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Vemos en el catálogo de la subasta de Marti Hervera y Soler y LLach que se celebra hoy mismo que los lotes 3862 y 3863, que ilustran la entrada, se describen como sigue:

ESTADO ESPAÑOL. 100 Pesetas. 1966 (*19-67). AR. Variante leyenda del canto. EBC.“. Su precio de salida son 90 euros.

Fíjaos que a estas alturas de la película, y después de haber dedicado varias entradas a las monedas de 100 pesetas de Franco (una y otra), me entero de que hay una variante que no conocía. Eso es lo mejor de creerte que tienes algo controlado: descubrir que todavía te falta por aprender.

Estuve haciendo algunas investigaciones y resulta que esa variante consiste en que la leyenda del canto de las 100 pesetas, que pone UNA GRANDE LIBRE, se encuentra desplazada. Detectarla es sencillo: basta con fijarse en la primera palabra que aparece al lado de la fecha. Si se trata de la palabra “UNA”, entonces es la variante normal, en cambio si es la palabra “LIBRE”, entonces se trata de la variante de leyenda en canto.

Ahora es cuando me pregunto si alguna de las cientos de monedas que pasaron por mis manos hace poco presentaba esa variante y la dejé correr por puro desconocimiento. Está claro que el conocimiento es el que hace que unas monedas valgan más en unas manos que en otras.

Con esta ya son tres las entradas que dedica esta bitácora a las 100 pesetas de Franco. En la primera describía las diferentes estrellas que pueden aparecer, mientras que en la entrada anterior describía un lote de monedas que ha pasado hace poco por mis manos. En esta entrada simplemente voy a dejar unas cuantas fotos que me ha pasado un lector del blog. En ellas se aprecia perfectamente los dígitos de ambas estrellas.

Allá van:

1966 (19-66)

 

1966 (19-67)

 

1966 (19-67) variante uno en punta

 

1966 (19-68)

 

1966 (19-69) palo recto

 

1966 (19-70)

Para concluir dejo un texto que aparece en la página 86 de la revista numisma del año 1972 (más sobre Numisma).

Como busto del Caudillo se hicieron troqueles con los escultores don Juan de Avalos y de nuestro grabador don Manuel Marín, cuya reproducción fotográfica incluimos.
El reverso fue obra del dibujante don Teodoro Miziano, elegido por el señor Jiinistro de entre varios realizados por el Departamento de Grabado de esta Fabrica y el citado dibujante.
La labor fue totalmente realizada en nuestros talleres, constituyendo un gran esfuerzo de todo el personal, que se esmeró en vencer todos los obstáculos que se fueron presentando para poner a punto esta fabricación en tan escaso tiempo.

Hace poco que ha pasado por mis manos un lote de 315 monedas de 100 pesetas de plata de Franco. Dedicamos una entrada a esas monedas hace casi un año, en la que se explicaba las diferentes variantes que se presentan en sus estrellas y la forma de reconocerlas. Ahora lo que me propongo es indicar algunas conclusiones que se pueden sacar de haber analizado el lote. Si bien 315 monedas están lejos de las necesarias para la ley de los grandes números, sí que puede considerarse una muestra suficientemente representativa como para ver qué podemos encontrarnos en un lote como éste.

Se trataban de monedas usadas, con muchos golpes, sucias y en relativo mal estado que habían sido guardadas por un tendero con la finalidad de invertir en plata. Las estrellas que tenían las monedas eran:

1966 (19-66) = 146 ejemplares. (Tirada oficial de 15.000.000)

1966 (19-67) = 40 ejemplares. (Tirada oficial de 35.000.000)

1966 (19-67) variante uno en punta  = 11 ejemplares

1966 (19-68) = 90 ejemplares (Tirada oficial de 24.000.000)

1966 (19-69) = 0 ejemplares

1966 (19-70) = 28 ejemplares (Tirada oficial de 995.000)

Por otra parte, todas las piezas del lote estaban en tal estado de conservación que no merece la pena meter ninguna de ellas en una colección. También es de destacar que a pesar de que tenían muchos golpes y suciedad en todas ellas se veían perfectamente ambas estrellas. Tampoco se han encontrado giros ni variantes de cóspeles rotos o rieles en mal estado. Ya se sabe que el gobierno franquista se esmeró en acuñar estas monedas.

