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Antes de ayer me escribió un tipo interesado en dos duros que tengo en eBay. Se tratan de dos duros de plata, un 1882/1 (variante) y un 1893 PGV. El amigo me escribe lo siguiente:

HOLA,MUY BUENAS.LE COMPRO LAS DOS MONEDAS DE 5 PESETAS POR 18 EUROS.A PARTE DE LOS GASTOS DE ENVIO QUE SERIAN DE 6,50 EUROS.SI, ENVIO CERTIFICADO URGENTE.SERIA EL TOTAL DE 24,50 EUROS.SI LE INTERESA MI OFERTA DIGAME DONDE DEBO DE HACER LA TRANSFERENCIA QUE HOY MISMO SIN DUDARLO LA LLEVARIA A CABO.TIENE QUE TENER EN CUENTA DEL ESTADO DE LAS MONEDAS,YA QUE UNA NO SE LEE LAS ESTRELLAS Y A PARTE ESTAN CON RAYADAS Y ALGUN GOLPE QUE OTRO.ESPERO RESPUESTA.MUCHAS GRACIAS POR PERDER SU TIEMPO EN LEER ESTE SMS.GRACIAS DE NUEVO Y SALUD.

Para enmarcarlo ¿eh? Menudo hoygan

Le digo que va listo si pretende que le venda dos de los duros más difíciles de El Centenario por menos de su peso en plata. También le invité a visitar esta entrada y esta otra.  A lo que el tipo me responde:

HOLA LA PLATA ESTÁ A 8,68 EUROS LA ONZA.UNA ONZA =31,1 GRAMOS.ESTAS MONEDAS TIENEN 25 GRAMOS CADA UNA.NO ES QUE VAYA DE LISTO NI MUCHO MENOS.SOLO LE INFORMO DE MI SABIDURIA EN EL TEMA.MI INTENCION TAMPOCO ES OFENDERLE NI BURLARME DE USTED.NO LO PIENSE.NO ME GUSTAN LOS MALOS ROLLOS.ME CONSIDERO MUY LEGAL Y ONESTO.SOLO LE HE OFRECIDO DE LO QUE YO ENTIENDO.NO ENTIENDO DE CARTALOGOS NI DE MAS.POR QUE EL CATALOGO ES UN PRECIO Y LA REALIDAD DE HOY POR HOY,ES OTRA.SI NO ES MUCHA MOLESTIA,CUANTO PIDE POR LAS DOS???GRACIAS DE NUEVO POR PERDER SU TIEMPO EN LEER ESTE SMS.(SIN MALOS ROLLOS, DE VERDAD)SALUD.

Creo que me he encontrado pocas veces en mi vida a gente que haga tan explícita su ignorancia como este tipo, y encima para querer engañarme. En primer lugar porque no sabe escribir, escribe con mayúsculas, sin espacios, sin tildes, deletreando mal y sin ser ni siquiera capaz  de estructurar correctamente una sentencia. Lo de no saber escribir es, desde mi punto de vista, una lacra social. No es que tengamos que ser todos literatos, y nadie está libre de que se le escape alguna falta, pero no ser capaz de escribir de forma comprensible es el mayor exponente de la ignorancia. Además de que semejante forma de redactar me parece una mala educación, un descuido o desprecio total hacia tu lector. Algo así como si te presentas a alguien y en vez de darle la mano le haces partícipe del olor de tus flatulencias.

Y dicho esto, vamos al tema numismático:

Este es el típico chaval que va en busca de chollos para vender más caro. Seguramente tenga menos de veinte años y quiera sacarse unos cuartos vendiendo monedas. Para lo cual habrá dedicado una tarde a leer algunas páginas sobre numismática y creerá que sabe lo suficiente como para hacer negocios en el mundo numismático.

Muy mal. Para este asunto hace falta dedicar tiempo, y bastante, del orden de años. Si no, lo normal es que te salga mal el asunto y no hagas más que perder pelas por pasarte de listo. Es como en la serie de Los Soprano, donde hay varios personajes jóvenes que quieren hacer pelas rápidamente y acaban con una bala entre ceja y ceja a las primeras de turno. Además, no hay que ser avaricioso y querer sacar un 1000% de beneficio por cada pieza que se venda, en torno a un 15-20% ya está bien, y muchas veces se saca menos.

