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Hace un par de entradas hacía un comentario en el que enmarcaba desde el punto de vista histórico a los 8 escudos de 1751 de la ceca de Santiago. Ahora hablaremos de esa misma moneda pero desde un punto de vista muy diferente: haciendo un análisis de mercado para la pieza.

Lo primero, y más importante, a tener en cuenta es que en el año 2001 se rescató del fondo del mar un montón de piezas de 8 escudos de 1751 ceca de Santiago, de forma que lo que hasta entonces era una moneda rara pasó a ser un onza bastante corriente que aparece en muchas subastas. En resumidas cuentas, en el año 1751 se acuñaron muchísimas monedas de 8 escudos en Chile, llevándose la mayor parte a Argentina y de allí a Uruguay, de donde embarcarían en 1752 para la península en el barco “Nuestra señora de la Luz”. Pero al poco tiempo de salir de puerto en el Río de la Plata, el temporal hizo que la embarcación naufragara dejando que reposase en el fondo del mar un tesoro que hay quien estima en 50.000 monedas de oro.

No sé si esas estimaciones son correctas o no, pero el caso es que se rescataron unas 3.000 monedas que fueron subastadas en Sotheby’s. De esas 3.000 piezas la inmensa mayoría eran peluconas de Santiago, y de las que más había era de 1751, así que os podéis imaginar que el precio de estas piezas cayó en picado a principios del siglo XXI (dicen los viejos del lugar que antes pagaban por ellas unos 4.000 euros).

Dicho esto vamos a ver los remates de subastas públicas para estas piezas. La siguiente tabla resume  los datos que he obtenido de mcsearch. No he tenido en cuenta subastas desiertas.

A primera vista se pueden ver tres cosas en esta tabla:

Aparecen muchas monedas de estas en subastas nacionales e internacionales.
La calidad en la que suelen aparecer es muy alta. La mayoría de ellas en EBC+ o superior. Ya dijimos que esto es debido a que la mayoría de estas piezas fueron rescatadas de un pecio y nunca llegaron a circular.
– Hay gente que está loca y de repente se remata por 6000 euros una pieza que a simple vista se ve que vale la mitad. Eso pasa a menudo y por ello yo me llevo muchas veces las manos a la cabeza con los remates de las subastas. Hay veces que es incluso más cantoso y la diferencia porcentual es mucho más grande.

Lo que voy a hacer ahora es utilizar el método de medias móviles con una ventana de un año para calcular el valor de la moneda en cada momento. Para ello calculo para cada momento el valor numismático de esa moneda como la media de los valores numismáticos de los remates en el último año. Con ello obtengo la siguiente gráfica:

Desde luego es una curva con una forma extraña, pero se puede observar que la mayoría de los remates se han movido entre los 1800 y los 3500 euros. También es interesante ver que el precio se ha mantenido en estos niveles a pesar de que el oro ha subido espectacularmente desde el 2007 hasta el 2011 (lo podéis ver en la tabla de arriba).

Pero esta gráfica en sí no nos dice mucho porque estamos agregando datos sin más, y eso no se puede hacer con tanta alegría. Así que lo siguiente que voy a hacer es agregar los datos con mucho más cuidado, teniendo en cuenta tanto la cotización del oro en cada momento como la conservación de la moneda. Así podremos ver también cómo varía el precio dependiendo de su conservación.

Para independizar el valor de la moneda del precio del oro lo que haré será restar a cada remate el precio de la cotización de su oro en ese momento. Así calculo su valor numismático (entiendo que el valor de una moneda es la suma entre el precio de su oro y su valor numismático). Una vez que tenga los valores numismáticos hago la misma operación de medias móviles para cada una de las conservaciones y saco una serie de gráficas que aquí no voy a publicar porque tampoco tiene mucho sentido. Si alguien las quiere que me las pida. El siguiente paso es acumular las medias móviles a un año y obtenemos las líneas de tendencia para que sea más fácil visualizarlo. Además, elimino el remate de 6000 euros por ser excesivamente anómalo.

Y obtengo lo siguiente:

Tiene toda la lógica del mundo. Se puede ver que para todas las conservaciones el valor numismático de la moneda cada vez vale menos, lo que tiene lógica porque tardarán en colocarse todas las peluconas que se salieron del pecio. Además, se paga prácticamente lo mismo por una pieza en SC- que en EBC+, poco menos por las EBC y poco más por las SC. Normal también porque hay muchísimas monedas en calidades muy altas.

