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Dentro de los diferentes duros de plata de Amadeo I se pueden encontrar las siguiente variantes, tal y como fueron citadas en el blog hace ya algún tiempo:

1871 – SDM (18-18)
1871 – SDM (18-71) Sin punto después de G
1871 – SDM (18-18) Base de columna derecha más corta
1871 – SDM (18-18) oreja rayada
1871 – DEM (18-18)
1871 – SDM (71-18)
1871 – SDM (18-73)
1871 – DEM (18-73)
1871 – DEM/SDM (18-74)

Como se ve, todos los duros de Amadeo tienen fecha de 1871 y son las diferentes estrellas y los ensayadores (Eduardo Díaz Pimienta y Julio de Escosura Tablares en el caso de DEM y Donato Álvarez Santullano y Eduardo Díaz Pimienta en el caso de SDM) los que dan más o menos valor a la pieza. Sin duda alguna, la variante más común es la de 1871 (18-71), las de estrellas (18-74) y (18-75) hasta hace poco eran también muy sencillas, pero ahora parece que escasean bastante. En cualquier caso, claramente la más difícil es la moneda de 1871 (18-73) DEM, a la que hoy se dedicará la entrada.

El duro de Amadeo I de 1871 (18-73) (o «duro del 73») es la típica moneda que falta en muchas colecciones durante bastante tiempo, pero que si se busca al final se puede encontrar por un precio razonable. Eso sí, la mayoría de nosotros sólo podemos aspirar a conseguirla en calidad MBC-. Esto es debido a la escasez de esta pieza de la que, según Cayón y los Hermanos Guerra, sólo se acuñaron 46.000 ejemplares, que pueden parecer muchos, pero no son nada si se comparan con los casi 25 millones de duros que emitió Amadeo.

Ya os podéis imaginar, si no es que lo supieseis ya, que el duro del 73 es una de las piezas más buscadas de El Centenario, y como sólo se distingue por un pequeño detalle de otra moneda muchísimo más barata, hay multitud de duros falsos obtenidos a partir de troquelas las estrellas de un (18-71). Sin ir más lejos, yo mismo he recibido al menos media docena de correos de gente diciéndome que tiene un duro del 73 herencia de su abuelo, y cada poco he visto a gente preguntando lo mismo en foros, dando por supuesto que son buenos y pidiendo que alguien se los tase. De toda esta gente nadie ha podido confirmar que tenga un duro del 73 auténtico.

Esto hace que haya que ser muy precavido a la hora de adquirir uno de estos duros, porque es fácil que lo que nos ofrezcan sea un duro troquelado. Para detectar la autenticidad del mismo sólo sirve estudiar con sumo cuidado la segunda estrella; pero este examen es difícil porque al ser un duro que ha circulado carecerá de brillo en la estrella sea auténtico o troquelado. Por eso no nos podemos fiar del brillo original como se hacía en otros casos (un ejemplo y otro ejemplo), aquí no queda más que conocer de memoria la forma del 3 y la profundidad del trazo y saber identificar si el dígito es bueno o si lo han hecho con un punzón. La imagen de abajo muestra en detalle una estrella auténtica (la moneda es mía).

El 3 tiene que estar formado en la mitad de arriba por dos trazos rectos, y luego tener una panza redondeada. El trazo superior del 3 debe estar alineado con el del 7, y la posición del dígito debe estar centrada con respecto al inicio de los dos picos de la derecha de la estrella. El grosor del punzón debe ser del mismo grosor que el del 7 y también que los dos dígitos de la otra estrella. Aún así, sólo recomendaría comprar esta pieza a vendedores de mucha confianza y (a poder ser) teniendo factura.

Un último apunte es que en la entrada se ha hablado del duro de 1871(18-73) DEM y Cayón también cita un duro de 1871 (18-73) SDM por error. Yo incluí esa variante citada por Cayón en la lista de variantes de duros, pero a decir verdad nunca he visto ese error, ni en mano ni en una subasta. No estaba ni tan siquiera en la subasta Hispania. Así que por mi parte, y como dicen los expertos, se trata de «una variante no confirmada».

En cuanto al precio, el duro que se muestra justo arriba está en calidad MBC+ y se remató en la subasta Hispania por 850 euros. El resto de fotos son de un duro del 73 que tengo yo.

