Voy a hacer unos cambios en el blog, así que habrá un par de días en el que no se puedan poner comentarios. También es posible que haya algún rato en el que no se pueda acceder, pero si todo va bien no tardaremos en volver a la normalidad, y esperemos que sea para mejor.

 

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Si algo en algo se ha caracterizado España, casi como una constante a lo largo de los siglos, es de tener nefastos políticos. Eso sólo tiene como ventaja que cuando pensamos que es absolutamente imposible hacer peor política que la que han hecho los diferentes gobiernos que hasta ahora se han sucedido en el siglo XXI, no tenemos más que echar la vista atrás y ver que estábamos equivocados: hay quienes lo hicieron peor.

Concretamente, desde mi ignorante opinión, considero que no ha habido jamás un mandatario tan horrorosamente nefasto como Fernando VII. Un absoluto gañán al que el nacionalismo español le puso otra vez en el trono después de las vergonzosas Abdicaciones de Bayona. Su obtuso cerebro no le permitía comprender que España no podía seguir viviendo de las américas y no hizo otra cosa que borrar el poco pensamiento ilustrado que habían traído consigo los franceses, dar una marcha atrás hacia un absolutismo rancio y poner trabas a cualquier intento de industrialización del país. Tampoco era un hombre de palabra, ni siquiera con los que habían sido sus aliados, y si no que se lo digan al Empecinado. Por si fuera poco, lo más grave fue que España perdió la mayor parte de sus inmensas colonias y su mandato acabó en una Guerra Civil.

Con semejante currículo no parece digno de hacerle ningún homenaje, pero la verdad es que desde el punto de vista numismático no se dio mal este gobierno. De hecho, las acuñaciones de Fernando VII son muy amplias, habiendo una gran cantidad de cecas tanto en la Península como en las colonias, muchas de ellas debido a la Guerra de la Independencia de México. Lo mejor es que es un periodo en el que se pueden encontrar bastantes monedas a precios muy razonables a la vez que hay muchísimas rarezas que se ven en subastas una vez cada mil años. Eso hace que coleccionar a Fernando VII esté al alcance de muchos, pero completar su colección sea prácticamente imposible. Además, muchas de sus monedas esconden “una historia detrás” (bueno, ¿y qué moneda no la esconde?) lo que hace que más gente se interese por ellas.

Dicho todo esto, lo que propongo es enumerar los tipos de monedas de 8 reales en los que sale el retrato de Fernando VII. Me fijo en los duros porque suelen ser los que más gustan, porque son donde mejor se ven los rostros y porque son los suficientes como para hacer una entrada interesante, mientras que si lo extiendo a todas sus módulos la entrada saldría kilométrica. No tengo en cuenta ni los duros en los que aparece el rostro de Carlos IV o de Pepe Botella, ni tampoco aquellos duros en los que no se representa su rostro.Vamos por cecas, empezando por la península y sin repetir los rostros que aparezcan en las anteriores (o sean muy muy semejantes):

BARCELONA


Este rostro está en la ceca de Barcelona, madrid y Sevilla en los duros de 1822 y 1823. Es el busto del monarca durante el Trienio Liberal.

CÁDIZ

Éste es el busto más común en los duros de Fernando VII, llamado “busto laureado”. El muy gañán debía verse guapo con la corona de laureles tipo emperador. Aparece en todos los duros de Cádiz (1810-1815), también en la ceca de Cataluña (1812), en la de Madrid (1814-1830), Sevilla (1809-1820), Cuzco (1824), Chiloe (1818-1822), Chihuahua (1814-1821), Durango (1811-1822), Guadalajara (1812-1823), Guatemala (1808-1821), Guanajuato (1812-1822), Lima (1810-1824), México (1811-1821), Monclova (1811-1812), Potosí (1808-1825) y Santiago (1811-1817).

CATALUÑA

Este busto se usó para las primeras acuñaciones en las cecas de Cataluña (1809-1810).

Este otro se usó para las últimas 1812-1814.

GERONA

Aparte del famoso duro de Gerona de 1808 (en el que no se retrata al monarca), en 1809 se acuñó esta rarísima pieza.

LÉRIDA

Otras dos rarísimas piezas acuñadas en Lérida en el mismo contexto que la de Gerona.

MADRID

Los primeros duros de Fernando VII en Madrid (1812-1814) se acuñaron con este rostro.

Este busto sólo se acuñó en Madrid en 1833 y personalmente es el busto de Fernando VII que más me gusta. Claro que no es un duro precisamente barato, así que creo que no me lo podré permitir si no es que algún lector del blog me lo regale.

SEVILLA

Las primeras acuñaciones de Fernando VII (1808-1809) portaban este busto. Las siguientes, de 1810 y algunas en 1811, portaban el llamado “busto diademado” (lleva una diadema en vez de una hoja de laurel), que es el siguiente:

El resto de los bustos de la ceca de Sevilla ya los he puesto antes.

VALENCIA

En Valencia sólo se acuñaron duros en 1811, todos con este busto.

CHIHUAHUA

Las acuñaciones de Chihuahua tenían todas el busto laureado, pero los primeros años de la ceca (1810-1813), las piezas eran fundidas y tenían este pseudo-retrato.

GUADALAJARA

En Guadalajara, además de con el busto laureado, se acuñaron con este busto algunas variantes.

LIMA

Los primeros años de acuñaciones en Lima se utilizaron el llamado “busto indígena”. El de arriba entre 1808 y 1809, y el de abajo entre 1809 y 1811.

Los años posteriores Lima acuñó con el busto laureado desde 1810 hasta 1824. Además, en 1824 se acuñaron monedas con otro busto laureado, que aunque es semejante no es igual, como bien apunta Miguel en un comentario.

MÉXICO

Las primeras acuñaciones de México con Fernando VII (1808-1811) tenían este busto, luego pasaron de nuevo al laureado.

SANTIAGO

Las acuñaciones de duros de Santiago entre 1808 y 1811 presentan dos variantes: cabeza cubierta, como el de arriba, y cabeza desnuda, como el de abajo. En ambas aparece Fernando VII vestido de almirante. Luego se pasa el busto laureado.

ZACATECAS

Este es el primer busto de Fernando VII usado en Zacatecas, entre 1811 y 1813. Siempre se encuentran así de malas… cuando se encuentran. El siguiente busto usado, entre 1813 y 1818 es el de abajo. Después se usó el busto laureado.

