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Como indiqué en la anterior entrada, iba a dedicar ésta a comentar la subasta extraordinaria de Aureo y Calicó “Hispania”, que se celebrará en Barcelona el próximo 26 de octubre. Antes de nada hay que aclarar que la entrada no pretende ser un análisis de los lotes, ni tampoco voy a dar pistas sobre mi opinión de por cuánto pujar sobre qué lote. Eso que cada uno se lo estudie en su casa.

La subasta Hispania está dedicada al Centenario de la Peseta, que es justamente lo que yo colecciono, así que podréis imaginar que  a mí me motiva especialmente. También hay que recordar que El Centenario de la Peseta es la colección más típica en España, vamos, donde hay mayor número de interesados, y como subastas como ésta no se ven todas las semanas seguro que la expectación es muy grande. Sin ir más lejos, Carlos ya ha comentado la subasta y al parecer le ha gustado mucho la pinta. También es de destacar que hace sólo dos años y medio Aureo subastó otra importantísima colección del Centenario, la Colección Laureano Figuerola (Aureo 2 de abril de 2008). Las comparaciones en este caso no son odiosas, sino necesarias para hacerse una idea de los lotes y de las estimaciones de los mismos.

En la introducción a la colección María Teresa Sisó dice lo siguiente:

No sólo figuran en ella (la colección Hispania) todas las monedas, incluso las más raras, y la mayoría de pruebas de acuñación relevantes para la historia numismática de estos ciento cuarenta años, sino que, salvo contadas excepciones, la conservación de cada una de las piezas está por encima del nivel de excelencia.

Creo que estas palabras resumen perfectamente la importancia de la colección. Efectivamente es la primera vez que veo en una sola subasta todas las monedas del Centenario, y eso no es tarea nada sencilla (evidentemente las baratas no están, no es cuestión de andar subastando pesetas de 1966). Pruebas de acuñación hay bastantes, pero faltan otras cuantas; igualmente podría haber habido más monedas locales de la Guerra Civil, aunque en ese periodo hay auténticas rarezas también.

En cuanto a temas concretos a destacar, si vamos al año 1869 se verán tres excelentes piezas que no se ven todos los días:

Esta primera pieza se trata de los 20 céntimos de 1869, que es una de las piezas de plata más cotizadas y que sale en EBC+ por un precio muy interesante. Sin ir más lejos se pueden comparar los 5.000 euros de salida de esta moneda con los 15.000 de la subasta que celebra Soler y Llach tres días antes (claro que el otro ejemplar está en FDC).

La segunda moneda a subrayar es este excelente duro de 1869 (habrá que dedicar una entrada a esta moneda también), que además de ser rara y muy buscada, es probablemente el mejor ejemplar conocido según la casa de subastas. Su precio de salida es muy razonable: 30.000 euros.

Otra pieza de este mismo año es la buscadísima moneda de 100 pesetas de 1870 en calidad sin circular. La rareza de esta moneda se puede ver sin más que decir que se acuñaron 12 ejemplares y 5 de ellos están en el museo de la FNMT en Madrid. Fue una de las joyas de la subasta Caballero de las Yndias, donde un ejemplar en calidad SC se remató en 240.000 euros, y la gran ausente en la colección Laureano Figuerola. El precio de salida esta vez es de 125.000 euros, lo cual es más que razonable, pero sólo apto para inversores con mucho capital.

Siguiendo con los oros, están las raras monedas de presentación de Amadeo I. Concretamente se tiene una de 100 pesetas y otra de 25 pesetas con 16 estrellas en canto. En este caso en la colección no se tiene la variante de 18 estrellas en canto, que sí aparecía en la subasta de Laureano Figuerola.

Otro oro también presente es la rarísima moneda de 25 pesetas de 1881 sin barba en calidad EBC+. Su precio de salida es de 75.000 euros. Un ejemplar en esa misma calidad (¿el mismo?) se subastó en la colección Laureano Figuerola y alcanzó los 77.000 euros.