En cuanto a estas monedas, un par de apuntes para finalizar. Estas piezas está bien para aprender a limpiar plata. Como son monedas muy baratas que no tienen especial valor numismático son unas candidatas perfectas para ser usadas de conejillo de indias.  El otro apunte es que, como ya he dicho más veces, los metales preciosos están carísimos últimamente así que es un buen momento para desprendernos de este tipo de monedas. Evidentemente esta es mi opinión, hay lectores que me llevan la contraria en los comentarios y creen que la plata seguirá subiendo a medio plazo; que cada cual haga lo que quiera, faltaría más.

Las monedas que más me gustan de Franco son las humildes piezas de aluminio de 5 y 10 céntimos de peseta que abundaban en el bolsillo de nuestros abuelos. Se trataban de monedas de aluminio, de muy mala calidad y que en cuanto pasaban por dos manos estaban hechas un asco; este hecho, unido a que la mayoría se acuñaron en los años 40 y no eran épocas de que nadie coleccionase monedas (suficiente tenían con intentar comer todos los días), hace que encontrar estas piezas en calidad sin circular sea complicado, aunque no imposible.

Si me gustan estas monedas es principalmente por el motivo del anverso. En vez de poner la cara del patas-cortas, que ya tenemos más que vista todos los coleccionistas de su numismática, se remontaron 2000 años para buscar el principal motivo de la numismática íbera: el jinete íberico. Estos jinetes aparecen en muchos ases y denarios acuñados en las diferentes cecas de la hispania antigua. Como muestra, encima de este párrafo está un as de Bursau y debajo un as de Calacoricos-Calagvrris, donde se representa este motivo (imágenes sacadas de la próxima subasta de Jesús Vico). Si lo pensamos la selección del motivo es muy inteligente, puesto que es una clara alegoría propia del pueblo íbero, denotando todas esas historias del orgullo nacional y racial propias de muchas ideologías de la época, mientras que no se hace ningún guiño explícito a la ideología ni a los símbolos fascistas; en el año 40 no estaba claro quién iba a ganar la Segunda Guerra Mundial.

Dicho esto, vamos a ver la serie propiamente dicha. Veamos primero los cinco céntimos, que constan de cuatro fechas: 1940, 1941, 1945 y 1953. Los que aparecieron en la subasta Hispania se remataron en 55, 17, 12 y 85 euros; se muestran a continuación:




En el reverso se presenta un escudo precioso y abajo los símbolos del Yugo y las Flechas, propios de los Reyes Católicos pero apropiado por la simbología de Franco. A ambos lados se indica el valor de la moneda abreviando “céntimos” por “cents”. Un tema interesante en el que fijarse es que en las columnas de Hércules se indica PLUS ULTRA, pero escribiendo PLUS y ULTRA con una V, es decir PLVS VLTRA. Es importante notar que en todas las monedas de 5 céntimos el PLVS se escribe con “V”, y no con “U”.

Vamos a ver ahora las de 10 céntimos, que tienen las mismas fechas y se remataron en Hispania en 18, 35, 20 y 22 euros. Son las siguientes:




Las piezas son muy semejantes a las anteriores. La única diferencia es que éstas son un poco más grandes e indican 10 cent. Además, hay un detalle muy sutil, y es que en las columnas de Hércules se indica PLUS VLTRA, pero esta vez la palabra PLUS está escrita con “U”. ¿Siempre? No.

Existen dos conocidas variantes en las que el PLUS de las columnas de Hércules está escrito con V, al igual que en las monedas de 5 céntimos. Estas variantes se dan sólo en las monedas de 1940 y de 1941 de 10 céntimos. Esas también se subastaron en Hispania, alcanzando los 170 y 28 euros respectivamente:


Para que quede claro, dejo aquí un zoom de PLUS escrito con U y de PLVS escrito con V.