Por último, vamos a resumir en unas cifras el valor numismático de esta moneda. Para ello calculamos la desviación típica de las medias móviles con la línea de tendencia y se tiene, que con una probabilidad del 95,5% los valores numismáticos para las diferentes calidades se encuentran en los siguientes márgenes (para obtener el precio habría que sumarles la cotización de su oro en cada momento).

Espero que os haya gustado el método de analizar el precio de una moneda (espero críticas por vuestra parte). En otra entrada sacaré algunas reflexiones a este respecto. También tengo que agradecer a mi amigo P. de la Viuda, con quien tuve la suerte de compartir la carrera y que es quien ha montado todo este asunto matemático por gusto y placer. ¿Quién sabe si volvemos a colaborar en montar algo serio?

Lo dicho, que espero opiniones.

Con todos ustedes uno de los bustos más bonitos jamás grabados en una moneda, no todos van a ser feos (obtenida de la subasta de Soler y LLach del 5 de julio de 2011 ).

Fernando VI no es que fuese un tipo muy atractivo, y pasó por la corona española sin pena ni gloria. Su numismática tampoco es demasiado relevante salvo por la cantidad de bustos diferentes con los que se le retrató en tan poco tiempo y la cantidad de moneda de oro que se acuñó en esos años. Pero a mí personalmente me gusta por la belleza de los bustos, diseñados por Francisco Sáez. Más parecen bustos propios de una escultura en mármol que para representarlo en una moneda.

El estilo, como no podía ser de otra manera, es totalmente barroco y de una enorme complejidad. La leyenda indica en el anverso FERDINANDUS VI D G HISP REX (Fernando VI rey de España por la Gracia de Dios) y en el reverso NOMINA MAGNA SEQUOR (Buscando los grandes títulos). El retrato del anverso presenta a Fernando VI vistiendo una peluca y con facciones redondeadas, algo que en su época se consideraba el canon de la belleza y que cambiaría con Carlos III y su prominente nariz.

En el reverso se presenta el complejísimo escudo de España de la época, que había sido propuesto por Felipe V. En ese escudo aparecen representados los reinos de Castilla y de León junto con Granada, el de Aragón y las dos Sicilias, las flores de lis de la monarquía española, Austria, Borgoña antiguo, Borgoña moderno, Brabante, Flandes y Tirol. Si queréis saber a qué territorio se refiere cada símbolo pasaos por aquí. Yo hecho de menos el símbolo de las colonias americanas, que era lo mejor que tenía España (ya dijo Cervantes que España vale un Potosí), pero ya se ve la forma en la que despreciaban en la época todo lo que no fuese Europa. Además, el escudo está coronado con la Corona Imperial, rodeado de la Orden del Toisón de Oro y con la cruz de la francesa Orden del Espíritu Santo. Si todo esto os parece enormemente complejo es que no habéis visto el Escudo de Armas de la época; aquí os lo dejo extraído de Wikipedia:

Una vez descrita la pelucona os comento un par de detalles propios de esta moneda. El primero de ellos es que son monedas que se encuentran siempre en calidad de EBC para arriba. No he oído hablar de ningún ejemplar en inferior calidad. La razones son dos: por un lado, son monedas que apenas circulaban en la época, así que es fácil encontrarse monedas de 8 escudos en calidades muy altas; la segunda razón, más propia de esta pieza concreta, es que no hace mucho se encontraron muchas de ellas en un pecio de un barco que llevaba el oro de la ceca (ya profundizaré sobre este tema más adelante) y debido a ello la mayoría de las monedas que se venden no han circulado, porque reposaron bajo el mar nada más acuñarse.

Otra de las características propias de esta moneda es la aparición de una zona mal acuñada en el escudo. El ejemplar de la foto tiene una zona casi sin acuñar en el busto y otra en el escudo. Lo del busto es propio de este ejemplar, pero los escudos aparecen así en casi todos los ejemplares que he visto. Además, en la parte de arriba del escudo a la izquierda suele aparecer una pequeña hojita. Por si no lo veis bien en la imagen de arriba, os lo remaco en esta otra:

Esa zona sin acuñar y esa hojita son muy características de los 8 escudos de 1751 de Santiago, y dan una buena muestra de su autenticidad. También es cierto que no suelen verse monedas falsas que intenten imitarlas. Al menos yo nunca he visto ninguna. En cualquier caso, nunca está de más ser precavido y sospechar de la autenticidad de la pieza si no tiene esas características.