Por parte de Alfonso XII y de Alfonso XIII hay muy buenas piezas en excelentes calidades y a unos precios de salida bastante buenos en general. Estoy seguro de que muchas de esas monedas subirán significativamente de precio. Aún así, no está de más pujar por lotes para ver si se despistan las manos fuertes y se puede cazar algo. Si bien es cierto que muchas de esas monedas no son “ocasiones únicas”, sí que es interesante estudiarse muchas de las monedas en SC y algunas de las pruebas. De entre las pruebas quisiera destacar la que está justo encima de este párrafo y las dos que están justo debajo. La primera de ellas se trata de una rarísima prueba de 2 céntimos de 1878, y yo pondría la mano en el fuego de que se trata del mismo ejemplar subastado en Laureano Figuerola, aunque en el catálogo de Aureo no se indica. Esa pieza se remató en 9.000 euros hace dos años y medio y ahora el precio de salida es de 8.000 euros.


En cuanto a estas otras dos pruebas, si las destaco es porque no las conocía. Se tratan de pruebas de 1 y 2 centavos de peso de Manila, año 1894. Su precio de salida es de 8.000 y 6.000 euros respectivamente, lo cual no parece demasiado teniendo en cuenta que sólo se conocen dos ejemplares de cada una. Por cierto, ¿sabéis dónde están los otros dos ejemplares? Pues esperando a ser subastados tres días antes que sus hermanos en la subasta de Soler y LLach, teniendo en ese caso un precio de salida de 12.000 y 9.000 euros respectivamente. ¡Eso sí que es casualidad!

Si seguimos el catálogo aparecen varias pruebas de la Segunda República (otras faltan) y una colección de monedas locales de la Guerra Civil. Justamente la parte de la Guerra Civil me parece la más floja (si es que hay algo flojo en esta subasta) porque faltan algunas, como por ejemplo las de Ametlla del Vallés, Falset o Ametlla de Merola. Aún así, hay auténticas rarezas, como las 1 y 2 pesetas de Euskadi en cobre que se muestran arriba o los 5 y 10 céntimos de La Pobla de Ciervoles, acuñados sobre una lata de galletas, que se muestran abajo.

Finalmente, hay una colección de Franco interesantísima. Una colección de pesetas, 2,5 pesetas, duros y 50 pesetas completa es más que digna de admirar. No falta ninguna, incluyendo los duros del 51 y del 52 (ya les dedicaremos una entrada), las 2,5 pesetas de 1944, las de 1946, la peseta de Benlliure (con un precio de salida mayor que la que se subasta en Soler y Llach)… lo que sí que faltan son algunas pruebas que sí aparecieron en la colección Laureano Figuerola. Eso sí, aparece la prueba del duro que se muestra abajo y que es la única pieza conocida.

Una vez hecho este repaso, voy a indicar, a modo de conclusiones el interés que pueden tener los diferentes tipos de aficionados con respecto a esta subasta:

Los coleccionistas e inversores de monedas muy raras y difíciles tienen una oportunidad que se presenta pocas veces. No sólo hay muchas monedas de extrema rareza sino que como hay mucha gente que colecciona este periodo, no será sencillo revenderlas en un futuro para sacar un beneficio.

Los coleccionistas más modestos pero que buscan tener algunas monedas serias que ronden entre 200 y 1.000 euros o así tienen también una oportunidad muy buena por la cantidad de ejemplares en calidad sin circular que aparecen. Yo me intentaré pegar dos o tres caprichos de estos.

Los coleccionistas que busquen piezas más baratas lo van a tener difícil porque no hay mucho. Pero algo hay, como los 25 céntimos que se muestran abajo, y si lo que se busca es tener en la colección una moneda que haya pertenecido a una colección importante, o tener una pieza de esta colección como simple recuerdo de la misma, pues hay algunos lotes muy baratos que pueden hacer las veces.

Los coleccionistas de errores tienen algún lote suelto, pero poca cosa.

Los coleccionistas de variantes tienen alguna cosilla, aunque claramente las variantes no es lo fuerte del catálogo. Hay pocas variantes y en calidades bastante normales.

Los estudiosos no van a encontrar ninguna aportación novedosa, puesto que no hay ninguna moneda inédita. Claro está que es una época muy trabajada como para aparecer monedas inéditas.

Todos tenemos la suerte de contar con un catálogo que va a suponer una referencia numismática más que interesante para los próximos años en cuanto a monedas de El Centenario y los precios de las mismas en alta calidad. Precios de verdad, no como los de los libros que se venden.