Como indiqué en la anterior entrada, iba a dedicar ésta a comentar la subasta extraordinaria de Aureo y Calicó «Hispania», que se celebrará en Barcelona el próximo 26 de octubre. Antes de nada hay que aclarar que la entrada no pretende ser un análisis de los lotes, ni tampoco voy a dar pistas sobre mi opinión de por cuánto pujar sobre qué lote. Eso que cada uno se lo estudie en su casa.

La subasta Hispania está dedicada al Centenario de la Peseta, que es justamente lo que yo colecciono, así que podréis imaginar que  a mí me motiva especialmente. También hay que recordar que El Centenario de la Peseta es la colección más típica en España, vamos, donde hay mayor número de interesados, y como subastas como ésta no se ven todas las semanas seguro que la expectación es muy grande. Sin ir más lejos, Carlos ya ha comentado la subasta y al parecer le ha gustado mucho la pinta. También es de destacar que hace sólo dos años y medio Aureo subastó otra importantísima colección del Centenario, la Colección Laureano Figuerola (Aureo 2 de abril de 2008). Las comparaciones en este caso no son odiosas, sino necesarias para hacerse una idea de los lotes y de las estimaciones de los mismos.

En la introducción a la colección María Teresa Sisó dice lo siguiente:

No sólo figuran en ella (la colección Hispania) todas las monedas, incluso las más raras, y la mayoría de pruebas de acuñación relevantes para la historia numismática de estos ciento cuarenta años, sino que, salvo contadas excepciones, la conservación de cada una de las piezas está por encima del nivel de excelencia.

Creo que estas palabras resumen perfectamente la importancia de la colección. Efectivamente es la primera vez que veo en una sola subasta todas las monedas del Centenario, y eso no es tarea nada sencilla (evidentemente las baratas no están, no es cuestión de andar subastando pesetas de 1966). Pruebas de acuñación hay bastantes, pero faltan otras cuantas; igualmente podría haber habido más monedas locales de la Guerra Civil, aunque en ese periodo hay auténticas rarezas también.

En cuanto a temas concretos a destacar, si vamos al año 1869 se verán tres excelentes piezas que no se ven todos los días:

Esta primera pieza se trata de los 20 céntimos de 1869, que es una de las piezas de plata más cotizadas y que sale en EBC+ por un precio muy interesante. Sin ir más lejos se pueden comparar los 5.000 euros de salida de esta moneda con los 15.000 de la subasta que celebra Soler y Llach tres días antes (claro que el otro ejemplar está en FDC).

La segunda moneda a subrayar es este excelente duro de 1869 (habrá que dedicar una entrada a esta moneda también), que además de ser rara y muy buscada, es probablemente el mejor ejemplar conocido según la casa de subastas. Su precio de salida es muy razonable: 30.000 euros.

Otra pieza de este mismo año es la buscadísima moneda de 100 pesetas de 1870 en calidad sin circular. La rareza de esta moneda se puede ver sin más que decir que se acuñaron 12 ejemplares y 5 de ellos están en el museo de la FNMT en Madrid. Fue una de las joyas de la subasta Caballero de las Yndias, donde un ejemplar en calidad SC se remató en 240.000 euros, y la gran ausente en la colección Laureano Figuerola. El precio de salida esta vez es de 125.000 euros, lo cual es más que razonable, pero sólo apto para inversores con mucho capital.

Siguiendo con los oros, están las raras monedas de presentación de Amadeo I. Concretamente se tiene una de 100 pesetas y otra de 25 pesetas con 16 estrellas en canto. En este caso en la colección no se tiene la variante de 18 estrellas en canto, que sí aparecía en la subasta de Laureano Figuerola.

Otro oro también presente es la rarísima moneda de 25 pesetas de 1881 sin barba en calidad EBC+. Su precio de salida es de 75.000 euros. Un ejemplar en esa misma calidad (¿el mismo?) se subastó en la colección Laureano Figuerola y alcanzó los 77.000 euros.

Por parte de Alfonso XII y de Alfonso XIII hay muy buenas piezas en excelentes calidades y a unos precios de salida bastante buenos en general. Estoy seguro de que muchas de esas monedas subirán significativamente de precio. Aún así, no está de más pujar por lotes para ver si se despistan las manos fuertes y se puede cazar algo. Si bien es cierto que muchas de esas monedas no son «ocasiones únicas», sí que es interesante estudiarse muchas de las monedas en SC y algunas de las pruebas. De entre las pruebas quisiera destacar la que está justo encima de este párrafo y las dos que están justo debajo. La primera de ellas se trata de una rarísima prueba de 2 céntimos de 1878, y yo pondría la mano en el fuego de que se trata del mismo ejemplar subastado en Laureano Figuerola, aunque en el catálogo de Aureo no se indica. Esa pieza se remató en 9.000 euros hace dos años y medio y ahora el precio de salida es de 8.000 euros.


