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Esta entrada se podría haber llamado “La avaricia rompe el saco II” (aquí la I), “Pasarse de listos III” (aquí el I y el II) o “Hay quienes quieren ser numismáticos profesionales II” (aquí la I). Pero como es un poco de todo la he titulado “denarios como canarios”, que además rima.

Resulta, que hace poco apareció un tipo por el foro de Imperio Numismático que tenía cierto dinero aburrido y quería invertir en monedas (empezamos mal). Lo primero que nos contó fue que había comprado un lote de antonianos falsos, y que estaba pensando en monedas de oro falsas como inversión en oro. Pero eso fue hasta que descubrió el subforo de subastas numismáticas y se le abrieron los ojos: se montó un plan y empezó a pujar como un loco. Os dejo citas suyas para que descubráis su modelo de negocio.

Su objetivo:

si ganase todos los lotes, estimo que las ganancias de esos 13000 euros serian un minimo de 30000, al final me veo dedicandome a esto

Su plan:

No creo que me lleve apenas nada de por lo que estoy punjando pk estoy tirandome a chollos y con unas pujas similares a las de salida, ademas ya he puesto en marcha un plan B, anoche sali con un amigo por ai, le gusta tambien este mundillo y le comente todo esto del foro y de las subastas, total que estaria interesado en ir a medias conmigo en estos lotecillos.

Si ganase esas pujas la mayoria me saldrian por menos de 15 euros y mi intencion no seria venderlos por 50, la mayoria las venderia entre 30 y 40, luego habria algunas que venderia bastante mas caras podrian ir desde los 40 asta los 200 por unidad, pero dejadme obrar y vereis como no digo ningun disparate, en el peor de los casos volveria a venderlas por esos 15 que me han costado a mi y no perderia dinero

si las compro a 15 claro que soy capaz de sacarles minimo el triple de lo que me han costado, no se trataria de engañar a nadie, esas monedas si tendrian el valor por el que me las comprarian a mi e incluso mas, pero no es lo mismo comprar en lote que comprar de una en una, todo negocio se basa en el comprar mucha cantidad para que salga mas varato y poder vender luego con mejores beneficios.

como estoy en paro y no tengo cosa mejor que hacer tampoco se me daria mucho y seria una distraccion, ademas podria quedarme con las que mas me gustasen para mi coleccion.

Experiencia con la que cuenta:

Perdonad mi ignorancia nunca habia pujado en un sitio de estos, no sabia nisiquiera que se hacian estas subastas, he visto varias monedas romanas que me interesarian, pero supongo que luego subiran bastante el precio cuando empiecen las pujas, como se compra en este sitio he querido pujar pero parece que hay que registrarse antes.

la cosa es que parece que esto no es como ebay y no sabes si alguien ha metido una puja mas alta no, esque entonces no sabes si meter mas o no….. aqui parece que funciona de otra manera y tienes que meter directamente lo que tu pagarias por la moneda como mucho no…

Aunque no entienda mucho solo por estar como he estado tanto tiempo mirando precios por aqui y por alli, pues mas o menos se valorar cuando algo es varato.

alomejor se ha creado una burbuja engañosa en ebay con estas monedas y realmente estamos engañados los que nos basamos en ese mercado, yo por ejemplo llevo tiempo mirando en cuanto acaban las subastas de ebay y no pillas un denario por menos de 30 euros…

Por poner un ejemplo hice lo mismo con los canarios que son otra aficion que tengo, compraba lotes a 10 euros, me quedaba con los que me gustaban y los demas los vendia a 15, al final todos se vendian, unos tardaban mas que otros pero todos se vendian y el resultado era que los mios me salian gratis, aunque claro el coñazo de tener 40 bichos mientras se vendian eso no me lo quitaba nadie, pero los mas guapos eran para mi y gratis.

Cómo proporciona un valor añadido a sus cliente:

Aunque no tenga fama como vendedor puedo dar con cada moneda certificados que crearian esa confianza, al comprar en subastas te daran facturas que puedan utilizarse como certificados de procedencia que den confianza al comprador.

Cantidad invertida y capital disponible:

Entre unas subastas y otras por 13000 euros estoy pujando yo mas o menos en total…….
tampoco me hago muchas ilusiones, creo que no me voy a llevar casi nada, para que os hagais una idea tengo en el banco 1400 euros, para el que no se lo crea le mando escaneo de mi libreta

No os vayáis a pensar que desde que nos preguntaba si lo de las subastas numismáticas era igual que eBay hasta que nos contó lo que había pujado pasó mucho tiempo. De hecho, todo esto ocurrió en menos de una semana. Vamos, que una semana ha sido suficiente para que este hombre se entere de la existencia de subastas numismáticas y puje en ellas 13.000 euros, 10 veces más del dinero que tiene en la cuenta. El resto de foreros se llevaban las manos a la cabeza por cada mensaje que escribía y le explicaban que se estaba equivocando muchísimo y que así podría perder muchísimo dinero. Pero el colega hacía caso omiso a los consejos y sigue erre que erre con su plan: comprar a 15 para vender a 40, igual que hacía con los canarios.

