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Las monedas que más me gustan de Franco son las humildes piezas de aluminio de 5 y 10 céntimos de peseta que abundaban en el bolsillo de nuestros abuelos. Se trataban de monedas de aluminio, de muy mala calidad y que en cuanto pasaban por dos manos estaban hechas un asco; este hecho, unido a que la mayoría se acuñaron en los años 40 y no eran épocas de que nadie coleccionase monedas (suficiente tenían con intentar comer todos los días), hace que encontrar estas piezas en calidad sin circular sea complicado, aunque no imposible.

Si me gustan estas monedas es principalmente por el motivo del anverso. En vez de poner la cara del patas-cortas, que ya tenemos más que vista todos los coleccionistas de su numismática, se remontaron 2000 años para buscar el principal motivo de la numismática íbera: el jinete íberico. Estos jinetes aparecen en muchos ases y denarios acuñados en las diferentes cecas de la hispania antigua. Como muestra, encima de este párrafo está un as de Bursau y debajo un as de Calacoricos-Calagvrris, donde se representa este motivo (imágenes sacadas de la próxima subasta de Jesús Vico). Si lo pensamos la selección del motivo es muy inteligente, puesto que es una clara alegoría propia del pueblo íbero, denotando todas esas historias del orgullo nacional y racial propias de muchas ideologías de la época, mientras que no se hace ningún guiño explícito a la ideología ni a los símbolos fascistas; en el año 40 no estaba claro quién iba a ganar la Segunda Guerra Mundial.

Dicho esto, vamos a ver la serie propiamente dicha. Veamos primero los cinco céntimos, que constan de cuatro fechas: 1940, 1941, 1945 y 1953. Los que aparecieron en la subasta Hispania se remataron en 55, 17, 12 y 85 euros; se muestran a continuación:




En el reverso se presenta un escudo precioso y abajo los símbolos del Yugo y las Flechas, propios de los Reyes Católicos pero apropiado por la simbología de Franco. A ambos lados se indica el valor de la moneda abreviando “céntimos” por “cents”. Un tema interesante en el que fijarse es que en las columnas de Hércules se indica PLUS ULTRA, pero escribiendo PLUS y ULTRA con una V, es decir PLVS VLTRA. Es importante notar que en todas las monedas de 5 céntimos el PLVS se escribe con “V”, y no con “U”.

Vamos a ver ahora las de 10 céntimos, que tienen las mismas fechas y se remataron en Hispania en 18, 35, 20 y 22 euros. Son las siguientes:




Las piezas son muy semejantes a las anteriores. La única diferencia es que éstas son un poco más grandes e indican 10 cent. Además, hay un detalle muy sutil, y es que en las columnas de Hércules se indica PLUS VLTRA, pero esta vez la palabra PLUS está escrita con “U”. ¿Siempre? No.

Existen dos conocidas variantes en las que el PLUS de las columnas de Hércules está escrito con V, al igual que en las monedas de 5 céntimos. Estas variantes se dan sólo en las monedas de 1940 y de 1941 de 10 céntimos. Esas también se subastaron en Hispania, alcanzando los 170 y 28 euros respectivamente:


Para que quede claro, dejo aquí un zoom de PLUS escrito con U y de PLVS escrito con V.

Además de estas variantes existe otra, mucho menos conocida y que no se incluía en la subasta Hispania. Se trata de una variante de la de 10 céntimos de 1940 con PLVS con V y VNA (de “UNA GRANDE Y LIBRE” en la leyenda superior) también con V. Esta moneda se subastó en Herrero el 10 de diciembre de 2009 en calidad sin circular, rematándose en 180 euros. En cualquier caso, es bastante más rara que las anteriores.

 

EDITO (1 – XI – 2010)

 

Dice Antonio en el primer comentario de la entrada que en el libro de Aledón citan la variante PLVS VNA para la moneda de 10 céntimos de 1941. Yo no tengo ese libro ni he visto esa variante, así que no puedo corroborar la existencia de esa moneda.

La Segunda Guerra Mundial es seguramente el acontecimiento histórico que más haya marcado la historia del siglo XX, hasta el punto de que la mayoría de las actividades que hoy en día realizamos posiblemente no serían las mismas de no haber sido por dicha Guerra. La numismática no se escapa, y la WWII ha dejado algunas huellas en ellas. Hoy presento quizá la más famosa: el centavo de 1943.

