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Tenía pensado escribir una entrada sobre la colección Anastasia de Quiroga esta noche porque mi subconsciente me decía que la subasta era mañana. Pero, despistado de mí, resulta que la subasta era esta mañana, así que ya están todos los lotes rematados. No pasa nada, comentaré la subasta a toro pasado y así también puedo opinar sobre los remates.

Lo primero que hay que decir es que la colección Anastasia Quiroga consiste en una subasta realizada por Aureo y Calicó de una exquisita colección  de la numismática de Isabel II. No es ninguna sorpresa que una subasta de semejante magnitud la organice Aureo, que es donde han aparecido las mejores subastas efectuadas en España durante los últimos años. Por otra parte, tampoco es sorprendente que haya grandes coleccionistas de la numismática de Isabel II, que yo diría que es el periodo más coleccionado en España después de El Centenario de la Peseta porque tiene mucho encanto, como explica Aureo en su prólogo. De hecho, en los últimos años Aureo ha organizado, que yo sepa, tres subastas dedicadas a esta misma temática: la colección Béquer (27 de abril de 2000), la colección O’Donell (19 de noviembre de 2003) y esta colección Anastasia de Quiroga (28 de abril de 2011).

La mejor descripción posible de la colección la realiza la propia empresa Aureo en el último párrafo de la introducción a la colección. Aquí lo tenéis:

La colección Anastasia de Quiroga es probablemente la que mejor representa las acuñaciones de este periodo. Prácticamente completa, ofrece la posibilidad de adquirir algunas de las piezas que faltan en todos los monetarios; pero sobre todo destaca la calidad de sus monedas, magnífica casi sin excepciones, que página tras página convierte este catálogo en una exposición de joyas destinada a servir de deleite al coleccionista.

No se puede decir más en tan poco espacio. Yo intentaré desglosar un poquito sus palabras:

– Por una parte, estoy plenamente de acuerdo en que esta colección es la que mejor representa el periodo de Isabel II. Al menos a mí no me consta ninguna otra colección publicada en la que se llegue a la calidad de la que se ha subastado esta mañana. Las otras dos subastas realizadas por Aureo y dedicadas a Isabel II son magníficas sin ninguna duda, pero muchas piezas no alcanzan la calidad de las que tiene ésta.

– Por otro lado, Aureo indica que la colección es “practicamente completa“. Yo creo que hay que hilar muy fino para sacar piezas que no aparezcan en esta colección. Puestos a ser exigentes, hecho de menos algunas variantes de monedas de oro, como las variantes de busto de los 80 reales de Barcelona o las sobrefechas de los 40 reales de Madrid 1862/1 y 1867/6. Nada grave, como se ve. Donde sí que podrían haber aparecido más piezas es en resellos, contramarcas, pruebas, medallas y falsas de época, de las cuales hay muy pocas en comparación con las que aparecieron en la colección O’Donell.

– Con todo, es evidente que ha supuesto una magnífica oportunidad para hacerse con piezas de gran calidad de Isabel II. Los coleccionistas menos pudientes hemos podido intentar hacernos con monedas de muy alta calidad y con un estupendo pedrigree (o aura, como se quiera decir).  Por otra parte, los coleccionistas más avanzados y más pudientes han tenido una oportunidad de oro para adquirir monedas que tardarán años en aparecer, como por ejemplo la serie entera de Manila o algunas preciosidades del Departamento de Grabado.

– Por último, está clarísimo que a partir de ya mismo el catálogo de la subasta pasa a ser una referencia obligatoria para todo aquél que quiera coleccionar moneda de Isabel II. Ya dijimos que esos catálogos son una de las ventajas de pujar en subastas.

En cuanto a la subasta en sí, esta vez la hemos podido seguir en directo (¡al fin!) desde The Saleroom. Mientras lo escuchaba, estuve pensando que es curioso que aún en los días que vivimos todavía se rematen la mayoría de los lotes en sala. También era evidente que una pequeña parte de los pujadores se hacía con la mayoría de los lotes. No sé si serían aficionados con mucho dinero o, más probablemente, profesionales. En cualquier caso, evidencia mi opinión de que la numismática en España la mueven cuatro gatos.

Por lo que a los remates se refiere, han sido muy altos, y no soy el único que tiene esa opinión.  Sólo ha quedado un lote desierto y muchos de ellos han superado con creces la estimación de la casa de subastas. En mi opinión, muchos de los lotes se han pagado caros, aunque seguro que quienes se hayan hecho con ellos entienden mucho más de la numismática de Isabel II que yo.

