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La información que tengo en esta entrada proviene de Raimundo Palma, un coleccionista de euros que conoce bien estas piezas y que al parecer tiene una espectacular colección de euros. Ya sabéis que yo no colecciono moneda actual, pero sé que muchos de los lectores del blog sí, así que seguro que les viene bien esta información sobre los cantos de las monedas de dos euros, que sorprendentemente no es algo muy conocido.

Antes de nada hay que adelantar que las monedas de dos euros son las “más coleccionables” de todas las monedas de euro porque son las únicas en circulación que presentan motivos conmemorativos. Es evidente que si los motivos conmemorativos los ponen en las de dos euros en vez de en otras con menor valor facial es para que los correspondientes estados hagan más caja. No me parece mala política, pero me parece más inteligente lo que hacen en EEUU, y es fomentar el coleccionismo de monedas más baratas, como los State Quarters, demostrando que coleccionar monedas puede ser barato y enganchando al coleccionismo a miles y miles de personas que posiblemente en un tiempo vayan a por monedas más caras.

En cualquier caso, en Europa las piezas conmemorativas son de dos euros, y hay unas cuantas. Raimundo he preparado una recopilación de las mismas en una serie de ficheros .xlsx que os podéis descargar desde aquí: uno, dos, tres y cuatro. En estos ficheros tenéis un total de 129 descripciones de monedas de dos euros conmemorativas, indicando el país, la fecha de emisión, el tema, la tirada, la ceca, la marca de ceca y el dibujo en el canto. Muy completo, como podéis ver.

Además de estas 129 monedas conmemorativas hay que añadir las “normales” de cada año, que tampoco es que sean pocas. Y por último hay que tener en cuenta que hay dos tipos de cantos diferentes para cada una de las monedas de dos euros, al igual que pasaba con las monedas de 100 pesetas. Estas variantes de canto no son muy conocidas fundamentalmente porque en las carteras oficiales sólo viene una moneda de dos euros de las “normales” y no se hace explícito en muchos catálogos que haya dos variantes diferentes; además en los álbumes generalmente no hay más que un hueco para las monedas de dos euros.

Una descripción detallada de cómo diferenciar ambos tipos de cantos nos la da Raimundo en este otro documento y en este hilo. Es bastante fácil diferenciarlos, hay que hacer lo mismo que con las 100 pesetas: las ponemos con el anverso (o reverso) boca arriba y nos fijamos en la dirección de las letras y estrellas que aparecen en el canto. Para la mayoría de los países (los que no tienen una leyenda) se tendrán los dos tipos de cantos que se ven en las siguientes imágenes.

Así que realmente en lo que hay que fijarse es la orientación de las estrellas la izquierda y a la derecha de los dígitos. Parece un lío pero es sencillo, si cogéis unas monedas de dos euros de vuestro monedero y os fijáis en seguida dais con la diferencia.

Por último quisiera decir que animo a todo el que le gusten los euros a coleccionarlos, pero como simple y llano divertimiento. Si os lo tomáis como una inversión cuidado no os pase lo mismo que a Roberto.

La imagen que ilustra la entrada está tomada de Wikipedia. Una vez le enseñé una semejante a un colega al que no le gusta la numismática y me dijo: “Yo hubiera pintado igual al rey”.

 

P.D.: aprovecho esta entrada, que comparte recursos generados por otros compañeros, para compartir el “Glosario Numismático Numisma“, escrito por Enrique Rubio Santos. Tenéis más de 4000 definiciones, muchas de ellas acompañadas de fotografías, en 462 páginas. Una pasada. Os lo podéis descargar de aquí. Por cierto, que yo me enteré de este magnífico glosario gracias al blog de NumisNati, que hacía mucho que no publicaba nada y hace unos días incluyó tres nuevas entradas. A ver si puede ser que Natalia nos siga deleitando con sus escritos.

Ya he argumentado varias veces mi opinión de que las monedas conmemorativas en particular, y la numismática actual en general, no son una buena inversión porque hay una entidad capaz de influir enormemente en el mercado e influirá en su propio beneficio. En los comentarios de las entradas que se han dedicado a estos temas no ha habido mucha discrepancia al respecto, si bien otros blogs (algunos de los cuales están enlazados en el menú de la izquierda) parecen opinar lo contrario. También ha habido quien ha sufrido en sus propias carnes la mala inversión que son los euros, aunque ha sabido bajarse pronto del carro.