Bueno, pues estos son todos… o no. Porque si nos ponemos a buscar matices y pequeñas diferencias entre bustos, sacamos una lista el triple de grande. Me vais a perdonar que no la haga. Todas las fotos están sacadas de Aureo y de Cayón. Los tres ejemplares que no he visto subastados (Lérida y Gerona) los he sacado del archi-conocido libro de Calicó. Por supuesto, si veis errores o que se me haya pasado alguno avisadme en los comentarios.

No es la primera vez que aparece eBay en el blog, y casi seguro que no va a ser la última. Ya he comentado que eBay es simple y llanamente un medio de comunicación, una plataforma en la que se ponen en contacto  compradores y vendedores. Pero es una plataforma un tanto especial, porque cualquiera puede comprar y vender como si de un mercadillo se tratase; es decir, no hay nadie que garantice la honradez del vendedor ni que homogenice criterios, como ocurre con las casas de subastas. Además, a diferencia de los mercadillos, la comunicación es asíncrona y por vía telemática, con lo cual muchas veces no se sabe quién está al otro lado y muy posiblemente no se pueda reclamar en caso de que el comprador no pague o que el vendedor no proporcione lo prometido.

Estas características hacen de eBay un estupendo caldo de cultivo para cholleros, listos y tima-novatos. Así que, junto a unos cuantos vendedores serios, en eBay conviven cientos de chatarreros que intentan engañar de mil maneras diferentes y muchas veces de forma absolutamente descarada. Lo malo es que mucha gente (como éste) cuando empieza se cree que por haber seguido 200 anuncios de denarios en eBay ya es un entendido en denarios, sin saber diferenciar cuáles son falsos. Esos son los “hijos de la numismática ebayera” y son carne de cañón para todo tipo de timos porque creen que saben y no tienen ni idea.

Yo los divido en dos tipos: los novicios y los “ebayeros crónicos”. Los novicios son coleccionistas que hay que cuidar. Son aquellos que están empezando y que ven en eBay una primera ventana al coleccionismo numismático. La verdad es que me fastidia mucho cuando timan a alguien así, porque se están aprovechando de ellos y posiblemente éstos cojan manía y dejan la afición. En buena medida este blog está dedicado a quienes empiezan, y no hay ningún mail que me guste más que cuando algún novicio me dice que le sirve de mucha ayuda el blog. Más de uno me ha dicho que le he salvado de algún palo.

Ahora bien, los “ebayeros crónicos” y los “cholleros varios” que no se vengan quejando. Estos son personajillos que lo que buscan son cholletes en todas partes, como si los demás fuésemos tan tontos de venderles monedas por la cuarta parte de lo que cuestan. Encima van de listos y cuentan a los vendedores serios que ese denario que tienen vendiendo por 100 euros él lo ha comprado por eBay a 40. Y que esa peseta de 1947*51 él la tiene sin circular por 30 euros. ¿Pero en qué cabeza cabe que vaya a ser más listo que todos los comerciantes profesionales de España? ¿Acaso es tan especial de conseguir los chollos que los profesionales no encuentran?

Lo peor es que encima presumen de ser inteligentes y generan cantos de sirena que convencen a otros novicios. Pero son tan ignorantes que presumen incluso con profesionales. Mirad lo que escribió Luis:

 Por último está el interesado pero que notas que no te va a comprar por diversos motivos aunque el más común es que “él todo lo que tú vendes a x lo compra en x/2 en ebay”[…] Éste no valora ni valor añadido, ni trato amable ni flores. Es el más macho y el que mejor compra en ebay. Yo, que ya tengo práctica, los cazo enseguida y desde luego no les trato mal (esto nunca se le debe hacer a nadie) pero les doy el trato justo y necesario, no proporcionándoles, desde luego, nada de información valiosa: ésa que se la pidan a sus “proveedores” de ebay.

Con esto no quiero decir que no esté bien comprar en eBay, ni tampoco que no lo aconseje. eBay es un medio de comunicación, lo que importa es quién te está vendiendo la moneda, no cómo te comuniques con él.  Yo compro en eBay y generalmente lo hago a vendedores que conozco previamente y con quienes confiaría lo suficiente como para transferirles 5.000 euros sin miedo a que no me llegue la mercancía. Pero con esos no hay chollos; si les compro un duro en EBC tengo que estar dispuesto a pagar lo que vale, no me lo quiero sacar por lo que cuesta en MBC.

Y es que justamente ahí está la razón última por la que  en eBay todo es más barato: porque muchos no venden lo que anuncian. Además lo hacen de forma muy descarada. En moneda antigua muchas veces venden piezas falsas que se ven clarísimamente que son falsas (como las de esta entrada). Si alguien puja por esos bodrios es porque no tiene ni idea, entonces no se va a dar cuenta de que es un bodrio aunque tenga la moneda en la mano.

En moneda contemporánea pasa algo parecido, pero aquí se juega con la graduación de las monedas (algo semejante al crack-out game, pero más descarado).  Os pongo un par de ejemplos que he visto sin más que haciendo una búsqueda en eBay, podríais encontrar decenas si navegáis unos minutos.

Este duro lo considera el vendedor EBC+. Es un duro majo, pero para llegar a EBC+ le queda un rato. De hecho, yo diría que su precio sería unas 15-20 veces menos que un EBC+ de verdad. Entonces viene el ebayero de turno y como no sabe diferenciar lo que es un EBC+ (lo cual no es nada fácil) pues puja 200 euros por él y se cree que se ha comprado un duro de 1870 en EBC+. Lo peor es que luego se piensa que es más listo que el que ha pujado 1200 euros por un duro en EBC+ en una casa de subastas seria.

Otro ejemplo es esta otra peseta, en la que el vendedor no se molesta ni en poner una foto de la pieza. Simplemente pone esa foto de la cápsula e indica la siguiente descripción:

1 PESETA!! AÑO: 1947 *19*51!!! FRANCO!! PRECIOSA!! S/C-, ES DECIR, SIN CIRCULAR-!! RARÍSIMA EN ESTE ESTADO!!!!! UNA PIEZA IMPRESCINDIBLE!!! VA ACOMPAÑADO POR UN CERTIFICADO NUMISMÁTICO DE PERITAJE RECONOCIDO A NIVEL INTERNACIONAL DENOMINADO: “NATIONAL NUMISMÁTIC CERTIFICATION”!!! LA CALIDAD VIENE SEÑALADA EN INGLÉS MEDIANTE LAS SIGLAS “AU” (ALMOST or ABOUT UNCIRCULATED), QUE SIGNIFICA SC-!! NÚMERO DE SERIE DEL CERTIFICADO: 1283574
VA EN UNA CAJA HERMÉTICA con el fin de facilitar su conservación.

