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En la interesante discusión que se generó a raíz de la última entrada (y cuya lectura recomiendo encarecidamente) se hizo patente la subjetividad de las valoraciones que se suelen dar sobre las monedas. No hay más que ver en los foros de numismática que cada poco hay aficionados discutiendo sobre si una pieza está en MBC+, en EBC- o lo que sea. En esta entrada quisiera hacer una reflexión al respecto diferenciando la “valoración técnica” de la “valoración de mercado”. Para ello me baso en una serie de libros americanos (ya dedicaré otra entrada a comentarlos más detenidamente) sobre valoración de monedas: Grading coins by photographs de David Bowers, The official guide to coin grading and counterfeit detection de John W. Dannreuther y The official ANA Grading Standards for United States Coins. Siento si la redacción es muy enunciativa, no es que pretenda sentar cátedra sino que recojo una de las mejores lecciones aprendidas tras leer esos tres magníficos libros.

Cuando cogemos un catálogo de una subasta, un catálogo de monedas o cuando vamos a hablar con un profesional diferenciamos las monedas en distintos grados. Los yankis suelen usar la escala Sheldon y nosotros la más simple BC, MBC, EBC y SC. Una u otra escala es lo de menos, porque al fin y al cabo son eso: escalas. La cuestión está en qué queremos decir cuando decimos “una moneda está en EBC”. Pensadlo un momento, quizá algunos de los coleccionistas más avanzados todavía no hayan reflexionado sobre el significado de esa frase. ¿Queremos decir que esa moneda tiene poco desgaste? Podría ser, pero ¿qué significa “poco”? ¿cuánto más desgaste tiene que tener para que deje de ser EBC y pase a ser EBC-? ¿y si en vez de más desgaste tuviese un arañazo? ¿y si fuese un golpe en el canto? ¿y si estuviese limpiada? ¿qué tiene que ocurrir a esa moneda para que dejase de estar en EBC y pasase a MBC? Realmente son preguntas difíciles de responder porque cuando decimos “una moneda está en EBC” NO estamos diciendo nada sobre su desgaste o sobre los arañazos o golpes que pueda tener. Lo que realmente estamos diciendo es “el valor aproximado de esta moneda es lo que valen las monedas de este tipo en un estado EBC”. Es decir, que con este tipo de valoraciones lo que hacemos es agrupar las monedas en conjuntos con un valor de mercado semejante. Eso es lo que se llama “valoración de mercado” y es claramente una cuestión subjetiva ¿por qué esta pieza pertenece al grupo MBC+ y no al grupo EBC-?

Otra cuestión sería hacer una descripción técnica de la moneda, en la que se detalla cada una de las características de la pieza: arañazos, golpecitos, marcas del cuño, excesos de metal, vanos, brillo original… en ese aspecto no habría dos monedas iguales si se hace con un nivel de detalle suficientemente minucioso. Esto es lo que se considera “valoración técnica” y debería ser una cuestión objetiva y científicamente contrastable (falsificable, como diría Popper), en el sentido de que una moneda o tiene una marca o la deja de tener, no hay medias tintas ni diferentes opiniones. Otra cuestión es que deba ser un ojo entrenado el que realice la valoración técnica porque a un novicio se le pueden escapar algunos detalles que resulten de importancia.

¿Qué es preferible, la valoración técnica o la valoración de mercado? Pues eso depende de lo que andemos buscando. Evidentemente la valoración de mercado es un breve resumen subjetivo de la valoración técnica y varía con el tiempo. Esa variación temporal es debida fundamentalmente a modas; por ejemplo, hace unos años estaban de moda las pátinas oscuras y sin embargo ahora no las quiere la gente, por lo que su valoración será menor. Esa variación también se puede deber a la llamada tasaflacción. Por otra parte, la valoración de mercado es algo comprensible para cualquier coleccionista. Se dice EBC y ya todo el mundo sabe qué significa, y muchas veces es preferible eso que una descripción de 8 líneas que el comprador no experto no vaya a entender y no vaya a saber si la moneda se valora en 100 ó 1000.

También hay que indicar que en muchas ocasiones se mezclan ambas valoraciones. Por ejemplo, cuando se describe una moneda como “EBC+ golpecitos en el canto” o “MBC+ restos de brillo original” lo que se hace es hacer explícito cierta característica técnica de la moneda que no suele ser común en las piezas valoradas dentro de la calidad que se indica.

Mi consejo personal es que, si bien al principio podemos guiarnos por la valoración de mercado, poco a poco hay que desarrollar un gusto propio que haga que nosotros tengamos nuestra propia forma de valorar las monedas. ¿Qué prefieres, una moneda con mejor acuñación pero un leve desgaste sólo apreciable con lupa o una moneda con peor acuñación pero recién sacada de cartucho? ¿y si no tiene brillo original? Eso es cuestión de cada cual, y si somos coleccionistas muchas veces hay que saber llevar la contraria al mercado. Por ejemplo, a mí me gustan las pátinas oscuras, a pesar de que se coticen menos.

