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Si algo en algo se ha caracterizado España, casi como una constante a lo largo de los siglos, es de tener nefastos políticos. Eso sólo tiene como ventaja que cuando pensamos que es absolutamente imposible hacer peor política que la que han hecho los diferentes gobiernos que hasta ahora se han sucedido en el siglo XXI, no tenemos más que echar la vista atrás y ver que estábamos equivocados: hay quienes lo hicieron peor.

Concretamente, desde mi ignorante opinión, considero que no ha habido jamás un mandatario tan horrorosamente nefasto como Fernando VII. Un absoluto gañán al que el nacionalismo español le puso otra vez en el trono después de las vergonzosas Abdicaciones de Bayona. Su obtuso cerebro no le permitía comprender que España no podía seguir viviendo de las américas y no hizo otra cosa que borrar el poco pensamiento ilustrado que habían traído consigo los franceses, dar una marcha atrás hacia un absolutismo rancio y poner trabas a cualquier intento de industrialización del país. Tampoco era un hombre de palabra, ni siquiera con los que habían sido sus aliados, y si no que se lo digan al Empecinado. Por si fuera poco, lo más grave fue que España perdió la mayor parte de sus inmensas colonias y su mandato acabó en una Guerra Civil.

Con semejante currículo no parece digno de hacerle ningún homenaje, pero la verdad es que desde el punto de vista numismático no se dio mal este gobierno. De hecho, las acuñaciones de Fernando VII son muy amplias, habiendo una gran cantidad de cecas tanto en la Península como en las colonias, muchas de ellas debido a la Guerra de la Independencia de México. Lo mejor es que es un periodo en el que se pueden encontrar bastantes monedas a precios muy razonables a la vez que hay muchísimas rarezas que se ven en subastas una vez cada mil años. Eso hace que coleccionar a Fernando VII esté al alcance de muchos, pero completar su colección sea prácticamente imposible. Además, muchas de sus monedas esconden “una historia detrás” (bueno, ¿y qué moneda no la esconde?) lo que hace que más gente se interese por ellas.

Dicho todo esto, lo que propongo es enumerar los tipos de monedas de 8 reales en los que sale el retrato de Fernando VII. Me fijo en los duros porque suelen ser los que más gustan, porque son donde mejor se ven los rostros y porque son los suficientes como para hacer una entrada interesante, mientras que si lo extiendo a todas sus módulos la entrada saldría kilométrica. No tengo en cuenta ni los duros en los que aparece el rostro de Carlos IV o de Pepe Botella, ni tampoco aquellos duros en los que no se representa su rostro.Vamos por cecas, empezando por la península y sin repetir los rostros que aparezcan en las anteriores (o sean muy muy semejantes):

BARCELONA


Este rostro está en la ceca de Barcelona, madrid y Sevilla en los duros de 1822 y 1823. Es el busto del monarca durante el Trienio Liberal.

CÁDIZ

Éste es el busto más común en los duros de Fernando VII, llamado “busto laureado”. El muy gañán debía verse guapo con la corona de laureles tipo emperador. Aparece en todos los duros de Cádiz (1810-1815), también en la ceca de Cataluña (1812), en la de Madrid (1814-1830), Sevilla (1809-1820), Cuzco (1824), Chiloe (1818-1822), Chihuahua (1814-1821), Durango (1811-1822), Guadalajara (1812-1823), Guatemala (1808-1821), Guanajuato (1812-1822), Lima (1810-1824), México (1811-1821), Monclova (1811-1812), Potosí (1808-1825) y Santiago (1811-1817).

CATALUÑA

Este busto se usó para las primeras acuñaciones en las cecas de Cataluña (1809-1810).

Este otro se usó para las últimas 1812-1814.

GERONA

Aparte del famoso duro de Gerona de 1808 (en el que no se retrata al monarca), en 1809 se acuñó esta rarísima pieza.

LÉRIDA

Otras dos rarísimas piezas acuñadas en Lérida en el mismo contexto que la de Gerona.

MADRID

Los primeros duros de Fernando VII en Madrid (1812-1814) se acuñaron con este rostro.

Este busto sólo se acuñó en Madrid en 1833 y personalmente es el busto de Fernando VII que más me gusta. Claro que no es un duro precisamente barato, así que creo que no me lo podré permitir si no es que algún lector del blog me lo regale.

SEVILLA

Las primeras acuñaciones de Fernando VII (1808-1809) portaban este busto. Las siguientes, de 1810 y algunas en 1811, portaban el llamado “busto diademado” (lleva una diadema en vez de una hoja de laurel), que es el siguiente:

El resto de los bustos de la ceca de Sevilla ya los he puesto antes.

VALENCIA

En Valencia sólo se acuñaron duros en 1811, todos con este busto.

CHIHUAHUA

Las acuñaciones de Chihuahua tenían todas el busto laureado, pero los primeros años de la ceca (1810-1813), las piezas eran fundidas y tenían este pseudo-retrato.

GUADALAJARA

En Guadalajara, además de con el busto laureado, se acuñaron con este busto algunas variantes.

