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Creo que el título de la entrada es bastante auto-explicativo: al fin ha llegado mi tiempo de relax. Así que el blog queda a su aire durante una temporada.

Cierro el segundo curso con una media de 600 visitas diarias, la cual se ha mantenido practicamente constante durante todo el curso, y ha supuesto triplicar las visitas obtenidas el curso anterior. Yo creo que son buenos datos teniendo en cuenta las visitas que obtienen otras páginas sobre numismática. Mucho más no creo que se pueda crecer, y tampoco es que lo vaya a intentar. En cuanto a la participación de los lectores en el blog, en ese punto estoy más contento todavía porque casi todas las entradas dan lugar a comentarios en los que se recogen diferentes opiniones y en muchos casos ha habido debates más que interesantes.

Por mis vacaciones, me voy a marchar lo que queda de mes a un país al que admiro mucho artística y numismáticamente hablando y que lo considero el gran desconocido de Europa: Rusia. Ya os contaré a la vuelta los museos numismáticos que visite.

En cuanto a cuándo volveré, la verdad es que no lo sé. En septiembre seguro que está este blog activo, pero en agosto no sé si publicaré alguna entrada. La razón es que tengo algunos proyectos numismáticos en la cabeza para el curso que viene que ya os iré contando, y posiblemente necesite dedicar mi tiempo libre a esas historias. Ya veremos. Por ahora ESTOY DE VACACIONES.

La información que tengo en esta entrada proviene de Raimundo Palma, un coleccionista de euros que conoce bien estas piezas y que al parecer tiene una espectacular colección de euros. Ya sabéis que yo no colecciono moneda actual, pero sé que muchos de los lectores del blog sí, así que seguro que les viene bien esta información sobre los cantos de las monedas de dos euros, que sorprendentemente no es algo muy conocido.

Antes de nada hay que adelantar que las monedas de dos euros son las “más coleccionables” de todas las monedas de euro porque son las únicas en circulación que presentan motivos conmemorativos. Es evidente que si los motivos conmemorativos los ponen en las de dos euros en vez de en otras con menor valor facial es para que los correspondientes estados hagan más caja. No me parece mala política, pero me parece más inteligente lo que hacen en EEUU, y es fomentar el coleccionismo de monedas más baratas, como los State Quarters, demostrando que coleccionar monedas puede ser barato y enganchando al coleccionismo a miles y miles de personas que posiblemente en un tiempo vayan a por monedas más caras.

En cualquier caso, en Europa las piezas conmemorativas son de dos euros, y hay unas cuantas. Raimundo he preparado una recopilación de las mismas en una serie de ficheros .xlsx que os podéis descargar desde aquí: uno, dos, tres y cuatro. En estos ficheros tenéis un total de 129 descripciones de monedas de dos euros conmemorativas, indicando el país, la fecha de emisión, el tema, la tirada, la ceca, la marca de ceca y el dibujo en el canto. Muy completo, como podéis ver.

Además de estas 129 monedas conmemorativas hay que añadir las “normales” de cada año, que tampoco es que sean pocas. Y por último hay que tener en cuenta que hay dos tipos de cantos diferentes para cada una de las monedas de dos euros, al igual que pasaba con las monedas de 100 pesetas. Estas variantes de canto no son muy conocidas fundamentalmente porque en las carteras oficiales sólo viene una moneda de dos euros de las “normales” y no se hace explícito en muchos catálogos que haya dos variantes diferentes; además en los álbumes generalmente no hay más que un hueco para las monedas de dos euros.

Una descripción detallada de cómo diferenciar ambos tipos de cantos nos la da Raimundo en este otro documento y en este hilo. Es bastante fácil diferenciarlos, hay que hacer lo mismo que con las 100 pesetas: las ponemos con el anverso (o reverso) boca arriba y nos fijamos en la dirección de las letras y estrellas que aparecen en el canto. Para la mayoría de los países (los que no tienen una leyenda) se tendrán los dos tipos de cantos que se ven en las siguientes imágenes.

Así que realmente en lo que hay que fijarse es la orientación de las estrellas la izquierda y a la derecha de los dígitos. Parece un lío pero es sencillo, si cogéis unas monedas de dos euros de vuestro monedero y os fijáis en seguida dais con la diferencia.

