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Siempre que hablamos de recomendaciones bibliográficas lo hacemos para recomendar libros de los que se puede aprender un montón de cosas. Pero también los hay malos y esos también supone gastar tiempo y dinero en adquirirlos. Así pues, voy a dejaros un par de libros que compré fundamentalmente porque eran baratos y porque versaban de temas sobre los que no tenía bibliografía en ese momento. Resultaron ser esas sus dos únicas virtudes, porque a estos libros no hay por dónde agarrarlos.

“Marcas, Resellos y Contramarcas sobre moneds españolas, austriacas, brasileñas, francesas y portuguesas 1810 – 1910”, de José Luis González

Este libro es un catálogo de los resellos sobre monedas españolas reselladas por otros países, piezas que gustan a muchos coleccionistas y que es difícil de coleccionar por la cantidad de variantes que hay y la enorme cantidad de falsificaciones que se encuentran en el mercado. No conocía un catálogo especializado en este tipo de monedas, por lo que pensaba que sería interesante para aprender a identificar los tipos de resellos que hay y aprender a observarlos para que no me cuelen falsificaciones.

Pues resulta que esta publicación no hace ni una cosa ni la otra: ni permite identificar un resello ni da detalles sobre sus falsificaciones. De hecho, se dedica a enumerar algo más de 100 resellos de diferentes países sobre moneda española proporcionando fotos de una horrorosa calidad a algunos de ellos. El resto simplemente da una mínima descripción y a veces ni siquiera eso, simplemente indica que existen resellos de ese país, pero no dice cómo son. Por otra parte, los dibujos son tan malos que no se pueden ver bien la mayoría de los resellos como para poder ver en detalle sus características.

Lo más cachondo de todo es que pone precios a algunos de los resellos, pero sólo hay dos tipos de precios: $500 y $1000. Ya sabéis que a mí no me gusta fijarme en el precio de los catálogos, pero esto ya es de risa. Además, para las monedas de países que no son España simplemente pone unas cuantas imágenes de monedas reselladas, sin decir de dónde son los resellos ni si hay más monedas que ahí no se contemplan. Por último, y para colmo, hay tres páginas que sin motivo aparente están escritas en inglés.

“Prontuario de la moneda arábigo española”, de J. J. Rodríguez Lorente

Este libro es, supuestamente, una introducción a la numismática árabe de las cecas que actualmente se encuentran en España. Digo “supuestamente” porque más que introducir al lector, le deja en la puerta. Todo lo que el libro indica es razonable y está bien estructurado, pero el contenido es tan pobre que al acabar de leerlo no se ha aprendido prácticamente nada. Entiendo que es una introducción y que no tiene que andar dando detalles que sólo serían comprensibles para expertos, pero creo que se queda demasiado corto. Al menos yo me sentía igual de ignorante sobre la moneda arábigo-española antes y después de haberlo leído.

 

Si alguien conoce buenas referencias bibliográficas que versen sobre estos dos temas, por favor que los indique en los comentarios. Realmente me interesan.

Voy a hacer una pequeña entrada publicitaria sobre cuatro proyectos dedicados a la numismática. Son los siguientes:

FORO MONETA AUGUSTA

Muchos colegas aficionados a la numismática han montado un nuevo foro. Seguro que los que rondáis por los foros de numismática en castellano ya conocéis a todos los administradores y los moderadores, que son gente muy activa y que sabe mucho de monedas, así como a buena parte de los usuarios dados de alta.
Yo me he dado de alta en el foro pero la verdad es que no creo que tenga demasiado tiempo para opinar. La razón es que este curso se me presenta con muchísimo trabajo y el tiempo que dedico a la numismática se lo suelo dedicar al blog. Además, como aficionados a la numismática que andemos por Internet somos cuatro gatos, al final en todos los foros estamos la misma gente. Yo estaré dado de alta en media docena de ellos, pero luego no tengo tiempo para poder entrar a diario en casi ninguno. Por cierto, quizá sería buena idea intentar unificar todos los foros numismáticos de España. ¿No creéis?