Resulta que luego indagué al tipo y tenía una tienda en eBay (no pongo la dirección por motivos evidentes).   En ella vendía un montón de monedas, centenares, a unos precios desorbitados. Por ejemplo, una peseta de 1903 en estado BC+ por 35 euros o tres cobres de Fernando VII en calidad BC-/BC por 120 euros. He incluso había muchos casos en los que ni siquiera sabía lo que estaba vendiendo. Ponía varias veces “moneda antigua para catalogar”, tratándose de falsificaciones (eran más que evidentes) de monedas romanas. He incluso una la anunciaba como “un maravedí de plata” (!!), cuando realmente estaba vendiendo un real.

Me fijé en sus votos y descubrí que no había vendido ni una sola moneda. Normal, a esos precios y con esas calidades… realmente lo único que había hecho era perder un montón de tiempo subiendo cientos de fotos a eBay y también dinero, porque los anuncios y la tienda no son gratis.

Como conclusión se puede sacar una lectura de esto: Internet permite comunicarte con millones de personas en  todo el mundo, pero eso no es suficiente para poder venderles monedas y sacar un beneficio. Hace veinte años el mero hecho de poder llegar a cierta gente ya era un valor añadido de unos comerciantes frente a otros; la numismática de Palencia ponía los precios que quisiera porque la gente no iba a comprar monedas a Madrid y en Palencia sólo había una numismática. Hoy ese valor añadido se ha reducido muchísimo (para mi lo extraño es que no se haya anulado por completo) por lo que hoy más que nunca se prima el conocimiento sobre el mercado en el que te metes, ya sea numismático o de otro tipo. Es decir, que nadie se crea que sólo por tener una conexión a Internet se puede sacar unas pelas en el mundillo numismático porque eso no es así. Hace falta conocer el mercado, y eso no se hace en una tarde.

Una de las piezas más codiciadas en la numismática de Franco son las 100 pesetas con estrella 69, a quienes dedicaremos esta entrada. Al hablar de ella habrá que empezar, como se hace siempre, alertando de la gran cantidad de falsificaciones que hay. De hecho, es una de las piezas más falsificadas en España, puesto que pasa de valer muy poco si tiene una estrella 67 ó 68 a valer un dinerito más que considerable si tiene una estrella 69. Para la entrada me baso principalmente en el ejemplar número 68 (febrero de 1996) de la revista Crónica Numismática (ya desaparecida) y en mi experiencia personal.

Las monedas de 100 pesetas de Franco tienen dos estrellas a ambos lados de la fecha. En todas ellas, la primera estrella tiene el número 19 y en la segunda puede aparecer 66, 67, 68, 69 ó 70. Ésta es la única distinción entre las diferentes emisiones de la moneda, y serán éstas las que darán el valor de la pieza. Lo primero que haremos será analizar la primera estrella, puesto que presenta la particularidad de que los “1” varían dependiendo del año en el que se emitió la moneda. A continuación pongo diferentes imágenes, hechas por mí (y ya sabéis que soy un desastre dibujando) a mano alzada. Espero que os sirvan de ayuda.

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-66).

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-67). No obstante, existen monedas con estrella 67 cuyo uno tiene la forma del año 66, debido a que se reutilizaron los cuños. Esta es una variante conocida como “uno en punta”. Las monedas del 67 con el uno en punta son más escasas, y per se más caras, que las que no tienen el uno en punta.

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-68).

Ésta es la forma que presenta el uno correspondiente a las monedas de 100 pesetas de 1966 (19-70).

Y hasta aquí los unos de la moneda. Lo bueno hubiera sido que la moneda del 69 hubiera tenido un uno diferente a todas las demás, pero no, su uno es igual que el del 67, es decir, que parece casi más un 7 que un 1. No obstante, hay falsificadores cutres que no tienen esto en cuenta y utilizan una pieza del 66 ó del 68 para falsificarla y poner un 69, con lo cual es sencillo ver que la moneda es falsa.

