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Muchas veces nos creemos que los euros son monedas únicas porque suponen una unión monetaria entre países diferentes que históricamente han tenido sus más y sus menos. No obstante hay precedentes, uno de los más interesantes histórica y numismáticamente es la Unión Numismática Latina.

Ya sabemos que hasta hace poco el valor de una moneda era plenamente intrínseco, de forma que una pieza de 100 pesetas tenía 4 veces más oro que una de 25 pesetas. Esto permitía que fuese relativamente común que en un país hubiera moneda extranjera (recordemos también que no existía un banco central encargado de recoger las monedas que emitía), sobre todo en épocas de poca estabilidad política. Pero esto suponía un jaleo para los comerciantes y una oportunidad para los pícaros y ladrones que pululaban por Europa, puesto que el valor de la moneda no dependía sólo del peso de la moneda, algo que se comprueba fácilmente, sino también de la pureza del oro que contiene. Y claro, si a un comerciante cántabro le daban una moneda de oro italiana, ¿cómo sabía que aleación tenía esa pieza?

Para favorecer la circulación de las monedas se creó la Unión Monetaria Latina en 1865, entre Francia, Bélgica, Italia y Suiza.  El acuerdo fue favorecido por el gobierno de Napoleón III. España y Grecia se sumaron a la unión en 1868 y al año siguiente Rumanía, Austria, San Marino, Bulgaria, Venezuela, Serbia y Montenegro. Al final fueron un total de 33 países los que se incluyeron en la Unión. Aquí se puede ver la lista completa. Si nos fijamos, en la lista no sólo aparecen países europeos, ni siquiera potencias económicas de la época, estaba abierto a todo el mundo.

La idea era acuñar monedas con el mismo valor, el mismo peso y la misma ley en diferentes países; de esta manera, una moneda de 100 francos franceses tiene la misma cantidad de oro que una de 100 pesetas. Es algo semejante a la idea del euro, pero teniendo cada uno su propio sistema monetario. Por eso los países que estaban dentro de la Unión no tenían problema con que se añadieran nuevos países, independientemente de si fuesen ricos o pobres. Cuantos más mejor, porque así la moneda de cada país podría circular en más lugares.

La lista de monedas es la que acuñaba Francia: oro (100 francos, 50 francos, 25 francos, 20 francos, 10 francos, 5 francos), plata (5 francos, 2 francos, 1 franco, 50 céntimos, 20 céntimos), cobre (10 céntimos, 5 céntimos, 2 céntimos, 1 céntimo). De todas formas,  no todos los países estaban obligados a emitir todas las monedas con todos los valores. Sin ir más lejos, en España nunca se acuñaron monedas de 50 pesetas de oro y las de 20 céntimos son muy escasas. Aquí se tiene una lista de las monedas que se acuñaron en la Unión (de donde están sacadas las imágenes de la entrada), y se ve que la mayoría de los países no acuñaron todas. También se puede echar un vistazo a este hilo, donde se comentan las monedas de la Unión Latina.

Un último apunte es que me da la sensación de que Francia fue la más beneficiada de la Unión Latina. La razón no es otra que he visto varias veces en lotes de napoleones de oro (las que se suelen vender como moneda de inversión) aparecer moneda de 20 pesetas españolas o de otros países. Esto me hace sospechar que con la Unión Latina Francia consiguió importar buena parte del oro que se acuñaba en otros países y que acababa circulando en Francia. Normal por otro lado, era la economía más fuerte de todos los países que formaban la Unión.

El fin oficial de la Unión Latina fue en 1927, debido a las turbulencias que supusieron la Primera Guerra Mundial y la volatilidad de los metales preciosos de la época.

Las monedas que se muestran son 50 céntimos de Bulgaria, 5 céntimos de Grecia, 10 soles de Perú y 5 Bolívares de Venezuela.

Es muy típico que la gente tenga un bote con monedas antiguas, guardadas en un rincón de la casa y que nadie ha mirado en los últimos cuarenta años. De repente, algún día se interesan por ese bote y también por el precio que puedan tener las piezas, no vaya a ser que tengan la suerte de que suene la campanada y saquen una propina. La situación es tan normal que hay mucha gente que llega hasta mi blog consultando en Google por el valor de sus viejas pesetas. Entradas como esta son de las que más visitas tienen.

