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El otro día fui me pasé por Londres y una de las visitas que tenía planeadas era su mercadillo numismático. Había leído en unos foros que se encontraba al lado de la Estación Embankment, que está muy muy céntrica: a orillas del Támesis y a escasos cinco minutos de Trafalgar o del Palacio de Buckingham. Así que su localización es la primera grata sorpresa del mercadillo: el turista en Londres no tiene que desviarse mucho para comprar monedas. La otra cuestión importante para visitantes es que sólo abre los sábados de 8:00 a 16:00.

Total, que llego a la estación correspondiente, me puse a buscar el mercadillo y no lo encontraba por ninguna parte. Me extrañé bastante porque parecía claro que estaba justo al lado de la Embankment, y un mercadillo no es algo pequeño y que no se vea. Al final, después de dar vueltas un buen rato me tope con el siguiente letrero, que estaba justo al lado de la estación.

Resulta que el mercadillo estaba dentro de ese edificio y se entraba por aquella puerta. Entré por allí, bajé unas escaleras que parecían conducir a un garaje y… ¡¡conducían a un garaje!! El mercadillo numismático de Londres se monta todos los sábados en un garaje (WTF?).

Me di una vuelta por el mercadillo y al principio la sensación fue bastante decepcionante. Yo me esperaba algo como la Plaza Mayor de Madrid, y ahí apenas había unos 20 puestos, de los que sólo la mitad tenían monedas, la mayoría de los cuales no tenían más que un montón de chatarra. Pregunté a tres vendedores por monedas españolas y dos de ellos sólo tenían piezas muy corrientes y con un precio bastante elevado (normal en el extranjero). Pero el otro tenía unas cuantas monedas de bastante calidad y a precios razonables. ¡Es una suerte coleccionar una moneda tan “internacional” como la moneda española! ¡Desde luego que el país extranjero del que más monedas tenían!

El hombre resultó ser un comerciante jubilado muy agradable (es el de la foto de abajo) con el que intercambié una interesante conversación. Le pregunté qué hacía un mercadillo numismático en un garaje y la respuesta fue más que interesante:

Resulta que en ese preciso lugar había un mercado equino en el siglo XIX. Allí no estaba el edificio, sino que era un local con pesebres y preparado para que los caballos estuviesen cómodos y limpios. Con la llegada del automóvil a principios del siglo XX un mercadeo de caballos en el centro de Londres dejó de tener sentido y el local lo “ocuparon” los coleccionistas para hacer su mercadillo.
Me decía, cargado de moriña, que el ambiente era muy auténtico. Imaginad organizar mercadillos numismáticos en un local adaptado para caballos; con pesebres, suelo de tierra, caída para recoger el agua… ¡auténtico!
Pero resulta que aquel local lo demolieron en los años 70 e hicieron pisos. Entonces las asociaciones de coleccionistas llegaron a un acuerdo para que les alquilasen el garaje los sábados y así poder celebrar el mercadillos. Me decía también con cierta pena que aquello cada vez va a menos. Como casi todos los mercadillos numismáticos.

Así que ya sabéis dónde podéis comprar algunas monedas si venís a Londres. También podéis pasaros por alguna de sus muchas numismáticas, o incluso podéis hacer coincidir la visita con una feria. La próxima es el fin de semana del 11 de febrero. Si alguien que me lea tiene pensado ir que me avise, que allí estaré.

Por cierto, como no puede ser de otra manera, compré alguna pieza al comerciante con el que estuve charlando. La mejor de todas es este duro, que ya hemos estado comentando por aquí.









Cuando alguien empieza a coleccionar moneda española lo normal es que empiece por los duros de plata, intentando hacerse con ellos con ambas estrellas visibles. Una vez que tiene completa, o casi completa, la colección se tira a por las pesetas y los pesetones. Los pesetones son fáciles quitando un par de fechas (1891 y 1894); pero las pesetas… ¡hay lo que cuesta tenerlas todas con estrellas! En esta entrada voy a presentar un par de ellas y además voy a dejar la idea de que no sólo hay que fijarse en las estrellas, esas son sólo una parte del total de la moneda que hay que observar.

Las pesetas en cuestión se tratan de las dos que se hicieron a Alfonso XIII pelón: 1889 (18-89) y 1891 (18-91). A pesar de que la diferencia de precio entre ambas es más que considerable las voy a presentar juntas porque ambas tienen la extraña característica de que es muy raro encontrárselas con la primera estrella acuñada. No entiendo por qué, pero en la mayoría de los casos la primera estrella está anepígrafa o muy débil, a pesar de que la moneda en su conjunto tenga buen aspecto.

Recuerdo una vez que en un mercadillo un aficionado (sin duda alguna muy nuevo en la materia) le estaba diciendo a un vendedor que una peseta de 1891 que tenía en venta era falsa porque no era  posible que estuviese en tan buen estado y a la vez le faltase una estrella. Bueno, pues en este caso no es sólo que es posible, sino que es muy común. Así pues, en todas las monedas en general, pero en estas piezas en particular, no se deben valorar exclusivamente porque tengan o no estrellas, puesto que se dan casos de piezas en perfecto SC sin la primera estrella.

Evidentemente, esto que estoy diciendo se puede dar la vuelta y recomendar que si nos ofrecen una peseta de 1891 con ambas estrellas fuertes a buen precio, la compremos sin dudarlo porque no es una oferta que nos vayan a hacer todos los días. Lo mismo se podría decir de la peseta de 1889, pero en ese caso dudo bastante que nos vayan a hacer una oferta tal a buen precio.

Las fotos que ilustran la entrada muestran dos monedas de una peseta de 1891 y de 1889. Ambas tienen los cuatro dígitos (mi trabajo me ha costado encontrarlas), pero podéis ver que la estrella de la derecha es mucho más fuerte que la de la izquierda. La peseta de 1889 está peor, aunque está bonita para ser una fecha tan rara, pero la pieza de 1891 está muy bien y aún así los dígitos de la estrella de la izquierda se resienten.