En cuanto a los nueves, hay dos variantes archiconocidas: palo recto y palo curvo. Lo curioso es que el “palo curvo” no tiene un palo demasiado curvo, sino que más bien es “menos recto”. Tiene una forma semejante a la de la siguiente figura:

Mi experiencia me dice que la acuñación de la estrella es bastante floja generalmente, llegando a estar el 69 grabado con una fina línea. No por eso va a ser falsa. En la revista antes citada comentan una segunda variedad de “palo curvo”, que catalogan como rarísima, pero como yo no la he visto citar en ninguna parte más que ahí, no la considero.

La imagen de arriba muestra el aspecto de un 9 con palo recto. Muy importante fijarse en que tiene una bolita más ancha al final del palo, muchas veces es la clave para considerarla buena. De estas se hicieron 4500, de las cuales 1000 fueron para las pruebas Proof del año 69, y las otras para contentar a los coleccionistas. Ninguna de ellas circuló, y eso es importante.

En global, para considerar como buena una moneda del 69 yo sigo estos pasos:

– Fijarse en el 9
– Fijarse en el 1
– Fijarse en el resto de la moneda, si tiene algún desgaste casi seguro que es falsa porque las originales no circularon
– Fijarse si tiene brillo original en la estrella, lo que indicaría que no ha sido manipulada

No obstante, hay falsificadores que saben más que el hambre y te la pueden colar. Por eso, este tipo de piezas siempre hay que comprarlas a alguien de confianza o a una subasta pública. Mejor aún si tienen certificado de autenticidad (aunque serán más caras) porque así será más fácil venderlas sin que el comprador tenga dudas de su originalidad.

Finalmente, hay que decir que son piezas muy comunes en las subastas españolas. La imagen que he puesto arriba se corresponde con un “palo recto” de la subasta 223 de Aureo. En cuanto a los precios, en la subasta celebrada el 28 de enero de 2010 por Marti Hervera se vendió un palo recto en calidad sin circular por 280 euros y un palo curvo en EBC+ por 100 euros.

EDITO 18 de diciembre de 2010

En un comentario Miguel dice que él conoce dos variantes en el trazo del 9 de 100 pesetas con palo recto.  Me ha mandado una imagen con muy alta calidad en la que se pueden ver tres monedas (auténticas según él) con diferentes nueves. Podéis descargar la imagen aquí.

Supongo que todo el mundo conozcamos eBay la famosa y existosa web de compra/venta entre particulares y alguna empresa que por ahí pulula. Casi todos seguro que también hemos tenido alguna buena experiencia con la web y, quizá, alguna mala. En esta entrada me limito a mostrar algunas reflexiones de mi experiencia personal con las compras en eBay, y de la metodología que sigo para intentar no verme engañado.

Lo primero que hay que tener en cuenta, y esto es lo más importante, es que eBay es simplemente una plataforma para la compra/venta, no se proporciona ningún valor añadido de calidad ni de selección de piezas ni de nada. Por mucho que en sus anuncios se diga lo contrario, si se lee con detenimiento los términos de seguridad de eBay se puede observar que comprador y vendedor están indefensos. Además, en eBay hay muchísimos coleccionistas principiantes. Lo normal es que según pasa el tiempo y la calidad de la colección aumenta, el coleccionista siga mirando de reojo a eBay, pero adquiera piezas fundamentalmente de vendedores profesionales o de casas de subastas.

Esto hace que haya gente que venda piezas falsas, trucadas o limpiadas a manos llenas, teniendo muchas veces la estrategia de poner una foto de una moneda donde se aprecia claramente que es falsa, de forma que si alguien la compra, está claro que es muy principiante y no se va a enterar ni aún cuando la tenga en mano. De hecho, hay vendedores con miles de votos y un 99,8% de votos positivos que venden fundamentalmente moneda falsa o trucada (aquí se listan algunos).

