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Ya habréis notado que últimamente el blog se actualiza menos de lo que era normal. No es porque estuviera de vacaciones, sino porque llevo con un pico de trabajo desde antes de comenzar el verano; y es lo malo de no ser ni numismático ni periodista profesional: que uno tiene que dar preferencia a aquello que le da de comer.

En los próximos días voy a estar hasta arriba, así que ya descarto la posibilidad de poder escribir otra entrada antes de irme de vacaciones a la Francia bretona. A la vuelta del descanso tengo un viajecillo laboral, así que creo yo que hasta el 10 de septiembre o así no podré volver a ponerme con el blog. Espero, eso sí, cogerlo después con ganas. También quedan a vuestra disposición tanto los comentarios en el blog como mi correo electrónico.

Me imagino que a todos nos haya pasado que cuando les comentamos a algunos conocidos que nos hemos gastado unas perrillas en unas monedas antiguas nos miran con cara de “tú estás como una cabra” y nos saltan la pregunta de “¿Y no te valdría igual con una copia hecha hoy en día?”. Entonces es cuando intentamos explicar, muchas veces de forma infructuosa, que una moneda acuñada en el siglo XVI y una réplica exacta hecha hoy mismo no son iguales. Es algo que para los coleccionistas es obvio, pero para mucha gente no y la razón no deja de ser una cuestión filosófica. Voy a intentar explicarla de forma breve e intuitiva en esta entrada, sin enrollarme, que a mí la filosofía me encanta y me es difícil parar.

Ya he citado alguna vez en el blog a Walter Benjamin, y ese es quien propuso una idea que a mi entender supera este problema de valorar más el original que la copia exacta. Esta idea se recoge en su magnífico ensayo “Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit” (“La obra de arte en su época de reproductibilidad técnica y otros escritos sobre los medios”), aquí está el original y aquí se encuentra el texto traducido a castellano. El problema al que se enfrenta Benjamin en el ensayo es cómo poder considerar una obra de arte como “única”, irrepetible, propia del creador… cuando en su época (1935) se podía sospechar que los avances de la tecnología permitirían duplicar las obras de arte de forma totalmente automática y de manera que no se puedan distinguir las copias de los originales ni siquiera por los más expertos.

Desde mi punto de vista, y sin ser un experto, creo que Benjamin lo que buscaba era superar unas carencias que aparecían en la visión platónica de la filosofía del arte debido a los avances tecnológicos de su época. Yo como soy un auténtico platónico en lo que a filosofía del arte se refiere estoy encantado con su trabajo.

Pues la forma de superar este problema no es otro que introduciendo el concepto de “Aura”, que es un estatus ontológico IRREPRODUCIBLE que se define como “la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)” y que no representa otra cosa que la formulación del valor cultural de la obra artística en categorías de percepción espacial-temporal (cita). En otras palabras, y de forma sencilla, el Aura de una pieza es lo que le hace única y permite que a través de esa obra de arte podamos tener un “contacto” con otras épocas u otros lugares. Eso es algo que no se puede reproducir, por muy perfecta que sea la copia.

También es importante tener en cuenta que ese Aura es un estatus ontológico de la propia obra de arte, y no una cuestión psicológica del observador. Es decir, que independientemente de lo que opine quien vea la obra, el Aura estará o no. Es una propiedad de la propia obra de arte.

En otras palabras, para quienes les guste más la aproximación del lenguaje, si tenemos una pieza del siglo XVI y su copia exacta, totalmente imposibles de diferenciar por un ojo humano, no son ambas dos entidades idénticas. La razón es que la sentencia “Existía el uno de enero de 1900” es verdadera para una y falsa para la otra. Y eso es totalmente independiente de si el que observa puede distinguirlas o no.

Pues ya tenemos un buen argumento de por qué siempre los coleccionistas buscamos monedas originales y no réplicas, aunque estas últimas nos salieran mucho más baratas. No obstante, no es fácil de explicar, de hecho yo en este otro blog lo estuve debatiendo con unos compañeros y la discusión fue interesante. Pego uno de mis argumentos.

