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Si algo en algo se ha caracterizado España, casi como una constante a lo largo de los siglos, es de tener nefastos políticos. Eso sólo tiene como ventaja que cuando pensamos que es absolutamente imposible hacer peor política que la que han hecho los diferentes gobiernos que hasta ahora se han sucedido en el siglo XXI, no tenemos más que echar la vista atrás y ver que estábamos equivocados: hay quienes lo hicieron peor.

Concretamente, desde mi ignorante opinión, considero que no ha habido jamás un mandatario tan horrorosamente nefasto como Fernando VII. Un absoluto gañán al que el nacionalismo español le puso otra vez en el trono después de las vergonzosas Abdicaciones de Bayona. Su obtuso cerebro no le permitía comprender que España no podía seguir viviendo de las américas y no hizo otra cosa que borrar el poco pensamiento ilustrado que habían traído consigo los franceses, dar una marcha atrás hacia un absolutismo rancio y poner trabas a cualquier intento de industrialización del país. Tampoco era un hombre de palabra, ni siquiera con los que habían sido sus aliados, y si no que se lo digan al Empecinado. Por si fuera poco, lo más grave fue que España perdió la mayor parte de sus inmensas colonias y su mandato acabó en una Guerra Civil.

Con semejante currículo no parece digno de hacerle ningún homenaje, pero la verdad es que desde el punto de vista numismático no se dio mal este gobierno. De hecho, las acuñaciones de Fernando VII son muy amplias, habiendo una gran cantidad de cecas tanto en la Península como en las colonias, muchas de ellas debido a la Guerra de la Independencia de México. Lo mejor es que es un periodo en el que se pueden encontrar bastantes monedas a precios muy razonables a la vez que hay muchísimas rarezas que se ven en subastas una vez cada mil años. Eso hace que coleccionar a Fernando VII esté al alcance de muchos, pero completar su colección sea prácticamente imposible. Además, muchas de sus monedas esconden “una historia detrás” (bueno, ¿y qué moneda no la esconde?) lo que hace que más gente se interese por ellas.

Dicho todo esto, lo que propongo es enumerar los tipos de monedas de 8 reales en los que sale el retrato de Fernando VII. Me fijo en los duros porque suelen ser los que más gustan, porque son donde mejor se ven los rostros y porque son los suficientes como para hacer una entrada interesante, mientras que si lo extiendo a todas sus módulos la entrada saldría kilométrica. No tengo en cuenta ni los duros en los que aparece el rostro de Carlos IV o de Pepe Botella, ni tampoco aquellos duros en los que no se representa su rostro.Vamos por cecas, empezando por la península y sin repetir los rostros que aparezcan en las anteriores (o sean muy muy semejantes):

BARCELONA


Este rostro está en la ceca de Barcelona, madrid y Sevilla en los duros de 1822 y 1823. Es el busto del monarca durante el Trienio Liberal.

CÁDIZ

Éste es el busto más común en los duros de Fernando VII, llamado “busto laureado”. El muy gañán debía verse guapo con la corona de laureles tipo emperador. Aparece en todos los duros de Cádiz (1810-1815), también en la ceca de Cataluña (1812), en la de Madrid (1814-1830), Sevilla (1809-1820), Cuzco (1824), Chiloe (1818-1822), Chihuahua (1814-1821), Durango (1811-1822), Guadalajara (1812-1823), Guatemala (1808-1821), Guanajuato (1812-1822), Lima (1810-1824), México (1811-1821), Monclova (1811-1812), Potosí (1808-1825) y Santiago (1811-1817).

CATALUÑA

Este busto se usó para las primeras acuñaciones en las cecas de Cataluña (1809-1810).

Este otro se usó para las últimas 1812-1814.

GERONA

Aparte del famoso duro de Gerona de 1808 (en el que no se retrata al monarca), en 1809 se acuñó esta rarísima pieza.

LÉRIDA

Otras dos rarísimas piezas acuñadas en Lérida en el mismo contexto que la de Gerona.

MADRID

Los primeros duros de Fernando VII en Madrid (1812-1814) se acuñaron con este rostro.

Este busto sólo se acuñó en Madrid en 1833 y personalmente es el busto de Fernando VII que más me gusta. Claro que no es un duro precisamente barato, así que creo que no me lo podré permitir si no es que algún lector del blog me lo regale.