LIMA

Los primeros años de acuñaciones en Lima se utilizaron el llamado “busto indígena”. El de arriba entre 1808 y 1809, y el de abajo entre 1809 y 1811.

Los años posteriores Lima acuñó con el busto laureado desde 1810 hasta 1824. Además, en 1824 se acuñaron monedas con otro busto laureado, que aunque es semejante no es igual, como bien apunta Miguel en un comentario.

MÉXICO

Las primeras acuñaciones de México con Fernando VII (1808-1811) tenían este busto, luego pasaron de nuevo al laureado.

SANTIAGO

Las acuñaciones de duros de Santiago entre 1808 y 1811 presentan dos variantes: cabeza cubierta, como el de arriba, y cabeza desnuda, como el de abajo. En ambas aparece Fernando VII vestido de almirante. Luego se pasa el busto laureado.

ZACATECAS

Este es el primer busto de Fernando VII usado en Zacatecas, entre 1811 y 1813. Siempre se encuentran así de malas… cuando se encuentran. El siguiente busto usado, entre 1813 y 1818 es el de abajo. Después se usó el busto laureado.

Bueno, pues estos son todos… o no. Porque si nos ponemos a buscar matices y pequeñas diferencias entre bustos, sacamos una lista el triple de grande. Me vais a perdonar que no la haga. Todas las fotos están sacadas de Aureo y de Cayón. Los tres ejemplares que no he visto subastados (Lérida y Gerona) los he sacado del archi-conocido libro de Calicó. Por supuesto, si veis errores o que se me haya pasado alguno avisadme en los comentarios.

Hace muy poco que dediqué una entrada a la Colección Crusafont, donde unos cuantos compañeros llevaron a cabo un interesante debate sobre la historia medieval catalana y aragonesa, y ya tengo que dedicar otra entrada a otra subasta temática de Aureo y Calicó: la colección José Leunda.

Se trata de una colección de 650 duros españoles, acuñados tanto en cecas peninsulares como americanas y europeas (Países Bajos e Italia). También se incluyen algunos resellos ingleses sobre piezas españolas que resultan, cuanto menos, curiosos. Si tuviese que decir alguna época que esté especialmente bien representada sería el comienzo del siglo XIX. Se cuenta con una muy buena colección de duros de Fernando VII, sobre todo de la Guerra de la Independencia Española (si bien le falta el de 1810 IA) y de la Guerra de la Independencia de México. De esta última tiene ejemplares de todas las cecas, y algunas de ellas son muy raras, como la de Tlalpujahua.

Estoy seguro de que la subasta tendrá un enorme éxito porque a muchísima gente le gusta coleccionar duros de plata, y en este sentido son piezas muy comerciales. Cualquier comerciante y muchos coleccionistas (entre los que me incluyo) estará dispuesto a comprar prácticamente cualquiera de las monedas que se subastan. De hecho, creo que esta es justamente una de las ventajas de coleccionar duros: al ser piezas buscadas no será difícil vender la colección a buen precio en caso de necesidad o de que los herederos no se interesen.

No obstante, tengo que decir que de las colecciones temáticas que ha subastado Aureo y Calicó últimamente, ésta es la que menos me ha sorprendido. Aunque la calidad de las monedas es buena en general, apenas hay piezas de extrema rareza, que al final son las que hacen que se recuerde una subasta. Que no se me malinterprete: ya quisiéramos muchísimos coleccionistas tener en nuestra colección la cuarta parte de calidad que hay en la de José Leunda, pero no hay apenas monedas de las que se ven en subastas una vez cada 20 años, como había en la Colección Crusafont, Llorenç Balsach, Hispania, Caballero de las Yndias o Anastasia Quiroga. También aparecieron más rarezas en la Colección Extremadura, subastada el 29 de octubre de 2002 por Aureo y Calicó, y que creo que ha sido la última subasta monográfica de duros españoles hasta la fecha.

Queda por comentar algo que se preguntaba por aquí: José Leunda no es nadie famoso, simplemente es un particular que no ha querido preservar su anonimato y prefiere que la colección a subastar lleve su nombre. Esto no es algo muy común en España, donde se suele preferir poner un nombre histórico, pero en otros países como EEUU es algo muy normal. Una forma, como otra cualquiera, de pasar a la posteridad numismática en España. Yo como no tengo tanto dinero sólo puedo pasar a la posteridad con este blog 🙂

Antes de finalizar hay que decir que en Panorama Numismático también han comentado la colección. Como siempre hago, he subido todas las fotos para que os las podáis bajar de un tirón pinchando aquí. Las imágenes que ilustran esta entrada son dos de los duros a subasta. La primera son 8 reales de Lima del que sólo se conoce otro ejemplar, la segunda es un ducatón de Amberes de 1703 (la estética de los ducatones me parece preciosa, habrá que dedicar una entrada a ellos un día de estos).

Hace unos meses una vecina se puso en contacto con Enrique porque tenía un duro de plata de Amadeo I. Se quería hacer con él un llavero y quería que lo viese antes Enrique por si acaso valía mucho.  Enrique lo examinó y para su sorpresa… ¡¡se trataba del duro 1871 (18-73)!!.