Aquí el engaño es doble y el que no se dé cuenta es porque es muy novato. Por una parte, hay que comprar la moneda, no el soporte. Por otra parte, un AU50 es en el mejor de los casos un EBC-, y eso puede suponer una diferencia de precio enorme en estas pesetas.

El otro día fui me pasé por Londres y una de las visitas que tenía planeadas era su mercadillo numismático. Había leído en unos foros que se encontraba al lado de la Estación Embankment, que está muy muy céntrica: a orillas del Támesis y a escasos cinco minutos de Trafalgar o del Palacio de Buckingham. Así que su localización es la primera grata sorpresa del mercadillo: el turista en Londres no tiene que desviarse mucho para comprar monedas. La otra cuestión importante para visitantes es que sólo abre los sábados de 8:00 a 16:00.

Total, que llego a la estación correspondiente, me puse a buscar el mercadillo y no lo encontraba por ninguna parte. Me extrañé bastante porque parecía claro que estaba justo al lado de la Embankment, y un mercadillo no es algo pequeño y que no se vea. Al final, después de dar vueltas un buen rato me tope con el siguiente letrero, que estaba justo al lado de la estación.

Resulta que el mercadillo estaba dentro de ese edificio y se entraba por aquella puerta. Entré por allí, bajé unas escaleras que parecían conducir a un garaje y… ¡¡conducían a un garaje!! El mercadillo numismático de Londres se monta todos los sábados en un garaje (WTF?).

Me di una vuelta por el mercadillo y al principio la sensación fue bastante decepcionante. Yo me esperaba algo como la Plaza Mayor de Madrid, y ahí apenas había unos 20 puestos, de los que sólo la mitad tenían monedas, la mayoría de los cuales no tenían más que un montón de chatarra. Pregunté a tres vendedores por monedas españolas y dos de ellos sólo tenían piezas muy corrientes y con un precio bastante elevado (normal en el extranjero). Pero el otro tenía unas cuantas monedas de bastante calidad y a precios razonables. ¡Es una suerte coleccionar una moneda tan “internacional” como la moneda española! ¡Desde luego que el país extranjero del que más monedas tenían!

El hombre resultó ser un comerciante jubilado muy agradable (es el de la foto de abajo) con el que intercambié una interesante conversación. Le pregunté qué hacía un mercadillo numismático en un garaje y la respuesta fue más que interesante:

Resulta que en ese preciso lugar había un mercado equino en el siglo XIX. Allí no estaba el edificio, sino que era un local con pesebres y preparado para que los caballos estuviesen cómodos y limpios. Con la llegada del automóvil a principios del siglo XX un mercadeo de caballos en el centro de Londres dejó de tener sentido y el local lo “ocuparon” los coleccionistas para hacer su mercadillo.
Me decía, cargado de moriña, que el ambiente era muy auténtico. Imaginad organizar mercadillos numismáticos en un local adaptado para caballos; con pesebres, suelo de tierra, caída para recoger el agua… ¡auténtico!
Pero resulta que aquel local lo demolieron en los años 70 e hicieron pisos. Entonces las asociaciones de coleccionistas llegaron a un acuerdo para que les alquilasen el garaje los sábados y así poder celebrar el mercadillos. Me decía también con cierta pena que aquello cada vez va a menos. Como casi todos los mercadillos numismáticos.

Así que ya sabéis dónde podéis comprar algunas monedas si venís a Londres. También podéis pasaros por alguna de sus muchas numismáticas, o incluso podéis hacer coincidir la visita con una feria. La próxima es el fin de semana del 11 de febrero. Si alguien que me lea tiene pensado ir que me avise, que allí estaré.

Por cierto, como no puede ser de otra manera, compré alguna pieza al comerciante con el que estuve charlando. La mejor de todas es este duro, que ya hemos estado comentando por aquí.









Para hoy tenemos la receta de cómo pillar a un pardillo con el timo de los denarios búlgaros. Básicamente es la versión numismática de la estafa nigeriana y también se puede entender como el timo al codicioso, pero en este caso el codicioso es el comprador y el timador vendedor. También hay que aclarar que a esta receta se la pueden buscar variantes como los sestercios croatas, los duros mejicanos… ¡sed creativos!

INGREDIENTES:

– Un pardillo  ciego de codicia con prisa por “invertir” una suma interesante de dinero en numismática.

– Un puñado de denarios auténticos de baja calidad.

– Algunos denarios de calidad calidad media/alta.

– (Opcional) Una cantidad importante de denarios falsos. Unos 1000 será suficiente.

– (Opcional) Contactos con alguna pandilla en Bulgaria.

– Catálogos de subastas nacionales y/o internacionales.

– Acceso a Internet y/o teléfono móvil.

– Una botella de güisqui decente.

– Un palillo.

PREPARACIÓN:

Lo más difícil es encontrar un pardillo y prepararlo bien.  Los mejores lugares para encontrar pardillos son los mercadillos o los foros de numismática, aunque también se los encuentra uno en los bares. Una vez que tienes a tu pardillo tendrás que convencerle de que los coleccionistas de monedas somos todos gilipollas y él es más listo que todos nosotros, por lo que puede vendernos unos denarios tres veces más caros del precio que los compre. Hacer entender eso a tu pardillo es lo más complicado del proceso. Algunos ya vienen así de serie, pero lo normal es que cueste que se lo crea. Cuando lo consegues ya tienes un pardillo codicioso.

Una vez que la codicia se ha hecho dueña de tu pardillo hay que dar el siguiente paso: hacer que el pardillo confíe en nosotros. Este paso es mucho más fácil que el anterior. Lo único que hay que hacer es quedar un día con él, para proponerle un negocio. Primero le invitas a un güisqui para que el alcohol le predisponga y le cuentas el siguiente cuento:

Resulta que yo tengo unos contactos en Bulgaria que tienen una empresa para extraer restos arqueológicos. Son una gente estupenda que me mandan lotes grandes de denarios que luego yo me dedico a revender por aquí. ¿Conoces al vendedor X? ¿Conoces al vendedor Y? ¿Y al vendedor Z? ¡Pues todos ellos me compran a mí los denarios para luego venderlos a sus clientes!  Fíjate en todos estos catálogos de subastas. ¡Todas estas monedas las he mandado yo! Y más aún que mandaría si me dejasen. Pero no te vayas a creer que las mando todas, las buenas me las quedo. Fíjate qué colección más maja de denarios me estoy haciendo ¡¡y con las que me sobran saco tres veces lo puesto!!