Hay gente en el foro que le desea tener suerte y que no se lleve absolutamente nada, porque va listo si se cree que un particular novato puede vender al mismo precio que venden las subastas, que son de todo menos baratas. Yo en cambio creo que el problema no radica en haber pujado mucho, porque lo más normal es que se lleve muy pocas monedas, o incluso puede que ninguna. En mi opinión, su problema radica en que se cree que hay alguna posibilidad de comprar a 15 y vender entre 30 y 40 las baratas y entre 50 y 200 las caras. ¡Claro! Y por eso los cientos de miles de aficionados a la numismática somos todos gilipollas y seguimos levantándonos a las 7:00 todos los días para ir a trabajar cuando podríamos dedicarnos a vender denarios por 4 veces más de lo que los hemos comprado y multiplicar por 3 nuestro capital en unos pocos meses. ¡Qué mejor manera de acabar con la crisis en España que poniéndole a este hombre de ministro!

Yo lo que le deseo es que se lleve unos cuantos lotes. No demasiados, pero sí algunos. Que le salgan en total por 2.000 euros o así. Una vez que los tenga se dará cuenta de que no es capaz de venderlos más que por la mitad de lo que ha pagado por ellos. De esa manera perderá un dinero que le escocerá y le hará reflexionar. Quien no atiende a razones por las buenas lo acaba haciendo de forma dolorosa, siempre pasa igual. Pero, si tiene la desgracia de no llevarse nada, o peor aún que le salga su plan a pequeña escala, entonces es carne de cañón. No tardará en presentarse algún supuesto amigo para hacerle el timo de los denarios búlgaros*.

Básicamente esto es como si me siento yo un día a jugar al poker con profesionales, me enseñan las reglas y como son reglas sencillas y las entiendo rápido pongo encima de la mesa 1.000 euros para empezar a jugar. Los otros jugadores se estarán rifando a ver quién me despluma, y lo normal es que los 1.000 euros me duren en la mano un cuarto de hora. Pero si por casualidad gano la timba y salgo de allí con 6.000 euros y una golfa de cada brazo, a la siguiente me pensaré que eso es un chollazo y volveré con 50.000 euros, así que la pérdida será mayor.

Por cierto, cuando le dije que nos mantuviera informados de sus resultados y que con gusto escribiría una entrada al respecto me dijo lo siguiente:

…. alomejor la entrada la haces poniendo como un novatillo se hizo su coleccion gratis, compraba lotes de 30, se quedaba con las 5 que le gustaban y vendia las otras 25 por el triple de lo que se habia gastado jajajaja, nunca se sabe hombre.

Las tres preciosidades de monedas que ilustran la entrada son un dragma de oro de Siracusa de época púnica, un aureo de Julio César y otro aureo de Adriano. Las tres son de la próxima subasta de Lanz.

*”El timo de los denarios búlgaros” será el título de la próxima entrada.

Un lector del blog me hacía la siguiente consulta por correo electrónico:

hola, [….] desde hace un tiempo estoy pensando en invertir en oro, una pequeña inversion […] en un lingote, pero tengo un monton de dudas:

-de cuantos kilates es mejor invertir

-he solicitado precios en las tiendas de compra venta y el de 18 kilates (un lingote) me lo venden a unos 35 euros/g ???.
¿porque si en el mercado esta a 43 euros gramo, lo venden a 35 euros?. Entiendo que este tipo de tiendas jueguen o especulen con los cambios de compra/venta, pero de que sirve entonces el precio de cotización?.

-Existe una bolsa u organismo oficial donde se pueda comprar y vender al precio del momento?, donde, como?

-Este precio oficial de cotización a que tipo de oro se refiere, de 18, 24, … kilates.

Te estaria muy agradecido si pudieras aclararme estas dudas y algunos consejos personales que a mi se me escapan por mi inexperiencia en el tema.

Muy agradecido por tu colaboracion, un saludo.

Yo no me considero ningún experto en el asunto pero me aventuré a darle una respuesta. Aquí os la dejo:

El precio “oficial” del oro es el precio al que se cotiza ese oro en el mercado internacional. Otra cosa es que en las compras y ventas privadas se pague al precio que sea, ya vimos que no siempre se hacen buenas ofertas. En general, los comerciantes a los particulares comprarán oro más barato de su cotización oficial y lo venderán más caro; pero ya te digo que esos son tratos privados.

El oro está ahora a unos 40 euros/gramo. Pero eso es el oro puro, no el oro de 18 quilates, que está pensado para joyería y que es un 75% de oro. Así que, en realidad el oro de 18 quilates costaría 30 euros/gramo, si te lo venden a 35 euros te están metiendo 16% de sobreprecio. Yo, en cualquier caso, de tener que invertir lo haría en oro puro, es decir, oro de 24 kilates porque es el oro que se suele comprar y vender como inversión. El oro de 18 kilates supongo que sólo se lo pudieses vender a joyeros o a fundidores que luego te cobrarían un sobrecoste importante.

Otra cuestión a tener en cuenta al comprar oro físico es a quién se lo compras y a quién se lo vas a poder vender. Si sólo comercias con comerciantes, ellos tienen que ganarse un margen de beneficio. Si ese margen suyo es de un 10% por cada transacción (es un ejemplo, esto es algo que tendrás que calcular tú) entonces pagarás un 10% más caro el oro al comprarlo y lo venderás un 10% más barato al venderlo. Eso hace que el oro tenga que subir un 20% para que tú lo puedas vender al mismo precio que lo compraste. Con las subidas que tiene ahora el oro parece que un 20% no es nada y que lo vas a ganar en una semana; es posible que lo hagas, pero ten en cuenta que los valores volátiles son volátiles para arriba y para abajo, y si ganas no vas a ganar todo lo que suba el oro y si pierde perderás más de lo que baje el oro.

