You are currently browsing the tag archive for the ‘romanas’ tag.

Desde el principio de este blog ha estado claro que el blog se dedicaba fundamentalmente a la numismática española, básicamente porque es lo poco que yo medianamente controlo. Aún así, ha habido alguna entrada que he dedicado a la numismática clásica (por ejemplo ésta) puesto que aunque me considero un ignorante del tema, tengo absolutamente idealizados a los griegos en cuanto a su capacidad filosófica y artística y muchas veces me encanta admirar admirar una obra clásica, ya sea una moneda, una escultura o un texto literario. Además, este blog me sirve a mí como excusa para aprender y me siento totalmente abierto a la posibilidad de ilustrarme en lo que a numismática clásica se refiere.

Así pues, hace un mes me puse manos a la obra y di el primer paso para que algún día pueda yo también coleccionar monedas clásicas: me compré unos libros y para ello seguí el método que propuse hace un tiempo. Estuve echando un vistazo a lo que hay en el mercado, pregunté en unos foros y finalmente adquirí dos libros: “Greek coins and their values” (dos volúmenes) y “Roman coins and their values“, ambos de David R. Sear. Los tres tomos nuevos me costaron 103 euros y hoy por hoy los considero una magnífica compra para introducirse en el coleccionismo de moneda antigua. De hecho, Darío los considera dos de los 10 libros que todo coleccionista de moneda antigua debería tener.

Además de recomendar en general su compra y su lectura, voy a comentar algunas de sus características:

Están en inglés, y eso puede echar para atrás a muchos coleccionistas. Ante eso no hay solución: la numismática clásica se mueve en el mercado internacional, la mayoría de los catálogos y manuales se editan en inglés (y sólo en inglés) y si se quiere seguir la actualidad de este coleccionismo tocará estudiar subastas y leer revistas internacionales… poco podemos hacer si no estamos dispuestos a manejarnos en inglés.

Son manules, lo que significa que no pretenden dar una descripción detallada de cada pieza sino una visión general del campo. Por eso no son libros de referencias en subastas, que son los que Carlos recomienda que habría que tener como referencia. Efectivamente, estos libros no deberían ser una referencia para expertos, sino una forma de introducirse en el campo. Igualmente, si se quiere conocer con detalle ciertas características de una moneda, quizá tampoco sean éstos la mejor bibliografía a consultar.

Son baratos, y eso es indiscutible si se compara con cualquier otra obra seria de la numismática clásica. Tener todos los tomos del “Roman Imperial Coins” puede salir por 1500 euros perfectamente, el catálogo de Crawford ronda los 400 euros según Darío… 100 euros no es nada, y al que le parezca mucho que se vaya olvidando de la numismática clásica.

Son clásicos lo que hace que todo el mundo los conozca y que hayan vendido cientos de miles de ejemplares (por eso son tan baratos).

– Los precios que tienen son (supuestamente) del año 1985 y están en libras. En otras palabras: cualquier parecido de los precios con la realidad es pura coincidencia. Esto no es ningún problema, ya se ha comentado, y Carlos parece coincidir conmigo, que las estimaciones de precios se hacen con los remates de subastas, no con los precios de catálogo.

No deberían ser los únicos libros sobre numismática clásica con los que se cuenta. Si bien son baratos, manejables y puede servir como una guía inicial, a la hora de estudiar una moneda concreta se debería contar con catálogos de subastas y otras obras mucho más extensas. Nadie dice que todos esos libros haya que tenerlos en papel, también se pueden tener en formato electrónico, que es más barato, más cómodo y ocupa menos espacio.

– Ambos libros cuentan con una introducción a la numismática griega y romana respectivamente. En esa introducción se tienen en cuenta las cuestiones meramente históricas como los aspectos relacionados exclusivamente con el coleccionismo.

Aparte de estas cuestiones quisiera resaltar alguna característica concreta de cada uno.

El catálogo de “Roman Coins and their values” es una  versión en un tomo de una serie de tres libros que ya son de por sí bastante resumidos. Se trata de un libro que intenta resumir en un solo volumen manejable toda la numismática romana ¡¡¡y lo consigue!!! Lo más increíble es que en ese libro aparecen la grandísima mayoría de las piezas que se subastan a precios relativamente asequibles o que nos puedan ofrecer a los coleccionistas de a pie.

El de “Greek coins and their values” está dividido en dos tomos, uno dedicado a las cecas europeas y otro, más extenso, dedicado a las cecas asiáticas y africanas. Se trata de una introducción más extensa que el de la moneda romana y donde nos encontramos todas las cecas y casi todos los tipos de piezas griegas.  Todo el mundo dice que se trata de la mejor obra de Sear, y eso no es poco.

En global, por ahora los considero una magnífica compra, aunque todavía pasarán años hasta que empiece a comprar monedas clásicas, si es que alguna vez las compro. Mi plan pasa por utilizar estos libros como una introducción general, para adquirir cierta culturilla e ir siguiendo subastas y noticias. Seguro que si lo hago de forma natural iré seleccionando las monedas que más me llamen la atención (por ahora tetradragmas y sestercios imperiales) y quizá llegue el día en el que me las pueda permitir. Pero antes de empezar a soltar pelas en una colección faltan por echar muchas horas de estudio.

Me vais a tener que perdonar que en esta nueva entrada sobre los museos numismáticos que visito resuma a base de bien, quizá en exceso. Esto es debido a que voy a hablar de la mejor colección de monedas que han visto mis ojos hasta la fecha. Se trata de la colección numismática perteneciente al museo Bode de Berlín.