En la numismática y en el coleccionismo de arte en general, el problema de las copias es evidente, porque te la pueden colar y perder mucha pasta.

¿Os imagináis conversaciones del siguiente tipo?

A: “Mira, ésta es una copia perfecta de un duro de 1869 en calidad sin circular”

B: “Muy bonito, ¿de cuándo es la copia?”

A: “La hice hace tres días, en mi casa. Si quieres te la vendo por 5000 euros. Es un chollazo, una copia de éste se vendió por 45000 hace un par de meses, la única diferencia es que el otro era original de 1869, pero ¿es que acaso “los originales tienen una propiedad metafísica que los diferencia de sus copias físicamente idénticas”?”

Pues sí. Los originales tienen dicha propiedad metafísica, y no es otro que el concepto de “Aura” del que nos habla Walter Benjamín en su ensayo “La obra de arte en su época de reproductibilidad técnica”. Ese Aura viene a ser algo así como el vínculo entre el objeto y el sujeto que lo admira que se crea por el transcurso del tiempo o por los hechos acontecidos a dicho objeto. Es algo totalmente irreproducible. Nadie va a un museo a ver copias, sino originales.

Un último apunte es que la biografía de Walter Benjamin es más que interesante, tanto sus aportaciones a la filosofía como su forma de vivir o de morir. ¿Fue un suicidio o le mataron los nazis? David Mauas dedicó un documental sobre el tema titulado “Who killed Walter Benjamin?

P.D.: estos días ando con un pico de trabajo bastante grande y me estoy limitando a publicar entradas que tenía escritas de hace tiempo. No tengo tiempo de escribir entradas nuevas aunque quiero comentar algunos temas y me consta que hay lectores que también lo están esperando. Esperemos que en un par de semanas esté más relajado…

Ya hace algunos meses que tengo un perfil en Facebook pero no es una herramienta que me guste demasiado. En mi opinión tiene un gran potencial pero no está explotada la parte más interesante. Sea como fuere, la cuestión es que me hay mucha gente a la que le es muy natural comunicarse por el entorno de Facebook, jóvenes y no tan jóvenes. Se llega al punto en el que mucha gente prefiere mandar un mensaje por Facebook que mandar un correo electrónico.

De hecho, en el tiempo que ha estado en el menú de la izquierda mi careto con mi dirección de perfil de Facebook ha habido bastante gente que se ha puesto en contacto conmigo a través de este medio. Algunos hasta me han agregado como amigo y hemos intercambiado algunos mensajes. El asunto es que en mi perfil hay sobre todo cuestiones  personales, por lo que he decidido crearme otro perfil exclusivamente para el blog:

Si pulsáis en la imagen aparecerá el perfil. Ya he mandado solicitudes de amistad a algunos contactos y agregaré a todo el que me lo pida. En este perfil de Facebook ya está relacionado con el RSS del blog, con lo cual las entradas del blog aparecerán automáticamente en Facebook a todo aquél que me agregue. Luego allí también se podrán poner comentarios y todas esas historias. Por cierto, y por si alguien de los habituales no lo ha hecho todavía, se puede pulsar aquí y utilizando un lector de feeds, como Google Reader o el propio navegador Opera (y muchísimo más), de forma que el lector de feeds avisa cada vez que hay una actualización en el blog y no hay que estar pendiente de este blog u otros que sigáis.

Y hablando de RSS, ya veis que a en el menú de la izquierda hace unas semanas que se añadieron algunos blogs nuevos. El primero de ellos es el de Monedas del Bajo Imperio, un blog excelente para versarse sobre la numismática del Bajo Imperio romando, tanto desde el punto de vista históricos y artístico como desde el puro coleccionismo. Es realmente bueno. Además, he añadido Silver Coins And, dedicado a las monedas mundiales de plata y el de euroHobby, un blog en inglés para estar a la última en todo lo relacionado con el coleccionismo de euros. Finalmente, y no por ello menos interesante, he puesto el blog del Museo del Banco Nacional de Bélgica, donde se habla de monedas y de historia, ya podía hacer la FNMT un blog semejante.