Tras la emoción inicial de que aquello pudiera ser cierto, Enrique se pasó por este blog para comprobar si la forma del 3 era exactamente igual a la que hace poco menos de un año había descrito Adolfo. Se parecían mucho; mucho mucho. Tanto que Enrique no podía ver diferencias significativas. Ante tal situación más de un chollero lo que hubiera hecho sería haber pegado el cambiazo a la vecina: ya que la mujer ni siquiera sabía que en una moneda hay estrellas, con darle un duro de 1871 (18-71) para que se haga el llavero hubiese servido. Pero Enrique es un tipo muy honrado… y se pasó de honrado: le dijo a la vecina que aquél duro podía ser valioso, le explicó lo que eran las estrellas y los numeritos que aparecen en ellas y que hacía falta que lo viese un profesional para autenticarlo. En definitiva, cayó en el error de regalar lo que sabía.

Ante tal situación la vecina le dijo que autenticase la moneda y en caso de ser buena acordaron un precio. No voy a decir la suma, pero aseguro que es más de lo que yo pagaría (hoy por hoy) por ese duro en una subasta pública. Vamos, que estaba muy muy bien pagado; rondando el doble de la mejor oferta que podría encontrar la señora con un profesional.

Así pues, se fue Enrique con el duro a autenticarlo y lo vio un profesional de su ciudad, quien, previo pago, le aseguró que el duro era auténtico. Se fue contento a casa Enrique y cuando se lo dijo a su vecina, resulta que ésta sacó la zorra que llevaba dentro y dijo que el duro era de su padre y que visto que podría valer dinero preferían no venderlo. ¿Os podéis imaginar el cabreo de Enrique? Exactamente el mismo que tuvo en esta otra situación, y ambas veces por haber cometido el mismo error.

Cuando pasó esto se volvió a poner Enrique en contacto conmigo y me contó la historia. Yo le dije que tranquilo, que la señora volvería porque no iba a encontrar una oferta semejante ni aunque dedicase 1000 horas a la venta. Y efectivamente: volvió. Le dijo que claro, que es que su padre… que si resulta que… y se le escapó eso de que “además ahora no tengo tiempo para buscar compradores”. Claro, como que no hubieses ido a hablar con gente que te ofrecían 10 veces menos que Enrique.

Pero para entonces Enrique ya estaba preparado. Una alternativa a seguir hubiese sido abrir la puerta con una sonrisa de oreja a oreja y decirle bien claro que se podía meter el duro por el culo. Pero Enrique fue más pragmático y, poniendo la escusa de se había gastado el dinero que tenía reservado para el duro, resulta que ahora su oferta era considerablemente menor: un poquito por encima de lo que él estimaba que sería la mejor oferta que un profesional iba a hacer por ese ejemplar. Que, por cierto, es el ejemplar de las fotos y ahora descansa en la colección de Enrique.

Vemos en el catálogo de la subasta de Marti Hervera y Soler y LLach que se celebra hoy mismo que los lotes 3862 y 3863, que ilustran la entrada, se describen como sigue:

ESTADO ESPAÑOL. 100 Pesetas. 1966 (*19-67). AR. Variante leyenda del canto. EBC.“. Su precio de salida son 90 euros.

Fíjaos que a estas alturas de la película, y después de haber dedicado varias entradas a las monedas de 100 pesetas de Franco (una y otra), me entero de que hay una variante que no conocía. Eso es lo mejor de creerte que tienes algo controlado: descubrir que todavía te falta por aprender.

Estuve haciendo algunas investigaciones y resulta que esa variante consiste en que la leyenda del canto de las 100 pesetas, que pone UNA GRANDE LIBRE, se encuentra desplazada. Detectarla es sencillo: basta con fijarse en la primera palabra que aparece al lado de la fecha. Si se trata de la palabra “UNA”, entonces es la variante normal, en cambio si es la palabra “LIBRE”, entonces se trata de la variante de leyenda en canto.

Ahora es cuando me pregunto si alguna de las cientos de monedas que pasaron por mis manos hace poco presentaba esa variante y la dejé correr por puro desconocimiento. Está claro que el conocimiento es el que hace que unas monedas valgan más en unas manos que en otras.

En la interesante discusión que se generó a raíz de la última entrada (y cuya lectura recomiendo encarecidamente) se hizo patente la subjetividad de las valoraciones que se suelen dar sobre las monedas. No hay más que ver en los foros de numismática que cada poco hay aficionados discutiendo sobre si una pieza está en MBC+, en EBC- o lo que sea. En esta entrada quisiera hacer una reflexión al respecto diferenciando la “valoración técnica” de la “valoración de mercado”. Para ello me baso en una serie de libros americanos (ya dedicaré otra entrada a comentarlos más detenidamente) sobre valoración de monedas: Grading coins by photographs de David Bowers, The official guide to coin grading and counterfeit detection de John W. Dannreuther y The official ANA Grading Standards for United States Coins. Siento si la redacción es muy enunciativa, no es que pretenda sentar cátedra sino que recojo una de las mejores lecciones aprendidas tras leer esos tres magníficos libros.