SEVILLA

Las primeras acuñaciones de Fernando VII (1808-1809) portaban este busto. Las siguientes, de 1810 y algunas en 1811, portaban el llamado “busto diademado” (lleva una diadema en vez de una hoja de laurel), que es el siguiente:

El resto de los bustos de la ceca de Sevilla ya los he puesto antes.

VALENCIA

En Valencia sólo se acuñaron duros en 1811, todos con este busto.

CHIHUAHUA

Las acuñaciones de Chihuahua tenían todas el busto laureado, pero los primeros años de la ceca (1810-1813), las piezas eran fundidas y tenían este pseudo-retrato.

GUADALAJARA

En Guadalajara, además de con el busto laureado, se acuñaron con este busto algunas variantes.

LIMA

Los primeros años de acuñaciones en Lima se utilizaron el llamado “busto indígena”. El de arriba entre 1808 y 1809, y el de abajo entre 1809 y 1811.

Los años posteriores Lima acuñó con el busto laureado desde 1810 hasta 1824. Además, en 1824 se acuñaron monedas con otro busto laureado, que aunque es semejante no es igual, como bien apunta Miguel en un comentario.

MÉXICO

Las primeras acuñaciones de México con Fernando VII (1808-1811) tenían este busto, luego pasaron de nuevo al laureado.

SANTIAGO

Las acuñaciones de duros de Santiago entre 1808 y 1811 presentan dos variantes: cabeza cubierta, como el de arriba, y cabeza desnuda, como el de abajo. En ambas aparece Fernando VII vestido de almirante. Luego se pasa el busto laureado.

ZACATECAS

Este es el primer busto de Fernando VII usado en Zacatecas, entre 1811 y 1813. Siempre se encuentran así de malas… cuando se encuentran. El siguiente busto usado, entre 1813 y 1818 es el de abajo. Después se usó el busto laureado.

Bueno, pues estos son todos… o no. Porque si nos ponemos a buscar matices y pequeñas diferencias entre bustos, sacamos una lista el triple de grande. Me vais a perdonar que no la haga. Todas las fotos están sacadas de Aureo y de Cayón. Los tres ejemplares que no he visto subastados (Lérida y Gerona) los he sacado del archi-conocido libro de Calicó. Por supuesto, si veis errores o que se me haya pasado alguno avisadme en los comentarios.

Hace poco que se puso en contacto conmigo un lector del blog que estaba empezando en esto de la numismática. Tras intercambiar un par de correos con él me comentó una compra que estaba a punto de cerrar y mi recomendación fue que aquello no le iba a hacer más que perder dinero. El caso es que después me dijo que ahora mismo está en paro y que como tiene algo de dinero ahorrado, bastante tiempo y le gusta el tema de la numismática, estaba pensando en hacer negocio con este asunto y quién sabe si a medio plazo ser un numismático profesional. Como le vi bastante perdido y las críticas duras son mi expecialidad, ésta fue mi respuesta:
Hola,

voy a ser plenamente sincero contigo, no porque vaya de listo sino porque este tipo de críticas si no se hacen de forma sincera no valen para nada. Tómatelo como la opinión de un amigo que no sabe más que tú, pero busca argumentos para revatir los míos.

De entrada creo que vas demasiado rápido. Por lo que parece no tienes amplios conocimientos sobre numismática y para ser un profesional hay que saber muchísimo. ¿Sabrías distinguir un EBC de un EBC+? ¿Sabes el precio de las 5 pesetas de 1809 de Barcelona? ¿Y de 1814? ¿Sabes distinguir un denario auténtico de uno falso? ¿A cuánto comprarías una dobla de la Banda de Sevilla en MBC? ¿Por cuánto la venderías? ¿a quién? ¿a cuánto pagas el gramo de oro y a cuánto lo vendes y a quién?

Todo eso son preguntas que no tienen fácil respuesta y que si te metes con dinero en este mundillo sin tenerlo claro y con la esperanza de sacar un dinero todos los meses porque lo consideras un trabajo, entonces lo normal es que te desplumen.

Este es un mundillo ultra-cerrado, donde nadie te va a enseñar nada y donde todas las lecciones se aprenden a base de perder dinero. Nadie te dirá a cuánto vender una moneda ni a quién vendérsela; y mucho menos a quién comprársela. Para que te hagas una idea yo llevo cuatro años dedicando bastantes horas a este tema (como aficionado) y a día de hoy saco muy poco dinero, que uso para ampliar mi colección. Si me lo tomase en plan profesional posiblemente sacase más, pero dudo mucho que llegase a un suelo de 800 euros una vez quitados los impuestos.