Como todos sabéis, Estados Unidos entró en la Guerra en diciembre de 1941 teniendo como consecuencia económica casi inmediata el encarecimiento de la mayoría de las materias primas, que ya eran caras de por sí debido a que Europa llevaba más de dos años en guerra. El encarecimiento de los materiales dejaron cosas curiosísimas: las mujeres se pintaban medias falsas debido a la escasez de nilon, se pagaban a precio de oro las piedras de las casas de algunos  pueblos gallegos, muy ricas en wolframio y por un año se dejaron de acuñar centavos de dólar en cobre.

Como el cobre se puso caro, los americanos acuñaron sus monedas de centavo de 1943 en acero, que es un material mucho  más barato . El resultado de la acuñación fue un desastre: al ser el acero de color plateado la gente los confundía con dimes, que costaban 10 centavos; las máquinas expendedoras no los reconocían; y como no estaban galvanizados por los bordes se oxidaban y se corroían al poco tiempo de haberlos acuñado. Todo esto hizo que al año siguiente recubrieran los cóspeles de acero con una fina capa de cobre para evitar tales males. En cualquier caso, a partir de 1947 los centavos volvieron a ser de cobre y el acero se dejó para otros menesteres.

Pero ahí no quedo el asunto. Resulta que en 1942 debieron sobrar unos cóspeles de cobre y a alguien se le ocurriría en 1943 acuñarlos y sacarlos a circulación como si tal cosa. Se ve que no hicieron fraude. En Wikipedia (de donde están sacadas las fotos de la entrada) consideran estos centavos como los más raros de la serie de Lincoln, sólo superados en rareza por el famoso de doble acuñación.  Se estima que se acuñaron unos 40 ejemplares, aunque sólo 15 han sido confirmados. Os podéis imaginar que con los cientos de miles de personas que coleccionan centavos americanos, son piezas muy cotizadas y se suele considerar en las listas de rarezas americanas. También os podéis imaginar que hay miles y miles de centavos falsificados.

En el blog de Susan Headley indica que lo más normal en las falsificaciones es que sea uno de 1948 recortado (algo semejante a la peseta de Benlliure). El truco para ver a primera vista si es falso es que el rabo del tres debe ir hacia abajo de forma bastante pronunciada. En la imagen de abajo (esta sacado del blog de Susan) se ve bien la diferencia. No obstante, lo de siempre: son monedas muy raras y muy caras, de sospechar que son buenas habría que mandarlas a una entidad certificadora.

Se puede ver con una simple búsqueda en Coin Talk el interés que suscita este centavo. También se puede ver que a los expertos les preguntan cada poco por la autenticidad de estas piezas, según el mismo blog de Susan. Me imagino que sea como en España por los duros de 1869, si cada vez que veo a alguien que cree tener un duro de 1869 auténtico me dieran un euro, quizá ya me daba para comprarme uno auténtico yo 🙂

En cuanto a los precios de los centavos de 1943, pues el de acero es barato, mientras que el de cobre es sólo apto para algunos bolsillos privilegiados. En WikiAnswers indican que en 2000 se remató uno por 115.000 dólares (MS-61), mientras que en 2010 se remató otro por 207.000 dólares (VF-35).

Un último apunte es que, a la inversa de lo que ocurrió con los centavos de 1943, en 1944 se acuñaron algunos centavos sobre unos cóspeles de acero. Estos son menos famosos, pero también son muy escasos y por lo que parece también bastante falsificados. Hasta 2000 PCGS no autenticó ninguno de esta especie, que parece ser que se subastó en Heritage, con una estimación de entre 75.000 y 100.000 dólares (no sé por cuánto se remató). También se dice que el mejor conocido lo autenticó ICG (Independent Coin Grading) y es el que se muestra en la foto de abajo.

José I fue un mandatario que en España siempre se vio como extranjero y nunca fue querido. Su leyenda negra ha llegado hasta nuestros días y todavía hoy se ve con recelo a pesar de que muchos historiadores coinciden de que su gobierno distó de ser malo (sobre todo si se compara con su predecesor y su sucesor). En cualquier caso, está claro que el pueblo no le quiso y José I Bonaparte pasó a la historia popular como Pepe Botella, sobrenombre que aún hoy conserva.