Además de estas variantes existe otra, mucho menos conocida y que no se incluía en la subasta Hispania. Se trata de una variante de la de 10 céntimos de 1940 con PLVS con V y VNA (de “UNA GRANDE Y LIBRE” en la leyenda superior) también con V. Esta moneda se subastó en Herrero el 10 de diciembre de 2009 en calidad sin circular, rematándose en 180 euros. En cualquier caso, es bastante más rara que las anteriores.

 

EDITO (1 – XI – 2010)

 

Dice Antonio en el primer comentario de la entrada que en el libro de Aledón citan la variante PLVS VNA para la moneda de 10 céntimos de 1941. Yo no tengo ese libro ni he visto esa variante, así que no puedo corroborar la existencia de esa moneda.

La entrada de hoy es un poquito peliaguda, puesto que seguramente pondré el dedo en la llaga de más de uno. Ya se ha dicho que el paso más importante para tasar una moneda es saber valorarla, y desde luego ese es el más difícil de todos los pasos. Los más nuevos suelen tener bastante con distinguir entre MBC, EBC y SC. Además, suelen tender a sobrevalorar las monedas, especialmente las suyas propias. Es normal, nos ha pasado a todos.

Pero según se va metiendo uno en más harina, hay que saber valorar bien las piezas y saber distinguir un SC de un SC-, ya se vio que las monedas sin circular pueden tener diferentes calidades. Pues bien, hoy aportaré más datos para apoyar esta opinión, esperando que sirva tanto a nuevos como a coleccionistas con mayor solera.

Tomaremos una moneda que conozco bien: la peseta de Franco de 1947 (19-56). En la pasada subasta de Marti Hervera y Soler y Llach se subastaron dos piezas de ese tipo, una en estado EBC+ y otra en estado SC. La primera alcanzó los 250 euros, mientras que la segunda se remató en 1150, y ambas ilustran esta entrada. Por otra parte, esa misma casa de subastas remató el 15 de mayo de 2010 una pieza del mismo año y misma estrella en SC- por 650 euros.

Lo primero que hay que hacer es tomar estos datos con cuidado, puesto que el precio de una moneda es muy volátil y si las volviésemos a subastar hoy mismo podríamos tener resultados muy diferentes. No obstante, se puede observar clarísimamente que existe una enorme diferencia de precio entre una moneda en mejor que excelente calidad (digna de las mejores colecciones) y una perfectamente sin circular. Ni más ni menos que 4,6 veces más. Lo más divertido de todo es que estas valoraciones son subjetivas, y para lo que unos es un EBC+ para otros puede ser un SC-, a pesar de que ambos sean profesionales. Esa es la quintaesencia del crack-out game.

Ahora bien, ¿qué pasa si compras como SC lo que es EBC+? (recordemos que la diferencia es muy sutil y que no todas las casas de subastas tasan igual). Pues lo que ocurre es que has perdido ni más ni menos que unos 900 euros. Ahí es nada. ¿Qué pasa si compras una pieza tasada como EBC+ pero que en tu opinión está en SC-? Pues que quizá te hayas ahorrado unas pelas.

Vemos aquí que hay mucho dinero en juego que se puede ir por cuestión de detalles. Por eso recomendaría no meterse en monedas de este calibre si no se sabe tasar bien las monedas. Y aunque se sepa, hay vendedores profesionales que se siguen equivocando, así que la cuestión no debe ser sencilla.

Por cierto, a mí esto me pasa parecido con el vino. Siempre digo que distingo perfectamente un vino malo de uno regular y de uno bueno, pero que soy incapaz de distinguir el bueno del buenísimo. Por eso no bebo vino que cueste a 300 euros la botella, no distingo la diferencia con una botella de 40 euros. Bueno, siendo sinceros… tampoco bebo botellas de 300 euros porque no me da la economía…

Una de las piezas más codiciadas en la numismática de Franco son las 100 pesetas con estrella 69, a quienes dedicaremos esta entrada. Al hablar de ella habrá que empezar, como se hace siempre, alertando de la gran cantidad de falsificaciones que hay. De hecho, es una de las piezas más falsificadas en España, puesto que pasa de valer muy poco si tiene una estrella 67 ó 68 a valer un dinerito más que considerable si tiene una estrella 69. Para la entrada me baso principalmente en el ejemplar número 68 (febrero de 1996) de la revista Crónica Numismática (ya desaparecida) y en mi experiencia personal.