Pero sobre todo hay que aprender a valorar las monedas por uno mismo independientemente de lo que diga el numismático que nos la está vendiendo o la cápsula en la que esté encerrada. Si vamos a un mercadillo o a una convención y vemos marcada una moneda como EBC, no está de más cogerla, mirarla con la lupa detenidamente e intentar sacarle todos los fallos y virtudes que podamos. Una vez que hemos hecho eso deberíamos ser nosotros los que pensásemos si merece el precio o no. Claro está que si somos recién llegados a la numismática nos será difícil hacerlo. En ese caso lo mejor es que preguntemos al profesional que nos está vendiendo la moneda para que nos comente los fallos y virtudes que tiene, intentándolos ver nosotros también (se puede hacer también con monedas en SC, el 99% de ellas presentan algún tipo de detalle que podría mejorarse). Claro está que si el vendedor nos dedica un rato a explicarnos cómo valorar una moneda habrá que comprarle algo para devolverle el favor, que él no está ahí por gusto y placer.

Por último voy a realizar una valoración técnica de la última moneda que me he comprado: un duro de 1875, que es el siguiente.














La moneda es de plata y pesa 25 gramos. Presenta muy poco desgaste y ambas estrellas tienen los dígitos marcados. La estrella izquierda tiene ambos dígitos fuertes, mientras que la de la derecha tiene el 7 fuerte y el 5 más flojo, si bien se aprecia toda la trazada. El desgaste que sufre la moneda se da en la parte más saliente de la oreja, sobre todo en el arco superior izquierdo y en el león superior del escudo. Muy leve desgaste también en la parte más saliente de los castillos y en la granada. No se aprecia desgaste en las flores de lis, en el pelo del busto o en el PLUS ULTRA. No hay marcas ni rayitas apreciables en el reverso más que una a izquierda de la corona y otra en la parte inferior de la corona. Aparecen finas rayitas en la parte inferior del reverso. Además hay seis marquitas visibles a simple vista en el rostro (aquí se podría decir la posición, la distancia y el grosor de cada una si se contase con el equipo apropiado). No aparecen golpecitos de importancia en el canto pero hay una pequeña marquita en el canto encima de la S de JUSTICIA. Buena parte del brillo original en el reverso, observándose especialmente en el escudo; cierto brillo original en el reborde del anverso.

Si tuviese que decir la valoración de mercado diría EBC+

Otra cosa es el precio. Os daré una pista: he pagado más o menos la tercera parte de lo que costase un SC normalito.

Cuando se ven los catálogos de subastas o las listas de variantes aparecen muchas veces unos números separados por una barra. Por ejemplo, 1882/1 o 1892/89. Estos números se refieren a ciertas variantes que no aparecen en algunos catálogos (supongo que a estas alturas no hace falta que repita las carencias de los catálogos). No obstante, cuando los coleccionistas se enteran de que existen estas variantes suelen querer tenerlas, y de hecho son muy apreciadas.

Las variantes por sobrefecha se deben a la reutilización de los cuños de una fecha para hacer los de otra. Por ejemplo, para hacer algunos de los cuños de los duros, pesetas y pesetones de 1882 se utilizaron los cuños de 1881 y se grabó el 2 sobre el 1. Al acuñar moneda con esos cuños reutilizados la fecha reflejada es, evidentemente, 1882 pero se observa un pequeño exceso de plata correspondiente al 1 que estaba grabado antes. Evidentemente, según el cuño va siendo utilizado y se va produciendo un mayor desgaste en el mismo, el exceso de metal producido por la fecha inicial es mayor y la variante más clara.

En las monedas de El Centenario la reutilización de cuños se da en varias fechas (echad un vistazo a las siguientes listas de variantes: duros, más duros, platas, cobre, oro y otros). Son monedas rarillas y cotizadas, siendo las más corrientes las de 1882/1, tanto en peseta como en dos pesetas y duros. La siguiente imagen muestra una clara variante de un duro de 1882/1

Fijaos en el exceso de metal que aparece en la panza del 2 y que se corresponde con una línea recta procedente del 1 inicial. Hay veces que lo que cambia es la estrella, siendo 1882 (18-81), como en la siguiente pieza:

En las monedas de El Centenario aparecen sobrefechas, además de en la fecha, en los dígitos de las estrellas. El motivo es exactamente el mismo: la reutilización de los cuños para generar la otra moneda. Ahora bien, hace falta que la acuñación de la moneda haya sido muy buena para que se aprecie con claridad la variante, y aún así es necesario que el observador tenga buen ojo para verla.

Aparte de las monedas de El Centenario también aparecen sobrefechas en monedas de Isabel II (en el catálogo de la colección Anastasia de Quiroga aparecen bastantes) e incluso algunas piezas anteriores, tanto en cobres como en platas y oro de la monarquía española. Por ejemplo, la siguiente imagen es una pieza de 80 reales de 1844/3 acuñada en Sevilla y subastada por Aureo en la colección de Anastasia Quiroga.

Como indiqué en la anterior entrada, iba a dedicar ésta a comentar la subasta extraordinaria de Aureo y Calicó “Hispania”, que se celebrará en Barcelona el próximo 26 de octubre. Antes de nada hay que aclarar que la entrada no pretende ser un análisis de los lotes, ni tampoco voy a dar pistas sobre mi opinión de por cuánto pujar sobre qué lote. Eso que cada uno se lo estudie en su casa.

La subasta Hispania está dedicada al Centenario de la Peseta, que es justamente lo que yo colecciono, así que podréis imaginar que  a mí me motiva especialmente. También hay que recordar que El Centenario de la Peseta es la colección más típica en España, vamos, donde hay mayor número de interesados, y como subastas como ésta no se ven todas las semanas seguro que la expectación es muy grande. Sin ir más lejos, Carlos ya ha comentado la subasta y al parecer le ha gustado mucho la pinta. También es de destacar que hace sólo dos años y medio Aureo subastó otra importantísima colección del Centenario, la Colección Laureano Figuerola (Aureo 2 de abril de 2008). Las comparaciones en este caso no son odiosas, sino necesarias para hacerse una idea de los lotes y de las estimaciones de los mismos.