Ahora que te he contado todo lo malo, te comento qué podrías hacer para llegar a ser un numismático profesional. Lo primero pensar en qué te quieres centrar. Lo más fácil es centrarse en los euros, algo muy sencillo y que seguro que a corto plazo ya puedes montar una página web y ponerte a vender. Lo que pasa es que hay mucha competencia en ese asunto. No obstante, si quieres ser profesional ten euros, aunque también tengas monedas antiguas.

Tendrías que contactar con un mayorista que te surtiese productos de la FNMT a bajo precio (mucho menos que el precio de la tienda). No conozco ningún mayorista. Digo lo mismo con los sellos, puede ser un complemento a la numismática.

Luego tendrías que ir a convenciones y subastas para conocer gente y aprender. Ándate con muchísimo ojo porque muchos querrán timarte. También puede ser interesante que hagas uno de los másters que oferta la UNED sobre gestión numismática y filatélica, he oído hablar muy bien de ellos y seguro que te enseñan un montón de cosas.

Pero sobre todo, ten claro que, salvo que inventes algo muy extraño, el único valor añadido de un numismático es su conocimiento. Ese valor añadido es muy difícil de adquirir y requiere mucho tiempo. A medio plazo dudo bastante que puedas sacar dinero neto de la numismática.

saludos,

Adolfo

En la respuesta a este correo me comentó que no pretendía ganar mucho dinero y desde luego no a corto plazo. Él estaba pensando en el medio/largo plazo y de tal manera que el dinero le rentuase más que en un plazo fijo. Eso ya me pareció más razonable. Mi respuesta fue la siguiente:

Hola,

quizá mi último mensaje haya sido muy duro pero si lo hice fue para que te parases a reflexionar, hay gente que se cree que con la numismática es fácil comprar a 2 y vender a 4.

En cualquier caso, pensar que dentro de seis años puedas ganar 600 euros al mes es razonable, y que dentro de diez años puedas ganar 1000 euros al mes, también. Lo malo es que el proceso de aprendizaje es duro y solitario: nadie te enseñará lo que sabe. Esa es la motivación principal que tuve para empezar a escribir el blog: contar mi experiencia y algunas lecciones aprendidas para que puedan servir de ayuda a los primeros pasos como coleccionistas.

Si tuviese que darte unos consejos ahora serían los siguientes:

Piensa en qué monedas te vas a centrar a corto plazo. Yo te recomendaría El Centenario de la Peseta y los euros, porque es lo que más colecciona la gente y no es algo difícil. Cuando lo tengas más o menos controlado, vete ampliando y especializándote en otras monedas.

Conoce gente. Si en tu ciudad hay mercadillos, vete allí e intenta conocer gente y ver qué colecciona cada uno. Habla con ellos e intenta aprender de todos, aunque debes ser muy cuidadoso porque más de uno te la querrá meter doblada. También te puedes apuntar a foros por Internet en los que aprenderás un montón de cosas (Imperio Numismático, por ejemplo).

Estate atento a las subastas numismáticas. Es la mejor manera de saber valorar y tasar monedas.

Compra y vende. Al principio no sacarás mucho beneficio, quizá hasta te quedes sin beneficio, pero es la mejor manera de aprender a moverte por el mercado. Primero ponte un dinero razonable (digamos que 1.000 euros), ve comprando algunas monedas e intentando venderlas. Al cabo de unos meses habrás sacado poco más de esos 1.000 euros pero habrás aprendido un montón. Luego, una vez que te vayas sintiendo más cómodo vete metiendo más dinero en el asunto.

Tómatelo con calma.

Por último, quisiera comentar que he conocido a muchos aficionados que sueñan con poder llegar a ser profesionales y “vivir de su afición”. Yo creo que cuando una afición pasa a ser una profesión, deja de ser una afición. Yo ese problema no lo tengo porque mi trabajo me gusta tanto o más que la numismática. En cualquier caso, creo que no es lo mismo que la numismática sea una afición a que sea un trabajo: en el primer caso todo lo que se hace es exclusivamente para disfrutar, aprender y pasarlo bien, en el segundo caso hay que sacar un dinero y el placer queda en segundo plano.

Las imágenes que ilustran la entrada provienen de la subasta que celebrará Stack’s el  próximo 27 de julio en Baltimore, en una sesión dedicada a la numismática mexicana. Se tratan de tres reales de a 8 columnarios.

