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Si algo en algo se ha caracterizado España, casi como una constante a lo largo de los siglos, es de tener nefastos políticos. Eso sólo tiene como ventaja que cuando pensamos que es absolutamente imposible hacer peor política que la que han hecho los diferentes gobiernos que hasta ahora se han sucedido en el siglo XXI, no tenemos más que echar la vista atrás y ver que estábamos equivocados: hay quienes lo hicieron peor.

Concretamente, desde mi ignorante opinión, considero que no ha habido jamás un mandatario tan horrorosamente nefasto como Fernando VII. Un absoluto gañán al que el nacionalismo español le puso otra vez en el trono después de las vergonzosas Abdicaciones de Bayona. Su obtuso cerebro no le permitía comprender que España no podía seguir viviendo de las américas y no hizo otra cosa que borrar el poco pensamiento ilustrado que habían traído consigo los franceses, dar una marcha atrás hacia un absolutismo rancio y poner trabas a cualquier intento de industrialización del país. Tampoco era un hombre de palabra, ni siquiera con los que habían sido sus aliados, y si no que se lo digan al Empecinado. Por si fuera poco, lo más grave fue que España perdió la mayor parte de sus inmensas colonias y su mandato acabó en una Guerra Civil.

Con semejante currículo no parece digno de hacerle ningún homenaje, pero la verdad es que desde el punto de vista numismático no se dio mal este gobierno. De hecho, las acuñaciones de Fernando VII son muy amplias, habiendo una gran cantidad de cecas tanto en la Península como en las colonias, muchas de ellas debido a la Guerra de la Independencia de México. Lo mejor es que es un periodo en el que se pueden encontrar bastantes monedas a precios muy razonables a la vez que hay muchísimas rarezas que se ven en subastas una vez cada mil años. Eso hace que coleccionar a Fernando VII esté al alcance de muchos, pero completar su colección sea prácticamente imposible. Además, muchas de sus monedas esconden “una historia detrás” (bueno, ¿y qué moneda no la esconde?) lo que hace que más gente se interese por ellas.

Dicho todo esto, lo que propongo es enumerar los tipos de monedas de 8 reales en los que sale el retrato de Fernando VII. Me fijo en los duros porque suelen ser los que más gustan, porque son donde mejor se ven los rostros y porque son los suficientes como para hacer una entrada interesante, mientras que si lo extiendo a todas sus módulos la entrada saldría kilométrica. No tengo en cuenta ni los duros en los que aparece el rostro de Carlos IV o de Pepe Botella, ni tampoco aquellos duros en los que no se representa su rostro.Vamos por cecas, empezando por la península y sin repetir los rostros que aparezcan en las anteriores (o sean muy muy semejantes):

BARCELONA


Este rostro está en la ceca de Barcelona, madrid y Sevilla en los duros de 1822 y 1823. Es el busto del monarca durante el Trienio Liberal.

CÁDIZ

Éste es el busto más común en los duros de Fernando VII, llamado “busto laureado”. El muy gañán debía verse guapo con la corona de laureles tipo emperador. Aparece en todos los duros de Cádiz (1810-1815), también en la ceca de Cataluña (1812), en la de Madrid (1814-1830), Sevilla (1809-1820), Cuzco (1824), Chiloe (1818-1822), Chihuahua (1814-1821), Durango (1811-1822), Guadalajara (1812-1823), Guatemala (1808-1821), Guanajuato (1812-1822), Lima (1810-1824), México (1811-1821), Monclova (1811-1812), Potosí (1808-1825) y Santiago (1811-1817).

CATALUÑA

Este busto se usó para las primeras acuñaciones en las cecas de Cataluña (1809-1810).

Este otro se usó para las últimas 1812-1814.

GERONA

Aparte del famoso duro de Gerona de 1808 (en el que no se retrata al monarca), en 1809 se acuñó esta rarísima pieza.

LÉRIDA

Otras dos rarísimas piezas acuñadas en Lérida en el mismo contexto que la de Gerona.

MADRID

Los primeros duros de Fernando VII en Madrid (1812-1814) se acuñaron con este rostro.