Si el paso anterior lo has hecho bien, tu pardillo codicioso debería estar con los ojos como platos y suplicándote que le vendas a él también denarios para venderlos por eBay o en su pueblo, donde justamente tú no tienes a nadie que te los compre. Le invitas a otro güisqui y quedas con él que le preparas un lotecillo “para ir probando” (esto es lo normal, pero en casos de codicia extrema te puedes saltar este paso e ir directamente al siguiente).

Al día siguiente quedas con tu pardillo codicioso y le das un puñado denarios “para que vaya probando” a 15 euros/pieza. Le asesoras un poco y le explicas que debería poderlos vender a 30-40 euros cada uno. El pardillo los pondrá en eBay o se irá al mercadillo de su ciudad y a mal que se le dé, conseguirá sacar el doble de lo puesto en un par de tardes. Ahora su codicia ha aumentado y su confianza en ti también. Ya está preparado para el estacazo.

Cuando el pardillo está preparado para el estacazo es él quien te llama para que le des más denarios. Momento en el cual hay que quedar para tomar otro güisqui y contarle otro cuento:

Resulta que me han ofrecido un lote estupendo de denarios y lo vamos a comprar entre muchos comerciantes de España. Si quieres entrar en el negocio tiene que ser por un mínimo de 1000 denarios. Eso sí, serán de muy buena calidad y a 15 euros/pieza. Los puedes pagar cuando te los entregue pero me tienes que dar una fianza de 3.000 euros

Tu pardillo te da el dinero y tienes dos opciones, dependiendo de si tienes los denarios falsos o no: o bien te quedas con los 3000 euros que te ha dado y no vuelve a saber de ti, o bien le das los denarios falsos por otros 12.000 euros más.

Otra opción de menor guante blanco pero que también funciona es contarle otro cuento:

Resulta que me han ofrecido un lote estupendo de denarios, pero tengo que ir personalmente a Bulgaria a recogerlos y no puedo por motivos de trabajo. Mira a ver si vas tú y te quedas con el lote. Les pagas a ellos 10.000 euros y a mí otros 2.000 cuando llegues por el favor, en total te darán 1.500 denarios

Cuando llegue a Bulgaria tu contacto será un pandillero barriobajero que le quitará los 10.000 euros con  la menor violencia posible.

La fase final es la más divertida. Como buen español, después de timar, robar o estafar hay que contarlo en un bar. Si no es como ligarse a semejante rubia despampanante y que no se enteren tus amigos. ¿Y qué mejor manera de contarlo que teniendo en la boca un palillo?

Esta entrada se podría haber llamado “La avaricia rompe el saco II” (aquí la I), “Pasarse de listos III” (aquí el I y el II) o “Hay quienes quieren ser numismáticos profesionales II” (aquí la I). Pero como es un poco de todo la he titulado “denarios como canarios”, que además rima.

Resulta, que hace poco apareció un tipo por el foro de Imperio Numismático que tenía cierto dinero aburrido y quería invertir en monedas (empezamos mal). Lo primero que nos contó fue que había comprado un lote de antonianos falsos, y que estaba pensando en monedas de oro falsas como inversión en oro. Pero eso fue hasta que descubrió el subforo de subastas numismáticas y se le abrieron los ojos: se montó un plan y empezó a pujar como un loco. Os dejo citas suyas para que descubráis su modelo de negocio.

Su objetivo:

si ganase todos los lotes, estimo que las ganancias de esos 13000 euros serian un minimo de 30000, al final me veo dedicandome a esto

Su plan:

No creo que me lleve apenas nada de por lo que estoy punjando pk estoy tirandome a chollos y con unas pujas similares a las de salida, ademas ya he puesto en marcha un plan B, anoche sali con un amigo por ai, le gusta tambien este mundillo y le comente todo esto del foro y de las subastas, total que estaria interesado en ir a medias conmigo en estos lotecillos.

Si ganase esas pujas la mayoria me saldrian por menos de 15 euros y mi intencion no seria venderlos por 50, la mayoria las venderia entre 30 y 40, luego habria algunas que venderia bastante mas caras podrian ir desde los 40 asta los 200 por unidad, pero dejadme obrar y vereis como no digo ningun disparate, en el peor de los casos volveria a venderlas por esos 15 que me han costado a mi y no perderia dinero

si las compro a 15 claro que soy capaz de sacarles minimo el triple de lo que me han costado, no se trataria de engañar a nadie, esas monedas si tendrian el valor por el que me las comprarian a mi e incluso mas, pero no es lo mismo comprar en lote que comprar de una en una, todo negocio se basa en el comprar mucha cantidad para que salga mas varato y poder vender luego con mejores beneficios.

como estoy en paro y no tengo cosa mejor que hacer tampoco se me daria mucho y seria una distraccion, ademas podria quedarme con las que mas me gustasen para mi coleccion.

Experiencia con la que cuenta:

Perdonad mi ignorancia nunca habia pujado en un sitio de estos, no sabia nisiquiera que se hacian estas subastas, he visto varias monedas romanas que me interesarian, pero supongo que luego subiran bastante el precio cuando empiecen las pujas, como se compra en este sitio he querido pujar pero parece que hay que registrarse antes.

la cosa es que parece que esto no es como ebay y no sabes si alguien ha metido una puja mas alta no, esque entonces no sabes si meter mas o no….. aqui parece que funciona de otra manera y tienes que meter directamente lo que tu pagarias por la moneda como mucho no…

Aunque no entienda mucho solo por estar como he estado tanto tiempo mirando precios por aqui y por alli, pues mas o menos se valorar cuando algo es varato.

alomejor se ha creado una burbuja engañosa en ebay con estas monedas y realmente estamos engañados los que nos basamos en ese mercado, yo por ejemplo llevo tiempo mirando en cuanto acaban las subastas de ebay y no pillas un denario por menos de 30 euros…

Por poner un ejemplo hice lo mismo con los canarios que son otra aficion que tengo, compraba lotes a 10 euros, me quedaba con los que me gustaban y los demas los vendia a 15, al final todos se vendian, unos tardaban mas que otros pero todos se vendian y el resultado era que los mios me salian gratis, aunque claro el coñazo de tener 40 bichos mientras se vendian eso no me lo quitaba nadie, pero los mas guapos eran para mi y gratis.

Cómo proporciona un valor añadido a sus cliente:

Aunque no tenga fama como vendedor puedo dar con cada moneda certificados que crearian esa confianza, al comprar en subastas te daran facturas que puedan utilizarse como certificados de procedencia que den confianza al comprador.