Esta es la segunda entrada en la que escribo de un tema del que me considero un auténtico ignorante y me guío por simple y llano sentido común. Así pues, hoy más que nunca  invito a quien me lea y entienda del asunto que haga comentarios para corregirme o para completar lo que indico. El asunto para hoy es tratar de dar algunas recomendaciones para fotografiar monedas.

Lo primero es decir que yo cuanto con una Canon Ixus 70 que adquirí hace un par de años por unos 200 euros. Es una simple y llana compacta que me sirve tanto para llevármela de viaje, como para hacer fotos familiares y para fotografiar monedas (últimamente es para lo que más la uso). No hay mucha historia: yo ni sé manejar objetivos ni focos de luz ni cosas de esas; y a decir verdad tampoco tengo mucho interés en dedicar tiempo y dinero en ello. Así que después de esta declaración de principios, si sigues leyendo la entrada es porque debes estimarme bastante.

Como adelanto, he aquí fotos que he hecho yo:

El objetivo que tengo al hacer fotos a una moneda es mostrar sus detalles, tanto los buenos como los malos. Así pues, sigo los siguientes principios:

La iluminación siempre a base de luz natural. Esto permitirá que se vea el brillo real de la moneda.

–  La moneda siempre desnuda. Que entre el objetivo y la pieza no haya nada. Si la moneda está metida en un cartón o en un álbum, pues se saca que tampoco cuesta tanto.

Suelo colocarme las monedas en la mano. Esto lo hago simple y llanamente para provocar envidia a quien ve las fotos.

Que la foto esté bien enfocada y se vean nítidos los detalles. Esto es evidente.

–  Se debe fotografiar el canto, que es la tercera cara de la moneda.

Todos los detalles se deben apreciar de tal manera que a partir de las fotos se pueda valorar el estado de conservación de la pieza de la manera más justa posible. Esto quizá es lo más importante y lo más difícil.

Os dejo otras fotos que he hecho a una moneda:

El último punto digo que es el más complicado porque para llevarlo a cabo no es tan importante entender de fotografía como ser capaz de valorar la moneda.  El truco está en lo siguiente: piensa en todos los detalles en los que te fijas para valorar la moneda que estás fotografiando y haz fotos que muestren esos detalles de la forma más nítida posible. Por ejemplo, si tiene brillo original haz que sea evidente, si tiene una manchita enfócala bien para mostrar que no es óxido, si hay un golpe en el canto dedícale una foto, si se aprecia cierto desgaste en una zona muéstralo claramente… intenta que se vea la moneda en las fotos igual que cuando la tienes en la mano.

Otra cosa es qué se hace después con las fotos. Si resulta que se las muestras a unos amigo para enseñarles la moneda, lo mejor es sólo pasar aquellas fotos que resaltan los puntos fuertes de la pieza; ahora bien, si se pasa las fotos a alguien que está interesado en comprarte o cambiarte la moneda siempre hay que resaltar tanto los puntos fuertes como los débiles para que después no haya sorpresas desagradables y se considere engañado.

Dicho esto hay que añadir que hay gente que entiende la fotografía numismática de forma totalmente diferente. Para ellos es como una expresión artística y lo que buscan es dejar un resultado bonito, más allá de hacer justicia con la pieza. Un ejemplo es Chencho, un forero de Imperio Numismático que pone unas fotos preciosas de sus monedas. Con las siguientes fotos os podéis hacer una idea de cómo se pueden obtener imágenes preciosas a partir de monedas muy humildes:



Eso de hacer fotografías artísticas ya es otra cuestión que a mí me supera. En este hilo se ha estado debatiendo sobre el asunto, aunque si a alguien le gusta el tema le recomiendo que se pase por los foros americanos, donde a la gente le encanta el asunto. Sin ir más lejos, hay un puñado de foros dedicados a la fotografía numismática: un ejemplo, otro ejemplo y otro más. También hay editado un libro llamado “Numismatic Photography”, recomendado por A.C. Dwyer y que debe estar bastante bien. En castellano está este otro texto, escrito por José Ángel García.

