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La entrada de hoy es un poquito peliaguda, puesto que seguramente pondré el dedo en la llaga de más de uno. Ya se ha dicho que el paso más importante para tasar una moneda es saber valorarla, y desde luego ese es el más difícil de todos los pasos. Los más nuevos suelen tener bastante con distinguir entre MBC, EBC y SC. Además, suelen tender a sobrevalorar las monedas, especialmente las suyas propias. Es normal, nos ha pasado a todos.

Pero según se va metiendo uno en más harina, hay que saber valorar bien las piezas y saber distinguir un SC de un SC-, ya se vio que las monedas sin circular pueden tener diferentes calidades. Pues bien, hoy aportaré más datos para apoyar esta opinión, esperando que sirva tanto a nuevos como a coleccionistas con mayor solera.

Tomaremos una moneda que conozco bien: la peseta de Franco de 1947 (19-56). En la pasada subasta de Marti Hervera y Soler y Llach se subastaron dos piezas de ese tipo, una en estado EBC+ y otra en estado SC. La primera alcanzó los 250 euros, mientras que la segunda se remató en 1150, y ambas ilustran esta entrada. Por otra parte, esa misma casa de subastas remató el 15 de mayo de 2010 una pieza del mismo año y misma estrella en SC- por 650 euros.

Lo primero que hay que hacer es tomar estos datos con cuidado, puesto que el precio de una moneda es muy volátil y si las volviésemos a subastar hoy mismo podríamos tener resultados muy diferentes. No obstante, se puede observar clarísimamente que existe una enorme diferencia de precio entre una moneda en mejor que excelente calidad (digna de las mejores colecciones) y una perfectamente sin circular. Ni más ni menos que 4,6 veces más. Lo más divertido de todo es que estas valoraciones son subjetivas, y para lo que unos es un EBC+ para otros puede ser un SC-, a pesar de que ambos sean profesionales. Esa es la quintaesencia del crack-out game.

Ahora bien, ¿qué pasa si compras como SC lo que es EBC+? (recordemos que la diferencia es muy sutil y que no todas las casas de subastas tasan igual). Pues lo que ocurre es que has perdido ni más ni menos que unos 900 euros. Ahí es nada. ¿Qué pasa si compras una pieza tasada como EBC+ pero que en tu opinión está en SC-? Pues que quizá te hayas ahorrado unas pelas.

Vemos aquí que hay mucho dinero en juego que se puede ir por cuestión de detalles. Por eso recomendaría no meterse en monedas de este calibre si no se sabe tasar bien las monedas. Y aunque se sepa, hay vendedores profesionales que se siguen equivocando, así que la cuestión no debe ser sencilla.

Por cierto, a mí esto me pasa parecido con el vino. Siempre digo que distingo perfectamente un vino malo de uno regular y de uno bueno, pero que soy incapaz de distinguir el bueno del buenísimo. Por eso no bebo vino que cueste a 300 euros la botella, no distingo la diferencia con una botella de 40 euros. Bueno, siendo sinceros… tampoco bebo botellas de 300 euros porque no me da la economía…

No es muy difícil encontrarse subastas en las que haya muchos lotes idénticos. Suele darse especialmente en las subastas de Marti Hervera y Soler y Llach. La cuestión es que los coleccionistas generalmente buscan un lote, no les interesa tener repetidas, mientras que los profesionales suelen preferir la variedad antes que acumular stock que tardarán en sacar. Así pues, muchas veces se puja por uno solo de esos lotes y resulta que justo ese coge precio y los demás salen más baratos.

Como ejemplo, en la última subasta de Marti Hervera y Soler y Llach se subastaron tres monedas como la de la imagen (2000 pesetas conmemorativas del 50 aniversario de la ONU), junto con su caja y certificado. El primero salía por 40 euros y se remató en 40 euros, el segundo salía por 50 euros y se remató en 65 y el tercero salía por 50 y quedó desierto de pujas. Éste no parece un comportamiento muy racional.

Pero claro, el problema es cómo pujar para llevarte un solo lote y que éste sea lo más barato posible. Una posible solución es simplemente no pujar y estarse atento al remate de las subastas, cazando un lote en caso de que alguno quede desierto. Lo malo es si no queda desierto ninguno, puesto que nos quedaríamos sin lote.