Un último apunte es que  Aureo ha cambiado el diseño de su Web. Ahora ya no deja unos ficheros comprimidos con todas las fotos de las subastas en formato .jpg para que las podamos descargar fácilmente. A mí me venían estupendamente como fuente de fotos para el blog. No pasa nada, me he preparado un pequeño programita que me sirve para descargar fotos de subastas numismáticas, no sólo de Aureo sino de otras casa de subasta más, así que seguiremos teniendo fotos en el blog.

La entrada de hoy es un poquito peliaguda, puesto que seguramente pondré el dedo en la llaga de más de uno. Ya se ha dicho que el paso más importante para tasar una moneda es saber valorarla, y desde luego ese es el más difícil de todos los pasos. Los más nuevos suelen tener bastante con distinguir entre MBC, EBC y SC. Además, suelen tender a sobrevalorar las monedas, especialmente las suyas propias. Es normal, nos ha pasado a todos.

Pero según se va metiendo uno en más harina, hay que saber valorar bien las piezas y saber distinguir un SC de un SC-, ya se vio que las monedas sin circular pueden tener diferentes calidades. Pues bien, hoy aportaré más datos para apoyar esta opinión, esperando que sirva tanto a nuevos como a coleccionistas con mayor solera.

Tomaremos una moneda que conozco bien: la peseta de Franco de 1947 (19-56). En la pasada subasta de Marti Hervera y Soler y Llach se subastaron dos piezas de ese tipo, una en estado EBC+ y otra en estado SC. La primera alcanzó los 250 euros, mientras que la segunda se remató en 1150, y ambas ilustran esta entrada. Por otra parte, esa misma casa de subastas remató el 15 de mayo de 2010 una pieza del mismo año y misma estrella en SC- por 650 euros.

Lo primero que hay que hacer es tomar estos datos con cuidado, puesto que el precio de una moneda es muy volátil y si las volviésemos a subastar hoy mismo podríamos tener resultados muy diferentes. No obstante, se puede observar clarísimamente que existe una enorme diferencia de precio entre una moneda en mejor que excelente calidad (digna de las mejores colecciones) y una perfectamente sin circular. Ni más ni menos que 4,6 veces más. Lo más divertido de todo es que estas valoraciones son subjetivas, y para lo que unos es un EBC+ para otros puede ser un SC-, a pesar de que ambos sean profesionales. Esa es la quintaesencia del crack-out game.

Ahora bien, ¿qué pasa si compras como SC lo que es EBC+? (recordemos que la diferencia es muy sutil y que no todas las casas de subastas tasan igual). Pues lo que ocurre es que has perdido ni más ni menos que unos 900 euros. Ahí es nada. ¿Qué pasa si compras una pieza tasada como EBC+ pero que en tu opinión está en SC-? Pues que quizá te hayas ahorrado unas pelas.

Vemos aquí que hay mucho dinero en juego que se puede ir por cuestión de detalles. Por eso recomendaría no meterse en monedas de este calibre si no se sabe tasar bien las monedas. Y aunque se sepa, hay vendedores profesionales que se siguen equivocando, así que la cuestión no debe ser sencilla.

Por cierto, a mí esto me pasa parecido con el vino. Siempre digo que distingo perfectamente un vino malo de uno regular y de uno bueno, pero que soy incapaz de distinguir el bueno del buenísimo. Por eso no bebo vino que cueste a 300 euros la botella, no distingo la diferencia con una botella de 40 euros. Bueno, siendo sinceros… tampoco bebo botellas de 300 euros porque no me da la economía…

Una de las características que más se nota a los que empiezan a coleccionar monedas es que para valorar una pieza lo primero que hacen es mirar las estrellas y después mirar por encima el resto de la moneda para considerarla MBC (Muy Buena Conservación), EBC (Excelente Buena Conservación) ó SC (Sin Circular). Así pues, una moneda si está en calidad SC está perfecta, la guarda en su colección y se olvida: ya tiene el hueco cubierto para siempre jamás.

Desgraciadamente esto no es tan sencillo, puesto que entre dos monedas del mismo tipo que no hayan circulado puede haber diferencias significativas que las hagan más o menos valiosas. Estas características pueden ser el tener una pátina bonita, la aparición de óxido, el que sea una variante más o menos clara… con tiempo y una caña intentaremos ir abordando todas ellas. En este post nos centraremos en la calidad de acuñación de la moneda.