Por último, hay que añadir otra característica extraña de las pesetas de 1891 que a mí me resulta más rara que lo de las estrellas: apenas se ven ejemplares en MBC. Es la única moneda que conozco en la que es muy común encontrarse ejemplares en BC/BC+ y también en EBC o calidades superiores, pero apenas nunca se ven las calidades intermedias (MBC-, MBC, MBC+), que son las calidades que suelen buscar los que empiezan a coleccionar pesetas.

Una de mis monedas favoritas son los 50 céntimos de 1892, porque a la vez que es una moneda humilde que todo el mundo se puede permitir tener en buena calidad, es una moneda que presenta bastantes variantes, algunas no tan fáciles de ver. Digamos que tiene su truco, y esta entrada se va a dedicar a explicar ese truco.

La moneda normal ya la conocéis todos, pero por si acaso os la presento.


Su estrella derecha es un 9, pero la grafía es bastante redondeada, con un rabito tan largo que casi llega a cerrarse. Es importante conocer bien esa grafía porque es justamente la estrella izquierda la que presenta las variantes más comunes. Digamos que el 9 tiene más o menos la siguiente forma (yo soy un horror dibujando):

El trazo suele ser bastante grueso (en comparación con el tamaño de la estrella y del dígito) y casi parece un 8, pero no lo es. En esa diferencia radica justamente la primera variante, la de 1892 (8-2). En este caso la primera estrella es un 8, exactamente igual al de los 50 céntimos de 1889 (8-9).  Para esa variante no es tanto la cuestión de intentar dejarnos los ojos para ver si se llega a cerrar el rabito del 9 y en la estrella aparece un 8; si se trata de la variante 1892 (8-2) se nota. La primera estrella sería como la siguiente:

Las otras dos variantes de la estrella izquierda son mucho más fáciles de ver. La primera de ellas es la de 1892 (2-2), en la que ambas estrellas tienen el dígito “2”, viene a ser como la siguiente:

La otra variante es la de 1892 (6-2), también llamada 1892 (G-2). Viene a ser lo mismo: la primera estrella no es ni un “6” ni una “G”, sino un “9” al revés. Un 9 al revés suele parecer un 6, pero como en este caso el grafo es muy redondeado y muy cerrado casi parece más una G. En cualquier caso, detectarlo es bien sencillo porque está el número al revés.

Tengo que decir que a esta variante la tengo especial cariño porque quizá haya sido la compra numismática que más me haya pensado. No hacía mucho que empezaba yo en el mundillo de las monedas y me ofrecieron la pieza que pongo en las fotos que siguen por 110 euros. Es un precio estupendo, pero yo no controlaba el mercado y dudaba muchísimo. Además, por aquellos años gastarme 110 euros en una moneda me parecía un pastón. Intentar que mi novia me entendiese después fue todavía más difícil. La compré, ahí sigue y sigo muy contento con la moneda. Ahora me pienso muchísimo menos cuando hago compras de 1.000 euros (mi novia no sé si me entiende todavía pero creo que ya se ha acostumbrado).

Después de este paréntesis, seguimos:

Otras variantes se dan en las fechas del 1892, debido a la reutilización de cuños de 1889, dando lugar a la variante 1892/89(9-2). Para detectar la variante basta con fijarse bien en el 9 y ver si aparece un exceso de metal en la panza, debido a que hay un 8 debajo. Se observa algo como esto:

Aparte de las variantes en fechas, una que se suele olvidar todo el mundo de comprobar es la variante de cambio de ensayador, que se da por reutilizar cuños de los ensambladores anteriores. En este caso es PGM/MPM. Si nos fijamos es fácil de ver, tan solo con observar la presencia de un exceso de metal alrededor de la “P” y de la “G”. En la imagen de abajo se observa perfectamente el trazo de la “P” bajo la “G”.

Con esta pequeña entrada se pueden detectar todas las variantes que yo conozco en la moneda de 50 céntimos de 1892. Hay que notar que pueden aparecer varias variantes a la vez. En global yo conozco las siguientes:

1892 – PGM (2-2)
1892/89 – PGM (2-2)
1892 – PGM (8-2)
1892 – PGM/MPM (8-2)
1892/89 – PGM (6-2)
1892/89 – PGM (9-2)
1892/89 – PGM/MPM (9-2)
1892 – PGM/MPM (9-2)

Todas las fotos que hay en la entrada provienen de mi propia colección.

Como indiqué en la anterior entrada, iba a dedicar ésta a comentar la subasta extraordinaria de Aureo y Calicó “Hispania”, que se celebrará en Barcelona el próximo 26 de octubre. Antes de nada hay que aclarar que la entrada no pretende ser un análisis de los lotes, ni tampoco voy a dar pistas sobre mi opinión de por cuánto pujar sobre qué lote. Eso que cada uno se lo estudie en su casa.

La subasta Hispania está dedicada al Centenario de la Peseta, que es justamente lo que yo colecciono, así que podréis imaginar que  a mí me motiva especialmente. También hay que recordar que El Centenario de la Peseta es la colección más típica en España, vamos, donde hay mayor número de interesados, y como subastas como ésta no se ven todas las semanas seguro que la expectación es muy grande. Sin ir más lejos, Carlos ya ha comentado la subasta y al parecer le ha gustado mucho la pinta. También es de destacar que hace sólo dos años y medio Aureo subastó otra importantísima colección del Centenario, la Colección Laureano Figuerola (Aureo 2 de abril de 2008). Las comparaciones en este caso no son odiosas, sino necesarias para hacerse una idea de los lotes y de las estimaciones de los mismos.

En la introducción a la colección María Teresa Sisó dice lo siguiente:

No sólo figuran en ella (la colección Hispania) todas las monedas, incluso las más raras, y la mayoría de pruebas de acuñación relevantes para la historia numismática de estos ciento cuarenta años, sino que, salvo contadas excepciones, la conservación de cada una de las piezas está por encima del nivel de excelencia.