Por último, vuelvo a invitar a todo el que quiera a que se ponga en contacto conmigo con total naturalidad, ya sea a través de Facebook como por correo:

ruizcallejagmail.com

La sonrisa más célebre de la historia de la pintura es, sin duda alguna La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa. El cuadro, como todos sabéis, fue pintado por Leonardo da Vinci y está expuesto en el museo del Louvre. La calidad técnica del cuadro es de la máxima calidad, el paisaje y las manos de la dama son una delicia, pero La Gioconda no sería la misma si no fuese por su sonrisa.

La gracia es que al ver el cuadro no se sabe bien si realmente está sonriendo o no, y si sonríe no se sabe si presenta alegría o amargura. Dicen los expertos que esto se consigue a base de un juego de claroscuros que generan una ilusión óptica que hace que veamos mejor la sonrisa con la parte periférica de nuestro ojo, es decir, cuando no nos fijamos en ella. La siguiente foto está obtenida de Wikipedia.

No es tan fácil elegir la sonrisa más célebre del cine, pero por mi parte lo tengo claro: está en la última escena de “Some like it hot” (“Con faldas y a lo loco”, en castellano).  La película, también por todos conocida, es una excelente obra maestra de Billy Wilder y cuenta con tres actores de primerísimo nivel: la súper sexy Marilyn Monroe y la pareja de oro Tony Curtis y Jack Lemmon.

No obstante, la sonrisa la realiza un actor casi desconocido, J. E. Brown, al decir la mítica frase de “Nobody is perfect“. La sonrisa esbozada en el último fotograma de la película enmarca la escena perfectamente y la dota de un significado totalmente diferente a si esa sonrisa no existiese. De hecho, yo diría que el personaje de Osgood (el que sonríe) se transforma en los últimos dos segundos de la película, pasando de ser un viejo timado a un degenerado sexual. La siguiente imagen está tomada de aquí.

Todavía me tengo que mojar más para indicar la mejor sonrisa de la numismática, pero para mí no hay duda: la posee Atenea. Los búhos de Atenea son unas piezas míticas donde las haya que se acuñaron en Atenas desde el Siglo V antes de Cristo hasta el Siglo I. De acuñaron monedas de diferentes tipos, pero sobre todo tetradragmas, como los que se presentan aquí, sacados todos ellos de la subasta del 24 de junio de 2010 en Cayón.

A la cuestión histórica que conllevan estas monedas se la podrá dedicar otra entrada, ahora sólo quiero indicar el aspecto artístico. La moneda se acuñó con gran relieve y un realismo soberbio, representando en un solo rostro la belleza y la firmeza de Atenas. Atenea está decorada con pendientes y collar de perlas para mostrar la riqueza de la que gozaba la ciudad, así como con un casco empenachado, símbolo de la victoria en la batalla de Maratón.  Por último, la sonrisa de Atenea dota de felicidad a toda la moneda, felicidad de la que gozaban los griegos en aquellas épocas.

En el reverso se observa un búho también en relieve. El búho era el animal de Atenea, en el que solía transformarse. Por otro lado, suelen aparecer diversas leyendas que cambian según la época en la que se acuñase la moneda y también ramas de olivo, otro de los símbolos de Atenea y de la ciudad de Atenas. Según la leyenda Atenea hizo brotar un olivo en el Partenón durante una contienda; además, la exportación de aceite era uno de las fuentes de ingresos de los antiguos atenienses. Por último, aparece una luna al lado del búho, de nuevo símbolo de la batalla de Maratón.

Casi nada, ¡cuánto significado en una moneda de plata de 2,5 centímetros!!!

