Tenía pensado escribir una entrada sobre la colección Anastasia de Quiroga esta noche porque mi subconsciente me decía que la subasta era mañana. Pero, despistado de mí, resulta que la subasta era esta mañana, así que ya están todos los lotes rematados. No pasa nada, comentaré la subasta a toro pasado y así también puedo opinar sobre los remates.

Lo primero que hay que decir es que la colección Anastasia Quiroga consiste en una subasta realizada por Aureo y Calicó de una exquisita colección  de la numismática de Isabel II. No es ninguna sorpresa que una subasta de semejante magnitud la organice Aureo, que es donde han aparecido las mejores subastas efectuadas en España durante los últimos años. Por otra parte, tampoco es sorprendente que haya grandes coleccionistas de la numismática de Isabel II, que yo diría que es el periodo más coleccionado en España después de El Centenario de la Peseta porque tiene mucho encanto, como explica Aureo en su prólogo. De hecho, en los últimos años Aureo ha organizado, que yo sepa, tres subastas dedicadas a esta misma temática: la colección Béquer (27 de abril de 2000), la colección O’Donell (19 de noviembre de 2003) y esta colección Anastasia de Quiroga (28 de abril de 2011).

La mejor descripción posible de la colección la realiza la propia empresa Aureo en el último párrafo de la introducción a la colección. Aquí lo tenéis:

La colección Anastasia de Quiroga es probablemente la que mejor representa las acuñaciones de este periodo. Prácticamente completa, ofrece la posibilidad de adquirir algunas de las piezas que faltan en todos los monetarios; pero sobre todo destaca la calidad de sus monedas, magnífica casi sin excepciones, que página tras página convierte este catálogo en una exposición de joyas destinada a servir de deleite al coleccionista.

No se puede decir más en tan poco espacio. Yo intentaré desglosar un poquito sus palabras:

– Por una parte, estoy plenamente de acuerdo en que esta colección es la que mejor representa el periodo de Isabel II. Al menos a mí no me consta ninguna otra colección publicada en la que se llegue a la calidad de la que se ha subastado esta mañana. Las otras dos subastas realizadas por Aureo y dedicadas a Isabel II son magníficas sin ninguna duda, pero muchas piezas no alcanzan la calidad de las que tiene ésta.

– Por otro lado, Aureo indica que la colección es “practicamente completa“. Yo creo que hay que hilar muy fino para sacar piezas que no aparezcan en esta colección. Puestos a ser exigentes, hecho de menos algunas variantes de monedas de oro, como las variantes de busto de los 80 reales de Barcelona o las sobrefechas de los 40 reales de Madrid 1862/1 y 1867/6. Nada grave, como se ve. Donde sí que podrían haber aparecido más piezas es en resellos, contramarcas, pruebas, medallas y falsas de época, de las cuales hay muy pocas en comparación con las que aparecieron en la colección O’Donell.

– Con todo, es evidente que ha supuesto una magnífica oportunidad para hacerse con piezas de gran calidad de Isabel II. Los coleccionistas menos pudientes hemos podido intentar hacernos con monedas de muy alta calidad y con un estupendo pedrigree (o aura, como se quiera decir).  Por otra parte, los coleccionistas más avanzados y más pudientes han tenido una oportunidad de oro para adquirir monedas que tardarán años en aparecer, como por ejemplo la serie entera de Manila o algunas preciosidades del Departamento de Grabado.

– Por último, está clarísimo que a partir de ya mismo el catálogo de la subasta pasa a ser una referencia obligatoria para todo aquél que quiera coleccionar moneda de Isabel II. Ya dijimos que esos catálogos son una de las ventajas de pujar en subastas.

En cuanto a la subasta en sí, esta vez la hemos podido seguir en directo (¡al fin!) desde The Saleroom. Mientras lo escuchaba, estuve pensando que es curioso que aún en los días que vivimos todavía se rematen la mayoría de los lotes en sala. También era evidente que una pequeña parte de los pujadores se hacía con la mayoría de los lotes. No sé si serían aficionados con mucho dinero o, más probablemente, profesionales. En cualquier caso, evidencia mi opinión de que la numismática en España la mueven cuatro gatos.

Por lo que a los remates se refiere, han sido muy altos, y no soy el único que tiene esa opinión.  Sólo ha quedado un lote desierto y muchos de ellos han superado con creces la estimación de la casa de subastas. En mi opinión, muchos de los lotes se han pagado caros, aunque seguro que quienes se hayan hecho con ellos entienden mucho más de la numismática de Isabel II que yo.

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