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Hace unos días publiqué una entrada donde revisaba las mujeres que aparecen en la moneda circulante española. He de reconocer que la lista la he sacado de un comentario de María Teresa Siso en la introducción al catálogo de la subasta Béquer, que se ejecutó el 27 de abril de 2000 en Aureo. No lo cité explícitamente porque allí sólo se nombraban a Isabel II, Isabel I y doña Urraca, por lo que la lista no era la misma ya que yo la completé con Doña Sofía, creyendo que no había más.

El primer comentario lo hizo Isidro, indicando que en las monedas de 2000 pesetas y de 12 euros aparece también la Reina Sofía. Y efectivamente tiene razón, dejo aquí una imagen sacada de Wikipedia que lo demuestra.

También indicaba Isidro que en una de las monedas de 2004 aparece Letizia Ortiz, celebrando las bodas de los príncipes, pero Antonio le contradijo indicando que en la Orden Ministerial ECO/637/2004, donde se regula esa moneda, se indica expresamente que se trata de una moneda conmemorativa y no de curso legal. ¡Madre mía el nivel que alcanzan nuestros lectores!

El comentario de Alex se refería a que en la lista se podrían incluir las monedas acuñadas por los Archiduques Alberto e Isabel. Efectivamente, la archiduquesa Isabel Clara Eugenia de Austria, hija de Felipe II e infanta de España fue gobernadora de los Paises Bajos y aparece en numerosas monedas junto con su esposo Alberto de Austria, en una posición semejante a la que aparecen los reyes actuales en las monedas de 12 euros. Aquí abajo está Isabel Clara Eugenia pintada de forma magnífica por Rubens.

La verdad es que técnicamente esas son monedas españolas, o al menos acuñadas en el imperio controlado por el rey de España, aunque no sé por qué muchos coleccionistas no buscan estas cecas y sí las americanas. En cualquier caso, aquí abajo hay un ducatón acuñado en Amberes en 1618 que se subastó en Aureo el pasado 11 de marzo, alcanzando los 750 euros. Son una preciosidad las monedas de plata acuñadas en los Paises Bajos bajo dominio de los Austrias, ya dedicaremos algunas entradas al tema.

Otra cosa curiosa, que incluyo ya que estamos, es que hay monedas en las que aparece María I de Tudor,  segunda esposa de Felipe II y per se reina consorte de España. Fueron monedas acuñadas en Inglaterra, que no tenía nada más que ver con España más que unos reyes en común, pero bueno, aquí dejamos un ejemplo: una moneda de 1 schilling acuñada en Londres y subastada en Aureo el 16 de diciembre de 2009, subasta en la que se remató por 550 euros.

El último comentario en esta misma línea es que en Milán también se acuñaron monedas en las que aparece Mariana de Austria, segunda mujer de Felipe IV y regenta de España durante la minoría de edad de su hijo Carlos II. Por ejemplo, en la subasta de Aureo del pasado 26 de mayo se subastó el siguiente escaso ducatón con un remate en 404 euros.

Pero el comentario que realmente muestra un error a todas luces en el post anterior es el que hizo Juan Marro, indicando que hay monedas de oro acuñadas en Barcelona y Zaragoza en las que se muestra el rostro de Juana I y Carlos I. Realmente me sorprendió porque creía conocer esas monedas pero pensaba que estaban a nombre de los Reyes Católicos, puesto que en Barcelona se acuñaron monedas a nombre de los Reyes Católicos hasta mucho después de su muerte. Como ejemplo, pongo este medio trentí acuñado en Barcelona en época de Felipe III (más de 100 años después de la muerte de los RRCC) y que se subastó con la colección de Caballero de las Yndias alcanzando un precio de 1600 euros.

Pero resulta que no, que en el caso de Juana y Carlos se acuñaron monedas de oro en esas cecas a sus propios nombres. Son piezas raras y valoradas. Dejo aquí un doble principat acuñado en Barcelona de 1536 (único conocido) y otro acuñado en Perpinyá en 1522, ambos rematados en la anterior subasta por 45000 y 36000 euros respectivamente. Se puede observar en ambos que la leyenda indica IOANA ET CAROLVS REGES. Equivocación mía, pero me quedo con el consuelo de que Maria Teresa Siso también se equivocó, y es una de las personas que más saben de numismática en España, así que seguro que los lectores del blog pueden perdonármelo.


En cuanto a las monedas acuñadas en Zaragoza a nombre de Juana y Carlos, en el catálogo de Caballero de las Yndias se indica que se fundieron monedas de 20, 50 y 100 ducados, habiendo llegado un ejemplar de cada hasta nuestros días. Allí se subastó la de 50 ducados, rematándose en 90000 euros, su precio de salida. Aquí abajo la podéis ver.

