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Cuenta una leyenda que dicen verdadera:

No ha mucho que en esta nuestra España sucediera
que a un reputado comerciante se le apareciera
un hombre humilde con la cartera llena.

“¿Qué me trae usted en esa cartera?”

“Tan buena mercancía que hará tiempo que sus ojos no vieran
tal cantidad de libros antiguos como los que aquí os esperan.
Los he heredado yo de mi bisabuela
que era una mujer rica, con tierras, noble y marquesa”.

“Suerte tiene usted de heredar de esta manera,
que habiendo pasado por padres y abuelos todavía en la colección quedan
decenas de libros antiguos y que algunos incunables sean.
No se preocupe usted, caballero, que por mal que le venga
ya no pasará necesidades de aquí hasta que se muera.
Puesto que, una vez diga, y por escrito me lo ofrezca,
que esos libros en realidad vienen de su bisabuela
los publico en mi subasta, quizá la mejor de España entera”.

“¡Vive Dios que mi historia es verdadera!
y así por escrito usted lo tenga
que jamás de mi boca mentira saliera
puesto que he tomado votos de obediencia, castidad y pobreza”.

Así que el clérigo por escrito le entrega
la legal procedencia de la mercancía que lleva.
Mas el mercader tomó a la policía de consejera
para saber si se había robado alguna biblioteca
obteniendo una negativa respuesta.
Finalmente permitió que en pública subasta se ofrecieran
los libros de la supuesta bisabuela
de aquél cura, fraile o lo que fuera.

Todo parecía genial, miel sobre hojuelas
se llevó el comerciante su parte y el cura muchos millones de pesetas.

Pasan los años y de aquello nadie se acuerda
hasta que un nuevo obispo aparece en escena
y solicita un inventario de la Diócesis completa.
¡Madre del cielo! ¡Menuda faena!
¡Que a la Santa Madre Iglesia le han robado en su biblioteca!

Para entonces el culpable ya estaba palmera
y del dinero ni rastro, nunca lo metió en una cuenta
así que nunca sabremos si se lo gastó en putas o con la tabacalera.

El resto de la historia se lo imagina cualquiera:
Tras la pertinente denuncia, la justicia considera
que los libros regresen a su ubicación primera
y que los coleccionistas afectados indemnizados sean
por el dueño de la subasta, aunque delito no cometiera.

Y así acaba esta historia a la que dicen verdadera.

Desde el principio de este blog ha estado claro que el blog se dedicaba fundamentalmente a la numismática española, básicamente porque es lo poco que yo medianamente controlo. Aún así, ha habido alguna entrada que he dedicado a la numismática clásica (por ejemplo ésta) puesto que aunque me considero un ignorante del tema, tengo absolutamente idealizados a los griegos en cuanto a su capacidad filosófica y artística y muchas veces me encanta admirar admirar una obra clásica, ya sea una moneda, una escultura o un texto literario. Además, este blog me sirve a mí como excusa para aprender y me siento totalmente abierto a la posibilidad de ilustrarme en lo que a numismática clásica se refiere.

Así pues, hace un mes me puse manos a la obra y di el primer paso para que algún día pueda yo también coleccionar monedas clásicas: me compré unos libros y para ello seguí el método que propuse hace un tiempo. Estuve echando un vistazo a lo que hay en el mercado, pregunté en unos foros y finalmente adquirí dos libros: “Greek coins and their values” (dos volúmenes) y “Roman coins and their values“, ambos de David R. Sear. Los tres tomos nuevos me costaron 103 euros y hoy por hoy los considero una magnífica compra para introducirse en el coleccionismo de moneda antigua. De hecho, Darío los considera dos de los 10 libros que todo coleccionista de moneda antigua debería tener.

Además de recomendar en general su compra y su lectura, voy a comentar algunas de sus características:

Están en inglés, y eso puede echar para atrás a muchos coleccionistas. Ante eso no hay solución: la numismática clásica se mueve en el mercado internacional, la mayoría de los catálogos y manuales se editan en inglés (y sólo en inglés) y si se quiere seguir la actualidad de este coleccionismo tocará estudiar subastas y leer revistas internacionales… poco podemos hacer si no estamos dispuestos a manejarnos en inglés.

Son manules, lo que significa que no pretenden dar una descripción detallada de cada pieza sino una visión general del campo. Por eso no son libros de referencias en subastas, que son los que Carlos recomienda que habría que tener como referencia. Efectivamente, estos libros no deberían ser una referencia para expertos, sino una forma de introducirse en el campo. Igualmente, si se quiere conocer con detalle ciertas características de una moneda, quizá tampoco sean éstos la mejor bibliografía a consultar.

Son baratos, y eso es indiscutible si se compara con cualquier otra obra seria de la numismática clásica. Tener todos los tomos del “Roman Imperial Coins” puede salir por 1500 euros perfectamente, el catálogo de Crawford ronda los 400 euros según Darío… 100 euros no es nada, y al que le parezca mucho que se vaya olvidando de la numismática clásica.

