Por todos es sabido que una moneda como Dios manda tiene un anverso y un reverso, o dicho de otra manera, una cara y una cruz. Bueno, pues como casi todo en esta vida, hay casos raros que se saltan la norma general y aparecen monedas con dos anversos o dos reversos.

La primera vez que oí hablar de semejantes monedas fue hace bastantes años, leyendo un cómic de Zipi y Zape, donde los dos niños iban a la “fábrica” con dos monedas para que las trucasen y les dieran una moneda con dos caras y otra con dos cruces, pudiendo ganar siempre cuando se apostasen con gente a “cara o cruz”. Por cierto, el padre de Zipi y Zape, Don Pantuflo Zapatilla era catedrático de numismática, filatelia y colombofilia. ¡Ahí es nada!. No sé si os habrá pasado a vosotros, pero bastante gente cuando le digo que me gusta la numismática me dicen que sólo había oído hablar de esa palabra en los comics de Escobar.

No sabemos si fueron Zipi y Zape, pero la misma idea debieron tener los “creadores” de la moneda que se observa más abajo. Esta moneda de 10 céntimos tiene dos reversos, uno de 1878 y otro de 1879 y me imagino que haya sido trucada y utilizada por algún trilero. Desde luego que quien jugase a las chapas (aún hoy se juega en el norte de Castilla en Semana Santa) con una moneda como esta ganaría seguro. Esta pieza se sale en la próxima subasta de Aureo por 25 euros, para que cualquiera se dé un capricho.

Otro caso más curioso es la siguiente moneda, la que tiene dos reversos acuñados, uno de ellos girado 90 grados con respecto al otro. Se subastó en la última subasta de Numismática Herrero y se pagaro 290 euros por ella. A mí me sorprende muchísimo este error, puesto que debe implicar que se montasen los cuños con dos reversos, y además girados. Sin embargo, de haber sido así se conocerían más piezas de este estilo, porque la tirada sería relativamente grande. Muy raro, y dada la circunstancia de que hubo muchos errores intencionados a finales de los 70, me inclino a pensar que éste también es uno de ellos.

Finalmente, hay que mostrar alguna pieza que realmente tenga dos anversos o dos reversos por error, y no por intención. Tal es el caso de algunas monedas incusas. La acuñación de una moneda incusa se da cuando una moneda ya acuñada se queda enganchada en un cuño y hace ella misma como cuño para los siguientes cóspeles. De esa forma se puede dar el caso de que aparezcan en una moneda dos anversos o dos reversos, grabado uno de forma normal y otro “en negativo”. Son errores relativamente comunes en monedas antiguas y bastante raros en monedas modernas. Más información al respecto en la web de M. Pila.

Bruttium, Kaulonia. Circa 525-500 BC. AR Nomos (6.96 gm). Moneda incusa que muestra a Apolo desnudo con una rama de laurel en su mano derecha y un pequeño diamante en la izquierda. Fuente: wikipedia