GALERÍA NUMISMÁTICA

Mi colega Arkaitz Fernández ha publicado una estupenda galería de imágenes y datos sobre moneda española. Por ahora ha comenzado con El Centenario de la Peseta, porque es lo más conocido y lo que más demanda la gente, pero su idea es ir hacia atrás y llegar a catalogar todas las monedas españolas. Puede ser una tarea ardua, y más para una persona sola, pero desde luego que si consigue catalogar una buena cantidad de las monedas españolas tal y como ha hecho con El Centenario, el valor del producto es indudable.

eNUMISMATIC

eNumismatic se trata de un proyecto de David Rodríguez al que le deben quedar los últimos remates. Su idea es proporcionar una web social con gran cantidad de información sobre monedas españolas y así permitir que cada usuario defina su colección, tanto de monedas como de bibliografía numismática. Todavía no he probado el proyecto (me dijo que para estas fechas iba a estar listo, pero parece que falta algún toquecito todavía) pero la idea es estupenda.

I concurso de Numismática Medieval

Se ha abierto el primer concurso de numismática medieval, organizado por el blog de nombre homónimo. El concurso tiene dos modalidades y participan tanto monedas como los relatos de sus autores. Podéis ver las bases aquí. La participación es gratis y hay premios para los ganadores, espero que os animéis unos cuantos. En el jurado hay un montón de gallegos la mar de majos, entre los que están  los autores del blog de A las Magas y a las Duras, Numismática Medieval e Historia y Numismática, además de Antonio Roma, que ya será conocido por todos después de ésta excelente entrevista. Por si fuera poco, el concurso tiene un carácter solidario y los organizadores donarán 25 céntimos por cada moneda que participe a la ONG Aldeas Infantiles.

Hace unos meses me levanté un día con ganas de profundizar sobre los métodos de graduación de monedas. Ya hemos hablado mucho sobre el asunto de la graduación, así que a estas alturas todos los lectores sabrán que la graduación de la calidad de una moneda es crítica a la hora de valorar y tasar monedas. Así pues, me puse a busca bibliografía sobre el asunto y compré toda la que encontré.

Pero, ¡oh sorpresa! ¡qué cosa tan extraña! Resulta que no hay ni un solo libro publicado en castellano sobre el asunto.  Todo lo que encontré está en inglés, la inmensa mayoría centrado en el mercado americano, que es un mercado muy diferente al español y que tiene ciertas particularidades que hace que no todas las lecciones aprendidas en esos libros se puedan transportar directamente a nuestra numismática. En general mi opinión sobre ellos es muy buena y creo que vale la pena estudiárselos para aprender a observar una moneda. Lleva tiempo, pero creo que lo merece ya que es una parte imprescindible del coleccionismo. Os dejo una breve descripción particular de cada uno empezando por los que menos me han gustado.

“NGC Grading guide for modern U.S. Coins”, de R.S. Montgomery y D.W. Lange

Este libro, aunque su título diga lo contrario, realmente no enseña a graduar monedas. Describe monedas de circulación y conmemorativas a partir de 1965, contando su historia y las características propias de cada tipo de monedas. Pero no hay una guía de cómo valorarlas ni tampoco muchas fotos que permitan comparar unas piezas con otras. De hecho, las fotografías brillan por su ausencia y todas son en blanco y negro.

Puede estar bien como introducción a la moneda actual americana, pero nada más. Por otra parte, está claro que se centran en los lectores novatos porque apenas hablan de monedas caras. Por último, al estar editado por NGC su visión es muy parcial.

“The official American numismatic association grading standards for United States Coins”, de K. Bressett

Este libro está bien, pero no lo considero ninguna joya. Da información útil para aprender a graduar monedas, pero no da demasiados detalles sobre en qué fijarte concretamente para cada tipo de moneda. Lo que más me gusta es la introducción, en la que explica de forma muy clara algunos conceptos que son muy útiles para quien comienza a coleccionar y para quienes ya llevamos unos años. Pero cuando se pone en materia da poco detalle sobre las monedas y las fotos que acompañan a las explicaciones son muy pobres y en blanco y negro.  Otra pega que se nota a lo largo del libro es que la ANA está detrás, y claro, es muy poco crítico con muchos aspectos del mercado y de las empresas de graduación. En algunos puntos parece que lo que intenta es convencer al lector de que no compre monedas sin encapsular.