Este busto sólo se acuñó en Madrid en 1833 y personalmente es el busto de Fernando VII que más me gusta. Claro que no es un duro precisamente barato, así que creo que no me lo podré permitir si no es que algún lector del blog me lo regale.

SEVILLA

Las primeras acuñaciones de Fernando VII (1808-1809) portaban este busto. Las siguientes, de 1810 y algunas en 1811, portaban el llamado “busto diademado” (lleva una diadema en vez de una hoja de laurel), que es el siguiente:

El resto de los bustos de la ceca de Sevilla ya los he puesto antes.

VALENCIA

En Valencia sólo se acuñaron duros en 1811, todos con este busto.

CHIHUAHUA

Las acuñaciones de Chihuahua tenían todas el busto laureado, pero los primeros años de la ceca (1810-1813), las piezas eran fundidas y tenían este pseudo-retrato.

GUADALAJARA

En Guadalajara, además de con el busto laureado, se acuñaron con este busto algunas variantes.

LIMA

Los primeros años de acuñaciones en Lima se utilizaron el llamado “busto indígena”. El de arriba entre 1808 y 1809, y el de abajo entre 1809 y 1811.

Los años posteriores Lima acuñó con el busto laureado desde 1810 hasta 1824. Además, en 1824 se acuñaron monedas con otro busto laureado, que aunque es semejante no es igual, como bien apunta Miguel en un comentario.

MÉXICO

Las primeras acuñaciones de México con Fernando VII (1808-1811) tenían este busto, luego pasaron de nuevo al laureado.

SANTIAGO

Las acuñaciones de duros de Santiago entre 1808 y 1811 presentan dos variantes: cabeza cubierta, como el de arriba, y cabeza desnuda, como el de abajo. En ambas aparece Fernando VII vestido de almirante. Luego se pasa el busto laureado.

ZACATECAS

Este es el primer busto de Fernando VII usado en Zacatecas, entre 1811 y 1813. Siempre se encuentran así de malas… cuando se encuentran. El siguiente busto usado, entre 1813 y 1818 es el de abajo. Después se usó el busto laureado.

Bueno, pues estos son todos… o no. Porque si nos ponemos a buscar matices y pequeñas diferencias entre bustos, sacamos una lista el triple de grande. Me vais a perdonar que no la haga. Todas las fotos están sacadas de Aureo y de Cayón. Los tres ejemplares que no he visto subastados (Lérida y Gerona) los he sacado del archi-conocido libro de Calicó. Por supuesto, si veis errores o que se me haya pasado alguno avisadme en los comentarios.

Hace poco que se puso en contacto conmigo un lector del blog que estaba empezando en esto de la numismática. Tras intercambiar un par de correos con él me comentó una compra que estaba a punto de cerrar y mi recomendación fue que aquello no le iba a hacer más que perder dinero. El caso es que después me dijo que ahora mismo está en paro y que como tiene algo de dinero ahorrado, bastante tiempo y le gusta el tema de la numismática, estaba pensando en hacer negocio con este asunto y quién sabe si a medio plazo ser un numismático profesional. Como le vi bastante perdido y las críticas duras son mi expecialidad, ésta fue mi respuesta:
Hola,

voy a ser plenamente sincero contigo, no porque vaya de listo sino porque este tipo de críticas si no se hacen de forma sincera no valen para nada. Tómatelo como la opinión de un amigo que no sabe más que tú, pero busca argumentos para revatir los míos.

De entrada creo que vas demasiado rápido. Por lo que parece no tienes amplios conocimientos sobre numismática y para ser un profesional hay que saber muchísimo. ¿Sabrías distinguir un EBC de un EBC+? ¿Sabes el precio de las 5 pesetas de 1809 de Barcelona? ¿Y de 1814? ¿Sabes distinguir un denario auténtico de uno falso? ¿A cuánto comprarías una dobla de la Banda de Sevilla en MBC? ¿Por cuánto la venderías? ¿a quién? ¿a cuánto pagas el gramo de oro y a cuánto lo vendes y a quién?

