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Falleció hace unos años una parienta de unos primos de Enrique, que en paz descanse la señora. El caso es que, aparte de varios bienes inmuebles y unos cuantos cientos de miles de euros, la mujer dejó en este mundo terrenal una colección de monedas y sellos que, según ella, representaba un interesante patrimonio. Esa colección la dividieron sus herederos en tres partes y Enrique se hizo cargo de la que les tocó a sus primos para venderla a cambio de una comisión.

Vendiéndola con calma y tiempo la tercera parte de la colección se tradujo en unos 3.600 euros, una suma con la que los herederos quedaron contentos. Pero lo malo no fue lo que se sacó, sino lo que le habían costado aquellas piezas a la fallecida, información que se pudo saber porque había dejado escrito, moneda a moneda, lo que había pagado por ella (había incluso monedas de plata con una pegatina adhesiva en la misma moneda). En resumidas cuentas, aquello ha sido el mayor despilfarro de tiempo y dinero en numismática del que he oído hablar. Si lo analizamos un poco sacaremos algunas conclusiones.

Prácticamente todo el lote estaba dedicado al tema del Descubrimiento del Nuevo Mundo, tanto en sellos como en monedas. Esto no tiene por qué estar mal, cada cual colecciona lo que quiere, pero cuando se trata de meter dinero en grandes cantidades no suele ser una buena idea hacerse con monedas conmemorativas de vete a saber qué países.

Las monedas estaban metidas en álbumes de una joyería de Bilbao, y también había varias facturas de dicha joyería. Parece ser que la mujer consideraba que hacer una colección de monedas equivale a ir a una joyería de vez en cuando y pagar lo que te digan por la moneda que te digan. Y esto es un gravísimo error. Hay que comparar precios, pero no con otras joyerías, sino con el mercado de la calle. Intentar vender algo y aprender a tasar por uno mismo las monedas antes de comprarlas.

Como la mujer era muy prepotente e iba de lista y de que tenía dinero (Enrique mismo la conoció) los de la joyería se aprovecharon y le vendieron lo que quisieron a precio de oro, o mejor dicho de platino. Monedas de inversión de una onza las había pagado, en los años 90, entre 3.500 y 6.000 pesetas, medias onzas de oro a 60.000 pesetas, e incluso monedas de níquel de las Islas Hook a 12.000 pesetas cada una. Estamos hablando de varios millones de pesetas tirados a la basura.

Pero no penséis que todo allí era oro y plata, también tenía un montón de basura que seguramente le llevó muchísimo tiempo ordenar. Había sellos usados tanto el álbumes como en un montón de cajitas, llegando a pesar los que estaban sueltos más de un kilo, ¡eso son muchos sellos! Evidentemente, el precio de aquellas estampitas es nulo. También tenía una colección de moneda española usada, que no sé para qué la guardaría porque eso no vale absolutamente nada más que su valor facial. Guardar moneda en circulación está muy bien, pero siempre y cuando sea sin circular, claro está.

Eso sí, todo hay que decirlo: de todo lo que compró, lo único que se pudo vender a un precio similar al que ella pagó (aunque lo pagó 15 años antes) fueron las monedas de oro. Ella las compró carísimas, pero el oro se revaloriza mucho en 15 años. Así que, si hay que perder dinero, se pierde menos comprando oro.

Si eres una de esas muchas personas que no tiene interés directo con la numismática pero que te has encontrado unas monedas antiguas por casa y quisieras saber cuánto vale, enhorabuena: esta entrada está dedicada a ti.

Es muy típico que algunos abuelos hace una pila de años hayan guardado monedas de plata que se han pasado los últimos 70 años en un cajón. La reacción más típica del nieto al encontrarlo es creerse que tiene un tesoro y que gracias al hallazgo su hipoteca la puede considerar pagada. Desgraciadamente la realidad es muy distinta, si no los créditos hipotecarios no serían un problema en este país.

Lo primero que hay que hacer al encontrarse monedas antiguas es ser conscientes de que hay millones de monedas antiguas de oro y de plata, y que una moneda por el hecho de ser antigua no tiene por qué tener un gran valor numismático. Todo depende de su rareza, del estado de conservación y de la cantidad de gente que la coleccione. Hay monedas romanas que cuestan 2 euros y hay monedas de Franco que se subastan 30.000 euros. No por ser vieja vale más. Por eso, lo más normal es que las monedas encontradas no valgan mucho más que el valor de los metales de los que están hechas, es raro encontrarse monedas de alto valor para coleccionistas. Ahora paso a detallar cómo calcular el precio de esos metales, que casi seguro que es lo único que te ofrecerán por las monedas que te has encontrado.

Una vez que tenemos las monedas, se separan las de oro (si hay suerte y hay alguna), las de plata y las de otros metales. De las que no sean de oro o de plata nos podemos ir olvidando al no ser que veáis alguna en la que se vea con mucho detalle la figura. Si no, eso no vale para nada. Lo normal en las de oro y en las de plata es que sean pesetas, en cuyo caso su valor previsiblemente no sea demasiado elevado, si son anteriores, entonces merece la pena que las vea un aficionado a la numismática: puede haber sorpresas. También cuidado con otra cosa, y es que es típico que aparezcan imitaciones de monedas de plata hechas con calamina u otros metales. Estas son falsas de época y su valor es muy pequeño.

Ahora cogemos las de plata y las observamos para ver su estado de conservación. Lo más normal es que sea malo, porque son monedas que circularon muchísimo. Así que si tenéis unas pesetas o unos duros con un estado de conservación como el que se muestra aquí abajo, será rarísimo que valga más que su peso en plata.


Como se indica en el reverso de las monedas, 200 pesetas (o 40 duros) hacían un kilo de plata, aunque las que nos llegan a nosotros suelen tener menos material por culpa del desgaste. Por otra parte, para saber la cotización de la plata kitco es el mejor lugar, con información actualizada tanto del valor de los metales preciosos como de las divisas. A día de hoy, el precio de la plata es 16,15 $/oz (0,3907 €/gr), por lo que por cada peseta que nos encontremos su valor en plata es de uno 1,95 euros, a lo que habría que descontar algo por el desgaste. Así pues, una estimación razonable es pensar en 1,80 euros por peseta. Ojo, al precio actual de la plata, hace unos meses no pasaba de 1,60 euros por peseta, y es posible que dentro de otros meses vuelva a bajar el precio.

Si hacemos el mismo procedimiento con las de oro hay que tener en cuenta que estas circularon muchísimo menos, por lo que es muy normal encontrárselas en mucho mejor estado de conservación, eso hace que no tengan mucho valor por estar bien conservadas (aunque sí por estar perfectamente sin circular), pero que las monedas apenas estén desgastadas. En las monedas de oro, cada peseta equivale a 0,3224 gramos de oro. Haciendo la misma operación que antes, y teniendo en cuenta que el oro a día de hoy está a 1004 $/oz (24,29 €/gr), por cada peseta que nos encontremos nos darán 7,83 euros. Así pues, una estimación razonable es que por cada moneda de 25 pesetas de oro nos puedan dar 195 euros. Ojo, al precio actual del oro, que es muy alto.

Yo estimaría que estos precios son los que se pueden ofrecer al 90% de la gente que se encuentra unas monedas antiguas. No obstante, nunca está de más que un numismático aficionado o profesional eche un vistazo a vuestro hallazgo por si acaso hay sorpresas. Pero claro, no penséis que os engaña si sólo os ofrece ese dinero por vuestro “tesoro”.

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