En la introducción a la colección María Teresa Sisó dice lo siguiente:

No sólo figuran en ella (la colección Hispania) todas las monedas, incluso las más raras, y la mayoría de pruebas de acuñación relevantes para la historia numismática de estos ciento cuarenta años, sino que, salvo contadas excepciones, la conservación de cada una de las piezas está por encima del nivel de excelencia.

Creo que estas palabras resumen perfectamente la importancia de la colección. Efectivamente es la primera vez que veo en una sola subasta todas las monedas del Centenario, y eso no es tarea nada sencilla (evidentemente las baratas no están, no es cuestión de andar subastando pesetas de 1966). Pruebas de acuñación hay bastantes, pero faltan otras cuantas; igualmente podría haber habido más monedas locales de la Guerra Civil, aunque en ese periodo hay auténticas rarezas también.

En cuanto a temas concretos a destacar, si vamos al año 1869 se verán tres excelentes piezas que no se ven todos los días:

Esta primera pieza se trata de los 20 céntimos de 1869, que es una de las piezas de plata más cotizadas y que sale en EBC+ por un precio muy interesante. Sin ir más lejos se pueden comparar los 5.000 euros de salida de esta moneda con los 15.000 de la subasta que celebra Soler y Llach tres días antes (claro que el otro ejemplar está en FDC).

La segunda moneda a subrayar es este excelente duro de 1869 (habrá que dedicar una entrada a esta moneda también), que además de ser rara y muy buscada, es probablemente el mejor ejemplar conocido según la casa de subastas. Su precio de salida es muy razonable: 30.000 euros.

Otra pieza de este mismo año es la buscadísima moneda de 100 pesetas de 1870 en calidad sin circular. La rareza de esta moneda se puede ver sin más que decir que se acuñaron 12 ejemplares y 5 de ellos están en el museo de la FNMT en Madrid. Fue una de las joyas de la subasta Caballero de las Yndias, donde un ejemplar en calidad SC se remató en 240.000 euros, y la gran ausente en la colección Laureano Figuerola. El precio de salida esta vez es de 125.000 euros, lo cual es más que razonable, pero sólo apto para inversores con mucho capital.

Siguiendo con los oros, están las raras monedas de presentación de Amadeo I. Concretamente se tiene una de 100 pesetas y otra de 25 pesetas con 16 estrellas en canto. En este caso en la colección no se tiene la variante de 18 estrellas en canto, que sí aparecía en la subasta de Laureano Figuerola.

Otro oro también presente es la rarísima moneda de 25 pesetas de 1881 sin barba en calidad EBC+. Su precio de salida es de 75.000 euros. Un ejemplar en esa misma calidad (¿el mismo?) se subastó en la colección Laureano Figuerola y alcanzó los 77.000 euros.

Por parte de Alfonso XII y de Alfonso XIII hay muy buenas piezas en excelentes calidades y a unos precios de salida bastante buenos en general. Estoy seguro de que muchas de esas monedas subirán significativamente de precio. Aún así, no está de más pujar por lotes para ver si se despistan las manos fuertes y se puede cazar algo. Si bien es cierto que muchas de esas monedas no son “ocasiones únicas”, sí que es interesante estudiarse muchas de las monedas en SC y algunas de las pruebas. De entre las pruebas quisiera destacar la que está justo encima de este párrafo y las dos que están justo debajo. La primera de ellas se trata de una rarísima prueba de 2 céntimos de 1878, y yo pondría la mano en el fuego de que se trata del mismo ejemplar subastado en Laureano Figuerola, aunque en el catálogo de Aureo no se indica. Esa pieza se remató en 9.000 euros hace dos años y medio y ahora el precio de salida es de 8.000 euros.


En cuanto a estas otras dos pruebas, si las destaco es porque no las conocía. Se tratan de pruebas de 1 y 2 centavos de peso de Manila, año 1894. Su precio de salida es de 8.000 y 6.000 euros respectivamente, lo cual no parece demasiado teniendo en cuenta que sólo se conocen dos ejemplares de cada una. Por cierto, ¿sabéis dónde están los otros dos ejemplares? Pues esperando a ser subastados tres días antes que sus hermanos en la subasta de Soler y LLach, teniendo en ese caso un precio de salida de 12.000 y 9.000 euros respectivamente. ¡Eso sí que es casualidad!

Si seguimos el catálogo aparecen varias pruebas de la Segunda República (otras faltan) y una colección de monedas locales de la Guerra Civil. Justamente la parte de la Guerra Civil me parece la más floja (si es que hay algo flojo en esta subasta) porque faltan algunas, como por ejemplo las de Ametlla del Vallés, Falset o Ametlla de Merola. Aún así, hay auténticas rarezas, como las 1 y 2 pesetas de Euskadi en cobre que se muestran arriba o los 5 y 10 céntimos de La Pobla de Ciervoles, acuñados sobre una lata de galletas, que se muestran abajo.

Finalmente, hay una colección de Franco interesantísima. Una colección de pesetas, 2,5 pesetas, duros y 50 pesetas completa es más que digna de admirar. No falta ninguna, incluyendo los duros del 51 y del 52 (ya les dedicaremos una entrada), las 2,5 pesetas de 1944, las de 1946, la peseta de Benlliure (con un precio de salida mayor que la que se subasta en Soler y Llach)… lo que sí que faltan son algunas pruebas que sí aparecieron en la colección Laureano Figuerola. Eso sí, aparece la prueba del duro que se muestra abajo y que es la única pieza conocida.