Mucha gente al encontrar las monedas va a mercadillos a preguntar por el precio de las piezas, y generalmente no valen para nada, así que van de tenderete en tenderete hasta que se dan cuenta de que las pueden tirar al río, que sacarán lo mismo por ellas. Las pocas veces que los comerciantes encuentran piezas que valen para algo, se las compran a peso y no les pagan casi nada por ellas. Es normal.

Pero los más jóvenes, y los que utilizan Internet para consultar absolutamente cualquier cosa que no sepan,  acaban consultando en Google cómo tasar sus monedas. Tras leer un rato se dan cuenta de que no es tan fácil como parece, y es por eso por lo que ya llevo unas cuantas entradas dedicadas a las tasaciones. Hay veces que consultan en foros de numismática, como éste o éste, y siguen dándose cuenta de que es difícil.

He aquí la respuesta que di a una mujer que preguntaba aquí por qué hacer con un puchero de pesetas de Franco y del rey que tenía en su casa (me curré la respuesta y encima la mujer se lo tomó a mal, hay gente para todo…):

antes de nada, echa un vistazo a esto

En principio ese puchero no vale demasiado, lo siento si te desilusiono Si están en un puchero olvídate de encontrar nada en calidad sin circular.

Si quieres venderlas tienes tres opciones:

Opción A –> deshacerte de ellas, vendérselas a un aficionado (o a un profesional) que le gusten los errores, que será lo que más pueda interesar. A 8 euros el kilo de pesetas lo vería un precio interesante.

Opción B –> separar las monedas de 1947 y de 1953, tirando el resto de las monedas que haya. De entre las monedas que has apartado separa las que se vea algún número en ambas estrellas de las que hay a los lados de UNA en el reverso (tendrás que usar para ello una lupa). En las que no se vea nada, apártalas junto a las que quitaste antes, las que se vean estrellas son las interesantes. Hay gente interesada en las “interesantes” que has sacado, 30 euros por cada 100 monedas de ese estilo puede ser un precio interesante. El resto puedes venderlas a 4 euros el kilo… si es que te los pagan…

Opción C –> ponte a mirar una a una, interésate por conocer errores (¿que qué es un error?… madre mía, estás muy verde… quizá pierdas mucho tiempo si decides esta opción). Una vez que hayas apartado las monedas que pueden valer algo descubre su precio y busca compradores. ¿Te diré yo su precio y a quién vendérselas? No, éstos son mis motivos.

Yo sinceramente, aconsejaría a todo el mundo que no tenga especial interés en la numismática que se decante por la Opción A, puesto que la probabilidad de encontrar una pieza que merezca la pena será muy baja y el tiempo que hay que invertir es bastante alto. Evidentemente, si en el lote hay monedas de oro y plata la cosa puede cambiar. Aunque tampoco hay que esperar que se tenga una joya.

Si resulta que el lote no es de moneda española del siglo XX, sino de moneda mundial del siglo XX, pues para el caso lo mismo: raro será que alguna moneda cueste dinero. De todas formas, ahí hay una ventaja y es que se puede regalar el lote a algún niño y con él seguro que pasamos un buen rato.

José I fue un mandatario que en España siempre se vio como extranjero y nunca fue querido. Su leyenda negra ha llegado hasta nuestros días y todavía hoy se ve con recelo a pesar de que muchos historiadores coinciden de que su gobierno distó de ser malo (sobre todo si se compara con su predecesor y su sucesor). En cualquier caso, está claro que el pueblo no le quiso y José I Bonaparte pasó a la historia popular como Pepe Botella, sobrenombre que aún hoy conserva.

Otra cuestión es el aspecto numismático de su reinado, que aunque fue corto es más que interesante. A juzgar por la cantidad de veces que aparecen en subasta y por los remates que obtienen, mi opinión es que se conservan bastantes de sus monedas en buena calidad y aún así son piezas caras (lo que no es una contradicción). Yo creo que la causa es debida a que fueron monedas que circularon poco tiempo, puesto que con la restauración de la monarquía borbónica no se podía utilizar moneda de José I y per se la gente las guardó. Como son piezas muy bonitas muchos las coleccionan y de ahí su precio. La excepción son las monedas de 320 reales, que son raras y muy caras; hay un ejemplar en el museo de la FNMT, por si alguien lo quiere ver.