Cuando cogemos un catálogo de una subasta, un catálogo de monedas o cuando vamos a hablar con un profesional diferenciamos las monedas en distintos grados. Los yankis suelen usar la escala Sheldon y nosotros la más simple BC, MBC, EBC y SC. Una u otra escala es lo de menos, porque al fin y al cabo son eso: escalas. La cuestión está en qué queremos decir cuando decimos “una moneda está en EBC”. Pensadlo un momento, quizá algunos de los coleccionistas más avanzados todavía no hayan reflexionado sobre el significado de esa frase. ¿Queremos decir que esa moneda tiene poco desgaste? Podría ser, pero ¿qué significa “poco”? ¿cuánto más desgaste tiene que tener para que deje de ser EBC y pase a ser EBC-? ¿y si en vez de más desgaste tuviese un arañazo? ¿y si fuese un golpe en el canto? ¿y si estuviese limpiada? ¿qué tiene que ocurrir a esa moneda para que dejase de estar en EBC y pasase a MBC? Realmente son preguntas difíciles de responder porque cuando decimos “una moneda está en EBC” NO estamos diciendo nada sobre su desgaste o sobre los arañazos o golpes que pueda tener. Lo que realmente estamos diciendo es “el valor aproximado de esta moneda es lo que valen las monedas de este tipo en un estado EBC”. Es decir, que con este tipo de valoraciones lo que hacemos es agrupar las monedas en conjuntos con un valor de mercado semejante. Eso es lo que se llama “valoración de mercado” y es claramente una cuestión subjetiva ¿por qué esta pieza pertenece al grupo MBC+ y no al grupo EBC-?

Otra cuestión sería hacer una descripción técnica de la moneda, en la que se detalla cada una de las características de la pieza: arañazos, golpecitos, marcas del cuño, excesos de metal, vanos, brillo original… en ese aspecto no habría dos monedas iguales si se hace con un nivel de detalle suficientemente minucioso. Esto es lo que se considera “valoración técnica” y debería ser una cuestión objetiva y científicamente contrastable (falsificable, como diría Popper), en el sentido de que una moneda o tiene una marca o la deja de tener, no hay medias tintas ni diferentes opiniones. Otra cuestión es que deba ser un ojo entrenado el que realice la valoración técnica porque a un novicio se le pueden escapar algunos detalles que resulten de importancia.

¿Qué es preferible, la valoración técnica o la valoración de mercado? Pues eso depende de lo que andemos buscando. Evidentemente la valoración de mercado es un breve resumen subjetivo de la valoración técnica y varía con el tiempo. Esa variación temporal es debida fundamentalmente a modas; por ejemplo, hace unos años estaban de moda las pátinas oscuras y sin embargo ahora no las quiere la gente, por lo que su valoración será menor. Esa variación también se puede deber a la llamada tasaflacción. Por otra parte, la valoración de mercado es algo comprensible para cualquier coleccionista. Se dice EBC y ya todo el mundo sabe qué significa, y muchas veces es preferible eso que una descripción de 8 líneas que el comprador no experto no vaya a entender y no vaya a saber si la moneda se valora en 100 ó 1000.

También hay que indicar que en muchas ocasiones se mezclan ambas valoraciones. Por ejemplo, cuando se describe una moneda como “EBC+ golpecitos en el canto” o “MBC+ restos de brillo original” lo que se hace es hacer explícito cierta característica técnica de la moneda que no suele ser común en las piezas valoradas dentro de la calidad que se indica.

Mi consejo personal es que, si bien al principio podemos guiarnos por la valoración de mercado, poco a poco hay que desarrollar un gusto propio que haga que nosotros tengamos nuestra propia forma de valorar las monedas. ¿Qué prefieres, una moneda con mejor acuñación pero un leve desgaste sólo apreciable con lupa o una moneda con peor acuñación pero recién sacada de cartucho? ¿y si no tiene brillo original? Eso es cuestión de cada cual, y si somos coleccionistas muchas veces hay que saber llevar la contraria al mercado. Por ejemplo, a mí me gustan las pátinas oscuras, a pesar de que se coticen menos.

Pero sobre todo hay que aprender a valorar las monedas por uno mismo independientemente de lo que diga el numismático que nos la está vendiendo o la cápsula en la que esté encerrada. Si vamos a un mercadillo o a una convención y vemos marcada una moneda como EBC, no está de más cogerla, mirarla con la lupa detenidamente e intentar sacarle todos los fallos y virtudes que podamos. Una vez que hemos hecho eso deberíamos ser nosotros los que pensásemos si merece el precio o no. Claro está que si somos recién llegados a la numismática nos será difícil hacerlo. En ese caso lo mejor es que preguntemos al profesional que nos está vendiendo la moneda para que nos comente los fallos y virtudes que tiene, intentándolos ver nosotros también (se puede hacer también con monedas en SC, el 99% de ellas presentan algún tipo de detalle que podría mejorarse). Claro está que si el vendedor nos dedica un rato a explicarnos cómo valorar una moneda habrá que comprarle algo para devolverle el favor, que él no está ahí por gusto y placer.

Por último voy a realizar una valoración técnica de la última moneda que me he comprado: un duro de 1875, que es el siguiente.