Te pongo un ejemplo: imagínate que compras 10.000 euros de oro pero pagas un sobrecoste de un 10% (es ficticio, vuelvo a repetir). Habrás pagado 11.000 euros.
Situación A: al cabo de un tiempo ha subido un 50%, así que tu oro cuesta 15.000 euros. Lo vendes con un coste de un 10% y recibirás 13.500 euros. Ganancia bruta = 2.500 euros.
Situación B: al cabo de un tiempo ha bajado un 50%, así que tu oro cuesta 5.000 euros. Lo vendes con un coste de un 10% y recibirás 4.500 euros. Pérdidas brutas = 6.500 euros.

A las pérdidas brutas habría que sumar el coste del seguro que contrates por tener el oro en tu casa (si es que contratas alguno). A las ganancias brutas habría que restar el coste del seguro y el pago a Hacienda (recuerda también que un lingote de oro no da dividendos).

Se me ocurren dos maneras de conseguir reducir el sobre coste. La primera sería no comprar oro en lingotes, sino comprar monedas de oro de inversión. Hay muchísimas monedas de oro que se venden por su peso en oro o incluso por menos. Su peso oscila entre unos pocos gramos (6 gramos, por ejemplo las de 20 francos de Napoleón) hasta una onza. Rara vez son más grandes. Pero tienen una ventaja que no tienen los lingotes: son más baratas y es posible que puedas encontrar a particulares con los que comerciar con esas monedas. La razón es muy simple: si compras un kilo de oro es muy raro que encuentres a un particular buscando invertir 40.000 euros en oro comprando tu lingote. Al final se lo venderás a un comerciante y el sobre coste será importante. En cambio, en monedas cuyo precio oscile entre 200 y 1500 euros es relativamente fácil encontrar a particulares que te las quieran comprar. De igual modo, a la hora de invertir en oro podrás comprárselas a otros particulares, y así podréis hacer las transacciones con un menor coste asociado. Digo menor, no digo que sea nulo.

La segunda opción es que no compres oro físico, sino que compres ETF relacionados con el oro o acciones de empresas extractoras de oro. ETF hay muchos, cada cual tiene sus particularidades y yo no me siento capacitado ni siquiera mínimamente como para poderte aconsejar o explicar de qué va el asunto. Lo bueno de esos ETF es que no tendrás que tener el oro físico en tu casa, con lo cual el coste asociado al almacenaje es nulo. Por otra parte el coste de la compra-venta será muchísimo menor, en tiempo real y al precio que se cotice en cada momento, teniendo que descontar sólo el corretaje de tu gestor (que desde luego será muchísimo menor que en el caso del oro físico). Esto yo lo recomendaría sobre todo si lo que quieres no es invertir en oro (es decir, comprar oro para que a largo plazo le puedas sacar un rendimiento) sino que quieres especular con oro (es decir, sacar un rendimiento a corto plazo). De hecho, yo si quisiera especular lo último que haría sería comprar oro físico.

Por último, quisiera decir que el oro actualmente no lo veo barato. Hablo en términos de inversiones. Es decir, que si compras oro y esperas 30 años lo más normal es que saques menor rendimiento que si hubieses comprado un fondo referenciado a un índice bursátil, por ejemplo. Pero puedo estar equivocado, por supuesto.

Me imagino que a estas alturas mis lectores más fieles ya se habrán dado cuenta de que mis conocimientos sobre economía son más bien escasos. De hecho yo diría que son muy escasos. El poco dinero que tengo lo invierto siguiendo mi propio sentido común, y como el que poco tiene poco puede perder, duermo tranquilo por ese lado. Pero la cuestión es que el otro día hablé con un colega al que le gustan los temas de inversión en bolsa y esas historias y me introdujo un término la mar de curioso: Market Timing.

Según entendí, el Market Timing viene a ser algo así como una estrategia en la que se compran acciones sólo cuando se considera que están baratas y en un futuro subirán de precio. Es espectacular cómo los entendidos en economía generan términos y crean abstracciones para obviedades de perogrullo: si se quiere hacer dinero hay que saber comprar barato, fíjese usted qué cosa tan rara. El asunto de la cuestión (según entendí a mi colega) es que el Market Timing no es en sí un axioma para realizar compras, sino una estrategia de inversión, es decir, que hay que saber gestionar el dinero líquido del que se dispone para poder tener dinero y realizar una compra importante cuando se cree que la oportunidad es buena.

Eso ya me pareció otra cosa, porque no es tan fácil saber ver qué inversiones son una verdadera oportunidad y tampoco gestionar el dinero de manera que se pueda invertir cada vez que se nos presente una oportunidad. No lo veo nada sencillo, pero muchas veces en la numismática es lo que hay que hacer: ser paciente y esperar a encontrar monedas baratas para poderlas comprar, aunque haya veces que tengamos que estar meses sin adquirir ni una sola pieza. Si el presupuesto de alguien para comprar monedas es de 50 euros mensuales (por poner una cifra), no le recomendaría gastarse 50 euros al mes, porque puede ocurrir que un mes le ofrezcan por 300 euros algo que podría valer 600 y si no tiene dinero se verá obligado a dejar pasar la oportunidad.