Todo eso son preguntas que no tienen fácil respuesta y que si te metes con dinero en este mundillo sin tenerlo claro y con la esperanza de sacar un dinero todos los meses porque lo consideras un trabajo, entonces lo normal es que te desplumen.

Este es un mundillo ultra-cerrado, donde nadie te va a enseñar nada y donde todas las lecciones se aprenden a base de perder dinero. Nadie te dirá a cuánto vender una moneda ni a quién vendérsela; y mucho menos a quién comprársela. Para que te hagas una idea yo llevo cuatro años dedicando bastantes horas a este tema (como aficionado) y a día de hoy saco muy poco dinero, que uso para ampliar mi colección. Si me lo tomase en plan profesional posiblemente sacase más, pero dudo mucho que llegase a un suelo de 800 euros una vez quitados los impuestos.

Ahora que te he contado todo lo malo, te comento qué podrías hacer para llegar a ser un numismático profesional. Lo primero pensar en qué te quieres centrar. Lo más fácil es centrarse en los euros, algo muy sencillo y que seguro que a corto plazo ya puedes montar una página web y ponerte a vender. Lo que pasa es que hay mucha competencia en ese asunto. No obstante, si quieres ser profesional ten euros, aunque también tengas monedas antiguas.

Tendrías que contactar con un mayorista que te surtiese productos de la FNMT a bajo precio (mucho menos que el precio de la tienda). No conozco ningún mayorista. Digo lo mismo con los sellos, puede ser un complemento a la numismática.

Luego tendrías que ir a convenciones y subastas para conocer gente y aprender. Ándate con muchísimo ojo porque muchos querrán timarte. También puede ser interesante que hagas uno de los másters que oferta la UNED sobre gestión numismática y filatélica, he oído hablar muy bien de ellos y seguro que te enseñan un montón de cosas.

Pero sobre todo, ten claro que, salvo que inventes algo muy extraño, el único valor añadido de un numismático es su conocimiento. Ese valor añadido es muy difícil de adquirir y requiere mucho tiempo. A medio plazo dudo bastante que puedas sacar dinero neto de la numismática.

saludos,

Adolfo

En la respuesta a este correo me comentó que no pretendía ganar mucho dinero y desde luego no a corto plazo. Él estaba pensando en el medio/largo plazo y de tal manera que el dinero le rentuase más que en un plazo fijo. Eso ya me pareció más razonable. Mi respuesta fue la siguiente:

Hola,

quizá mi último mensaje haya sido muy duro pero si lo hice fue para que te parases a reflexionar, hay gente que se cree que con la numismática es fácil comprar a 2 y vender a 4.

En cualquier caso, pensar que dentro de seis años puedas ganar 600 euros al mes es razonable, y que dentro de diez años puedas ganar 1000 euros al mes, también. Lo malo es que el proceso de aprendizaje es duro y solitario: nadie te enseñará lo que sabe. Esa es la motivación principal que tuve para empezar a escribir el blog: contar mi experiencia y algunas lecciones aprendidas para que puedan servir de ayuda a los primeros pasos como coleccionistas.

Si tuviese que darte unos consejos ahora serían los siguientes:

Piensa en qué monedas te vas a centrar a corto plazo. Yo te recomendaría El Centenario de la Peseta y los euros, porque es lo que más colecciona la gente y no es algo difícil. Cuando lo tengas más o menos controlado, vete ampliando y especializándote en otras monedas.

Conoce gente. Si en tu ciudad hay mercadillos, vete allí e intenta conocer gente y ver qué colecciona cada uno. Habla con ellos e intenta aprender de todos, aunque debes ser muy cuidadoso porque más de uno te la querrá meter doblada. También te puedes apuntar a foros por Internet en los que aprenderás un montón de cosas (Imperio Numismático, por ejemplo).

Estate atento a las subastas numismáticas. Es la mejor manera de saber valorar y tasar monedas.

Compra y vende. Al principio no sacarás mucho beneficio, quizá hasta te quedes sin beneficio, pero es la mejor manera de aprender a moverte por el mercado. Primero ponte un dinero razonable (digamos que 1.000 euros), ve comprando algunas monedas e intentando venderlas. Al cabo de unos meses habrás sacado poco más de esos 1.000 euros pero habrás aprendido un montón. Luego, una vez que te vayas sintiendo más cómodo vete metiendo más dinero en el asunto.