Otra cuestión es el aspecto numismático de su reinado, que aunque fue corto es más que interesante. A juzgar por la cantidad de veces que aparecen en subasta y por los remates que obtienen, mi opinión es que se conservan bastantes de sus monedas en buena calidad y aún así son piezas caras (lo que no es una contradicción). Yo creo que la causa es debida a que fueron monedas que circularon poco tiempo, puesto que con la restauración de la monarquía borbónica no se podía utilizar moneda de José I y per se la gente las guardó. Como son piezas muy bonitas muchos las coleccionan y de ahí su precio. La excepción son las monedas de 320 reales, que son raras y muy caras; hay un ejemplar en el museo de la FNMT, por si alguien lo quiere ver.

Hoy dedicaré la entrada exclusivamente a las monedas más grandes que acuñó: los duros acuñados en Madrid (que es la serie que más me gusta de este reinado), los de Barcelona, el de Sevilla y los 320 reales. Se acuñaron monedas del mismo valor, pero unas indicando 20 reales  y otras 8 reales; además, las que se acuñaron en Barcelona durante la Guerra de la Independencia tomaron un valor de 5 pesetas. Explicar el por qué de esta aparente contradicción es largo, por lo que lo dejamos para otra entrada, pero si alguien quiere irse adelantando que lea este ensayo de Javier de Santiago Fernández.

Todas las monedas que pongo en esta entrada están sacadas de la subasta de 11 de marzo de 2010 en Aureo, en la que se subastó una deliciosa colección de moneda de José I. Muchos fuimos los aficionados que pudimos disfrutar con la colección, pero muy pocos los que pudieron llevarse una pieza a casa. Pongo entre paréntesis los precios de remate de las piezas.

DUROS ACUÑADOS EN MADRID

20 reales  1808 AI (1150 euros)

20  reales 1809 AI (650 euros)

20 reales 1809 IG (1300 euros)

20 reales 1810 AI águila grande (580 euros)

20 reales 1810 AI águila pequeña (800 euros)

20 reales 1810 IA (3400 euros)

20 reales 1810 IG (3000 euros)

20 reales 1811 AI águila grande (900 euros)

20 reales 1811 AI águila pequeña (420 euros)

20 reales 1812 AI (570 euros)

20 reales 1812 RN (950 euros)

DUROS ACUÑADOS EN BARCELONA

5 pesetas 1808 (400 euros)

5 pesetas 1809 (600 euros)

5 pesetas 1810 (1000 euros)

5 pesetas 1811, 25 rosetas (330 euros)

5 pesetas 1811, 22 rosetas (700 euros)

5 pesetas 1812 (650 euros)

5 pesetas 1813 (3700 euros)

5 pesetas 1814 (4200 euros)

DUROS ACUÑADOS EN SEVILLA

20 reales 1812 LA (1450 euros)

ONZAS ACUÑADAS EN MADRID

320 reales 1810 AI (10000 euros)

320 reales 1810 RS (25000 euros)

320 reales 1812 RS (13700 euros)

En cuanto a la cuestión estética, a mí me parecen muy elegantes, sobre todo las acuñadas en Madrid y Sevilla. El busto de José es realista a la vez que recuerda a los emperadores romanos, de perfil y con una mirada profunda. El escudo también es una preciosidad con los seis cuarteles representando los diferentes reinos de España, colonias de ultramar incluidas, y el águila napoleónica en el medio.

Son piezas que, como ya he dicho antes, se suelen dejar ver en las subastas españolas muy frecuentemente. La excepción son las de 320 reales que se ven de tarde en tarde. Eso sí, la calidad de las piezas de esta entrada difícil de igualar.

Ya se ha dicho que los estados son los que más ganan con el coleccionismo numismático. Las monedas contemporáneas de plata le sale a la fábrica de moneda por 10 euros y las venden en las numismáticas por 43. Eso es un chollo. Con esas monedas se celebran ciertos acontecimientos políticos, artísticos o deportivos que suelen ser curiosos para los coleccionistas. Por ejemplo, se ve aquí abajo una pieza que celebra el campeonato del mundo de baloncesto que se adjudicó España en 2006 (en venta en la Filatelia López).