La moneda es de plata y pesa 25 gramos. Presenta muy poco desgaste y ambas estrellas tienen los dígitos marcados. La estrella izquierda tiene ambos dígitos fuertes, mientras que la de la derecha tiene el 7 fuerte y el 5 más flojo, si bien se aprecia toda la trazada. El desgaste que sufre la moneda se da en la parte más saliente de la oreja, sobre todo en el arco superior izquierdo y en el león superior del escudo. Muy leve desgaste también en la parte más saliente de los castillos y en la granada. No se aprecia desgaste en las flores de lis, en el pelo del busto o en el PLUS ULTRA. No hay marcas ni rayitas apreciables en el reverso más que una a izquierda de la corona y otra en la parte inferior de la corona. Aparecen finas rayitas en la parte inferior del reverso. Además hay seis marquitas visibles a simple vista en el rostro (aquí se podría decir la posición, la distancia y el grosor de cada una si se contase con el equipo apropiado). No aparecen golpecitos de importancia en el canto pero hay una pequeña marquita en el canto encima de la S de JUSTICIA. Buena parte del brillo original en el reverso, observándose especialmente en el escudo; cierto brillo original en el reborde del anverso.

Si tuviese que decir la valoración de mercado diría EBC+

Otra cosa es el precio. Os daré una pista: he pagado más o menos la tercera parte de lo que costase un SC normalito.

Cuando se ven los catálogos de subastas o las listas de variantes aparecen muchas veces unos números separados por una barra. Por ejemplo, 1882/1 o 1892/89. Estos números se refieren a ciertas variantes que no aparecen en algunos catálogos (supongo que a estas alturas no hace falta que repita las carencias de los catálogos). No obstante, cuando los coleccionistas se enteran de que existen estas variantes suelen querer tenerlas, y de hecho son muy apreciadas.

Las variantes por sobrefecha se deben a la reutilización de los cuños de una fecha para hacer los de otra. Por ejemplo, para hacer algunos de los cuños de los duros, pesetas y pesetones de 1882 se utilizaron los cuños de 1881 y se grabó el 2 sobre el 1. Al acuñar moneda con esos cuños reutilizados la fecha reflejada es, evidentemente, 1882 pero se observa un pequeño exceso de plata correspondiente al 1 que estaba grabado antes. Evidentemente, según el cuño va siendo utilizado y se va produciendo un mayor desgaste en el mismo, el exceso de metal producido por la fecha inicial es mayor y la variante más clara.

En las monedas de El Centenario la reutilización de cuños se da en varias fechas (echad un vistazo a las siguientes listas de variantes: duros, más duros, platas, cobre, oro y otros). Son monedas rarillas y cotizadas, siendo las más corrientes las de 1882/1, tanto en peseta como en dos pesetas y duros. La siguiente imagen muestra una clara variante de un duro de 1882/1

Fijaos en el exceso de metal que aparece en la panza del 2 y que se corresponde con una línea recta procedente del 1 inicial. Hay veces que lo que cambia es la estrella, siendo 1882 (18-81), como en la siguiente pieza:

En las monedas de El Centenario aparecen sobrefechas, además de en la fecha, en los dígitos de las estrellas. El motivo es exactamente el mismo: la reutilización de los cuños para generar la otra moneda. Ahora bien, hace falta que la acuñación de la moneda haya sido muy buena para que se aprecie con claridad la variante, y aún así es necesario que el observador tenga buen ojo para verla.

Aparte de las monedas de El Centenario también aparecen sobrefechas en monedas de Isabel II (en el catálogo de la colección Anastasia de Quiroga aparecen bastantes) e incluso algunas piezas anteriores, tanto en cobres como en platas y oro de la monarquía española. Por ejemplo, la siguiente imagen es una pieza de 80 reales de 1844/3 acuñada en Sevilla y subastada por Aureo en la colección de Anastasia Quiroga.

Hace poco que estuve por Marruecos y en mi pequeña escapada pasé unos días en Rabat, la capital del país. Se trata de una ciudad relativamente pequeña para ser una capital de estado pero muy bulliciosa y ajetreada. Su carga histórica es muy notable, debido fundamentalmente a los almohades, quienes la fortificaron con una larguísima muralla. Los castellanos, bereberes, alauíes, corsarios y demás que por allí gobernaron también hicieron aportaciones, enriqueciendo la historia de Rabat.

Durante mi estancia realicé una visita a uno de los pocos museos que tiene la ciudad: el Museo del Banco Al-Maghrib. Se trata de un museo mantenido por el Banco Al-Maghrib, el cual posee una colección de monedas de 30.000 ejemplares (también algunos bancos españoles tienen colecciones de monedas), de las cuales expone una selección en su museo. Yo me esperaba que las piezas expuestas se centrasen sobre todo en la historia de Marruecos, pero para mi sorpresa el recorrido histórico era más amplio.