Creo que estas palabras resumen perfectamente la importancia de la colección. Efectivamente es la primera vez que veo en una sola subasta todas las monedas del Centenario, y eso no es tarea nada sencilla (evidentemente las baratas no están, no es cuestión de andar subastando pesetas de 1966). Pruebas de acuñación hay bastantes, pero faltan otras cuantas; igualmente podría haber habido más monedas locales de la Guerra Civil, aunque en ese periodo hay auténticas rarezas también.

En cuanto a temas concretos a destacar, si vamos al año 1869 se verán tres excelentes piezas que no se ven todos los días:

Esta primera pieza se trata de los 20 céntimos de 1869, que es una de las piezas de plata más cotizadas y que sale en EBC+ por un precio muy interesante. Sin ir más lejos se pueden comparar los 5.000 euros de salida de esta moneda con los 15.000 de la subasta que celebra Soler y Llach tres días antes (claro que el otro ejemplar está en FDC).

La segunda moneda a subrayar es este excelente duro de 1869 (habrá que dedicar una entrada a esta moneda también), que además de ser rara y muy buscada, es probablemente el mejor ejemplar conocido según la casa de subastas. Su precio de salida es muy razonable: 30.000 euros.

Otra pieza de este mismo año es la buscadísima moneda de 100 pesetas de 1870 en calidad sin circular. La rareza de esta moneda se puede ver sin más que decir que se acuñaron 12 ejemplares y 5 de ellos están en el museo de la FNMT en Madrid. Fue una de las joyas de la subasta Caballero de las Yndias, donde un ejemplar en calidad SC se remató en 240.000 euros, y la gran ausente en la colección Laureano Figuerola. El precio de salida esta vez es de 125.000 euros, lo cual es más que razonable, pero sólo apto para inversores con mucho capital.

Siguiendo con los oros, están las raras monedas de presentación de Amadeo I. Concretamente se tiene una de 100 pesetas y otra de 25 pesetas con 16 estrellas en canto. En este caso en la colección no se tiene la variante de 18 estrellas en canto, que sí aparecía en la subasta de Laureano Figuerola.

Otro oro también presente es la rarísima moneda de 25 pesetas de 1881 sin barba en calidad EBC+. Su precio de salida es de 75.000 euros. Un ejemplar en esa misma calidad (¿el mismo?) se subastó en la colección Laureano Figuerola y alcanzó los 77.000 euros.

Por parte de Alfonso XII y de Alfonso XIII hay muy buenas piezas en excelentes calidades y a unos precios de salida bastante buenos en general. Estoy seguro de que muchas de esas monedas subirán significativamente de precio. Aún así, no está de más pujar por lotes para ver si se despistan las manos fuertes y se puede cazar algo. Si bien es cierto que muchas de esas monedas no son “ocasiones únicas”, sí que es interesante estudiarse muchas de las monedas en SC y algunas de las pruebas. De entre las pruebas quisiera destacar la que está justo encima de este párrafo y las dos que están justo debajo. La primera de ellas se trata de una rarísima prueba de 2 céntimos de 1878, y yo pondría la mano en el fuego de que se trata del mismo ejemplar subastado en Laureano Figuerola, aunque en el catálogo de Aureo no se indica. Esa pieza se remató en 9.000 euros hace dos años y medio y ahora el precio de salida es de 8.000 euros.


En cuanto a estas otras dos pruebas, si las destaco es porque no las conocía. Se tratan de pruebas de 1 y 2 centavos de peso de Manila, año 1894. Su precio de salida es de 8.000 y 6.000 euros respectivamente, lo cual no parece demasiado teniendo en cuenta que sólo se conocen dos ejemplares de cada una. Por cierto, ¿sabéis dónde están los otros dos ejemplares? Pues esperando a ser subastados tres días antes que sus hermanos en la subasta de Soler y LLach, teniendo en ese caso un precio de salida de 12.000 y 9.000 euros respectivamente. ¡Eso sí que es casualidad!

Si seguimos el catálogo aparecen varias pruebas de la Segunda República (otras faltan) y una colección de monedas locales de la Guerra Civil. Justamente la parte de la Guerra Civil me parece la más floja (si es que hay algo flojo en esta subasta) porque faltan algunas, como por ejemplo las de Ametlla del Vallés, Falset o Ametlla de Merola. Aún así, hay auténticas rarezas, como las 1 y 2 pesetas de Euskadi en cobre que se muestran arriba o los 5 y 10 céntimos de La Pobla de Ciervoles, acuñados sobre una lata de galletas, que se muestran abajo.

Finalmente, hay una colección de Franco interesantísima. Una colección de pesetas, 2,5 pesetas, duros y 50 pesetas completa es más que digna de admirar. No falta ninguna, incluyendo los duros del 51 y del 52 (ya les dedicaremos una entrada), las 2,5 pesetas de 1944, las de 1946, la peseta de Benlliure (con un precio de salida mayor que la que se subasta en Soler y Llach)… lo que sí que faltan son algunas pruebas que sí aparecieron en la colección Laureano Figuerola. Eso sí, aparece la prueba del duro que se muestra abajo y que es la única pieza conocida.

Una vez hecho este repaso, voy a indicar, a modo de conclusiones el interés que pueden tener los diferentes tipos de aficionados con respecto a esta subasta:

Los coleccionistas e inversores de monedas muy raras y difíciles tienen una oportunidad que se presenta pocas veces. No sólo hay muchas monedas de extrema rareza sino que como hay mucha gente que colecciona este periodo, no será sencillo revenderlas en un futuro para sacar un beneficio.

Los coleccionistas más modestos pero que buscan tener algunas monedas serias que ronden entre 200 y 1.000 euros o así tienen también una oportunidad muy buena por la cantidad de ejemplares en calidad sin circular que aparecen. Yo me intentaré pegar dos o tres caprichos de estos.

Los coleccionistas que busquen piezas más baratas lo van a tener difícil porque no hay mucho. Pero algo hay, como los 25 céntimos que se muestran abajo, y si lo que se busca es tener en la colección una moneda que haya pertenecido a una colección importante, o tener una pieza de esta colección como simple recuerdo de la misma, pues hay algunos lotes muy baratos que pueden hacer las veces.