“Grading coins by photographs”, de Q.D. Bowers

Un buen libro de 360 páginas a todo color en las que se detalla las características que debería tener cada tipo de moneda en cada uno de las graduaciones Sheldon que más se suelen encontrar. Además, en la introducción al libro se incluyen unas explicaciones muy interesantes que sirven para salvar de palos a más de uno. Por ejemplo, la idea de “tasaflacción” está tomada de ese libro.

Como contras se tienen unas fotografías que, aunque están a color, son bastante pequeñas y de no muy buena calidad. Además, en todas las monedas se pone una sola fotografía para los grados entre MS-60 y MS-70, cuando es justamente ahí donde más hay que incidir porque pequeñísimos detalles pueden hacer que el precio de la moneda se dispare. Por lo demás, es un libro muy interesante que no es muy caro y que merece la pena.

“The standard guide to grading British coins”, de D.F. Allen

Este es el único libro que encontré que no versaba sobre la numismática americana, sino sobre la inglesa, que en muchos aspectos es más semejante a la española. Se consideran los estados de conservación tradicionales, y no la escala Sheldom; además, no se da tanto la vara con el tema de la encapsulación y todo eso, que parece que los yankis no pueden dormir si no tienen las monedas certificadas.

El libro abarca todas las monedas desde 1779 a 1970 y muestra varias fotos a todo color para cada uno de los tipos y para cada una de las conservaciones consideradas. De esta forma se pueden apreciar muy bien los detalles que hacen que una moneda pase de VF a EF aunque no se sea un experto. Lo que menos me gusta del libro es que es muy parco en palabras y lleva hasta el límite eso de que “una imagen vale más que mil palabras”.  No vendría mal una pequeña introducción metodológica sobre cómo mirar las monedas o algo así.

“Making The Grade: A Grading Guide to the Top 50 Most Widely Collected US Coins”, de B. Deisher

Este libro enseña a observar monedas, algo que los anteriores realmente no hacen. Cuando digo que “enseña a observar” me refiero a que te da detalles muy concretos sobre en qué fijarte para cada uno de los tipos de monedas que muestra. Esto lo consigue porque para cada tipo de moneda enseña dos imágenes en las que se representan las zonas donde la moneda suele presentar antes el desgaste y la importancia que tiene una imperfección en cada zona de la moneda.

Estas dos ideas son muy importantes y aunque suenan lógicas realmente no son triviales: hay que fijarse en el desgaste de las monedas, pero unas zonas se desgastan más que otras (ya lo vimos con los 10 céntimos de 1870);  por otra parte, lo ideal es que la moneda no presente imperfecciones, pero si las presenta su importancia depende de la parte de la moneda en la que se encuentren. En estos dos conceptos profundiza mucho el libro y por ello me parece genial, me encantaría que tuviéramos uno semejante para la moneda española.

En cuanto a pegas, encuentro tres: el formato panorámico del volúmen, que lo hace muy incómodo; la introducción metodológica es demasiado escueta y sólo se tratan 50 tipos de moneda americana, ya se podían haber estirado y haber analizado todos los demás. De moneda de oro hay muy poco.

Us Gold Counterfeit Detection Guide (Official Whitman Guidebook)

Se trata de otro libro muy interesante para observar monedas, pero no se centra en la graduación de las mismas, sino en la detección de falsificaciones. Al principio dedica unas cuantas páginas generales sobre detalles que pueden tener las monedas que nos deberían hacer saltar todas las alarmas sobre su falsedad. Después describe cada uno de los tipo de monedas americanas de oro y muestra las monedas falsas que han encontrado para cada tipo, explicando que detalles casi imperceptibles permiten detectarlas. Además, la calidad de las fotos acompaña.
Lo considero un libro muy bueno para aprender a ver esos pequeños detalles que hacen sospechar que la moneda no sea buena. Lo malo es que sólo se centra en moneda americana de oro. Las cientos de monedas falsas que presenta son una base de datos muy interesante para empezar, pero claramente hay más falsificaciones que no vienen en el libro. Algunas de ellas se publican aquí.

