Es muy típico que la gente tenga un bote con monedas antiguas, guardadas en un rincón de la casa y que nadie ha mirado en los últimos cuarenta años. De repente, algún día se interesan por ese bote y también por el precio que puedan tener las piezas, no vaya a ser que tengan la suerte de que suene la campanada y saquen una propina. La situación es tan normal que hay mucha gente que llega hasta mi blog consultando en Google por el valor de sus viejas pesetas. Entradas como esta son de las que más visitas tienen.

Mucha gente al encontrar las monedas va a mercadillos a preguntar por el precio de las piezas, y generalmente no valen para nada, así que van de tenderete en tenderete hasta que se dan cuenta de que las pueden tirar al río, que sacarán lo mismo por ellas. Las pocas veces que los comerciantes encuentran piezas que valen para algo, se las compran a peso y no les pagan casi nada por ellas. Es normal.

Pero los más jóvenes, y los que utilizan Internet para consultar absolutamente cualquier cosa que no sepan,  acaban consultando en Google cómo tasar sus monedas. Tras leer un rato se dan cuenta de que no es tan fácil como parece, y es por eso por lo que ya llevo unas cuantas entradas dedicadas a las tasaciones. Hay veces que consultan en foros de numismática, como éste o éste, y siguen dándose cuenta de que es difícil.

He aquí la respuesta que di a una mujer que preguntaba aquí por qué hacer con un puchero de pesetas de Franco y del rey que tenía en su casa (me curré la respuesta y encima la mujer se lo tomó a mal, hay gente para todo…):

antes de nada, echa un vistazo a esto

En principio ese puchero no vale demasiado, lo siento si te desilusiono Si están en un puchero olvídate de encontrar nada en calidad sin circular.

Si quieres venderlas tienes tres opciones:

Opción A –> deshacerte de ellas, vendérselas a un aficionado (o a un profesional) que le gusten los errores, que será lo que más pueda interesar. A 8 euros el kilo de pesetas lo vería un precio interesante.

Opción B –> separar las monedas de 1947 y de 1953, tirando el resto de las monedas que haya. De entre las monedas que has apartado separa las que se vea algún número en ambas estrellas de las que hay a los lados de UNA en el reverso (tendrás que usar para ello una lupa). En las que no se vea nada, apártalas junto a las que quitaste antes, las que se vean estrellas son las interesantes. Hay gente interesada en las “interesantes” que has sacado, 30 euros por cada 100 monedas de ese estilo puede ser un precio interesante. El resto puedes venderlas a 4 euros el kilo… si es que te los pagan…

Opción C –> ponte a mirar una a una, interésate por conocer errores (¿que qué es un error?… madre mía, estás muy verde… quizá pierdas mucho tiempo si decides esta opción). Una vez que hayas apartado las monedas que pueden valer algo descubre su precio y busca compradores. ¿Te diré yo su precio y a quién vendérselas? No, éstos son mis motivos.

Yo sinceramente, aconsejaría a todo el mundo que no tenga especial interés en la numismática que se decante por la Opción A, puesto que la probabilidad de encontrar una pieza que merezca la pena será muy baja y el tiempo que hay que invertir es bastante alto. Evidentemente, si en el lote hay monedas de oro y plata la cosa puede cambiar. Aunque tampoco hay que esperar que se tenga una joya.

Si resulta que el lote no es de moneda española del siglo XX, sino de moneda mundial del siglo XX, pues para el caso lo mismo: raro será que alguna moneda cueste dinero. De todas formas, ahí hay una ventaja y es que se puede regalar el lote a algún niño y con él seguro que pasamos un buen rato.