Son clásicos lo que hace que todo el mundo los conozca y que hayan vendido cientos de miles de ejemplares (por eso son tan baratos).

– Los precios que tienen son (supuestamente) del año 1985 y están en libras. En otras palabras: cualquier parecido de los precios con la realidad es pura coincidencia. Esto no es ningún problema, ya se ha comentado, y Carlos parece coincidir conmigo, que las estimaciones de precios se hacen con los remates de subastas, no con los precios de catálogo.

No deberían ser los únicos libros sobre numismática clásica con los que se cuenta. Si bien son baratos, manejables y puede servir como una guía inicial, a la hora de estudiar una moneda concreta se debería contar con catálogos de subastas y otras obras mucho más extensas. Nadie dice que todos esos libros haya que tenerlos en papel, también se pueden tener en formato electrónico, que es más barato, más cómodo y ocupa menos espacio.

– Ambos libros cuentan con una introducción a la numismática griega y romana respectivamente. En esa introducción se tienen en cuenta las cuestiones meramente históricas como los aspectos relacionados exclusivamente con el coleccionismo.

Aparte de estas cuestiones quisiera resaltar alguna característica concreta de cada uno.

El catálogo de “Roman Coins and their values” es una  versión en un tomo de una serie de tres libros que ya son de por sí bastante resumidos. Se trata de un libro que intenta resumir en un solo volumen manejable toda la numismática romana ¡¡¡y lo consigue!!! Lo más increíble es que en ese libro aparecen la grandísima mayoría de las piezas que se subastan a precios relativamente asequibles o que nos puedan ofrecer a los coleccionistas de a pie.

El de “Greek coins and their values” está dividido en dos tomos, uno dedicado a las cecas europeas y otro, más extenso, dedicado a las cecas asiáticas y africanas. Se trata de una introducción más extensa que el de la moneda romana y donde nos encontramos todas las cecas y casi todos los tipos de piezas griegas.  Todo el mundo dice que se trata de la mejor obra de Sear, y eso no es poco.

En global, por ahora los considero una magnífica compra, aunque todavía pasarán años hasta que empiece a comprar monedas clásicas, si es que alguna vez las compro. Mi plan pasa por utilizar estos libros como una introducción general, para adquirir cierta culturilla e ir siguiendo subastas y noticias. Seguro que si lo hago de forma natural iré seleccionando las monedas que más me llamen la atención (por ahora tetradragmas y sestercios imperiales) y quizá llegue el día en el que me las pueda permitir. Pero antes de empezar a soltar pelas en una colección faltan por echar muchas horas de estudio.

El otro día estuve eschando el podcast The Coin Show, el cual es muy recomendable aunque se centre en la numismática americana. Eso sí, está en inglés y aunque se entiende perfectamente, no deja de ser un idioma extranjero. El caso es que en su primer episodio hablan de la importancia de comprar libros sobre numismática, considerando las inversiones en bibliografía como las mejores que se pueden hacer en este mundillo.

En el blog ya hemos hablado varias veces de bibliografía, recordando el famoso dicho de “Compra el libro antes que la moneda“. El problema es cómo saber qué libro comprar. Como dicen en The Coin Show, “cualquier libro es mejor que ningún libro”, pero está claro que  unos libros son mejores que otros.

De entrada hay que tener una cosa muy clara sobre los libros: NO son guías de precio. Esto es un error en el que caen muchos principiantes, aunque en el blog ya se ha comentado que los catálogos no pueden ser buenas guías de precios; en blogpolis Carlos parece opinar de igual manera. Un aficionado con más experiencia numismática utiliza los catálogos de subastas como guía de precios y los libros los deja como una referencia a la que consultar para cuestiones históricas, para resolver ciertas dudas relacionadas con las características de una moneda o para tener en alguna parte resumidas las características de cierta serie de piezas. Por lo tanto, no es tan importante que un libro tenga precios o no, porque esos precios no son fiables y porque se deberá seguir consultando cuando los precios estén totalmente desfasados.

Una recomendación de Carlos a la hora de seleccionar un libro es coger aquél que utilicen las subastas importantes para identificar sus piezas. La recomendación me parece excelente, porque es una manera de estar seguro de que la publicación es buena, ya que de ella se están fiando la gente que más entiende de numismática. Sólo hay que coger un catálogo de subastas (o mejor varios y de varios países), ir a la sección de bibliografía consultada y ver qué publicaciones utilizan.