Los coleccionistas de errores tienen algún lote suelto, pero poca cosa.

Los coleccionistas de variantes tienen alguna cosilla, aunque claramente las variantes no es lo fuerte del catálogo. Hay pocas variantes y en calidades bastante normales.

Los estudiosos no van a encontrar ninguna aportación novedosa, puesto que no hay ninguna moneda inédita. Claro está que es una época muy trabajada como para aparecer monedas inéditas.

Todos tenemos la suerte de contar con un catálogo que va a suponer una referencia numismática más que interesante para los próximos años en cuanto a monedas de El Centenario y los precios de las mismas en alta calidad. Precios de verdad, no como los de los libros que se venden.

Un último apunte es que  Aureo ha cambiado el diseño de su Web. Ahora ya no deja unos ficheros comprimidos con todas las fotos de las subastas en formato .jpg para que las podamos descargar fácilmente. A mí me venían estupendamente como fuente de fotos para el blog. No pasa nada, me he preparado un pequeño programita que me sirve para descargar fotos de subastas numismáticas, no sólo de Aureo sino de otras casa de subasta más, así que seguiremos teniendo fotos en el blog.

En el blog ya se han dedicado un par de entradas a las variantes de los duros de plata (una y dos), pero éstas consisten básicamente en una enumeración de las variantes que conozco. Creo que hay algunas variantes que merecen mayor atención porque son comunes y aún así poco conocidas porque no vienen en los catálogos más generales. Una de esas variantes es la tercera pieza que presentamos en esta entrada. Pero para ello la comparo con otros dos duros “pelones” de 1888, así se ven mejor las diferencias.

Duro de 1888 MSM

Este es uno de los duros más difíciles de El Centenario, y mucha gente me escribe diciéndome que le falta y que si se lo puedo encontrar. Yo siempre les digo que por poder podría, pero que el precio de la pieza es para pensárselo dos veces. El ejemplar que aquí se presenta se subastará en Madrid el 23 de octubre por la casa Marti Hervera y Soler y Llach (va a dar bastante que hablar esa subasta). Su precio de salida son 10.000 euros, lo cual no me parece mucho para un ejemplar de calidad sin circular; las pujas deberían incrementar bastante el precio de remate.

La mayoría de los lectores del blog ni siquiera se plantearán comprar una pieza de estas, aunque nunca hay que descartarlo porque pueden aparecer ocasiones. En caso de querer adquirir una hay que fijarse bien en dos cosas: primero que el busto sea como el que tiene la imagen de arriba, que difiere levemente con la siguiente variante en el pico del cuello, y segundo que las letras de los ensayadores no hayan sido manipuladas (concretamente la S), porque es justamente ese ensayador el que multiplica por 100 el valor del duro; para eso lo de siempre: ver que la forma de la “S” sea exactamente la que debe y ver que no haya arañazos ni marcas alrededor. En caso de duda no comprar al no ser que venga de parte de un profesional solvente y éste dé factura y garantice autenticidad.

Duro de 1888 MPM

Ésta es la segunda variante de las que vienen en los libros, y a diferencia del anterior, ésta es muy barata. Se suelen encontrar estos duros en lotes o se pueden comprar en cualquier sitio por poco más de lo que vale la plata del duro. Concretamente, el ejemplar de la foto lo tengo yo por casa.

Duro de 1888 MPM cuello redondeado

Ésta es la tercera variante de la moneda y, como no viene en los catálogos, la gente no la conoce. Se trata de un duro igual que el anterior pero con una pequeña variante del busto de Alfonso XIII. Esa variante también se presenta entre los dos duros anteriores, y es que el duro MSM tiene el cuello redondeado, mientras que en el MPM el cuello acaba más en punta. Digamos que esta tercera variante mezcla las dos anteriores: tiene los ensayadores MPM pero el busto presenta un cuello redondeado.

Para que se vea bien, aquí dejo un detalle de un cuello en punta

Y este otro es un detalle de un cuello redondeado

La diferencia es bastante sutil, pero yo creo que se aprecia. Esta tercera variante es también bastante barata, pocos euros más cara que la anterior, así que es un duro que todos nos podemos permitir.

En la entrada dedicada a analizar las casas de subastas numismáticas en España no dediqué espacio a la casa Ibercoin por el simple y llano motivo de que por aquél entonces (diciembre de 2010) todavía no había realizado ninguna subasta. Hoy va a ser el día que realice la segunda.

Ciertamente no puedo opinar demasiado sobre esta casa de subastas porque no tengo experiencia en comprar ahí. En la primera subasta que realizaron no pujé porque quería esperar para saber si eran o no gente seria, y por lo que me han comentado parecer ser que sí lo son. En la subasta de hoy no he pujado por otros motivos. En cualquier caso, me alegra de que las empresas de numismática empiecen a hacer uso de las TIC (información sobre TIC y más TIC para numismática) y que incluyan la tecnología como parte fundamental de su negocio; en mi opinión es precisamente eso lo que puede hacer un hueco a Ibercoins en el mercado.

No está de más echar un vistazo a su página web, ni tampoco al catálogo de la subasta de hoy.  La página está bastante bien, aunque en mi opinión hay cosas en el diseño que podrían mejorar (claro que es maravilloso si se compara con las webs de otros numismáticos); además, tienen una serie de monedas en venta con unos precios razonables en general. En cuanto al catálogo, si bien es evidente que no es un catálogo de primera fila, como pueda ser Aureo o Cayón, tiene muchísimas piezas que encajarían perfectamente en cualquier colección. Entre ellas una magnífica colección de pesetas de El Centenario, algunas de las cuales ilustran esta entrada. No está de más estudiárselo.

