Roberto hizo su primera aparición en el blog en la entrada de “Volatilidad del precio con respecto a la rareza” escribiendo esto:

Es mi primer comentario en el blog,y espero que sirva de algo para muchos coleccionistas.¿Precio,demanda,inversión? Yo colecciono moneda antigua,imperio romano(principalmente)y picoteo algo de Borbones y Centenario.

Al grano,como mucha gente con la entrada del euro se nos habrió una nueva forma de coleccionar estilo “fasciculos”,cada mes visitar el puesto de turno para adquirir las novedades,han pasado algunos años y ahora quiero poner en el mercado las monedas de 2 euros conmemorativos que guarde para, supuestamente, numismaticos que me aconsejaron “invertir”en euros

.El problema es que con la crisis nadie va a soltar lo que realmente valen las,alrededor de cien,monedas de 2 euros pero lo peor es que los mismos numismaticos que me aconsejaron y otros,no me las compran a más de un euro más su valor facial(la mejor oferta),las corrientes,y a 10 -15 euros Finlandia 2004,Eslovenia 2007-tratado de roma- etc..

Por no hablar de las de Vaticano y San Marino que no me dan ni la tercera parte de precio catalogo,su respuesta es que hay crisis,que tienen muchos cartuchos de todos los años,etc

Conclusión,te das cuenta ,que la moneda que era rara ya no lo es,que monedas que te venden a 35-40 euros y te dicen cogela que se acaban,resulta que no te dan ni la mitad, porque todos tienen cartuchos.

En fin,que te gastas un dinero en monedas para “invertir”,pierdes mas de la mitad de lo invertido,pero lo peor es que el mercado esta saturado de estas “monedas”.Que listos.

Para terminar,decir que fue el articulo escrito por Adolfo, -no se puede invertir en moneda conmemorativa-,el que me hizo despertar la curiosidad de comprobarlo.

Más vale tarde que nunca.

Antes de nada tengo que dar las gracias a Roberto por el comentario. Estas son las cosas que me hacen creer que este blog sirve para algo y que no estoy pregonando en el desierto. Además, su experiencia puede ayudar a más gente, lo que nunca está de más.

Sinceramente, me sorprende el camino seguido por Roberto, porque es raro que alguien que coleccione moneda romana y española acabe coleccionando euros (mucho más normal es al revés), pero eso es lo de menos. La cuestión es que yo detecto aquí un par de errores de fondo, y no es que sea yo el auditor de nadie, pero en mi opinión hay un par de cosas que Roberto hizo mal y de las que, por suerte, se ha percatado:

  • Confiar en el asesoramiento de gente que tiene interés en que el gaste dinero en euros. A este tema ya se ha dedicado una entrada, pero en resumidas cuentas viene a ser que el numismático que vende euros te va a intentar convencer de que los euros son la mejor inversión, más que nada porque será él quien te los venda.
  • Creer que se puede sacar un beneficio por el mero hecho de almacenar monedas. Otro tema que también ha sido tratado en el blog.

El mercado de la numismática es muy extraño: tiene unas cargas extremadamente altas, es razonable que un intermediario se lleve entre un 20% y un 30% (esto se tratará otro día, pero aquí tenéis un adelanto), fluctúa mucho… no es sencillo. Pero es esa dificultad la que permite que se pueda sacar un beneficio. El simple hecho de comprar monedas a un comerciante, esperar 30 años y volvérselas a vender a un comerciante no hará ganar dinero a nadie (ya se vieron casos drásticos). Si alguien hace eso por dinero, yo le recomiendo que deje la numismática y compre acciones de alguna empresa importante, lo normal es que le vaya mejor.

Para poder invertir en numismática hay que estar metido dentro del mercado; hay que saber qué comprar, a quién comprárselo y a qué precio. También hay que saber a quién vendérselo y a qué precio. Tan importante es una cosa como la otra, ninguna de ellas es sencilla y yo diría que no se puede saber una cosa sin la otra. Si con ir a una numismática y comprar lo que nos digan sacaríamos un buen interés ¿quién no invertiría en monedas?

Por eso creo que es un ejercicio súper importante el hecho de comprar unas piezas para después intentar venderlas. No tienen que ser unas piezas muy caras (pongamos 30 euros/pieza), ni tampoco tienen que ser muchas (pongamos cinco piezas). Simplemente hay que comprarlas cuando creamos que nos las ofrecen baratas e intentar revenderlas, en el momento o pasado un tiempo, a ver si somos capaces.  Si resulta que somos capaces de revenderlas a 35 euros, pues ya conocemos gente que nos las compra y a qué precio las compra: nos vamos haciendo un hueco en el mercado y vamos teniendo contactos.

Si resulta que todo lo que nos ofrecen por ellas son 25 euros, pues habremos perdido un poco de dinero, pero habremos aprendido una lección que evitará que lo sigamos perdiendo. Esto también es importante porque esas lecciones son realmente valiosas y si de verdad las interiorizamos harán que no caigamos otra vez en el mismo error. Mucha gente, y eso es lo que más pena me da, cuando se sienten engañados cogen asco a la numismática y no quieren volver a saber de ella. No se dan cuenta de que ahora ellos son mejores numismáticos que antes porque han aprendido una lección de la que pueden sacar partido.

Como corolario, yo recomendaría a cualquiera que  pretenda hacer una colección con idea de invertir que no compre monedas y las guarde, sino que las compre y las venda; una vez que controle el mercado que empiece a guardarse las monedas que considere. Evidentemente, el que coleccione por puro placer, pues que se haga la colección que más le guste, pero que no lo vea como una inversión.

Las monedas que ilustran la entrada están sacadas de Wikipedia y son piezas de 2 euros conmemorativas: Finlandia 2004, Vaticano 2004, San Marino 2006 y Eslovenia 2007.