Evidentemente, esto genera muchísima desconfianza y hace que las pujas sean bajas porque siempre está el miedo de que te la pueden meter doblada. Claro, que estas pujas bajas son tanto para las monedas falsas como para las auténticas, así que muchos vendedores honrados sacan muy poco dinero vendiendo piezas buenas en eBay. Ese es el motivo de que las buenas monedas brillen por su ausencia. (Más sobre este tema)

Otra cuestión es que la catalogación de las monedas muchas veces es de coña marinera, poniendo como SC- piezas que se podrían dejar en MBC+. Lo malo es que muchos compradores principiantes se fían mucho de la valoración del vendedor y apenas miran la moneda, por lo que hay vendedores serios que tienen que sobre-evaluar sus monedas para que sean valoradas de forma justa. De hecho, una vez compré una moneda a través de eBay a un vendedor profesional con el que ya había hecho varios tratos y cuando vi la moneda le dije: “Pero esta no está sin circular” y la respuesta fue: “Bueno, ya sabes cómo son los sin circular de eBay, esta pieza no está nada mal”. Realmente no estaba mal, ¡pero yo la quería sin circular!

Todo esto genera un ambiente raro que tiene algunas consecuencias. Una de ellas es que los coleccionistas principiantes se quedan con una imagen muy falsa del mercado, creyendo que las monedas valen mucho menos de lo que realmente cuestan. Aquí se indica que al estar acostumbrados a comprar supuestos sestercios de Nerón en calidad MBC+, algunos coleccionistas principiantes se creen que ese es su precio, y que les intentas engañar si les pides 140 euros por ellos. Así pues, se los comprarán básicamente a quienes se los vendan a 50 euros, siendo falsos casi seguro. Pero otra consecuencia es que en eBay se genera un río revuelto en el que puede haber ganancia de pescadores, puesto que hay veces (pocas) que aparecen monedas buenas y un comprador avispado las puede cazar a buen precio. Pero claro, hay más de un comprador avispado, así que el precio al final no suele ser de ganga.

En cualquier caso, antes de comprar nada en ebay yo daría los siguientes consejos:

– Lee bien y con detenimiento todo el anuncio, no vaya a ser que haya truco.

– Intenta comprar a vendedores que ya conozcas y con los que hayas tenido buenas experiencias. Repetir reduce el riesgo (pero no lo elimina).

– Valora tú mismo la moneda analizando en detalle la foto.

– Mira las otras piezas del vendedor, si vende alguna que te parezca falsa, mala señal, el tipo no es de fiar.

– Mira las otras piezas del vendedor, si vende las monedas demasiado caras, malo, si las vende demasiado baratas, asegúrate de que no sean falsas.

– Lo normal es que un vendedor serio vaya a por un tipo de cliente determinado y sobre él construya su negocio. Si alguien sólo vende monedas baratas y de repente vende tres piezas de 300 euros cada una, eso es muy raro.

– Mira sus votos negativos y fíjate qué hace cuando hay algún problema.

– Si tienes dudas sobre la moneda pregúntale al vendedor si permitiría devolverla en caso de que consideres que es falsa o manipulada.

– Mira sus votos positivos y fíjate que no sean autopujas. Si tiene todas las estrellas llenas (5 de 5 en todas las estrellas), si tiene cientos de votos y los ha conseguido en una semana o si un alto porcentaje los recibe de usuarios con cero votos, mala señal, yo no me fío.

– No porque sea profesional será honrado. De hecho, todas mis malas experiencias (que no han sido tantas) fueron con vendedores profesionales.

– Si el vendedor vive en tu ciudad y permite la entrega en mano se reduce mucho el riesgo porque podrás ver la moneda antes de soltar el dinero. Claro que también te puedes encontrar con tipos raros.

– Si no estás seguro, no pujes.

– Si aún así te cuelan una moneda mala, ponte en contacto con él y coméntaselo. Pídele que te envíe una buena o que te devuelva el dinero (incluyendo los portes).

Las monedas que ilustran la entrada son piezas que he visto en venta en eBay y que considero más falsas que el alma de Judas. Hay gente que está recopilando algunas aquí.

PD: mil gracias a Isidro por el desinteresado y elegante diseño del banner. Se dio cuenta de que el que tenía una horrible y me hizo otro. Por si alguien no se había dado cuenta, soy un auténtico desastre en cuanto a capacidad artística, quizá por eso mismo me guste tanto el arte.

