Corría el año 1987 cuando Enrique y el resto de aficionados a la numismática española esperaban con impaciencia la aparición de lo que sería la primera moneda conmemorativa acuñada en España: una moneda de 500 pesetas junto con dos medallas que se vendían en un estuche celebrando así las bodas de plata de un italiano y una griega que acabaron siendo reyes de España. Por aquellas épocas salía por 5000 pesetas, lo cual suponía un pellizco para el español medio de la época.

A Enrique le dijo un amigo (llamémosle Beto) que eso iba a ser el negocio del siglo porque iban a sacar muy pocas y se iban a revalorizar enseguida. Por eso Beto quiso comprar 100 estuches, con el único propósito de especular con ellos y en unos meses sacar un buen beneficio. A Enrique no le convencía demasiado el negocio, y además no tenía mucho dinero disponible por aquel entonces, por lo que prefirió dejar pasar la oportunidad a pesar de la expectativa que había por parte de los coleccionistas. Acertó.

Si un coleccionista puede calcular la expectativa de unas monedas mucho mejor lo puede calcular la FNMT, y como había muchas gente que las quería, pues sacó muchas carteras. Ni más ni menos que 200.000, lo cual es una barbaridad si las comparamos con las 25.000 carteras que se sacan hoy en día todos los años. Ya hemos dicho que el estado siempre gana. Para darse cuenta de lo desastroso del negocio basta con decir que el último estuche de estos que cayó en las manos de Enrique lo vendió por 22 euros en el año 2008, y evidentemente él lo había comprado más barato.

La lección es que es muy difícil especular con monedas conmemorativas, y mucho más difícil ganar dinero con una inversión en conmemorativas. La razón no es otra que hay una “mano fuerte” capaz de controlar el mercado de monedas conmemorativas, y esa “mano fuerte” es la FNMT y evidentemente buscará su propio beneficio. Es decir, si la FNMT calcula que hay 25.000 personas interesadas en unas monedas, pues sacará 25.000 monedas, porque así será la FNMT la que podrá poner el precio y quedarse con todo el beneficio. Si sacase menos perdería dinero y dejaría la puerta abierta a especuladores (con lo mal que queda eso en la boca de un político), si sacase más esas monedas bajarían de precio y la FNMT perdería dinero y tendría un exceso de producción.

Mucho más claro está con las monedas de 12 euros, en las que directamente se da una tirada máxima de 2.000.000 de piezas y se van acuñando según demande el mercado “para evitar que su valor numismático sea mayor que su valor facial” (véase el BOE), lo cual es tanto como decir que se evitará que alguien haga negocio aparte de la FNMT.

¿Significa esto que yo no haya comprado o compre monedas conmemorativas? No ¿significa esto que no me parezca bien coleccionar monedas conmemorativas? No. Sólo digo que el que coleccione moneda conmemorativa no espere que su colección se revalorice, y si la compra al precio oficial de la FNMT lo normal es que pierda dinero. Alguien podría alegar que como la tirada es limitada, en un futuro podrían ponerse de moda las monedas conmemorativas y habría hecho el negocio del siglo. Bueno, es una situación posible, pero altísimamente improbable. También te puedes dedicar a coleccionar moneda somalí y esperar a que algún día se pongan de moda y se revaloricen. Podría ocurrir, pero lo normal es que no ocurra.

Las imágenes están sacadas de diferentes vendedores de eBay.