Una vez hecho este repaso, voy a indicar, a modo de conclusiones el interés que pueden tener los diferentes tipos de aficionados con respecto a esta subasta:

Los coleccionistas e inversores de monedas muy raras y difíciles tienen una oportunidad que se presenta pocas veces. No sólo hay muchas monedas de extrema rareza sino que como hay mucha gente que colecciona este periodo, no será sencillo revenderlas en un futuro para sacar un beneficio.

Los coleccionistas más modestos pero que buscan tener algunas monedas serias que ronden entre 200 y 1.000 euros o así tienen también una oportunidad muy buena por la cantidad de ejemplares en calidad sin circular que aparecen. Yo me intentaré pegar dos o tres caprichos de estos.

Los coleccionistas que busquen piezas más baratas lo van a tener difícil porque no hay mucho. Pero algo hay, como los 25 céntimos que se muestran abajo, y si lo que se busca es tener en la colección una moneda que haya pertenecido a una colección importante, o tener una pieza de esta colección como simple recuerdo de la misma, pues hay algunos lotes muy baratos que pueden hacer las veces.

Los coleccionistas de errores tienen algún lote suelto, pero poca cosa.

Los coleccionistas de variantes tienen alguna cosilla, aunque claramente las variantes no es lo fuerte del catálogo. Hay pocas variantes y en calidades bastante normales.

Los estudiosos no van a encontrar ninguna aportación novedosa, puesto que no hay ninguna moneda inédita. Claro está que es una época muy trabajada como para aparecer monedas inéditas.

Todos tenemos la suerte de contar con un catálogo que va a suponer una referencia numismática más que interesante para los próximos años en cuanto a monedas de El Centenario y los precios de las mismas en alta calidad. Precios de verdad, no como los de los libros que se venden.

Un último apunte es que  Aureo ha cambiado el diseño de su Web. Ahora ya no deja unos ficheros comprimidos con todas las fotos de las subastas en formato .jpg para que las podamos descargar fácilmente. A mí me venían estupendamente como fuente de fotos para el blog. No pasa nada, me he preparado un pequeño programita que me sirve para descargar fotos de subastas numismáticas, no sólo de Aureo sino de otras casa de subasta más, así que seguiremos teniendo fotos en el blog.

El mes de octubre suele traer subastas muy interesantes para iniciar bien el curso. El año pasado tuvimos una doble sesión con el plato fuerte de la subasta Caballero de las Yndias y este año aunque no tenemos algo de semejante calidad (creo que tardaremos algunas décadas en volver a ver una subasta comparable) hay un par de subastas españolas muy interesantes y que van a dar muchísimo material para analizar en el blog. En esta entrada voy a comentar una de ellas, dejando otra para la siguiente entrada.  Si alguien quiere echar un vistazo a las subastas internacionales de este mes que se pase por el blog de numisfera, quien seguramente en unos días también analizará con detalle las dos que se van a presentar. Quien ya lo ha hecho ha sido Carlos en su blog.

La subasta a comentar es la Gran Subasta Numismática que se realiza en Madrid y organiza Martí Hervera con la colaboración de Soler y Llach y Numismática Segarra. No se trata de una subasta muy amplia, sólo hay 431 lotes, pero la calidad de los mismos es altísima (sobre todo para tratarse de una subasta española). No se centra en un periodo concreto, sino que trae un poquito de todo. Bueno, de todo lo que se ve en las subastas españolas: moneda griega, romana, bizantina, ibérica y española. No hay moneda extranjera ni cosas raras.

Lo mejor de la subasta, sin ninguna duda, es una muy buena colección de moneda de oro visigoda (colección Hans Berckhoff) y cuatro cincuentines. La colección Hans  Berckhoff está formada por un total de 50 trientes de oro entre los que se encuentran auténticas rarezas a un precio relativamente asequible que seguramente sepan apreciar los (pocos) coleccionistas de este tipo de piezas. Como ejemplo, en la parte superior se muestra la más rara y cara de todas las piezas subastadas en esta colección: un triente de Chindasvinto Aurense en calidad EBC+ y que es única.

Por parte de los cincuentines, se subastan cuatro cincuentines, que vienen a ser algo así como los hermanos de plata de los centenes (sin tardar se dedicará una entrada en el blog a ellos, aunque hace poco que ya se han hablado de ellos). El primero de ellos, en calidad MBC+ se muestra en la parte superior de este párrafo y sale por 12.000 euretes, lo cual desde mi punto de vista no es demasiado. Que yo sepa la última vez que se subastaron cincuentines en España lo hizo Cayón hace ya tres años, así que, como podéis ver la oportunidad es buena para quien tenga suficiente dinero.

Si bien  la subasta me parece muy buena, hay que tirar de las orejas a los organizadores de la misma por no indicar el origen de algunas de las piezas. Carlos ya lo apuntó en un comentario de esta entrada (por cierto, en el mejor debate que ha habido hasta la fecha en el blog, recomiendo su lectura), y es que hay piezas que han sido claramente sacadas de la subasta Caballero de las Yndias y no se hace explícito en su descripción. A ver si se me entiende la crítica: no digo que la casa de subastas tenga que hacer el trabajo que debe hacer quien estudia esa subasta, que es estudiar los remates de esas piezas o semejantes en un pasado para saber por cuánto pujar, pero no está de más que lo facilite en la medida de lo posible. Proporcionar información sobre una moneda por un lado da más confianza sobre la misma, ya que no sólo es tu casa de subastas quien la ha valorado y tasado, sino también otra empresa independiente anteriormente. Por otra parte, es una muestra de honradez y de que no se guardan ninguna carta en la manga.