Tómatelo con calma.

Por último, quisiera comentar que he conocido a muchos aficionados que sueñan con poder llegar a ser profesionales y “vivir de su afición”. Yo creo que cuando una afición pasa a ser una profesión, deja de ser una afición. Yo ese problema no lo tengo porque mi trabajo me gusta tanto o más que la numismática. En cualquier caso, creo que no es lo mismo que la numismática sea una afición a que sea un trabajo: en el primer caso todo lo que se hace es exclusivamente para disfrutar, aprender y pasarlo bien, en el segundo caso hay que sacar un dinero y el placer queda en segundo plano.

Las imágenes que ilustran la entrada provienen de la subasta que celebrará Stack’s el  próximo 27 de julio en Baltimore, en una sesión dedicada a la numismática mexicana. Se tratan de tres reales de a 8 columnarios.

A mi casa me llegan cada poco tiempo catálogos de subastas numismáticas. Tanto es así que uno ya se acostumbra a recibir gratuitamente libros de monedas a todo color de forma totalmente gratuita; parece como si ya no tuviesen valor alguno. No obstante, no es tan común recibir catálogos que cuando los lees, independientemente de si se puja por algo o no, se aprende de ellos. Tal es el caso del catálogo de la próxima subasta de Cayón, del que se pueden extraer un montón de cosas. En esta entrada voy a dejar un pequeño repaso del conocimiento adquirido, fijándome en algunas piezas concretas (que no tienen por qué ser las más caras o espectaculares) y no en la subasta en su global, de la que estoy seguro que Rafael hará una buena descripción.

La primera pieza en la que hay que fijarse es en la preciosa dobla de la banda de Juan II con ceca de Ávila que se muestra arriba. La moneda es inédita y era desconocida hasta la fecha; probablemente sea una pieza única. De ella hacen una muy buena descripción, indicando que la fecha más probable de acuñación sea verano de 1420, cuando Juan II pasó una temporada en Ávila en la que aprovechó para casarse. También hacen alguna reflexión artística bastante interesante sobre la pieza, destacando dos detalles.

El primero de ellos es que la banda del escudo va de derecha a izquierda, algo muy raro que sólo se da en otro modelo acuñado en Sevilla (tipo 16.10 en el libro de Mozo y Retuerce, quien por cierto Cayón ni siquiera cita). El segundo detalle que indican es que si nos fijamos en los castillos del escudo se asemejan a una catedral gótica, mostrando los contrafuertes, exactamente igual que los castillos de las monedas acuñadas en Sevilla. No obstante, en las doblas de la banda acuñadas en Burgos (abajo se muestra una procedente de la subasta Caballero de las Yndias) el castillo recuerda a unas torres románicas. Esto hace pensar que el ensayador sienta más próximo el arte gótico que el románico, o la catedral de Sevilla del románico burgalés, lo que hace creer a Cayón que el ensayador fuese sevillano y no burgalés como podría pensarse en un principio por la proximidad geográfica. Un tercer detalle se le escapa a Cayón y es que la marca de ceca se encuentra sobre el escudo, lo cual sólo se da en las cecas de Burgos y Coruña, y no en Toledo o Sevilla, donde se muestra la marca de ceca en el reverso.

Otra moneda muy curiosa son los ocho reales que se muestran abajo. En ellos se observa un exceso de metal sobre el número 8. Según Cayón, esta marca se debe a que al labrar el punzón en un primer lugar se procedía a marcar las zonas donde se grabarían los diferentes elementos y luego se procedía a la grabación en sí. Por el motivo que sea, después de grabar el 8 no se pulió correctamente el cuño y ahí quedo ese exceso de metal para que los futuros coleccionistas se hiciesen una idea de cómo trabajaban los ensayadores mejicanos.

No obstante, en la subasta hay una pieza que llama la atención y que hace pegar un bote en el asiento a cualquier aficionado a la numismática del Centenario de la Peseta. Se trata del duro 1871 (18-72) que se muestra abajo.