Hoy dedicaré la entrada exclusivamente a las monedas más grandes que acuñó: los duros acuñados en Madrid (que es la serie que más me gusta de este reinado), los de Barcelona, el de Sevilla y los 320 reales. Se acuñaron monedas del mismo valor, pero unas indicando 20 reales  y otras 8 reales; además, las que se acuñaron en Barcelona durante la Guerra de la Independencia tomaron un valor de 5 pesetas. Explicar el por qué de esta aparente contradicción es largo, por lo que lo dejamos para otra entrada, pero si alguien quiere irse adelantando que lea este ensayo de Javier de Santiago Fernández.

Todas las monedas que pongo en esta entrada están sacadas de la subasta de 11 de marzo de 2010 en Aureo, en la que se subastó una deliciosa colección de moneda de José I. Muchos fuimos los aficionados que pudimos disfrutar con la colección, pero muy pocos los que pudieron llevarse una pieza a casa. Pongo entre paréntesis los precios de remate de las piezas.

DUROS ACUÑADOS EN MADRID

20 reales  1808 AI (1150 euros)

20  reales 1809 AI (650 euros)

20 reales 1809 IG (1300 euros)

20 reales 1810 AI águila grande (580 euros)

20 reales 1810 AI águila pequeña (800 euros)

20 reales 1810 IA (3400 euros)

20 reales 1810 IG (3000 euros)

20 reales 1811 AI águila grande (900 euros)

20 reales 1811 AI águila pequeña (420 euros)

20 reales 1812 AI (570 euros)

20 reales 1812 RN (950 euros)

DUROS ACUÑADOS EN BARCELONA

5 pesetas 1808 (400 euros)

5 pesetas 1809 (600 euros)

5 pesetas 1810 (1000 euros)

5 pesetas 1811, 25 rosetas (330 euros)

5 pesetas 1811, 22 rosetas (700 euros)

5 pesetas 1812 (650 euros)

5 pesetas 1813 (3700 euros)

5 pesetas 1814 (4200 euros)

DUROS ACUÑADOS EN SEVILLA

20 reales 1812 LA (1450 euros)

ONZAS ACUÑADAS EN MADRID

320 reales 1810 AI (10000 euros)

320 reales 1810 RS (25000 euros)

320 reales 1812 RS (13700 euros)

En cuanto a la cuestión estética, a mí me parecen muy elegantes, sobre todo las acuñadas en Madrid y Sevilla. El busto de José es realista a la vez que recuerda a los emperadores romanos, de perfil y con una mirada profunda. El escudo también es una preciosidad con los seis cuarteles representando los diferentes reinos de España, colonias de ultramar incluidas, y el águila napoleónica en el medio.

Son piezas que, como ya he dicho antes, se suelen dejar ver en las subastas españolas muy frecuentemente. La excepción son las de 320 reales que se ven de tarde en tarde. Eso sí, la calidad de las piezas de esta entrada difícil de igualar.

Ya hace algunos meses que tengo un perfil en Facebook pero no es una herramienta que me guste demasiado. En mi opinión tiene un gran potencial pero no está explotada la parte más interesante. Sea como fuere, la cuestión es que me hay mucha gente a la que le es muy natural comunicarse por el entorno de Facebook, jóvenes y no tan jóvenes. Se llega al punto en el que mucha gente prefiere mandar un mensaje por Facebook que mandar un correo electrónico.

De hecho, en el tiempo que ha estado en el menú de la izquierda mi careto con mi dirección de perfil de Facebook ha habido bastante gente que se ha puesto en contacto conmigo a través de este medio. Algunos hasta me han agregado como amigo y hemos intercambiado algunos mensajes. El asunto es que en mi perfil hay sobre todo cuestiones  personales, por lo que he decidido crearme otro perfil exclusivamente para el blog:

Si pulsáis en la imagen aparecerá el perfil. Ya he mandado solicitudes de amistad a algunos contactos y agregaré a todo el que me lo pida. En este perfil de Facebook ya está relacionado con el RSS del blog, con lo cual las entradas del blog aparecerán automáticamente en Facebook a todo aquél que me agregue. Luego allí también se podrán poner comentarios y todas esas historias. Por cierto, y por si alguien de los habituales no lo ha hecho todavía, se puede pulsar aquí y utilizando un lector de feeds, como Google Reader o el propio navegador Opera (y muchísimo más), de forma que el lector de feeds avisa cada vez que hay una actualización en el blog y no hay que estar pendiente de este blog u otros que sigáis.

