existencia de alguna pieza (que pudo haber sido acuñada pero no hay constancia de que haya llegado a nuestros días), se dice claramente y se explican los documentos que citan a la moneda; igualmente se explican algunos debates históricos en relación con algunas de las piezas. Todo esto es una clara muestra de seriedad y de profesionalidad a la hora de realizar la investigación y de redactar el texto.

La mayor falta del libro la admiten los propios autores en el prólogo: por diversos motivos no han podido acceder a muchas de las piezas que se describen, por lo que muchas de las fotos son muy antiguas (algunas provenientes de la colección de Vidal-Quadras) y de mala calidad, mientras que otras (casi todas provenientes de la colección de Caballero de las Yndias) tienen muy buena calidad. Los motivos por los que los autores no han podido acceder a las monedas son variados y ajenos a ellos: en algunos casos directamente no es conocido el actual paradero de la moneda (muchas de las piezas descritas son únicas); en otros casos los autores no han encontrado fondos para poder desplazarse hasta el lugar donde se encuentran ciertas monedas; finalmente, hay casos en los que por motivos burocráticos ciertos museos no han permitido fotografiar las monedas de sus colecciones.

Es de destacar que cada moneda se describe perfectamente y se enmarca en su contexto político y económico, teniendo el lector una visión clara sobre las características de la emisión. Además, lo que a mí más me gusta, es que se hace un comentario artístico de cada  moneda y se explica su simbología; ya sabéis que yo considero que las monedas son pequeñas obras de arte. También es curioso que una de las monedas que aparecen como única y en paradero desconocido sea subastada hoy mismo en Madrid por Marti Hervera y Soler y Llach, se trata de la Dobla de la banda de Enrique IV que se muestra abajo.

El único punto en el que yo tiraría de las orejas a los autores es en la aparición de una “tabla de tasación” al final del libro, en el que se dan supuestos precios a las monedas que aparecen en el estudio. Esa tabla, desde mi punto de vista, es una tontería por tres motivos: se da un precio sin indicar para qué calidad se considera; el precio de unas piezas tan raras es muy volátil; muchos de los precios parecen tomados al azar y no se indica en ningún momento en qué se basan para calcularlo. Como ejemplo la dobla anterior se estima en 70.000 euros, y hoy sale a subasta por 15.000; el Gran Enrique de a 50 enriques se estima en 600.000 euros, es decir, un 20% más cara que la moneda española más cara jamás subastada, además que es absurdo tasar una moneda que se encuentra en un museo y previsiblemente no se venda en los próximos siglos. ¿Qué precio tienen las Meninas?

En global creo que es una referencia estupenda y más que recomendada para cualquier aficionado a la numismática medieval o a la historia medieval castellana en general. Podéis echar un vistazo a otras publicaciones de sus autores. De Manuel Mozo Monroy encontraréis algo aquí y aquí,  mientras que de Manuel Retuerce Velasco podéis encontrar algunos escritos aquí. Si queréis comprar este libro en cuestión podéis hacerlo a través de esta web o directamente contactando con Manuel Retuerce Velasco en el correo NRT.SCterra.es

Cuesta 24 euritos… no hay que pensárselo mucho; eso sí, que conste que yo no me llevo comisión.

 

EDITO (24 – X – 2010 ) :

Se ha puesto en contacto conmigo Manuel Mozo Monroy para agradecerme la entrada y para comentarme un par de cosas. Entre otras me ha dicho que la dobla de la banda de Enrique IV que se subastó ayer en Martí Hervera no es el ejemplar que ellos citan en el libro. Es decir, que si hace dos meses había un ejemplar conocido de esa dobla hoy existen dos.

Hace mucho que no se habla en este blog de la excelente bitácora de A.C. Dwyer, pero para el tema de hoy viene estupendamente, igual que otro de los mejores blogs numismáticos que conozco, el de Susan Headley. Concretamente, en esta entrada y en esta otra se hace una reflexión muy buena sobre el modelo de negocio seguido por diferentes vendedores y cómo esto puede influir en lo que ellos nos ofrecen y el precio al que nos lo ofrecen. En la presente comento mi punto de vista sobre el asunto, entendiendo a los profesionales como revendedores, es decir, que no analizo el valor añadido que dan a su producto (lo cual se discutirá en otra entrada).