Por otra parte, al comprar en esta subasta se tiene la ventaja de que todavía no es muy conocida, por lo que quizá no suban demasiado los precios. Sin ir más lejos, el blog de Numisfera todavía no estudiar esta subasta. Y como alguna crítica hay que hacer, pues digo que la calidad de las fotografías de las monedas es muy pobre, y en muchos casos se merecen una alta resolución para poder estudiar la pieza con detenimiento; no estamos hablando de monedas que cuesten dos pesetas.

Los mercadillos que se montan los domingos en la mayoría de las ciudades españolas son puntos de encuentro para coleccionistas a la numismática y la filatelia. Es cierto que hoy en día las nuevas hornadas de coleccionistas, entre los cuales me incluyo, preferimos comunicarnos por medios telemáticos, pero hasta hace poco ir a mercadillos era la única manera de contactar con otros coleccionistas o profesionales. Si todavía siguen existiendo es debido a que se consideran actividades de interés histórico, pero lo normal es que a medio plazo vayan desapareciendo y sólo queden en las ciudades grandes. Esto se debe a la aparición de Internet y a la presión por parte de Hacienda (que no recauda prácticamente nada de la pasta que ahí se mueve) y de algunos numismáticos profesionales (lo consideran competencia desleal).

Yo no voy muy a menudo a los mercadillos, más que nada porque no vivo en una capital suficientemente grande como para que se monte uno suficientemente jugoso. No obstante, alguna vez me acerco a Valladolid y cuando coincide que estoy en Madrid un domingo, suelo aprovechar a ir a la Plaza Mayor. Lo más importante cuando se va a un mercadillo, yo ya iba avisado, es no hacerse demasiadas ilusiones con lo que se va a encontrar ahí, porque lo normal es que de cada veinte vendedores merezca la pena uno. Un mercadillo es algo así como un “eBay en directo”.  Ahí hay gente de todo tipo, y muchos de ellos sin más interés que el de vender chatarra lo más cara que puedan.

Así pues, por cuestión jocosa, aunque alguna conclusión seguro que se puede sacar, voy a intentar describir brevemente los personajes típico que uno se puede encontrar en un mercadillo. Como si de las películas Stagecoach o Ko to tamo peva (ambas muy recomendadas, ya de paso) se tratase. Hoy me centro en los aficionados, para otro día comentaré los vendedores. Vamos de menos a más interés numismático:

Los chorizos. Estos son los profesionales del hurto, generalmente conocidos por la policía porque han pasado 35 veces por el calabozo pero siempre han salido porque no han hecho “nada grave”. Puede que intenten robar la cartera a los aficionados o una moneda cara, o incluso un álbum entero a algún vendedor.

Los turistas. En Madrid nunca faltan turistas que vienen al mercadillo a ver el jaleo que se prepara. Es algo muy normal que también hago yo si me sobra tiempo en una ciudad extranjera. Hay veces que incluso compran algo, generalmente chapas o pequeñas medallas, más como recuerdo que otra cosa.

Los que se han encontrado una moneda. Generalmente son gente que tienen monedas en casa y les ha dado por venderlas, a pesar de no tener ni idea de numismática. Lo más normal es que sean chatarra de Franco o, en el mejor de los casos, monedas sin especial valor numismático. Suelen ir de tenderete en tenderete hasta que se dan cuenta de que realmente sus monedas no valen nada, momento en el que se van para casa. Alguna vez resulta que llevan una pieza buena o un pequeño lote y se las compran muy baratas. Es lo que tiene no entender. Hay algunos que incluso no llevan la moneda como tal “por miedo a que se la roben”, y piden una tasación a partir de una foto o una descripción verbal. Evidentemente, los vendedores les dicen algo como esto.

Los coleccionistas compulsivos. Son gente que compran un montón de cosas (que no vale ninguna para nada) con el único objetivo de llegar a casa a ordenarlas en un álbum. Lo mismo compran un taco de 300 calendarios que los boletos de Lotería Nacional de 1963. Algunos coleccionan monedas o sellos con semejante valor.

Los  desactualizados. Son los que tiene una modesta colección que va aumentando poco a poco, pero que carece de conocimientos numismáticos, y va con su catálogo de los hermanos de Zaragoza, con los precios todavía en pesetas, buscando monedas a precio de catálogo. (Esta categoría la ha dejado Antonio en un comentario)

Los que están a la última. Encajan bastante bien con el Caso A de los obsesionados con la numismática. Suelen coleccionar euros y están muy atentos a las últimas novedades. Sinceramente, yo no pensaba que hubiera tanta gente así hasta que fui a Madrid.

Los pesados. Son gente con la que no me gusta tratarme demasiado. Son ultradesconfiados y súper indecisos. Cogen una moneda que les ofreces por 6 euros y empiezan a mirarla, a re-mirarla, a volverla a mirar, a fijarse en cada detallito sin hacer más que quejarse… después te saltan que es que está muy desgastada, y claro, les dices que por eso vale 6 euros, que si estuviera en proof costaría 1500. Te empiezan a poner pegas, diciéndote que no se ve muy nítido no sé qué detalle, y que no sé qué otro puede haber sido modificado. En compensación te piden que les dejes la moneda en 5 euros, y tú, que ya llevas media hora perdida por una moneda a la que no sacas ni medio euro, le dices que no, que vale 6 y es buen precio y ya está. Finalmente el tipo se va sin comprar la moneda pero habiendo disfrutado el tiempo que a ti te ha hecho perder.

Los falsamente entendidos. Estos aparecen cuando se forma una conversación entre aficionados. Son gente que habla, y habla mucho, sin saber muy bien ni qué dice ni por qué lo dice. Tienden a despreciar unas monedas (que suelen ser las que llevan otros) y considerar como rarísimas otras (que suelen ser las que llevan ellos). Te cuentan unas historias de compras o ventas que han hecho o han dejado de hacer que no se las creen ni ellos, pero como se piensan que tú sí que te lo crees, pues aumentan su ego. Ellos quisieran ser del tipo siguiente, pero no pueden. ¿Qué se le va a hacer?