Y hablando de RSS, ya veis que a en el menú de la izquierda hace unas semanas que se añadieron algunos blogs nuevos. El primero de ellos es el de Monedas del Bajo Imperio, un blog excelente para versarse sobre la numismática del Bajo Imperio romando, tanto desde el punto de vista históricos y artístico como desde el puro coleccionismo. Es realmente bueno. Además, he añadido Silver Coins And, dedicado a las monedas mundiales de plata y el de euroHobby, un blog en inglés para estar a la última en todo lo relacionado con el coleccionismo de euros. Finalmente, y no por ello menos interesante, he puesto el blog del Museo del Banco Nacional de Bélgica, donde se habla de monedas y de historia, ya podía hacer la FNMT un blog semejante.

Por último, vuelvo a invitar a todo el que quiera a que se ponga en contacto conmigo con total naturalidad, ya sea a través de Facebook como por correo:

ruizcallejagmail.com

Esta entrada es una simple y llana reflexión que invita al debate a quien quiera y nace a partir de un comentario que hizo Carlos. No es un estudio serio hecho con datos reales, comprobando en diferentes casas de subasta y sacando estadísticas serias, porque hacerlo podría suponerme varias semanas de trabajo, y como se comprenderá no es plan.

Ya se ha comentado varias veces en el blog que el valor de las monedas es muy volátil. Pero… ¿cuánto de volátil? Esa sería la pregunta del millón porque si yo pago 200 euros por una pieza me gustaría saber qué margen de beneficio podría tener al venderla, o dicho desde el otro punto de vista, cuánto perdería si me veo obligado a venderla rápidamente. La pregunta es mucho más importante de lo que parece a simple vista, puesto que es crítica para saber el riesgo de nuestra inversión al comprar una pieza.

La respuesta es tan vaga como decir que la volatilidad de una moneda depende de la rareza de dicha moneda y de las veces que haya aparecido en subasta. Esta dependencia es muy interesante, y además no depende del precio en sí mismo. Es decir, hay monedas relativamente comunes (como las E-51) que son caras y monedas más raras, o incluso únicas que son relativamente baratas (como muchas monedas islámicas o godas). En un año se subastan alrededor de media docena de tiras de E-51, clavando los precios subasta tras subasta (lo mismo se podría decir de las 100 pesetas palo recto o de las 20 pesetas de 1894).

Sin embargo hay piezas muy raras, que se subastan cada diez años o más, e incluso hay piezas únicas que pueden pasar décadas sin que se subasten. En esas monedas es muy difícil determinar de forma aproximada su precio, puesto que si sólo hay una moneda de ese tipo en el mundo quien la quiera tendrá que acordar un precio con el que la posea. Una cuestión a tener en cuenta es que esas piezas no tienen por qué ser exageradamente caras. Sin salirnos de la numismática íbera, hay monedas islámicas muy raras o incluso únicas con un precio relativamente asequible, sobre todo si se compara con monedas de semejante rareza de otros países (EEUU, Rusia, Alemania…) o de otras épocas o series (como el Centenario de la Peseta o los Reales de a 8).

A quien quiera meter dinero “de verdad” en esto de la numismática, yo le recomendaría que diversificase su colección. Puede tener monedas muy raras, y no por ello caras, y otras  más normales, y no por ello baratas. De esta manera la inversión se divide en productos más seguros y productos más volátiles.

No obstante, vuelvo a repetir que las afirmaciones que hago son prácticamente prejuiciosas y no he llevado a cabo un estudio para apoyar mis argumentos. Ese estudio conllevaría estudiar muchas subastas y hacer un análisis estadístico que relacione la varianza de los precios en relación con la periodicidad de las apariciones de las monedas. Llevaría mucho tiempo y, lo siento mucho, pero el tiempo que puedo dedicar al blog es limitado.