Lo que pasa es que los países más pobres también se quieren apuntar a vender plata a un precio de escándalo, porque los beneficios son interesantes. Pero claro, la historia de países como Bután o Benín y sus logros deportivos interesan más bien poco a la gente que tiene dinero, que son los que viven en los países ricos. ¿Cómo hacer para convencer al coleccionista occidental que compre monedas conmemorativas de estos países? Pues acuñando monedas originales que les parezcan curiosas, o incluso morbosas. Aquí pongo algunas de ellas, todas en venta en Power Coin. En esa web hay muchísimas más, se puede echar un vistazo para verlas, las hay muy curiosas.

La que más gracia me ha hecho es esta de abajo, de Benín pesa 27 gramos y piden por ella 49,95 euros. La gracia está en que se muestra una marihuana y si se frota huele a marihuana.

He aquí una moneda de Camerún con unas mariposas que tiene un holograma de colores. Pesa 25 gramos y piden por ella 99,95 euros.

Otra pieza curiosa, esta vez de Costa de Marfil. Presenta un mamut y el precio es de 119,95 euros, pesando 25 gramos de plata.

Las Islas Cook creo que son las que se llevan la palma en este tipo de piezas. He aquí una que cuesta 79,95 euros y que tiene 25 gramos de plata. Seguro que a los amantes de la Formula 1 les gusta.

La última que pongo es de Tuvalu y presenta un guerrero vikingo; pesa una onza y cuesta 69,95 euros.

Como ya he comentado varias veces, que cada uno gaste su dinero donde le dé la gana, que para eso es suyo. Pero el que meta dinero en este tipo de piezas que no espere recuperarlo porque su valor numismático es casi nulo; yo por ellas sólo pagaría su peso en plata, que rondaría los 12-13 euros actualmente. Eso sí, todo hay que decirlo, pueden ser un regalo que te hagan quedar como un señor.

Una cosa que tiene que quedar clara antes de nada es que esta entrada es una opinión meramente personal y se basa en mis gustos personales, para nada digo que sea general. Pero lo que digo es que me parece mucho más aburrido coleccionar moneda actual que coleccionar moneda antigua.

Hay tres motivos principales por los que creo que la numismática antigua es más interesante. El primero de ellos es la trayectoria histórica que ha sufrido ese pedacito de metal en forma de moneda hasta llegar a nuestras manos. Puede haber estado en el bolsillo de un soldado, de un campesino o haber supuesto una parte de la herencia de un noble del siglo XVI. Incluso en las monedas más caras (como los centenes) pueden haber sido un regalo hecho expresamente a una familia concreta. Esa trayectoria histórica es lo que crea un aura (en palabras de Walter Benjamin) a la moneda que hace que sea única e irreproducible. Justamente hemos estado hablando hace poco de ese tema en otro blog.

Sin embargo eso no se tiene en las monedas actuales, en la que cada país saca una tirada concreta y hay miles o millones de piezas exactamente idénticas. Lo único que diferencia la que tienes en la mano con otras decenas de miles es justamente eso: que tú la tienes en la mano. Nada más.

La segunda razón, y quizá la más importante, es que en una moneda actual no hay margen para valoraciones: si está sin circular tiene valor numismático, si está circulada no lo tiene. No hay medias tintas. En cambio, ya se dijo que en el caso de las monedas antiguas, el paso más importante y difícil es valorar su estado de conservación. El precio de una pieza puede variar enormemente de estar en un estado de conservación a otro un poquito mejor, y es algo que no deja de ser una apreciación subjetiva. Con las monedas actuales esto no ocurre, y las piezas o las tienes o no las tienes, no es posible tenerla mejor o tenerla peor.

Por último, no me quedo muy conforme con coleccionar monedas que han sido directamente diseñadas para el coleccionismo (como las monedas de 2 y 12 euros o las conmemorativas) y para que un organismo gane pelas.