“The Official Guide to Coin Grading and Counterfeit Detection” de J. Dannreuther y S.A. Travers

Éste es uno de los mejores libros que se han escrito sobre numismática sin ninguna duda. Es una auténtica clase magistral sobre coleccionismo numismático; dice cosas que todo el mundo debería saber y comprenderlas les salvaría a muchos de más de un palo. Se centra fundamentalmente en la graduación de monedas, aunque también dedica un capítulo a su manipulación y otras 100 páginas a la detección de monedas falsas americanas.

Para cada tipo de moneda americana se tienen varias páginas de descripciones detalladas con sus características propias y cómo suelen encontrarse en el mercado. De igual manera se indica en qué fijarse para detectar falsificaciones y, lo que es más importante, cómo se pueden obtener indicios de que la moneda es buena. Sinceramente este libro es auténtico pozo de sabiduría y un estudio obligatorio para los coleccionistas de moneda americana. Yo que no la colecciono he aprendido muchísimo de él.

Lo malo es que las fotos son en blanco y negro y en muchos casos tienen mala calidad. Además, el libro aparece como descatalogado. Supongo que no tarden en sacar una nueva edición, pero puede costar un poquito encontrarlo y quizá haya que pagar algo más de la cuenta. Yo lo busqué expresamente porque lo recomendaban los de The Coin Show Radio y me salió por 50 dólares o así, pero os aseguro que merece la pena la inversión.

La información que tengo en esta entrada proviene de Raimundo Palma, un coleccionista de euros que conoce bien estas piezas y que al parecer tiene una espectacular colección de euros. Ya sabéis que yo no colecciono moneda actual, pero sé que muchos de los lectores del blog sí, así que seguro que les viene bien esta información sobre los cantos de las monedas de dos euros, que sorprendentemente no es algo muy conocido.

Antes de nada hay que adelantar que las monedas de dos euros son las “más coleccionables” de todas las monedas de euro porque son las únicas en circulación que presentan motivos conmemorativos. Es evidente que si los motivos conmemorativos los ponen en las de dos euros en vez de en otras con menor valor facial es para que los correspondientes estados hagan más caja. No me parece mala política, pero me parece más inteligente lo que hacen en EEUU, y es fomentar el coleccionismo de monedas más baratas, como los State Quarters, demostrando que coleccionar monedas puede ser barato y enganchando al coleccionismo a miles y miles de personas que posiblemente en un tiempo vayan a por monedas más caras.

En cualquier caso, en Europa las piezas conmemorativas son de dos euros, y hay unas cuantas. Raimundo he preparado una recopilación de las mismas en una serie de ficheros .xlsx que os podéis descargar desde aquí: uno, dos, tres y cuatro. En estos ficheros tenéis un total de 129 descripciones de monedas de dos euros conmemorativas, indicando el país, la fecha de emisión, el tema, la tirada, la ceca, la marca de ceca y el dibujo en el canto. Muy completo, como podéis ver.

Además de estas 129 monedas conmemorativas hay que añadir las “normales” de cada año, que tampoco es que sean pocas. Y por último hay que tener en cuenta que hay dos tipos de cantos diferentes para cada una de las monedas de dos euros, al igual que pasaba con las monedas de 100 pesetas. Estas variantes de canto no son muy conocidas fundamentalmente porque en las carteras oficiales sólo viene una moneda de dos euros de las “normales” y no se hace explícito en muchos catálogos que haya dos variantes diferentes; además en los álbumes generalmente no hay más que un hueco para las monedas de dos euros.

Una descripción detallada de cómo diferenciar ambos tipos de cantos nos la da Raimundo en este otro documento y en este hilo. Es bastante fácil diferenciarlos, hay que hacer lo mismo que con las 100 pesetas: las ponemos con el anverso (o reverso) boca arriba y nos fijamos en la dirección de las letras y estrellas que aparecen en el canto. Para la mayoría de los países (los que no tienen una leyenda) se tendrán los dos tipos de cantos que se ven en las siguientes imágenes.