Así pues, aunque no nos tomemos la numismática fundamentalmente como una forma de inversión, sino más bien como un coleccionismo y una afición, creo que es buena idea para los coleccionistas que se manejen un poquillo disponer siempre de algunos miles de euros en líquido, no vaya a ser que aparezcan oportunidades. Evidentemente, con los tiempos que corren hay mucha gente que ya le cuesta poder llegar a fin de mes de la mejor forma posible, pero en el caso de que tengamos algunos ahorrillos quizá no sea la mejor idea meterlos todos en un plazo fijo: si nos sale una buena oportunidad cada cinco años, ya sólo con ella sacaremos más que habiendo mantenido Letras del Tesoro durante todo ese tiempo.

Ahora todo el mundo estará pensando en lo mismo: ¿y de dónde saco yo esas oportunidades?. Bueno, pues hay que saber buscarlas (e identificarlas una vez que se encuentren, que tampoco es nada fácil) y claramente no voy a dar datos concretos porque entonces me las quitáis a mí, pero dejaré algunas pistas:

Hay veces que los profesionales se confunden. Hoy en día, con el fácil acceso a la información que se tiene es raro que un profesional se confunda a la hora de tasar alguna moneda, pero se dan casos.  Puede ser que cierto resello lo considere común y no lo sea, puede ser que no haya visto una variante que presenta la moneda… hay veces que mirando en numismáticas nos llevamos alguna alegría.

Podemos comprar una colección entera. Esto se da generalmente cuando un coleccionista muere y los herederos no tienen interés en la numismática. Si son un poco listos no irán directamente a una numismática para que les den un único precio, sino que se pondrán en contacto con gente por Internet para ver qué oferta pueden tener. Una colección forjada durante años bien puede costar varios miles de euros y al adquirirla como un todo lo normal es que nos deje un buen margen para revender algunas piezas y quedarnos con otras a muy buen precio.

Podemos hacernos con lotes de monedas baratas, de forma que aunque cada pieza por sí sola cueste poco en global el lote suponga un desembolso.

Quizá algún conocido necesite dinero y nos ofrezca una piezas a muy buen precio (aunque no hay que caer en la usura, siempre hay que dar un precio razonable).

– Puede ser que algún amigo haya tenido alguna de las oportunidades de antes y esté dispuesto a vendernos a bajo precio buena parte de lo adquirido para recuperar la inversión rápido aunque ello le suponga tener un margen de beneficio menor.

Antes de que haya malas interpretaciones de la entrada, comento que NO estoy diciendo que sólo hay que comprar cuando se presente una ocasión así. Hay quienes lo hacen, y sólo compran cuando tienen un descuento de un 50% con respecto al precio de mercado, aunque compren una vez cada dos años. Yo recomiendo jugar con márgenes más ajustados y también comprar monedas por el simple y llano hecho de que nos gustan. Pero también hay que pensar que es una pena dejar pasar una buena oportunidad por no tener liquidez; hay que hacer algo para que no nos pase.

Las fotos se corresponden con dos monedas de oro castellanas que salen a la venta en la próxima subasta de Aureo. Se trata de una dobla de 35 de maravedises de Pedro I y un Enrique de la silla baja, ambas acuñadas en Sevilla.

A la gente que empieza a coleccionar monedas es complicado hacerles entender que el precio de una moneda varía enormemente dependiendo de en qué mano esté, sobre todo cuando se habla de monedas caras. Voy a ver si lo explico en esta entrada.

Casi todos los días recibo algún correo diciéndome que tienen algunas monedas provenientes de una herencia familiar. En la práctica totalidad de los casos esas monedas resultan ser falsas o no tener ningún valor numismático, pero ha habido algunas excepciones. Uno de ellos era un chico madrileño (llamémosle Enrique) que había heredado varias piezas de la monarquía española de bastante valor. Como siempre es un placer verlas quedé con él y le dije que a mi juicio eran buenas, aunque en algunas de ellas dudaba bastante. Entre las que me parecían buenas estaban una de 10 céntimos de Carlos VII, una de 20 reales y otra de 80 reales de Isabel II, un doble excelente de los Reyes Católicos, dos 8 reales columnarios, dos piezas de ocho escudos de Carlos III y Carlos IV… ya digo que había cositas interesantes.

Ahora viene  la pregunta complicada: ¿Cuánto vale esto? No es fácil de responder puesto que el precio de esas monedas varía enormemente dependiendo de en qué mano esté. En manos de Enrique vale muy poco, primero porque no conoce coleccionistas que pudiesen estar interesados en ellas, por lo que sólo le quedaría la posibilidad de vendérselo a un intermediario, que le pagaría entre un 20 y un 50% menos de lo que sacaría él. Todo esto suponiendo que el intermediario sea una persona honrada y no le venga con la clásica de “son piezas falsas” para comprárselas a precio de plata y de oro aún siendo buenas.

En mis manos (me pongo yo como ejemplo aunque valdría cualquier aficionado) algunas de esas monedas valen más porque conozco  coleccionistas interesados en todas ellas que estarían interesados en comprarlas. No me sería nada difícil vender las baratas a un precio razonable, e incluso podría hacerme responsable de que son buenas porque ya han pasado varias de esos tipos por mis manos y las conozco bien. Ahora bien, yo no soy capaz de dar mi palabra de que un doble excelente de los Reyes Católicos es bueno, no tengo la experiencia suficiente. Así pues, para las piezas más caras me veré obligado a darlas baratas a algunos coleccionistas que sí se vean capaces de reconocer si son buenas o no, o si no me veré obligado a recurrir a un intermediario. No obstante, yo ya sé qué intermediarios son de fiar y cuáles no.

