En el blog se han dedicado bastantes artículos a las subastas numismáticas y en múltiples ocasiones he animado a los lectores a participar en ellas, o al menos a seguirlas. Esta idea se reflejó sobre todo en la entrada anterior, en la que se sacó a relucir las ventajas de seguir las subastas. Así pues, y llegado a este punto, entiendo que todos los lectores deberían estar ya convencidos de que es interesante manejarse por las subastas numismáticas y de que se han hecho una buena idea de qué pueden encontrar y qué no pueden encontrar ahí. Por lo tanto, supongo que si no se participa en subastas numismáticas es debido a una de las siguientes dos razones: no se quiere, en cuyo caso no tengo nada que hacer, o no se sabe cómo, en cuyo caso recomendaría que se leyese esta entrada y seguro que al finalizar ya estamos preparados.

Para hacerlo más sencillo, voy a dividir en cinco pasos la forma de participar en subastas.

PASO 1: ESTAR ENTERADO DE LA SUBASTA

Parece algo trivial, pero es necesario: si no nos enteramos de que hay una subasta difícilmente podremos participar en ella. En España no hay demasiadas subastas, así que no cuesta mucho visitar periódicamente sus páginas web (lo normal es que tuvieran un RSS, pero ya digo que la numismática no se lleva bien con la tecnología, pero que nada bien…). Otra opción es andar pendiente de publicaciones numismáticas para enterarse de las subastas que van apareciendo, tanto nacionales como internacionales. Para este asunto está especialmente recomendado el blog de numisfera (aunque últimamente actualiza con menor frecuencia que antes) y también la web de SixBid; evidentemente, también hay foros, revistas y otras publicaciones internacionales que nos pueden mantener informados. Por último, hay que decir que una vez que nos convertimos en clientes habituales de las casas de subastas, son éstas las que nos mandan información a casa y por correo electrónico para que andemos pendientes de sus lotes.

PASO 2: ESTUDIAR NUESTRAS PUJAS

Este es, sin duda alguna, el paso más complicado. Se trata de partir de un enorme conjunto de lotes de la subasta, ver cuáles nos podrían interesar, decidir un precio de puja que sea razonable pero que aún así nos asegure una compra barata… para hacerlo bien hay que conocer el mercado, ¡pero hacerlo es la mejor manera de aprender a manejarnos en el mercado!

Antes de ponerse a estudiar una subasta recomiendo leer esta entrada, en la que se dan algunos consejillos justamente para este asunto; hay que tener también en cuenta que las subastas conllevan una carga que ronda el 20%.

PASO 3: REALIZAR LAS PUJAS

Si lo anterior se ha hecho adecuadamente, esto no debería ser ningún problema. Simplemente se trata de hacer llegar a la subasta las pujas que hemos considerado después del análisis anterior. Se puede hacer de dos maneras diferentes: en directo o en diferido.

En diferido consiste en realizar la puja antes de que se celebre la subasta. Esa puja quedará guardada y si es la más alta de cuantas se han realizado antes de la subasta cuando se anuncie ese lote se dirá “la puja actual es de XX euros”. Si alguien en directo la supera nos quedamos sin el lote, si no la supera nadie se nos adjudica.

Para realizar pujas en diferido hay que comunicarse con la casa de subastas de una manera u otra. Tradicionalmente se mandaban la relación de pujas por correo postal; hoy en día resulta más cómodo utilizar aplicaciones telemáticas para esa cuestión. Algunas casas de subastas (Aureo, Marti Hervera, Soler y Llach, Vico) proporcionan una aplicación web en la que se pueden introducir las pujas y enviarles la relación de pujas. No hace falta registrarse, pero al enviar las pujas hay que dar algunos datos personales. En otros casos, como Cayón, se pueden mandar las pujas a través de la web de SixBid. Finalmente, hay otros que permiten mandar sus pujas por correo electrónico, yo es el método que utilizo con Cayón y con Herrero.