Creo que con esto están todos los retratos femeninos en las monedas de curso legal españolas. Un último apunte es para decir que si antes nombro a doña Urraca antes sacan a subata una pieza suya. Efectivamente, en la última subasta de Marti Hervera y Soler y Llach (muy interesante en general, por cierto) se saca este raro dinero acuñado en Toledo con un precio de salida de 800 euros y que se remató en 900.

La Segunda Guerra Mundial es seguramente el acontecimiento histórico que más haya marcado la historia del siglo XX, hasta el punto de que la mayoría de las actividades que hoy en día realizamos posiblemente no serían las mismas de no haber sido por dicha Guerra. La numismática no se escapa, y la WWII ha dejado algunas huellas en ellas. Hoy presento quizá la más famosa: el centavo de 1943.

Como todos sabéis, Estados Unidos entró en la Guerra en diciembre de 1941 teniendo como consecuencia económica casi inmediata el encarecimiento de la mayoría de las materias primas, que ya eran caras de por sí debido a que Europa llevaba más de dos años en guerra. El encarecimiento de los materiales dejaron cosas curiosísimas: las mujeres se pintaban medias falsas debido a la escasez de nilon, se pagaban a precio de oro las piedras de las casas de algunos  pueblos gallegos, muy ricas en wolframio y por un año se dejaron de acuñar centavos de dólar en cobre.

Como el cobre se puso caro, los americanos acuñaron sus monedas de centavo de 1943 en acero, que es un material mucho  más barato . El resultado de la acuñación fue un desastre: al ser el acero de color plateado la gente los confundía con dimes, que costaban 10 centavos; las máquinas expendedoras no los reconocían; y como no estaban galvanizados por los bordes se oxidaban y se corroían al poco tiempo de haberlos acuñado. Todo esto hizo que al año siguiente recubrieran los cóspeles de acero con una fina capa de cobre para evitar tales males. En cualquier caso, a partir de 1947 los centavos volvieron a ser de cobre y el acero se dejó para otros menesteres.

Pero ahí no quedo el asunto. Resulta que en 1942 debieron sobrar unos cóspeles de cobre y a alguien se le ocurriría en 1943 acuñarlos y sacarlos a circulación como si tal cosa. Se ve que no hicieron fraude. En Wikipedia (de donde están sacadas las fotos de la entrada) consideran estos centavos como los más raros de la serie de Lincoln, sólo superados en rareza por el famoso de doble acuñación.  Se estima que se acuñaron unos 40 ejemplares, aunque sólo 15 han sido confirmados. Os podéis imaginar que con los cientos de miles de personas que coleccionan centavos americanos, son piezas muy cotizadas y se suele considerar en las listas de rarezas americanas. También os podéis imaginar que hay miles y miles de centavos falsificados.

En el blog de Susan Headley indica que lo más normal en las falsificaciones es que sea uno de 1948 recortado (algo semejante a la peseta de Benlliure). El truco para ver a primera vista si es falso es que el rabo del tres debe ir hacia abajo de forma bastante pronunciada. En la imagen de abajo (esta sacado del blog de Susan) se ve bien la diferencia. No obstante, lo de siempre: son monedas muy raras y muy caras, de sospechar que son buenas habría que mandarlas a una entidad certificadora.

Se puede ver con una simple búsqueda en Coin Talk el interés que suscita este centavo. También se puede ver que a los expertos les preguntan cada poco por la autenticidad de estas piezas, según el mismo blog de Susan. Me imagino que sea como en España por los duros de 1869, si cada vez que veo a alguien que cree tener un duro de 1869 auténtico me dieran un euro, quizá ya me daba para comprarme uno auténtico yo 🙂

En cuanto a los precios de los centavos de 1943, pues el de acero es barato, mientras que el de cobre es sólo apto para algunos bolsillos privilegiados. En WikiAnswers indican que en 2000 se remató uno por 115.000 dólares (MS-61), mientras que en 2010 se remató otro por 207.000 dólares (VF-35).

Un último apunte es que, a la inversa de lo que ocurrió con los centavos de 1943, en 1944 se acuñaron algunos centavos sobre unos cóspeles de acero. Estos son menos famosos, pero también son muy escasos y por lo que parece también bastante falsificados. Hasta 2000 PCGS no autenticó ninguno de esta especie, que parece ser que se subastó en Heritage, con una estimación de entre 75.000 y 100.000 dólares (no sé por cuánto se remató). También se dice que el mejor conocido lo autenticó ICG (Independent Coin Grading) y es el que se muestra en la foto de abajo.

Muchas veces nos creemos que los euros son monedas únicas porque suponen una unión monetaria entre países diferentes que históricamente han tenido sus más y sus menos. No obstante hay precedentes, uno de los más interesantes histórica y numismáticamente es la Unión Numismática Latina.