Otro caso sería que esas piezas estuvieran en manos de un profesional que pueda garantizar su autenticidad, que conozca qué coleccionistas estarían interesados en cada una de las piezas e incluso quién estaría dispuesto a pagarle más dinero. En esas manos es donde las monedas realmente valen su precio.

Con este ejemplo supongo que quede claro por qué el precio varía mucho dependiendo de quién posea las monedas. El valor añadido que el vendedor proporciona es fundamentalmente el tener contactos y el proporcionar una confianza a sus compradores que se traduce en una garantía de que las monedas son buenas. Quien compra unas piezas (aunque sean caras) no tiene por qué ser un experto en numismática, y la mayoría de las veces es la confianza que se tiene en el vendedor lo que hace que se compre con confianza.  Yo no entiendo de moneda romana, pero si tuviese que comprar alguna conozco vendedores a los que les compraría piezas a ciegas.

Esta idea está muy relacionada con algunas de las cosas que se ha dicho en el blog. Por ejemplo, por esto mismo no recomiendo que nadie compre monedas caras cuando está empezando, porque perdería mucho dinero a la hora de desprenderse de ellas (él o sus herederos). También se relaciona con que no recomiendo que nadie empiece comprando monedas en eBay, donde la confianza es más bien escasa.

Finalmente, publico aquí un consejo que suelo dar a los dos o tres que resulta que han tenido piezas buenas y caras: “subcontratad esa confianza”. La forma de subcontratarla es poniéndose en contacto con alguien que sea capaz de venderlas a buen precio y se lleve un tanto por ciento de la venta. Yo hice de ese rol para unos familiares hace unos años y el que se vea en esa situación y conozca a un aficionado posiblemente sea su mejor opción. En caso de no conocer a nadie la forma de llegar a los coleccionistas finales proporcionándoles garantías es acudir a subastas numismáticas, las cuales tienen unas cargas bastante grandes, pero a priori vendiendo así las monedas se sacará más que dándoselas a un intermediario.

Las imágenes de la entrada están sacadas de la subasta de Aureo del 26 de enero de 2011. Se tratan de medio real, un real, dos reales, cuatro reales y ocho reales acuñados en Potosí bajo el reinado de Carlos II. Se remataron en 70, (desierta), 190, 110 y 180 euros respectivamente.

Hace mucho que no se habla en este blog de la excelente bitácora de A.C. Dwyer, pero para el tema de hoy viene estupendamente, igual que otro de los mejores blogs numismáticos que conozco, el de Susan Headley. Concretamente, en esta entrada y en esta otra se hace una reflexión muy buena sobre el modelo de negocio seguido por diferentes vendedores y cómo esto puede influir en lo que ellos nos ofrecen y el precio al que nos lo ofrecen. En la presente comento mi punto de vista sobre el asunto, entendiendo a los profesionales como revendedores, es decir, que no analizo el valor añadido que dan a su producto (lo cual se discutirá en otra entrada).

Básicamente, el modelo de negocio de cualquier numismático profesional tiene como objetivo comprar monedas a un precio, venderlas a un precio mayor e intentar no arruinarse mientras tanto. Pero la manera de llevar a cabo esta compra/venta varía significativamente de unos profesionales a otros. Yo creo que se podrían hacer dos grandes grupos de comerciantes: el que retiene moneda y el que intenta no retenerla.

En España los numismáticos que retienen moneda suelen ser profesionales que se dedican a comprar y vender moneda muy barata (actuales, monedas del Rey y de Franco…), por lo que no dejan de ser numismáticas pequeñas. En España hay pocas numismáticas grandes que “tengan de todo” para cuando alguien se lo pida, pero en otros países sí que hay algunas. Su negocio está claro: compran moneda buena y rara a un precio barato y esperan el tiempo que haga falta hasta que aparezca un interesado, momento en el que se la venden a un precio significativamente mayor. Son empresas grandes con un capital de varios millones de euros, que tienen empleados y que gastan dinero en publicidad.

Otro tipo de numismáticos, mucho más comunes en nuestro país, no tienen ningún interés en retener moneda durante mucho tiempo. Ellos lo que buscan es comprar una pieza y deshacerse de ella en un periodo muy corto de tiempo obteniendo un margen que en principio es menor que las empresas del caso anterior. El volumen de la empresa es mucho menor y también el flujo de dinero, pero como se tratan de microempresas que muchas veces no tienen empleados y escatiman en gastos todo lo posible, pueden obtener beneficios interesantes también.

Yo recomendaría a cualquier aficionado a la numismática que se relacione con profesionales de forma habitual a que conozca su modelo de negocio. Hay que saber en qué está pensando el profesional cuando quiere hacer un trato contigo, así no estarás en desventaja a la hora de cerrar el acuerdo; y también aceptarás las limitaciones de unos y de otros y sabrás si estás dispuesto a aceptarlas o no.