Ya he argumentado varias veces mi opinión de que las monedas conmemorativas en particular, y la numismática actual en general, no son una buena inversión porque hay una entidad capaz de influir enormemente en el mercado e influirá en su propio beneficio. En los comentarios de las entradas que se han dedicado a estos temas no ha habido mucha discrepancia al respecto, si bien otros blogs (algunos de los cuales están enlazados en el menú de la izquierda) parecen opinar lo contrario. También ha habido quien ha sufrido en sus propias carnes la mala inversión que son los euros, aunque ha sabido bajarse pronto del carro.

Pues resulta que ahora la ceca de Finlandia me va a echar una mano para darme más argumentos de por qué no es bueno invertir en euros. Según he leído en numismática visual, la ceca de Finlandia ha sacado una nueva emisión de 25.000 ejemplares de todas sus monedas de 2 euros conmemorativas en calidad PROOF, pudiéndolas comprar directamente a la ceca por el módico precio de 20 euros. La web desde la que se pueden comprar las monedas es ésta.

Las monedas de 2 euros de Finlandia son algunas de las más caras. Concretamente la de 2004 vale una pasta (según numismática visual) puede rondar los 200 euros en su versión PROOF y unos 35/40 en SC (según este hilo). Pagar 200 euros por una moneda PROOF que luego resulta que se vuelve a emitir por 20 euros no tiene que hacer ninguna gracia a un inversor ¿no os parece? Habrá quien diga que no hay derecho, que es una vergüenza y que la culpa de todo la tiene la ceca de Finlandia. Pero yo no soy de esa opinión, ellos sólo han emitido más monedas para ganar un dinerillo y pueden hacerlo legalmente, así que no sé de qué se extraña la gente. Dentro de un año puede emitir otras 25.000 monedas de cada sin problemas vendiéndolas a 10 euros.

No he buscado datos concretos de la ceca de Finlandia (más que nada porque su “BOE” está escrito en un idioma raro), pero en España la emisión real de monedas conmemorativas es mucho menor de la emisión máxima que puede realizar la ceca. Por otra parte, nada impide que las monedas conmemorativas de un año se emitan en años sucesivos, de manera que es perfectamente posible que si ven que el precio de las monedas conmemorativas sube mucho en el mercado emitan más para hacerse ellos con el beneficio.

Como siempre digo, que cada cual haga lo que le venga en gana con su dinero. Además, los euros aunque no sean una buena inversión pueden ser divertidos de coleccionar (aunque yo no le vea la gracia), así que quien los coleccione que lo tome como tal: una simple y llana colección, que no es poco. En ese caso, a nadie le debería molestar  pagar 200 euros por una moneda que luego resulta que se podría haber comprado por 20, al fin y al cabo es una colección sin ningún ánimo de lucro y no nos importa perder dinero ¿o sí?

En la entrada de hoy voy a ser valiente y voy a hablar de un tema del que no tengo ni pajolera idea. Vamos, que hablo por hablar y voy a dar mi visión del mundo como si de un tertuliano de la radio se tratase. Pero mi escasa experiencia sobre el asunto me indica que el sentido común funciona bastante bien, que no es otro que la economía, concretamente de la plata. Así pues, hablo por simple y llano sentido común, cualquiera que entienda del asunto seguro que encuentra 10 mil argumentos en mi contra (que los puede dejar en los comentarios, claro está).

Como todo el mundo ya sabrá la plata ha experimentado un aumento de precio espectacular en los últimos meses, habiéndose duplicado el precio en siete meses y cuadruplicado en unos dos años y medio. Muestro abajo el gráfico del precio de la plata (en dólares) en los últimos 10 años.

Por lo que veo, hay dos tipos de interpretaciones de este gráfico que se pueden encontrar en cualquier medio de comunicación. La primera se resume como “compra ahora que la plata no va a volver a bajar porque la están acaparando los chinos. Seguirá subiendo un tiempo y luego se mantendrá estable”. La segunda opinión es: “la plata está carísima y comprarla ahora es un riesgo enorme; mucho cuidado”.

Yo soy de la segunda opinión. Si voy al supermercado y veo que el rodaballo vale el doble que hace seis meses, lo que hago es comprar pescadilla porque el rodaballo está muy caro. Pues aquí lo mismo: yo la plata a estos precios no la pago. Con esto no quiero decir que no pueda ser interesante una inversión especulativa en plata intentando jugar con su volatilidad; se puede ganar mucho dinero así, pero también se puede perder: son inversiones de riesgo. Si alguien se anima aquí tiene unas fuentes donde encontrará información y recomendaciones de como hacerlo: 1, 2 y 3; también hay un documento bastante interesante sobre empresas y CFDs del mercado de la plata.