En el tiempo que lleva el blog abierto me han escrito unas cuantas personas, casi todas pidiendo consejo sobre qué hacer con algunas monedas, después de haber leído la entrada “Me he encontrado unas monedas ¿cuánto valen?”. Yo siempre he respondido a todo el mundo y creo que con suficiente amabilidad; siempre y cuando se tenga una postura altruista mi conocimiento está a disposición de quien le haga falta y no me importa perder 5 minutos en escribir un par de párrafos que asesoren a quien lo necesita.

Pero lo malo es que hay gente que tiene bastante jeta (siempre pasa) y lo que quieren es que les asesores gratuitamente sobre cómo pueden ellos ganar dinero. Y no es que me parezca mal que cualquiera gane dinero, lo que me parece mal es que alguien saque pelas a mi costa sin que yo vea un duro. Ya dije que no hay que regalar lo que se sabe, y Carlos parece darme la razón. Quizá pueda pecar de sofista, pero es lo que hay.

El primer lector que se puso en contacto conmigo fue un tal Antonio, que pretendía que le dijera el precio de sus monedas, cuál le compensaba vender y a quién vendérselas en Sevilla. ¡¡Toma ya!! Yo le dije que en Sevilla no conozco profesionales de la numismática, pero me ofrecí a comprárselas o a vendérselas a cambio de una comisión. Me mandó otro correo diciéndome no sé qué otras historias y mandándome fotos de sus monedas hechas con el móvil (dos de las cuales ilustran la entrada) para que se las tasara. Cuando le volví a repetir que aquello no era gratis no volví a saber de él. Luego descubrí que también había pedido opinión gratuita a otros blogueros, quienes tampoco se la dieron.

Cada uno puede opinar lo que quiera, pero considero que dar ese tipo de información gratis no es correcto. Por un lado porque al darlo minusvaloraría mi tiempo y mi conocimiento, y ambas cosas valen mucho. Por otro lado porque si hay gente que se dedica profesionalmente a ello, hacerlo yo gratis es competencia desleal. ¿O es que acaso me pongo yo en contacto con un aficionado al bricolaje por internet y le digo que me arregle el arambol de mi casa?

Total, que si sospecháis que vuestras dudas numismáticas me pueden llevar poco tiempo, pues mi correo está a vuestra disposición. Si me queréis comentar algo genérico que pueda interesar a mucha gente, pues también, quizá me anime y escriba una entrada sobre el tema (ya he escrito alguna así). Pero si lo que queréis es que alguien os oriente sobre cómo sacar tajada de unas monedas que tenéis de vuestra tatarabuela o de qué moneda pujar en la próxima subasta, pues… vosotros mismos. Por cierto, también hay foros donde dan soporte (por ejemplo éste y éste).

Por último, hay gente que me ha escrito para comprar, vender, cambiarme e incluso regalarme alguna moneda. A esos estoy siempre abierto, por supuesto.

ruizcallejagmail.com

Cada vez que Enrique queda con alguien que ha conocido por Internet se echa a temblar, porque ya se ha topado con un montón de gente extraña. Uno de los más raros se lo topó en su propia ciudad al quedar con él para comprarle unas monedas.

Enrique compró un lote de monedas de plata por eBay a un tipo que no tenía ningún voto. Eso siempre es un riesgo, pero como resulta que vivía en su misma ciudad, Enrique podría quedar personalmente con él y comprarle las monedas en mano, de forma que si eran falsas se lo podría demostrar in-situ y no las compraría. Nada más verle, el hombre ya le dio mala impresión porque hablaba de una forma muy extraña, se definía como “vasco, muy vasco” (esto fuera del País Vasco) y llevaba un reloj de plástico con la bandera de España.