Bien es cierto que también veo algunas ventajas en coleccionar moneda actual, sobre todo para la gente que empieza. Una clara ventaja es dar la vuelta al segundo punto y considerar que como no hay margen a la valoración de la calidad de la pieza, entonces es mucho más sencillo coleccionar monedas actuales que antiguas. Otra cuestión es que generalmente son mucho más baratas, por lo que es fácil hacerse con una amplia colección con poco dinero. Esto puede estar bien para niños, pero creo que cuando una colección madura hay que aprender a rascarse el bolsillo y comprar algo que merezca la pena.

Las imágenes muestran los sistemas numismáticos de Bostwana, Kurdistán y Tanzania respectivamente. Están sacadas de World Coin Gallery

Como ya sabéis yo sólo colecciono moneda española antigua, centrándome sobre todo en el Centenario de la Peseta y en Franco. No obstante, me gusta conocer un poquito otros mundos numismáticos, bien por conocer otros mercados o por simple y llano placer de contemplar monedas. Estoy de acuerdo con Carlos en que muchas veces los coleccionistas pequemos de poca diversificación, y creo que yo también caigo en ese error, aunque intento ponerle remedio.

La cuestión es que entre las monedas que no colecciono, pero que considero un mundo muy interesante, están los errores numismáticos. Es un tipo de coleccionismo bastante curioso para quien se dedica a las monedas actuales, porque puedes encontrar piezas para tu colección en tu propio bolsillo, o puedes comprar monedas en flor en el Banco de España y dedicarte a buscar errores. Por eso mismo, una colección de errores de euros puede ser apropiada para niños, aunque hay muchísima gente adulta que los colecciona.

Uno de ellos es Héctor Álvarez, un coleccionista asturiano que se puso hace poco en contacto conmigo y gentilmente me regaló unas monedas de euros con error. Siendo sincero, tengo que reconocer que en un principio no pude percatarme de los errores que tenían las monedas, puesto que yo estoy acostumbrado a errores vistosos, como reversos girados, hojas, grandes roturas de cuño… pero entonces vi las entradas de Héctor en el foro de Imperio Numismático (de donde están sacadas las imágenes que ilustran la entrada) y me fijé en los detalles que el ojo experto de Héctor detectó sin ayuda de nadie.

Todos estos detalles se deben fundamentalmente a pequeñas roturas de cuño que hacen que las piezas no queden perfectas. El hecho de que se consideren o no errores es ya otro tema aparte, pero está claro que hay gente que colecciona estas monedas y que Héctor tiene sus clientes. También está claro que la calidad de los cuños españoles nunca ha sido excelente… no entiendo por qué en este país no se puede acuñar moneda de calidad.

Por último, quisiera apuntar que no existe ningún catálogo de errores de monedas de euros, lo cual dificulta (pero a su vez hace más loable) su detección y clasificación. Héctor mismo me ha dicho que está haciendo uno, para lo cual busca ayuda y aportaciones, si alguien quiere ponerse en contacto con él su correo es

hectoralvarezhotmail.com

También vende monedas en eBay.

Es curioso que ya es el segundo lector del blog que está pensando en escribir su propio catálogo. Ya dije que esos coleccionistas era a los que más admiraba. Yo en vez de un catálogo escribo un blog, al menos me entretengo y me lee la gente xD

La entrada de hoy me la sugirió Bernardo, un coleccionista amigo mío con el que ya he hecho varios tratos, cuando empezaba el blog. Un día por otro la he ido postponiendo, pero en cualquier caso, dedicada queda.

Ya se ha comentado en el blog que durante los 70 y los 80 España necesitó una gran cantidad de moneda y pidió que la acuñasen en Alemania, Chile o Londres. Todas esas acuñaciones mostraban la M coronada de Madrid, indicando la marca de ceca madrileña. De esta forma, en principio no se podrían distinguir las monedas acuñadas dentro o fuera de España. No obstante, después se detectaron las famosas pesetas chilenas o la variante globo cricífero en los duros.

La entrada de hoy muestra otras monedas en las que hay una diferencia en la propia marca de la ceca, que permite distinguir las que se acuñaron en Alemania de las que se acuñaron en España. Se trata de las simpáticas monedas de 10 pesetas de 1983, 1984 y 1985. Monedas muy corrientes, como la que se muestra en la imagen inferior. Fuente.