Ya sabemos que hasta hace poco el valor de una moneda era plenamente intrínseco, de forma que una pieza de 100 pesetas tenía 4 veces más oro que una de 25 pesetas. Esto permitía que fuese relativamente común que en un país hubiera moneda extranjera (recordemos también que no existía un banco central encargado de recoger las monedas que emitía), sobre todo en épocas de poca estabilidad política. Pero esto suponía un jaleo para los comerciantes y una oportunidad para los pícaros y ladrones que pululaban por Europa, puesto que el valor de la moneda no dependía sólo del peso de la moneda, algo que se comprueba fácilmente, sino también de la pureza del oro que contiene. Y claro, si a un comerciante cántabro le daban una moneda de oro italiana, ¿cómo sabía que aleación tenía esa pieza?

Para favorecer la circulación de las monedas se creó la Unión Monetaria Latina en 1865, entre Francia, Bélgica, Italia y Suiza.  El acuerdo fue favorecido por el gobierno de Napoleón III. España y Grecia se sumaron a la unión en 1868 y al año siguiente Rumanía, Austria, San Marino, Bulgaria, Venezuela, Serbia y Montenegro. Al final fueron un total de 33 países los que se incluyeron en la Unión. Aquí se puede ver la lista completa. Si nos fijamos, en la lista no sólo aparecen países europeos, ni siquiera potencias económicas de la época, estaba abierto a todo el mundo.

La idea era acuñar monedas con el mismo valor, el mismo peso y la misma ley en diferentes países; de esta manera, una moneda de 100 francos franceses tiene la misma cantidad de oro que una de 100 pesetas. Es algo semejante a la idea del euro, pero teniendo cada uno su propio sistema monetario. Por eso los países que estaban dentro de la Unión no tenían problema con que se añadieran nuevos países, independientemente de si fuesen ricos o pobres. Cuantos más mejor, porque así la moneda de cada país podría circular en más lugares.

La lista de monedas es la que acuñaba Francia: oro (100 francos, 50 francos, 25 francos, 20 francos, 10 francos, 5 francos), plata (5 francos, 2 francos, 1 franco, 50 céntimos, 20 céntimos), cobre (10 céntimos, 5 céntimos, 2 céntimos, 1 céntimo). De todas formas,  no todos los países estaban obligados a emitir todas las monedas con todos los valores. Sin ir más lejos, en España nunca se acuñaron monedas de 50 pesetas de oro y las de 20 céntimos son muy escasas. Aquí se tiene una lista de las monedas que se acuñaron en la Unión (de donde están sacadas las imágenes de la entrada), y se ve que la mayoría de los países no acuñaron todas. También se puede echar un vistazo a este hilo, donde se comentan las monedas de la Unión Latina.

Un último apunte es que me da la sensación de que Francia fue la más beneficiada de la Unión Latina. La razón no es otra que he visto varias veces en lotes de napoleones de oro (las que se suelen vender como moneda de inversión) aparecer moneda de 20 pesetas españolas o de otros países. Esto me hace sospechar que con la Unión Latina Francia consiguió importar buena parte del oro que se acuñaba en otros países y que acababa circulando en Francia. Normal por otro lado, era la economía más fuerte de todos los países que formaban la Unión.

El fin oficial de la Unión Latina fue en 1927, debido a las turbulencias que supusieron la Primera Guerra Mundial y la volatilidad de los metales preciosos de la época.

Las monedas que se muestran son 50 céntimos de Bulgaria, 5 céntimos de Grecia, 10 soles de Perú y 5 Bolívares de Venezuela.

Ya sabemos todos que en las monedas es típico poner el careto de quien mande y como los que mandaban tradicionalmente han sido los hombres, por eso de la sucesión al trono del primogénito y todas esas historias. No obstante, ha habido en España algunos casos en los que han aparecido mujeres en las monedas circulantes. En total a mí me constan cuatro mujeres en las monedas españolas (sólo cuento las circulantes, no las conmemorativas ni las medallas), que paso a relatar ahora empezando por la más actual y acabando por la más distante en el tiempo.

Doña Sofía

Pues sí, la última mujer que se ha visto en el circulante español es la Reina Sofía, por todos conocida. La foto que he puesto arriba me ha parecido curiosa y más bonitas que las típicas que aparecen en todas partes; está sacada del ABC. No me detengo en su biografía porque los datos básicos se los sabe todo el mundo.

La reina de todos los españoles apareció exclusivamente en las monedas de 500 pesetas entre el año 1987 y el 2001, viéndose su rostro detrás del de su marido Juan Carlos. Ya se comentó que la primera emisión de 500 pesetas celebró las bodas de plata de la pareja y ya no se modificó el diseño de la monedas de 500 hasta que desaparecieron.