Las monedas de 100 pesetas de Franco tienen dos estrellas a ambos lados de la fecha. En todas ellas, la primera estrella tiene el número 19 y en la segunda puede aparecer 66, 67, 68, 69 ó 70. Ésta es la única distinción entre las diferentes emisiones de la moneda, y serán éstas las que darán el valor de la pieza. Lo primero que haremos será analizar la primera estrella, puesto que presenta la particularidad de que los “1” varían dependiendo del año en el que se emitió la moneda. A continuación pongo diferentes imágenes, hechas por mí (y ya sabéis que soy un desastre dibujando) a mano alzada. Espero que os sirvan de ayuda.

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-66).

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-67). No obstante, existen monedas con estrella 67 cuyo uno tiene la forma del año 66, debido a que se reutilizaron los cuños. Esta es una variante conocida como “uno en punta”. Las monedas del 67 con el uno en punta son más escasas, y per se más caras, que las que no tienen el uno en punta.

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-68).

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-70).

Y hasta aquí los unos de la moneda. Lo bueno hubiera sido que la moneda del 69 hubiera tenido un uno diferente a todas las demás, pero no, su uno es igual que el del 67, es decir, que parece casi más un 7 que un 1. No obstante, hay falsificadores cutres que no tienen esto en cuenta y utilizan una pieza del 66 ó del 68 para falsificarla y poner un 69, con lo cual es sencillo ver que la moneda es falsa.

En cuanto a los nueves, hay dos variantes archiconocidas: palo recto y palo curvo. Lo curioso es que el “palo curvo” no tiene un palo demasiado curvo, sino que más bien es “menos recto”. Tiene una forma semejante a la de la siguiente figura:

Mi experiencia me dice que la acuñación de la estrella es bastante floja generalmente, llegando a estar el 69 grabado con una fina línea. No por eso va a ser falsa. En la revista antes citada comentan una segunda variedad de “palo curvo”, que catalogan como rarísima, pero como yo no la he visto citar en ninguna parte más que ahí, no la considero.

La imagen de arriba muestra el aspecto de un 9 con palo recto. Muy importante fijarse en que tiene una bolita más ancha al final del palo, muchas veces es la clave para considerarla buena. De estas se hicieron 4500, de las cuales 1000 fueron para las pruebas Proof del año 69, y las otras para contentar a los coleccionistas. Ninguna de ellas circuló, y eso es importante.

En global, para considerar como buena una moneda del 69 yo sigo estos pasos:

– Fijarse en el 9
– Fijarse en el 1
– Fijarse en el resto de la moneda, si tiene algún desgaste casi seguro que es falsa porque las originales no circularon
– Fijarse si tiene brillo original en la estrella, lo que indicaría que no ha sido manipulada

No obstante, hay falsificadores que saben más que el hambre y te la pueden colar. Por eso, este tipo de piezas siempre hay que comprarlas a alguien de confianza o a una subasta pública. Mejor aún si tienen certificado de autenticidad (aunque serán más caras) porque así será más fácil venderlas sin que el comprador tenga dudas de su originalidad.

Finalmente, hay que decir que son piezas muy comunes en las subastas españolas. La imagen que he puesto arriba se corresponde con un “palo recto” de la subasta 223 de Aureo. En cuanto a los precios, en la subasta celebrada el 28 de enero de 2010 por Marti Hervera se vendió un palo recto en calidad sin circular por 280 euros y un palo curvo en EBC+ por 100 euros.

EDITO 18 de diciembre de 2010

En un comentario Miguel dice que él conoce dos variantes en el trazo del 9 de 100 pesetas con palo recto.  Me ha mandado una imagen con muy alta calidad en la que se pueden ver tres monedas (auténticas según él) con diferentes nueves. Podéis descargar la imagen aquí.