Las monedas que aparecen en la entrada están sacadas de la última subasta de Monnaies d’Antan, sus descripciones son, respectivamente: Marco Aurelio – Sestercio (161, Roma);  Seleucide – Tigrane II el Gran rey de Armenia – Tetradragma (83-69 A.-C.); 1 Franco 1900.

Ya sabemos todos que en las monedas es típico poner el careto de quien mande y como los que mandaban tradicionalmente han sido los hombres, por eso de la sucesión al trono del primogénito y todas esas historias. No obstante, ha habido en España algunos casos en los que han aparecido mujeres en las monedas circulantes. En total a mí me constan cuatro mujeres en las monedas españolas (sólo cuento las circulantes, no las conmemorativas ni las medallas), que paso a relatar ahora empezando por la más actual y acabando por la más distante en el tiempo.

Doña Sofía

Pues sí, la última mujer que se ha visto en el circulante español es la Reina Sofía, por todos conocida. La foto que he puesto arriba me ha parecido curiosa y más bonitas que las típicas que aparecen en todas partes; está sacada del ABC. No me detengo en su biografía porque los datos básicos se los sabe todo el mundo.

La reina de todos los españoles apareció exclusivamente en las monedas de 500 pesetas entre el año 1987 y el 2001, viéndose su rostro detrás del de su marido Juan Carlos. Ya se comentó que la primera emisión de 500 pesetas celebró las bodas de plata de la pareja y ya no se modificó el diseño de la monedas de 500 hasta que desaparecieron.

Isabel II

Isabel II es la reina española por excelencia en lo que a la numismática se refiere. Pero no sólo dejó grandes pasajes numismáticos, sino que su vida privada y su gobierno fue muy tormentoso. Subió al trono con sólo tres años de edad bajo la regencia de su madre María Cristina y su reinado fue difícil: tuvo que hacer frente a dos Guerras Carlistas y tuvo que salir a regañadientes del Antiguo Régimen haciendo que España tuviera una timidísima industrialización. Al final, acabó exiliada. Decía mi profesor de historia que Isabel II era más liberal en la cama que en el trono, pero eso ya es otra cosa. Los pintores siempre idealizaron la imagen de Isabel II, pero ya se ve en la foto (sacada de Wikipedia) que era una mujer bastante fea.

El legado numismático de Isabel II es riquísimo, es algo que sabe cualquier aficionado. También es bastante complejo porque hubo varios cambios en el sistema monetario de la época, ya se hablará de esto algún día. En cualquier caso, Isabel II acuñó auténticas preciosidades, tanto de oro como de plata o cobre, y lo hizo en muchas cecas, habiendo además pruebas. Todo ello hace que su legado numismático sea muy amplio, hasta el punto que Aureo ha dedicado en los últimos años dos subastas a este periodo, provenientes de sendas colecciones privadas: la colección Béquer en 2000 y la O’Donell en 2003. Aquí dejo cuatro monedas suyas preciosas: 8 maravedís, 1 real, 10 céntimos de escudo y una prueba de 10 reales; todas ellas se subastarán en Aureo el 1 de julio.

Isabel I

Si nos vamos a la antepenúltima mujer que aparece en la numismática española tenemos que dejar de hablar de España y hablar más bien de Reina de Castilla, La Reina Católica por todos conocida.  En su reinado tampoco quiero entrar porque es muy complejo y, en mi opinión, está idolatrado por mucha gente, por lo que es difícil ser objetivo en poco espacio. Lo que sí que es cierto es que mucha gente considera a los Reyes Católicos como el principio de la monarquía española propiamente dicha y se les considera los reyes que consiguieron unificar los territorios que forman hoy en día España bajo un mismo mando (yo mantengo serias dudas en ambos puntos).

Al igual que pasaría 500 años después con la Reina Sofía, en todas las monedas que aparece está junto a su marido Fernando II de Aragón, eso sí, aparece a un lado y no detrás. El legado de ambos es interesantísimo y muy cotizado no sólo por coleccionistas españoles sino también de otros países. Es curioso que además de acuñar muchas monedas con sus retratos (los excelentes son preciosos) acuñaron muchos reales con los símbolos de ambos: el yugo y las flechas. Abajo se muestra un doble excelente que se subasta en Aureo el 1 de julio.