Básicamente, el modelo de negocio de cualquier numismático profesional tiene como objetivo comprar monedas a un precio, venderlas a un precio mayor e intentar no arruinarse mientras tanto. Pero la manera de llevar a cabo esta compra/venta varía significativamente de unos profesionales a otros. Yo creo que se podrían hacer dos grandes grupos de comerciantes: el que retiene moneda y el que intenta no retenerla.

En España los numismáticos que retienen moneda suelen ser profesionales que se dedican a comprar y vender moneda muy barata (actuales, monedas del Rey y de Franco…), por lo que no dejan de ser numismáticas pequeñas. En España hay pocas numismáticas grandes que “tengan de todo” para cuando alguien se lo pida, pero en otros países sí que hay algunas. Su negocio está claro: compran moneda buena y rara a un precio barato y esperan el tiempo que haga falta hasta que aparezca un interesado, momento en el que se la venden a un precio significativamente mayor. Son empresas grandes con un capital de varios millones de euros, que tienen empleados y que gastan dinero en publicidad.

Otro tipo de numismáticos, mucho más comunes en nuestro país, no tienen ningún interés en retener moneda durante mucho tiempo. Ellos lo que buscan es comprar una pieza y deshacerse de ella en un periodo muy corto de tiempo obteniendo un margen que en principio es menor que las empresas del caso anterior. El volumen de la empresa es mucho menor y también el flujo de dinero, pero como se tratan de microempresas que muchas veces no tienen empleados y escatiman en gastos todo lo posible, pueden obtener beneficios interesantes también.

Yo recomendaría a cualquier aficionado a la numismática que se relacione con profesionales de forma habitual a que conozca su modelo de negocio. Hay que saber en qué está pensando el profesional cuando quiere hacer un trato contigo, así no estarás en desventaja a la hora de cerrar el acuerdo; y también aceptarás las limitaciones de unos y de otros y sabrás si estás dispuesto a aceptarlas o no.

Por ejemplo, imaginémonos que Enrique quiere comprar el precioso didragma que se muestra arriba (¡quién lo pillara!). Para ello  fácilmente puede encontrar la dirección de una gran empresa de monedas americana, puesto que sólo tendría que ojear alguna publicación de la American Numismatic Association (ANA) y ahí tiene información y publicidad más que de sobra. Puede ponerse en contacto con algunas de esas empresa que tienen decenas de millones de euros retenidos en monedas y seguramente le proporcionen la moneda que busca o una similar, teniéndola en su casa en una semana.

La segunda opción que puede barajar Enrique es  buscar a un numismático más pequeño pero que conozca el mercado y se mueva en él para que le busque la moneda. La primera dificultad será encontrar al numismático, puesto que éste busca la reducción de costes y no gasta mucho en publicidad, y la segunda en dejarle claro que se conoce la pieza y tenemos un precio estimado para la misma. Es altamente improbable que este numismático vaya a tener esa moneda, o alguna muy semejante, en stock; recordemos que su negocio consiste en comprar y vender rápido y no le interesa retener mucha moneda, por lo que quizá sólo tenga unas pocas decenas de miles de euros retenidas en monedas. Pero la promesa está en que la buscará e intentará encontrarla a un precio razonable, de manera que pueda ofrecerla barata ganando él un porcentaje. Claro, que quizá haya que esperar varios meses, o incluso algún año, para hacerse con la moneda.

Dwyer resume muy bien la controversia: paciencia y buen precio contra inmediatez y precios más altos. Que cada cual elija lo que quiera.

Un último apunte es que muchos aficionados también tienen una estrategia de inversión numismática definida que no está de más conocer cuando hacemos tratos con ellos. Esa estrategia se puede resumir también en los dos casos anteriores: gente que tiene de todo (o de todo de un periodo determinado) y caro, gente que tiene poca cosa pero que te lo puede dar barato. Yo claramente me comporto como el segundo tipo, más que nada porque no tengo mucho capital para tener retenido en monedas. Cuando me preguntan si tengo algo, pues generalmente les tengo que decir que no pero que consultaré a algunos amigos a ver si se lo pueden dejar barato. Para tener que ofrecerlo caro mejor no lo ofrezco. Cada cual tiene su estilo.