Cada vez que hablo con un vendedor me cuenta sistemáticamente el precio que él ha pagado por las monedas que me intereso. ¿No os pasa también a vosotros? Siempre resultan ser márgenes muy pequeños, de en torno a un 20% o incluso menos, y sus argumentos son más o menos creíbles y muchas veces se basan en los precios de remate de las monedas en subasta. Vamos a poner un ejemplo:

Imaginémonos que va Enrique a vender a un comerciante la moneda que está justo arriba. Se tratan de 8 reales columnarios de Carlos III con ceca de México y en calidad MBC. Un vendedor serio le diría: “Mira, una moneda como ésta (en este caso el mismo ejemplar) se ha rematado en Aureo en la subasta del 15 de diciembre en 162 euros. La casa de subastas le carga en torno a un 20% al vendedor, así que si yo la vendiese y tuviese el mismo remate sacaría por ella 135 euros. Te pago 110 euros por ella“. Hasta aquí todo muy razonable.

Luego llega Pepito y quiere comprar esa moneda al vendedor. El vendedor lo primero que le dice es: “Mira, esta moneda la he comprado por casi 200 euros. Fíjate que en Aureo se remató una igual por 165 euros, más el 20% que cargan al comprador el precio está en torno a 198 euros. Te pido por ella 240 euros y yo sólo gano un 20%”. También muy razonable.

Pero claro, ahora resulta que el vendedor ha comprado una moneda por 110 euros y la ha vendido por 220 (realmente dice 240 para que le regateen un poco y soltarla en 220 euros). En global ha doblado el precio de la moneda y el truco está en jugar siempre con el margen de las subastas a su favor. Un 100% de beneficio en este tipo de monedas es un margen bastante más razonable para el vendedor.

Como conclusión de este asunto es que aunque es muy normal que en mercadillos y convenciones  los profesionales os cuenten a cuánto les han salido las piezas y lo poco que ganan con la venta, en general no es verdad. ¿Por qué os iba a decir un profesional el margen de beneficio que tiene en una venta? ¿Acaso os lo cuenta el frutero? No, simplemente es una forma de marcar asíntotas en un regateo: si os dicen que les ha costado 200 euros a lo mucho les regatearán hasta los 210 y el comprador se creerá que se lleva un regalo. Otra estrategia muy parecida es decir: “la semana pasada vino uno que la quería por 200 euros y no se la vendí”.

Para que quede claro, con esto no estoy diciendo que me parece ilícito que un vendedor profesional saque por unas monedas casi el doble de lo que ha pagado por ellas; de hecho me parece muy razonable que un vendedor profesional actuase como indico en los párrafos anteriores. Al fin y al cabo ellos tienen que pagar un local, luz, agua, seguros, seguridad social, hacienda… y proporcionan una garantía a las piezas. Otra cosa son los aficionados que de vez en cuando vendemos alguna pieza y sólo tenemos que dar cuentas a hacienda; nuestros gastos y el valor añadido que proporcionamos a la moneda es mucho menor, así que también menor debería ser nuestro margen.

Hoy dedico la segunda entrada a los museos en los que hay colecciones numismáticas. En este caso voy a comentar el Museo National d’Art de Catalunya (MNAC), que se encuentra en Barcelona en lo alto de Montjuic. De Barcelona no diré más porque seguro que el 90% de los lectores conocen la ciudad condal mejor que yo.

Visité hace pocos días el museo, aprovechando que me encontraba en un congreso que se celebraba cerca del MNAC (de hecho, fue el único turismo que pude hacer). Lo primero que hice fue dirigirme a la sala de numismática, donde además de la colección permanente había una exposición temporal sobre la moneda falsa a lo largo de la historia como ya se indicó en el blog hace tiempo, y como Adrián Gonzalvez recordó hace poco en un comentario. Como pasa siempre, la sala estaba vacía y sólo de vez en cuando entraba algún curioso que echaba un vistazo rápido y se marchaba con las mismas.

Lo más bonito de la colección es que casi todas las monedas expuestas provenían de tesoros encontrados en Cataluña, lo cual le da una característica especial a la colección. Lo malo es que era más bien pequeña y las monedas importantes brillaban por su ausencia. Además, con muchas monedas se habían pasado limpiándolas, y aunque eso pueda atraer al ojo no experto, considero una vergüenza que un museo no tenga ni un mínimo de cuidado con sus propias obras.