Claro que también hay quien dice que el oro y la plata son valores refugio que nunca bajan y bla bla bla. Todo falso. No hay más que ver el gráfico siguiente del precio del oro en los últimos treinta años.

El que compró una onza de oro en el año 1980 tuvo que esperar 25 años para recuperar el dinero puesto, mientras que a un plazo fijo al 3% su dinero se hubiera duplicado durante ese periodo. En mi opinión la situación actual es muy semejante a la que había hace treinta años y mi apuesta es que a medio plazo bajará el precio del oro y de la plata considerablemente y habrá que esperar hasta otra crisis de las grandes para que se vuelva a recuperar la inversión. No soy el único que opina así, claro que también podemos estar equivocados.

Tampoco faltarán los que vengan a decir que la situación ya no es como era porque ahora ocurre un no-sé-qué que resulta que… no los hago ni caso. Creerse la frase “esta vez es diferente” es el primer paso (y el más grande) para arruinarse, puesto que aunque cambien muchas cosas los principios de la economía capitalista siguen siendo los mismo hace 30 años, hace 60 años, ahora y (previsiblemente) dentro de 30 años. He aquí un documento que profundiza sobre este asunto.

En cuanto al aspecto numismático, lo hemos estado debatiendo por aquí. El asunto no está afectando en gran medida a mi colección. La gente está ahora tan obsesionada con comprar y vender plata barata al doble de lo que se vendía hace un año que se olvidan de las monedas de más calidad. Compran duros en BC a 15 euros y no les interesa pagar 100 euros por uno en EBC. Pues estupendo, ya me quedo yo el bueno. En mi opinión ahora es un buen momento para adquirir monedas de calidad media, o al menos no es un mal momento para hacerlo porque no han subido de precio; en cambio mi apuesta es que habrá mejores épocas para comprar monedas baratas.

Acabo con una de mis frases favoritas: que cada cual haga con su dinero lo que crea conveniente, pero que después no se queje ni tenga envidia.

Tal día como hoy hace 50 años que un cosmonauta viajó al espacio por primera vez y completó una órbita alrededor de nuestro planeta. A día de hoy su nombre lo conoce todo el mundo, Yuri Gagarin, al igual que el nombre de la nave en la que viajó: Vostok 1.

Me encantaría que alguien hiciese una encuesta a muchos ciudadanos dispersos por el mundo sobre qué logros del siglo XX les parecen más relevantes. Estoy seguro que la inmensa mayoría de las personas que han nacido en países colonizados culturalmente por los soviéticos incluirían  en la lista el viaje de Gagarin, mientras que la inmensa mayoría de quienes nacieron bajo el colonialismo cultural americano (como España o Sudamérica) no lo citarían, pero sí incluirían el primer hombre en la luna. En mi opinión Internet está posibilitando una segunda ilustración y ese tipo de barreras culturales se acabarán por tumbar con iniciativas como ésta; estoy seguro que a largo plazo esa globalización cultural y ese aprendizaje informal que se da continuamente en la Web serán los dos avances sociales más importantes que se van a dar a principios del siglo XXI.

Desde un blog numismático poco se puede hacer para conmemorar el primer viaje espacial tripulado, así que lo que haré será recopilar  algunas de las monedas con las que se ha conmemorado este acontecimiento. Comenzaremos con la URSS, quienes acuñaron rublos conmemorativos celebrando los 20 años del vuelo (1 rublo 1981), los 30 años (3 rublos 1991, aunque esa es de plata y no llegó a circular), los 40 años (2 rublos, 3 rublos, 10 rublos y 100 rublos, todas circulantes menos la última que también era de plata). Las siguientes imágenes muestran la primera y la última de las monedas circulantes citadas (fuente):

Para el año 2011 deben estar preparando más monedas conmemorativas, pero no he encontrado nada de información sobre ellas en inglés. No sé si habrá habido algo de información oficial al respecto.

Otro país que va a conmemorar el aniversario es Kadjastán, en el que está el cosmódromo de Baikonur, desde donde partió la Vostok 1. Ya emitieron una moneda conmemorativa en 2001 y ahora han acuñado la siguiente.