Las monedas que se muestran se subastaron el pasado día 12 de octubre en Gorny and Mosch. Se tratan de un didragma de Herakleia, un tetradragma de Azbaal, un dupondio de Nerón y un aureo de Vitelio.

Como indiqué en la anterior entrada, iba a dedicar ésta a comentar la subasta extraordinaria de Aureo y Calicó “Hispania”, que se celebrará en Barcelona el próximo 26 de octubre. Antes de nada hay que aclarar que la entrada no pretende ser un análisis de los lotes, ni tampoco voy a dar pistas sobre mi opinión de por cuánto pujar sobre qué lote. Eso que cada uno se lo estudie en su casa.

La subasta Hispania está dedicada al Centenario de la Peseta, que es justamente lo que yo colecciono, así que podréis imaginar que  a mí me motiva especialmente. También hay que recordar que El Centenario de la Peseta es la colección más típica en España, vamos, donde hay mayor número de interesados, y como subastas como ésta no se ven todas las semanas seguro que la expectación es muy grande. Sin ir más lejos, Carlos ya ha comentado la subasta y al parecer le ha gustado mucho la pinta. También es de destacar que hace sólo dos años y medio Aureo subastó otra importantísima colección del Centenario, la Colección Laureano Figuerola (Aureo 2 de abril de 2008). Las comparaciones en este caso no son odiosas, sino necesarias para hacerse una idea de los lotes y de las estimaciones de los mismos.

En la introducción a la colección María Teresa Sisó dice lo siguiente:

No sólo figuran en ella (la colección Hispania) todas las monedas, incluso las más raras, y la mayoría de pruebas de acuñación relevantes para la historia numismática de estos ciento cuarenta años, sino que, salvo contadas excepciones, la conservación de cada una de las piezas está por encima del nivel de excelencia.

Creo que estas palabras resumen perfectamente la importancia de la colección. Efectivamente es la primera vez que veo en una sola subasta todas las monedas del Centenario, y eso no es tarea nada sencilla (evidentemente las baratas no están, no es cuestión de andar subastando pesetas de 1966). Pruebas de acuñación hay bastantes, pero faltan otras cuantas; igualmente podría haber habido más monedas locales de la Guerra Civil, aunque en ese periodo hay auténticas rarezas también.

En cuanto a temas concretos a destacar, si vamos al año 1869 se verán tres excelentes piezas que no se ven todos los días:

Esta primera pieza se trata de los 20 céntimos de 1869, que es una de las piezas de plata más cotizadas y que sale en EBC+ por un precio muy interesante. Sin ir más lejos se pueden comparar los 5.000 euros de salida de esta moneda con los 15.000 de la subasta que celebra Soler y Llach tres días antes (claro que el otro ejemplar está en FDC).

La segunda moneda a subrayar es este excelente duro de 1869 (habrá que dedicar una entrada a esta moneda también), que además de ser rara y muy buscada, es probablemente el mejor ejemplar conocido según la casa de subastas. Su precio de salida es muy razonable: 30.000 euros.

Otra pieza de este mismo año es la buscadísima moneda de 100 pesetas de 1870 en calidad sin circular. La rareza de esta moneda se puede ver sin más que decir que se acuñaron 12 ejemplares y 5 de ellos están en el museo de la FNMT en Madrid. Fue una de las joyas de la subasta Caballero de las Yndias, donde un ejemplar en calidad SC se remató en 240.000 euros, y la gran ausente en la colección Laureano Figuerola. El precio de salida esta vez es de 125.000 euros, lo cual es más que razonable, pero sólo apto para inversores con mucho capital.

Siguiendo con los oros, están las raras monedas de presentación de Amadeo I. Concretamente se tiene una de 100 pesetas y otra de 25 pesetas con 16 estrellas en canto. En este caso en la colección no se tiene la variante de 18 estrellas en canto, que sí aparecía en la subasta de Laureano Figuerola.

Otro oro también presente es la rarísima moneda de 25 pesetas de 1881 sin barba en calidad EBC+. Su precio de salida es de 75.000 euros. Un ejemplar en esa misma calidad (¿el mismo?) se subastó en la colección Laureano Figuerola y alcanzó los 77.000 euros.