Así que realmente en lo que hay que fijarse es la orientación de las estrellas la izquierda y a la derecha de los dígitos. Parece un lío pero es sencillo, si cogéis unas monedas de dos euros de vuestro monedero y os fijáis en seguida dais con la diferencia.

Por último quisiera decir que animo a todo el que le gusten los euros a coleccionarlos, pero como simple y llano divertimiento. Si os lo tomáis como una inversión cuidado no os pase lo mismo que a Roberto.

La imagen que ilustra la entrada está tomada de Wikipedia. Una vez le enseñé una semejante a un colega al que no le gusta la numismática y me dijo: “Yo hubiera pintado igual al rey”.

 

P.D.: aprovecho esta entrada, que comparte recursos generados por otros compañeros, para compartir el “Glosario Numismático Numisma“, escrito por Enrique Rubio Santos. Tenéis más de 4000 definiciones, muchas de ellas acompañadas de fotografías, en 462 páginas. Una pasada. Os lo podéis descargar de aquí. Por cierto, que yo me enteré de este magnífico glosario gracias al blog de NumisNati, que hacía mucho que no publicaba nada y hace unos días incluyó tres nuevas entradas. A ver si puede ser que Natalia nos siga deleitando con sus escritos.

En el Foro de Imperio Numismático hemos tenido estos días un interesante debate sobre la utilidad de los precios marcados en los catálogos. La opinión que yo defendía ya os la podéis imaginar los que seguís el blog habitualmente: esos precios no sirven para nada.

Los argumentos que proporcionaba son los que suelo dar siempre: el precio de mercado varía y el del catálogo no, hay muchos detalles que afectan al precio de la moneda y en el catálogo no se indican y, sobre todo, que son los editores los que ponen el precio que les conviene. No obstante, Rubén (a quien tengo una enorme estima) defendía la idea de que los catálogos dan a los principiantes una primera estimación del precio de las monedas y que, aunque no sean la mejor fuente, para empezar no está mal.

Según avanzaba la conversación, estas dos posturas se iban acercando, también con ayuda de gogol13 y de divx2k3. La técnica de divx2k3 era interesante: lo que hace es seguir las monedas que le interesan en eBay y una vez que ha visto cómo se rematan unos cuantos ejemplares, se puede hacer una idea del precio de la pieza. Esta técnica tiene el enorme inconveniente de que, como comentó Luis, muchas veces los precios de las subastas de eBay no son reales. No obstante, para ciertas monedas (como los euros) podría valer. Yo hago algo parecido pero en subastas oficiales, lo cual tiene sus ventajas.

Pero Rubén seguía sin estar satisfecho con nuestros argumentos y seguía subrayando que, en ciertas ocasiones, los catálogos pueden ser de ayuda. Esas ocasiones son, por ejemplo, cuando alguien no es experto en una serie concreto y/o cuando las monedas son baratas, puesto que no se subastan monedas que valgan dos euros. Ciertamente, al final tuve que dar a Rubén su parte de razón. El siguiente párrago lo escribí aquí:

“Para saber tasar monedas hay que ver precios de esas monedas. Muchos precios. En el catálogo se indica UN precio, pero el catálogo no es ninguna autoridad. Evidentemente, es mejor tener un precio que no tener ninguno, pero con un solo precio poco hacemos. Podemos ir al mercadillo de nuestra ciudad y veremos más precios, pero el mundo es mucho más grande. También podemos ver los precios en eBay, pero todos sabemos las desventajas que tiene eBay en cuanto se venden monedas de calidad. También nos podemos dedicar a ver los precios que ponen los profesionales en sus webs y los aficionados que vendemos alguna moneda para pagarnos la colección. También podemos ver los remates de las casas de subastas…. Si vemos todo eso al final veremos muchos precios. Con ellos podremos tener un algoritmo que nos sirva para tasar las monedas y ver hasta dónde estaríamos dispuestos a pagar“.

Rubén se mostró totalmente de acuerdo y concluyó con lo siguiente:

“Es mejor tener un precio que ninguno, es conveniente empezar con un catálogo con el que aprender a ver la tasación de monedas pero hay que recordar siempre que es un precio que en ningún momento es un estándar y nos vamos a encontrar con variaciones. Aprender a jugar con ellas es lo que hace la experiencia“.