Otra solución es hacer una puja que indique “sólo quiero uno de estos lotes y pagaría como máximo XX euros“. ¿Pero es que se pueden hacer pujas así sin estar presente en la subasta? Pues sí. El truco está en rellenar un formulario en el que sólo se incluyan esas monedas y se ponga como máximo el precio de una de ellas. Es decir, si alguien hubiera querido llevarse una de las monedas anteriormente mencionadas por un máximo de 55 euros, todo lo que hubiera tenido que hacer es un formulario donde pujar por 55 euros en los tres lotes e indica que quiere que le adjudiquen como máximo pujas por valor de 55 euros. Evidentemente, esto no quita que se pueda cerrar y volver a abrir el navegador (por eso de limpiar las cookies) y enviar otro formulario con el resto de las pujas.

… y hasta aquí el briconsejo de hoy… ahora otra cuestión:

Hace unos días José Carlos Moreno se puso en contacto conmigo porque estaba preparando una exposición numismática en Cáceres y quería una segunda opinión. Se trataba de Expofils, una exposición sobre filatelia, numismática y fotografía antigua, que se podrá visitar estos días en las fiestas populares cacereñas (más información). Animo a todo el que esté cerca que se aproxime allí, y también a los coleccionistas de monedas de la región que se pongan en contacto con José Carlos (si me lo pedís os doy su correo), no parece que haya mucho aficionado a las monedas por allá.

Éste es el panel diseñado por José Carlos para la exposición.

La entrada de hoy la voy a dedicar a una moneda de esos reyes castellanos medievales que a mí tanto me gustan. Esta  moneda se acuñó en tiempos de Enrique II, el primero de la casa de los trastámara, quien se enfrentó con Pedro I provocando la primera Guerra Civil Castellana.

No quiero entrar en detalles de la primera Guerra Civil Castellana, puesto que se puede leer en Wikipedia y yo no soy quién para aportar nada nuevo. Resumiendo, como toda guerra medieval, esa guerra civil supone un enfrentamiento entre parte de la nobleza castellana con el rey Pedro I (que contaba con 19 años), que se ve apoyado por otra parte de la nobleza y castiga duramente a sus represores. La nobleza rebelde busca un nuevo rey en Enrique II y aunque en un primer momento Pedro I puede contener la rebelión, Enrique II se rearma exiliado en Francia, vuelve y derroca a Pedro I. Empieza así la dinastía de los Trastámara, de la que tristemente hoy en día casi nadie ha oído hablar.

La cuestión es que Enrique II acuñó esta preciosidad de dobla de 35 maravedís que fue subastada en la subasta de Caballero de las Yndias. Que por cierto se remató en 42.000 euros

A quienes les gusten las monedas medievales, seguramente esta pieza les recuerde a las monedas de “Franc à cheval(franco a caballo) francesas, que son el primer franco de oro acuñado en Francia. Para cuando Enrique II marchó a Francia, los franc à cheval llevaban acuñándose un par de décadas, lo que hizo que los historiadores creyesen que esta pieza se acuñó en Francia. La moneda de abajo muestra un franc à cheval de Juan II el Bueno.

No obstante, tal y como se explica en el catálogo de Caballero de las Yndias, esta tesis se ha descartado debido al estilo de la moneda, más propio de una pieza castellana que de una pieza francesa. Por eso se considera que debe haber sido acuñada en Burgos poco antes de haber sido coronado, por el tono bélico del motivo. ¿Y cuáles son esas diferencias de estilo tan significativas? Pues es como cuando se visita una catedral francesa y una catedral castellana: ambas son góticas, pero la diferencia de estilo es patente. Se ve muy claro si comparamos la moneda de Enrique II con la francesa que he puesto antes y con otras dos castellanas de la época: una dobla de 35 maravedís de Pedro I acuñada en Burgos y una dobla de la banda de Jaime II acuñada en Burgos (ambas de la subasta de Caballero de las Yndias con remates de 7000 y 2700 euros respectivamente).

Es más que patente que los castillos son muy semejantes en las tres monedas castellanas, igualmente con los leones. En cambio el escudo francés presenta florituras y adornos que no aparecen en las monedas ibéricas de la época. Igualmente, el caballero de la moneda castellana y de la moneda francesa son muy diferentes, así como el estilo de las letras. Si después de esto alguien todavía piensa que una moneda no es una obra de arte en pequeño, que vuelva a mirar las piezas.