Lo malo de estas publicaciones suelen ser muy completas, extensas y pensadas para gente muy avanzada, por lo que muchas veces no son la mejor opción para principiantes o para gente que se inicia en un periodo determinado. Por ejemplo, dentro de la gran cantidad de bibliografía sobre moneda romana (y más que no está citada en esta web) unos de los mejores libros son “Roman Imperial Coins“, un completo catálogo de monedas romanas imperiales de ni más ni menos que diez volúmenes que no son precisamente baratos. Eso echa para atrás a casi todos los que nos aproximamos por primera vez a la numismática antigua, por mucho que lo usen las casas de subastas.

Para estos casos lo mejor es comprar un manual (handbook) que incluya una introducción histórica, las principales series y las cecas más relevantes. Quizá no aparezcan las monedas más raras, pero tampoco íbamos a comprarlas. Si te dedicas a hacer una colección muy extraña, pues entonces quizá no haya un manual pensado para ti, pero si se trata de algo que coleccione mucha más gente (que es lo normal) pues seguramente encuentre uno. Lo malo es que los hay muy malos, por lo que es mejor consultar a otros coleccionistas (en foros como Imperio Numismático o Identificación Numismática) o a profesionales sobre cuál adquirir. Yo, como norma general, aconsejo comprar un manual que lleve ya varias ediciones; ese suele ser un buen síntoma de calidad.

Por último, un apunte que hacen en The Coin Show es que el e-book cambiará radicalmente la forma de distribuir y almacenar bibliografía numismática. Yo mismo tengo un montón de catálogos de subastas en casa que me sería mucho más cómodo tener en una diminuta tarjeta para leer en un e-book. Igualmente, editar y distribuir un libro es un tema muy costoso que se verá radicalmente disminuido cuando los e-book sean omnipresentes. Tendrá sentido editar un libro dirigido a un público muy pequeño y que ese libro esté disponible durante décadas a un precio asequible. Más sobre las TIC en numismática aquí y aquí.

Las imágenes están obtenidas de Amazon y de Aureo.

Hace tiempo que tenía ganas de escribir una entrada dedicada a la necesidad de tener una buena bibliografía, y de tanto esperar Carlos se me ha adelantado con una muy buena reflexión en su blog. En cualquier caso, haré yo la mía propia, aunque recomiendo encarecidamente leer con calma la entrada de Carlos.

Hay un dicho entre los numismáticos anglosajones que dice “buy the book before the coin” (compra el libro antes que la moneda). Este dicho, que casi se considera un axioma, aparece desde en libro “Coin collecting for dummies”, hasta foros más especializados y webs varias sobre numismática. Yo no lo consideré explícitamente como uno de los consejillos para principiantes porque creo que quedó bastante explícito que hay que conocer bien las monedas antes de comprarlas. En efecto, ese es el consejo que hay detrás del axioma.

Una de las diferencias fundamentales y evidentes entre un buen aficionado a la numismática y un principiante, es que el buen coleccionista conoce bien las monedas que compra: conoce sus fechas, sus cecas, los ensayadores, los detalles en los que hay que fijarse, el precio de mercado y cuánto debe pagar por ellas. Todo eso no se aprende en una tarde, y supone mucho tiempo de estudio de las piezas que se coleccionan. Los libros y manuales especializados pueden ser baratillos o pueden costar una pasta significativa, todo depende del tipo de colección que se haga. Así, el que simplemente coleccione euros no se tendrá que gastar mucho en catálogos, pero el que coleccione moneda medieval japonesa puede pasarse media vida consultando bibliografía. En general, cuanto más rara sea la colección que se haga, más difícil se hará encontrar bibliografía y más difícil será ordenar ésta. ¡¡Pero muchas veces es esa investigación la gracia de la colección!!

Encontrar datos sobre monedas raras puede suponer pasarse horas delante del ordenador, además de dominar un poquillo el inglés u otros idiomas. También suele ser complicado encontrar buenos compendios de monedas, puesto que como el público suele ser muy restringido la tirada suele ser pequeña y es raro que se re-editen. De hecho, las casas de subastas suelen subastar también catálogos que muchas veces alcanzan varios cientos de euros de precio. Esto supongo que a medio plazo mejore, una vez que se generalice el libro electrónico, el cual es muchísimo más barato de publicar puesto que no se necesita generar ni distribuir un soporte físico.

En cualquier caso, lo que debe quedar claro es que el tiempo y el dinero invertido en estudiar y comprar bibliografía no es tirado, puesto que ese conocimiento es necesario tanto para coleccionar como para invertir en numismática. Y creo que a un numismático nada le puede llenar más el orgullo que publicar su propio catálogo de monedas, fruto de décadas de investigación numismática por su cuenta.

Para ilustrar la entrada dejo unas cuentas monedas africanas, que todavía no había puesto ninguna. Se subastaron el día 27 de febrero de 2010 en Cayón. Se trata, por orden: 5 tallero 1891 (Eritrea), Piastre 1327 (Egipto), 1/8 birr. 1887 (Etiopía) y 500 dalasis 1977 (Gambia).

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