Por parte de Alfonso XII y de Alfonso XIII hay muy buenas piezas en excelentes calidades y a unos precios de salida bastante buenos en general. Estoy seguro de que muchas de esas monedas subirán significativamente de precio. Aún así, no está de más pujar por lotes para ver si se despistan las manos fuertes y se puede cazar algo. Si bien es cierto que muchas de esas monedas no son “ocasiones únicas”, sí que es interesante estudiarse muchas de las monedas en SC y algunas de las pruebas. De entre las pruebas quisiera destacar la que está justo encima de este párrafo y las dos que están justo debajo. La primera de ellas se trata de una rarísima prueba de 2 céntimos de 1878, y yo pondría la mano en el fuego de que se trata del mismo ejemplar subastado en Laureano Figuerola, aunque en el catálogo de Aureo no se indica. Esa pieza se remató en 9.000 euros hace dos años y medio y ahora el precio de salida es de 8.000 euros.


En cuanto a estas otras dos pruebas, si las destaco es porque no las conocía. Se tratan de pruebas de 1 y 2 centavos de peso de Manila, año 1894. Su precio de salida es de 8.000 y 6.000 euros respectivamente, lo cual no parece demasiado teniendo en cuenta que sólo se conocen dos ejemplares de cada una. Por cierto, ¿sabéis dónde están los otros dos ejemplares? Pues esperando a ser subastados tres días antes que sus hermanos en la subasta de Soler y LLach, teniendo en ese caso un precio de salida de 12.000 y 9.000 euros respectivamente. ¡Eso sí que es casualidad!

Si seguimos el catálogo aparecen varias pruebas de la Segunda República (otras faltan) y una colección de monedas locales de la Guerra Civil. Justamente la parte de la Guerra Civil me parece la más floja (si es que hay algo flojo en esta subasta) porque faltan algunas, como por ejemplo las de Ametlla del Vallés, Falset o Ametlla de Merola. Aún así, hay auténticas rarezas, como las 1 y 2 pesetas de Euskadi en cobre que se muestran arriba o los 5 y 10 céntimos de La Pobla de Ciervoles, acuñados sobre una lata de galletas, que se muestran abajo.

Finalmente, hay una colección de Franco interesantísima. Una colección de pesetas, 2,5 pesetas, duros y 50 pesetas completa es más que digna de admirar. No falta ninguna, incluyendo los duros del 51 y del 52 (ya les dedicaremos una entrada), las 2,5 pesetas de 1944, las de 1946, la peseta de Benlliure (con un precio de salida mayor que la que se subasta en Soler y Llach)… lo que sí que faltan son algunas pruebas que sí aparecieron en la colección Laureano Figuerola. Eso sí, aparece la prueba del duro que se muestra abajo y que es la única pieza conocida.

Una vez hecho este repaso, voy a indicar, a modo de conclusiones el interés que pueden tener los diferentes tipos de aficionados con respecto a esta subasta:

Los coleccionistas e inversores de monedas muy raras y difíciles tienen una oportunidad que se presenta pocas veces. No sólo hay muchas monedas de extrema rareza sino que como hay mucha gente que colecciona este periodo, no será sencillo revenderlas en un futuro para sacar un beneficio.

Los coleccionistas más modestos pero que buscan tener algunas monedas serias que ronden entre 200 y 1.000 euros o así tienen también una oportunidad muy buena por la cantidad de ejemplares en calidad sin circular que aparecen. Yo me intentaré pegar dos o tres caprichos de estos.

Los coleccionistas que busquen piezas más baratas lo van a tener difícil porque no hay mucho. Pero algo hay, como los 25 céntimos que se muestran abajo, y si lo que se busca es tener en la colección una moneda que haya pertenecido a una colección importante, o tener una pieza de esta colección como simple recuerdo de la misma, pues hay algunos lotes muy baratos que pueden hacer las veces.

Los coleccionistas de errores tienen algún lote suelto, pero poca cosa.

Los coleccionistas de variantes tienen alguna cosilla, aunque claramente las variantes no es lo fuerte del catálogo. Hay pocas variantes y en calidades bastante normales.