Fueron a casa del vasco, mientras le contaba que a él le gustaría vivir en Irún y cerca del mar, y que en esas tierras él estaba asqueado, pero que su mujer no accedía. Enrique flipaba de que le estuviera contando su vida y sus penas un tipo al que acababa de conocer. Llegaron a su casa y allí le enseña las monedas, que efectivamente eran de plata, y le indica su procedencia: un tío de su mujer acababa de morir y esas piezas estaban en su casa. “Lo siento”, le dijo Enrique, a lo que respondió: “Nada, si era un tío más raro que la leche”. A todo esto, resulta que en el salón tenían un marco de tamaño considerable con la foto del Ayatolá Jomeini. Enrique estaba alucinando.

Fuente de la foto:La guía 2000

Luego el vasco saca una bolsita de monedas y se las da a Enrique, diciéndole: “supongo que no valgan para nada, pero allí las tenía ese tío, te las puedes quedar”. Enrique le dio las gracias y, ya quería salir de allí pitando, pero el hombre le dijo que se esperase y le sacó varios álbumes llenos de monedas de 10 céntimos de Franco circuladas. “¿Qué clase de subnormal colecciona esto?”, añadió el vasco mientras se las entregaba. A todo esto, aparece la mujer con un hermano suyo, que venían de buscar una lápida para su tío. Empiezan a hablar y resulta que, al vasco y a su mujer, el viejo al que llamaban “subnormal” no sólo les había dejado unas monedas de plata, sino también una casa en un pueblo y un piso en Santander, algo por lo que el pobre hombre merecería un poquito más de respeto. Pero no: para el recién fallecido sólo había insultos porque debía estar enfermo y compraba y almacenaba cosas absurdas, “como cinco lectores de DVD, ¿¡A quién se le ocurre!?”. Y un lector de DVD que dieron a Enrique, además de las monedas, los álbumes y unas botellas de licor.

Cundo pudo marcharse, Enrique se puso su pañuelo palestino a modo de bufanda y cuando le vio el vasco dijo: “¡ah! ¡eres pro-islamista!”. ¡Madre mía!, esto ya era lo que le quedaba por oir a Enrique. Le dijo que no, y el vasco se quedó como triste, por lo que Enrique añadió que no tiene nada en contra del mundo del islam y que le resulta una cultura muy interesante, pero no por ello se considera pro-islamista. A ello que el vasco le coje por la muñeca, le vuelve a llevar al salón y le enseña el cuadro del Ayatolá Jomeini diciéndole: “mira, está dedicado“. Enrique alucinaba en colores y el vasco aprovechó para contarle que había estado en Irán durante la revolución islámica y lo mucho que apreciaba al ayatolá. “Tengo una caja con un montón de recuerdos de la revolución islámica, pero mi mujer no me deja ponerlos en casa, sólo puedo poner el póster de Jomeini“, concluyó.

Pues eso.

Hoy es 1 de diciembre, San Eloy, patrón de los plateros, los orfebres, los herreros, los joyeros… ¿y los numismáticos? Pues parece ser que no, que los numismáticos no tenemos patrón, aunque hay quien piensa que deberíamos tenerlo y que debe ser San Eloy. ¡Qué cosas!

Según cuenta Silectes aquí la Asociación Numismática Avilesina (no tiene página web, por eso no la pongo) ha pedido a las altas esferas de la Iglesia Católica que reconozca oficialmente a San Eloy como patrón de los numismáticos. Mientras tanto, y por no esperar de brazos cruzados a que tan fascinante acontecimiento ocurra, ellos celebran con una convención el día de su santo patrón.

Ya que estábamos, me he informado un poquillo quién era ese tal “San Eloy“, y me he llevado la desilusión de que es uno de tantos santos medievales, aunque en este caso parece que hay evidencias de que realmente existió (es típico que los santos de principios de la Edad Media proveniesen de fábulas y cuentos populares). El caso es que el bueno de San Eloy era un orfebre al que el rey Clotario II le mandó hacer un trono, y como lo hizo tan bien, en vez de uno sacó dos con ese mismo material. El rey vio que el muchacho valía y que era honrado y le puso a acuñar moneda (cita). He estado buscando alguna moneda acuñada por San Eloy, porque según se dice aquí y aquí todavía deben existir y se conocen trece variedades. Sin embargo, no he encontrado ninguna foto ni detalles más concretos. Después, como corresponde a todo buen santo patrón, pasó por el mundo haciendo milagros, tanto cuando estaba vivo como después de palmarla.

