Comprar monedas caras sin verlas físicamente siempre entraña cierto riesgo, porque la valoración de la misma sólo podrá ser aproximada. Así pues, muchas veces nos vemos obligados a confiar en la valoración de quien nos vende la moneda, que muchas veces no dice toda la verdad (ya dijimos que todo el mundo miente), o valorar nosotros la pieza con la foto que se nos proporcione. Esta segunda opción también puede ser peligrosa, porque la foto puede estar hecha por el vendedor con la malicia suficiente como para ocultar ciertos detalles que reduzcan el valor de la pieza. Y no olvidemos que, cuando se habla de monedas caras, una pequeña variación en su calidad puede producir una gran importante variación en su precio.

Por eso, voy a dedicar esta entrada a la valoración de monedas a partir de imágenes. Para ello, me baso totalmente en est post que escribió el usuario bruceswar en el foro de Collector Society. Así pues, a partir de ahora, en esta entrada mi papel es poco más que el de un traductor.

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Fotografiar monedas es una de las cosas más difíciles, si no la más difícil a hacer en la numismática. Por cada 50 personas que saben valorar monedas, no hay más de 2 que hayan aprendido a fotografiarlas correctamente. Los que lo han intentado ya saben lo difícil que es hacer buenas fotografías. El problema es que muchos vendedores de eBay, u otros que venden por Internet, no tienen la paciencia de aprender a hacer buenas fotos. Lo mismo se puede decir de algunas casas de subastas que manejan mucho material y no tienen tiempo ni personal cualificado para hacer buenas fotografías.

Vamos a ver unas cuantas fotografías, todas ellas obtenidas de subastas de eBay:

Aquí se ve una imagen de una moneda en un contenedor NGC con una catalogación de sin circular. Pero al comprarla nos tenemos que fiar única y exclusivamente de la valoración de NGC porque ¿qué se puede decir de la moneda?. No se aprecia si tiene brillo, ni si tiene arañazos pequeños, ni golpecitos. Nótese que la valoración es MS-62, no MS-65. Al comprar esta moneda, estamos comprando la cápsula, no la pieza, lo cual es un error que se advierte hasta en las propias preguntas frecuentas de NGC. Desde luego no sería una buena compra, ni tampoco una compra barata.

En esta moneda se muestra que hay gran detalle, pero ¿y el brillo?. ¿Qué está pasando?. Esta moneda o bien ha sido limpiada, o no tiene brillo o tiene restos de brillo o es una combinación de los casos anteriores.

Esto parece un Morgan Dollar estupendo. Pero si leemos la descripción resulta que el vendedor indica que tiene 100 monedas como ésta y que se recibirá una en iguales condiciones. ¡Pero bueno!. Está claro que esa política ahorra mucho tiempo al vendedor, pero el comprador no sabe qué adquirirá. Compra a ciegas.

Esta moneda se ve estupenda: con muchísimo detalle, brillo y una tonalidad preciosa, se diría una moneda en Proof. Esta es la moneda que si la quieres, y tienes el dinero suficiente para pagarla, deberías comprarla. De todas formas, al comprar una moneda de semejante magnitud (su precio puede andar por los $ 6.000), hay que tener en cuenta que siempre hay cierto riesgo al valorar las monedas a través de fotografías.

Esta pieza estaba valorada por el vendedor como MS-65 (lo cual indica que tiene todo su brillo original), pero ¿dónde está el brillo?. Aquí no hay nada de brillo, a lo mucho podría ser un MS-62. Además, presenta ciertas marquitas que la harían desbancarse de las monedas sin circular. Desde luego no es una compra fiable.

Esta es una pieza fotografiada por el propio autor del artículo original, donde intenta mostrar todos los detalles y características de la misma.

Aprender a valorar monedas a través de sus fotografías no es nada sencillo y podría dar para un discurso de muchas horas. Hay tantísimos detallen en los que hay que fijarse para valorar bien una pieza y que una fotografía puede esconder que hace que muchas monedas parezcan muy buenas y luego no lo sean. Claro, que eso no sólo es malo para el comprador, sino también para el vendedor, porque los compradores tendrán incertidumbre y eso siempre hace que el precio baje.

Con todo, se podrían destacar unas pequeñas y simples reglas para valorar monedas a través de sus imágenes:

1. – Si la fotografía no es buena para poder juzgar la moneda, pasa de ella. Ya tendrás más ocasiones de hacerte con esa pieza. Esto no deja de ser otra forma de decir que Ante la duda, es preferible perder una buena compra que verte engañado.

2. – Si la moneda es lo suficientemente buena como para poder valorarla, que no te importe si está encapsulada o no. Esto no deja de ser otra forma de decir que compres la moneda, no la cápsula.

3. – Estate seguro de que en la moneda que cobres no hay arañazos, manchas, graffitis…

4. – Mira en mano tantas monedas como puedas.

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A esto añado que en el blog NumisNati Natalia nos habla de un libro dedicado a la fotografía numismática. Yo no lo he leído, pero suena muy interesante y no es caro. Pulsa en la imagen para ir a Amazon a por él.