Para finalizar, quería comentar que otro pretendiente a rey castellano de la casa de los Trastámara, Alfonso de Ávila, también acuñó moneda de oro cuando mantuvo una guerra contra su hermanastro Enrique IV, por todos conocido en este blog. El pobre Alfonso no tenía más que 12 años cuando la nobleza le puso en cabeza de la rebelión y tres años más tarde le asesinaron. Es lo que tiene las guerras. Hizo bastantes variantes de monedas a caballo y hay buena documentación al respecto. En la subasta de Caballero de las Yndias se subastaron nada menos que siete piezas diferentes, rematándose en 10.000 euros la más barata. El mes pasado se subastó otra variante más en Jean Elsen, tal y como anunció Rafael. Salió por 12500 euros y la subasta quedó desierta. Aquí dejo la foto de la pieza.

Por cierto, ¿a nadie le suena de nada este Escudo de armas de la Casa de Trastámara entre Ángeles tenantes en el Atrio de la Iglesia del Monasterio de Santa María de El Paular en Rascafría (Madrid)? Fuente

Una cosa que tiene que quedar clara antes de nada es que esta entrada es una opinión meramente personal y se basa en mis gustos personales, para nada digo que sea general. Pero lo que digo es que me parece mucho más aburrido coleccionar moneda actual que coleccionar moneda antigua.

Hay tres motivos principales por los que creo que la numismática antigua es más interesante. El primero de ellos es la trayectoria histórica que ha sufrido ese pedacito de metal en forma de moneda hasta llegar a nuestras manos. Puede haber estado en el bolsillo de un soldado, de un campesino o haber supuesto una parte de la herencia de un noble del siglo XVI. Incluso en las monedas más caras (como los centenes) pueden haber sido un regalo hecho expresamente a una familia concreta. Esa trayectoria histórica es lo que crea un aura (en palabras de Walter Benjamin) a la moneda que hace que sea única e irreproducible. Justamente hemos estado hablando hace poco de ese tema en otro blog.

Sin embargo eso no se tiene en las monedas actuales, en la que cada país saca una tirada concreta y hay miles o millones de piezas exactamente idénticas. Lo único que diferencia la que tienes en la mano con otras decenas de miles es justamente eso: que tú la tienes en la mano. Nada más.

La segunda razón, y quizá la más importante, es que en una moneda actual no hay margen para valoraciones: si está sin circular tiene valor numismático, si está circulada no lo tiene. No hay medias tintas. En cambio, ya se dijo que en el caso de las monedas antiguas, el paso más importante y difícil es valorar su estado de conservación. El precio de una pieza puede variar enormemente de estar en un estado de conservación a otro un poquito mejor, y es algo que no deja de ser una apreciación subjetiva. Con las monedas actuales esto no ocurre, y las piezas o las tienes o no las tienes, no es posible tenerla mejor o tenerla peor.

Por último, no me quedo muy conforme con coleccionar monedas que han sido directamente diseñadas para el coleccionismo (como las monedas de 2 y 12 euros o las conmemorativas) y para que un organismo gane pelas.

Bien es cierto que también veo algunas ventajas en coleccionar moneda actual, sobre todo para la gente que empieza. Una clara ventaja es dar la vuelta al segundo punto y considerar que como no hay margen a la valoración de la calidad de la pieza, entonces es mucho más sencillo coleccionar monedas actuales que antiguas. Otra cuestión es que generalmente son mucho más baratas, por lo que es fácil hacerse con una amplia colección con poco dinero. Esto puede estar bien para niños, pero creo que cuando una colección madura hay que aprender a rascarse el bolsillo y comprar algo que merezca la pena.

Las imágenes muestran los sistemas numismáticos de Bostwana, Kurdistán y Tanzania respectivamente. Están sacadas de World Coin Gallery

Corría el año 1987 cuando Enrique y el resto de aficionados a la numismática española esperaban con impaciencia la aparición de lo que sería la primera moneda conmemorativa acuñada en España: una moneda de 500 pesetas junto con dos medallas que se vendían en un estuche celebrando así las bodas de plata de un italiano y una griega que acabaron siendo reyes de España. Por aquellas épocas salía por 5000 pesetas, lo cual suponía un pellizco para el español medio de la época.