Las pujas en vivo se hacía tradicionalmente en la sala de subastas. Para ir a una sala de subastas no hace falta ser ningún emérito numismático ni nada por el estilo: va quien quiera, es un acto público. En los últimos meses también ha aparecido la posibilidad de realizar las pujas en vivo a través de la Web. En España Cayón fue el pionero, contratando los servicios a the-saleroom (que cobraba un 3% a mayores de tasas en caso de adjudicarte el lote); ahora parece que Soler y Llach está haciendo lo propio con un servicio que han montado ellos mismos; todavía no lo he probado porque la próxima subasta numismática que hagan será en la primera en la que se pueda pujar por este sistema.

Como veis, no es nada del otro mundo realizar las pujas, pero es a lo que más miedo suele tener la gente. También habría que advertir de unas cuantas cosas a este respecto: hay que fijarse bien en las pujas que se hacen y en las monedas que se pujan, si cometemos un error y nos adjudicamos un lote ya no hay vuelta atrás. Hay algunas subastas que sólo se pueden pujar en diferido, suelen ser subastas pequeñas con pocos lotes de gran calidad, pero en las que se pueden encontrar monedas baratas para los coleccionistas de a pie. Al realizar las pujas en algunas subastas (v.g. Aureo o Marti Hervera) se puede indicar la cantidad máxima de adjudicación para asegurarnos que no  nos pasemos y no podamos pagar después la factura. También se puede utilizar esta idea para hacer algún truco con las pujas.

PASO 4:  ESTUDIAR LOS REMATES DE LA SUBASTA

Al cabo de uno o dos días después de haber realizado la subasta se publican los precios de remate de las subastas. Hay que mirarlos por varios motivos. El primero de ellos es porque así se aprende mucho sobre el mercado numismático y nos será más fácil tasar monedas y calcular su valor. El segundo es porque los lotes que quedan desiertos se los puede adjudicar el primero que venga y pague su precio de salida (haciendo como si se “pujase” por ese lote en la aplicación web). No hay que pensar que porque no los haya querido nadie vayan a ser malos lotes, yo he cogido muchas piezas así y en general he salido muy contento.

PASO 5:  PAGAR

Es un paso evidente pero no hay que olvidarse de él. Unos días después de la subasta recibiremos por correo postal o por e-mail una factura con los lotes adjudicados, el total a pagar y la cuenta bancaria a la que ingresar el dinero. Se realiza el ingreso y ya está, al cabo de una semana o así recibiremos las monedas. Yo en el concepto de la transferencia suelo indicar el número de factura, para que quede claro a qué factura y a qué cliente pertenece esa transferencia. Sólo una vez tuve problemas con una conocida casa de subastas española que decía no haber recibido mi dinero después de que yo les preguntara por qué tardaba tanto en llegar la moneda; tras intercambiar varios correos y escanear el resguardo de la transferencia me pidieron disculpas y al día siguiente tuve la pieza en mi domicilio. También se pueden recogar los lotes en mano acercándose a la casa de subastas, es algo que suelo hacer si coincide que voy a Madrid justo después de alguna subasta.

En este punto sólo me queda por decir que, como veis, participar en una subasta numismática es algo muy sencillo y yo recomiendo encarecidamente que lo hagáis, aunque de que eso pueda repercutir en que suban los precios de los lotes que yo me querría llevar (soy así, ¡¿qué le voy a hacer?!).  No obstante, a pesar de ser algo fácil es una cuestión seria, y aquél que se adjudique un lote debe pagarlo, no valen historias de que ahora ando mal de pelas o de que me confundí al pujar; haberlo pensado antes. Hacer eso es algo muy feo, muy poco ético (perjudicas a un vendedor y a otro comprador que sí estaban interesados en hacer el trato) y además es un delito. Con esto no quisiera asustar a nadie, sólo dejar claro que una subasta es algo serio.

Las fotos que ilustran la entrada están tomadas de la próxima subasta selección de Aureo que se celebrará el día 17 de marzo y se tratan de unas preciosas piezas de 8 reales de Felipe IV, ceca de Segovia.