Por último quisiera decir que animo a todo el que le gusten los euros a coleccionarlos, pero como simple y llano divertimiento. Si os lo tomáis como una inversión cuidado no os pase lo mismo que a Roberto.

La imagen que ilustra la entrada está tomada de Wikipedia. Una vez le enseñé una semejante a un colega al que no le gusta la numismática y me dijo: “Yo hubiera pintado igual al rey”.

 

P.D.: aprovecho esta entrada, que comparte recursos generados por otros compañeros, para compartir el “Glosario Numismático Numisma“, escrito por Enrique Rubio Santos. Tenéis más de 4000 definiciones, muchas de ellas acompañadas de fotografías, en 462 páginas. Una pasada. Os lo podéis descargar de aquí. Por cierto, que yo me enteré de este magnífico glosario gracias al blog de NumisNati, que hacía mucho que no publicaba nada y hace unos días incluyó tres nuevas entradas. A ver si puede ser que Natalia nos siga deleitando con sus escritos.

En este blog se ha hablado mucho de las posibilidades de invertir en numismática, así como en los peligros que ello conlleva. Hay a quienes les ha parecido bien (al fin y al cabo no hay muchas publicaciones en castellano al respecto) y a quienes les ha parecido mal, porque entienden que cuando se hace algo sin ningún interés económico es preferible o más meritorio que cuando se hace con dicho interés; algo que yo no comparto, pero para eso podemos opinar todo el mundo.

Sea como fuere, todavía no he dado el consejo más importante relacionado con las inversiones en numismática. Es un consejo que daría a todo aquel que quiera acercarse a la numismática para obtener beneficios, viéndolo exclusivamente como una manera de sacar rédito a su dinero. Bueno, pues el consejo es el siguiente:

NO INVIERTAS EN NUMISMÁTICA

Me juego un duro a que a más de uno le ha descolocado el consejo, pero que conste que los de The Coin Show opinan unánimemente lo mismo: la numismática en general es una mala inversión desde un punto de vista exclusivamente económico. Yo extendería la afirmación al resto de inversiones en bienes muebles y artísticos.  La razón de fondo para esta afirmación es que una moneda (o un cuadro) no produce nada. Si compras una moneda no importa cuánto tiempo esperes, seguirás teniendo única y exclusivamente una moneda. En cambio, en otro tipo de inversiones puedes comprar elementos que generen un beneficio y en las que “cada vez tengas más cosas”. Voy a poner un ejemplo comparativo:

Imaginémonos que Pepe y Juan tenían 10.000 euros cada uno en julio de 2006. Se apostaron a ver quién era capaz de obtener mayor beneficio en su inversión y para ello Pepe compró una moneda de 10.000 euros (alto valor numismático) y Juan se gastó todo el dinero en acciones de Telefónica con la idea de realizar un interés compuesto (esto es para poner un ejemplo, es evidente que habría que diversificar la inversión. Tomo Telefónica por ser una de las mayores empresas españolas y conocida por todos). Juan compró en total 761 acciones de Telefónica puesto que en julio de 2011 cotizaban a 13,13 euros. Según iba cobrando dividendos Juan compraba más acciones de Telefónica. Al pasar el tiempo nos podemos fijar en lo que tiene cada uno.

La diferencia es evidente: mientras que el valor de la inversión de Juan permanece constante, la inversión de Pepe se revaloriza exponencialmente. Ahora ya sé por dónde me van a llegar las críticas: resulta que las plata ha subido mucho de precio y el oro también y posiblemente esa moneda cueste ahora más que las 1005 acciones de Telefónica. Pues no. Porque resulta que estamos hablando del valor numismático de la moneda, no de su valor como material; es decir, que estamos comprando una moneda por su valor histórico/numismático, no por lo que pesa en plata. En el segundo caso ya hemos discutido bastante sobre si es buena o no una inversión en plata o en oro. También me podéis decir que una moneda se revaloriza con el tiempo. ¿Es que las acciones de una empresa no? Una acción de Telefónica se ha revalorizado en los últimos 5 años pasando de 13,13 euros a 16,86 euros, pero es que al tener ahora más cantidad de acciones Juan siempre tiene ventaja sobre Pepe en su inversión.