Por ejemplo, imaginémonos que Enrique quiere comprar el precioso didragma que se muestra arriba (¡quién lo pillara!). Para ello  fácilmente puede encontrar la dirección de una gran empresa de monedas americana, puesto que sólo tendría que ojear alguna publicación de la American Numismatic Association (ANA) y ahí tiene información y publicidad más que de sobra. Puede ponerse en contacto con algunas de esas empresa que tienen decenas de millones de euros retenidos en monedas y seguramente le proporcionen la moneda que busca o una similar, teniéndola en su casa en una semana.

La segunda opción que puede barajar Enrique es  buscar a un numismático más pequeño pero que conozca el mercado y se mueva en él para que le busque la moneda. La primera dificultad será encontrar al numismático, puesto que éste busca la reducción de costes y no gasta mucho en publicidad, y la segunda en dejarle claro que se conoce la pieza y tenemos un precio estimado para la misma. Es altamente improbable que este numismático vaya a tener esa moneda, o alguna muy semejante, en stock; recordemos que su negocio consiste en comprar y vender rápido y no le interesa retener mucha moneda, por lo que quizá sólo tenga unas pocas decenas de miles de euros retenidas en monedas. Pero la promesa está en que la buscará e intentará encontrarla a un precio razonable, de manera que pueda ofrecerla barata ganando él un porcentaje. Claro, que quizá haya que esperar varios meses, o incluso algún año, para hacerse con la moneda.

Dwyer resume muy bien la controversia: paciencia y buen precio contra inmediatez y precios más altos. Que cada cual elija lo que quiera.

Un último apunte es que muchos aficionados también tienen una estrategia de inversión numismática definida que no está de más conocer cuando hacemos tratos con ellos. Esa estrategia se puede resumir también en los dos casos anteriores: gente que tiene de todo (o de todo de un periodo determinado) y caro, gente que tiene poca cosa pero que te lo puede dar barato. Yo claramente me comporto como el segundo tipo, más que nada porque no tengo mucho capital para tener retenido en monedas. Cuando me preguntan si tengo algo, pues generalmente les tengo que decir que no pero que consultaré a algunos amigos a ver si se lo pueden dejar barato. Para tener que ofrecerlo caro mejor no lo ofrezco. Cada cual tiene su estilo.

Las monedas que se muestran se subastaron el pasado día 12 de octubre en Gorny and Mosch. Se tratan de un didragma de Herakleia, un tetradragma de Azbaal, un dupondio de Nerón y un aureo de Vitelio.

En este blog ya se ha hablado bastante de los contenedores de monedas que son tan típicos en Estados Unidos y que gustan a pocos coleccionistas europeos. La gracia de esos contenedores es que una entidad externa certifica la autenticidad de la moneda que contienen y proporciona una valoración de la misma, de manera que quien la compra tiene la opinión de un tercero sobre dicha pieza. El truco que permiten estos contenedores es que hay veces que los operarios de las empresas de certificación se confunden y tasan una moneda en peor calidad de la que es; como pequeñas diferencias de calidad pueden dar lugar a variaciones muy grandes en el precio, entonces el entendido que se da cuenta del error compra la pieza valorada de forma pesimista, la saca de su contenedor, la vuelve a enviar a la autoridad certificadora y es posible que se la tasen de forma más optimista, pudiendo venderla por mucho más dinero. Esto es lo que se llama el “Crack-out game“.

Este tipo de prácticas pueden generar muchos beneficios a los más entendidos, pero puede hacer perder bastante pasta a los que no lo son y compren monedas que están valoradas de forma muy optimista por sus contenedores. Así que se da la situación de que en Estados Unidos se meten en contenedores sistemáticamente todas las monedas “buenas” para garantizar su venta y ya resulta que ni de esos contenedores se fían los compradores. ¡¡Pues menuda historia!!

No se preocupen ustedes que donde hay miedo hay negocio, y aquí aparece Certified Acceptance Corporation (CAC), una tercera (o mejor dicho, cuarta) compañía que garantiza que, en su opinión, las monedas tienen una calidad acorde con la valoración que de ellas se indica en su contenedor y lo hace explícito con una pequeña pegatina en el plástico. Así el comprador tendrá su opinión, la del vendedor, la de la empresa del contenedor y la de CAC a la hora de comprar una moneda. Y por supuesto, todas las opiniones se llevan su parte de comisión.

Because Confidence in a Coin’s Quality is Priceless” (Porque la confianza en la calidad de una moneda no tiene precio), es el emblema de esta nueva empresa sacacuartos. La confianza no tendrá precio, pero ellos cobran la tasación.

A fin de cuentas, y esto es lo más importante de todo, uno tiene que entender del tema por sí mismo y ser capaz de diferenciar lo bueno de lo mejor, y hasta que no se haga con seguridad no hay que meterse en moneda cara ni en camisas de once varas, porque lo normal es que se salga perjudicado. Eso sí, esto no quita que no esté bien tener las monedas certificadas o que se deba tener en cuenta la opinión de los expertos; pero en última instancia al hacer cualquier tipo de inversión el que invierta debe tomar las decisiones porque es quien asume el riesgo. Vamos, que no hay que pedir opinión a 30 entidades de certificación, hay que saber valorar por uno mismo. Creo yo.

Corría el año 1987 cuando Enrique y el resto de aficionados a la numismática española esperaban con impaciencia la aparición de lo que sería la primera moneda conmemorativa acuñada en España: una moneda de 500 pesetas junto con dos medallas que se vendían en un estuche celebrando así las bodas de plata de un italiano y una griega que acabaron siendo reyes de España. Por aquellas épocas salía por 5000 pesetas, lo cual suponía un pellizco para el español medio de la época.

