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El otro día fui me pasé por Londres y una de las visitas que tenía planeadas era su mercadillo numismático. Había leído en unos foros que se encontraba al lado de la Estación Embankment, que está muy muy céntrica: a orillas del Támesis y a escasos cinco minutos de Trafalgar o del Palacio de Buckingham. Así que su localización es la primera grata sorpresa del mercadillo: el turista en Londres no tiene que desviarse mucho para comprar monedas. La otra cuestión importante para visitantes es que sólo abre los sábados de 8:00 a 16:00.

Total, que llego a la estación correspondiente, me puse a buscar el mercadillo y no lo encontraba por ninguna parte. Me extrañé bastante porque parecía claro que estaba justo al lado de la Embankment, y un mercadillo no es algo pequeño y que no se vea. Al final, después de dar vueltas un buen rato me tope con el siguiente letrero, que estaba justo al lado de la estación.

Resulta que el mercadillo estaba dentro de ese edificio y se entraba por aquella puerta. Entré por allí, bajé unas escaleras que parecían conducir a un garaje y… ¡¡conducían a un garaje!! El mercadillo numismático de Londres se monta todos los sábados en un garaje (WTF?).

Me di una vuelta por el mercadillo y al principio la sensación fue bastante decepcionante. Yo me esperaba algo como la Plaza Mayor de Madrid, y ahí apenas había unos 20 puestos, de los que sólo la mitad tenían monedas, la mayoría de los cuales no tenían más que un montón de chatarra. Pregunté a tres vendedores por monedas españolas y dos de ellos sólo tenían piezas muy corrientes y con un precio bastante elevado (normal en el extranjero). Pero el otro tenía unas cuantas monedas de bastante calidad y a precios razonables. ¡Es una suerte coleccionar una moneda tan “internacional” como la moneda española! ¡Desde luego que el país extranjero del que más monedas tenían!

El hombre resultó ser un comerciante jubilado muy agradable (es el de la foto de abajo) con el que intercambié una interesante conversación. Le pregunté qué hacía un mercadillo numismático en un garaje y la respuesta fue más que interesante:

Resulta que en ese preciso lugar había un mercado equino en el siglo XIX. Allí no estaba el edificio, sino que era un local con pesebres y preparado para que los caballos estuviesen cómodos y limpios. Con la llegada del automóvil a principios del siglo XX un mercadeo de caballos en el centro de Londres dejó de tener sentido y el local lo “ocuparon” los coleccionistas para hacer su mercadillo.
Me decía, cargado de moriña, que el ambiente era muy auténtico. Imaginad organizar mercadillos numismáticos en un local adaptado para caballos; con pesebres, suelo de tierra, caída para recoger el agua… ¡auténtico!
Pero resulta que aquel local lo demolieron en los años 70 e hicieron pisos. Entonces las asociaciones de coleccionistas llegaron a un acuerdo para que les alquilasen el garaje los sábados y así poder celebrar el mercadillos. Me decía también con cierta pena que aquello cada vez va a menos. Como casi todos los mercadillos numismáticos.

Así que ya sabéis dónde podéis comprar algunas monedas si venís a Londres. También podéis pasaros por alguna de sus muchas numismáticas, o incluso podéis hacer coincidir la visita con una feria. La próxima es el fin de semana del 11 de febrero. Si alguien que me lea tiene pensado ir que me avise, que allí estaré.

Por cierto, como no puede ser de otra manera, compré alguna pieza al comerciante con el que estuve charlando. La mejor de todas es este duro, que ya hemos estado comentando por aquí.









Hace poco que estuve por Marruecos y en mi pequeña escapada pasé unos días en Rabat, la capital del país. Se trata de una ciudad relativamente pequeña para ser una capital de estado pero muy bulliciosa y ajetreada. Su carga histórica es muy notable, debido fundamentalmente a los almohades, quienes la fortificaron con una larguísima muralla. Los castellanos, bereberes, alauíes, corsarios y demás que por allí gobernaron también hicieron aportaciones, enriqueciendo la historia de Rabat.

Durante mi estancia realicé una visita a uno de los pocos museos que tiene la ciudad: el Museo del Banco Al-Maghrib. Se trata de un museo mantenido por el Banco Al-Maghrib, el cual posee una colección de monedas de 30.000 ejemplares (también algunos bancos españoles tienen colecciones de monedas), de las cuales expone una selección en su museo. Yo me esperaba que las piezas expuestas se centrasen sobre todo en la historia de Marruecos, pero para mi sorpresa el recorrido histórico era más amplio.

En una primera etapa hay varios paneles con moneda clásica, teniendo la moneda griega una calidad estupenda. Entre otras piezas hay un octodragma ptolemaico de oro con una calidad asombrosa. También se muestran varios tetradragmas con muy buena calidad, así como una pequeña selección de monedas del siglo IV y V a.c. también interesantes. Las monedas romanas expuestas no me llamaron tanto la atención, ni tampoco las bizantinas, aunque el recorrido era muy adecuado para apreciar la influencia de la moneda bizantina en la primera numismática árabe. Al tenerlas juntas eran evidentes los parecidos; no me detengo en esto porque sobre ello se podrían escribir tres tesis doctorales.