En una primera etapa hay varios paneles con moneda clásica, teniendo la moneda griega una calidad estupenda. Entre otras piezas hay un octodragma ptolemaico de oro con una calidad asombrosa. También se muestran varios tetradragmas con muy buena calidad, así como una pequeña selección de monedas del siglo IV y V a.c. también interesantes. Las monedas romanas expuestas no me llamaron tanto la atención, ni tampoco las bizantinas, aunque el recorrido era muy adecuado para apreciar la influencia de la moneda bizantina en la primera numismática árabe. Al tenerlas juntas eran evidentes los parecidos; no me detengo en esto porque sobre ello se podrían escribir tres tesis doctorales.

Posteriormente se pasa a la numismática medieval que es claramente la mejor parte de la colección. Hay muchos dinares y medios dinares de oro tanto del Califato Omeya como almohades y almorávides, acuñados en África y en la Península Ibérica. La calidad de las piezas es excelente y no hay que entender de moneda islámica para percatarse que es una colección extraordinaria, sobre todo la parte dedicada a los almohades. Se contaban por decenas las piezas de oro en altísima calidad y era un magnífico entretenimiento dedicarse a encontrar semejanzas y diferencias entre las monedas acuñadas en un periodo y las acuñadas en otros. También había varios quirates de plata e incluso un par de morabetinos de Alfonso VIII que demostraban el impacto de la numismática árabe en los territorios cristianos de la Península.

Las fotos que ilustran la entrada pertenecen todas ellas a este periodo y están tomadas de aquí (yo no hice fotos porque está prohibido hacerlas). En esa web hay muy pocas monedas en comparación con las expuestas en el museo, las que a su vez son muy pocas en comparación con las que forman la colección. Además, faltan muchas de las más interesantes o impactantes, como un enorme ejemplar almohade de 10 doblas.

La última parte de la colección fue para mí la más decepcionante: la Edad Moderna estaba descrita de refilón y había muy pocos ejemplares que sirviesen para narrar la historia de Marruecos de estos últimos siglos. También es cierto que no tengo ni idea de la numismática marroquí y es posible que lo poco que hay sea de una rareza extrema. Por último, como no podía faltar, también está el sistema monetario actual y unos cuantos billetes. Además, el museo tiene una colección de cuadros marroquíes contemporáneos; por mi parte sólo salvaría a dos o tres de las llamas, el resto condenados a la hoguera.

En la entrada de hoy voy a ser valiente y voy a hablar de un tema del que no tengo ni pajolera idea. Vamos, que hablo por hablar y voy a dar mi visión del mundo como si de un tertuliano de la radio se tratase. Pero mi escasa experiencia sobre el asunto me indica que el sentido común funciona bastante bien, que no es otro que la economía, concretamente de la plata. Así pues, hablo por simple y llano sentido común, cualquiera que entienda del asunto seguro que encuentra 10 mil argumentos en mi contra (que los puede dejar en los comentarios, claro está).

Como todo el mundo ya sabrá la plata ha experimentado un aumento de precio espectacular en los últimos meses, habiéndose duplicado el precio en siete meses y cuadruplicado en unos dos años y medio. Muestro abajo el gráfico del precio de la plata (en dólares) en los últimos 10 años.

Por lo que veo, hay dos tipos de interpretaciones de este gráfico que se pueden encontrar en cualquier medio de comunicación. La primera se resume como “compra ahora que la plata no va a volver a bajar porque la están acaparando los chinos. Seguirá subiendo un tiempo y luego se mantendrá estable”. La segunda opinión es: “la plata está carísima y comprarla ahora es un riesgo enorme; mucho cuidado”.

Yo soy de la segunda opinión. Si voy al supermercado y veo que el rodaballo vale el doble que hace seis meses, lo que hago es comprar pescadilla porque el rodaballo está muy caro. Pues aquí lo mismo: yo la plata a estos precios no la pago. Con esto no quiero decir que no pueda ser interesante una inversión especulativa en plata intentando jugar con su volatilidad; se puede ganar mucho dinero así, pero también se puede perder: son inversiones de riesgo. Si alguien se anima aquí tiene unas fuentes donde encontrará información y recomendaciones de como hacerlo: 1, 2 y 3; también hay un documento bastante interesante sobre empresas y CFDs del mercado de la plata.

Claro que también hay quien dice que el oro y la plata son valores refugio que nunca bajan y bla bla bla. Todo falso. No hay más que ver el gráfico siguiente del precio del oro en los últimos treinta años.

El que compró una onza de oro en el año 1980 tuvo que esperar 25 años para recuperar el dinero puesto, mientras que a un plazo fijo al 3% su dinero se hubiera duplicado durante ese periodo. En mi opinión la situación actual es muy semejante a la que había hace treinta años y mi apuesta es que a medio plazo bajará el precio del oro y de la plata considerablemente y habrá que esperar hasta otra crisis de las grandes para que se vuelva a recuperar la inversión. No soy el único que opina así, claro que también podemos estar equivocados.

Tampoco faltarán los que vengan a decir que la situación ya no es como era porque ahora ocurre un no-sé-qué que resulta que… no los hago ni caso. Creerse la frase “esta vez es diferente” es el primer paso (y el más grande) para arruinarse, puesto que aunque cambien muchas cosas los principios de la economía capitalista siguen siendo los mismo hace 30 años, hace 60 años, ahora y (previsiblemente) dentro de 30 años. He aquí un documento que profundiza sobre este asunto.