Yo me he fijado en las monedas de oro castellanas, que ya sabéis que me encantan, y en seguida me saltó la alarma de que a aquellas piezas las había visto antes. Cualquier persona interesada en pujar por lotes de oro españoles (que no tienen precisamente precios para nuevos en la materia) lo primero que va a hacer es mirar la subasta de Caballero de las Yndias y se dará cuenta de que son las mismas monedas. Por eso creo que es bastante absurdo ocultar la información, es quedar mal sin obtener ningún beneficio. Eso sí, ¿quién soy yo para decir lo que tienen que hacer unos profesionales que llevan años y años con el asunto? Pues nadie, evidentemente. Simplemente doy mi opinión.

Vamos a poner ejemplo concretos. Las siguientes monedas aparecen en la próxima subasta de Martí Hervera y también se subastaron en Caballero de las Yndias. Las tres primeras son doblas de 35 maravedís de Pedro I, ceca de Sevilla. Son los lotes 134, 135 y 136 de la subasta y se corresponden con los lotes 1614, 1615 y 1616 de Caballero de las Yndias. Los precios de salida actuales de estas piezas son 2.500, 2.900 y 3.500 euros, mientras que en Caballero de las Yndias se remataron por 2.700, 2.800 y 2.100 euros. Así pues, si tienen algunas pujas no ha salido mal la inversión a quien las compró hace un año.



Otros dos lotes que aparecieron en ambas subastas son los dos siguientes. Se tratan de un 4 exelentes de los Reyes Católicos acuñados en Segovia y de un escudo de Juana y Carlos acuñado en Toledo. Son los lotes 148 y 149 de la próxima subasta y salen por 16.000 y 3.000 euros respectivamente; en Caballero de las Yndias se remataron por 13.000 y 2.100 euros. De nuevo si los venden no ha sido una mala inversión.

Otro apunte de esta subasta es que se subastan un par de doblas de la banda que no aparecían en la subasta Caballero de las Yndias: una variante de Juan II de Toledo y una rarísima e inédita de Enrique IV acuñada en Segovia y que sale por 15.000 euretes. Si alguien no conoce las doblas de la banda que no se preocupe, que espero no tardar mucho en dedicarlas una entrada, aunque ya aparecieron por aquí.

Finalmente, hay que decir que hay lotes muy interesantes y no demasiado caros de Isabel II y de El Centenario de la Peseta. Ya apareció por el blog el espectacular duro de 1888 MSM que se subasta, pero hay otras monedas muy interesantes, como el duro de 1881 en calidad sin circular que sale por 1200 euros (ya subirá, no os preocupéis). Aquí abajo se muestra. También quisiera destacar una peseta de Benlliure con ambas estrellas que sale por 2000 euros.

En la entrada dedicada a analizar las casas de subastas numismáticas en España no dediqué espacio a la casa Ibercoin por el simple y llano motivo de que por aquél entonces (diciembre de 2010) todavía no había realizado ninguna subasta. Hoy va a ser el día que realice la segunda.

Ciertamente no puedo opinar demasiado sobre esta casa de subastas porque no tengo experiencia en comprar ahí. En la primera subasta que realizaron no pujé porque quería esperar para saber si eran o no gente seria, y por lo que me han comentado parecer ser que sí lo son. En la subasta de hoy no he pujado por otros motivos. En cualquier caso, me alegra de que las empresas de numismática empiecen a hacer uso de las TIC (información sobre TIC y más TIC para numismática) y que incluyan la tecnología como parte fundamental de su negocio; en mi opinión es precisamente eso lo que puede hacer un hueco a Ibercoins en el mercado.

No está de más echar un vistazo a su página web, ni tampoco al catálogo de la subasta de hoy.  La página está bastante bien, aunque en mi opinión hay cosas en el diseño que podrían mejorar (claro que es maravilloso si se compara con las webs de otros numismáticos); además, tienen una serie de monedas en venta con unos precios razonables en general. En cuanto al catálogo, si bien es evidente que no es un catálogo de primera fila, como pueda ser Aureo o Cayón, tiene muchísimas piezas que encajarían perfectamente en cualquier colección. Entre ellas una magnífica colección de pesetas de El Centenario, algunas de las cuales ilustran esta entrada. No está de más estudiárselo.

Por otra parte, al comprar en esta subasta se tiene la ventaja de que todavía no es muy conocida, por lo que quizá no suban demasiado los precios. Sin ir más lejos, el blog de Numisfera todavía no estudiar esta subasta. Y como alguna crítica hay que hacer, pues digo que la calidad de las fotografías de las monedas es muy pobre, y en muchos casos se merecen una alta resolución para poder estudiar la pieza con detenimiento; no estamos hablando de monedas que cuesten dos pesetas.