Así pues, creo que queda claro que los precios de los catálogos pueden ser útiles pero hay que tomarlos con cudado y, sobre todo, entender que no son una autoridad. Es un precio, de los múltiples que pueden tener los ejemplares de ese tipo de moneda. Tomar los precios de los catálogos como autoridad y creerse que lo que dicen los editores va a misa es algo que ha hecho mucho daño a la numismática, e incluso ha obligado a algunos autores a inventarse precios de las monedas que están en sus catálogos cuando son compendios históricos.

Otro consejo más que también salió en la discusión: si os encontráis al clásico vendedor de chatarra que saca el catálogo de los Hermanos Guerra y os pone las monedas al precio de ese catálogo le decís de mi parte que primero os venda un duro de 1871 (18-73) en calidad sin circular al precio de ese catálogo y a partir de entonces os creéis los precios del catálogo.

Finalmente, quisiera remarcar la conclusión epistemológica del asunto: para aprender hace falta no creernos que tenemos toda la razón del mundo y siempre hay que dialogar, debatir y buscar un consenso. Es la forma más rápida, divertida y aficaz de aprender. Por otra parte, no hay que creer en las autoridades y siempre hay que mantener una postura crítica, es la única forma de que avance el conocimiento. Una de las causas principales de por qué avanza la ciencia tan rápido es porque no hay una autoridad clara, no hay nadie que pueda decir: “Esto es así porque lo digo yo” o “Esto es así porque siempre ha sido así”. No, los científicos son (¿somos?) críticos por naturaleza, y es justamente adquirir esa capacidad crítica uno de los aspectos más costosos cuando se quiere ser científico. En la numismática igual: siempre hay que mantener una postura crítica venga la afirmación de quien venga. Evidentemente unos tienen más peso que otros y no es lo mismo que yo diga que tengo un duro de 1871 (18-72) a que lo diga Cayón. Pero nadie está libre de equivocarse, y al parecer hasta Gemini y NGC se pueden equivocar.

Esta es la segunda entrada en la que escribo de un tema del que me considero un auténtico ignorante y me guío por simple y llano sentido común. Así pues, hoy más que nunca  invito a quien me lea y entienda del asunto que haga comentarios para corregirme o para completar lo que indico. El asunto para hoy es tratar de dar algunas recomendaciones para fotografiar monedas.

Lo primero es decir que yo cuanto con una Canon Ixus 70 que adquirí hace un par de años por unos 200 euros. Es una simple y llana compacta que me sirve tanto para llevármela de viaje, como para hacer fotos familiares y para fotografiar monedas (últimamente es para lo que más la uso). No hay mucha historia: yo ni sé manejar objetivos ni focos de luz ni cosas de esas; y a decir verdad tampoco tengo mucho interés en dedicar tiempo y dinero en ello. Así que después de esta declaración de principios, si sigues leyendo la entrada es porque debes estimarme bastante.

Como adelanto, he aquí fotos que he hecho yo:

El objetivo que tengo al hacer fotos a una moneda es mostrar sus detalles, tanto los buenos como los malos. Así pues, sigo los siguientes principios:

La iluminación siempre a base de luz natural. Esto permitirá que se vea el brillo real de la moneda.

–  La moneda siempre desnuda. Que entre el objetivo y la pieza no haya nada. Si la moneda está metida en un cartón o en un álbum, pues se saca que tampoco cuesta tanto.

Suelo colocarme las monedas en la mano. Esto lo hago simple y llanamente para provocar envidia a quien ve las fotos.

Que la foto esté bien enfocada y se vean nítidos los detalles. Esto es evidente.

–  Se debe fotografiar el canto, que es la tercera cara de la moneda.

Todos los detalles se deben apreciar de tal manera que a partir de las fotos se pueda valorar el estado de conservación de la pieza de la manera más justa posible. Esto quizá es lo más importante y lo más difícil.

