Cuando se habla de “coleccionar” monedas generalmente se suele pensar en gente que, como yo, maneja cantidades pequeñas. Cuando se habla de “inversores“, generalmente nos referimos a quienes sueltan una pasta para conseguir piezas nuevas. No sé si alguno de estos últimos me leerá, pero esta entrada es una reflexión a ese tipo de inversiones.

En esta web se reflexiona sobre las posibilidades de invertir en numismática. Se indican las características del mercado: muy volátil, inestable, con una revalorización a largo plazo y con alto coste de compra/venta; principios que ya se han comentado en el blog. Sin embargo, me quiero centrar en un par de artículos de OnlyGold escritos por Richard Smith. En estos dos artículos (uno y dos) se defiende que toda inversión numismática es una mala inversión. No se centra en propinas, habla de inversiones de decenas o centenares de miles de dólares. Los motivos que da son los siguientes:

– Los compradores muchas veces no saben lo que compran.

– Hay unas cargas altísimas en compra/venta.

– No es fácil entrar en el mercado numismático.

– Las monedas se revalorizan muy poco.

– La numismática no es un valor de refugio.

Desmontar todos estos argumentos daría para una entrada muy larga, pero intentaré hacerlo de forma breve. Lo primero que hay que decir es que la página OnlyGold se dedica a la venta de oro, y el oro es un bien material cuyo mercado tiene unas características semejantes a la numismática, por lo que se pueden ver como competidores. En otras palabras, al autor le viene bien que la gente no invierta en numismática y lo haga en oro.

En cualquier caso, hay que dar la razón que quien quiera que meta dinero en numismática (o en cualquier otro mercado) sin tener ni idea, lo más normal es que pierda dinero. Eso ya apareció en el blog con una experiencia que tuvo Enrique. Pero, ¿es que hay gente que gasta 100.000 euros en una moneda sin saber lo que está comprando? Pues sí, y si no la paga más cara es porque el vendedor no ha querido aprovecharse más. Hay gente así, ¿o es que todo el que compra un Pollock tiene idea de arte? Igualmente, también estoy de acuerdo en las altas cargas del mercado numismático, cuestión que también fue analizada en el blog.

No obstante, el mercado numismático es enormemente volátil, y eso es lo que hace que en él se pueda ganar dinero. Claro, que para eso hay que conocerlo bien. Hay profesionales que viven de las monedas que compran y vender, al igual que hay aficionados cuya colección se mantiene a base de comprar y vender monedas; debe haber algo que permita sacar unos cuartos.

Y donde discrepo de lleno es que la numismática no es un valor de refugio, puesto que es clarísimo que sí lo es, al igual que el oro. Bien es cierto, tal y como dice Richard Smith, que en caso de una gran catástrofe como una guerra o similar, la numismática carecerá de valor. Pero, en caso de semejante catástrofe, el oro tampoco valdrá, ni el arte, ni tener 10.000 acciones de Telefónica, ni 5 millones de euros en Letras del Tesoro: todo eso tendrá menos valor que una lata de sardinas (o que un trago de agua, como se muestra de manera ejemplar en “Yellow Sky“). Aún así, cuando se habla de “crisis” en el sistema capitalista nos referimos a las vacas flacas, donde los que tienen mucho dinero cierran empresas y se refugian en otros valores, y los que tienen poco dinero se quedan en el paro. No es una casualidad que la mayor subasta jamás hecha de moneda española se haya realizado en época de crisis, ni tampoco que hoy en día las subastas numismáticas vendan casi todos sus lotes, como siempre nos recuerda el blog Numisfera. Hoy en día mi opinión en general es que la numismática está cara, y eso es debido a que hay crisis.

Finalmente, Smith presenta unos cuantos datos con los que pretende demostrar que las monedas se revalorizan poco. Lo que pasa es que no indica la fuente de los datos (por lo que puede habérselos inventado) y que esos datos están cogidos con truco, comparando 1980 y 2001, año en el que la economía mundial estaba especialmente ágil.

En global, la numismática es un mercado donde se puede hacer dinero, pero para ello hay que conocerlo bien, como cualquier otro mercado. La mayoría de los coleccionistas que conozco a final les sale bien.

Las monedas que ilustran la entrada son algunas de las más caras jamás vendidas. Están sacadas de el blog dig 4 coins. Son un penique australiano de 1930, un dólar sentado de 1870, un dime de 1894, un dólar de 1804 y los famosos 20 dólares de águila de 1933, la moneda más cara, fuevendida por $7,590,020