Por primera vez, en este blog aparece una entrada que no he escrito yo, sino Tanagua Hernández Ferrer, lector de este blog que ha hecho unos comentarios muy interesantes. Se trata de un fragmento de su libro “Mi pasión por los duros de plata“, que aún no se ha publicado, pero que tiene muy buena pinta a juzgar por el fragmento que escribió como comentario en la entrada dedicada a las variantes de duros de plata. Hay algún detalle con el que no estoy plenamente de acuerdo, ya lo comentaré en otra entrada, pero el texto me parece muy bueno, propio de un coleccionista apasionado con unos conocimientos que sólo proporcionan un montón de años de experiencia. Las imágenes que ilustran el texto están sacadas de la última subasta de Jesús Vico; son unos duros extraordinarios y con unos remates impresionantes.


EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS VARIANTES

Dentro del maravilloso mundo de la numismática el apartado más fascinante, según mi criterio, es el de las variantes y para que podamos hacernos una idea de ello hay que decir que la colección de los duros de plata del centenario consta de treinta y ocho piezas originales de las que se desprenden la cantidad de ciento setenta y seis variantes que dan un total de doscientos catorce duros. Por lo que habrá que tener muy claro lo que es variante y lo que es original en el momento de completar nuestra colección. Si somos verdaderos coleccionistas y amamos estos trocito de historia no sólo por su valor, sino por lo que representa, por los recuerdos, por su belleza y por su gran valor cultural, no podemos engañarnos a nosotros mismos y si lo que pretendemos coleccionar son originales no deberíamos tener variantes entre nuestras piezas. Pero para que tengamos claro el concepto de original y variante aclaremos qué son y porqué se producen. Primero que nada se debe decir que, en numismática y siempre desde mi criterio, variante es todo aquello que por alguna razón varía de lo que se pretendía en principio, o sea de lo que es aprobado en decreto, el cual le da legalidad a esa moneda.
Seguro que estas líneas serán objeto de mucha polémica, pero si ellas nos inducen a que aclaremos de una vez por todas las muchas dudas que aún existen en el apartado de las variantes del centenario, todos quedaremos satisfechos.
Las variantes, para mi colección, las he dividido en cinco grupos, según las razones por las que yo he creído se producen éstas:

A.- Por rectificación de los cuños:

B.- Por accidente:

C.- Por Error:

D.- Por intencionalidad:

E.- Por resello:

Podíamos considerar un sexto tipo, Por olvido pero lo he dejado dentro del tipo “C”.

Por rectificación de los cuños:

Cuando sobre unos cuños ya hechos se efectúan cambios en sus fechas o en sus ensayadores para aprovechar cuños anteriores se ha producido rectificación. Podemos citar como ejemplo el duro de 1879 al que se le rectificó el 79 hincándole el 81 encima, o el ensayador MS-M al que se le hincó el MP-M encima.

Por accidente:

Cuando antes de la acuñación de una moneda se produce el choque en vacío de los cuños, o dicho de otra manera, cuando baja el troquel y no ha sido introducido el cospel de plata, estos originan entre sí deformaciones que quedarán presentes en ellos y desde ese momento todas las piezas que se acuñen llevarán mas o menos restos de estas marcas diferenciándolas de la original, lo que podría dar pie a que saliesen de un cuño mas monedas variantes que originales.

Por Error:

Cuando en algunos de los trabajos realizados sobre los cuños se produce alguna equivocación, las monedas que salgan de ellos debemos considerarlas variantes por error. Un ejemplo lo tenemos cuando en las dos estrellas aparecen 18-18 o 78-18

Por intencionalidad:

Por el contrario, cuando las variaciones son realizadas a voluntad, estas las debemos considerar variantes por intencionalidad. Un ejemplo de ellas podría ser y así las tengo en mi colección, la base de la columna más corta o la falta del punto al final Kg. en los duros de Amadeo I.

Por resello:

Cuando cierta cantidad de monedas es resellada para volver a circular, como fueron los duros del Gobierno Provisional y de Amadeo I en los que Portugal marcó su Corona y las iniciales G.P. para su circulación en las islas Azores, debemos considerarlas variantes.


Ahora se me antoja muy importante hacer mención a cómo y porqué se manifiestan estas variantes en cada una de las piezas y teniendo en cuenta los duros que he podido analizar durante más de veinticinco años.

1) Variantes ocasionadas por rectificación de los cuños:

En las piezas de Amadeo I existe sólo dos tipos de estas variantes:

A) Se trata de la rectificación de los ensayadores SD-M por DE-M y lo encontramos en los años 1871 con estrellas 18-73, 18-74, 18-75 y 18-18. Sobre todo en los de 18-73 difíciles de encontrar en versión original, y la rectificación de la segunda estrella donde aparece el 73 sobre el 72.

En las piezas de Alfonso XII existen seis tipos de estas variantes:

A) En 1876 se rectificaron cuños de 1875 a los que se le hincaron el “6″ sobre el “5″ apareciendo un duro de 1876/5 con *18-76. Esto sucedió también en 1877 que aparece sobre el 6 y 1878 DE-M sobre el 7 o 1879 sobre el 8 o 1881 sobre el 79.

B) En 1878 cambiaron los ensayadores que eran DE-M pasando a ser EM-M y se hincaron cuños de reverso con DE-M con las nuevas iniciales EM-M. Estos cuños se usaron también en 1879. En 1881 cambiaron nuevamente, esta vez a MS-M por lo que se usaron cuños de reverso de 1878 con DE-M y EM-M y se les hincaron las iniciales MS-M hasta llegar al 1885 *18-87, que empezó con MS-M y acabó con MP-M para lo que se hincaron cuños con las iniciales MP-M sobre DE-M o EM-M.