Los realmente entendidos. Estos son los más raros, porque entendidos no hay demasiados. Son gente que ya ha entrado en años y por cuyas manos han pasado cientos de monedas que valen miles de euros. Aunque no son profesionales saben mucho y quiere que se les note. Entran en cualquier conversación como si fueran un marqués, con cierta prepotencia y vestidos de forma impoluta con alguna joya que ya vale más que todo lo que lleva encima el resto de participantes en la conversación. Si tienes moneda buena y la vendes barata, él te la compra. Si quieres moneda buena, él te la vende cara. Quiere que se note que él es que más sabe del asunto y el que más pelas tiene, por eso desviará la conversación hacia cualquier tema que él controle, para poderte decir lo que quiera sin que puedas tener capacidad de réplica (yo he llegado a ver a uno de estos dar una especie de clase magistral sobre los procesos de fundición de la industria metalúrgica, simplemente para que se note que entiende). Hace explícito quién es el líder.

Las imágenes se corresponden con monedas subastadas el día 20 de abril en la casa de Marti Hervera y Soler y Llach. Son las que más me han gustado de cuantas se han subastado. Se tratan de un sestercio de Adriano con la alegoría de Hispania, una dobla de 35 maravedís de Pedro I, 20 pesetas de la ocupación napoleónica de Cataluña, 20 reales de José Bonaparte y 2 pesetas de Alfonso XIII.

Por primera vez, en este blog aparece una entrada que no he escrito yo, sino Tanagua Hernández Ferrer, lector de este blog que ha hecho unos comentarios muy interesantes. Se trata de un fragmento de su libro “Mi pasión por los duros de plata“, que aún no se ha publicado, pero que tiene muy buena pinta a juzgar por el fragmento que escribió como comentario en la entrada dedicada a las variantes de duros de plata. Hay algún detalle con el que no estoy plenamente de acuerdo, ya lo comentaré en otra entrada, pero el texto me parece muy bueno, propio de un coleccionista apasionado con unos conocimientos que sólo proporcionan un montón de años de experiencia. Las imágenes que ilustran el texto están sacadas de la última subasta de Jesús Vico; son unos duros extraordinarios y con unos remates impresionantes.


EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS VARIANTES

Dentro del maravilloso mundo de la numismática el apartado más fascinante, según mi criterio, es el de las variantes y para que podamos hacernos una idea de ello hay que decir que la colección de los duros de plata del centenario consta de treinta y ocho piezas originales de las que se desprenden la cantidad de ciento setenta y seis variantes que dan un total de doscientos catorce duros. Por lo que habrá que tener muy claro lo que es variante y lo que es original en el momento de completar nuestra colección. Si somos verdaderos coleccionistas y amamos estos trocito de historia no sólo por su valor, sino por lo que representa, por los recuerdos, por su belleza y por su gran valor cultural, no podemos engañarnos a nosotros mismos y si lo que pretendemos coleccionar son originales no deberíamos tener variantes entre nuestras piezas. Pero para que tengamos claro el concepto de original y variante aclaremos qué son y porqué se producen. Primero que nada se debe decir que, en numismática y siempre desde mi criterio, variante es todo aquello que por alguna razón varía de lo que se pretendía en principio, o sea de lo que es aprobado en decreto, el cual le da legalidad a esa moneda.
Seguro que estas líneas serán objeto de mucha polémica, pero si ellas nos inducen a que aclaremos de una vez por todas las muchas dudas que aún existen en el apartado de las variantes del centenario, todos quedaremos satisfechos.
Las variantes, para mi colección, las he dividido en cinco grupos, según las razones por las que yo he creído se producen éstas:

A.- Por rectificación de los cuños:

B.- Por accidente:

C.- Por Error:

D.- Por intencionalidad:

E.- Por resello:

Podíamos considerar un sexto tipo, Por olvido pero lo he dejado dentro del tipo “C”.

Por rectificación de los cuños:

Cuando sobre unos cuños ya hechos se efectúan cambios en sus fechas o en sus ensayadores para aprovechar cuños anteriores se ha producido rectificación. Podemos citar como ejemplo el duro de 1879 al que se le rectificó el 79 hincándole el 81 encima, o el ensayador MS-M al que se le hincó el MP-M encima.

Por accidente:

Cuando antes de la acuñación de una moneda se produce el choque en vacío de los cuños, o dicho de otra manera, cuando baja el troquel y no ha sido introducido el cospel de plata, estos originan entre sí deformaciones que quedarán presentes en ellos y desde ese momento todas las piezas que se acuñen llevarán mas o menos restos de estas marcas diferenciándolas de la original, lo que podría dar pie a que saliesen de un cuño mas monedas variantes que originales.

Por Error:

Cuando en algunos de los trabajos realizados sobre los cuños se produce alguna equivocación, las monedas que salgan de ellos debemos considerarlas variantes por error. Un ejemplo lo tenemos cuando en las dos estrellas aparecen 18-18 o 78-18

Por intencionalidad:

Por el contrario, cuando las variaciones son realizadas a voluntad, estas las debemos considerar variantes por intencionalidad. Un ejemplo de ellas podría ser y así las tengo en mi colección, la base de la columna más corta o la falta del punto al final Kg. en los duros de Amadeo I.

Por resello:

Cuando cierta cantidad de monedas es resellada para volver a circular, como fueron los duros del Gobierno Provisional y de Amadeo I en los que Portugal marcó su Corona y las iniciales G.P. para su circulación en las islas Azores, debemos considerarlas variantes.


Ahora se me antoja muy importante hacer mención a cómo y porqué se manifiestan estas variantes en cada una de las piezas y teniendo en cuenta los duros que he podido analizar durante más de veinticinco años.

1) Variantes ocasionadas por rectificación de los cuños:

En las piezas de Amadeo I existe sólo dos tipos de estas variantes:

A) Se trata de la rectificación de los ensayadores SD-M por DE-M y lo encontramos en los años 1871 con estrellas 18-73, 18-74, 18-75 y 18-18. Sobre todo en los de 18-73 difíciles de encontrar en versión original, y la rectificación de la segunda estrella donde aparece el 73 sobre el 72.