Todas las monedas de 10 pesetas tienen la marca de ceca de Madrid, es decir, la M coronada. No obstante, hay una pequeña variación en la corona de la M que depende de si la moneda fue acuñada en Madrid o no. La cuestión está en fijarse en los picos laterales de la corona, si fue acuñada en Madrid serán redondeados, como la imagen inferior.

En cambio, si las monedas fueron acuñadas en Alemania, los picos son más pintuagudos. Semejante a como se muestra abajo. Por cierto, estas dos imágenes las publicó el usuario del foro imperio numismático kukuye en este hilo (gracias por ellas).

En el caso de las monedas de 1983 y de 1984, son muy comunes ambas variantes, pero no así las acuñadas en 1985, en la que es muy común la variante española (picos redondeados) y rara la alemana. Son monedas que no he visto nunca en una subasta pública, por lo que no quiero me atrevo a dar un precio de referencia. No obstante, adelanto que cualquier comerciante o coleccionista de variantes estará encantado de dar una propinilla si le lleváis una sin circular.

Finalmente, quisiera apuntar que estas piezas fueron las primeras monedas de 10 pesetas que emitió España para su circulación en el siglo XX. Hay que remontarse hasta 1879 para ver la anterior fecha de emisión de las monedas de 10 pesetas. Esas se acuñaron en oro y son tan bonitas como la que se muestra abajo, rematada en 2700 euros en la subasta de Aureo de 11 de marzo de 2010.

P.D.: me voy de vacaciones unos días, por lo que el blog estará “abandonado” 10 días o así.

Hay gente para todo en este mundo, de eso no cabe duda. Y entre toda esa gente que se ha podido encontrar Enrique en plazas y mercadillos numismáticos, más de uno está totalmente obsesionado con las monedas, como si lo más importante de su vida fuese tapar los huecos que le faltan en la colección. Y parece ser que no son pocos los obsesionados, sin ir más lejos en este foro se habla justamente de ese tema.

Hasta la fecha, todos estos obsesivos/compulsivos numismáticos que ha conocido Enrique se pueden dividir en tres clases:

CASO A: aquellos que tienen que estar a la última. Suelen coleccionar moneda actual y barata (generalmente euros y/o bimetálicas), pero andan todo el día pendientes de cuándo una casa de moneda saca no sé qué tirada para ir corriendo a la numismática o al mercadillo a comprarla y ser el primero del barrio en tenerla. No vaya a ser que a los tres días ya no queden. Todo esto independientemente de la tirada de las monedas. Pagan las monedas caras, pero como son piezas baratas no les supone un gran esfuerzo. Con algunas decenas de euros al mes lo tienen solucionado.

CASO B: aquellos que tienen que completar pronto su colección. Suelen coleccionar moneda antigua y series concretas, de forma que quieren tener todas las monedas de esas series, y sólo de esas series. Además, quieren tenerlas pronto, violando uno de los consejos para los coleccionistas novatos, que es que no hay que tener ninguna prisa en encontrar monedas. Se levantan pensando en que tienen que encontrar esas dos o tres piezas, y se acuestan pensando en cómo pueden encontrar esas dos o tres piezas. Si les ofreces alguna más, aunque sea barata, no les interesa. Al final algún comerciante (que les huelen de lejos) les proporciona la moneda que buscan, pero a un precio sensiblemente mayor de lo que hubieran podido pagar si no hubieran tenido prisa.

CASO C: aquellos que invierten en exceso. Es sin duda el caso más raro, pero Enrique conoce alguno. Son gente que invierten en numismática y compran piezas caras para venderlas más caras, pero llegan a creer que su patrimonio se mide en monedas antiguas, y no son capaces de tener 600 euros sin comprar una moneda con ellos. Esto no quita de que a la larga las puedan sacar rentabilidad, pero consiguen andar siempre escasos de dinero en efectivo, lo cual puede ser muy muy peligroso para cualquier economía, doméstica o no. Hay gente a la que este tipo de cuestiones les han acarreado problemas matrimoniales muy serios.

