Con este artículo comienzo a escribir este blog. Los motivos que me han llevado a empezar esta bitácora son variados; el primero de ellos es que puedo utilizarla como un lugar donde reflexionar sobre numismática, una de mis aficiones. El segundo motivo es que sólo conozco un blog en activo que trate sobre la numismática en lengua castellana. El blog de numisfera es muy interesante, pero se dedica sobre todo a comentar la actualidad de la numismática en España; yo quisiera que el presente tuviera otro enfoque.

El tercer motivo para empezar el blog, y el más importante, es que hace unos años, cuando empecé en el mundo de la numismática, echaba en falta una especie de manual que indicase los principios básicos de cómo funciona esto de coleccionar monedas. Ahora no me considero ningún experto, pero estoy seguro que las lecciones que he aprendido servirán a nuevos coleccionistas.

En cuanto a la estética del blog, es plateada por el mero hecho de que a mí la plata me encanta. Es un metal precio, pero no muy caro, con el que se hacen las monedas más elegantes. Es cierto que hay monedas muy bonitas en oro, en cobre o en otros metales, pero en general a mí me suelen gustar más las de plata.

Hablando de plata y de mi gusto personal, la moneda que preside la cabecera del blog es una peseta de 1933, moneda que, a mi parecer, es la más bonita de la numismática española contemporánea. Simple, elegante, sencilla y además humilde, porque es una pequeña joyita de plata al alcance de todos los coleccionistas. Es una de esas monedas que no se suelen valorar por no haber costado mucho esfuerzo conseguirla; pero ahí está, escondida en la colección para que cuando te fijes en ella digas: ¡Qué bonita!