Cantidad invertida y capital disponible:

Entre unas subastas y otras por 13000 euros estoy pujando yo mas o menos en total…….
tampoco me hago muchas ilusiones, creo que no me voy a llevar casi nada, para que os hagais una idea tengo en el banco 1400 euros, para el que no se lo crea le mando escaneo de mi libreta

No os vayáis a pensar que desde que nos preguntaba si lo de las subastas numismáticas era igual que eBay hasta que nos contó lo que había pujado pasó mucho tiempo. De hecho, todo esto ocurrió en menos de una semana. Vamos, que una semana ha sido suficiente para que este hombre se entere de la existencia de subastas numismáticas y puje en ellas 13.000 euros, 10 veces más del dinero que tiene en la cuenta. El resto de foreros se llevaban las manos a la cabeza por cada mensaje que escribía y le explicaban que se estaba equivocando muchísimo y que así podría perder muchísimo dinero. Pero el colega hacía caso omiso a los consejos y sigue erre que erre con su plan: comprar a 15 para vender a 40, igual que hacía con los canarios.

Hay gente en el foro que le desea tener suerte y que no se lleve absolutamente nada, porque va listo si se cree que un particular novato puede vender al mismo precio que venden las subastas, que son de todo menos baratas. Yo en cambio creo que el problema no radica en haber pujado mucho, porque lo más normal es que se lleve muy pocas monedas, o incluso puede que ninguna. En mi opinión, su problema radica en que se cree que hay alguna posibilidad de comprar a 15 y vender entre 30 y 40 las baratas y entre 50 y 200 las caras. ¡Claro! Y por eso los cientos de miles de aficionados a la numismática somos todos gilipollas y seguimos levantándonos a las 7:00 todos los días para ir a trabajar cuando podríamos dedicarnos a vender denarios por 4 veces más de lo que los hemos comprado y multiplicar por 3 nuestro capital en unos pocos meses. ¡Qué mejor manera de acabar con la crisis en España que poniéndole a este hombre de ministro!

Yo lo que le deseo es que se lleve unos cuantos lotes. No demasiados, pero sí algunos. Que le salgan en total por 2.000 euros o así. Una vez que los tenga se dará cuenta de que no es capaz de venderlos más que por la mitad de lo que ha pagado por ellos. De esa manera perderá un dinero que le escocerá y le hará reflexionar. Quien no atiende a razones por las buenas lo acaba haciendo de forma dolorosa, siempre pasa igual. Pero, si tiene la desgracia de no llevarse nada, o peor aún que le salga su plan a pequeña escala, entonces es carne de cañón. No tardará en presentarse algún supuesto amigo para hacerle el timo de los denarios búlgaros*.

Básicamente esto es como si me siento yo un día a jugar al poker con profesionales, me enseñan las reglas y como son reglas sencillas y las entiendo rápido pongo encima de la mesa 1.000 euros para empezar a jugar. Los otros jugadores se estarán rifando a ver quién me despluma, y lo normal es que los 1.000 euros me duren en la mano un cuarto de hora. Pero si por casualidad gano la timba y salgo de allí con 6.000 euros y una golfa de cada brazo, a la siguiente me pensaré que eso es un chollazo y volveré con 50.000 euros, así que la pérdida será mayor.

Por cierto, cuando le dije que nos mantuviera informados de sus resultados y que con gusto escribiría una entrada al respecto me dijo lo siguiente:

…. alomejor la entrada la haces poniendo como un novatillo se hizo su coleccion gratis, compraba lotes de 30, se quedaba con las 5 que le gustaban y vendia las otras 25 por el triple de lo que se habia gastado jajajaja, nunca se sabe hombre.

Las tres preciosidades de monedas que ilustran la entrada son un dragma de oro de Siracusa de época púnica, un aureo de Julio César y otro aureo de Adriano. Las tres son de la próxima subasta de Lanz.

*”El timo de los denarios búlgaros” será el título de la próxima entrada.

En el blog se ha debatido largo y tendido sobre si se puede entender la numismática como una inversión y si ésta es rentable. Tras algunas entradas (una y dos) dedicadas al tema, creo que quien vea la numismática exclusivamente como un mercado en el que obtener beneficio económico lo mejor es que se retire y se dedique a otros mercados en los que sacará más dinero. Pero hoy quiero incidir en un caso muy particular: las inversiones en piezas realmente raras o de una calidad asombrosa. ¿Son rentables esas inversiones?

El consejo que suelen dar los comerciantes y también muchos aficionados es que se compren monedas de calidad, aunque ya di mis motivos por los que seguir esa práctica no es necesariamente una buena idea desde el punto de vista económico. De hecho, en mi opinión en muchos casos ese consejo atiende fundamentalmente a un conflicto de intereses entre el que quiere vender la moneda y el que la quiere comprar, puesto que comprando moneda de calidad se suelta más dinero y el comerciante, por lo general, gana más. Pero aquí no vamos a hablar de monedas de calidad, como puede ser un duro de 1871 (18-73) o un sestercio de Nerón curioso, aquí hablamos de monedas realmente raras, únicos ejemplares o los mejores conservados de su tipo. Esas que las mejores colecciones desearían tener.

Vamos a poner un ejemplo muy muy raro: un cuño castellano medieval. Antonio Roma, en su libro “Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media” indica que sólo hay un ejemplar conocido y está en manos privadas. Así pues, ¿cuál es el precio de ese cuño? ¿1.000 euros? ¿10.000 euros? ¿100.000 euros? ¿1.000.000 euros? Si decíamos que las monedas raras tienen precios muy volátiles, os podéis imaginar que una pieza única en su especie y que además nunca ha sido subastada tiene un precio extremadamente volátil.

Imaginaos que, por lo que sea, un comerciante se hace con ese cuño y se le convence a Enrique de que lo compre por 50.000 euros, precio que a mí me parecería razonable. El argumento que le da el comerciante para comprarlo es el siguiente: “es un ejemplar totalmente único. Ahora vale 50.000 euros, pero en cuanto esté en tus manos costará lo que tú quieras porque serás el único que lo tenga. Si aparece un ricachón caprichoso y quiere añadir a su colección un cuño medieval le podrás pedir lo que quieras por él, quizá cuatro veces más de lo que tú has pagado”.

El argumento parece razonable, pero hay una cosa que falla: ¿cómo sabe el supuesto “ricachón caprichoso” que Enrique tiene ese cuño? ¿Acaso se va a anunciar? Justamente ahí es donde está el truco y es lo que va a hacer a Enrique perder dinero. Evidentemente, el ricachón no sabe ni siquiera de la existencia de ese cuño, y ningún comerciante va a decir a Enrique a quién vendérselo por cuatro veces más de lo que él ha pagado.  Más que nada porque si supiese quién lo pagaría más caro no se lo vendería a Enrique.