Al verlo un amigo me escribió y me preguntó que si conocía la existencia de este duro. Yo le dije que no y lo comentamos en el foro de Imperio Numismático, donde el resto de aficionados tampoco habían oído hablar nunca de él.  De hecho, en la revista Numisma se publicó en su número 12 (julio-septiembre de 1954) un artículo de Rafael Sabau titulado “Las acuñaciones de duros en el sistema monetario de 1868”, donde se concluye como altamente improbable que exista el duro de 1871 (18-72). En dicho artículo se dice que por la Real orden de 5 de marzo de 1871 se aprueba la acuñación de duros con fecha 1871 (18-71), (18-72), (18-73), (18-74) y (18-75), siendo el año 1872 en el que más duros se acuñaron, pero siendo todos ellos con estrellas (18-71). Indica también que Antonio Bernabé Sánchez indica en el Boletín Ibero Americano de Numismática (diciembre de 1952) la existencia del duro de 1871 (18-72) pero sin proporcionar ninguna prueba argumental ni ningún ejemplar conocido. Así pues, concluye Sabau, si después de que tanta gente haya coleccionado duros del Centenario parece poco probable que de existir ese duro no haya aparecido, lo que hace pensar que de hecho, no existe.

Pues bien, aquí parece haber uno, y lo ponen sin dar ningún tipo de explicación de dónde lo han sacado o qué les hace pensar que es un duro auténtico y no está troquelado. Es, simplemente, una pieza más a subastar. Así pues, llamé por teléfono a Cayón y le expliqué mis argumentos diciéndole que tenía serias dudas sobre la autenticidad del duro, aunque no dudaba en ningún momento en su palabra. Me dijo que inspeccionó la pieza y que en su opinión es buena y no está troquelada; que hay veces que aparecen monedas inéditas y que aunque en El Centenario es difícil que pase, puede ocurrir. También me dijo que él garantizaba la pieza de manera vitalicia, de forma que si algún día se le demuestra que es falsa o troquelada, él devolvería el dinero correspondiente y fin del asunto.

Con todo, y por mucho que Cayón sea uno de los numismáticos más prestigiosos de España, sigo teniendo serias dudas de que ese duro tenga estrellas (18-72). En caso de serlo lo normal hubiera sido dedicar un extenso estudio a ese lote, al igual que se hizo con la dobla de la banda que se muestra más arriba. Por otro lado, la repercusión en la comunidad de coleccionistas, de haberlo dado credibilidad, hubiera sido enorme y seguro que el lote se hubiera rematado en bastantes miles de euros. Nada de esto ha ocurrido, por lo que me extraña que realmente el duro 1871 (18-72) exista.

Lo único que no me ha gustado del catálogo es la publicidad que hace, indicando que ellos venden más caro comparando dos piezas de oro rematadas en su sala de subastas y en Cayón en la subasta de Caballero de las Yndias (no lo dicen explícitamente, pero está claro a qué se refieren). Una comparación así de directa es engañosa y muy fea, más que nada porque los precios de las monedas muy raras son muy volátiles y es fácil que de una subasta a otra se rematen por el doble de dinero o más. Seguramente Aureo también podrá encontrar ejemplos de piezas importantes que se han rematado en Aureo a más del doble que en Cayón.

De hecho, una de las piezas que indican es la onza madrileña de 1710 que se muestra arriba. Dicen  con letras grandes que en 2001  se remató en Cayón por 103.674,59 euros, mientras que en 2009 se remató “en otra subasta” por 47.200 euros. También podrían haber dicho que en 1988 se vendió en Stacks por $126.000.

Un último apunte es que esta vez la subasta de Cayón es en enero, apenas quince días después de la 39 Convención Internacional de Numismática de Nueva York (aquí tenéis un resumen de la misma). Esto puede hacer que algunos profesionales anden con poco efectivo para esta subasta y que los coleccionistas más modestos nos podamos hacer con algún que otro lote, aunque está claro que las piezas buenas hay que pagarlas.

Antes de despedirme no me puedo resistir a mostrar este precioso octodragma de Arsinoe II en calidad EBC+. ¡Quién lo pillara!