Los estudiosos no van a encontrar ninguna aportación novedosa, puesto que no hay ninguna moneda inédita. Claro está que es una época muy trabajada como para aparecer monedas inéditas.

Todos tenemos la suerte de contar con un catálogo que va a suponer una referencia numismática más que interesante para los próximos años en cuanto a monedas de El Centenario y los precios de las mismas en alta calidad. Precios de verdad, no como los de los libros que se venden.

Un último apunte es que  Aureo ha cambiado el diseño de su Web. Ahora ya no deja unos ficheros comprimidos con todas las fotos de las subastas en formato .jpg para que las podamos descargar fácilmente. A mí me venían estupendamente como fuente de fotos para el blog. No pasa nada, me he preparado un pequeño programita que me sirve para descargar fotos de subastas numismáticas, no sólo de Aureo sino de otras casa de subasta más, así que seguiremos teniendo fotos en el blog.

El mes de octubre suele traer subastas muy interesantes para iniciar bien el curso. El año pasado tuvimos una doble sesión con el plato fuerte de la subasta Caballero de las Yndias y este año aunque no tenemos algo de semejante calidad (creo que tardaremos algunas décadas en volver a ver una subasta comparable) hay un par de subastas españolas muy interesantes y que van a dar muchísimo material para analizar en el blog. En esta entrada voy a comentar una de ellas, dejando otra para la siguiente entrada.  Si alguien quiere echar un vistazo a las subastas internacionales de este mes que se pase por el blog de numisfera, quien seguramente en unos días también analizará con detalle las dos que se van a presentar. Quien ya lo ha hecho ha sido Carlos en su blog.

La subasta a comentar es la Gran Subasta Numismática que se realiza en Madrid y organiza Martí Hervera con la colaboración de Soler y Llach y Numismática Segarra. No se trata de una subasta muy amplia, sólo hay 431 lotes, pero la calidad de los mismos es altísima (sobre todo para tratarse de una subasta española). No se centra en un periodo concreto, sino que trae un poquito de todo. Bueno, de todo lo que se ve en las subastas españolas: moneda griega, romana, bizantina, ibérica y española. No hay moneda extranjera ni cosas raras.

Lo mejor de la subasta, sin ninguna duda, es una muy buena colección de moneda de oro visigoda (colección Hans Berckhoff) y cuatro cincuentines. La colección Hans  Berckhoff está formada por un total de 50 trientes de oro entre los que se encuentran auténticas rarezas a un precio relativamente asequible que seguramente sepan apreciar los (pocos) coleccionistas de este tipo de piezas. Como ejemplo, en la parte superior se muestra la más rara y cara de todas las piezas subastadas en esta colección: un triente de Chindasvinto Aurense en calidad EBC+ y que es única.

Por parte de los cincuentines, se subastan cuatro cincuentines, que vienen a ser algo así como los hermanos de plata de los centenes (sin tardar se dedicará una entrada en el blog a ellos, aunque hace poco que ya se han hablado de ellos). El primero de ellos, en calidad MBC+ se muestra en la parte superior de este párrafo y sale por 12.000 euretes, lo cual desde mi punto de vista no es demasiado. Que yo sepa la última vez que se subastaron cincuentines en España lo hizo Cayón hace ya tres años, así que, como podéis ver la oportunidad es buena para quien tenga suficiente dinero.

Si bien  la subasta me parece muy buena, hay que tirar de las orejas a los organizadores de la misma por no indicar el origen de algunas de las piezas. Carlos ya lo apuntó en un comentario de esta entrada (por cierto, en el mejor debate que ha habido hasta la fecha en el blog, recomiendo su lectura), y es que hay piezas que han sido claramente sacadas de la subasta Caballero de las Yndias y no se hace explícito en su descripción. A ver si se me entiende la crítica: no digo que la casa de subastas tenga que hacer el trabajo que debe hacer quien estudia esa subasta, que es estudiar los remates de esas piezas o semejantes en un pasado para saber por cuánto pujar, pero no está de más que lo facilite en la medida de lo posible. Proporcionar información sobre una moneda por un lado da más confianza sobre la misma, ya que no sólo es tu casa de subastas quien la ha valorado y tasado, sino también otra empresa independiente anteriormente. Por otra parte, es una muestra de honradez y de que no se guardan ninguna carta en la manga.