Para hoy tenemos una de las variantes numismáticas más famosas y conocidas del último siglo en España: la famosa variante UNA-LIBRE-GRANDE de las 50 pesetas de 1957 (58). Si es famosa esta variante no es porque haya muchas, sino más bien por todo lo contrario, es una moneda que escasea, y por eso mismo todo el mundo habla de ella: porque la andan buscando.

Las monedas de 50 pesetas de Franco tenían el famoso lema franquista “UNA GRANDE LIBRE” grabado en el canto (¿os dais cuenta de que cuanto más abstractos son los lemas de un régimen, más dictatorial es?). La cuestión es que una pequeña proporción de las monedas de 50 pesetas de 1957 con estrella 58 (de las que se acuñaron tres millones en total) presentan la extraña variante de tener el lema al revés, de forma que se lee “UNA LIBRE GRANDE”.

Se cuenta que fue una cajera de supermercado la primera en observar el error y que posteriormente los coleccionistas empezaron a buscar esas monedas como quien busca una aguja en un pajar. No sé si esto será cierto, pero lo que se puede asegurar es que hasta que no estuvieron las monedas en circulación no se percataron del error, lo que hace que todas las monedas de estas variantes hayan sido “encontradas”. Ya dijimos que, en otros casos, los mayoristas adquirieron directamente lotes de variantes. Además, que fuesen pocas y que se tuvieran que encontrar haciendo “trabajo de campo” hace que sean rarísimas las monedas de estas características sin circular.

Yo tengo la suerte de tener una moneda como esta, además en una conservación extraordinaria, con parte de brillo original. Es la que se ve en las fotos. Su precio está, según los Hermanos Guerra, en 450 euros, 900 euros y 1400 euros para MBC, EBC y S/C. Según Cayón sus precios son 200 euros para EBC y 370 para S/C. Que yo sepa, la última pieza con esta variante en subasta pública fue en Aureo en la subasta del 2 de julio de 2009. Esa pieza estaba valorada como MBC- y su precio de salida era de 250 euros, aunque en la subasta alcanzó los 550 euros. Ya dije que no era una pieza barata.

Una de las piezas más cotizadas de las acuñadas en el periodo franquista es la peseta de 1946 con estrellas 19-48. Esta moneda tiene el sobrenombre de “Peseta de Benlliure” o “Peseta con busto de Benlliure”, por haber sido diseñada por el escultor valenciano Mariano Benlliure y Gil, el tipo que se ve en la foto de abajo.

Según Vives de la Cortada, sólo se tiene constancia de 149 ejemplares de esta moneda (y sólo uno en calidad sin circular), los cuales son poquísimos si los comparamos con las decenas de miles de coleccionistas de la numismática franquista. Evidentemente, no es una pieza barata.

Lo bueno de esta pieza es que el busto es diferente al de las pesetas de 1947, lo cual hace que sea muy difícil falsificarlas. Lo que suelen hacer la gente que las falsifica es coger una moneda de 1947 (19-48), vaciar la el “7” de la fecha de y poner en su lugar un “6”. Después envejecen la fecha para darle una tonalidad más oscura y que no cante tanto con respecto al resto de la moneda. Pero si sólo hacen eso se les escapa un detalle mucho más difícil de falsificar, y es que el cogote de Franco está más hundido en la peseta de 1946 que en la de 1947. Se puede ver fácilmente la diferencia en la moneda de arriba (la buena) y la de abajo (la falsa). No obstante, debido a su precio yo no recomendaría a nadie comprar la moneda si no se tiene la certeza asegurada de su autenticidad.

En cuanto a su cotización, para una moneda en MBC, en el catálogo de los Hermanos Guerra de 2005 la estiman en 4200 euros, en el de Cayón de ese mismo año en 1800 euros. En la Subasta de Aureo y Calicó del 2 de abril de 2008 se vendió en 4200 euros, aunque había sido estimada en 3500 euros por la misma casa de subastas.

Actualizo el 19 de noviembre de 2009 para decir que Mariano Benlliure y Gil tuvo el honor de aparecer en los billetes de 500 pesetas de 1951. Como veis no soy aficionado  a la notafilia, pero creo que este apunte era necesario.

Imagen tomada de numisbur