Hoy es la primera vez que dedico una entrada a monedas extranjeras, de las que ya dije que no es que sea un gran entendido, pero eso se subsana con decir cosas sencillitas y que después cada cual profundice si quiere. Concretamente, hoy la entrada se dedica a los duros del mundo, monedas muy populares y con muchos coleccionistas. En mi opinión, el éxito del coleccionismo de duros se debe a los siguientes factores:

– Son monedas que entran muy bien por los ojos, porque son grandes, de plata y algunas realmente bonitas.

Son monedas relativamente baratas. Muchas de ellas en una conservación normalita cuestan su peso en plata o poco más.

– Al ser así de grandes, parece que tienes un tesoro.

Hay muchísimas.

Tiene un punto exótico tener monedas de países raros y lejanos, de los que hay gente que no ha oído hablar o que ya han desaparecido.

Alemania. Burnswick-Wolfenbuttel. 1855. Guillermo 2 taler o 3 1/2 gulden.

Mucha gente compra duros de plata casi todas las semanas sin que les suponga un gran esfuerzo económico. Hay un montón de ellos que se pueden adquirir por menos de 20 euros, así que si en vez de tomar copas nos dedicamos a hacernos con duros, no tardaremos mucho en amasar una gran cantidad de plata. Por supuesto, también hay piezas que nos harán rascarnos el bolsillo (y de qué manera), puesto que hay piezas raras y muy buscadas. Además, cualquier duro sin circular de mediados del XIX o anterior puede costarnos una buena propina. Sin ir más lejos, los duros que ilustraron esta entrada costaron una pasta. Mi opinión es que más vale lo poco y bueno que lo mucho y malo, pero está claro que una colección de duros de plata no complica demasiado la vida a quien la hace y puede llegar a ser muy bonita. Además, sabiendo comprar los duros es de esperar que con el tiempo se revalorice la inversión. Lo malo es que las monedas, al ser baratas, vendiéndolas de una en una se puede sacar muy poco márgen de beneficio.

Holanda (durante la anexión francesa). 1808. Luis Napoleón. 50 stuivers.

Otra cuestión es qué se considera una moneda “tipo duro” y qué no. Aquí se opina que cualquier moneda de plata (al menos 0.500 milésimas), de un diámetro de al menos 32 milímetros y con un peso de al menos 19 gramos. No obstante, son muy típicas las monedas de 25 gramos de plata (0.900 milésimas) con 37 milímetros de diámetro. El motivo no es otro que se consideró a la moneda española como estándar de facto mundial durante muchos siglos y muchos otros países adoptaron esas mismas medidas y pesos (fuente).

Yo creo que esto ya es un buen entrante al mundo de los duros de plata. Ya se volverá sobre ello, mientras tanto os dejo algo de bibliografía:

Japón. Año 11 (1878). Muthuhito. 1 yen.

Aquí hay un blog dedicado a los duros de plata, con una aproximación meramente descriptiva. El autor escribe bajo el pseudónimo de “elfo”, y lo peor es que lleva bastantes meses sin actualizar.

Aquí está la colección de duros de plata del usuario Alex_Lorca de identificacion-numismatica.

Duros del mundo 1800 – 1950 es un catálogo gratuito que se puede descargar desde macuquina.net.

– Los hermanos Cayón han editado un par de volúmenes dedicados a los duros del mundo en 1983. El primer volúmen abarca desde 1770 hasta 1869 y el segundo a partir de 1870. En dialnet están aquí y aquí.

– En cuanto al duro español, el mejor libro, sin duda alguna lo escribió Adolfo Herrero en 1914, titulado “El duro, estudio de los reales de a ocho españoles y de las monedas de igual o aproximado valor labradas en los dominios de la corona de España”. Un libro exqisito sobre el que ya se volverá.

México. 1863. 8 reales.

Todas las imágenes corresponden a monedas “tamaño duro” subastadas en la subasta de sala de Aureo y Calicó el día 16 de diciembre de 2009. Se adjudicaron, respectivamente, por 170, 495, 300 y 110 euros.

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