Ayer pasé por Valladolid y me encontré que una joyería estaba totalmente empapelada por fuera con carteles amarillos que decían: “Hoy se compra oro a 14 euros el gramo“. No le hice una foto porque no llevaba la cámara conmigo y no tengo un móvil de esos que hacen fotos (de hecho no tengo móvil). Así pues, tendréis que creerme que esos carteles estaban ahí.

Me quedé absolutamente alucinado porque yo, hoy por hoy, pagaría a 24 euros por gramo todo el oro que me quieran traer. Comprar oro a 14 euros es timar a la gente que está desesperada y se ve obligada a vender sus joyas. ¡Esos precios están muy por debajo de lo que los joyeros pagan para comprar oro para hacer joyas!. Como no sabía si era sólo ese hombre el timador, me puse a buscar en la web y resulta que es lo que se está pagando: entre 13 y 14,5 euros por gramos de oro. Eso sí, oro de 18 kilates, que está lejos de ser oro puro (en concreto 18 kilates equivale a 750 milésimas). Al final he visto un montón de webs (v.g. 1, 2, 3) donde se compra oro puro a unos 19,5 euros. ¡Toma ya! ¡Pero si está a más de 26 euros el gramo!!!

Cierto es, todo hay que decirlo, que es razonable que las joyerías paguen menos por el oro que el precio oficial, ya que después tendrán que desmontar las joyas y posiblemente fundir el metal, lo cual también es un trabajo y un coste. Por eso se paga mejor un lingote de oro que oro en anillos, cadenas y otras chatarras. Pero aún así, más de un 30% de margen de beneficio es una auténtica barbaridad.

Si sirve de referencia, un numismático profesional conocido mío compra el oro a un 6% menos de lo que esté en bolsa, sabiendo que él lo tiene vendido a los mayoristas por un 1% menos de lo que esté en bolsa. Eso sí, lo compra en lingotes o en monedas. En cualquier caso, que se gane un 5% en la transacción me parece adecuado (al fin y al cabo se tardan pocos minutos en revenderlo), pero que se gane un 30% me parece una estafa.

Puedo entender que haya gente que se vea necesitada de dinero y tenga que vender sus joyas. Y también que haya gente que no quiera para nada sus antiguos anillos y prefiera hacerlos dinero, pero llevarlos a estos joyeros no es la mejor opción. Simplemente haciendo que las joyas las subaste una caja de ahorros en el monte de piedad se sacaría bastante más dinero. No quiero poner ejemplos concretos porque no entiendo de joyería y cualquiera podría decir que dicha joya no sólo tiene un valor en cuanto a metal, sino también su diseño. En cualquier caso, las subastas del monte de piedad de Caja España suelen tener unos precios que rondan en torno a los 23 euros el gramo de oro, lo cual es un precio adecuado. Y no nos confundamos, la mayoría de los que compran en los montes de piedad son los mismos joyeros que pagan el oro a 14 euros el gramo cuando ven que el comprador está desesperado.

Ya se ha dicho en el blog que si yo pudiera pedir un deseo, éste sería poder producir cosas que la gente coleccionase, porque así tendrán un valor artificial que yo podría aprovechar para obtener grandes beneficios. Esta idea es la base de algunas empresas, como Panini, esa que hace cromos que todo niño que se precia habrá coleccionado alguna vez. Pero hay otras empresas que de vez en cuando sacan colecciones a cada cuál más estúpida y cuyo fin no es más que sacar los cuartos a la gente para obtener algo que, en cuanto lo tienes, pierde todo su valor y se pudre en el fondo de un cajón. Lo malo es que hay veces que esas colecciones son de monedas, y hay gente que confunde las colecciones de los kioskos con la numismática.

Tengo un par de ejemplos en mi casa de esas colecciones, que me han llegado al comprar lotes y que no he sido capaz de vender ni por dos euros. Un ejemplo se ve en la siguiente imagen, y es una moneda de la colección “30 ligas 30 monedas”, que el diario Marca dedicó al Real Madrid. Cada una de estas moneditas costaban 3,95 euros, así que el coste total de la colección serían 118,5 euros más lo que cuestan los periódicos. ¡Ahí es nada!. Concretamente, la moneda de la imagen parece dedicada a un tal Ramón Grosso, que en paz descanse, y del que nunca había oído hablar hasta ahora.