Como se ve, en cualquiera de estos casos lo que ocurre es que la gente se obsesiona con un tema y eso les hace actuar de forma que pierden dinero. Además suele ser gente con la que no se puede tener otra conversación que no sea sobre numismática, por lo que muchas veces acaban siendo unos pesados, pero esto es tema aparte. Por ello, si alguien se ve en estas situaciones yo le recomendaría lo siguiente:

CASO A: tranquilizarte y relajarte, las monedas no se van a acabar y habrá para todos, ya lo piensan los estados para que así sea. Date cuenta de que las prisas no son buenas consejeras y de que puede ser más interesante comprar algún lote o cartucho de monedas e irlas cambiando con otra gente. Si no, ya se irán cogiendo las monedas a mejor precio dentro de unos meses.

CASO B: para tu colección o déjala temporalmente, si sigues así no harás más que perder dinero. Espera a que te ofrezcan y no vayas a por buscar las piezas, porque entonces las pagarás caras. Si no eres capaz, lo que puedes hacer es simplemente coleccionar monedas que te gusten, y no tiras concretas, mucha gente lo hace. Así no habrá huecos que tengas que rellenar. Y si aún así no eres capaz, piensa en dedicarte a coleccionar cosas más baratas, que no supongan mucho dinero. A Enrique le ha llegado a confesar una persona que él nunca coleccionaría monedas porque se obsesiona con cualquier colección y con la numismática perdería mucho dinero.

CASO C: plantéate una estrategia de inversión seria y síguela a raja tabla. O marcas un dinero para invertir en monedas todos los meses o años, o sólo inviertes lo que saques de las compras y ventas o tú verás, pero tener dinero en el banco y/o en otros valores es más que necesario.

Aún así, como dice un amigo mío, cada uno hace con su dinero lo que le da la gana, esa es la única verdadera norma.

Las imágenes de la entrada están tomadas de la próxima subasta de Dea Moneta. Sus descripciones son, en orden:

Repubblica Romana. M. Marcius Mn. f. Denario, 134 a.C. D/ Testa di Roma a destra. Dietro, modius. Sotto il mento, X. R/ Vittoria in biga a destra. Sotto, legenda M-MAR-C / RO-MA divisa da due spighe di grano. Cr. 245/1. B. 8. gr. 3.98 18.00mm. AG. FDC.

Monete e Medaglie di Zecche Italiane. Bologna. Anonime dei Bentivoglio (1446-1506). Doppio bolognino d’oro. MIR 20. gr. 6.90 R. AU. BB+.

Monete e Medaglie Estere. Spagna. Carlo I e Giovanna (1516-1556). Scudo d’oro Toledo. Fr.154. gr. 3.48 R. AU. BB/BB+.

Hoy me he permitido el lujo de insertar una entrada sencillita en la que el objetivo principal simplemente es mostrar unas cuantas monedas que a mí me encantan. Todas ellas pertenecen a la segunda mitad del siglo XIX, un periodo histórico que me resulta apasionante, sobre todo desde el punto de vista artístico y cultural. Ya se sabe que a los jóvenes nos gusta el romanticismo.

Fueron esas corrientes románticas que inundaban Europa las que hicieron que el hombre occidental mirase su historia con otros ojos; y fueron diversos fantasmas los que recorrían Europa imponiendo la inestabilidad política/económica. Estas cuestiones influyeron en la numismática, haciendo que apareciesen muchas de las monedas más bellas jamás forjadas. Aquí os dejo algunas de las que más me gustan, teniendo todas en común que presentan un motivo alegórico, por los que siento especial predilección. No incluyo aquí imágenes que ya han aparecido en el blog (por ejemplo aquí y aquí).


Reino Unido. Una corona 1845. Fuente: vendedor forever223 de eBay.


Estados Unidos. 1 dólar de comercio, 1877. Fuente: subasta Aureo 11 de marzo de 2010.


Estados Unidos. 1 dime 1891. Fuente: vendedor greatsoutherncoin de eBay.



Suiza. 5 Rappen 1883. Fuente: vendedor zaratustra de eBay


España. 5 pesetas 1869. Fuente: subasta Cayón 27 de febrero de 2010


Perú. 1 sol 1890. Fuente: subasta Aureo 16 de diciembre de 2009.


Francia. 5 Francos 1848. Fuente: subasta Aureo 16 de diciembre de 2009.