C) En las monedas de 1881, el busto de Alfonso XII aparece sin patillas y ese mismo año el grabador Gregorio Sellán prepara el nuevo modelo para el anverso, en el que el Rey aparece con patillas y la fecha el 1881. Con toda seguridad cuando la pieza está terminada es ya final del 81 o principio del 1882, por lo que se tienen que rectificar los cuños con el nuevo año, hincando el “2″ sobre el “1″. De estas piezas rectificadas existe gran variedad. Personalmente he podido comprobar 15 tipos diferentes, así podemos encontrar piezas de 1882/1 con estrellas 81, 82 y 82/1 y con cuatro tipos de variantes en cada una, además de la rectificación de ensayadores.

D) En el año 1882 además de rectificar cuños de 1881 también se hicieron cuños nuevos y en algunos de ellos se hincaron por error las estrellas con 18-81 por lo que hubieron de rectificar el error hincándoles sobre el “1″ el nuevo “2″, aunque ya se acuñarían piezas con el “1”, así encontramos piezas de 1882 con estrellas (18-81), (18-82) y (18-82/81).

E) De los cuños anteriores de 1881 y 1882 también se rectificaron para utilizar en 1883 por lo que encontramos piezas de 1883/1 *18-83 y piezas de 1883/2 *1883.

F) En 1885 además de los cuños nuevos se cogieron algunos de 1884 y se rectificaron hincándoles el nuevo “5″ sobre el anterior “4″ por lo que veremos piezas con 1885/4 *18-85 tanto con ensayador MS-M o MS-M sobre DE-M.

En las piezas de Alfonso XIII existen dos tipos de estas variantes:

A) Los cuños de reverso de 1878 se siguieron utilizando durante muchos años, lo que puede indicar que; o se hicieron muchos o se gastaron pocos. Por eso podemos encontrar duros de 1888, 1889 y 1890 con la rectificación de ensayadores de MP-M sobre DE-M o sobre MS-M y duros de 1890, 1891, 1892 con PG-M sobre DE-M.

B) Otro tipo de variante por rectificación lo tenemos en los duros de 1891 donde por error se hincó la estrella con 18-18 y luego se rectificó hincándoles el verdadero 91 en la segunda estrella por lo que encontramos piezas de 1891 con estrella 18-91/18


2) Variantes ocasionadas por accidente antes de la acuñación:

En las piezas del Gobierno Provisional existen dos tipos de estas variantes:

A) En 1870 podemos apreciar claramente con una buena lupa las rayitas del escudo de reverso marcadas sobre las piernas de la Hispania del anverso en forma de rayos de sol, la cinta con la frase plus asomando tras los montes que bajan a Gibraltar en forma de montaña y la forma de la columna derecha del escudo de reverso marcada en el cuello de la Matrona. En algunos casos sólo se ven las rayitas en forma de sol.

B) En otras piezas estas marcas se producen en el reverso en forma de cordillera detrás del león. Esto sucede dependiendo de la dureza que haya alcanzado el cuño de reverso o anverso, aunque se puede dar el caso de encontrar los tipos A y B en la misma moneda, seguramente y según mi opinión, esto sucede porque el temple ha sido igual en los dos cuños.

En las piezas de Amadeo I existen tres tipos de estas variantes:

A) Si los cuños están coincidentes en el momento del choque, las rayitas del cuadrante superior izquierdo del escudo de reverso quedan grabadas verticalmente en el fondo de la oreja de Amadeo I que es la parte más sobresaliente del cuño de anverso. Estas piezas son las más difíciles de encontrar pues la forma correcta de colocación de los cuños es la no coincidente.

B) Si los cuños están de forma correcta o sea no coincidentes en el momento del choque, aparecen las rayitas verticales del escudete de la casa de Saboya marcadas en la patilla de Amadeo I, nunca en la oreja y lo que sí suele verse en el fondo de la oreja son las patas del león, y en raros casos la silueta de la columna de reverso junto a la frente de Amadeo I, dependiendo de si el golpe de los cuños fue más o menos fuerte.

C) También si los cuños no están coincidentes encontramos el negativo de la oreja de Amadeo I impresa entre las patas del León del escudo de reverso, esto depende como ya he dicho, de la dureza de los troqueles, el mas duro marcará sobre el mas blando como es lógico.

En las piezas de Alfonso XII existen cuatro tipos de estas variantes:

A) Uno de estos tipos lo encontramos en las piezas de Alfonso XII sin patillas en los años 1875, 1876, 1877, 1878, 1879 y 1881. En estas piezas aparecen las rayitas horizontales del escudete de los Borbones marcadas en el fondo de la oreja de Alfonso XII. Estas rayas acostumbran a aparecer en los años 1875 y 1876 de tres tipos: uno en el fondo de la oreja (con 5 o 6 rayitas), otro en el fondo y en el pabellón (con 8 o 9 rayitas) y otro en el fondo, en el pabellón y en la patilla (con 11 o 12 rayitas) dependiendo del golpe de acuñación. En los años 1877, 1878, 1879 y 1881 sólo he podido encontrar el primer caso.

B) Los otros tres tipos de esta variante aparecen en las piezas de Alfonso XII con patillas y dependen de si los cuños están o no en posición correcta en el momento del golpe en vacío. El primero de estos tipos aparece cuando los cuños están en posición correcta, o sea que no están coincidentes, así podemos ver el negativo de la oreja de Alfonso XII entre las patas del León del escudo de reverso, esta variante se produce en los años 1882, 1883, 1884 y 1885 con estrella 85, 86, 87. Con los cuños en posición correcta nunca veremos rayitas en el fondo de la oreja de Alfonso XII.