En cuanto al aspecto numismático, lo hemos estado debatiendo por aquí. El asunto no está afectando en gran medida a mi colección. La gente está ahora tan obsesionada con comprar y vender plata barata al doble de lo que se vendía hace un año que se olvidan de las monedas de más calidad. Compran duros en BC a 15 euros y no les interesa pagar 100 euros por uno en EBC. Pues estupendo, ya me quedo yo el bueno. En mi opinión ahora es un buen momento para adquirir monedas de calidad media, o al menos no es un mal momento para hacerlo porque no han subido de precio; en cambio mi apuesta es que habrá mejores épocas para comprar monedas baratas.

Acabo con una de mis frases favoritas: que cada cual haga con su dinero lo que crea conveniente, pero que después no se queje ni tenga envidia.

Tal día como hoy hace 50 años que un cosmonauta viajó al espacio por primera vez y completó una órbita alrededor de nuestro planeta. A día de hoy su nombre lo conoce todo el mundo, Yuri Gagarin, al igual que el nombre de la nave en la que viajó: Vostok 1.

Me encantaría que alguien hiciese una encuesta a muchos ciudadanos dispersos por el mundo sobre qué logros del siglo XX les parecen más relevantes. Estoy seguro que la inmensa mayoría de las personas que han nacido en países colonizados culturalmente por los soviéticos incluirían  en la lista el viaje de Gagarin, mientras que la inmensa mayoría de quienes nacieron bajo el colonialismo cultural americano (como España o Sudamérica) no lo citarían, pero sí incluirían el primer hombre en la luna. En mi opinión Internet está posibilitando una segunda ilustración y ese tipo de barreras culturales se acabarán por tumbar con iniciativas como ésta; estoy seguro que a largo plazo esa globalización cultural y ese aprendizaje informal que se da continuamente en la Web serán los dos avances sociales más importantes que se van a dar a principios del siglo XXI.

Desde un blog numismático poco se puede hacer para conmemorar el primer viaje espacial tripulado, así que lo que haré será recopilar  algunas de las monedas con las que se ha conmemorado este acontecimiento. Comenzaremos con la URSS, quienes acuñaron rublos conmemorativos celebrando los 20 años del vuelo (1 rublo 1981), los 30 años (3 rublos 1991, aunque esa es de plata y no llegó a circular), los 40 años (2 rublos, 3 rublos, 10 rublos y 100 rublos, todas circulantes menos la última que también era de plata). Las siguientes imágenes muestran la primera y la última de las monedas circulantes citadas (fuente):

Para el año 2011 deben estar preparando más monedas conmemorativas, pero no he encontrado nada de información sobre ellas en inglés. No sé si habrá habido algo de información oficial al respecto.

Otro país que va a conmemorar el aniversario es Kadjastán, en el que está el cosmódromo de Baikonur, desde donde partió la Vostok 1. Ya emitieron una moneda conmemorativa en 2001 y ahora han acuñado la siguiente.

Aparte de Rusia y de Kadjastán, que son los más protagonistas de la historia, ha habido otros muchos países que durante estos años han homenajeado numismáticamente a Yuri Gagarin. No es cuestión de citar a todos porque sería larguísimo. Tan solo voy a poner un par de ejemplos más. El primero es la siguiente moneda, que fue acuñada por Checoslovaquía en 1981. Una moneda bastante simple pero que me parece elegante.

La otra es esta cosa horrible de las Islas Cook, que siempre andan homenajeando historias para sacar tajada. Hacen monedas de plata muy vistosas que venden al “módico” precio de 71 euros. En este caso la moneda tiene la gracia de estar coloreada y de girar alrededor de su centro, en el que está pintada la Tierra.

Aparte de en monedas, Gagarin aparece en bastantes medallas del programa espacial soviético. Os dejo una de ejemplo abajo y si queréis ver más os podéis pasar por aquí.

Finalmente quisiera añadir que me he encontrado con una web muy interesante (pero horriblemente diseñada) sobre monedas con temática aeroespacial. Es curioso que hay muchos coleccionistas de sellos que coleccionan sellos de todo el mundo con cierta temática, pero poca gente hace lo propio con las monedas. Bien es cierto que me he topado con algunos ejemplos, como gente que colecciona monedas de animales o de barcos. Si queréis ver una colección de moneda con temática espacial sólo tenéis que pasaros por aquí.

A la hora de tasar una moneda el aspecto más crítico, sin ninguna duda, es el valorar el estado de conservación de la misma. Ya se comentó por aquí la enorme diferencia de precios que puede haber entre dos monedas cuya conservación sea prácticamente indistinguible para un ojo no entrenado. Mi opinión es que hasta que no tengamos callo en ese asunto y sepamos diferenciar un EBC de un SC- y de un SC no nos metamos en monedas de alta calidad, porque una equivocación puede hacernos perder un montón de dinero.