Ahora imaginémonos que Enrique, una vez que lo ha comprado, quiere venderlo. ¿A quién se lo vende? Hay muy poca gente que estaría dispuesta a soltar más de 50.000 euros por una pieza española, y conocer a esa gente es justamente lo que hace que un profesional pueda ganar dinero donde un aficionado no puede.  De hecho, Enrique no conoce ni siquiera a quién le pagaría 20.000 euros por ella. Bueno, sí que conoce a alguien: los museos públicos o las fundaciones privadas; pero para que esos te compren algo hay que tener contactos muy altos y hay que poder responder a los favores, algo que Enrique no tiene ni puede tener. Así pues, sólo quedan dos opciones: o se vende el ejemplar a otro comerciante o se subasta.

Cuando un comerciante compra una pieza de tal rareza lo que quiere es ganar dinero. Y ganar dinero él, porque las facturas no se pagan solas y su familia come de ello. Así pues, y teniendo en cuenta que el comerciante sabe perfectamente que Enrique no conoce a quién poder vender la moneda, el comerciante le ofrecerá a Enrique en torno a un 20% de lo que él pueda sacar en la venta. Es decir, que si él estima que otro coleccionista que él conoce se la puede comprar entre 35.000 y 70.000 euros, le ofrecerá a Enrique 10.000 euros por ella. Si os parece poco pensad varias cosas: el comerciante tiene un conocimiento muy escaso (contactos que se la puedan comprar) y ese conocimiento hay que pagarlo; además, es posible que él no lo sepa, pero conozca a otro comerciante que sí, y tenga que repartir el beneficio con él; por último, no deja de ser arriesgado, puesto que si no encuentran comprador quizá tenga que retener la pieza durante meses o años, y un comerciante necesita dinero líquido para manejarse.

La segunda opción sería subastar la moneda y que se la lleve el que más puje. La casa de subastas no está ahí para incluir el cuño de Enrique en su catálogo y no sacar ni un duro de él, lo que quiere es que se venda, así que le pondrá un precio de salida muy bajo. Luego puede ocurrir que apareciesen dos coleccionistas caprichosos y se picasen pujando; pero es muy raro que pase. También puede ocurrir que haya una remate “razonable” (digamos entre 20.000 y 40.000 euros) y Enrique reciba lo del remate menos lo que se lleva la casa de subastas. Por último, también puede ocurrir que se lo lleve el mismo comerciante de antes por los 10.000 euros que estaba dispuesto a pagar y Enrique se lleve un 36% menos de lo que le daba en privado. Sólo en el más raro de los tres casos Enrique ganaría dinero; lo normal es que lo pierda. Y bastante.

De igual manera que he puesto ese ejemplo, puedo poner el duro siguiente, que se remató en Vico por 12.500 euros hace ya dos años:


Una preciosidad de duro, posiblemente el mejor ejemplar que se conozca. Pero si lo tuviese en mis manos me costaría encontrar quién me lo comprase por 2.000 euros.

Para finalizar quisiera incidir en un pequeño consejo que di hace un tiempo: “compra sólo las monedas que seas capaz de vender por el mismo precio a medio plazo”. Está claro que hay que saber mucho para poder manejarse con piezas de semejante rareza o de semejante calidad; para eso hay que ser, como mínimo, un comerciante profesional.

El otro día escribí una entrada sobre la arrogancia como estrategia de márqueting, incluyendo algunas experiencias personales que fueron completadas por las experiencias que otros compañeros incluyeron en sus comentarios. Parece que todos estamos de acuerdo en que muchos comerciantes numismáticos en España no se caracterizan precisamente por su humildad, y muchas veces el trato al cliente llega a ser desagradable. También parece generalizada la opinión de que si un comerciante cuida al que empieza y le asesora correctamente, es muy probable que ese aficionado siga siendo su cliente según vaya aprendiendo más y se vaya metiendo en monedas más caras. Pero ¿realmente es así? Sinceramente, yo tengo serias dudas de que asesorar al cliente sea una buena estrategia comercial.

Os pondré un par de ejemplos:

El otro día me acerqué a Bath (os comentaré la visita con más calma en otra entrada) y allí me encontré en un mercadillo un tenderete de té. A mí me encanta el té inglés (junto con la parstinaca es lo único que me gusta de la cocina inglesa que no tenemos en España) pero soy un auténtico novicio y no sabría decir qué té me gusta más que otro. El tendero al verme me dedicó unos cuantos minutos y estuvimos charlando sobre té. Resulta que su familia lleva tres generaciones dedicándose a la venta de té, así que os podéis imaginar que sabía una barbaridad. Me sacó un montón de variedades diferentes para que las oliera y me estuvo explicando cómo se hacen los diferentes tipos de té para poder extraer bien todo su sabor. Aprendí un montón.
Como el precio era razonable, le compré una caja para probarla y quedé con él en que si me gustaba le compraría más porque vende a través de Internet (ésta es su web) y me lo puede mandar tanto a mi dirección en Inglaterra como a España. Conmigo se ganó un cliente y pienso comprarle de forma habitual (el té que me vendió está buenísimo).

En Valladolid hay una tienda de juegos de rol y frikadas variadas. A mí no me gustan ese tipo de juegos, pero suelo regalar juegos de mesa o juegos de carta sencillos porque son regalos baratos, socorridos y originales. Al tipo de la tienda le considero tanto un experto en juegos como un enamorado de los mismos. Es impresionante: sabe jugar a todos los juegos que tiene en la tienda, y no habrá menos de 200, algunos con una temática muy compleja. Le das un presupuesto de 10 euros para arriba, le dices el perfil de la persona a regalar y te saca tres juegos que encajan. Yo he probado para regalar a un niño de 5 años, a una chica de 14, a una mujer de 30… siempre he acertado. Además, el tipo monta campeonatos y tiene mesas donde los frikis de Valladolid van a jugar o a pintar sus miniaturas. Si tienen alguna duda o quieren algún consejo, ahí está él para atenderles. Pero lo que me sorprendió es que tiene un cartel que pone: “Si juegas en mi tienda ¿por qué no compras en mi tienda?”.