Esos milagros siempre son fábulas y cuentos, así que para mí no tienen mayor valor que el meramente folclórico o, algunos de ellos, como metáforas para profundizar en la fe, pero eso es otra cuestión. Más interesante es ver a los santos como motivos artísticos. En este caso he ilustrado la entrada con un par de cuadros del Museo Nacional del Prado. El primero se trata de San Eloy ante el rey Clotario, pintado por Taddeo Gaddi en 1365. El segundo es de la misma época (no se conoce fecha exacta), de un pintor anónimo y representa a San Eloy en el taller de orfebrería.

Y para despedirnos, nada mejor que una oración a San Eloy propuesta por Dr. Carlos Abel Amaya Guerra en “La Biblia a través de sus monedas”:

Señor Dios, tú que creaste todas las cosas para nuestro provecho
y alentaste a Noé para que fuera el primer coleccionista
ayudándote así a salvar y glorificar parte de tu creación;
haz de nuestra colección numismática un instrumento
para preservar y admirar el trabajo del hombre,
la inspiración del artista y la belleza de los materiales que creaste.
Danos la sabiduría y la paciencia para compartir lo poco que sabemos,
la sensibilidad del buen samaritano para ayudar al que lo necesite
y la sagacidad del administrador para invertir en el tesoro verdadero.
Ayúdanos a vencer nuestra avaricia con la generosidad de la viuda pobre
para entregar hasta nuestras dos últimas monedas; y así, libres,
esforzarnos en encontrar la dracma de tu voluntad.
No permitas que te traicionemos por algunas monedas, antes bien, haz;
que al igual que tu siervo San Eligio, dupliquemos los talentos
que nos distes para gozosos recibir el denario de tu justicia.
Preserva nuestra colección para las futuras generaciones;
al igual que nuestra alma, cúbrela con la patina de tu protección
y enséñanos el camino al lugar donde ni el ladrón llega ni el moho corroe.
Amén.

Hoy como es día libre en Castilla y León he sacado un poco de tiempo para hacer unas modificaciones en el blog. Aunque no son muchas, sólo en la parte izquierda.

Básicamente, he añadido un par de imágenes en la barra del lateral que llevan a las monedas que yo tengo para vender o cambiar. Si pulsáis en la siguiente imagen iréis a la lista de lotes que tengo en venta en eBay. Ahí no es que siempre tenga monedas en venta, pero casi todas las semanas suelo poner algo.

La otra imagen, que es como la que se ve más abajo, son otras monedas que tengo para vender o cambiar. Hay cositas baratas y también hay monedas de calidad que no voy a poner en eBay (ya explicaré por qué en mi opinión eBay no es bueno para monedas caras). Si a alguien le puede interesar alguna para comprar o cambiar que me avise y le mando fotos; también se puede quedar personalmente y mirar las monedas si hace falta. La lista de monedas está escrita en una hoja de cálculo en GoogleDocs. Nunca hasta ahora he trabajado con esta aplicación, pero parece ser que se ajusta a mis necesidades a pesar de los errores de seguridad que indican aquí y aquí. Confío en que para una aplicación tan sencilla nadie intentará buscarme las cosquillas.

Iré actualizando la lista de monedas y, por supuesto, si alguien tiene algo que le interese vender que me mande un correo y veremos si me interesa comprarlo. Si lo considero una buena oferta pero yo no tengo dinero para adquirirla, no me importará ponerla en el blog para que se beneficien otros lectores.