Pero claro, no es nada fácil entrenarse en ese asunto. Un ejercicio que ya recomendé consiste en hacer uso de las casas de subastas, que son los “estándares” para este asunto. En mi opinión la casa de subastas Aureo tasa las monedas de forma muy justa, al menos la moneda española a partir del siglo XVI, que es la que a mí más me interesa; para moneda clásica mi colega Carlos considera a Vico como mejor tasador, pero yo de ese tipo de piezas no entiendo lo suficiente como para tener una opinión formada.  Una vez seleccionada la casa de subastas, el ejercicio consiste en ver una foto de una moneda que se vaya a subastar e intentar valorar su grado de conservación. Posteriormente se ve la descripción de la moneda y se ve si se ha acertado. Si hacemos esto bastantes veces conseguiremos entrenar el ojo.

Lo que pasa es que algunos preguntan que en qué se tienen que fijar, sobre todo al principio cuando en un primer vistazo a la moneda no nos vamos a los detalles más importantes. En mi opinión, el aspecto más relevante a la hora de tasar una moneda es el desgaste que ha sufrido la misma, por lo tanto hay que fijarse en los relieves más notorios de una moneda para ver si se ha desgastado o no.

Voy a usar como ejemplo una moneda de la que tengo en casa dos ejemplares. Es una de mis favoritas y es una moneda relativamente fácil de tasar porque tiene muchos relieves y muchos detalles que se pueden desgastar. Se trata de los 10 céntimos de 1870. Un colega mío dice que para valorar esa moneda hay que estar un poco salido y mirarle directamente a las tetas. Chistes aparte, tiene mucha razón porque es justamente el pecho de Hispania lo más sobresaliente del anverso y lo que primero se desgasta. Por la parte del reverso suele estar bien mirar con detalle la melena y la cola del leon, fijándose que tenga mucho pelo, así como que el escudo presente todos sus detalles.

Por ejemplo, aquí muestro un ejemplar que yo valoraría en EBC.





La apariencia global de la moneda es estupenda, y el pecho está muy bien, sin embargo la cara de Hispania y la melena del leon presenta cierto desgaste (olvidaos ahora del rayón) y el escudo, aunque presenta todos sus detalles al fijarnos muy de cerca se ve cierto desgaste en el castillo y en la cabeza del leon.

Se puede ver la diferencia con otra pieza que apareció aquí y yo catalogaría como MBC+


En este caso se puede ver la diferencia evidente en el pecho de Hispania en un caso y en el otro. De igual manera, el leon del escudo en el segundo caso no tiene apenas melena y el castillo está más desgastado.

Estas diferencias deberían ser bastante fáciles de ver. Ahora vamos a pasar a otras más complicadas:

La anterior moneda se subastó en Aureo en la famosa subasta Hipania y está catalogada como EBC+/SC-. ¿Alguien ve alguna imperfección en esta moneda? Yo creo que en la cara del anverso hay un mínimo desgaste en la cara de Hispania, mientras que en el reverso aunque no veo que haya desgaste, aparecen ciertas rayitas en el cuerpo del leon. De todas formas, la diferencia entre esta y un perfecto SC es muy sutil y muchas veces no se puede apreciar en una fotografía, pero a la vez esas sutilezas pueden hacer que el precio se dispare y llegue a doblarse (mucho más cuando hablamos de moneda americana). Por lo tanto, no nos queda otra que la confiaza en el vendedor y su honradez a la hora de tasar las monedas. Concretamente, este ejemplar se remató en 220 euros; en caso de estar en completo SC yo diría que probablemente se hubiesen superado los 300 euros.

Aquí dejo otra imagen de una moneda que fue subastada en Aureo el pasado 17 de marzo y yo por más que la miro no la encuentro ninguna imperfección. Sin embargo, Aureo la cataloga como SC-. Algo verán, yo sólo veo unos excesos de metal. Se remató en 186 euros.

Evidentemente, no sólo el desgaste influye en la valoración de la moneda y en la tasación de la misma. La aparición de golpes, rayas y por supuesto la manipulación de la moneda (limpiezas, graffitis…) hacen que varíe muchísimo su precio. Por eso, yo suelo hacer explícitos esos defectos de forma separada a la conservación. Es decir, que para la primera moneda de 10 céntimos de 1870 no pienso “bueno, es un EBC pero como tiene un rayón muy feo la dejaremos en MBC”, sino que pienso: “es un EBC con un rayón muy feo”. Obviamente, si tengo que ofrecérsela a alguien le mostraré claramente la raya para que no haya sorpresas.

Por último, voy a dejar unas fotos de dos duros de 1884 que han pasado por mis manos. El primero es el siguiente.

Aquí van las fotos del segundo

No voy a decir el estado de conservación en el que se encuentran, pero ambas son monedas con muy buena presencia, bonitas y dignas de cualquier colección. Ambas las compré en subastas públicas. Bueno, pues el precio de la segunda es más de 10 veces el de la primera. Ahí está la pregunta que se deben hacer los coleccionistas: ¿preferimos tener 10 monedas de la calidad de la primera o una de la calidad de la segunda? Eso es decisión de cada uno, pero yo no recomendaría a nadie a que vaya a por moneda de altísima calidad si antes no es capaz de diferenciar los matices que hacen que el precio se multiplique.