Dentro de las monedas sin circular se suelen distinguir dos tipos “especiales” de piezas: PROOF y Flor de Cuño (FDC). Las piezas PROOF se caracterizan porque se limpia el cuño cada vez que se acuña un moneda, por lo que se aseguran que la acuñación de la moneda es perfecta. Históricamente estas monedas se imprimían para controlar la calidad del cuño o para proporcionar las pruebas donde se viese perfectamente las características de la moneda. Hoy en día, sin embargo, se utilizan sobre todo para hacer moneda conmemorativa para coleccionistas. Generalmente las monedas proof tienen la imagen en mate y el fondo en brillo, consiguiendo un efecto muy bonito. La diferencia entre una proof y una sin circular se aprecia bien en la siguiente imagen, que toma como ejemplo 1 lev búlgaro (fuente).

En la numismática de los últimos años, las monedas Proof se han reservado para estuches o carteras. Las hay que son muy baratas (como las carteras de 1977) y las hay más caras, aunque todas ellas con un precio moderado. Sin embargo, hay otras monedas que realmente se hicieron como prueba de acuñación, y no pensando en los coleccionistas, cuyo precio puede llegar a ser muy alto. Un ejemplo sería la moneda de 25 céntimos de 1937 acuñada en Viena. En calidad SC es muy barata, pero en calidad Proof es rarísima.

Por otra parte, las monedas FDC son, al menos teóricamente, la primera moneda que acuña cada cuño particular. Entonces, como el cuño no está nada desgastado, la acuñación es muy fuerte y se ven todos los relieves nítidos. Pero cuidado, que una moneda esté bien acuñada no significa que sea FDC, lo que pasa es que eso es muy típico: decir al comprador que es FDC cuando realmente es una acuñación fuerte (también llamado SC+).

Luego hay monedas cuya acuñación es mejor o peor, y eso depende básicamente de la calidad del cuño y del estado del mismo. Si con un mismo cuño se hacen miles de monedas, éste se va desgastando y las que acuñe al final tendrán peor calidad que las del principio. Los detalles son menos nítidos y se tiene menos relieve, esto hace que el valor de la moneda descienda. Otra cuestión es que el cuño se rompa, en cuyo caso hay excesos de metal por la moneda que pueden considerarse errores por rotura de cuño (v.g. oreja rayada, quinta pata, cero partido… ya los iremos viendo).

En las monedas actuales la acuñación casi siempre es muy buena debido a que la FNMT cuenta con buenas máquinas. Sin embargo, no mucho tiempo atrás esto no era así y es muy típico que las monedas de Franco (y especialmente las pesetas), estando sin circular, tengan una acuñación bastante floja.

Como muestra un botón: la primera de estas pesetas de 1963 (19-67) estuvo ofrecida por la subastas de Marti Hervera y Soler y Llach del próximo 5 de noviembre. Su precio de salida es de 35 euros. La siguiente moneda es del mismo tipo y se la he ofrecido a un amigo (por cierto, tengo más). Ambas están sin circular, pero la diferencia es evidente.

Un último apunte muy curioso es el duro de 1978 con la variante “globo crucífero”, también llamado “Duro Alemán”. En esas épocas España emitió mucha moneda, y parte de ella fue acuñada en Alemania, aunque se hizo con la ceca de la M coronada de Madrid. Los alemanes contaban por aquél entonces con una maquinaria mucho mejor que la española, y por eso la acuñación de las monedas alemanas fue mucho mejor que las españolas. Concretamente, en el duro de 1878, en una bolita que aparece encima de la corona debería haber una cruz; pero esa cruz sólo se aprecia en las monedas acuñadas en Alemania por tener mejor calidad de acuñación. De esta forma, ese detalle permite identificar la procedencia de la moneda y hace que la pieza valga más (aquí se estima en 14 euros).

Hace unas semanas se dedicó en esta bitácora una entrada a las variantes de los duros de plata, no buscando el hacer una lista completa de todas las posibles variantes, sino mostrando aquéllas que conozco y dejando la puerta abierta a que puedan aparecer más. Esta entrada pretende completar el trabajo con respecto a las monedas de plata del Centenario de la Peseta. Así pues, aquí van las variantes de dos pesetas, peseta, cincuenta y veinte céntimos que conozco (ya sabéis que las monedas “normales” no las incluyo).