Pues resulta que ahora la ceca de Finlandia me va a echar una mano para darme más argumentos de por qué no es bueno invertir en euros. Según he leído en numismática visual, la ceca de Finlandia ha sacado una nueva emisión de 25.000 ejemplares de todas sus monedas de 2 euros conmemorativas en calidad PROOF, pudiéndolas comprar directamente a la ceca por el módico precio de 20 euros. La web desde la que se pueden comprar las monedas es ésta.

Las monedas de 2 euros de Finlandia son algunas de las más caras. Concretamente la de 2004 vale una pasta (según numismática visual) puede rondar los 200 euros en su versión PROOF y unos 35/40 en SC (según este hilo). Pagar 200 euros por una moneda PROOF que luego resulta que se vuelve a emitir por 20 euros no tiene que hacer ninguna gracia a un inversor ¿no os parece? Habrá quien diga que no hay derecho, que es una vergüenza y que la culpa de todo la tiene la ceca de Finlandia. Pero yo no soy de esa opinión, ellos sólo han emitido más monedas para ganar un dinerillo y pueden hacerlo legalmente, así que no sé de qué se extraña la gente. Dentro de un año puede emitir otras 25.000 monedas de cada sin problemas vendiéndolas a 10 euros.

No he buscado datos concretos de la ceca de Finlandia (más que nada porque su “BOE” está escrito en un idioma raro), pero en España la emisión real de monedas conmemorativas es mucho menor de la emisión máxima que puede realizar la ceca. Por otra parte, nada impide que las monedas conmemorativas de un año se emitan en años sucesivos, de manera que es perfectamente posible que si ven que el precio de las monedas conmemorativas sube mucho en el mercado emitan más para hacerse ellos con el beneficio.

Como siempre digo, que cada cual haga lo que le venga en gana con su dinero. Además, los euros aunque no sean una buena inversión pueden ser divertidos de coleccionar (aunque yo no le vea la gracia), así que quien los coleccione que lo tome como tal: una simple y llana colección, que no es poco. En ese caso, a nadie le debería molestar  pagar 200 euros por una moneda que luego resulta que se podría haber comprado por 20, al fin y al cabo es una colección sin ningún ánimo de lucro y no nos importa perder dinero ¿o sí?

Ya se ha comentado en el blog que los Reales de a 8 españoles fueron durante varios siglos moneda de intercambio mundial. Se podría escribir un libro entero dedicado a lo que se inventaban los diferentes países (o colonias) para marcar las monedas españolas y convertirlas en monedas oficiales de su país. Eso es algo que hicieron muchas colonias británicas, como Estados Unidos o Australia y también otros países como China, Brasil o Filipinas. A este respecto, hay una colección muy interesante de resellos en la próxima subasta de Aureo.  Podríamos tirarnos horas hablando del tema, pero hoy nos centramos en Australia y en la curiosa manera de convertir la moneda española en propia, que no era otra que agujerearla y hacer una moneda anular.

El procedimiento era sencillo: se cogía una moneda de 8 reales, se agujereaba y se convertía en un anillo de plata más un pequeño redondel de plata también. Bueno, pues el anillo se correspondía con una moneda de 5 shillings y el redondel interno con una de 15 peniques, después de resellar ambas, claro está. Popularmente se les conocía como un holey dollar (dólar agujereado) y un dump (deshecho, vertedero), respectivamente.

Aquí se indica que se produjeron 39.910 holey dollars, de los cuales se dice que siguen existiendo 395, aunque otras fuentes estiman que existen hoy en día menos de 300. En cualquier caso, se tratan de unas piezas con muchísimo valor histórico, tanto por su escasez como por su importancia en la numismática australiana. Prueba de ello es que en la web del Museo de Billetes en curso Australianos hacen mención expresa a este tipo de monedas y a su importancia antes de la federación.

Para poner más divertido el asunto,  en la revista Crónica Numismática de noviembre de 1996 se dice que sólo se acuñaron (o reacuñaron, como se quiera) este tipo de monedas durante 16 años, entre 1813 y 1829, y además fueron objeto de numerosas falsificaciones. Una consecuencia de dichas falsificaciones fue la suspensión y retirada de la circulación de estas piezas.