A Enrique le dijo un amigo (llamémosle Beto) que eso iba a ser el negocio del siglo porque iban a sacar muy pocas y se iban a revalorizar enseguida. Por eso Beto quiso comprar 100 estuches, con el único propósito de especular con ellos y en unos meses sacar un buen beneficio. A Enrique no le convencía demasiado el negocio, y además no tenía mucho dinero disponible por aquel entonces, por lo que prefirió dejar pasar la oportunidad a pesar de la expectativa que había por parte de los coleccionistas. Acertó.

Si un coleccionista puede calcular la expectativa de unas monedas mucho mejor lo puede calcular la FNMT, y como había muchas gente que las quería, pues sacó muchas carteras. Ni más ni menos que 200.000, lo cual es una barbaridad si las comparamos con las 25.000 carteras que se sacan hoy en día todos los años. Ya hemos dicho que el estado siempre gana. Para darse cuenta de lo desastroso del negocio basta con decir que el último estuche de estos que cayó en las manos de Enrique lo vendió por 22 euros en el año 2008, y evidentemente él lo había comprado más barato.

La lección es que es muy difícil especular con monedas conmemorativas, y mucho más difícil ganar dinero con una inversión en conmemorativas. La razón no es otra que hay una “mano fuerte” capaz de controlar el mercado de monedas conmemorativas, y esa “mano fuerte” es la FNMT y evidentemente buscará su propio beneficio. Es decir, si la FNMT calcula que hay 25.000 personas interesadas en unas monedas, pues sacará 25.000 monedas, porque así será la FNMT la que podrá poner el precio y quedarse con todo el beneficio. Si sacase menos perdería dinero y dejaría la puerta abierta a especuladores (con lo mal que queda eso en la boca de un político), si sacase más esas monedas bajarían de precio y la FNMT perdería dinero y tendría un exceso de producción.

Mucho más claro está con las monedas de 12 euros, en las que directamente se da una tirada máxima de 2.000.000 de piezas y se van acuñando según demande el mercado “para evitar que su valor numismático sea mayor que su valor facial” (véase el BOE), lo cual es tanto como decir que se evitará que alguien haga negocio aparte de la FNMT.

¿Significa esto que yo no haya comprado o compre monedas conmemorativas? No ¿significa esto que no me parezca bien coleccionar monedas conmemorativas? No. Sólo digo que el que coleccione moneda conmemorativa no espere que su colección se revalorice, y si la compra al precio oficial de la FNMT lo normal es que pierda dinero. Alguien podría alegar que como la tirada es limitada, en un futuro podrían ponerse de moda las monedas conmemorativas y habría hecho el negocio del siglo. Bueno, es una situación posible, pero altísimamente improbable. También te puedes dedicar a coleccionar moneda somalí y esperar a que algún día se pongan de moda y se revaloricen. Podría ocurrir, pero lo normal es que no ocurra.

Las imágenes están sacadas de diferentes vendedores de eBay.

En el blog ya se analizó que una de las desventajas de invertir en monedas son las altas cargas en comprarlas, venderlas y almacenarlas. Hoy voy a meter un poquito más el dedo en la llaga y voy a calcular las cargas de compra y venta de una moneda en subasta. Para ello, tomaré como ejemplo las subastas de Jesús Vico, de las que ya se ha hablado antes en el blog y en otros.

Para no hablar en términos abstractos, hagamos la cuenta con una moneda concreta, que sea curiosa pero no demasiado cara. Algo que muchos coleccionistas puedan pensar en comprar como inversión: los preciosos dos reales de los Reyes Católicos, con ceca de Sevilla. La moneda presenta, en opinión de Jesús Vico, una buena acuñación, una conservación MBC+ y leves oxidaciones. Ésta pieza fue el lote 591 de la subasta celebrada el día 12 de noviembre de 2009, que salió por 100 euros y se vendió por 310.

Los porcentajes que cobra Jesús Vico al vendedor son los siguientes:

– 20% para adjudicaciones menores de 50 €
– 15% para adjudicaciones entre 50 € y 150 €
– 10% para adjudicaciones mayores de 150€

Además, si no se vende, el vendedor debe pagar un tanto por ciento del precio de salida, y al hacer la entrega se debe pagar un 0,87% del precio de salida de la moneda para pagar el seguro de la misma. Finalmente, los gastos del vendedor se incrementan en un 16% en concepto de IVA.

Por otro lado, el comprador debe pagar a Jesús Vico el 16% del remate del lote, a lo que hay que sumar el gasto de envío y seguro.

Para el caso concreto de la moneda que aparece en la foto, el vendedor ha recibido en total 273,03 €, mientras que el comprador ha tenido que pagar 367,6 €, suponiendo que los portes y el seguro de envío hayan sido 8 €. Se tiene, por tanto, que el vendedor ha obtenido el 74,27% de lo que ha pagado el comprador. ¡Y esto en el caso de que quien lo compre no lo vaya a revender a su vez!.

Con semejantes cargas a cualquiera se le quitan las ganas de invertir en numismática, pero hay que tener en cuenta que la enorme volatilidad de este mercado hace que a pesar de ellas se pueda hacer negocio.