Os dejo otras fotos que he hecho a una moneda:

El último punto digo que es el más complicado porque para llevarlo a cabo no es tan importante entender de fotografía como ser capaz de valorar la moneda.  El truco está en lo siguiente: piensa en todos los detalles en los que te fijas para valorar la moneda que estás fotografiando y haz fotos que muestren esos detalles de la forma más nítida posible. Por ejemplo, si tiene brillo original haz que sea evidente, si tiene una manchita enfócala bien para mostrar que no es óxido, si hay un golpe en el canto dedícale una foto, si se aprecia cierto desgaste en una zona muéstralo claramente… intenta que se vea la moneda en las fotos igual que cuando la tienes en la mano.

Otra cosa es qué se hace después con las fotos. Si resulta que se las muestras a unos amigo para enseñarles la moneda, lo mejor es sólo pasar aquellas fotos que resaltan los puntos fuertes de la pieza; ahora bien, si se pasa las fotos a alguien que está interesado en comprarte o cambiarte la moneda siempre hay que resaltar tanto los puntos fuertes como los débiles para que después no haya sorpresas desagradables y se considere engañado.

Dicho esto hay que añadir que hay gente que entiende la fotografía numismática de forma totalmente diferente. Para ellos es como una expresión artística y lo que buscan es dejar un resultado bonito, más allá de hacer justicia con la pieza. Un ejemplo es Chencho, un forero de Imperio Numismático que pone unas fotos preciosas de sus monedas. Con las siguientes fotos os podéis hacer una idea de cómo se pueden obtener imágenes preciosas a partir de monedas muy humildes:



Eso de hacer fotografías artísticas ya es otra cuestión que a mí me supera. En este hilo se ha estado debatiendo sobre el asunto, aunque si a alguien le gusta el tema le recomiendo que se pase por los foros americanos, donde a la gente le encanta el asunto. Sin ir más lejos, hay un puñado de foros dedicados a la fotografía numismática: un ejemplo, otro ejemplo y otro más. También hay editado un libro llamado “Numismatic Photography”, recomendado por A.C. Dwyer y que debe estar bastante bien. En castellano está este otro texto, escrito por José Ángel García.

Fernando Álvarez Burgos es uno de los autores con más prestigio en lo que a numismática española se refiere. Editó en 1988 una colección en seis volúmenes de la moneda española. A saber:

VOL 1 “La moneda Hispánica. Desde sus orígenes hasta el siglo V”

VOL2 “Acuñaciones previsigodas y visigodas en Hispania. De Honoro a Achila II”

VOL3 “Catálogo de la moneda medieval castellano-leonesa. Siglos XI al XV”

VOL4 “Catálogo de la moneda medieval catalana y de los reinos de Aragón, Navarra, Valencia y Mallorca. Siglos VIII al XVI”

VOL5 “Acuñaciones de los Reyes Católicos y de la casa de los Austria (1475-1699)”

VOL6 “Acuñaciones de la casa de Borbón. De Felipe V a Isabel II”

VOL7 “La peseta. Como unidad monetaria nacional (1868-1987)”

Desgraciadamente, todos estos libros están descatalogados a excepción del primero, del que recientemente ha habido una re-edición y es muy fácil de encontrar. Pero aquí vamos a hablar del tercer libro, el dedicado a la moneda medieval castellano-leonesa, cuya última edición es de 1998 (editado por Vico y Segarra) y ya lleva tiempo descatalogada.

La mejor prueba para adquirir este volúmen es que es el que usan las principales subastas españolas para tasar monedas medievales de Castilla y de León. Ya sólo por eso merecería la pena comprarlo, para poder “entender el lenguaje” en el que hablan las casas de subastas. Pero es que además es un magnífico compendio que en menos de 200 páginas es capaz de describir la práctica totalidad de las monedas castellanas y leonesas. Sólo en raras ocasiones aparece en las subastas eso de “AB falta”; un ejemplo sería la moneda que aparece en la entrada (una variante del 1/2 Enrique de Sevilla), la cual aparece en la subasta de Aureo de mañana.