En cuanto a las direcciones de blogs que hay, he quitado el de Coin Collecting (and other Numismatic Interests) por A.C. Dwyer, ya que lleva varios meses sin actualizar. Es una pena, porque ese blog está realmente bien y es de los pocos blogs en inglés que me he leído. Lo mismo puedo decir de blogpolis, un blog con muy buen contenido pero que lleva mucho tiempo sin actualizar. En cualquier caso, recomiendo que os paséis por ambos blogs y los echéis un vistazo; yo por mi parte, si vuelven al mundo de los blogs vivos, los volveré a poner en la parte de la izquierda.

Finalmente, pensaba añadir un apartado con foros y páginas relativas a la numismática, pero creo que con los blogs vale. Las páginas interesantes ya irán apareciendo en las entradas que escriba.

Desde el blog de Aldea Irreductible ha lanzado la propuesta “La ciencia española no necesita tijeras”, y aunque no tenga nada que ver con la numismática, el escritor del blog se apunta a ella con los ojos cerrados.

Motivos:

– Porque ya está bien de tanta palabreja con que en España ha habido y hay grandes investigadores. Sí, los hay, pero la mayoría en el exilio porque aquí no hay fondos ni proyectos que merezcan la pena. Hace mucho que aquí no cae un Premio Nobel y estoy seguro de que tardará mucho en caer.

– Porque España está en la cola de Europa en cuanto a investigación, y si ahora recortan un 37% nos quedaremos a la altura del barro.

– Porque la situación laboral en la que viven los jóvenes investigadores es absolutamente precaria. Se les exigen notas muy altas en carreras superiores y se les ofrece muy poco sueldo, no cotizar a la Seguridad Social y jornadas laborales interminables. Todo esto con suerte, porque los hay que trabajan sin cobrar un real. De hecho, el 87% de los alumnos que empiezan a estudiar una tesis no la acaban.

– Porque tanto el gobierno del PP en 2002 como el del PSOE en 2007 han hecho promesas que no han cumplido ni de lejos en materia de investigación.

– Porque la investigación debe ser uno de los pilares en los que se base la economía de un país, y no en la construcción o en la industria automovilística. La investigación genera empleo y debería generar riqueza.

– Porque ya estoy harto de escuchar sartas de mentiras como estas.

Más discusión sobre el tema aquí y en varios cientos de blogs españoles. Y aquí una comunidad de Facebook dedicada al tema.

Con este artículo comienzo a escribir este blog. Los motivos que me han llevado a empezar esta bitácora son variados; el primero de ellos es que puedo utilizarla como un lugar donde reflexionar sobre numismática, una de mis aficiones. El segundo motivo es que sólo conozco un blog en activo que trate sobre la numismática en lengua castellana. El blog de numisfera es muy interesante, pero se dedica sobre todo a comentar la actualidad de la numismática en España; yo quisiera que el presente tuviera otro enfoque.

El tercer motivo para empezar el blog, y el más importante, es que hace unos años, cuando empecé en el mundo de la numismática, echaba en falta una especie de manual que indicase los principios básicos de cómo funciona esto de coleccionar monedas. Ahora no me considero ningún experto, pero estoy seguro que las lecciones que he aprendido servirán a nuevos coleccionistas.

En cuanto a la estética del blog, es plateada por el mero hecho de que a mí la plata me encanta. Es un metal precio, pero no muy caro, con el que se hacen las monedas más elegantes. Es cierto que hay monedas muy bonitas en oro, en cobre o en otros metales, pero en general a mí me suelen gustar más las de plata.

Hablando de plata y de mi gusto personal, la moneda que preside la cabecera del blog es una peseta de 1933, moneda que, a mi parecer, es la más bonita de la numismática española contemporánea. Simple, elegante, sencilla y además humilde, porque es una pequeña joyita de plata al alcance de todos los coleccionistas. Es una de esas monedas que no se suelen valorar por no haber costado mucho esfuerzo conseguirla; pero ahí está, escondida en la colección para que cuando te fijes en ella digas: ¡Qué bonita!

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