Aparte de Rusia y de Kadjastán, que son los más protagonistas de la historia, ha habido otros muchos países que durante estos años han homenajeado numismáticamente a Yuri Gagarin. No es cuestión de citar a todos porque sería larguísimo. Tan solo voy a poner un par de ejemplos más. El primero es la siguiente moneda, que fue acuñada por Checoslovaquía en 1981. Una moneda bastante simple pero que me parece elegante.

La otra es esta cosa horrible de las Islas Cook, que siempre andan homenajeando historias para sacar tajada. Hacen monedas de plata muy vistosas que venden al “módico” precio de 71 euros. En este caso la moneda tiene la gracia de estar coloreada y de girar alrededor de su centro, en el que está pintada la Tierra.

Aparte de en monedas, Gagarin aparece en bastantes medallas del programa espacial soviético. Os dejo una de ejemplo abajo y si queréis ver más os podéis pasar por aquí.

Finalmente quisiera añadir que me he encontrado con una web muy interesante (pero horriblemente diseñada) sobre monedas con temática aeroespacial. Es curioso que hay muchos coleccionistas de sellos que coleccionan sellos de todo el mundo con cierta temática, pero poca gente hace lo propio con las monedas. Bien es cierto que me he topado con algunos ejemplos, como gente que colecciona monedas de animales o de barcos. Si queréis ver una colección de moneda con temática espacial sólo tenéis que pasaros por aquí.

A la hora de tasar una moneda el aspecto más crítico, sin ninguna duda, es el valorar el estado de conservación de la misma. Ya se comentó por aquí la enorme diferencia de precios que puede haber entre dos monedas cuya conservación sea prácticamente indistinguible para un ojo no entrenado. Mi opinión es que hasta que no tengamos callo en ese asunto y sepamos diferenciar un EBC de un SC- y de un SC no nos metamos en monedas de alta calidad, porque una equivocación puede hacernos perder un montón de dinero.

Pero claro, no es nada fácil entrenarse en ese asunto. Un ejercicio que ya recomendé consiste en hacer uso de las casas de subastas, que son los “estándares” para este asunto. En mi opinión la casa de subastas Aureo tasa las monedas de forma muy justa, al menos la moneda española a partir del siglo XVI, que es la que a mí más me interesa; para moneda clásica mi colega Carlos considera a Vico como mejor tasador, pero yo de ese tipo de piezas no entiendo lo suficiente como para tener una opinión formada.  Una vez seleccionada la casa de subastas, el ejercicio consiste en ver una foto de una moneda que se vaya a subastar e intentar valorar su grado de conservación. Posteriormente se ve la descripción de la moneda y se ve si se ha acertado. Si hacemos esto bastantes veces conseguiremos entrenar el ojo.

Lo que pasa es que algunos preguntan que en qué se tienen que fijar, sobre todo al principio cuando en un primer vistazo a la moneda no nos vamos a los detalles más importantes. En mi opinión, el aspecto más relevante a la hora de tasar una moneda es el desgaste que ha sufrido la misma, por lo tanto hay que fijarse en los relieves más notorios de una moneda para ver si se ha desgastado o no.

Voy a usar como ejemplo una moneda de la que tengo en casa dos ejemplares. Es una de mis favoritas y es una moneda relativamente fácil de tasar porque tiene muchos relieves y muchos detalles que se pueden desgastar. Se trata de los 10 céntimos de 1870. Un colega mío dice que para valorar esa moneda hay que estar un poco salido y mirarle directamente a las tetas. Chistes aparte, tiene mucha razón porque es justamente el pecho de Hispania lo más sobresaliente del anverso y lo que primero se desgasta. Por la parte del reverso suele estar bien mirar con detalle la melena y la cola del leon, fijándose que tenga mucho pelo, así como que el escudo presente todos sus detalles.

Por ejemplo, aquí muestro un ejemplar que yo valoraría en EBC.





La apariencia global de la moneda es estupenda, y el pecho está muy bien, sin embargo la cara de Hispania y la melena del leon presenta cierto desgaste (olvidaos ahora del rayón) y el escudo, aunque presenta todos sus detalles al fijarnos muy de cerca se ve cierto desgaste en el castillo y en la cabeza del leon.

Se puede ver la diferencia con otra pieza que apareció aquí y yo catalogaría como MBC+


En este caso se puede ver la diferencia evidente en el pecho de Hispania en un caso y en el otro. De igual manera, el leon del escudo en el segundo caso no tiene apenas melena y el castillo está más desgastado.