Croats de Jaime I y de Enrique IV

De entrada se exponían unas cuantas monedas griegas, unas pocas íberas y unas pocas romanas, para pasar enseguida a las monedas visigodas, en las que había una buena cantidad de Tremis. Posteriormente se pasaban a las monedas catalanas, que eran el núcleo de la colección. Me gustó mucho el croat de Enrique IV que se muestra en la foto de arriba y el magnífico tesoro de XXX, encontrado en 1989, que también se enseña más abajo. También era interesante la serie de José I, en la que se incluía una moneda de 320 reales de 1810. Finalmente, había una pequeña colección de pellofas y unas cuantas series del siglo XIX y del siglo XX.

Aquí dejo algunas fotos que hice yo mismo en el museo. Si queréis ver las fotos de todas las piezas que forman la colección permanente sólo tenéis que visitar este enlace.


Pellofas


Duros catalanes de la Guerra de la Independencia

Tesoro

Otro tesoro

En cuanto a la exposición temporal sobre la moneda falsa, me gustó mucho su aspecto pedagógico, pero desde el punto de vista numismático no era gran cosa. Se mostraban algunas monedas falsas de la antigüedad y luego algunas medievales y modernas. Lo mejor es que en muchos casos se mostraban la moneda falsificada junto con la moneda que pretendía imitar, de manera que las falsificaciones se hacían evidentes. Se mostraban también varios métodos de falsificación y manipulación de las monedas: desde acuñar moneda falsa con aleaciones de menor ley, o directamente con metales no nobles, hasta la manipulación de la moneda recortándola o limando los bordes para extraer parte del material. También se mostraba la importancia que tuvo la acuñación del canto de las monedas con un cordoncillo, para así evitar la extracción de material (queda pendiente comentar en el blog la importancia de mirar el canto para detectar monedas falsas). Por último, no faltaban los duros sevillanos y curioso conjunto de monedas falsas y desmonetizadas del siglo XIX. Una reflexión en aquél lugar fue que cualquier persona a la que le guste el tema de la moneda falsa se podría hacer con tiempo y paciencia con una colección semejante a la que estaba expuesta. Coleccionar monedas no es cosa de ricos.

De nuevo dejo algunas fotos hechas por mí en la exposición.


8 reales falsos


Reales de Enrique IV, el de la derecha es falso y está hecho de una aleación con menos plata


Dos doblas, la de la derecha recortada


Cordones en los cantos


Duros sevillanos desmonetizados

Luego me dirigí a visitar el resto del museo, que aunque no es que tenga grandes obras maestras (aunque sí tiene grandes firmas), contiene una interesante colección de pintura catalana. Nunca está de más descubrir a pintores como Isidre Nonell, Modest Urgell, Francesc Masriera.  y ver algún cuadro de Mir, Sorolla, Picasso, Velázquez, Rubens, El Greco… desde luego que es recomendable echar un vistazo. También hay una muy buena colección de arte religioso de entre los siglos XII y XV, aunque me llamó menos la atención porque me gusta más ver esas obras en su contexto, en una iglesia, y no en un museo con paredes blancas. En cualquier caso, es indiscutible que tienen auténticas maravillas románicas y góticas. Las fotos de abajo también las hice yo, si queréis más y mejores fotos de todas las obras sólo tenéis que visitar la web del museo


Ricard Canals


Francesc Masriera


Isidre Nonell

Joaquim Vayreda

La mayor sorpresa es que entre las obras de arte del museo (es decir, fuera de la sala de numismática) había vitrinas con monedas. ¡Y qué monedas! Nada más entrar en la sala de arte moderno me encuentro en una vitrina las monedas que se ven abajo: un ducatón y un doble ducatón de Alberto e Isabel, una de 8 reales de Segovia ¡¡e incluso un cincuentín!! (hablaré pronto de ellos en el blog). En una conservación mejorable, eso sí, pero parece que han guardado las mejores piezas para fuera de la sala de numismática. Luego había otras vitrinas con monedas catalanas del siglo XII en la zona del románico y otras del siglo XIV en la zona gótica. Además, había varias vitrinas con medallas, pero eso me gusta menos.

Reproduzco una supuesta conversación entre Enrique (Enr) y un Numismático Cara Dura (NCD):

NCD: “Mira, estas carteras de euros de Moldavia, son una oportunidad de inversión estupenda” (pongo euros de Moldavia para no herir sensibilidades)

Enr: “Anda, pues son bonitas. ¿Y por qué dices que son buena inversión?”