Isabel II

Isabel II es la reina española por excelencia en lo que a la numismática se refiere. Pero no sólo dejó grandes pasajes numismáticos, sino que su vida privada y su gobierno fue muy tormentoso. Subió al trono con sólo tres años de edad bajo la regencia de su madre María Cristina y su reinado fue difícil: tuvo que hacer frente a dos Guerras Carlistas y tuvo que salir a regañadientes del Antiguo Régimen haciendo que España tuviera una timidísima industrialización. Al final, acabó exiliada. Decía mi profesor de historia que Isabel II era más liberal en la cama que en el trono, pero eso ya es otra cosa. Los pintores siempre idealizaron la imagen de Isabel II, pero ya se ve en la foto (sacada de Wikipedia) que era una mujer bastante fea.

El legado numismático de Isabel II es riquísimo, es algo que sabe cualquier aficionado. También es bastante complejo porque hubo varios cambios en el sistema monetario de la época, ya se hablará de esto algún día. En cualquier caso, Isabel II acuñó auténticas preciosidades, tanto de oro como de plata o cobre, y lo hizo en muchas cecas, habiendo además pruebas. Todo ello hace que su legado numismático sea muy amplio, hasta el punto que Aureo ha dedicado en los últimos años dos subastas a este periodo, provenientes de sendas colecciones privadas: la colección Béquer en 2000 y la O’Donell en 2003. Aquí dejo cuatro monedas suyas preciosas: 8 maravedís, 1 real, 10 céntimos de escudo y una prueba de 10 reales; todas ellas se subastarán en Aureo el 1 de julio.

Isabel I

Si nos vamos a la antepenúltima mujer que aparece en la numismática española tenemos que dejar de hablar de España y hablar más bien de Reina de Castilla, La Reina Católica por todos conocida.  En su reinado tampoco quiero entrar porque es muy complejo y, en mi opinión, está idolatrado por mucha gente, por lo que es difícil ser objetivo en poco espacio. Lo que sí que es cierto es que mucha gente considera a los Reyes Católicos como el principio de la monarquía española propiamente dicha y se les considera los reyes que consiguieron unificar los territorios que forman hoy en día España bajo un mismo mando (yo mantengo serias dudas en ambos puntos).

Al igual que pasaría 500 años después con la Reina Sofía, en todas las monedas que aparece está junto a su marido Fernando II de Aragón, eso sí, aparece a un lado y no detrás. El legado de ambos es interesantísimo y muy cotizado no sólo por coleccionistas españoles sino también de otros países. Es curioso que además de acuñar muchas monedas con sus retratos (los excelentes son preciosos) acuñaron muchos reales con los símbolos de ambos: el yugo y las flechas. Abajo se muestra un doble excelente que se subasta en Aureo el 1 de julio.

Urraca I

La primera mujer en aparecer en el circulante de España es para nota. ¿Alguno lo había adivinado? Y es que nos remontamos ni más ni menos que a 1108 cuando Alfonso VI el Bravo, rey  de León pierde a su único hijo varón en la batalla de Uclés, proponiendo a los nobles un hecho insólito: que fuese su hija, una mujer, quien heredase el trono. Los nobles accedieron pero le obligaron a casarse, haciéndolo con Alfonso el Batallador rey de Aragón y evitar así una guerra civil en Castilla y en León. No obstante, su reinado fue bastante turbulento, como la mayoría de los reinados medievales y no se pudo librar de una guerra civil. En total reinó desde 1109 hasta 1126 y se vinculó bastante a Palencia, hecho por el que tengo especial cariño a Doña Urraca.

En cuanto a su legado numismático, pues poquita cosa nos ha llegado y son piezas raras. Aquí dejo un par de dineros sacados de aquí donde se representa su rostro, el primero de frente y el segundo mirando hacia la izquierda; ya se sabe que el estilo románico no busca el retrato realista.

La sonrisa más célebre de la historia de la pintura es, sin duda alguna La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa. El cuadro, como todos sabéis, fue pintado por Leonardo da Vinci y está expuesto en el museo del Louvre. La calidad técnica del cuadro es de la máxima calidad, el paisaje y las manos de la dama son una delicia, pero La Gioconda no sería la misma si no fuese por su sonrisa.

La gracia es que al ver el cuadro no se sabe bien si realmente está sonriendo o no, y si sonríe no se sabe si presenta alegría o amargura. Dicen los expertos que esto se consigue a base de un juego de claroscuros que generan una ilusión óptica que hace que veamos mejor la sonrisa con la parte periférica de nuestro ojo, es decir, cuando no nos fijamos en ella. La siguiente foto está obtenida de Wikipedia.

No es tan fácil elegir la sonrisa más célebre del cine, pero por mi parte lo tengo claro: está en la última escena de “Some like it hot” (“Con faldas y a lo loco”, en castellano).  La película, también por todos conocida, es una excelente obra maestra de Billy Wilder y cuenta con tres actores de primerísimo nivel: la súper sexy Marilyn Monroe y la pareja de oro Tony Curtis y Jack Lemmon.