Más cutre todavía me parece la colección “Historia de la Peseta” que el Correo de Bilbao lanzó cuando se cambió de la peseta al euro. Se tratan de 15 monedas, supuestamente en plata de 1ª ley, que “sólo” costaban 4,95 euros cada una. La imagen de abajo muestra dicha colección. La calidad de la imitación me parece insultante, sería algo así como publicar una imitación de un cuadro de Velázquez hecha con Microsoft Paint. Por otra parte, el deterioro de las piezas es increíble: sólo han pasado ocho años y están todas oxidadas y estropeadas, y eso que no han estado en ningún lugar especialmente húmedo. La última de las imágenes de la entrada muestra la imitación de la peseta de 1869 sin sacar de su envoltorio y una vez sacada y transcurridos ocho años. ¿Y dice usted que eso es plata de primera ley?

La reflexión más importante al respecto es la siguiente: por el precio que cuesta esa colección cualquiera se podría haber hecho con las pesetas originales en calidad sin circular (las posteriores a 1936) y BC/BC+ (las anteriores a 1936). No obstante, como bien dice un amigo mío: cada cual gasta su tiempo y su dinero en lo que le da la gana.

Por cierto, la web numisma.org ha considerado este más al presente blog como la mejor web dedicada a la numismática. Muchas gracias, vuestro reconocimiento me anima a seguir.

Como ya se ha comentado, últimamente hay muchos aficionados a coleccionar errores numismáticos. Hay varias páginas dedicadas al coleccionismo de errores, entre ellas esta página de Benjamín Muñiz. Ya iremos desgranando en el blog los diferentes tipos de errores que nos podemos encontrar, todo con calma y tiempo, que si no nos atragantamos. Sin embargo, esta entrada está dedicada a errores que NO hay que coleccionar.

Un error es, por definición, una “cosa hecha erradamente”; vamos, que es algo en lo que ha habido una equivocación. Por lo tanto, no tiene sentido considerar como errores numismáticos piezas que hayan sido acuñadas mal a posta, ya que eso no deja de ser una estafa inmoral e ilegal.

Una estafa de este estilo a gran escala se produjo en España a finales de los años 70, cuando unos cuantos individuos que tenían acceso a los cuños de la FNMT imprimieron cientos de supuestos errores que poco a poco fueron introduciendo en el mercado, haciendo una práctica deacuñación ilegal de moneda y estafando a los coleccionistas de errores. Me consta que hay errores de diversos tipos:


Moneda perteneciente a la colección privada de

José Crispulo Villanueva Arjona “Villi”, obtenida de bencoins

– Acuñaciones de pesetas, duros, cinco duros, cincuenta pesetas y cien pesetas en plata.
– Acuñaciones de pesetas, duros, cinco duros, cincuenta pesetas y cien pesetas en oro.
– Acuñaciones de pesetas, duros, cinco duros, cincuenta pesetas y cien pesetas en cobre.
– Acuñaciones confundiendo el metal, acuñando en cuproníquel lo que es de aluminio o vicerversa.
– Acuñaciones de monedas confundiendo el cospel. De forma que se acuña una moneda de cien pesetas en un cospel de una de veinticinco o una de cinco duros en una de duro, como la imagen de arriba.
– Acuñaciones bimetálicas.
– Acuñaciones con el anverso de un facial y el reverso de otro.
– Acuñaciones emparejando un cuño del rey y un cuño de Franco.
– Acuñaciones sobre piezas de monedas de Franco, es decir, usando monedas de peseta, duro o cien pesetas como cospel.
– Acuñaciones sobre piezas de Alfonso XII y Alfonso XII, sobre todo monedas de cincuenta céntimos y de peseta.

No hay que tener muchas luces para ver que si una moneda es de oro o está acuñada sobre otra moneda de Alfonso XII eso no puede ser debido a un error fortuito. Por eso me parece que coleccionar o comerciar con este tipo de monedas es contribuir a la estafa; yo me niego rotundamente. No obstante, hay gente dispuesta a hacerlo y no es difícil encontrarse monedas de estas características en mercadillos o en subastas españolas. Mi opinión al repecto es que no debería estar permitido subastarlas por la procedencia ilegal de las piezas. Además, tal como indica Cayón en su catálogo, estos errores no tienen ningún valor numismático.