En las piezas de Alfonso XII existen seis tipos de estas variantes:

A) En 1876 se rectificaron cuños de 1875 a los que se le hincaron el “6″ sobre el “5″ apareciendo un duro de 1876/5 con *18-76. Esto sucedió también en 1877 que aparece sobre el 6 y 1878 DE-M sobre el 7 o 1879 sobre el 8 o 1881 sobre el 79.

B) En 1878 cambiaron los ensayadores que eran DE-M pasando a ser EM-M y se hincaron cuños de reverso con DE-M con las nuevas iniciales EM-M. Estos cuños se usaron también en 1879. En 1881 cambiaron nuevamente, esta vez a MS-M por lo que se usaron cuños de reverso de 1878 con DE-M y EM-M y se les hincaron las iniciales MS-M hasta llegar al 1885 *18-87, que empezó con MS-M y acabó con MP-M para lo que se hincaron cuños con las iniciales MP-M sobre DE-M o EM-M.

C) En las monedas de 1881, el busto de Alfonso XII aparece sin patillas y ese mismo año el grabador Gregorio Sellán prepara el nuevo modelo para el anverso, en el que el Rey aparece con patillas y la fecha el 1881. Con toda seguridad cuando la pieza está terminada es ya final del 81 o principio del 1882, por lo que se tienen que rectificar los cuños con el nuevo año, hincando el “2″ sobre el “1″. De estas piezas rectificadas existe gran variedad. Personalmente he podido comprobar 15 tipos diferentes, así podemos encontrar piezas de 1882/1 con estrellas 81, 82 y 82/1 y con cuatro tipos de variantes en cada una, además de la rectificación de ensayadores.

D) En el año 1882 además de rectificar cuños de 1881 también se hicieron cuños nuevos y en algunos de ellos se hincaron por error las estrellas con 18-81 por lo que hubieron de rectificar el error hincándoles sobre el “1″ el nuevo “2″, aunque ya se acuñarían piezas con el “1”, así encontramos piezas de 1882 con estrellas (18-81), (18-82) y (18-82/81).

E) De los cuños anteriores de 1881 y 1882 también se rectificaron para utilizar en 1883 por lo que encontramos piezas de 1883/1 *18-83 y piezas de 1883/2 *1883.

F) En 1885 además de los cuños nuevos se cogieron algunos de 1884 y se rectificaron hincándoles el nuevo “5″ sobre el anterior “4″ por lo que veremos piezas con 1885/4 *18-85 tanto con ensayador MS-M o MS-M sobre DE-M.

En las piezas de Alfonso XIII existen dos tipos de estas variantes:

A) Los cuños de reverso de 1878 se siguieron utilizando durante muchos años, lo que puede indicar que; o se hicieron muchos o se gastaron pocos. Por eso podemos encontrar duros de 1888, 1889 y 1890 con la rectificación de ensayadores de MP-M sobre DE-M o sobre MS-M y duros de 1890, 1891, 1892 con PG-M sobre DE-M.

B) Otro tipo de variante por rectificación lo tenemos en los duros de 1891 donde por error se hincó la estrella con 18-18 y luego se rectificó hincándoles el verdadero 91 en la segunda estrella por lo que encontramos piezas de 1891 con estrella 18-91/18


2) Variantes ocasionadas por accidente antes de la acuñación:

En las piezas del Gobierno Provisional existen dos tipos de estas variantes:

A) En 1870 podemos apreciar claramente con una buena lupa las rayitas del escudo de reverso marcadas sobre las piernas de la Hispania del anverso en forma de rayos de sol, la cinta con la frase plus asomando tras los montes que bajan a Gibraltar en forma de montaña y la forma de la columna derecha del escudo de reverso marcada en el cuello de la Matrona. En algunos casos sólo se ven las rayitas en forma de sol.

B) En otras piezas estas marcas se producen en el reverso en forma de cordillera detrás del león. Esto sucede dependiendo de la dureza que haya alcanzado el cuño de reverso o anverso, aunque se puede dar el caso de encontrar los tipos A y B en la misma moneda, seguramente y según mi opinión, esto sucede porque el temple ha sido igual en los dos cuños.

En las piezas de Amadeo I existen tres tipos de estas variantes:

A) Si los cuños están coincidentes en el momento del choque, las rayitas del cuadrante superior izquierdo del escudo de reverso quedan grabadas verticalmente en el fondo de la oreja de Amadeo I que es la parte más sobresaliente del cuño de anverso. Estas piezas son las más difíciles de encontrar pues la forma correcta de colocación de los cuños es la no coincidente.

B) Si los cuños están de forma correcta o sea no coincidentes en el momento del choque, aparecen las rayitas verticales del escudete de la casa de Saboya marcadas en la patilla de Amadeo I, nunca en la oreja y lo que sí suele verse en el fondo de la oreja son las patas del león, y en raros casos la silueta de la columna de reverso junto a la frente de Amadeo I, dependiendo de si el golpe de los cuños fue más o menos fuerte.

C) También si los cuños no están coincidentes encontramos el negativo de la oreja de Amadeo I impresa entre las patas del León del escudo de reverso, esto depende como ya he dicho, de la dureza de los troqueles, el mas duro marcará sobre el mas blando como es lógico.

En las piezas de Alfonso XII existen cuatro tipos de estas variantes:

A) Uno de estos tipos lo encontramos en las piezas de Alfonso XII sin patillas en los años 1875, 1876, 1877, 1878, 1879 y 1881. En estas piezas aparecen las rayitas horizontales del escudete de los Borbones marcadas en el fondo de la oreja de Alfonso XII. Estas rayas acostumbran a aparecer en los años 1875 y 1876 de tres tipos: uno en el fondo de la oreja (con 5 o 6 rayitas), otro en el fondo y en el pabellón (con 8 o 9 rayitas) y otro en el fondo, en el pabellón y en la patilla (con 11 o 12 rayitas) dependiendo del golpe de acuñación. En los años 1877, 1878, 1879 y 1881 sólo he podido encontrar el primer caso.

