“Cuenta la leyenda que cuando el inca Huayna Capac envió a su gente a trabajar a las minas de Cerro Rico oyeron un espantoso estruendo y una voz que decía: ‘No saquen la plata de este cerro porque será para otra gente’. Los indios, asombrados, le explicaron el suceso y emplearon la palabra ‘Pptojsi’ (que en quechua viene a ser algo así como ‘reventar’). Los historiadores sitúan este hecho un siglo antes de la llegada de los españoles”. Crónica Numismática N 77 (diciembre de 1999), página 44.

Yo no sé si la intervención divina tuvo algo que ver, pero ahí llegaron los colonos españoles y en 1543 fundaron la ciudad de Potosí a 4.070 metros de altitud al lado de Cerro Rico, resultando ser actualmente la tercera ciudad más alta del mundo. A cualquier aficionado a la numismática en España, y yo diría que en el resto del mundo también, la palabra “Potosí” le evoca inmediatamente a las preciosas monedas que allí se acuñaron, tanto en oro como en plata. Lo que no solemos tener en cuenta es que se tuvo que sufrir, y mucho, para poder acuñar aquellas piezas.

Los españoles pronto se dieron cuenta de la gran cantidad de oro y sobre todo plata que se encontraba en Cerro Rico, así que no tardaron mucho en reclutar a indios para sacar grandes cantidades de metales preciosos. Según la historiadora  Patricia Garcé los españoles trasportaron, sólo hasta 1.660, de América a España 185.000 Kilos de oro y 16.000.000 de kilos de plata, la mayor cantidad de esta última provenía de las minas del Cerro Rico (fuente). Esto nos puede dar una idea de la enorme riqueza de esta montaña, que siguió produciendo plata hasta mediados del siglo XIX.

Pero lo peor de la historia no es el auténtico espolio realizado por los extranjeros, ni tampoco el despilfarro de esa plata en territorio español (parece que lo de la mala gestión económica en España viene de lejos), sino el factor de sufrimiento humano necesario para extraer tantas toneladas de plata sin una tecnología suficientemente avanzada. En Crónica Numismática se estima en torno a un millón los indios que perecieron en las minas de Potosí. Una barbaridad. El ambiente de la ciudad me lo puedo imaginar como una ciudad pobre con un crecimiento económico desmedido y en manos de unos pocos: mineros paupérrimos, vendedores de coca, prostitutas, comerciantes, mercenarios… un ambiente semejante al que actualmente presenta Mwanza (Tanzania), crudamente retratada en Darwin’s Nightmare.

En cuanto a la ceca propiamente dicha, se construyó en 1572, sin que hubieran pasado ni treinta años desde la fundación de la ciudad. Su impulsor fue el virrey de Lima Francisco de Toledo, quien tenía el objetivo de acuñar allí mismo la moneda para evitar el engaño de traficantes y contrabandistas. La siguiente reforma importante de la casa de moneda se produjo en 1729 por orden del Marqués de Castelfuerte debido a un incremente significativo de la extracción de plata en Cerro Rico. Pero al parecer no fue suficiente y en 1750 el Marqués de la Ensenada ordenó desde Madrid la construcción de otra ceca, la cual tuvo muchos problemas y disparó sus costes de construcción, no estando lista para la producción de monedas hasta 1773.

De las acuñaciones forjadas en Potosí, ¿qué se va a decir que no se sepa?.  Se acuñaron monedas españolas de plata desde 1575 hasta 1825, incluyendo algunas de las monedas más bonitas de la numismática española. Entre ellas las más valoradas son los 8 reales. También se acuñaron monedas de oro, muy buscadas también, entre 1768 y 1825. Aquí se presentan dos, la primera son 8 reales de Carlos IV acuñada en 1808 y la segunda son 8 escudos de Carlos III acuñada en 1780 (subastadas en Aureo y Calicó el 11 de marzo de 2010 con un remate de 1800 y 220 euros respectivamente). Como curiosidad, se puede añadir que en Potosí se acuñó la primera moneda de la República Argentina el 28 de julio de 1813. Como la que se observa aquí abajo.

Finalmente, hay que indicar que la Unesco declaró a Potosí Patrimonio de la Humanidad en 1987, debido sus conjuntos arquitectónicos coloniales. Aquí dejo otra imagen, que es la primera que se vio de Cerro Rico en Europa, dibujado por Pedro Cieza de León en 1553.