Enrique fue en el año 2000 a París en un viaje familiar. Allí vio varias máquina donde por 1 franco te daban una bolita con una “moneda parisina” dentro. Aunque no valiesen para mucho, le hicieron gracia y compró un par de monedas de cada tipo que vio, en total seis monedas.

Las guardó en casa y seis años después, sin haber hecho más que coger polvo en el fondo de un cajón, decidió ponerlas en eBay por ver si alguien le daba algo por ellas. Estuvo buscando esas monedas en el eBay de Francia y vio que había cierto coleccionismo de esas monedas, incluso tenían una categoría dedicada, pero no vio en venta las monedas que él tenía, por lo que era difícil estimar su valor, aunque viendo el precio que alcanzaban el resto de las piezas de esa colección, tampoco es que fuesen a valer mucho.

Al final se decidió a poner un juego de tres monedas en venta, con un precio de salida de 1,99 euros. Eso ya era más de lo que él había pagado por las monedas y, si realmente su precio era mayor, habría gente interesada en ellas y el precio subiría. A los dos días se pone un francés en contacto con Enrique para decirle que si tenía más monedas de este tipo y al decir Enrique que tenía otras tres iguales, el francés le ofreció ocho euros por todas.

A Enrique ocho euros no le parecía mal, pero como no estaba seguro le dijo que mejor siguiese la subasta en eBay y en caso de que ese fracés fuera el ganador, se comprometía a venderle las otras tres monedas por el mismo precio que el final de la subasta. Enrique acertó. Cuál es su sorpresa cuando ve que el francés había ganado la subasta… ¡¡por 48 euros!! ¡¡12 veces más de lo que le había ofrecido!!

Enrique, muy gustoso, se puso de nuevo en contacto con el francés y le dijo que si quería las seis monedas tenía que pagar 96 euros más portes. Y entonces es cuando el francés tuvo la caradura de hacerse el tonto diciendo que él pensaba que esos 48 euros era el valor de las seis y que de haberlo sabido no hubiera pujado tanto. Enrique le dijo que si él no hubiera pujado, otro se lo hubiera llevado, así que si las quería que pagase 96 euros. Así que el francés intentó otra estrategia de timo, que es dar pena, diciendo que el quería hacer una colección para sus tres hijos y que no tenía mucho dinero porque su mujer no trabajaba. ¡Menuda jeta! Primero te intentan timar y luego te quieren dar pena para volver a timarte. Enrique no accedió, porque estaba claro que el francés no quería las piezas más que para revenderlas. Así pues, al final pagó 100 euros por ellas, incluyendo los portes.

El timo del codicioso (yo mismo lo he bautizado) es la versión numismática de los engaños que Paul Newman practicaba jugando al billar en The Hustler y en The colour of money. Además, al igual que en esta última película, el timo se puede hacer a gente experimentada, puesto que es condición humana que cuando te dejan ganar dinero fácilmente te crees más listo que el otro, y es entonces cuando subes la apuesta y bajas la guardia, permitiendo que te timen.

A Enrique le pasó una vez, y eso que ya había visto a varios amigos caer en la misma trampa. Resulta que un tipo le compró varias monedas por eBay, pagándoselas de inmediato y siendo muy amable. En un par de semanas, el tipo se volvió a poner en contacto con Enrique y le pidió otras cuantas monedas. Enrique le pidió por ellas 600 euros y el tipo sólo le regateó hasta 570, dejando un amplio margen de beneficio para el vendedor. Al poco tiempo Enrique vuelve a tener noticias de su amigo, quien resultó haber revendido todas las monedas que había comprado y, como tenía un cliente que quería más, le volvió a pedir monedas, esta vez por valor de 1000 euros.

Enrique estaba encantado con su nueva amistad ya que le estaba haciendo ganar mucho dinero en poco tiempo, y así es muy fácil hacerse amigos.