Además de ser un catálogo muy completo y manejable lo encuentro muy didáctico para quienes nos queremos introducir en la numismática medieval. Hay una breve descripción de cada uno de los reyes y también se comentan muchas de las monedas. Por otra parte, y más importante todavía, cada una de las piezas están totalmente descritas y es muy sencillo identificarlas sin tener que ser experto en la materia.

Otro detalle de honradez es que las monedas más raras no tienen precios. Ya he comentado muchas veces que los catálogos no son buenos indicadores del precio de las monedas y que las monedas más raras tienen un precio muy volátil, por lo que considero una muestra de buena calidad que para las piezas más raras se ponga “R”, “RR” o “RRR”.

Si hubiese que poner alguna pega al catálogo es que es en blanco y negro, lo cual fuerza a que en vez de tener fotografías de las monedas se tengan dibujos. No obstante, es totalmente comprensible porque de haberlo hecho a color el coste sería mucho mayor, y los dibujos son más que suficientes como para poder identificar las monedas. Eso sí, si alguien lo que quiere es tener buenas fotos de monedas medievales que se compre el libro de Mozo-Monroy y Retuerce-Velasco o que se descargue fotos de subastas.

Por mi parte, tuve hace poco la suerte de encontrarme ese libro en la Plaza Mayor de Madrid, me cobraron 33 euros por él y creo que ha sido una compra estupenda (como suelen ser las inversiones en bibliografía). Mi recomendación es que si es posible que algún día os interese la numismática medieval y tenéis la posibilidad de comprar este libro os hagáis con él. No es razonable dejar pasar la oportunidad porque cueste 5 euros más de lo que estéis dispuestos a pagar: quizá tardéis años en tener otra ocasión.

Voy a escribir una entrada rápida para recomendaros unas lecturas para estas Navidades: la revista Numisma. Se trata de una publicación bimensual dedicada al estudio numismático que se edita en castellano. En ella se han publicado artículos y ensayos de diferente naturaleza que provienen de estudios realizados fundamentalmente por académicos, aunque pensando en un público más general del típicamente universitario.

En mi opinión los trabajos tienen, en general, una calidad muy buena. Cada ensayo profundiza en un tema concreto, es decir, que nadie espere artículos en el plan de “la moneda romana”, sino más bien títulos del estilo “Problemas técnicos de la fabricación romana en la antigüedad”. No son artículos introductorio ni tampoco suelen ir dirigidos a los coleccionistas o comerciantes, sino que se centran en cuestiones históricas y buscan profundizar en un tema muy concreto. No obstante, estoy seguro de que cualquier aficionado que lleve un tiempo en este asunto encontrará material más que interesante en esta revista que le servirá para profundizar en los temas que más le gustan.

La crítica  fundamental que hago a Numisma es que no hay revisión entre pares, la cual es fundamental en la metodología investigadora o científica. Es decir, que los autores envían sus trabajos a la revista y son los editores quienes deciden si se publica el texto íntegro o no se publica nada, no se cuenta con la opinión crítica de otros investigadores para revisar y mejorar el texto que se va a publicar. Por ello, no considero que Numisma sea una revista de investigación, lo cual tampoco es algo fundamental para nuestros propósitos.

Numisma es editada por la Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos y distribuida (al menos en España) por la FNMT.  Lo mejor de todo esto es que en esta web se  encuentran  231 números de esta revista (desde su creación en 1951 hasta 1992) cuya descarga es totalmente gratuita. Yo llevo un tiempo leyéndome de vez en cuando algún artículo y calculo que en unos 20 o 30 años habré acabado con todos. Si queréis leer los números más recientes en papel lo que podéis hacer es pedirlos a la tienda del Museo de la FNMT (tienen todos los que no están en la web) o ir a alguna de las entidades que reciben la revista (aquí está la lista) y solicitar que os la dejen leer. Yo tengo bastante suerte porque se recibe en la universidad donde trabajo, así que cuando dentro e 20 años acabe de leerme los artículos on-line me pondré con las revistas en papel.

La imagen de la entrada tiene una de las pátinas más bonitas que he visto en mi vida. Se trata de 50 centavos de 1807 que se subasta en enero de 2011 dentro de la colección Tampa FUN Signature & Platinum Night US Coin Auction