NCD: “Hombre, pues está claro, son de tirada limitadísima y ahora muy poca gente las colecciona porque Moldavia acaba de entrar en el euro, pero cuando la gente se dé cuenta de que Moldavia tiene euros entonces se irán todos a comprarlas, pero para entonces ya estarán agotadas, así que se pagarán carísimas”

Enr: “¿Sí? ¿cuánto de carísimas?”

NCD: “Pues mira, va a pasar igual que con las primeras carteras de El Vaticano, que en cuanto se acabaron se triplicó el precio. Éstas salen por 25 euros, así que fácilmente en un par de años puedan costar 75 euros. Es una inversión segura”

Enr: “Si es una inversión segura ¿por qué no te las quedas tú? las venderías dentro de un par de años por mucho más dinero”

NCD: “Ya, pero es que yo soy comercial, no puedo quedarme con mucho stock porque no cuento con demasiado dinero en efectivo. Lo mío es comprar y vender; pero ya verás como en el mercado dentro de un par de años se pagan al menos por 75 euros, eso seguro

Enr: “Suena interesante… pero me recuerda a cuando salieron las monedas de 500 pesetas en 1987, que nos salió a todos mal la inversión porque la FNMT luego sacó más estuches”

NCD: “Pero eso no lo va a hacer Moldavia, ya te digo que es una inversión segura y pocas oportunidades como ésta habrá

Enr: “No sé… me suena raro… según dice un amigo mío no se puede invertir en moneda conmemorativa

NCD: “¿Y quién es ese amigo tuyo? ¿Está asociado a la AENP?”

Enr: “No, simplemente es un aficionado que tiene un blog y escribe lo que buenamente cree”

NCD: “¡Uno que va de listo! A ese ni caso, tú atente a mi consejo que llevo más de treinta años en este negocio. Esto en cuanto se acaben de vender las que han sacado va a subir como la espuma y ya te digo que las sacas 50 euros a cada cartera en un par de años”

Enr: “A ver si lo he entendido. Tienes una oportunidad de negocio estupenda, que consiste en retener unas carteras durante un par de años, pero no puedes hacerla frente porque no puedes tener un capital parado durante ese tiempo; así pues me estás regalando ese conocimiento a mí para que te compre las carteras y gane mucho dinero con ellas ¿no?”

NCD: “Efectivamente, estoy seguro de que es una inversión buenísima

Enr: “Vale, pues haremos una cosa. Yo te compro varias carteras, pongamos que te compro 200, a 25 euros cada una; pero a cambio tú te comprometes a que dentro de dos años me las compras a 50 euros cada una, de forma que las podrás revender por 75 y ganar más dinero todavía. Yo con un 100% de beneficio en dos años me conformo y tú te quedas con otro buen margen. Además, para estar seguro de que no me mientes, antes de que te compre las carteras te tiene que avalar el Banco Santander sobre la cuantía de 10.000 euros, para la compra dentro de dos años”

NCD: “¿Pero cómo voy a hacer eso? ¿me estás tomando el pelo?”

Enr: “No, te lo digo totalmente en serio, tú me has propuesto una oportunidad de inversión y yo te propongo otra a ti asegurándome un margen para mí. Si estás tan seguro de que es una gran inversión lo aceptarás sin dudarlo”

NCD: “Mira, vete de aquí que se ve que no entiendes nada y que no quieres invertir en numismática. Va y dice que pida un aval al Banco Santander… ¡a mí me vas a decir lo que tengo que hacer con mi dinero!”

Enr: “Yo en cambio diría que entiendo demasiado para caer en esa”

Una conversación como esa ejemplifica perfectamente lo que es un conflicto de intereses, y es que la persona que te asesora saca tajada si haces algún tipo de (supuestas) inversiones. Esto se puede dar con moneda contemporánea o antigua, no importa. La cuestión está en que no existen inversiones seguras que den una alta rentabilidad, ni en numismática ni en ninguna parte. Además, si el numismático estuviera seguro de que iba a triplicar el precio en dos años ¿por qué iba a vender ese bien? ¡Antes rehipotecaría su casa!.

Las monedas que ilustran la entrada están sacadas de la subasta que celebrará Kuenker los días 28 y 29 de septiembre. Se tratan de medio ducatón napolitano de Felipe IV, ocho reales de Segovia de 1589, ocho reales de  Cataluña de 1809 con Fernando VII y 20 reales de 1850 acuñados en Madrid

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