Son ejemplos bastante sencillos de un cliente que valora el asesoramiento. Va a comprar un producto y como ve que el asesoramiento es muy bueno no se anda con historias de regateos ni piensa si en un supermercado va a sacar el mismo té 20 céntimos más barato o el juego por 2 euros menos. Si lo he escrito bien, seguramente estaréis pensando en situaciones en las que vosotros mismos habéis actuado de forma semejante y habéis valorado el asesoramiento. Ahora es la pregunta dura: ¿esas situaciones son a la hora de comprar una moneda?

Personalmente, me he encontrado con muy pocos coleccionistas que realmente valoren el asesoramiento. No hay más que ir a un mercadillo y ver al personal dando conversación a los comerciantes y éstos intentando quitarse a esos “moscones” de encima. Unos pueden decir que los comerciantes son unos tal y unos cual, pero si lo pensamos dos veces es normal: ellos no están en el mercadillo para pasar la mañana, ni para hacer amigos ni porque les guste la numismática. Los comerciantes profesionales están para ganar dinero, más que nada porque su familia no vive del aire y porque su negocio tiene unos gastos todos los meses. Así pues, si alguien va un día, le explica cosas, le responde a sus dudas, le intenta orientar y luego el cliente se va sin comprarle nada, es normal que al día siguiente (o al siguiente) no quiera ni dirigirle la palabra. ¿Para qué va a asesorar a una persona que no valora su asesoramiento? ¿Para qué va a estar orientando a un tipo que luego se va a comprar las monedas a otra gente porque se las ponen un poco más baratas? ¿O es que también tiene que poner un letrero como el de la tienda de juegos?

Entonces aquí es donde yo hago la crítica a los aficionados: si valoras el asesoramiento, compra a quien te asesore, y si no lo valoras no te quejes de que no te asesore nadie porque no lo estás incentivando. De igual modo, si a priori estás pensando en que no le vas a comprar a un vendedor, no le hagas perder el tiempo porque él está trabajando. Me imagino que muchos profesionales hayan salido hartos de la situación y de dar explicaciones de más a quienes no les dejan un duro (por no hablar de casos como éste y éste) y su reacción sea centrarse en los aficionados que vengan ya aprendidos y que me dejen dinero de verdad. No digo que sea una buena estrategia, pero desde luego es mejor que la de perder el tiempo con quien no les compra ni una pieza.

No quisiera que veáis esto como una crítica a los lectores del blog. Si bien es cierto que vendo alguna que otra moneda que tengo repetida o que he comprado en un lote y no me interesa, no soy ningún profesional ni pretendo ganarme la vida con esto. Me considero un aficionado más y estoy en la numismática porque me gusta. De hecho, aunque el blog tiene bastantes visitas no tiene ningún tipo de publicidad porque su ánimo no es el lucrarme, sino que todos aprendamos con él. Al menos yo aprendo un montón.

Ahora os cuento una anécdota final:

Hace unos cuantos meses leí en el foro de Imperio Numismático a un usuario que estaba buscando unas carteras PROOF por unos 220 euros. Yo las tenía y le escribí un mensaje diciendo que se la dejaba en 200 euros. Entonces va el amigo y me dice que si yo se la dejaba en 200 euros seguramente la podría encontrar un 20% más barata en una casa de subastas, que es de donde sacaba yo las monedas según había leído en el blog.

No voy a hacer comentarios sobre la ignorancia del colega porque darían para otra entrada (básicamente porque las casas de subastas son de todo menos baratas), pero la cuestión es la actitud que presenta. Parece que me está llamando gilipollas justamente por asesorarle gratuitamente. Estoy seguro que más de un profesional de los que ofrecen asesoramiento “gratuito” se ha sentido así alguna vez.

Las monedas de la entrada son tres tipos diferentes de los 10 céntimos de la Segunda República Francesa. Se van a subastar en la casa Monnaies d’Antan y salen por 150, 150 y 120 euros respectivamente. Los 10 céntimos franceses del siglo XIX están entre mis series favoritas.

…pero os dejo un excelente reportaje sobre el oficio de grabador en la FNMT que me he encontrado por aquí.

PINCHA AQUÍ PARA VERLO

Una vez visto a nadie le quedarán dudas de que una moneda también es una obra de arte.

Para los que todavía no se hayan enterado, tengo una estupenda noticia: el blog de Carlos ha vuelto a abrir sus puertas y lo volvemos a tener dentro de los “blogs vivos” de la pequeña blogsfera numismática en castellano. Para quien no se haya pasado por ahí todavía recomiendo encarecidamente que cuando saquen un rato se paseen por el blog porque contiene unas reflexiones muy interesantes. La primera entrada de la nueva temporada de Blogpolis la ha dedicado a una discusión muy interesante que nació a partir de mi entrada sobre monedas expoliadas. Ahí ha dado Carlos su punto de vista, y como creo que el tema tiene interés, y como también me gustaría saber la opinión de nuestros lectores y comentaristas habituales (y los no habituales, por supuesto), pues aquí continúo yo con el debate.

Carlos parte de que en España nos movemos en un inaceptable marco en el que la administración colectiviza el Patrimonio y parece que es la “única responsable legítima” de su estudio, su conservación y su posesión. Esto es algo que Carlos considera “inaceptable” y a partir de ahí realiza una crítica interesante y propone unas reformas legales y unas modificaciones de la actitud de la administración que se dirigirían a que los ciudadanos también fuesen responsables de la conservación del patrimonio histórico. Ante esto, tengo que decir que estoy de acuerdo en casi todas las propuestas que hace y creo que darían buenos resultados, pero yo no veo con malos ojos que sea la administración la principal responsable de la conservación del patrimonio histórico.

Eso es una simple y llana forma de ver las cosas. Yo en temas de sanidad, educación y cultura me considero un férreo defensor de lo público (no así en otras cuestiones). En ese sentido, para mí en principio es una buena noticia que una moneda muy rara esté en manos públicas porque en cierta forma la considero “en parte mía” y tengo la esperanza de poderla disfrutar viéndola a través de la vitrina de un museo. Creo que esta visión es bastante compartida en España (no sé en el resto de Europa), pero en otros países, como EEUU, se suele considerar una mala noticia. Oyes a gente decir que “de esta moneda se conservan cuatro ejemplares y uno está en un museo público” y lo consideran una “oportunidad perdida”, como si fuese un desperdicio.

Pero justamente está en ese sentimiento de propiedad (no privada, pero propiedad) lo que hace que me implique en la conservación de ese patrimonio y de que tenga conciencia de él. Lo considero en parte mío, o mejor dicho nuestro. Por poner un ejemplo, si me entero de que El Prado se está inundando dejo lo que tenga que hacer y me voy a achicar agua. Pero, sinceramente, no sé si mi visión es compartida por el grueso de la sociedad. No sé si a mi vecino del segundo le importa cómo esté conservado el cuadro de El Martirio de San Sebastián, de El Greco, que tenemos en Palencia y que yo estuve veinte minutos mirando la última vez que visité el museo de La Catedral. Es el cuadro de la imagen.