A Enrique le dijo un amigo (llamémosle Beto) que eso iba a ser el negocio del siglo porque iban a sacar muy pocas y se iban a revalorizar enseguida. Por eso Beto quiso comprar 100 estuches, con el único propósito de especular con ellos y en unos meses sacar un buen beneficio. A Enrique no le convencía demasiado el negocio, y además no tenía mucho dinero disponible por aquel entonces, por lo que prefirió dejar pasar la oportunidad a pesar de la expectativa que había por parte de los coleccionistas. Acertó.

Si un coleccionista puede calcular la expectativa de unas monedas mucho mejor lo puede calcular la FNMT, y como había muchas gente que las quería, pues sacó muchas carteras. Ni más ni menos que 200.000, lo cual es una barbaridad si las comparamos con las 25.000 carteras que se sacan hoy en día todos los años. Ya hemos dicho que el estado siempre gana. Para darse cuenta de lo desastroso del negocio basta con decir que el último estuche de estos que cayó en las manos de Enrique lo vendió por 22 euros en el año 2008, y evidentemente él lo había comprado más barato.

La lección es que es muy difícil especular con monedas conmemorativas, y mucho más difícil ganar dinero con una inversión en conmemorativas. La razón no es otra que hay una “mano fuerte” capaz de controlar el mercado de monedas conmemorativas, y esa “mano fuerte” es la FNMT y evidentemente buscará su propio beneficio. Es decir, si la FNMT calcula que hay 25.000 personas interesadas en unas monedas, pues sacará 25.000 monedas, porque así será la FNMT la que podrá poner el precio y quedarse con todo el beneficio. Si sacase menos perdería dinero y dejaría la puerta abierta a especuladores (con lo mal que queda eso en la boca de un político), si sacase más esas monedas bajarían de precio y la FNMT perdería dinero y tendría un exceso de producción.

Mucho más claro está con las monedas de 12 euros, en las que directamente se da una tirada máxima de 2.000.000 de piezas y se van acuñando según demande el mercado “para evitar que su valor numismático sea mayor que su valor facial” (véase el BOE), lo cual es tanto como decir que se evitará que alguien haga negocio aparte de la FNMT.

¿Significa esto que yo no haya comprado o compre monedas conmemorativas? No ¿significa esto que no me parezca bien coleccionar monedas conmemorativas? No. Sólo digo que el que coleccione moneda conmemorativa no espere que su colección se revalorice, y si la compra al precio oficial de la FNMT lo normal es que pierda dinero. Alguien podría alegar que como la tirada es limitada, en un futuro podrían ponerse de moda las monedas conmemorativas y habría hecho el negocio del siglo. Bueno, es una situación posible, pero altísimamente improbable. También te puedes dedicar a coleccionar moneda somalí y esperar a que algún día se pongan de moda y se revaloricen. Podría ocurrir, pero lo normal es que no ocurra.

Las imágenes están sacadas de diferentes vendedores de eBay.

Como ya sabéis yo sólo colecciono moneda española antigua, centrándome sobre todo en el Centenario de la Peseta y en Franco. No obstante, me gusta conocer un poquito otros mundos numismáticos, bien por conocer otros mercados o por simple y llano placer de contemplar monedas. Estoy de acuerdo con Carlos en que muchas veces los coleccionistas pequemos de poca diversificación, y creo que yo también caigo en ese error, aunque intento ponerle remedio.

La cuestión es que entre las monedas que no colecciono, pero que considero un mundo muy interesante, están los errores numismáticos. Es un tipo de coleccionismo bastante curioso para quien se dedica a las monedas actuales, porque puedes encontrar piezas para tu colección en tu propio bolsillo, o puedes comprar monedas en flor en el Banco de España y dedicarte a buscar errores. Por eso mismo, una colección de errores de euros puede ser apropiada para niños, aunque hay muchísima gente adulta que los colecciona.