Urraca I

La primera mujer en aparecer en el circulante de España es para nota. ¿Alguno lo había adivinado? Y es que nos remontamos ni más ni menos que a 1108 cuando Alfonso VI el Bravo, rey  de León pierde a su único hijo varón en la batalla de Uclés, proponiendo a los nobles un hecho insólito: que fuese su hija, una mujer, quien heredase el trono. Los nobles accedieron pero le obligaron a casarse, haciéndolo con Alfonso el Batallador rey de Aragón y evitar así una guerra civil en Castilla y en León. No obstante, su reinado fue bastante turbulento, como la mayoría de los reinados medievales y no se pudo librar de una guerra civil. En total reinó desde 1109 hasta 1126 y se vinculó bastante a Palencia, hecho por el que tengo especial cariño a Doña Urraca.

En cuanto a su legado numismático, pues poquita cosa nos ha llegado y son piezas raras. Aquí dejo un par de dineros sacados de aquí donde se representa su rostro, el primero de frente y el segundo mirando hacia la izquierda; ya se sabe que el estilo románico no busca el retrato realista.

La palabra ‘óxido’ es quizá la más temida por todos los coleccionistas numismáticos. Que te salga óxido en una moneda o descubrir que lo que acabas de comprar tiene óxido chafa la tarde a cualquiera, y en algunos casos echa a perder lo que se supone que había sido una buena inversión numismática. De hecho, es común que los numismáticos lo llamen “cáncer” porque sale, es casi imparable y acaba destrozando la moneda (es muy curioso cómo muchos términos médicos se utilizan como metáforas en la vida diaria). En el foro de identificación numismática se ha hablado mucho sobre el óxido y sobre cómo limpiarlo si sale. No obstante, hay veces que no es posible porque son necesarios procesos químicos que acabarían destrozando la moneda del todo.

Uno de los casos en los que no es posible limpiar las monedas es si éstas son de aluminio, al ser éste un material tan malo que al someterle a cualquier proceso químico se destrozaría. Y da la casualidad de que las monedas de aluminio de Franco son muy propensas a tener óxido. ¡Fíjese usted qué faena! Por eso, hay que tener muchísimo ojo cuando se compran monedas de 5 y 10 céntimos de Franco, así como con las carteras y tiras PROOF.

La moneda superior es una de 50 céntimos de 1966 estrella 74 en calidad PROOF y tiene muchísimo óxido, se ve a simple vista. Al menos se le ve la estrella, por lo que algo de valor tiene. Concretamente, ésta pieza la vendí yo mismo por la mitad del precio que la hubiese vendido en caso de no tener óxido.

Esta otra moneda también tiene óxido, aunque a simple vista no se vea. Para ello hay que mirar bien el canto, la tercera cara de la moneda que siempre debe ser examinada. Ahí se observa que la moneda tiene óxido, que antes o después se acabará comiendo la pieza.

Hay que tener mucho ojo con el óxido en estas piezas porque harán que las carteras que hayamos comprado valgan bastante menos. Si es para tener en nuestra colección, es preferible rascarse el bolsillo y comprar monedas sin óxido. De hecho, Susan Headly considera comprar monedas con óxido como una de las cinco peores inversiones numismáticas. También hay que tener en cuenta, todo hay que decirlo, que la inmensa mayoría de las carteras de Franco tienen óxido (excepto las del 75, no sé por qué), y encontrarse un juego de las cuatro carteras limpias de óxido es verdaderamente difícil, de hecho, encontrarse una cartera que no sea la del 75 con los aluminios limpios no es nada fácil. También es común que las casas de subastas indiquen si las carteras tienen óxido o no, aunque no siempre lo hacen.

Pero una vez que tenemos nuestras carteras inmaculadas hay que hacer algo para que no salga óxido en ellas. Lo mejor es guardarlas en un lugar sin mucha humedad y meter los aluminios en unos cartoncillos, tal y como se muestra en la imagen de abajo.