Justamente ahí es donde puede engarzarse la polémica: a mi vecino le da exactamente igual porque él ni lo valora ni es consciente de que el patrimonio artístico e histórico hay que conservarlo. Lo más peligroso de esta actitud es que si no valoramos esa conservación y los estudios que se realicen a partir de esas obras no vamos a pedir cuentas a la administración de lo bien o lo mal que lo hayan hecho. Y si no pedimos cuentas a la administración, al final ésta recortará presupuestos y ni se estudiará ni se conservará el patrimonio. En cierta medida eso está pasando, y son muchos los museos que tienen enormes cantidades de bienes históricos en sus fondos amontonados, sin estudiar y vaya usted a saber de qué manera.

Hasta ahí estoy de acuerdo: es algo en lo que se debe mejorar y para ello hay que concienciar a la sociedad. Entonces es cuando viene Carlos (y no es el único), y dice que si la manera de concienciar es hacer a los ciudadanos partícipes de la posesión, el estudio y la conservación del patrimonio. “Tenemos derecho a poseer un denario de Caracalla, por poner un ejemplo”, dice. Y cree que es la propia administración, con su ánimo acaparador la que está poniendo trabas a la sociedad en tomar esta responsabilidad. Esto me recuerda una frase que oí hace un tiempo: “prefiero que mi colección se subaste y las piezas las disfrute quien más las valore a que esté en un museo bajo la mirada de quien pasa por ahí”.

Justamente en eso es donde discrepo. Lo primero es que no creo que tengamos derecho a tener un denario de Carcalla. A lo mucho tendremos derecho a poder tenerlo, que es distinto. Después, no creo que sea necesario fomentar la propiedad privada para que haya más conciencia social al respecto. Como ejemplo, yo no poseo ningún cuadro pero me dolería en el alma si algo le pasa algo al siguiente Desnudo Acostado, de Modigliani (la siguiente imagen), o a la muralla de Lugo. Lo que hay que fomentar es que se valore y que se estudie el patrimonio artístico e histórico, y que eso no quede en manos de unos cuantos “técnicos” y “profesionales” con grandes conocimientos, sino que seamos todos los que podamos disfrutar del conocimiento generado y (¿por qué no?) de generar conocimiento. Es algo que no va a ser económicamente reentable, pero no por ello hay que dejar de hacerlo. Si dividimos el coste de hacer cualquier investigación histórica entre los posibles lectores que la disfrutan nunca nos saldrían las cuentas, pero es la única manera de que el conocimiento vaya avanzando.

Luego hay otra crítica y es que la administración muchas veces no cuida bien del patrimonio, en cambio el que se gasta el dinero en él se preocupará por su conservación. Yo no estoy del todo seguro. Bien es cierto que la administración, bien por falta de fondos o bien porque los fondos se destinan a otras partidas, podría cuidar mejor el patrimonio. Ya he comentado que hay mucho sin siquiera haber sido estudiado, y no hay más que ver cómo están los conventos desamortizados a la Iglesia en el siglo XIX para darse cuenta de que la gestión es muy mejorable. Pero al menos a la adminitración la sociedad se puede quejar.

Se ha robado el Códice Calixtino y la sociedad se ha quejado y todos nos hemos llevado las manos a la cabeza de la falta de seguridad. Por mi parte que a los responsables se les ponga una pena severa. Pero si ese mismo libro estuviese en manos privadas y el dueño lo tirase a la hoguera, todos habríamos perdido algo pero no nos podríamos ni siquiera quejar. ¿Creéis que estoy diciendo una tontería? ¿Creéis que nadie en su sano juicio se gastaría un dinero en un bien histórico para después destruirlo o conservarlo fatal? Pues estáis equivocados. Ryoei Saito se gastó 82,5 millones de dólares en 1990 en el cuadro “El retrato de Dr. Gachet“, de Van Gogh (el que pongo abajo) y dejó muy claro en su testamento que cuando muriese quería que su cuerpo se incinerase junto a su Van Gogh, que era su propiedad más preciada. No es el único ejemplo, tenemos a quienes guardan un Picasso en un lugar tan húmedo como un yate y no falta la rama más ignorante de los empresarios españoles que tenían un Miró en su cuarto de baño.

No, la administración no es ninguna santa, pero tampoco se puede confiar en los criterios de una sola persona por mucho dinero que tenga. Quizá a mí me suponga más esfuerzo comprarme un duro de 1881 que a un cateto hijo de un emir comprarse un Dalí. Pero no por tener dinero va a poder hacer lo que le dé la gana con una pieza histórica. En este sentido, yo vería con muy buenos ojos que hubiese alguna ley internacional que obligase a quien posea ciertas piezas históricas, o cuya relevancia sea importante, su adecuada conservación.

Dicho todo esto, creo que hay algunos aspectos que se deberían mejorar por parte de los políticos. Y son cosas de bastante sentido común. Comento algunas:

La extracción de los bienes arqueológicos. Hay muchos pecios que se saben dónde están desde hace décadas y no se extraen por falta de presupuesto. Yo creo que es de bastante sentido común hacer lo que hacen los americanos: que sea una empresa quien extraiga las piezas y luego una parte va para la administración y otra para la empresa. Todos ganan y será mejor que esos bienes estén en manos privadas que no en el fondo del mar.
Canalizar la función de los museos. En este aspecto estoy totalmente de acuerdo con Carlos. Sobre todo en que los museos pequeños deberían centrarse en temáticas concretas y buscar su completitud.
La colaboración entre museos. Esto sé que es imposible porque se tocarían las “competencias”, y eso en este país está prohibido. ¿Qué sentido tiene que haya tantos cuadros de enorme calidad en los fondos de El Prado? ¿No se pueden “prestar” a museos pequeños como se hace con el de Badajoz? Eso es un simple ejemplo, pero ya me entendéis.
Permitir el acceso a estudiosos. El colmo de los colmos es que sea más fácil ponerse en contacto con un coleccionista privado y estudiar su colección que tener que pasar todo un infierno burocrático para poder estudiar una colección pública. Eso ocurre y no tiene ningún sentido.
– Obviamente, me encantaría que se declarasen más yacimientos de interés cultural y se estudiasen como merecen, pero para eso harían falta unas partidas presupuestarias muy grandes.