Uno de ellos es Héctor Álvarez, un coleccionista asturiano que se puso hace poco en contacto conmigo y gentilmente me regaló unas monedas de euros con error. Siendo sincero, tengo que reconocer que en un principio no pude percatarme de los errores que tenían las monedas, puesto que yo estoy acostumbrado a errores vistosos, como reversos girados, hojas, grandes roturas de cuño… pero entonces vi las entradas de Héctor en el foro de Imperio Numismático (de donde están sacadas las imágenes que ilustran la entrada) y me fijé en los detalles que el ojo experto de Héctor detectó sin ayuda de nadie.

Todos estos detalles se deben fundamentalmente a pequeñas roturas de cuño que hacen que las piezas no queden perfectas. El hecho de que se consideren o no errores es ya otro tema aparte, pero está claro que hay gente que colecciona estas monedas y que Héctor tiene sus clientes. También está claro que la calidad de los cuños españoles nunca ha sido excelente… no entiendo por qué en este país no se puede acuñar moneda de calidad.

Por último, quisiera apuntar que no existe ningún catálogo de errores de monedas de euros, lo cual dificulta (pero a su vez hace más loable) su detección y clasificación. Héctor mismo me ha dicho que está haciendo uno, para lo cual busca ayuda y aportaciones, si alguien quiere ponerse en contacto con él su correo es

hectoralvarezhotmail.com

También vende monedas en eBay.

Es curioso que ya es el segundo lector del blog que está pensando en escribir su propio catálogo. Ya dije que esos coleccionistas era a los que más admiraba. Yo en vez de un catálogo escribo un blog, al menos me entretengo y me lee la gente xD

En el tiempo que lleva el blog abierto me han escrito unas cuantas personas, casi todas pidiendo consejo sobre qué hacer con algunas monedas, después de haber leído la entrada “Me he encontrado unas monedas ¿cuánto valen?”. Yo siempre he respondido a todo el mundo y creo que con suficiente amabilidad; siempre y cuando se tenga una postura altruista mi conocimiento está a disposición de quien le haga falta y no me importa perder 5 minutos en escribir un par de párrafos que asesoren a quien lo necesita.

Pero lo malo es que hay gente que tiene bastante jeta (siempre pasa) y lo que quieren es que les asesores gratuitamente sobre cómo pueden ellos ganar dinero. Y no es que me parezca mal que cualquiera gane dinero, lo que me parece mal es que alguien saque pelas a mi costa sin que yo vea un duro. Ya dije que no hay que regalar lo que se sabe, y Carlos parece darme la razón. Quizá pueda pecar de sofista, pero es lo que hay.

El primer lector que se puso en contacto conmigo fue un tal Antonio, que pretendía que le dijera el precio de sus monedas, cuál le compensaba vender y a quién vendérselas en Sevilla. ¡¡Toma ya!! Yo le dije que en Sevilla no conozco profesionales de la numismática, pero me ofrecí a comprárselas o a vendérselas a cambio de una comisión. Me mandó otro correo diciéndome no sé qué otras historias y mandándome fotos de sus monedas hechas con el móvil (dos de las cuales ilustran la entrada) para que se las tasara. Cuando le volví a repetir que aquello no era gratis no volví a saber de él. Luego descubrí que también había pedido opinión gratuita a otros blogueros, quienes tampoco se la dieron.

Cada uno puede opinar lo que quiera, pero considero que dar ese tipo de información gratis no es correcto. Por un lado porque al darlo minusvaloraría mi tiempo y mi conocimiento, y ambas cosas valen mucho. Por otro lado porque si hay gente que se dedica profesionalmente a ello, hacerlo yo gratis es competencia desleal. ¿O es que acaso me pongo yo en contacto con un aficionado al bricolaje por internet y le digo que me arregle el arambol de mi casa?

Total, que si sospecháis que vuestras dudas numismáticas me pueden llevar poco tiempo, pues mi correo está a vuestra disposición. Si me queréis comentar algo genérico que pueda interesar a mucha gente, pues también, quizá me anime y escriba una entrada sobre el tema (ya he escrito alguna así). Pero si lo que queréis es que alguien os oriente sobre cómo sacar tajada de unas monedas que tenéis de vuestra tatarabuela o de qué moneda pujar en la próxima subasta, pues… vosotros mismos. Por cierto, también hay foros donde dan soporte (por ejemplo éste y éste).

Por último, hay gente que me ha escrito para comprar, vender, cambiarme e incluso regalarme alguna moneda. A esos estoy siempre abierto, por supuesto.

ruizcallejagmail.com

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