Yo me he fijado en las monedas de oro castellanas, que ya sabéis que me encantan, y en seguida me saltó la alarma de que a aquellas piezas las había visto antes. Cualquier persona interesada en pujar por lotes de oro españoles (que no tienen precisamente precios para nuevos en la materia) lo primero que va a hacer es mirar la subasta de Caballero de las Yndias y se dará cuenta de que son las mismas monedas. Por eso creo que es bastante absurdo ocultar la información, es quedar mal sin obtener ningún beneficio. Eso sí, ¿quién soy yo para decir lo que tienen que hacer unos profesionales que llevan años y años con el asunto? Pues nadie, evidentemente. Simplemente doy mi opinión.

Vamos a poner ejemplo concretos. Las siguientes monedas aparecen en la próxima subasta de Martí Hervera y también se subastaron en Caballero de las Yndias. Las tres primeras son doblas de 35 maravedís de Pedro I, ceca de Sevilla. Son los lotes 134, 135 y 136 de la subasta y se corresponden con los lotes 1614, 1615 y 1616 de Caballero de las Yndias. Los precios de salida actuales de estas piezas son 2.500, 2.900 y 3.500 euros, mientras que en Caballero de las Yndias se remataron por 2.700, 2.800 y 2.100 euros. Así pues, si tienen algunas pujas no ha salido mal la inversión a quien las compró hace un año.



Otros dos lotes que aparecieron en ambas subastas son los dos siguientes. Se tratan de un 4 exelentes de los Reyes Católicos acuñados en Segovia y de un escudo de Juana y Carlos acuñado en Toledo. Son los lotes 148 y 149 de la próxima subasta y salen por 16.000 y 3.000 euros respectivamente; en Caballero de las Yndias se remataron por 13.000 y 2.100 euros. De nuevo si los venden no ha sido una mala inversión.

Otro apunte de esta subasta es que se subastan un par de doblas de la banda que no aparecían en la subasta Caballero de las Yndias: una variante de Juan II de Toledo y una rarísima e inédita de Enrique IV acuñada en Segovia y que sale por 15.000 euretes. Si alguien no conoce las doblas de la banda que no se preocupe, que espero no tardar mucho en dedicarlas una entrada, aunque ya aparecieron por aquí.

Finalmente, hay que decir que hay lotes muy interesantes y no demasiado caros de Isabel II y de El Centenario de la Peseta. Ya apareció por el blog el espectacular duro de 1888 MSM que se subasta, pero hay otras monedas muy interesantes, como el duro de 1881 en calidad sin circular que sale por 1200 euros (ya subirá, no os preocupéis). Aquí abajo se muestra. También quisiera destacar una peseta de Benlliure con ambas estrellas que sale por 2000 euros.

Hoy dedico la segunda entrada a los museos en los que hay colecciones numismáticas. En este caso voy a comentar el Museo National d’Art de Catalunya (MNAC), que se encuentra en Barcelona en lo alto de Montjuic. De Barcelona no diré más porque seguro que el 90% de los lectores conocen la ciudad condal mejor que yo.

Visité hace pocos días el museo, aprovechando que me encontraba en un congreso que se celebraba cerca del MNAC (de hecho, fue el único turismo que pude hacer). Lo primero que hice fue dirigirme a la sala de numismática, donde además de la colección permanente había una exposición temporal sobre la moneda falsa a lo largo de la historia como ya se indicó en el blog hace tiempo, y como Adrián Gonzalvez recordó hace poco en un comentario. Como pasa siempre, la sala estaba vacía y sólo de vez en cuando entraba algún curioso que echaba un vistazo rápido y se marchaba con las mismas.

Lo más bonito de la colección es que casi todas las monedas expuestas provenían de tesoros encontrados en Cataluña, lo cual le da una característica especial a la colección. Lo malo es que era más bien pequeña y las monedas importantes brillaban por su ausencia. Además, con muchas monedas se habían pasado limpiándolas, y aunque eso pueda atraer al ojo no experto, considero una vergüenza que un museo no tenga ni un mínimo de cuidado con sus propias obras.