DOS PESETAS

1869 – SNM (18-68)
1869 – SNM (18-69/8)
1869 – SNM (18-18)
1870 – SNM (75-18)
1870 – DEM (70-18)
1870 – DEM (74-18)
1870 – DEM (75-18)
1870 – DEM (18-18)
1870 – M (18-74) Prueba en bronce
1870 – M (18-74) Prueba en plata, cospel de menor grosor
1881 – MSM (81-18)
1882/1 – MSM (18-81)
1882 – MSM (18-82/1)
1882/1 – MSM (18-82)
1892 – PGM (18-92/1)
1892/88 – PGM (18-92)
1904 – V (19-04) Prueba en cobre
1905 – V (19-04) Prueba en cobre
1905 – SMV (19-05) segunda estrella invertida

PESETA

1882/1 – MSM (18-81)
1882/1 – MSM (18-82/1)
1882/1 – MSM (18-82)
1884/3 – MSM (18-83)
1884/3 – MSM (18-84)
1889/8 – MPM (18-89)
1901 – SMV (01-19)
1904 – SMV (19-) Prueba en cobre. En la foto se muestra un ejemplar que se           subastará en Aureo el día 16 de diciembre
1904 – SMV (19-0-) Prueba en cobre
1904 – SMV (19-04) Prueba en cobre
1904 – SMV (19-04) Cero de la estrella partido
1905 – SMV (19-12) Prueba en bronce

CINCUENTA CÉNTIMOS

1870/69 (7-0)
1885/1 – MSM (8-6)
1885/1 – MSM (8-1)
1892 – PGM (2-2)
1892/89 – PGM (2-2)
1892 – PGM (8-2)
1892 – PGM/MPM (8-2)
1892/89 – PGM (6-2)
1892/89 – PGM (9-2)
1892/89 – PGM/MPM (9-2)
1892 – PGM/MPM (9-2)
1896 – PGV (9-6) oreja rayada
1900 – SMV (0-0) oreja rayada

VEINTE CÉNTIMOS

1869 – SNM (6-9)
1870 – SNM (7-0)

A éstas hay que añadir los errores numismáticos, lo cual es otro mundo aparte al que ya iremos dedicando tiempo y espacio, y las pruebas no adoptadas y medallas realizadas en la época. La lista es (económicamente) interminable. Por supuesto, si alguien conoce más variantes sería de agradecer que las incluya en los comentarios de esta entrada, al igual que si queréis contar cualquier otra cosa.

Una de las piezas más cotizadas de las acuñadas en el periodo franquista es la peseta de 1946 con estrellas 19-48. Esta moneda tiene el sobrenombre de “Peseta de Benlliure” o “Peseta con busto de Benlliure”, por haber sido diseñada por el escultor valenciano Mariano Benlliure y Gil, el tipo que se ve en la foto de abajo.

Según Vives de la Cortada, sólo se tiene constancia de 149 ejemplares de esta moneda (y sólo uno en calidad sin circular), los cuales son poquísimos si los comparamos con las decenas de miles de coleccionistas de la numismática franquista. Evidentemente, no es una pieza barata.

Lo bueno de esta pieza es que el busto es diferente al de las pesetas de 1947, lo cual hace que sea muy difícil falsificarlas. Lo que suelen hacer la gente que las falsifica es coger una moneda de 1947 (19-48), vaciar la el “7” de la fecha de y poner en su lugar un “6”. Después envejecen la fecha para darle una tonalidad más oscura y que no cante tanto con respecto al resto de la moneda. Pero si sólo hacen eso se les escapa un detalle mucho más difícil de falsificar, y es que el cogote de Franco está más hundido en la peseta de 1946 que en la de 1947. Se puede ver fácilmente la diferencia en la moneda de arriba (la buena) y la de abajo (la falsa). No obstante, debido a su precio yo no recomendaría a nadie comprar la moneda si no se tiene la certeza asegurada de su autenticidad.

En cuanto a su cotización, para una moneda en MBC, en el catálogo de los Hermanos Guerra de 2005 la estiman en 4200 euros, en el de Cayón de ese mismo año en 1800 euros. En la Subasta de Aureo y Calicó del 2 de abril de 2008 se vendió en 4200 euros, aunque había sido estimada en 3500 euros por la misma casa de subastas.

Actualizo el 19 de noviembre de 2009 para decir que Mariano Benlliure y Gil tuvo el honor de aparecer en los billetes de 500 pesetas de 1951. Como veis no soy aficionado  a la notafilia, pero creo que este apunte era necesario.

Imagen tomada de numisbur

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