Posteriormente se pasa a la numismática medieval que es claramente la mejor parte de la colección. Hay muchos dinares y medios dinares de oro tanto del Califato Omeya como almohades y almorávides, acuñados en África y en la Península Ibérica. La calidad de las piezas es excelente y no hay que entender de moneda islámica para percatarse que es una colección extraordinaria, sobre todo la parte dedicada a los almohades. Se contaban por decenas las piezas de oro en altísima calidad y era un magnífico entretenimiento dedicarse a encontrar semejanzas y diferencias entre las monedas acuñadas en un periodo y las acuñadas en otros. También había varios quirates de plata e incluso un par de morabetinos de Alfonso VIII que demostraban el impacto de la numismática árabe en los territorios cristianos de la Península.

Las fotos que ilustran la entrada pertenecen todas ellas a este periodo y están tomadas de aquí (yo no hice fotos porque está prohibido hacerlas). En esa web hay muy pocas monedas en comparación con las expuestas en el museo, las que a su vez son muy pocas en comparación con las que forman la colección. Además, faltan muchas de las más interesantes o impactantes, como un enorme ejemplar almohade de 10 doblas.

La última parte de la colección fue para mí la más decepcionante: la Edad Moderna estaba descrita de refilón y había muy pocos ejemplares que sirviesen para narrar la historia de Marruecos de estos últimos siglos. También es cierto que no tengo ni idea de la numismática marroquí y es posible que lo poco que hay sea de una rareza extrema. Por último, como no podía faltar, también está el sistema monetario actual y unos cuantos billetes. Además, el museo tiene una colección de cuadros marroquíes contemporáneos; por mi parte sólo salvaría a dos o tres de las llamas, el resto condenados a la hoguera.

El pasado Puente de la Constitución me acerqué a Andalucía y pasé, junto con mi novia, por Cádiz a conocer a la Tazita de Plata de la que tan bien habíamos oído hablar. Como ya sabéis, me encanta el arte y siempre que voy a una ciudad procuro visitar sus pinacotecas y, a poder ser, también su museo arqueológico. En el caso de Cádiz nos lo pusieron muy fácil porque en el Museo de Cádiz se encuentra tanto su principal colección de pintura como una buena colección arqueológica de objetos encontrados en Cádiz; tampoco faltaba un pequeño gabinete numismático, que es el que aquí vengo a presentar.

La colección del museo es bastante pequeña y apenas alberga piezas que tengan un importante valor numismático. Eso sí, hay muchísima variedad en las monedas expuestas y eso hace que sea muy interesante desde el punto de vista divulgativo. En la colección podemos encontrar unas cuantas monedas españolas de los Borbones, que son las que se muestran en las dos primeras fotos. La calidad de las piezas es muy regular y todas ellas están al alcance de cualquier coleccionista que se proponga tenerlas. No obstante, la variedad de las mismas hace que estén todos los monarcas representados y que más o menos se pueda apreciar todos los tipos de monedas que circularon por España en los últimos siglos.

Otra vitrina se dedicaba a mostrar la importancia de los metales preciosos que provenían de América (ya se habló por aquí de Potosí).  Había pocas monedas, y la más interesante sin duda eran los 8 escudos de Felipe IV que se presentan a continuación. Además, me pareció muy simpático un enorme lingote de plata sellado en el año 1687 que muestra que no todos los metales preciosos que venían de América se habían acuñado allá.

Una tercera vitrina se dedicaba a las monedas romanas, y quizá fuese la más interesante desde el punto de vista de la calidad de las piezas. Había en torno a una docena de monedas republicanas y otras veinte imperiales más o menos. Sin duda alguna la mejor de todas es el aureo de Nerón que se presenta a continuación.

Otra vitrina se dedicaba a las monedas íberas, aunque de nuevo la calidad no era una seña de identidad. Habría unas treinta monedas, algunas de las cuales fueron acuñadas en la mismísima ciudad de Cádiz.

Por último, otra vitrina contenía un pupurrí de cosas, entre las que cabían unas monedas chinas y japonesas bastante curiosas (se muestran abajo), varios libros de numismática de principios del siglo XX y un par de billetes del Banco de Cádiz (que también se muestran).

En general ya veis que para un aficionado a la numismática quizá no sea la mejor exposición. Pero la variedad de las mismas hace que pueda ser interesante para explicar las diferentes monedas a aquéllos que no tienen especial interés en la numismática y sin tener miedo a aburrirles. De hecho, yo mismo comenté las monedas a mi novia y creo que es la primera vez que me dice que una colección de monedas le resulta interesante.

El resto del museo es para verlo. A mí me encanta el barroco, así que me quedé embobado con la docena de cuadros de Zurbarán que  había pintado para el retablo mayor de la Iglesia de la Cartuja de Jerez. Muy buenos, una pasada. Además, había otros cuatro cuadros de Murillo que me gustaron más todavía (pero eso es gusto personal); estuve contemplándolos más de un cuarto de hora.

En la parte de arqueología puedo recomendar menos porque tengo un gusto menos definido. A mí personalmente me llamaron la atención las numerosas ánforas que se podían ver, procedentes de varios pecios. Igualmente me gustó la colección de sarcófagos que había, que cubría bastantes siglos y maneras muy diferentes de entender la muerte, desde los pueblos íberos hasta la Edad Media.

Del resto de la ciudad no quiero hacer ningún tipo de recomendación porque yo sólo he estado allí un día y me consta que hay varios gaditanos que siguen el blog. Así pues, dejo abierto a los comentarios de aquéllos que conozcan mejor que yo la ciudad que nos indiquen los buenos sitios para visitar, ya sea para ver monumentos, para irse a la playa o para tomarse unas cañas.

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