Croats de Jaime I y de Enrique IV

De entrada se exponían unas cuantas monedas griegas, unas pocas íberas y unas pocas romanas, para pasar enseguida a las monedas visigodas, en las que había una buena cantidad de Tremis. Posteriormente se pasaban a las monedas catalanas, que eran el núcleo de la colección. Me gustó mucho el croat de Enrique IV que se muestra en la foto de arriba y el magnífico tesoro de XXX, encontrado en 1989, que también se enseña más abajo. También era interesante la serie de José I, en la que se incluía una moneda de 320 reales de 1810. Finalmente, había una pequeña colección de pellofas y unas cuantas series del siglo XIX y del siglo XX.

Aquí dejo algunas fotos que hice yo mismo en el museo. Si queréis ver las fotos de todas las piezas que forman la colección permanente sólo tenéis que visitar este enlace.


Pellofas


Duros catalanes de la Guerra de la Independencia

Tesoro

Otro tesoro

En cuanto a la exposición temporal sobre la moneda falsa, me gustó mucho su aspecto pedagógico, pero desde el punto de vista numismático no era gran cosa. Se mostraban algunas monedas falsas de la antigüedad y luego algunas medievales y modernas. Lo mejor es que en muchos casos se mostraban la moneda falsificada junto con la moneda que pretendía imitar, de manera que las falsificaciones se hacían evidentes. Se mostraban también varios métodos de falsificación y manipulación de las monedas: desde acuñar moneda falsa con aleaciones de menor ley, o directamente con metales no nobles, hasta la manipulación de la moneda recortándola o limando los bordes para extraer parte del material. También se mostraba la importancia que tuvo la acuñación del canto de las monedas con un cordoncillo, para así evitar la extracción de material (queda pendiente comentar en el blog la importancia de mirar el canto para detectar monedas falsas). Por último, no faltaban los duros sevillanos y curioso conjunto de monedas falsas y desmonetizadas del siglo XIX. Una reflexión en aquél lugar fue que cualquier persona a la que le guste el tema de la moneda falsa se podría hacer con tiempo y paciencia con una colección semejante a la que estaba expuesta. Coleccionar monedas no es cosa de ricos.

De nuevo dejo algunas fotos hechas por mí en la exposición.


8 reales falsos


Reales de Enrique IV, el de la derecha es falso y está hecho de una aleación con menos plata


Dos doblas, la de la derecha recortada


Cordones en los cantos


Duros sevillanos desmonetizados

Luego me dirigí a visitar el resto del museo, que aunque no es que tenga grandes obras maestras (aunque sí tiene grandes firmas), contiene una interesante colección de pintura catalana. Nunca está de más descubrir a pintores como Isidre Nonell, Modest Urgell, Francesc Masriera.  y ver algún cuadro de Mir, Sorolla, Picasso, Velázquez, Rubens, El Greco… desde luego que es recomendable echar un vistazo. También hay una muy buena colección de arte religioso de entre los siglos XII y XV, aunque me llamó menos la atención porque me gusta más ver esas obras en su contexto, en una iglesia, y no en un museo con paredes blancas. En cualquier caso, es indiscutible que tienen auténticas maravillas románicas y góticas. Las fotos de abajo también las hice yo, si queréis más y mejores fotos de todas las obras sólo tenéis que visitar la web del museo


Ricard Canals


Francesc Masriera


Isidre Nonell

Joaquim Vayreda

La mayor sorpresa es que entre las obras de arte del museo (es decir, fuera de la sala de numismática) había vitrinas con monedas. ¡Y qué monedas! Nada más entrar en la sala de arte moderno me encuentro en una vitrina las monedas que se ven abajo: un ducatón y un doble ducatón de Alberto e Isabel, una de 8 reales de Segovia ¡¡e incluso un cincuentín!! (hablaré pronto de ellos en el blog). En una conservación mejorable, eso sí, pero parece que han guardado las mejores piezas para fuera de la sala de numismática. Luego había otras vitrinas con monedas catalanas del siglo XII en la zona del románico y otras del siglo XIV en la zona gótica. Además, había varias vitrinas con medallas, pero eso me gusta menos.