En cuanto a tema de precios, lo dejo para la siguiente entrada.

José I fue un mandatario que en España siempre se vio como extranjero y nunca fue querido. Su leyenda negra ha llegado hasta nuestros días y todavía hoy se ve con recelo a pesar de que muchos historiadores coinciden de que su gobierno distó de ser malo (sobre todo si se compara con su predecesor y su sucesor). En cualquier caso, está claro que el pueblo no le quiso y José I Bonaparte pasó a la historia popular como Pepe Botella, sobrenombre que aún hoy conserva.

Otra cuestión es el aspecto numismático de su reinado, que aunque fue corto es más que interesante. A juzgar por la cantidad de veces que aparecen en subasta y por los remates que obtienen, mi opinión es que se conservan bastantes de sus monedas en buena calidad y aún así son piezas caras (lo que no es una contradicción). Yo creo que la causa es debida a que fueron monedas que circularon poco tiempo, puesto que con la restauración de la monarquía borbónica no se podía utilizar moneda de José I y per se la gente las guardó. Como son piezas muy bonitas muchos las coleccionan y de ahí su precio. La excepción son las monedas de 320 reales, que son raras y muy caras; hay un ejemplar en el museo de la FNMT, por si alguien lo quiere ver.

Hoy dedicaré la entrada exclusivamente a las monedas más grandes que acuñó: los duros acuñados en Madrid (que es la serie que más me gusta de este reinado), los de Barcelona, el de Sevilla y los 320 reales. Se acuñaron monedas del mismo valor, pero unas indicando 20 reales  y otras 8 reales; además, las que se acuñaron en Barcelona durante la Guerra de la Independencia tomaron un valor de 5 pesetas. Explicar el por qué de esta aparente contradicción es largo, por lo que lo dejamos para otra entrada, pero si alguien quiere irse adelantando que lea este ensayo de Javier de Santiago Fernández.

Todas las monedas que pongo en esta entrada están sacadas de la subasta de 11 de marzo de 2010 en Aureo, en la que se subastó una deliciosa colección de moneda de José I. Muchos fuimos los aficionados que pudimos disfrutar con la colección, pero muy pocos los que pudieron llevarse una pieza a casa. Pongo entre paréntesis los precios de remate de las piezas.

DUROS ACUÑADOS EN MADRID

20 reales  1808 AI (1150 euros)

20  reales 1809 AI (650 euros)

20 reales 1809 IG (1300 euros)

20 reales 1810 AI águila grande (580 euros)

20 reales 1810 AI águila pequeña (800 euros)

20 reales 1810 IA (3400 euros)

20 reales 1810 IG (3000 euros)

20 reales 1811 AI águila grande (900 euros)

20 reales 1811 AI águila pequeña (420 euros)

20 reales 1812 AI (570 euros)

20 reales 1812 RN (950 euros)

DUROS ACUÑADOS EN BARCELONA

5 pesetas 1808 (400 euros)

5 pesetas 1809 (600 euros)

5 pesetas 1810 (1000 euros)

5 pesetas 1811, 25 rosetas (330 euros)

5 pesetas 1811, 22 rosetas (700 euros)

5 pesetas 1812 (650 euros)

5 pesetas 1813 (3700 euros)

5 pesetas 1814 (4200 euros)

DUROS ACUÑADOS EN SEVILLA

20 reales 1812 LA (1450 euros)

ONZAS ACUÑADAS EN MADRID

320 reales 1810 AI (10000 euros)

320 reales 1810 RS (25000 euros)

320 reales 1812 RS (13700 euros)

En cuanto a la cuestión estética, a mí me parecen muy elegantes, sobre todo las acuñadas en Madrid y Sevilla. El busto de José es realista a la vez que recuerda a los emperadores romanos, de perfil y con una mirada profunda. El escudo también es una preciosidad con los seis cuarteles representando los diferentes reinos de España, colonias de ultramar incluidas, y el águila napoleónica en el medio.

Son piezas que, como ya he dicho antes, se suelen dejar ver en las subastas españolas muy frecuentemente. La excepción son las de 320 reales que se ven de tarde en tarde. Eso sí, la calidad de las piezas de esta entrada difícil de igualar.

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