No obstante, la sonrisa la realiza un actor casi desconocido, J. E. Brown, al decir la mítica frase de “Nobody is perfect“. La sonrisa esbozada en el último fotograma de la película enmarca la escena perfectamente y la dota de un significado totalmente diferente a si esa sonrisa no existiese. De hecho, yo diría que el personaje de Osgood (el que sonríe) se transforma en los últimos dos segundos de la película, pasando de ser un viejo timado a un degenerado sexual. La siguiente imagen está tomada de aquí.

Todavía me tengo que mojar más para indicar la mejor sonrisa de la numismática, pero para mí no hay duda: la posee Atenea. Los búhos de Atenea son unas piezas míticas donde las haya que se acuñaron en Atenas desde el Siglo V antes de Cristo hasta el Siglo I. De acuñaron monedas de diferentes tipos, pero sobre todo tetradragmas, como los que se presentan aquí, sacados todos ellos de la subasta del 24 de junio de 2010 en Cayón.

A la cuestión histórica que conllevan estas monedas se la podrá dedicar otra entrada, ahora sólo quiero indicar el aspecto artístico. La moneda se acuñó con gran relieve y un realismo soberbio, representando en un solo rostro la belleza y la firmeza de Atenas. Atenea está decorada con pendientes y collar de perlas para mostrar la riqueza de la que gozaba la ciudad, así como con un casco empenachado, símbolo de la victoria en la batalla de Maratón.  Por último, la sonrisa de Atenea dota de felicidad a toda la moneda, felicidad de la que gozaban los griegos en aquellas épocas.

En el reverso se observa un búho también en relieve. El búho era el animal de Atenea, en el que solía transformarse. Por otro lado, suelen aparecer diversas leyendas que cambian según la época en la que se acuñase la moneda y también ramas de olivo, otro de los símbolos de Atenea y de la ciudad de Atenas. Según la leyenda Atenea hizo brotar un olivo en el Partenón durante una contienda; además, la exportación de aceite era uno de las fuentes de ingresos de los antiguos atenienses. Por último, aparece una luna al lado del búho, de nuevo símbolo de la batalla de Maratón.

Casi nada, ¡cuánto significado en una moneda de plata de 2,5 centímetros!!!

“Cuenta la leyenda que cuando el inca Huayna Capac envió a su gente a trabajar a las minas de Cerro Rico oyeron un espantoso estruendo y una voz que decía: ‘No saquen la plata de este cerro porque será para otra gente’. Los indios, asombrados, le explicaron el suceso y emplearon la palabra ‘Pptojsi’ (que en quechua viene a ser algo así como ‘reventar’). Los historiadores sitúan este hecho un siglo antes de la llegada de los españoles”. Crónica Numismática N 77 (diciembre de 1999), página 44.

Yo no sé si la intervención divina tuvo algo que ver, pero ahí llegaron los colonos españoles y en 1543 fundaron la ciudad de Potosí a 4.070 metros de altitud al lado de Cerro Rico, resultando ser actualmente la tercera ciudad más alta del mundo. A cualquier aficionado a la numismática en España, y yo diría que en el resto del mundo también, la palabra “Potosí” le evoca inmediatamente a las preciosas monedas que allí se acuñaron, tanto en oro como en plata. Lo que no solemos tener en cuenta es que se tuvo que sufrir, y mucho, para poder acuñar aquellas piezas.

Los españoles pronto se dieron cuenta de la gran cantidad de oro y sobre todo plata que se encontraba en Cerro Rico, así que no tardaron mucho en reclutar a indios para sacar grandes cantidades de metales preciosos. Según la historiadora  Patricia Garcé los españoles trasportaron, sólo hasta 1.660, de América a España 185.000 Kilos de oro y 16.000.000 de kilos de plata, la mayor cantidad de esta última provenía de las minas del Cerro Rico (fuente). Esto nos puede dar una idea de la enorme riqueza de esta montaña, que siguió produciendo plata hasta mediados del siglo XIX.

Pero lo peor de la historia no es el auténtico espolio realizado por los extranjeros, ni tampoco el despilfarro de esa plata en territorio español (parece que lo de la mala gestión económica en España viene de lejos), sino el factor de sufrimiento humano necesario para extraer tantas toneladas de plata sin una tecnología suficientemente avanzada. En Crónica Numismática se estima en torno a un millón los indios que perecieron en las minas de Potosí. Una barbaridad. El ambiente de la ciudad me lo puedo imaginar como una ciudad pobre con un crecimiento económico desmedido y en manos de unos pocos: mineros paupérrimos, vendedores de coca, prostitutas, comerciantes, mercenarios… un ambiente semejante al que actualmente presenta Mwanza (Tanzania), crudamente retratada en Darwin’s Nightmare.