Estas diferencias deberían ser bastante fáciles de ver. Ahora vamos a pasar a otras más complicadas:

La anterior moneda se subastó en Aureo en la famosa subasta Hipania y está catalogada como EBC+/SC-. ¿Alguien ve alguna imperfección en esta moneda? Yo creo que en la cara del anverso hay un mínimo desgaste en la cara de Hispania, mientras que en el reverso aunque no veo que haya desgaste, aparecen ciertas rayitas en el cuerpo del leon. De todas formas, la diferencia entre esta y un perfecto SC es muy sutil y muchas veces no se puede apreciar en una fotografía, pero a la vez esas sutilezas pueden hacer que el precio se dispare y llegue a doblarse (mucho más cuando hablamos de moneda americana). Por lo tanto, no nos queda otra que la confiaza en el vendedor y su honradez a la hora de tasar las monedas. Concretamente, este ejemplar se remató en 220 euros; en caso de estar en completo SC yo diría que probablemente se hubiesen superado los 300 euros.

Aquí dejo otra imagen de una moneda que fue subastada en Aureo el pasado 17 de marzo y yo por más que la miro no la encuentro ninguna imperfección. Sin embargo, Aureo la cataloga como SC-. Algo verán, yo sólo veo unos excesos de metal. Se remató en 186 euros.

Evidentemente, no sólo el desgaste influye en la valoración de la moneda y en la tasación de la misma. La aparición de golpes, rayas y por supuesto la manipulación de la moneda (limpiezas, graffitis…) hacen que varíe muchísimo su precio. Por eso, yo suelo hacer explícitos esos defectos de forma separada a la conservación. Es decir, que para la primera moneda de 10 céntimos de 1870 no pienso “bueno, es un EBC pero como tiene un rayón muy feo la dejaremos en MBC”, sino que pienso: “es un EBC con un rayón muy feo”. Obviamente, si tengo que ofrecérsela a alguien le mostraré claramente la raya para que no haya sorpresas.

Por último, voy a dejar unas fotos de dos duros de 1884 que han pasado por mis manos. El primero es el siguiente.

Aquí van las fotos del segundo

No voy a decir el estado de conservación en el que se encuentran, pero ambas son monedas con muy buena presencia, bonitas y dignas de cualquier colección. Ambas las compré en subastas públicas. Bueno, pues el precio de la segunda es más de 10 veces el de la primera. Ahí está la pregunta que se deben hacer los coleccionistas: ¿preferimos tener 10 monedas de la calidad de la primera o una de la calidad de la segunda? Eso es decisión de cada uno, pero yo no recomendaría a nadie a que vaya a por moneda de altísima calidad si antes no es capaz de diferenciar los matices que hacen que el precio se multiplique.

Por diversos motivos últimamente estoy viajando mucho a Ceuta, una ciudad pequeña pero con una enorme carga histórica. Una de las cosas que más me ha sorprendido de esa ciudad es que todo el mundo sabe que allí se acuñó moneda, algo que ignoran la mayoría de la gente de otras ciudades como Palencia, Valladolid, Jubia, Cuenca… pero en Ceuta se conoce, están orgullosos de ello y, es más, un regalo típico de la ciudad es una réplica de un ceitil ceutí. No obstante, lo que no saben la mayoría de los ceutíes es que además de ceitiles se acuñaron otras piezas. Vamos a ver si las repasamos.

Como todo el mundo sabe, Ceuta es una de las puertas del Mediterráneo y el paso natural entre África y la Península Ibérica, a través del Estrecho de Gibraltar. Dicho esto, no hace falta ser un lince para imaginarse que esa zona es militarmente muy importante y que muchos paises quisieran controlarla. En efecto, la situación es tal que españoles, británicos y marroquíes se reparten la soberanía del estrecho y cada cual reclama el territorio que no es suyo. Una fiesta diplomática que no es nada nueva; hace ya bastantes siglos que muchas potencias reclamaban el mando del estrecho, y lo reclamaban a la antigua usanza: a palos.

En efecto, Ceuta ha sido una ciudad muy disputada por moros y cristianos y un enclave estratégico desde donde comenzar una invasión posterior. Las invasiones desde siempre han sido de todo menos baratas, así que en algunas ocasiones esas potencias acuñaban moneda en Ceuta para poder hacer frente a los gastos. A continuación voy a repasar las monedas que yo conozco que acuñaron allí. Con ello no pretendo ser minucioso, ni tan siquiera aseguro que no haya más de las que indico (no soy experto en moneda de Al-Andalus), pero estoy seguro que si faltan piezas habrá lectores del blog que las detecten y las indiquen en los comentarios.

