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Si eres una de esas muchas personas que no tiene interés directo con la numismática pero que te has encontrado unas monedas antiguas por casa y quisieras saber cuánto vale, enhorabuena: esta entrada está dedicada a ti.

Es muy típico que algunos abuelos hace una pila de años hayan guardado monedas de plata que se han pasado los últimos 70 años en un cajón. La reacción más típica del nieto al encontrarlo es creerse que tiene un tesoro y que gracias al hallazgo su hipoteca la puede considerar pagada. Desgraciadamente la realidad es muy distinta, si no los créditos hipotecarios no serían un problema en este país.

Lo primero que hay que hacer al encontrarse monedas antiguas es ser conscientes de que hay millones de monedas antiguas de oro y de plata, y que una moneda por el hecho de ser antigua no tiene por qué tener un gran valor numismático. Todo depende de su rareza, del estado de conservación y de la cantidad de gente que la coleccione. Hay monedas romanas que cuestan 2 euros y hay monedas de Franco que se subastan 30.000 euros. No por ser vieja vale más. Por eso, lo más normal es que las monedas encontradas no valgan mucho más que el valor de los metales de los que están hechas, es raro encontrarse monedas de alto valor para coleccionistas. Ahora paso a detallar cómo calcular el precio de esos metales, que casi seguro que es lo único que te ofrecerán por las monedas que te has encontrado.

Una vez que tenemos las monedas, se separan las de oro (si hay suerte y hay alguna), las de plata y las de otros metales. De las que no sean de oro o de plata nos podemos ir olvidando al no ser que veáis alguna en la que se vea con mucho detalle la figura. Si no, eso no vale para nada. Lo normal en las de oro y en las de plata es que sean pesetas, en cuyo caso su valor previsiblemente no sea demasiado elevado, si son anteriores, entonces merece la pena que las vea un aficionado a la numismática: puede haber sorpresas. También cuidado con otra cosa, y es que es típico que aparezcan imitaciones de monedas de plata hechas con calamina u otros metales. Estas son falsas de época y su valor es muy pequeño.

Ahora cogemos las de plata y las observamos para ver su estado de conservación. Lo más normal es que sea malo, porque son monedas que circularon muchísimo. Así que si tenéis unas pesetas o unos duros con un estado de conservación como el que se muestra aquí abajo, será rarísimo que valga más que su peso en plata.


Como se indica en el reverso de las monedas, 200 pesetas (o 40 duros) hacían un kilo de plata, aunque las que nos llegan a nosotros suelen tener menos material por culpa del desgaste. Por otra parte, para saber la cotización de la plata kitco es el mejor lugar, con información actualizada tanto del valor de los metales preciosos como de las divisas. A día de hoy, el precio de la plata es 16,15 $/oz (0,3907 €/gr), por lo que por cada peseta que nos encontremos su valor en plata es de uno 1,95 euros, a lo que habría que descontar algo por el desgaste. Así pues, una estimación razonable es pensar en 1,80 euros por peseta. Ojo, al precio actual de la plata, hace unos meses no pasaba de 1,60 euros por peseta, y es posible que dentro de otros meses vuelva a bajar el precio.

Si hacemos el mismo procedimiento con las de oro hay que tener en cuenta que estas circularon muchísimo menos, por lo que es muy normal encontrárselas en mucho mejor estado de conservación, eso hace que no tengan mucho valor por estar bien conservadas (aunque sí por estar perfectamente sin circular), pero que las monedas apenas estén desgastadas. En las monedas de oro, cada peseta equivale a 0,3224 gramos de oro. Haciendo la misma operación que antes, y teniendo en cuenta que el oro a día de hoy está a 1004 $/oz (24,29 €/gr), por cada peseta que nos encontremos nos darán 7,83 euros. Así pues, una estimación razonable es que por cada moneda de 25 pesetas de oro nos puedan dar 195 euros. Ojo, al precio actual del oro, que es muy alto.

Yo estimaría que estos precios son los que se pueden ofrecer al 90% de la gente que se encuentra unas monedas antiguas. No obstante, nunca está de más que un numismático aficionado o profesional eche un vistazo a vuestro hallazgo por si acaso hay sorpresas. Pero claro, no penséis que os engaña si sólo os ofrece ese dinero por vuestro “tesoro”.

En la actualización anterior indiqué que hay diversos tipos de colecciones y que no es una decisión trivial seleccionar un conjunto de monedas para coleccionarlas. También prometí que indicaría qué colecciono y por qué.

Bueno, pues mi colección está dedicada al CENTERNARIO DE LA PESETA. Algo más que típico en España, por otro lado. Los motivos son los siguientes:

– Es un periodo que me gusta. Por las pesetas pasaron dos repúblicas, cuatro reyes y un dictador. Esto sin contar las Guerras Carlista, las pruebas numismáticas de distinta índole y monedas de necesidad durante la Guerra Civil.

– Mucha gente lo colecciona, y eso es muy bueno porque hay mercado. Es decir, si alguna vez me veo obligado a vender mi colección no será difícil encontrar quién me la compre. Y si no tengo más remedio que venderla de un día para otro, un numismático profesional serio me haría una buena oferta porque sabe que no le costará mucho venderla.

– Al coleccionar pesetas me especializo en ellas, y como hay un mercado importante puedo sacar rédito a mi conocimiento. Esto no significa que no compre ni venda monedas más allá del Centenario de la Peseta, pero mi especialidad es esa. Conocer en toda su profundidad los morabetinos almorávides es muy interesante (y muy difícil), pero seguramente reporte menos beneficios que unos conocimientos medios sobre las pesetas.

– Es relativamente frecuente encontrar conocidos que tienen monedas de sus abuelos y, aunque rara vez sale algo bueno, hay veces que te sorprenden.

– Encontrar monedas buenas no es difícil, sólo hay que mirar las subastas públicas.

– La mayoría de sus piezas acaban revalorizándose.

– Su variación de precios hace que la colección ni sea fustrante ni sea aburrida. Tener una colección completa no es demasiado caro, pero sí lo es mejorar algunas piezas. De esta forma la colección va mejorando lentamente (si lo hiciera muy rápido perdería el interés en ella), aunque siempre habrá monedas inalcanzables, como las 100 pesetas de 1870 que se muestran aquí abajo: si alguien las quiere el precio de salida son 90.000 euros en la próxima subasta de Aureo.

Ojo, con esto no digo que lo mejor sea coleccionar monedas de pesetas. Teniendo en cuenta mi situación económica, mis gustos personales y el tiempo que quiero dedicar a la numismática, es lo que yo hago, pero eso no significa que sea lo mejor para todo el mundo. De hecho, si me tocase la lotería quizá empezaría a coleccionar monedas medievales castellanas. Pero como nunca juego a la lotería es difícil que me toque 🙂