En cuanto a la ceca propiamente dicha, se construyó en 1572, sin que hubieran pasado ni treinta años desde la fundación de la ciudad. Su impulsor fue el virrey de Lima Francisco de Toledo, quien tenía el objetivo de acuñar allí mismo la moneda para evitar el engaño de traficantes y contrabandistas. La siguiente reforma importante de la casa de moneda se produjo en 1729 por orden del Marqués de Castelfuerte debido a un incremente significativo de la extracción de plata en Cerro Rico. Pero al parecer no fue suficiente y en 1750 el Marqués de la Ensenada ordenó desde Madrid la construcción de otra ceca, la cual tuvo muchos problemas y disparó sus costes de construcción, no estando lista para la producción de monedas hasta 1773.

De las acuñaciones forjadas en Potosí, ¿qué se va a decir que no se sepa?.  Se acuñaron monedas españolas de plata desde 1575 hasta 1825, incluyendo algunas de las monedas más bonitas de la numismática española. Entre ellas las más valoradas son los 8 reales. También se acuñaron monedas de oro, muy buscadas también, entre 1768 y 1825. Aquí se presentan dos, la primera son 8 reales de Carlos IV acuñada en 1808 y la segunda son 8 escudos de Carlos III acuñada en 1780 (subastadas en Aureo y Calicó el 11 de marzo de 2010 con un remate de 1800 y 220 euros respectivamente). Como curiosidad, se puede añadir que en Potosí se acuñó la primera moneda de la República Argentina el 28 de julio de 1813. Como la que se observa aquí abajo.

Finalmente, hay que indicar que la Unesco declaró a Potosí Patrimonio de la Humanidad en 1987, debido sus conjuntos arquitectónicos coloniales. Aquí dejo otra imagen, que es la primera que se vio de Cerro Rico en Europa, dibujado por Pedro Cieza de León en 1553.

Ya se ha comentado en el blog que los Reales de a 8 españoles fueron durante varios siglos moneda de intercambio mundial. Se podría escribir un libro entero dedicado a lo que se inventaban los diferentes países (o colonias) para marcar las monedas españolas y convertirlas en monedas oficiales de su país. Eso es algo que hicieron muchas colonias británicas, como Estados Unidos o Australia y también otros países como China, Brasil o Filipinas. A este respecto, hay una colección muy interesante de resellos en la próxima subasta de Aureo.  Podríamos tirarnos horas hablando del tema, pero hoy nos centramos en Australia y en la curiosa manera de convertir la moneda española en propia, que no era otra que agujerearla y hacer una moneda anular.

El procedimiento era sencillo: se cogía una moneda de 8 reales, se agujereaba y se convertía en un anillo de plata más un pequeño redondel de plata también. Bueno, pues el anillo se correspondía con una moneda de 5 shillings y el redondel interno con una de 15 peniques, después de resellar ambas, claro está. Popularmente se les conocía como un holey dollar (dólar agujereado) y un dump (deshecho, vertedero), respectivamente.

Aquí se indica que se produjeron 39.910 holey dollars, de los cuales se dice que siguen existiendo 395, aunque otras fuentes estiman que existen hoy en día menos de 300. En cualquier caso, se tratan de unas piezas con muchísimo valor histórico, tanto por su escasez como por su importancia en la numismática australiana. Prueba de ello es que en la web del Museo de Billetes en curso Australianos hacen mención expresa a este tipo de monedas y a su importancia antes de la federación.

Para poner más divertido el asunto,  en la revista Crónica Numismática de noviembre de 1996 se dice que sólo se acuñaron (o reacuñaron, como se quiera) este tipo de monedas durante 16 años, entre 1813 y 1829, y además fueron objeto de numerosas falsificaciones. Una consecuencia de dichas falsificaciones fue la suspensión y retirada de la circulación de estas piezas.

Es fácil imaginarse que con este panorama, catalogar los holey dollars es todo un reto. No obstante, se citan tres publicaciones especializadas al respecto en Crónica Numismática. La primera es muy antigua y con escaso rigor, se trata de “The world of the holey dollar” de Philip Spalding, publicada en Santa Bárbara en 1937. La segunda se trata de “The holey dollar & dump” y la tercera “The Holey Dollars of New South Wales”, ambas de W.J.D.W. & W.J Noble (no indica más que las siglas de los autores). He hecho una pequeña búsqueda y parece ser que estas publicaciones hace tiempo que dejaron de estar disponibles. No obstante, hay quien ha publicado en su web un pequeño catálogo de los holey dollars, así como características y curiosidades al respecto; muy interesante esta última fuente, está más que recomendada.

Para finalizar hay que decir que el gobierno australiano sacó en 1988, 1989 y 1990 unas series de Holey Dollars and dumps para coleccionistas, como las que se ven en la imagen superior. Las podéis ver aquí, aunque ya sabéis cuál es mi opinión al respecto.