Antes de entrar en materia, vamos a recordar que Al-Ándalus se  inició en el año 711, cuando los musulmanes entraron en la Península Ibérica y rápidamente la invadieron en su práctica totalidad. Se suele considerar el final de Al-Ándalus en 1492, con la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Pero mientras tanto, no es que en Al-Ándalus hubiese “moros”, sino que diferentes pueblos musulmanes conquistaron ese territorio. Para que nos hagamos una idea, Al-Ándalus estaba al principio integrada en el Califato Omeya, para después convertirse en un emirato independiente y luego en el Califato de Córdoba, hasta que se disolvió y se dividió en los primeros reinos de Taifas.

Estando estos reinos de Taifas es cuando entraron en escena los Almorávides, los primeros en acuñar monedas en Ceuta.  Estos se apoderaron de Ceuta en 1084 dirigidos por Yusuf ibn Tasufin, un emir bereber muy poderoso y un gran batallador. Al año siguiente de asentarse en Ceuta Alfonso VI tomó Toledo y los Taifas ansalusíes se echaron a temblar ante el avance cristiano (recordemos que luchaban, ni más ni menos, que contra El Cid), por lo que pidieron ayuda a los almorávides, que tardaron poco en adentrarse en la Península y liarse a palos con todo el que se les ponía por delante. Entraron en 1087 y otra vez en 1090, haciendo suyo gran parte del territorio peninsular y reconquistando a los cristianos plazas importantes como Toledo, Lisboa o Valencia (pero esta última después de la muerte de El Cid, que era su gobernador).

Pues en este contexto es cuando Ceuta tuvo ceca por primera vez, acuñando dinares de oro que seguramente ayudaron mucho a la conquista de la península. Un ejemplo es la pieza que se muestra sobre este párrafo y que fue acuñada en 1091.

Las siguientes monedas ceutíes de las que tengo constancia también son acuñadas por los almorávides, pero en una situación totalmente diferente: para entonces los reinos cristianos estaban muy fuertes en la península y el descontento de los moros con los almorávides era tal que habían pedido al rey Alfonso I de Aragón que les ayudase a expulsarlos de Andalucía. En efecto, en 1126 se puso fin al dominio almorávide en Al-Andalus, al mismo tiempo que otra potencia les ponía en jaque por el sur: los almohades. Los almohades tomaron Marrakech, la capital Almorávide, en 1147.

Así que a mediados del siglo XII los almohades se encontraban amenazados por el norte por los cristianos, por el sur por los almohades y por si fuera poco había continuas revueltas internas en ciudades como Mértola o Sevilla, lo que dio lugar a los segundos reinos Taifas.  Pues en ese contexto de total inestabilidad política y económica es cuando se vuelven a acuñar monedas en Ceuta, pero esta vez no de oro (o al menos que yo conozca), sino quirates de plata como los que se muestran justo encima, datados alrededor de 1130-1140.

Tal y como pinta la historia, parece bastante claro que los siguientes en conquistar Ceuta fueron los almohades, quienes se hicieron con el control de la ciudad en 1147, mismo año en el que entraron en la península ibérica, donde tardaron poco en conquistar Al-Andalus. Como los almohades eran buenos comerciantes y Ceuta es un estupendo enclave marítimo, por aquellas épocas en Ceuta había dinero y se podía permitir el lujo de acuñar piezas de oro, como los medios dinares que se muestran arriba, acuñados en los primeros años de control almohade sobre la ciudad. Nótese también las diferencias evidentes entre los dinares almohades y los almorávides, aunque en ello no entraremos.

De nuevo, el patrón se repite y en Ceuta se vuelve a acuñar moneda una vez que los almohades han entrado en decadencia, a mediados del siglo XIII. En esa época ya habían perdido prácticamente todo su control sobre Al-Andalus con la derrota de la batalla de Navas de Tolosa y la proclamación de independencia de los nazaríes en Granada. De hecho, en aquellas épocas la preocupación de los almohades era el control de sus territorios en el norte de África y es entonces cuando vuelven a aparecer dinares acuñados en Ceuta, como el que se muestra bajo estas frases, acuñado en 1148. Un útimo apunto con respecto a los almohades es la gran importancia que tuvieron en la moneda castellana y catalana durante los siglos venideros, no hace falta más que echar un vistazo a nuestro léxico para darse cuenta de ello.