Es fácil imaginarse que con este panorama, catalogar los holey dollars es todo un reto. No obstante, se citan tres publicaciones especializadas al respecto en Crónica Numismática. La primera es muy antigua y con escaso rigor, se trata de “The world of the holey dollar” de Philip Spalding, publicada en Santa Bárbara en 1937. La segunda se trata de “The holey dollar & dump” y la tercera “The Holey Dollars of New South Wales”, ambas de W.J.D.W. & W.J Noble (no indica más que las siglas de los autores). He hecho una pequeña búsqueda y parece ser que estas publicaciones hace tiempo que dejaron de estar disponibles. No obstante, hay quien ha publicado en su web un pequeño catálogo de los holey dollars, así como características y curiosidades al respecto; muy interesante esta última fuente, está más que recomendada.

Para finalizar hay que decir que el gobierno australiano sacó en 1988, 1989 y 1990 unas series de Holey Dollars and dumps para coleccionistas, como las que se ven en la imagen superior. Las podéis ver aquí, aunque ya sabéis cuál es mi opinión al respecto.

Corría el año 1987 cuando Enrique y el resto de aficionados a la numismática española esperaban con impaciencia la aparición de lo que sería la primera moneda conmemorativa acuñada en España: una moneda de 500 pesetas junto con dos medallas que se vendían en un estuche celebrando así las bodas de plata de un italiano y una griega que acabaron siendo reyes de España. Por aquellas épocas salía por 5000 pesetas, lo cual suponía un pellizco para el español medio de la época.

A Enrique le dijo un amigo (llamémosle Beto) que eso iba a ser el negocio del siglo porque iban a sacar muy pocas y se iban a revalorizar enseguida. Por eso Beto quiso comprar 100 estuches, con el único propósito de especular con ellos y en unos meses sacar un buen beneficio. A Enrique no le convencía demasiado el negocio, y además no tenía mucho dinero disponible por aquel entonces, por lo que prefirió dejar pasar la oportunidad a pesar de la expectativa que había por parte de los coleccionistas. Acertó.

Si un coleccionista puede calcular la expectativa de unas monedas mucho mejor lo puede calcular la FNMT, y como había muchas gente que las quería, pues sacó muchas carteras. Ni más ni menos que 200.000, lo cual es una barbaridad si las comparamos con las 25.000 carteras que se sacan hoy en día todos los años. Ya hemos dicho que el estado siempre gana. Para darse cuenta de lo desastroso del negocio basta con decir que el último estuche de estos que cayó en las manos de Enrique lo vendió por 22 euros en el año 2008, y evidentemente él lo había comprado más barato.

La lección es que es muy difícil especular con monedas conmemorativas, y mucho más difícil ganar dinero con una inversión en conmemorativas. La razón no es otra que hay una “mano fuerte” capaz de controlar el mercado de monedas conmemorativas, y esa “mano fuerte” es la FNMT y evidentemente buscará su propio beneficio. Es decir, si la FNMT calcula que hay 25.000 personas interesadas en unas monedas, pues sacará 25.000 monedas, porque así será la FNMT la que podrá poner el precio y quedarse con todo el beneficio. Si sacase menos perdería dinero y dejaría la puerta abierta a especuladores (con lo mal que queda eso en la boca de un político), si sacase más esas monedas bajarían de precio y la FNMT perdería dinero y tendría un exceso de producción.

Mucho más claro está con las monedas de 12 euros, en las que directamente se da una tirada máxima de 2.000.000 de piezas y se van acuñando según demande el mercado “para evitar que su valor numismático sea mayor que su valor facial” (véase el BOE), lo cual es tanto como decir que se evitará que alguien haga negocio aparte de la FNMT.

¿Significa esto que yo no haya comprado o compre monedas conmemorativas? No ¿significa esto que no me parezca bien coleccionar monedas conmemorativas? No. Sólo digo que el que coleccione moneda conmemorativa no espere que su colección se revalorice, y si la compra al precio oficial de la FNMT lo normal es que pierda dinero. Alguien podría alegar que como la tirada es limitada, en un futuro podrían ponerse de moda las monedas conmemorativas y habría hecho el negocio del siglo. Bueno, es una situación posible, pero altísimamente improbable. También te puedes dedicar a coleccionar moneda somalí y esperar a que algún día se pongan de moda y se revaloricen. Podría ocurrir, pero lo normal es que no ocurra.

Las imágenes están sacadas de diferentes vendedores de eBay.

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