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Evidentemente, no es recomendable comprar ninguna moneda de estas en eBay o a distancia si no se ha podido analizar una buena foto de la pieza en cuestión.

Finalmente, hay que añadir que en este hilo del foro de identificación numismática un usuario preguntó qué hacer con unas monedas de aluminio con óxido que acabab de comprar. Podéis ver las respuestas que le han dado: mala solución.

Escribo esta mini entrada porque acabo de leer en El Mundo que se ha inaugurado una exposición sobre la moneda falsa en el Museu Nacional d’Art de catalunya (MNAC). Según parece, la muestra presenta moneda falsa desde la época clásica hasta la actualidad. No tiene mala pinta, seguramente será una visita interesante para los catalanes aficionados a la numismática o para aquéllos que visiten la ciudad condal (yo quizá me pase por allá en octubre). Se podrá visitar hasta el 1 de mayo de 2011, vamos, que hay tiempo.

Os dejo con la descripción de la exposición que deja la web del museo:

La falsificación ha acompañado a la moneda desde sus orígenes. Las autoridades emisoras la han combatido, con el derecho, mediante normas punitivas y, con la técnica, impulsando el perfeccionamiento de la fabricación del numerario. Además, también en cada época se han divulgado métodos prácticos para desenmascarar las piezas falsas. La exposición saca a la luz esta verdadera historia clandestina de la mano de algunas de l as más notables piezas protagonistas de esta larga, continua y apasionante aventura que va desde la antigüedad hasta nuestros días.

El primer ámbito presenta la falsificación en la antigüedad hispánica, desde las primeras fracciones falsas que fabricaron los griegos en Empúries hasta las piezas que falsificaron íberos y romanos. También pone en evidencia la aparición de una durísima legislación romana y visigótica contra los falsarios. El segundo ámbito está dedicado a la falsificación y el cercén del metal de la moneda de la edad media. Para controlar las piezas falsas, así como el falseamiento del peso legal de las piezas legítimas, se difundió el uso de balanzas y ponderales monetarios. En el tercer ámbito se muestra una aproximación a la falsificación en la edad moderna. En este período se introdujo la mecanización de la fabricación monetaria y se labró el canto para evitar si cercén. En el cuarto y último ámbito la atención se fija en la época contemporánea y en la falsificación de billetes de banco y de las tarjetas de pago. Por último, también se presenta otro tipo de falsificación de raíz moderna: la copia de monedas antiguas con la voluntad de engañar a los coleccionistas.

EDITO: para decir que en el foro de imperio numismático citan otros medio donde se habla de la noticia, por ejemplo RTVE.

Ya se ha dicho que los estados son los que más ganan con el coleccionismo numismático. Las monedas contemporáneas de plata le sale a la fábrica de moneda por 10 euros y las venden en las numismáticas por 43. Eso es un chollo. Con esas monedas se celebran ciertos acontecimientos políticos, artísticos o deportivos que suelen ser curiosos para los coleccionistas. Por ejemplo, se ve aquí abajo una pieza que celebra el campeonato del mundo de baloncesto que se adjudicó España en 2006 (en venta en la Filatelia López).

Lo que pasa es que los países más pobres también se quieren apuntar a vender plata a un precio de escándalo, porque los beneficios son interesantes. Pero claro, la historia de países como Bután o Benín y sus logros deportivos interesan más bien poco a la gente que tiene dinero, que son los que viven en los países ricos. ¿Cómo hacer para convencer al coleccionista occidental que compre monedas conmemorativas de estos países? Pues acuñando monedas originales que les parezcan curiosas, o incluso morbosas. Aquí pongo algunas de ellas, todas en venta en Power Coin. En esa web hay muchísimas más, se puede echar un vistazo para verlas, las hay muy curiosas.

La que más gracia me ha hecho es esta de abajo, de Benín pesa 27 gramos y piden por ella 49,95 euros. La gracia está en que se muestra una marihuana y si se frota huele a marihuana.

He aquí una moneda de Camerún con unas mariposas que tiene un holograma de colores. Pesa 25 gramos y piden por ella 99,95 euros.

Otra pieza curiosa, esta vez de Costa de Marfil. Presenta un mamut y el precio es de 119,95 euros, pesando 25 gramos de plata.