En las décadas venideras Ceuta está continuamente siendo conquistada y reconquistada por muchos pueblos. Entre 1232 y 1249 conquistaron la ciudad los Taifas de Murcia, el Reino de Fez, los hafsíes y finalmente los azafíes, de quienes no he encontrado ningún tipo de información en la Web. Con tanta gente mandando en tan poco tiempo no es de extrañar que incluso se llegase a proclamar como ciudad independiente en 1233. Pasados esos años tan turbulentos, los azafíes consiguieron controlar la ciudad durante 80 años, si bien de forma intermitente porque en varias ocasiones pasó a manos del Reino Nazarí de Granada y también a las del Reino de Fez. Debían estar todo el santo día a palos por lo que parecen.

Durante ese periodo también se acuñó moneda en Ceuta. Por ejemplo, los siguientes dirhams fueron acuñados por los azafíes:

Mientras que el siguiente dirham lo acuñó en Ceuta el Reino Nazarí de Granada:

A principios del siglo XV quienes tenían el control de Ceuta era el Reino de Fez, hasta que en 1415 Juan I de Portugal desembarca y conquista la ciudad, quedando ésta por primera vez bajo dominio cristiano. Para los portugueses Ceuta fue un enclave de mucha importancia a principios del siglo XV puesto que querían expandir el Imperio Portugués por el norte de África. Todavía quedaba más de medio siglo para que se descubriese América, pero el espíritu de descubrir, conquistar y evangelizar ya estaba presente en los portugueses.

Numismáticamente hablando esto tuvo su importancia, sobre todo durante el reinado de Alfonso V de Portugal, apodado el africano por sus incursiones en este continente.  Fue bajo el mandato de este rey cuando se acuñó en Ceuta los ceitiles que tanto se conocen en la ciudad. Los ceitiles eran monedas de vellón muy humildes, el equivalente a las blancas castellanas. Esos ceitiles se acuñaron en abundancia y, como otros ceitiles acuñados en Lisboa o en Oporto, presentan un castillo con olas debajo (generalmente tres olas, pero no siempre). Lo característico de los ceitiles ceutís es que aparece una C al lado del castillo, que es la marca de ceca, si bien no todos los ceitiles con una C fueron realmente acuñdos en Ceuta, sino que algunos se acuñaron en la metrópoli y se enviaron a Ceuta posteriormente. La imagen de abajo es un dibujo de un ceitil ceutí que aparece en Wikipedia, si bien existen otras variantes. Por otra parte, en el libro de Ferraro Vaz (que nos recomendó Rubén) también se cita la acuñación en Ceuta de monedas de oro y plata, si bien son piezas muy raras.

Los portugueses mantuvieron el mando de Ceuta hasta 1580, cuando pasó a dominio castellano. A partir de entonces Castilla y después España mantuvieron su soberanía sobre Ceuta hasta nuestros días, si bien la ciudad ha sido atacada por reyes marroquíes en múltiples ocasiones. Los castellanos y los españoles no han acuñado moneda en esa ciudad, aunque se le dedicó la moneda de 25 pesetas de 1998, que es la que se muestra más abajo.

Con todo esto, creo que ya nos podemos hacer una idea de las acuñaciones que se han realizado en Ceuta. Es un buen ejemplo de un enclave militarmente estratégico que acuñó moneda cuando se necesitó, fundamentalmente para financiar las incursiones que unos u otros hicieron por los alrededores. No fue una ceca estable, pero acuñó monedas durante muchos siglos.

Un último apunte invita a la reflexión, y es que en Ceuta todo el mundo sabe que allí se acuñaron ceitiles, pero casi nadie sabe que también los almorávides, los almohades, los azafíes y los nazaríes acuñaron moneda. Nos sentimos muy poco orgullosos de nuestras raíces árabes, y en mi opinión son importantes porque nos han permitido ser un pueblo muy rico.

Un último detalle, para rematar es una muestra de la importancia de las monedas acuñadas en Ceuta. Se trata de un mancús acuñado en Barcelona en el siglo XI a imitación de un dinar ceutí. Se subasta el próximo 27 de abril en Aureo. El resto de las fotos están tomadas de aquí.

Gracias Rubén por ayudarme con esta entrada.