B) Los otros tres tipos de esta variante aparecen en las piezas de Alfonso XII con patillas y dependen de si los cuños están o no en posición correcta en el momento del golpe en vacío. El primero de estos tipos aparece cuando los cuños están en posición correcta, o sea que no están coincidentes, así podemos ver el negativo de la oreja de Alfonso XII entre las patas del León del escudo de reverso, esta variante se produce en los años 1882, 1883, 1884 y 1885 con estrella 85, 86, 87. Con los cuños en posición correcta nunca veremos rayitas en el fondo de la oreja de Alfonso XII.

C) También si los cuños no están coincidentes en el momento del golpe aparecen las rayitas horizontales del escudete de los Borbones de reverso marcadas en la patilla de Alfonso XII junto a su oreja, este tipo de variantes lo he podido encontrar en los años 1882, 1883, 1884 y 1885. Los dos tipos de variantes B y C al ser de cuños no coincidentes deberían aparecer los dos en la misma pieza, sin embargo sólo conozco estas variantes por separado.

D) Si los cuños están coincidentes, las rayitas verticales del cuadrante superior izquierdo del escudo de reverso, aparecen marcadas en el fondo de la oreja de Alfonso XII. Este tipo de variante solo lo conozco en los años 1884 y 1885 con estrellas 85, 86 y 87. Este tipo de accidente sucede en pocas ocasiones ya que la correcta posición de los cuños es la no coincidente, por lo que tendrían que suceder dos cosas; primero que los cuños se colocaran por error en posición coincidentes y segundo que chocaran en vacío durante ese periodo, por lo que son muy escasas estas piezas.

En las piezas de Alfonso XIII existen tres tipos de estas variantes:

A) Uno de estos tipos lo encontramos en los duros de Alfonso XIII “pelón”. En estas piezas aparece marcada la silueta del cachete y la barba del niño pelón en la esquina superior izquierda del escudo de reverso en forma de nube y alguna rara vez la forma de la corona bajo la barba del niño en el anverso.

B) Otro tipo de estas variantes las tenemos en los duros de Alfonso XIII “rizos” y en estos aparecen rayitas horizontales en el fondo de la oreja de los años 1892, 1893 PG-L, 1893 PG-V y 1894, producidas por las rayas del escudete de la casa de Borbones del escudo de reverso

C) Otro tipo de estas variantes lo podemos ver en los duros de Alfonso XIII “joven”, en estas piezas aparecen las rayitas del cuadrante superior izquierdo del escudo de reverso marcadas en el fondo de la oreja del rey, esto lo he visto en los años 1897, 1898, 1899 y 1897 de Manila.


3) Variantes ocasionadas por error en la manipulación de los troqueles:

A) Todas las fechas de las estrellas que aparezcan grabadas con 18-18 o invertidas como las del duro de 1878 que aparecen 78-18 son ocasionadas por error al hincar las fechas en las estrellas de los punzones generales. De este tipo de variante tenemos en casi todas las fechas de las que yo he podido ver: 1870 *18-18; 1871 SD-M *18-18; 1871 SD-M *81-18; 1871 SD-M *71-18; 1871 DE-M *18-18; 1878 DE-M *78-18; 1878 DE-M *18-18; 1879 EM-M *18-18; 1881 EM-M *18-79; 1882 *18-81; 1882/1 *18-81; 1884 *18-18; 1885 MS-M *18-18; 1889 *18-18; 1890 MP-M *18-18; 1891 *18-91/18; 1891 *18-18; 1892 *18-18; 1897 *18-18 y 1898 *18-18.

B) También por error al hincar el punzón general sobre los cuños, se produjo otro tipo de variantes, al imprimir diferente presión cuando se hincaron los cuños, por eso aparecen tres tipos de formas en el busto de los duros de Alfonso XIII “pelón” de 1888 MP-M. En la más corriente el pecho del niño es curvo y termina en pico, en otra el pecho también es curvo pero termina redondeado como el de 1888 MS-M y en otra el pecho termina en pico pero es plano. El segundo tipo es el mismo que el del anverso de 1888 MS-M el cual, en cuanto se descubrió que estaban equivocados los ensayadores, se rectificó cambiando las iniciales MS-M e hincando el verdadero MP-M. El último tipo que hemos citado es el más difícil de encontrar de los tres.

4) Variantes ocasionadas por intencionalidad:

A) En los duros de Amadeo algunas piezas aparecen sin el punto al final de Kg. y aunque hay muchas teorías sobre eso yo me inclino a pensar que fue intencionado ya que la idea de que el punto se taponara es algo tan difícil como increíble pues siempre quedaría algo del munto. La otra teoría es la de un olvido al ir a hincar dicho punto, en este caso todas las monedas tendrían ese defecto ya que las letras, los puntos y demás signos se hincaban en la matriz general de la que salían todos los punzones y cuños, claro que todo esto son teorías mías.

En otras piezas de Amadeo I aparece la línea horizontal superior que forma la base de la columna derecha, más corta y aquí sí que no podemos ni pensar en un taponamiento. Todos los buenos aficionados a esto de la numismática sabemos como fue de generoso el gobierno de Amadeo I para el coleccionismo, por lo que es más que probable que estas variantes que encontramos en las monedas de este reinado fuesen intencionadas, claro está que esto es mi modesta opinión, espero que sobre este mundo de las variantes se haga algún estudio serio y en profundidad, yo solo pretendo forzarlo.

5) Variantes ocasionadas por resello:

A) Algunas monedas del mandato del Gobierno Provisional y de Amadeo I fueron reselladas por el Gobierno Portugués con un cuño en forma de círculo de unos 8 milímetros de diámetro en cuyo interior se puede ver una corona real con las iniciales G.P. debajo de ella.

Y para terminar con las variantes decir como al principio, “no es lo mismo original que variante” por lo que toda variación de la original debe ser considerada como diferente y clasificada por separado, de lo contrario estamos amontonando monedas no coleccionándolas y sobre todo nos estamos engañando a nosotros mismos.

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