En otras dos semanas el tipo había vendido de nuevo todas las monedas y le pidió a Enrique un lote mayor, de 4000 euros. Con esa venta Enrique podía ganar mucho dinero, pero tenía que aceptar la condición de que, como el otro tipo era un currito y no tenía dinero en efectivo, le tenía que dejar las monedas para cobrarlas en cuanto hubieran sido vendidas. A Enrique no le hacía mucha gracia, pero aceptó debido a que ya le había hecho muchas compras y en todas había salido bien parado, era un tipo de fiar.

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El final de la historia ya os lo podéis imaginar ¿verdad? Efectivamente: no volvió a saber nada de ese hombre ni vio los 4000 euros que le debía. Había sido timado por un supuesto colega al que ni siquiera había conocido en persona.

En frío a tomo el mundo que nos cuentan la historia nos parece evitente que eso iba a acabar en un timo. Sin embargo, más de uno y de dos experimentados coleccionistas han caído en la misma trampa, al igual que cae Paul Newman en la película de “The colour of money”. Se ve que es parte de la condición humana creerse más listo que el de enfrente.

Falleció hace unos años una parienta de unos primos de Enrique, que en paz descanse la señora. El caso es que, aparte de varios bienes inmuebles y unos cuantos cientos de miles de euros, la mujer dejó en este mundo terrenal una colección de monedas y sellos que, según ella, representaba un interesante patrimonio. Esa colección la dividieron sus herederos en tres partes y Enrique se hizo cargo de la que les tocó a sus primos para venderla a cambio de una comisión.

Vendiéndola con calma y tiempo la tercera parte de la colección se tradujo en unos 3.600 euros, una suma con la que los herederos quedaron contentos. Pero lo malo no fue lo que se sacó, sino lo que le habían costado aquellas piezas a la fallecida, información que se pudo saber porque había dejado escrito, moneda a moneda, lo que había pagado por ella (había incluso monedas de plata con una pegatina adhesiva en la misma moneda). En resumidas cuentas, aquello ha sido el mayor despilfarro de tiempo y dinero en numismática del que he oído hablar. Si lo analizamos un poco sacaremos algunas conclusiones.

Prácticamente todo el lote estaba dedicado al tema del Descubrimiento del Nuevo Mundo, tanto en sellos como en monedas. Esto no tiene por qué estar mal, cada cual colecciona lo que quiere, pero cuando se trata de meter dinero en grandes cantidades no suele ser una buena idea hacerse con monedas conmemorativas de vete a saber qué países.

Las monedas estaban metidas en álbumes de una joyería de Bilbao, y también había varias facturas de dicha joyería. Parece ser que la mujer consideraba que hacer una colección de monedas equivale a ir a una joyería de vez en cuando y pagar lo que te digan por la moneda que te digan. Y esto es un gravísimo error. Hay que comparar precios, pero no con otras joyerías, sino con el mercado de la calle. Intentar vender algo y aprender a tasar por uno mismo las monedas antes de comprarlas.

Como la mujer era muy prepotente e iba de lista y de que tenía dinero (Enrique mismo la conoció) los de la joyería se aprovecharon y le vendieron lo que quisieron a precio de oro, o mejor dicho de platino. Monedas de inversión de una onza las había pagado, en los años 90, entre 3.500 y 6.000 pesetas, medias onzas de oro a 60.000 pesetas, e incluso monedas de níquel de las Islas Hook a 12.000 pesetas cada una. Estamos hablando de varios millones de pesetas tirados a la basura.

Pero no penséis que todo allí era oro y plata, también tenía un montón de basura que seguramente le llevó muchísimo tiempo ordenar. Había sellos usados tanto el álbumes como en un montón de cajitas, llegando a pesar los que estaban sueltos más de un kilo, ¡eso son muchos sellos! Evidentemente, el precio de aquellas estampitas es nulo. También tenía una colección de moneda española usada, que no sé para qué la guardaría porque eso no vale absolutamente nada más que su valor facial. Guardar moneda en circulación está muy bien, pero siempre y cuando sea sin circular, claro está.

Eso sí, todo hay que decirlo: de todo lo que compró, lo único que se pudo vender a un precio similar al que ella pagó (aunque lo pagó 15 años antes) fueron las monedas de oro. Ella las compró carísimas, pero el oro se revaloriza mucho en 15 años. Así que, si hay que perder dinero, se pierde menos comprando oro.

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