Otra cuestión es que las casas de subastas suelen hacer precios especiales cuando se llevan grandes colecciones o cuando se tratan de vendedores profesionales que envían muchas piezas para la subasta. Por eso, tal y como explica aquí A. C. Dwyer, es posible que si damos la moneda que queremos vender a un profesional para que éste sea quien la envíe a una subasta, se puedan reducir los porcentajes (a pesar de que el intermediario también se lleve su parte).

Para hoy he escrito una entrada muy rápida porque parece ser que ya se han anunciado las carteras que va a sacar la FNMT en el año 2010. En su página web no indica nada, pero según escribe Rubén Pulido en su blog (aquí, aquí y aquí) los profesionales ya han recibido el programa de emisiones de la FNMT para 2010.

Según Pulido, se van a emitir las siguientes carteras:

Set de Córdoba, formado por las 8 monedas circulantes de España 2010 y una moneda de dos euros conmemorativa dedicada a la Mezquita de Córdoba. 25.000 ejemplares.

Cartera de la Comunidad de Castilla y León, formado por las 8 monedas circulantes de España 2010, una moneda de dos euros conmemorativa dedicada a la Mezquita de Córdoba y una medalla de plata de la comunidad de Castilla y León. 20.000 ejemplares.

Cartera de la Comunidad de Castilla la Mancha, formado por las 8 monedas circulantes de España 2010, una moneda de dos euros conmemorativa dedicada a la Mezquita de Córdoba y una medalla de plata de la comunidad de Castilla la Mancha. 20.000 ejemplares.

Set proof, formado por las 8 monedas circulantes de España 2010 y una moneda de dos euros conmemorativa dedicada a la Mezquita de Córdoba. 5.000 ejemplares.

Además, supongo que ya sabréis que las monedas de euros van a cambiar a partir de 2010. Los cambios son que la fecha de emisión se situará en el núcleo de la moneda, junto con la marca de ceca y el nombre del país emisor. Las doce estrellas en el anillo exterior ahora se representarán como en la bandera europea, sin secciones. Pulido lo detalla aquí y aquí, mientras que esta otra entrada se dedica a la moneda conmemorativa de 2010.

Ya sabéis mi opinión sobre estos temas de carteras y monedas conmemorativas, aunque no está de más hacerles el juego un poco y comprar algunas. Por cierto, a la hora de comprarlas, en la FNMT te cobran el precio oficial, que este año era de 30 euros para las de las comunidades autónomas, mientras que en numismáticas se pueden encontrar un poquito más baratas, pero no mucho. El motio por el que las numismáticas lo pueden vender más barato que la fábrica es porque a los mayoristas la FNMT les da las carteras mucho más baratas y éstos se dedican a distribuirlas por las tiendas para que lleguen a los coleccionistas. El margen con el que juegue cada uno es lo que dará el precio final. Pero no penséis que podéis ir a la FNMT para comprar un lote más barato y después hacer negocio, puesto que el pedido mínimo debe ser de 240.000 euros; ahí es nada.

Un último apunte es que se suelen emitir carteras para que todo el que las quiera las pueda tener, pero de forma que no sobren muchas para que no bajen de precio, como pasó en 2003. Por eso, mirando las tiradas, se puede estimar que el número de coleccionistas de monedas en España es de unos 25.000.

Un amigo mío de quien he aprendido mucho me dio, nada más empezar, el mejor consejo que se le puede dar a un novato: “Compra lo que te ofrezcan, no tengas prisa por encontrar una moneda” (más consejos).

Con el tiempo he comprobado el valor de estas palabras, y es que he visto a bastante gente perder dinero por obsesionarse con una moneda concreta. El por qué es más o menos el siguiente:

– Una moneda vale X
– Si compras una moneda para revenderla pagarás más o menos (X – 20%)
– Si tienes prisa en vender una moneda te pagarán más o menos (X – 40%)
– Si pides a alguien esa moneda te cobrará más o menos (X + 20%)
– Si tienes mucha prisa en conseguir la moneda y el vendedor lo sabe se aprovechará de ti y te cobrará lo que quiera

Un ejemplo práctico de todo esto lo he contado aquí.

Desde el punto de vista inversor no tiene sentido comprar una moneda más cara de lo que te la vayan a pagar. Y desde el punto de vista del coleccionista tampoco, puesto que la gracia de una colección es hacerla a base de tiempo y esfuerzo, no de dinero. Es decir, que si se quiere hacer una colección de Franco tiene más gracias hacerla poco a poco que pagarle a un tipo 12.000 euros para que te dé una colección completa. Por eso, nunca hay que pagar por una moneda más de X, y si puede ser no más de X-20%. Pero claro, para eso hay que saber cuanto es X, hay que saber tasar la moneda.

Pero ¿qué pasa cuando mi colección está casi completa pero me faltan un par de huecos por rellenar? Pues nada, a esperar a que te ofrezcan esas monedas o a que aparezcan en una subasta. Si vas a un profesional y le dices “quiero esto” lo más fácil es que acabes pagando el doble de lo que vale. Mientras tanto puedes ir comprando otras monedas que te ofrezcan y vendiéndolas más caras, así sacarás un dinerillo para mejorar tu colección.


Como muestra, un botón. Aquí una de las monedas que más me ha costado añadir a mi colección. Varios años esperando para conseguirla a buen precio; eso tiene su gracia: ahora la valoro mucho.