La entrada de hoy la voy a dedicar a una moneda de esos reyes castellanos medievales que a mí tanto me gustan. Esta  moneda se acuñó en tiempos de Enrique II, el primero de la casa de los trastámara, quien se enfrentó con Pedro I provocando la primera Guerra Civil Castellana.

No quiero entrar en detalles de la primera Guerra Civil Castellana, puesto que se puede leer en Wikipedia y yo no soy quién para aportar nada nuevo. Resumiendo, como toda guerra medieval, esa guerra civil supone un enfrentamiento entre parte de la nobleza castellana con el rey Pedro I (que contaba con 19 años), que se ve apoyado por otra parte de la nobleza y castiga duramente a sus represores. La nobleza rebelde busca un nuevo rey en Enrique II y aunque en un primer momento Pedro I puede contener la rebelión, Enrique II se rearma exiliado en Francia, vuelve y derroca a Pedro I. Empieza así la dinastía de los Trastámara, de la que tristemente hoy en día casi nadie ha oído hablar.

La cuestión es que Enrique II acuñó esta preciosidad de dobla de 35 maravedís que fue subastada en la subasta de Caballero de las Yndias. Que por cierto se remató en 42.000 euros

A quienes les gusten las monedas medievales, seguramente esta pieza les recuerde a las monedas de “Franc à cheval(franco a caballo) francesas, que son el primer franco de oro acuñado en Francia. Para cuando Enrique II marchó a Francia, los franc à cheval llevaban acuñándose un par de décadas, lo que hizo que los historiadores creyesen que esta pieza se acuñó en Francia. La moneda de abajo muestra un franc à cheval de Juan II el Bueno.

No obstante, tal y como se explica en el catálogo de Caballero de las Yndias, esta tesis se ha descartado debido al estilo de la moneda, más propio de una pieza castellana que de una pieza francesa. Por eso se considera que debe haber sido acuñada en Burgos poco antes de haber sido coronado, por el tono bélico del motivo. ¿Y cuáles son esas diferencias de estilo tan significativas? Pues es como cuando se visita una catedral francesa y una catedral castellana: ambas son góticas, pero la diferencia de estilo es patente. Se ve muy claro si comparamos la moneda de Enrique II con la francesa que he puesto antes y con otras dos castellanas de la época: una dobla de 35 maravedís de Pedro I acuñada en Burgos y una dobla de la banda de Jaime II acuñada en Burgos (ambas de la subasta de Caballero de las Yndias con remates de 7000 y 2700 euros respectivamente).

Es más que patente que los castillos son muy semejantes en las tres monedas castellanas, igualmente con los leones. En cambio el escudo francés presenta florituras y adornos que no aparecen en las monedas ibéricas de la época. Igualmente, el caballero de la moneda castellana y de la moneda francesa son muy diferentes, así como el estilo de las letras. Si después de esto alguien todavía piensa que una moneda no es una obra de arte en pequeño, que vuelva a mirar las piezas.

Para finalizar, quería comentar que otro pretendiente a rey castellano de la casa de los Trastámara, Alfonso de Ávila, también acuñó moneda de oro cuando mantuvo una guerra contra su hermanastro Enrique IV, por todos conocido en este blog. El pobre Alfonso no tenía más que 12 años cuando la nobleza le puso en cabeza de la rebelión y tres años más tarde le asesinaron. Es lo que tiene las guerras. Hizo bastantes variantes de monedas a caballo y hay buena documentación al respecto. En la subasta de Caballero de las Yndias se subastaron nada menos que siete piezas diferentes, rematándose en 10.000 euros la más barata. El mes pasado se subastó otra variante más en Jean Elsen, tal y como anunció Rafael. Salió por 12500 euros y la subasta quedó desierta. Aquí dejo la foto de la pieza.

Por cierto, ¿a nadie le suena de nada este Escudo de armas de la Casa de Trastámara entre Ángeles tenantes en el Atrio de la Iglesia del Monasterio de Santa María de El Paular en Rascafría (Madrid)? Fuente

Voy a comenzar con esta entrada una sección dedicada a las monedas con historia. Cualquier aficionado sabe que las monedas se acuñan en un momento determinado, social, político, artístico y económico que influyen en su diseño; si se da la vuelta a la tortilla se puede obtener información histórica muy valiosa analizando monedas antiguas. Por ejemplo, se puede saber la apariencia física de un monarca mirando una moneda (como en este sestercio de Vespisiano) o se puede conocer la capacidad económica de un reino antiguo a juzgar por la cantidad de moneda de oro que se conozca de un periodo determinado.

Esta entrada nace de haber visto la siguiente moneda en la subasta selección de Aureo del próximo 11 de marzo.

Se trata de un croat de Enrique IV de Castilla, acuñado en Barcelona. Presenta la leyenda “ENRICUS:DEI:GR’A:REX” en el anverso y “CIUI-TASB-ARCH-NONA” en el reverso. Una moneda preciosa, y catalogada como rarísima. Su precio de salida es de 4000 euros y se estima la moneda en 7000 (permitidme dudar de que alcance el precio estimado).