C) También si los cuños no están coincidentes en el momento del golpe aparecen las rayitas horizontales del escudete de los Borbones de reverso marcadas en la patilla de Alfonso XII junto a su oreja, este tipo de variantes lo he podido encontrar en los años 1882, 1883, 1884 y 1885. Los dos tipos de variantes B y C al ser de cuños no coincidentes deberían aparecer los dos en la misma pieza, sin embargo sólo conozco estas variantes por separado.

D) Si los cuños están coincidentes, las rayitas verticales del cuadrante superior izquierdo del escudo de reverso, aparecen marcadas en el fondo de la oreja de Alfonso XII. Este tipo de variante solo lo conozco en los años 1884 y 1885 con estrellas 85, 86 y 87. Este tipo de accidente sucede en pocas ocasiones ya que la correcta posición de los cuños es la no coincidente, por lo que tendrían que suceder dos cosas; primero que los cuños se colocaran por error en posición coincidentes y segundo que chocaran en vacío durante ese periodo, por lo que son muy escasas estas piezas.

En las piezas de Alfonso XIII existen tres tipos de estas variantes:

A) Uno de estos tipos lo encontramos en los duros de Alfonso XIII “pelón”. En estas piezas aparece marcada la silueta del cachete y la barba del niño pelón en la esquina superior izquierda del escudo de reverso en forma de nube y alguna rara vez la forma de la corona bajo la barba del niño en el anverso.

B) Otro tipo de estas variantes las tenemos en los duros de Alfonso XIII “rizos” y en estos aparecen rayitas horizontales en el fondo de la oreja de los años 1892, 1893 PG-L, 1893 PG-V y 1894, producidas por las rayas del escudete de la casa de Borbones del escudo de reverso

C) Otro tipo de estas variantes lo podemos ver en los duros de Alfonso XIII “joven”, en estas piezas aparecen las rayitas del cuadrante superior izquierdo del escudo de reverso marcadas en el fondo de la oreja del rey, esto lo he visto en los años 1897, 1898, 1899 y 1897 de Manila.


3) Variantes ocasionadas por error en la manipulación de los troqueles:

A) Todas las fechas de las estrellas que aparezcan grabadas con 18-18 o invertidas como las del duro de 1878 que aparecen 78-18 son ocasionadas por error al hincar las fechas en las estrellas de los punzones generales. De este tipo de variante tenemos en casi todas las fechas de las que yo he podido ver: 1870 *18-18; 1871 SD-M *18-18; 1871 SD-M *81-18; 1871 SD-M *71-18; 1871 DE-M *18-18; 1878 DE-M *78-18; 1878 DE-M *18-18; 1879 EM-M *18-18; 1881 EM-M *18-79; 1882 *18-81; 1882/1 *18-81; 1884 *18-18; 1885 MS-M *18-18; 1889 *18-18; 1890 MP-M *18-18; 1891 *18-91/18; 1891 *18-18; 1892 *18-18; 1897 *18-18 y 1898 *18-18.

B) También por error al hincar el punzón general sobre los cuños, se produjo otro tipo de variantes, al imprimir diferente presión cuando se hincaron los cuños, por eso aparecen tres tipos de formas en el busto de los duros de Alfonso XIII “pelón” de 1888 MP-M. En la más corriente el pecho del niño es curvo y termina en pico, en otra el pecho también es curvo pero termina redondeado como el de 1888 MS-M y en otra el pecho termina en pico pero es plano. El segundo tipo es el mismo que el del anverso de 1888 MS-M el cual, en cuanto se descubrió que estaban equivocados los ensayadores, se rectificó cambiando las iniciales MS-M e hincando el verdadero MP-M. El último tipo que hemos citado es el más difícil de encontrar de los tres.

4) Variantes ocasionadas por intencionalidad:

A) En los duros de Amadeo algunas piezas aparecen sin el punto al final de Kg. y aunque hay muchas teorías sobre eso yo me inclino a pensar que fue intencionado ya que la idea de que el punto se taponara es algo tan difícil como increíble pues siempre quedaría algo del munto. La otra teoría es la de un olvido al ir a hincar dicho punto, en este caso todas las monedas tendrían ese defecto ya que las letras, los puntos y demás signos se hincaban en la matriz general de la que salían todos los punzones y cuños, claro que todo esto son teorías mías.

En otras piezas de Amadeo I aparece la línea horizontal superior que forma la base de la columna derecha, más corta y aquí sí que no podemos ni pensar en un taponamiento. Todos los buenos aficionados a esto de la numismática sabemos como fue de generoso el gobierno de Amadeo I para el coleccionismo, por lo que es más que probable que estas variantes que encontramos en las monedas de este reinado fuesen intencionadas, claro está que esto es mi modesta opinión, espero que sobre este mundo de las variantes se haga algún estudio serio y en profundidad, yo solo pretendo forzarlo.

5) Variantes ocasionadas por resello:

A) Algunas monedas del mandato del Gobierno Provisional y de Amadeo I fueron reselladas por el Gobierno Portugués con un cuño en forma de círculo de unos 8 milímetros de diámetro en cuyo interior se puede ver una corona real con las iniciales G.P. debajo de ella.

Y para terminar con las variantes decir como al principio, “no es lo mismo original que variante” por lo que toda variación de la original debe ser considerada como diferente y clasificada por separado, de lo contrario estamos amontonando monedas no coleccionándolas y sobre todo nos estamos engañando a nosotros mismos.

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