En cuanto a estas otras dos pruebas, si las destaco es porque no las conocía. Se tratan de pruebas de 1 y 2 centavos de peso de Manila, año 1894. Su precio de salida es de 8.000 y 6.000 euros respectivamente, lo cual no parece demasiado teniendo en cuenta que sólo se conocen dos ejemplares de cada una. Por cierto, ¿sabéis dónde están los otros dos ejemplares? Pues esperando a ser subastados tres días antes que sus hermanos en la subasta de Soler y LLach, teniendo en ese caso un precio de salida de 12.000 y 9.000 euros respectivamente. ¡Eso sí que es casualidad!

Si seguimos el catálogo aparecen varias pruebas de la Segunda República (otras faltan) y una colección de monedas locales de la Guerra Civil. Justamente la parte de la Guerra Civil me parece la más floja (si es que hay algo flojo en esta subasta) porque faltan algunas, como por ejemplo las de Ametlla del Vallés, Falset o Ametlla de Merola. Aún así, hay auténticas rarezas, como las 1 y 2 pesetas de Euskadi en cobre que se muestran arriba o los 5 y 10 céntimos de La Pobla de Ciervoles, acuñados sobre una lata de galletas, que se muestran abajo.

Finalmente, hay una colección de Franco interesantísima. Una colección de pesetas, 2,5 pesetas, duros y 50 pesetas completa es más que digna de admirar. No falta ninguna, incluyendo los duros del 51 y del 52 (ya les dedicaremos una entrada), las 2,5 pesetas de 1944, las de 1946, la peseta de Benlliure (con un precio de salida mayor que la que se subasta en Soler y Llach)… lo que sí que faltan son algunas pruebas que sí aparecieron en la colección Laureano Figuerola. Eso sí, aparece la prueba del duro que se muestra abajo y que es la única pieza conocida.

Una vez hecho este repaso, voy a indicar, a modo de conclusiones el interés que pueden tener los diferentes tipos de aficionados con respecto a esta subasta:

Los coleccionistas e inversores de monedas muy raras y difíciles tienen una oportunidad que se presenta pocas veces. No sólo hay muchas monedas de extrema rareza sino que como hay mucha gente que colecciona este periodo, no será sencillo revenderlas en un futuro para sacar un beneficio.

Los coleccionistas más modestos pero que buscan tener algunas monedas serias que ronden entre 200 y 1.000 euros o así tienen también una oportunidad muy buena por la cantidad de ejemplares en calidad sin circular que aparecen. Yo me intentaré pegar dos o tres caprichos de estos.

Los coleccionistas que busquen piezas más baratas lo van a tener difícil porque no hay mucho. Pero algo hay, como los 25 céntimos que se muestran abajo, y si lo que se busca es tener en la colección una moneda que haya pertenecido a una colección importante, o tener una pieza de esta colección como simple recuerdo de la misma, pues hay algunos lotes muy baratos que pueden hacer las veces.

Los coleccionistas de errores tienen algún lote suelto, pero poca cosa.

Los coleccionistas de variantes tienen alguna cosilla, aunque claramente las variantes no es lo fuerte del catálogo. Hay pocas variantes y en calidades bastante normales.

Los estudiosos no van a encontrar ninguna aportación novedosa, puesto que no hay ninguna moneda inédita. Claro está que es una época muy trabajada como para aparecer monedas inéditas.

Todos tenemos la suerte de contar con un catálogo que va a suponer una referencia numismática más que interesante para los próximos años en cuanto a monedas de El Centenario y los precios de las mismas en alta calidad. Precios de verdad, no como los de los libros que se venden.

Un último apunte es que  Aureo ha cambiado el diseño de su Web. Ahora ya no deja unos ficheros comprimidos con todas las fotos de las subastas en formato .jpg para que las podamos descargar fácilmente. A mí me venían estupendamente como fuente de fotos para el blog. No pasa nada, me he preparado un pequeño programita que me sirve para descargar fotos de subastas numismáticas, no sólo de Aureo sino de otras casa de subasta más, así que seguiremos teniendo fotos en el blog.

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