Las Islas Cook creo que son las que se llevan la palma en este tipo de piezas. He aquí una que cuesta 79,95 euros y que tiene 25 gramos de plata. Seguro que a los amantes de la Formula 1 les gusta.

La última que pongo es de Tuvalu y presenta un guerrero vikingo; pesa una onza y cuesta 69,95 euros.

Como ya he comentado varias veces, que cada uno gaste su dinero donde le dé la gana, que para eso es suyo. Pero el que meta dinero en este tipo de piezas que no espere recuperarlo porque su valor numismático es casi nulo; yo por ellas sólo pagaría su peso en plata, que rondaría los 12-13 euros actualmente. Eso sí, todo hay que decirlo, pueden ser un regalo que te hagan quedar como un señor.

La sonrisa más célebre de la historia de la pintura es, sin duda alguna La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa. El cuadro, como todos sabéis, fue pintado por Leonardo da Vinci y está expuesto en el museo del Louvre. La calidad técnica del cuadro es de la máxima calidad, el paisaje y las manos de la dama son una delicia, pero La Gioconda no sería la misma si no fuese por su sonrisa.

La gracia es que al ver el cuadro no se sabe bien si realmente está sonriendo o no, y si sonríe no se sabe si presenta alegría o amargura. Dicen los expertos que esto se consigue a base de un juego de claroscuros que generan una ilusión óptica que hace que veamos mejor la sonrisa con la parte periférica de nuestro ojo, es decir, cuando no nos fijamos en ella. La siguiente foto está obtenida de Wikipedia.

No es tan fácil elegir la sonrisa más célebre del cine, pero por mi parte lo tengo claro: está en la última escena de “Some like it hot” (“Con faldas y a lo loco”, en castellano).  La película, también por todos conocida, es una excelente obra maestra de Billy Wilder y cuenta con tres actores de primerísimo nivel: la súper sexy Marilyn Monroe y la pareja de oro Tony Curtis y Jack Lemmon.

No obstante, la sonrisa la realiza un actor casi desconocido, J. E. Brown, al decir la mítica frase de “Nobody is perfect“. La sonrisa esbozada en el último fotograma de la película enmarca la escena perfectamente y la dota de un significado totalmente diferente a si esa sonrisa no existiese. De hecho, yo diría que el personaje de Osgood (el que sonríe) se transforma en los últimos dos segundos de la película, pasando de ser un viejo timado a un degenerado sexual. La siguiente imagen está tomada de aquí.

Todavía me tengo que mojar más para indicar la mejor sonrisa de la numismática, pero para mí no hay duda: la posee Atenea. Los búhos de Atenea son unas piezas míticas donde las haya que se acuñaron en Atenas desde el Siglo V antes de Cristo hasta el Siglo I. De acuñaron monedas de diferentes tipos, pero sobre todo tetradragmas, como los que se presentan aquí, sacados todos ellos de la subasta del 24 de junio de 2010 en Cayón.

A la cuestión histórica que conllevan estas monedas se la podrá dedicar otra entrada, ahora sólo quiero indicar el aspecto artístico. La moneda se acuñó con gran relieve y un realismo soberbio, representando en un solo rostro la belleza y la firmeza de Atenas. Atenea está decorada con pendientes y collar de perlas para mostrar la riqueza de la que gozaba la ciudad, así como con un casco empenachado, símbolo de la victoria en la batalla de Maratón.  Por último, la sonrisa de Atenea dota de felicidad a toda la moneda, felicidad de la que gozaban los griegos en aquellas épocas.

En el reverso se observa un búho también en relieve. El búho era el animal de Atenea, en el que solía transformarse. Por otro lado, suelen aparecer diversas leyendas que cambian según la época en la que se acuñase la moneda y también ramas de olivo, otro de los símbolos de Atenea y de la ciudad de Atenas. Según la leyenda Atenea hizo brotar un olivo en el Partenón durante una contienda; además, la exportación de aceite era uno de las fuentes de ingresos de los antiguos atenienses. Por último, aparece una luna al lado del búho, de nuevo símbolo de la batalla de Maratón.

Casi nada, ¡cuánto significado en una moneda de plata de 2,5 centímetros!!!