Francia. 100 francos. Fuente: subasta Soler y LLach 28 de enero de 2010.

No diréis que no son mucho más bonitas que las típicas monedas con la foto de quien manda…

Hoy es la primera vez que dedico una entrada a monedas extranjeras, de las que ya dije que no es que sea un gran entendido, pero eso se subsana con decir cosas sencillitas y que después cada cual profundice si quiere. Concretamente, hoy la entrada se dedica a los duros del mundo, monedas muy populares y con muchos coleccionistas. En mi opinión, el éxito del coleccionismo de duros se debe a los siguientes factores:

– Son monedas que entran muy bien por los ojos, porque son grandes, de plata y algunas realmente bonitas.

Son monedas relativamente baratas. Muchas de ellas en una conservación normalita cuestan su peso en plata o poco más.

– Al ser así de grandes, parece que tienes un tesoro.

Hay muchísimas.

Tiene un punto exótico tener monedas de países raros y lejanos, de los que hay gente que no ha oído hablar o que ya han desaparecido.

Alemania. Burnswick-Wolfenbuttel. 1855. Guillermo 2 taler o 3 1/2 gulden.

Mucha gente compra duros de plata casi todas las semanas sin que les suponga un gran esfuerzo económico. Hay un montón de ellos que se pueden adquirir por menos de 20 euros, así que si en vez de tomar copas nos dedicamos a hacernos con duros, no tardaremos mucho en amasar una gran cantidad de plata. Por supuesto, también hay piezas que nos harán rascarnos el bolsillo (y de qué manera), puesto que hay piezas raras y muy buscadas. Además, cualquier duro sin circular de mediados del XIX o anterior puede costarnos una buena propina. Sin ir más lejos, los duros que ilustraron esta entrada costaron una pasta. Mi opinión es que más vale lo poco y bueno que lo mucho y malo, pero está claro que una colección de duros de plata no complica demasiado la vida a quien la hace y puede llegar a ser muy bonita. Además, sabiendo comprar los duros es de esperar que con el tiempo se revalorice la inversión. Lo malo es que las monedas, al ser baratas, vendiéndolas de una en una se puede sacar muy poco márgen de beneficio.

Holanda (durante la anexión francesa). 1808. Luis Napoleón. 50 stuivers.

Otra cuestión es qué se considera una moneda “tipo duro” y qué no. Aquí se opina que cualquier moneda de plata (al menos 0.500 milésimas), de un diámetro de al menos 32 milímetros y con un peso de al menos 19 gramos. No obstante, son muy típicas las monedas de 25 gramos de plata (0.900 milésimas) con 37 milímetros de diámetro. El motivo no es otro que se consideró a la moneda española como estándar de facto mundial durante muchos siglos y muchos otros países adoptaron esas mismas medidas y pesos (fuente).

Yo creo que esto ya es un buen entrante al mundo de los duros de plata. Ya se volverá sobre ello, mientras tanto os dejo algo de bibliografía:

Japón. Año 11 (1878). Muthuhito. 1 yen.

Aquí hay un blog dedicado a los duros de plata, con una aproximación meramente descriptiva. El autor escribe bajo el pseudónimo de “elfo”, y lo peor es que lleva bastantes meses sin actualizar.

Aquí está la colección de duros de plata del usuario Alex_Lorca de identificacion-numismatica.

Duros del mundo 1800 – 1950 es un catálogo gratuito que se puede descargar desde macuquina.net.

– Los hermanos Cayón han editado un par de volúmenes dedicados a los duros del mundo en 1983. El primer volúmen abarca desde 1770 hasta 1869 y el segundo a partir de 1870. En dialnet están aquí y aquí.

– En cuanto al duro español, el mejor libro, sin duda alguna lo escribió Adolfo Herrero en 1914, titulado “El duro, estudio de los reales de a ocho españoles y de las monedas de igual o aproximado valor labradas en los dominios de la corona de España”. Un libro exqisito sobre el que ya se volverá.

México. 1863. 8 reales.

Todas las imágenes corresponden a monedas “tamaño duro” subastadas en la subasta de sala de Aureo y Calicó el día 16 de diciembre de 2009. Se adjudicaron, respectivamente, por 170, 495, 300 y 110 euros.

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