Además, hay que tener en cuenta que el coste asociado a pagar un seguro por tener una moneda en casa es mayor que el de custodia de una cartera de acciones de semejante precio. Eso por no contar que si compras una moneda a un comerciante honrado te la venderá en torno al doble de lo que él la compraría (50% de coste de venta), si la compras en una subasta los costes son de un 36% de lo que paga el comprador a lo que se lleva el vendedor, y si la compras en la calle a cualquiera que aparezca se corren muchos riesgos. De hecho, las únicas ventajas que veo a la inversión de Pepe es entenderla como valor refugio o como metodología sistemática para aquellas personas que tienen bastantes billetes de 500 euros y que no los pueden llevar al banco sin tener problemillas con Hacienda; ya me entendéis, no digo más no vaya a ser que algún lector se sonroje.

Entonces, ¿significa esto que comprar monedas es siempre una mala inversión? No. Sólo que a priori es peor inversión que en otros bienes, y que hay que saber mucho para poder sacar dinero de la numismática. Hay profesionales que se dedican a comprar y vender monedas, pero llegar a ese punto no es nada sencillo. Si alguien se quiere meter en este mundillo sólo por dinero mi recomendación es que lo deje y que mejor se dedique a la bolsa o a los mercados de intangibles, que seguro que saca más y aprende más rápido.

Este blog lo que pretende no es enseñar a nadie a ganar dinero con la numismática. No lo sé hacer yo, así que difícilmente os puedo decir cómo se hace. Lo que pretende es dar algunos consejillos para no perder demasiado dinero y no verse engañado. Si alguien compra una moneda, la observa y la disfruta en su casa durante 10 años y después la vende por el mismo precio que la compró ¿el hecho de haber disfrutado de esa moneda durante 10 años es pago suficiente a su inversión? Si pensáis que sí entonces os animo a comprar monedas y a disfrutarlas; si pensáis que no, lo mejor es que lo dejéis a tiempo.

Os dejo un precioso búho de Atenea rematado en 1500 euros en la última subasta de Aureo.

Vemos en el catálogo de la subasta de Marti Hervera y Soler y LLach que se celebra hoy mismo que los lotes 3862 y 3863, que ilustran la entrada, se describen como sigue:

ESTADO ESPAÑOL. 100 Pesetas. 1966 (*19-67). AR. Variante leyenda del canto. EBC.“. Su precio de salida son 90 euros.

Fíjaos que a estas alturas de la película, y después de haber dedicado varias entradas a las monedas de 100 pesetas de Franco (una y otra), me entero de que hay una variante que no conocía. Eso es lo mejor de creerte que tienes algo controlado: descubrir que todavía te falta por aprender.

Estuve haciendo algunas investigaciones y resulta que esa variante consiste en que la leyenda del canto de las 100 pesetas, que pone UNA GRANDE LIBRE, se encuentra desplazada. Detectarla es sencillo: basta con fijarse en la primera palabra que aparece al lado de la fecha. Si se trata de la palabra “UNA”, entonces es la variante normal, en cambio si es la palabra “LIBRE”, entonces se trata de la variante de leyenda en canto.

Ahora es cuando me pregunto si alguna de las cientos de monedas que pasaron por mis manos hace poco presentaba esa variante y la dejé correr por puro desconocimiento. Está claro que el conocimiento es el que hace que unas monedas valgan más en unas manos que en otras.

Os dejo un par de chistes gráficos. Aparentemente no tienen nada que ver con la numismática, pero esconden pequeñas moralejas que pueden aplicarse fácilmente a nuestro campo. Ambos reman en la misma dirección y pueden entenderse como una pequeña auto-crítica, o al menos para mí.

El primero  está sacado de xkcd (aquí tenéis la versión original en inglés)

El segundo está sacado de 9GAG

Traducción:

CÓMO MANEJAR LA SOBRESATURACIÓN DE INFORMACIÓN

– “Acabo de comprarme un nuevo iPad. No fue fácil. Tuve que filtrar miles de parámetros y recomendaciones para seleccionar un hecho decisivo.”

– “¿Y cuál fue ese hecho decisivo?”

– “Lo quiero.”