Muchos de los lectores que me escriben son aficionados principiantes que quieren empezar o acaban de empezar una colección. Es natural, porque a ellos es a quienes va dirigido fundamentalmente el blog. Una de las consultas que más frecuentemente me hacen, si no directamente si a raíz de una pequeña conversación, es cómo enfocar su colección y qué clase/calidad de moneda coleccionar. Yo les digo que hay diferentes tipos de colecciones y que cada cual debería centrarse en aquellas monedas que personalmente le motiven y en un margen de precios razonable que dependerá del tiempo y del dinero que esté dispuesto a dedicar a su colección.

No obstante, hay otra variable que debe influir en el tipo de monedas que se coleccionan y que se nos suele olvidar: el conocimiento del coleccionista. No es lo mismo lo que coleccionaba yo cuando empezaba (o hace año y medio) que lo que colecciono ahora. Algunos pensarán que eso es debido a que ahora sé más cosas, puedo apreciar mejor las calidades, conozco mejor el mercado y me meto en moneda un poquito más seria; antes no era capaz de apreciar esa calidad, así que perdía el tiempo y el dinero coleccionando piezas más baratas. Eso lo pensará mucha gente, pero yo hoy por hoy opino que es preferible empezar por moneda pequeña y poco a poco ir subiendo la calidad. Esto es algo con lo que la mayoría de los profesionales discreparán si se les pregunta, pero hay que tener en cuenta que generalmente con ellos hay un conflicto de intereses y hay que depurar mucho su opinión.

Imaginémonos que Enrique va a empezar una colección de monedas y cuenta para ello con unos 100 euros al mes (realmente da igual la cantidad, la argumentación sería la misma si fuesen 5 euros que si fuesen 2.000). Como a todo hijo de vecino le gustan los duros de plata, así que va a empezar por hacerse con una colección completa de duros de plata y si acaso algunas otras monedas de El Centenario de la Peseta.  Ahora es cuando viene la decisión difícil: cuenta con 100 euros al mes, pero ¿es preferible comprar una moneda en EBC cada dos meses o mejor comprar una o dos monedas en MBC todas las semanas? (se entiende que ya tiene catálogos, que es donde debería gastarse sus primeros euros)

Si se compra una o dos monedas todas las semanas se gastará unos 15/20 euros por cada duro normalito y algo más por las fechas más raras. Al final se habrá gastado unos 700-800 euros y tendrá una colección de duros de El Centenario en calidad normalita (sin meterse en berenjenales como estos y estos), pero todos con estrellas y presentables. Con todo este asunto el bueno de Enrique habrá estado entretenido en torno a un año, se habrá hecho con una colección de duros y seguramente también tenga otras platas y cobres de El Centenario. Si ahora se pusiera a vender esos duros seguramente no le pagarían por ellos más de 500 euros, por lo que se puede decir que Enrique ha perdido dinero, pero tampoco es tanto si consideramos que con ese dinero Enrique ha estado entretenido un año (cualquier hobbie le hubiera salido por un precio semejante) y seguramente haya aprendido a desenvolverse en el mercado de manera que en un futuro pueda ganar dinero o al menos comprar de manera que no pierda pelas. Llegado a este punto lo normal es que Enrique haya pulido su gusto y ya sepa diferenciar bien las calidades de las monedas y los precios que se pagan por ellas. Quizá sea entonces cuando se atreva a comprar duros de calidad y mejorar su colección vendiendo los duros de menor calidad que había comprado inicialmente.

La otra opción es empezar directamente por las piezas buenas, entendiendo que no merece la pena comprar chatarra de plata que tiene muy poco valor numismático. Partiendo de un mismo presupuesto Enrique podría comprar un duro cada dos o tres meses y esperar pacientemente que con el tiempo se tenga una colección más que digna de apreciar por cualquier aficionado. Al finalizar el primer año Enrique sólo tendrá cuatro o cinco piezas, pero estará más que orgulloso de ellas y le parecerán preciosas. Si algún día quiere venderlas seguramente encuentre a quien se las quiera comprar, porque para eso son buenas monedas, pero ¿a qué precio? Ese es el problema: al principio lo normal es no controlar el mercado y es muy difícil apreciar los detalles que hacen que un duro pase de costar 60 a 200 euros (o una peseta de Franco de 250 a 1150 euros). ¡Qué desastre si estamos dos meses pacientemente ahorrando para una moneda por cuatro veces más de lo que vale! Con equivocarse en dos compras (lo cual es muy probable porque está empezando) ya habrá perdido tanto como en un año entero coleccionando moneda más barata.

Por eso mismo mi recomendación (en contra de lo que se suele recomendar) es que al empezar se comience por monedas baratas, para luego aumentar la calidad una vez que el coleccionista se siente cómodo en el mercado. Un principiante dispuesto a dejarse 1.000  euros en una pieza que le guste es carne de cañón para comerciantes y coleccionistas aventajados; se les nota a la legua y acaban pagando carísimo lo que no vale tanto. Por ello, se corre mucho riesgo. Además, se tiene la ventaja de que al principio es más divertido hacerse con monedas cada poco tiempo, clasificarlas, colocarlas, verlas en los catálogos… así es muchísimo más entretenido que estudiarte ciertas series “a pelo” partiendo exclusivamente de manuales. Por contra, se tiene la desventaja de que si se sigue con la afición lo normal es que haya que deshacerse de esas primeras monedas compradas.

Todo lo dicho no quita que una vez que el coleccionista controla el tema y se maneja en el mercado es siempre preferible ir a por calidad que a por cantidad. En mi opinión una buena heurística es que cuando ya se llevan unos años de afición la moneda más barata que se guarde sea el presupuesto mensual dedicado a la numismática. Si se controla un poquito el tema hay que ir a por piezas serias, independientemente de cuántas se tenga.

Las imágenes que ilustran la entrada están tomadas de la próxima subasta de Gemini Numismatic Auctions. Se tratan de un tetradragma de Caria, un as de castulo, 16 Litrai de Hieron II y un dragma de Caria.