Pero… un momento. Si Enrique IV es rey de Castilla ¿qué hace acuñando croats, que son moneda catalana? La respuesta está en que Enrique IV llegó a ser príncipe de Cataluña, aunque por un periodo de tiempo muy corto.

A medidados del siglo XV la Península Ibérica era una fiesta: la inestabilidad política enfrentó a los dirigentes de los diferentes reinos e hizo que buena parte de la nobleza se sublevara contra sus respectivos reyes, produciendo guerras civiles tanto en Castilla como en Navarra, Cataluña y Granada (cita). En el caso de Cataluña, se produjo un levantamiento de las instituciones catalanas (la Generalidad y el Consejo de Ciento) en 1462 contra Juan II de Aragón, conde de Barcelona y quien ejercía entonces el control político en la región. Los nobles pretendían un sistema oligárquico en vez de una especie de monarquía absolutista que era lo buscado por Juan II; así que ofrecieron la corona catalana a Enrique IV, que ya para entonces estaba enfrentado con Juan II y quien tenía un carácter muy débil, por lo que no sería difícil de manejar.

Enrique IV mandó tropas a Cataluña para defender la causa de la nobleza, y aunque fueron pocas, consiguieron levantar el sitio en el que se encontraba Barcelona. Posteriormente, Enrique nombra a Juan de Beaumont, Conde de Lerin, lugarteniente de Cataluña, el cual mantuvo una política totalmente continuista, tal y como analiza Josep Trenchs. Mientras tanto, Juan II hizo una ronda de contactos y buscó apoyos en la nobleza navarra e incluso en el rey Luis XI de Francia para buscar una solución pacífica al conflicto. Enrique IV delega su presencia en el asunto en el Marqués de Villena y el Arzobispo de Toledo quienes firman en su nombre el Tratado de Bayona. Con este tratado Enrique IV cede el principado de Cataluña y recibe como compensación la inclusión a la corona de Castilla de población de Estella, además de no tener que pagar ningún tributo a Juan II.

Desde el punto de vista numismático, se acuñaron poquísimas monedas, y todas ellas croats, en el periodo en el que gobernó Enrique IV en Cataluña. Además, las primeras emisiones fueron en nombre de Alfonso IV, por lo que la presencia de Enrique IV en la moneda catalana es escasísima.

Pero con ello no acabó la Guerra Civil catalana, la cual se prolongó otros diez años empobreciendo enórmemente a la región. Los nobles buscaron ayuda en otros reyes que también acuñaron monedas, como Pere de Portugal, de quien es el segundo croat que se muestra. Por otra parte, Juan II también hizo lo propio e incluso acuñó monedas de oro, las cuales apenas habían tenido presencia en Cataluña en los 100 años anteriores, tal y como se indica en Aureo 223. Un ejemplo es el Real de oro que aparece en la entrada, perteneciente a la misma subasta.

Hoy me he permitido el lujo de insertar una entrada sencillita en la que el objetivo principal simplemente es mostrar unas cuantas monedas que a mí me encantan. Todas ellas pertenecen a la segunda mitad del siglo XIX, un periodo histórico que me resulta apasionante, sobre todo desde el punto de vista artístico y cultural. Ya se sabe que a los jóvenes nos gusta el romanticismo.

Fueron esas corrientes románticas que inundaban Europa las que hicieron que el hombre occidental mirase su historia con otros ojos; y fueron diversos fantasmas los que recorrían Europa imponiendo la inestabilidad política/económica. Estas cuestiones influyeron en la numismática, haciendo que apareciesen muchas de las monedas más bellas jamás forjadas. Aquí os dejo algunas de las que más me gustan, teniendo todas en común que presentan un motivo alegórico, por los que siento especial predilección. No incluyo aquí imágenes que ya han aparecido en el blog (por ejemplo aquí y aquí).


Reino Unido. Una corona 1845. Fuente: vendedor forever223 de eBay.


Estados Unidos. 1 dólar de comercio, 1877. Fuente: subasta Aureo 11 de marzo de 2010.


Estados Unidos. 1 dime 1891. Fuente: vendedor greatsoutherncoin de eBay.



Suiza. 5 Rappen 1883. Fuente: vendedor zaratustra de eBay


España. 5 pesetas 1869. Fuente: subasta Cayón 27 de febrero de 2010


Perú. 1 sol 1890. Fuente: subasta Aureo 16 de diciembre de 2009.


Francia. 5 Francos 1848. Fuente: subasta Aureo 16 de diciembre de 2009.


Francia. 100 francos. Fuente: subasta Soler y LLach 28 de enero de 2010.

No diréis que no son mucho más bonitas que las típicas monedas con la foto de quien manda…

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