Este museo se encuentra en la famosa isla de los museos, una espectacular plaza en la que se encuentran cinco de los más importantes museos arqueológicos del mundo. Me imagino que todo el que haya ido a Berlín haya pasado por esta plaza, aunque sólo sea para visitar el museo de Pérgamo, y el que no haya ido todavía, cuando se acerque será lo primero que le ofrezcan. De esos cinco espectaculares museos el más escondido y el menos reconocido es justamente el museo Bode, quizá porque su colección más amplia es la de escultura y no es tan espectacular como las pertenecientes al Museo Nuevo (que, entre otras cosas tiene el busto de Nefertiti) o al propio Pérgamo (cuya colección es tan espectacular que soy incapaz de destacar una obra por encima de otras treinta). No obstante, esa colección de escultura merece mucho la pena al igual que la colección de arte bizantino y, como no, la colección numismática; pero como veis, se tratan de colecciones dirigidas a un público más restringido que otros museos; vamos, que a priori hay más gente interesada en la colección de arte egipcio del Museo Nuevo que en una colección de arte bizantino.


Centrándonos en cuestiones numismáticas, la colección es absolutamente espectacular, totalmente inigualable. Por cantidad tiene la asombrosa cifra de 500.000 objetos, entre las que hay 102.000 monedas griegas, 50.000 romanas,  35.000 orientales e islámicas, 160.000 europeas desde la Edad Media hasta el siglo XIX, 25.000 medallas, 15.000 objetos de acuñación… Evidentemente no toda la colección está expuesta en el museo, pero el visitante puede ver una colección de decenas de miles de monedas en una calidad totalmente extraordinaria. Y es justamente esa calidad la que más me sorprendió, porque si ya es difícil encontrarse un sestercio en perfecto sin circular, observar varias vitrinas en los que había cientos de ases, aureos y sestercios imperiales a los que no se les encuentra desgaste alguno, ni ningún arañazo por mucho que se les mire es algo que se puede hacer en muy pocos lugares del mundo.


Personalmente a mí las piezas que más me gustaron fueron los tetradragmas griegos y los aureos imperiales. Ya sabéis que no entiendo nada de numismática clásica (ya lo intentaré poner remedio), pero los tetradragmas son monedas preciosas, y los aureos son lujosos donde los haya. Evidentemente, me fijé especialmente en las monedas españolas, entre las que se exponían macuquinas, un cincuentín, bastantes reales de a 8 de diferentes reyes, varias monedas de 8 escudos y otras piezas de oro, e incluso algunos castellanos y morabetinos medievales. Tampoco faltaba una amplísima colección de moneda alemana con una calidad de quitarse el sombrero.


Las fotos  que ilustran la entrada las hice yo mismo en el museo, en el que estuve un par de horas disfrutando de estas joyas. Si queréis ver más fotos os recomiendo que os paséis por el catálogo on-line de esta colección numismática, así podréis apreciar con más detalle las monedas. En el catálogo on-line sólo se muestran unas 11.000 monedas, que no es que sean pocas, pero sólo representan 1 de cada 50 objetos del total de la colección. Si os parece mal que no estén todas y queréis que pongan más podéis dar un donativo para tal fin adoptando una moneda. ¡No diréis que no es una iniciativa original!










A mí me encanta relacionar conceptos que a priori no parecen relacionados. Eso es lo que intento hacer tanto en mi trabajo como en buena parte de mi tiempo libre (ya lo comenté aquí). Así pues, voy a intentar mezclar en este blog dos de mis aficiones: la numismática y viajar. Para ello, la idea es ir describiendo museos a los que vaya y en los que se expongan monedas, y ya de paso describir brevemente el resto del museo y la zona. No es que con esto quiera hacer una guía de viajes, pero quizá algún aficionado que pase por la zona se anime a acercarse a algún museo o a alguna ciudad; evidentemente, también puede servir para quitar las ganas de visitarlo. Empezaremos por orden cronológico de lo que he visto este verano: el museo de Évreux.

Évreux es una pequeña ciudad normanda que poca gente conoce en España y muchos menos aún la visitan. Aún así no está de más dejarse caer una mañana por allá si se está por la zona y se tiene tiempo. Aunque tiene pocos restos en la actualidad, la ciudad ha sido un asentamiento celta, luego una ciudad romana y desde entonces ha seguido habitada. Tienen un museo dedicado a los restos arqueológicos que han encontrado por la zona, que yo supuse que iba a estar muy interesante, pero que desgraciadamente no dio para mucho: era pequeño y la calidad brillaba por su ausencia, no había nada que realmente me llamase la atención.

En la cuestión numismática a mí lo que más me gustó fue el hallazgo que dejaron expuesto “tal cual”. No sé si lo harían por falta de presupuesto para sacar las monedas o simplemente porque así el visitante se da cuenta de cómo se las encuentran los arqueólogos. Yo nunca había visto nada igual.


Aparte de esto tenían expuestas algunos denarios, sestercios y ases del Alto y Bajo Imperio. Las descripciones eran horrorosas, simplemente indicando el mandatario de turno y el metal de la moneda. Además, las piezas estaban bastante alejadas del cristal, por lo que no se podía apreciar bien la calidad de las monedas. Aquí os dejo unas fotos:




Total, que si pasáis por Normandía y tenéis tiempo de sobra, no está mal pasarse por Évreux, que además pilla de camino hacia Giverny; y si estáis en la ciudad no pasa nada por acercarse a su museo, aunque tampoco es nada del otro mundo.

De todas formas, no os preocupéis, que este verano he estado en otros museos con unas colecciones estupendas, ya os contaré. Y por supuesto, si algún seguidor del blog se anima a comentar algún museo que haya visitado, yo con mucho gusto le guardo un espacio en el blog.

OTROS BLOGS INTERESANTES

RSS Numismática medieval

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

RSS Monedas del Bajo Imperio

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

RSS blogpolis

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

RSS Noticiero numismático

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.